Buenos días, tardes y noches estimados lectores. Soy Sombra de Maldad, de vuelta con la continuación de este pequeño proyecto denominado "Diario del Raromagedón". Quizás demore más de lo que esperaba, pero es mucho menos que la última vez, al menos. Y como no lo he hecho en un buen tiempo, responderé a sus Reviews y a algunas de las preguntas que me dejaron.

Chiara Polarix Edelstein: Ya sabes mi respuesta. Grenda Manda. Y de nuevo gracias por el fic que escribiste dedicado a este peculiar personaje que blande un sillón como cuchara.

JyhVrihl: Me alegra que te ha gustado como he manejado a los personajes y situaciones en los capítulos. Pues si, la mapache tendrá papel en algunas situaciones, no solo esta. El viaje a la cabaña aun falta, pero si llegare a ese momento. Y en cuanto a Northwest, su cambio de cómo la vimos cuando deformaron a Preston, hasta declarando que aun en saco se veía mejor que los Pines será gradual, y no se perderán de ninguno de esos pasos. Y si entiendo eso de distracciones. Este ultimo capitulo de McGucket me distraje mucho viendo las temporadas de Red VS Blue. Un excelente trabajo en Machinima que desearía poder tener en el propio.

Gashicalmy: Es el deber de este fic el explorar las personalidades de los personajes en los que no se vio mucho gracias al Time Skip de tres días que hicieron. Me alegra que te este gustando. Y si es cierto, debo poner más rarezas de diversas naturalezas. Debo poner mi "enferma mente" a ¡+9000! Si quiero hacer las escenas más intensas para los sobrevivientes.

Orix11: Estamos en el fin del mundo en un pequeño pueblo, creo que el deseo de no terminar siendo usados como hisopo de un oído gigante es demasiado obvio. Espero con ansias más Reviews de tu parte.

Anon: Gracias por tomarte un momento para leer mi trabajo. Me alegra mucho que te haya gustado. Espero poder contar con tus criticas y opiniones para mejorar más este proyecto que tanto he disfrutado, y espero que ustedes también. Y en cuanto a tus dos preguntas, comparten una misma respuesta. Citando a un tan respetado e ilustre personaje, fue Augustus Cole quien dijo una vez "¡NO HAY NADA QUE NO ARREGLE UN LANZAGRANADAS!" Obviamente no tiene sentido ahora, pero lo tendrá… supongo.

Sin nada más que decir, les dejo la lectura y espero que lo disfruten. Pero antes la nota obligatoria para no ser degollado mientras duermo:

"Gravity Falls", sus locaciones y personajes son creaciones del brillante Alex Hirsch y propiedad del imperio de Disney. Solo los tomo prestados para narrar una historia de mi autoría sin fines de lucro... pero si me quieren dar dinero por él, no me opondré."


Diario del Raromagedón.

HORA 15:31


(Cancion sugerida watch?v=0e4Crth_Hb8)

There are loved ones in the glory[1]

Whose dear forms you often miss.

When you close your earthly story,

Will you join them in their bliss?

Había una muy extraña paz en aquella parte de cierto pueblo ubicado en los rincones más ocultos de esa región del noroeste americano. Quizás no lo seria cualquier día. Pero una calma tan serena como ella era muy rara cuando el fin del mundo había llegado de forma tan anormal el día anterior.

Will the circle be unbroken
By and by, Lord, by and by
There's a better home a-waiting
In the sky, Lord, in the sky

Muchas casas, edificios, y establecimientos sufrieron severos daños durante las primeras horas del siniestro evento que cubrió el poblado de Gravity Falls. Tanto a causa de la histeria colectiva como de la multitud de monstruos y aberraciones que habían empezado a bandalizar al poblado.

In the joyous days of childhood

Oft they told of wondrous love

Pointed to the dying Saviour;

Now they dwell with Him above.

