Disclaimer: Lo mismo de siempre :D

A/N: Chicas no saben cuanto me demoré en hacer este capítulo. Borré escribí borré escribí sin parar. Al final creí que sería mejor dedicarselo al nuevo personaje Mason Malfoy jaja Estaba a punto de agregar una canción pero no estaba del todo segura, asi que mejor me resistí por ahora. Sé que es algo corto pero como les dije tuve un pequeño bloqueo pero no las quise hacer esperar más :D Asi que aquí les dejo el siguiente capítulo de mi humilde Dramione jajaja Disfrútenlo! R&R :D

CAPÍTULO 14: GUERRA DECLARADA

Hermione caminaba despistada hacia la biblioteca, tenía ambas manos masajeando su cabeza intentando desesperadamente quitarse ese horrible dolor de cabeza. "Donde están los amigos cuando se necesitan!" Pensó inconscientemente en el chico de oro y aquel pelirrojo que la solía sacar de quicio.

Acomodó con paciencia sus pergaminos y plumas sobre su mesa preferida, justo en un rincón de la biblioteca pero muy bien iluminado por la gran ventana que se situaba junto a ella.

Juntó ambas manos y apoyó su cabeza sobre ellas, ya estaba cansada de evitar a sus mejores amigos, y lo peor de todo era que al parecer ya se habían olvidado de ella. Pero qué esperaba? Que la persiguieran después de lo que Malfoy le hizo a Harry?

"Harry… si supieras la verdad. No estoy enojada contigo… estoy enojada conmigo misma por haberte causado tanto daño." Todo aquel sufrimiento que debió haber sido de ella.

Un giro que cambió la historia de los Burke y los Potter, un destino horrendo para el niño equivocado.

Aquella noche sombría y helada que debió ser para la familia Burke. Aunque al fin y al cabo igual se encontraron con la muerte. Esa noche que debió haber sido recordada como la de la niña que vivió, la niña que venció a Voldemort.

Sus padres, con la esperanza de salvarla, enviaron a los Potter a aquella casa. Donde sabían que les esperaba una muerte segura. Se suponía que así ganarían tiempo y podrían huir con su pequeña, pero la traición de los Weasley arruinó todo.

Tras la derrota de Voldemort, los mortífagos buscaron venganza y con la información de los Weasley sobre la verdadera ubicación de los Burke, atacaron. La pequeña Hermione apenas pudo salvarse; justo antes de ser acorralados y torturados por los mortífagos lograron enviar a su hija lejos, al mundo muggle donde creían que estaría a salvo.

La cicatriz en el rostro de su amigo la atormentaba desde que sabía la verdad, sin darse cuenta tocó su frente sin encontrar nada, ni un rasguño. Algo que debió haber estado marcado en ella y no estaba.

Bam! Hermione saltó de su asiento asustada, los pesados libros de su mochila habían caído al piso, ganándose una mirada de reproche de la señora Pince. "Es hora dejar el pasado atrás, nada ganas con pensar en ello Hermione…" suspiró limpiándose la lagrima que caía por su mejilla.

Inhaló profundamente y contó hasta tres para luego soltar el aire. Abrió los ojos y se encontró con aquellos grises con brillos azules muy cerca de ella, se perdió en ellos hasta que la persona enfrente tosió para llamar su atención.

"Hermione cierto?" dijo el muchacho de cabello platinado mientras la típica sonrisa Malfoy aparecía en su rostro.

Pestañeó un par de veces antes de responder, no quería cometer el mismo error de antes y golpearlo de nuevo. Por supuesto que seguía enojada con Malfoy por haberse desaparecido sin decir una palabra.

Tomó la mano tendida frente a ella y se puso de pie terminando peligrosamente cerca de aquel muchacho, él la observaba con interés y hasta fascinación y eso la perturbaba demasiado.

Era su turno de toser con incomodidad, "Hmm… acaso… estás perdido o algo?" supuso sin saber qué decir.

"No" se limitó a decir esbozando una sonrisa.

"Estás buscando a Draco?" adivinó de nuevo

"No"

Ok si me vuelve a responder eso juró que lo mataré pensó Hermione, ya podía sentir la vena de su frente a punto de estallar.

"Entonces qué buscas a aquí" preguntó irritada.

"Esto…" levantó su mano y la puso detrás del cuello de Hermione y la acercó hacia él plantando un beso en sus labios, con su otro brazo rodeó la pequeña cintura de la castaña y la atrajo aún más para que no los separara ni una corriente de aire.

Ya tenía los ojos cerrados y cuando pretendía profundizar el beso un fuerte dolor se expandió en su cabeza arrodillándose por tercera vez. "Qué te pasa niña! Acaso tratas de dejarme descerebrado o qué!" se quejó.

"Pues tú te lo buscaste!" chilló indignada "No puedes andar besando a quien veas y esperar a que caiga a tus pies"

"Y por qué no?"

Hermione lo miró con incredulidad, tal vez lo había golpeado muy fuerte y lo dejó estúpido. "Qué! Pero ni te conozco!"

"Puras tecnicalidades…" dijo poniéndose de pie y recuperando su postura arrogante "Ya sabes que soy un Malfoy"

"Y eso a mi qué!"

