Disclaimer: Todo lo que reconozcan pertenece a JKR.


Un poco de lo que Scorpius Malfoy opina de la situación (y de cómo le molesta que los diarios sean solo de niñas)

Scorpius

Albus:

Lo primero que quiero que quede claro de esta carta que nunca voy a darte, es que te pongo como destinatario porque si no esto podría parecer un diario. Y todo el mundo sabe que a los estúpidos diarios solo lo utilizan las estúpidas niñas. Y yo no soy estúpido, ni soy una niña, así como este NO es un diario (estúpido).

Bueno, lo segundo y principal: ¿POR QUÉ RAYOS TODOS LOS WEASLEYS ANDAN DICIENDO POR AHÍ QUE A MÍ ME GUSTA ROSE?

Créeme, amigo, ¡si hasta el idiota de Scamander tuvo la desfeches (sí, la DESFACHES) de sugerir semejante cosa! ¿Por qué ninguno de ellos puede meter la nariz en sus cosas y dejar de seguir mi vida con una lupa? Como si yo… como si yo de verdad pudiera pensar en Weasley como en algo más que… si siquiera sé en qué.

¿Sabes? No estoy seguro de por qué te escribo esta tontería. Debería estar haciendo algo más productivo que pensar en Rose, molestarme por lo que sea que tus primos piensen de mí.

No pienso despedirme de una carta que no entregaré, así que…

Scorpius miró por última vez la carta entre sus manos, preguntándose cuándo se había decidido por hacer semejante tontería y dudando seriamente de su salud mental. No es que eso fuera algo nuevo tampoco ya que, cada vez que Rose Weasley se colaba en sus pensamientos sin el odio que solía acompañarla, no podía dejar de preguntarse qué tanto había perdido de su cordura como para que algo así sucediera.

Arrojó el pergamino a las llamas que ardían en la chimenea de su sala común antes de aventurarse fuera de esta, dispuesto a no pensar ni un segundo más en el asunto.

Pero el destino no parecía estar de su lado, ya que al llegar a los terrenos de Hogwarts, no pudo menos que cruzarse con la pelirroja que no dejaba de invadir sus pensamientos.

—Eh, hola… Malfoy —lo saludó Rose algo insegura, como esperando que él se pusiera a gritarle por alguna de las muchas razones que en el pasado tanto los había hecho discutir.

—Weasley —respondió Scorpius simplemente, asintiendo ligeramente con la cabeza. Pero, en lugar de seguir su camino y su resolución de alejarse de ella, no pudo hacer otra cosa que mirarla por largos minutos, al tiempo que Rose lo imitaba. En ese cruce de miradas, uno evaluaba al otro, preguntándose lo mismo sin saberlo. Azul y gris colisionaron unos instantes, antes de que la pelirroja finalmente notara lo que estaba haciendo y apartara la vista avergonzada.

—Tengo que… irme. Nos vemos, Malfoy —tartamudeó Rose, aún sin mirarlo y empezando a alejarse de él en dirección al castillo. Scorpius estuvo a punto de hacer lo mismo, pero se detuvo en el último momento.

—Weasley —la llamó nuevamente, intentando que no se notara su nerviosismo. Y solo cuando ella lo miró, picada por una excesiva curiosidad para el caso, el Slytherin se animó a proseguir—. ¿Te gustaría ir este sábado a tomar algo a Hogsmeade?

Rose pareció más que sorprendida, boqueando unos segundos sin saber qué decir, temiendo que fuera todo una jugarreta del muchacho. Pero al verlo allí, rascándose el cuello con nerviosismo, sin siquiera ser capaz de mirarla, supo que no se trataba de eso.

—Claro —contestó con amabilidad, sorprendiéndolo—. Nos veremos el sábado, Malfoy —agregó reprimiendo una sonrisa antes de dirigirse finalmente al castillo a paso vacilante.

—Nos veremos el sábado, Weasley —murmuró él, también ocultando su sonrisa, aunque muy penosamente.

Cada uno tomó su camino sin dejar de pensar en el otro, mientras la noticia de que Rose Weasley y Scorpius Malfoy irían juntos a Hogsmeade se esparcía como pólvora en el clan Weasley y el alumnado de Hogwarts.


Al fin el capítulo que todos esperábamos ¿no? Los pensamientos de nuestro querido Scorpius con (al fin) una clase de declaración entre nuestros protagonistas.

Quedan solo dos capítulos, con Victoire y Albus narrando sus perspectivas de esta relación, así que estén atentos.

Espero que les haya gustado ¡y nos leemos pronto!