Uno de los locales que menos sufrió de los terribles saqueos fue una pequeña cafetería con arquitectura que la hacía parecer un tronco gigante. Solo algunas ventanas rotas y la puerta principal derribada. Ahora esta última fue reemplazada por una pequeña barricada hecha con las mesas del establecimiento, y las ventanas recubiertas con tablones de madera, clavados en ellas con notable prisa. En el interior del local se encontraban actualmente 3 personas:

La propietaria y única empleada del restaurante, popularmente conocida como Linda Susan. Un hombre que resalta del resto del poblado de Gravity Falls por no poseer nada que resaltar, un muy apreciado hombre llamado Tanto Extraño. Un pelirrojo extremadamente velludo con uniforme de cartero, que de hecho ese era su profesión. Y la responsable de amenizar el ambiente del lugar con bellas pero tristes notas de una guitarra que encontró por ahí. Una niña llamada Candy Chiu. Una pequeña cuya voz solo se ha dedicado a cantar con melancolía con gran belleza y perfecta armonía, aunque no se sabía si para todos, o solo para mantener su mente enfocada en algo que no fuera la realidad.

Las estresantes y traumáticas experiencias que vivieron hizo que pasaran buena parte de la mañana durmiendo, y apenas la mujer mayor estaba preparando el desayuno para todos con lo que quedaba de su cafetería, y algunas rarezas que pensaba no serian tan malas.

-¡El desayuno casi está listo! – avisa la mujer, luego de terminar de ordeñar a un extraño búho con ubres, vertiendo la leche recolectada en tazas, sirviendo unos huevos fritos en un plato y sacando del tostador unas rebanadas de pan. Las ultimas que le quedaban en su despensa.

Con ellos fue a entregarle la ración de cada quien. El primero fue el cartero, quien recibió el plato con gratitud y comenzó a comer de él con las manos. Entre los saqueos hubo quien también se había llevado los cubiertos. Tenían suerte de que aun hubieran quedado los utensilios para cocinar. El siguiente en recibir comida fue Extraño.

-Aquí tienes, Tanto. – dice la mujer con una sonrisa, para seguir con su siguiente comensal.

-Me gustan los huevos revueltos con mi pan tostado. – dice con una sonrisa el hombre normal.

-Y esto es para ti, linda. – deja la camarera dejándole la leche y el pan tostado, acompañado de algo de tocino que fue lo más que le costó cocinar… le tomo bastante hacer que se mantuviera quieto mientras lo freía. Pero la pequeña, como si no lo hubiera notado o no le importara el desayuno solo afino por enésima vez su guitarra y continúo tocando. - ¡Vamos, pequeña! Aun en el fin del mundo los niños deben comer bien para crecer. – insiste con dulzura, antes de tomar asiento y empezar a comer lo suyo. Y como si eso fuera lo suficiente como para que le importara algo, le da una pequeña mordida al pan, y lo deja para continuar con la música. La mujer lo permite, esperando que la niña comiera el resto pronto.

Para los presentes, la niña los ayudaba a relajarse con su maravilloso talento musical, destruyendo el frívolo silencio y reemplazándolo con bellos sonidos, encontrando relajación en estos tiempos de desesperación. Pero el miedo a lo que ocurría seguía muy presente. Ejemplo claro, cuando Susan dibujo al responsable de ese caos en su ventana empañada de mugre solo por aburrimiento. Y aunque la autentica razón por la que hacía sonar aquella vieja guitarra era para olvidarse de los nuevos problemas que acababan de empezar: el invasor del diario de Dipper, monstruos vagando libremente a sus anchas, perder de vista a sus mejores amigas… solo hizo que recordara los viejos que aun tenía muy presentes hasta el día anterior.

Desde pequeña había demostrado ser una niña muy lista que le gustaba aprender, pero cuyos intereses seguían sin definirse bien. Aunque pudiera de pronto tomar un interés cualquiera y apasionarse por él con gran intensidad, casi de inmediato encontraba algo más que capturaba su atención hasta que encontrara un nuevo gusto, que varias veces era uno que antes solía tener. En otras palabras era una promesa de alguien grande que aun no sabía en que lo sería.

Pero un buen día, luego de convencerlos tras insensatez suplicas, sus padres le habían pagado un día de clases de piano, esperando que se esfumara ese deseo por ser la mejor como cualquiera otro de sus pasatiempos. Su sorpresa fue enorme al volver al término de la lección, donde la niña estaba aprendiendo su tercera canción. Su mismo instructor les comento a sus progenitores del talento que la niña tuvo al acercarse al instrumento. Y aunque estaba seguro que cualquier experto diría que aun le faltaba para ser una maestra, también dirían que no le faltaría mucho. Y su asombro solo incremento al descubrir el alcance de esto.