Mason rodó los ojos ante el drama que estaba haciendo la castaña… "Bueno bueno entonces salgamos y así nos conocemos mejor"

"Acaso estás tonto o qué… tu primo no te dijo que estoy saliendo con Zabini?"

"De hecho creo que si lo mencionó" puso su mano sobre su mentón pretendiendo recordar.

"Y aún así me estás invitando a salir?" soltó un chillido agudo

"SShh! No se tiene que enterar toda la sala. Además por como llamas a tu enamorado no creo que realmente lo quieras tanto"

"Qué? Pero de qué hablas"

"Lo llamaste Zabini, en qué mundo una chica llama a su enamorado por su apellido, Dime hmm? Hmmm?" insistió con tono acusador.

La ex gryffindor se estaba cansando del nuevo slytherin, así que regresó sus cosas a su mochila dispuesta a marcharse.

"Bien y adónde vamos?" preguntó el rubio pasando su brazo sobre los hombros de la chica.

Hermione siguió avanzando y tomó la manga de su camisa con dos dedos como si temiera infectarse y la quitó de donde estaba. "Pues YO, estoy yendo a leer MI libro absolutamente SOLA"

"Pues eso va a estar bien difícil…" señaló el muchacho regresando su brazo sobre los hombros de Hermione "A donde sea que TU vayas, YO voy a estar ahí CONTIGO"

La vena en la sien de la castaña palpitaba con fuerza, pero ella prefirió callar. Allá él… pues la vería leer leer leer y leer.

Quince minutos más tarde, la pelotita de pergamino numéro cincuenta le caía en el rostro, hasta ahora había hecho todo lo posible por ignorar al odioso muchacho pero ya se le estaba haciendo imposible. De la nada el chico le arrancó el libro de la mano y se sentó sobre él.

"Pero qué crees que haces!"

"Pues ya me aburrí…" señaló el muchacho con una sonrisa traviesa en su rostro.

"Entonces vete a buscar a Draco"

"No, prefiero divertirme contigo" respondió soltando una carcajada.

"Malfoy! No me tientes si sabes lo que te conviene" amenazó la castaña.

De repente sus uñas parecieron llamarle la atención ignorando por completo a la chica. Estaba seguro de que en cualquier momento le saldría humo de las orejas.

"Dame-mi-libro!" le exigió Hermione mientras lo zarandeaba con fuerza.

Pero el chico estaba lejos de obedecerla, se reía sin parar sin importarle que la castaña estuviera completamente roja de rabia.

De la nada, los labios de Hermione sobre los suyos lo callaron por completo, tenía los ojos abiertos como platos sin comprender todavía lo ocurría.

Por instinto Malfoy cerró los ojos y smack! Otro libratazo le cayó.

"Eso es para que aprendas!" chilló Hermione mientras se alejaba a grandes zancadas dejando al rubio sorprendido.

"Que no se te haga costumbre eso de los libros!" gritó una vez que salió de su trance "Voy a tener contusiones graves!"

"Pues yo creo que ya las tienes!" respondió Hermione sin detenerse "Mejor vete a San Mungo y revísate el cerebro"

El muchacho sonrió de lado y se recostó sobre el pasto. Por fin comprendía por qué le gustaba tanto a su primo. "Ok Draco… a ver si te das prisa, porque sino seré yo quien se case con ella."

"Malfoy! - Malfoy!" se empezaron a oir unos gritos desgarradores en las mazmorras. Draco levantó una ceja esperando que no se refirieran a él.

"DRACO LUCIUS MALFOY!"

Ok eso era más directo, se levantó rápidamente del sofá y salió disparado hacia las escaleras de su dormitorio. "Detente en este preciso instante!"

Draco se paralizó y dio media vuelta recuperando su usual postura arrogante. "Me llamabas Hermione?" preguntó con hipocresía.

"Me puedes decir cuánto tiempo más se quedará tu querido primo" mencionó las últimas palabras con tanta rabia que sorprendió al mismo Draco.

"Uhm.. supongo que hasta que termine el año… por?"

"Porque me está volviendo loca!" chilló con exasperación agitando los brazos en el aire.

"No me sorprende… Así es mi primo. Pero ya se le va a pasar."

"Y me puedes decir cuando exactamente será eso? Porque no creo resistir mucho más…" preguntó desplomándose en el sofá.

Draco la siguió tomando asiento a su lado e intentó cubrir la sonrisa burlona que se le dibujó en el rostro. Seguro su primo la estaba sacando de sus casillas.

Mason es el tipo de chico que le encanta fastidiar y pegarse como chicle a quien llame su atención.

Aunque viéndolo desde ese punto de vista, ya no era tan gracioso. Para nada gracioso.

Eso quería decir que había ignorado lo que le dijo de Hermione y Blaise. Apoyó su espalda en el sillón y puso sus manos en el parte de atrás de su cuello. "Genial… seguro ya inició con su ritual de conquista, y yo aquí sin poder hacer nada."

Pasaron unos cuantos minutos, y se sentó erguido aflojando su corbata.

Ni modo, la advertencia Malfoy no puede ser ignorada."Lo siento Blaise... pero esto es guerra."

A/N: REVIEWSS! ;D