Violín, flauta, saxofón, guitarra, xilófono, chelo, clarinete, incluso al cantar. En toda forma que tenia la música para expresarse, ella lo dominaba a una velocidad inigualable. Una prodigio según sus instructores. Una promesa a considerar según otros expertos. Un talento a desarrollar según varios maestros reconocidos.

Pero como todo lo demás, la niña pronto se aburrió de cada uno de los instrumentos que había tocado, e intento probar algo más. Y por primera vez en su vida, sus padres no lo permitieron. Por primera vez la hicieron continuar con algo que ella había empezado. Consiguiéndole los mejores instructores que tuvieran al alcance. Consiguiéndole los mejores instrumentos que podían permitirse costear. Imponiéndole un estricto horario para que practicara cada instrumento mínimo una vez por semana. Incluso pagándole un campamento musical donde la presionarían más.

Ellos por primera vez vieron algo de lo que su hija podría vivir por el resto de su vida. Algo en lo que ella era la mejor, y le aseguraría un buen futuro para ella, pues si por alguna razón ya no pudiera tocar alguno, tendría cientos de instrumentos más que podría usar en su lugar. Así que tenían que asegurarse de que ella pudiera sobresalir sobre cualquier otro prodigio.

…una carga, quizás demasiado grande para una niña de 6 años…

No tardo para que lo que había empezado como un pasatiempo divertido más para la pequeña Candy, se convertiría en una pena que no podía dejar, sin importar lo que dijera, o cuanto suplicara. Sus padres seguían firmes con la idea de hacerla una gran música famosa. Aunque, tuvo la fortuna de lograr convencer a sus padres de permitirle seguir experimentando más cosas, pero sin descuidar sus lecciones.

Pero eso no le facilito tanto la vida. Pues al estar ocupada con esas clases y sus gustos de turno, el tiempo para tener y estar con amigos era muy reducido. Y como varias cosas que ella hacía o decía sonaban "raras" para los demás niños, fue cuestión de tiempo antes de que fuera rechazada, y fuera objetivo de burlas.

Hasta que un buen día, una enorme masa de músculos femeninos la protegió cuando nuevamente era molestada por algunas niñas. En ese día conoció a quien ha sido su más grande amiga, en todos los sentidos, que ha tenido en la vida: Grenda. Alguien que no le tachaba de rara, que escuchaba muy interesada sus pensamientos e ideas, y más que nada, no le molestaban sus cambios de intereses repentinos.

Y fue precisamente por ella que sus esfuerzos en las clases particulares incremento el triple, para poder compartir aun más tiempo con su nueva amiga, y para que sus padres no tuvieran problemas cuando hacían pijamadas repentinas. Y cuando llego al pueblo esa pequeña y adorable niña de frenos, eso solo la incentivo a esforzarse más. Y aunque a veces no podía siempre estar con ellas, como cuando fue aquel capitulo de "Patotective", a veces lo recompensaba como con aquel viaje en carretera. Aun se preguntaba cómo es que le permitieron ausentarse de sus clases por tanto tiempo. Si era por la culpa de haberle impuesto una vida tan dura desde joven, o porque esperaban que lo repusiera apenas volviera, cosa que hizo sin esperar a que le dijeran algo, aun no se decidía.

Pero, aunque esa parte de su vida que compartía con sus amigas era lo mejor y más disfrutaba, lo que más odiaba era cuando volvía a su casa. Y al entrar cuando el atardecer estaba la mitad, lo primero que decía su padre, madre, o incluso ambos no era "Bienvenida, Candy". Si no, "¿Ya terminaste todas tus lecciones?".

Y lo que era peor, no sabía que prefería. Si volver a su vida normal, donde lo único que le esperaba eran lecciones estrictas y una interminable exigencia de sus padres al término de cada una, o permanecer en el fin del mundo, y ser solo ella contra los monstruos que acechaban desde el cielo y las sombras. Prefería no pensar en ello y solo enfocarse en su canción. Solo en eso, y pensar en lo mucho, mucho, que odiaba ese sonido. El de la guitarra siendo tocada tan hermosamente… y el de su propia voz…

-¡Silencio, niña! – interrumpe de golpe su interpretación el cartero, haciéndole bajar el brazo de su guitarra de repente.

Candy lo mira confundido, y este solo le hace un gesto de silencio, y le indica que mire a la ventana. La niña obedece, y aterrada mira como un total de 4 ojos murciélagos volaban demasiado cerca. Pero viendo que no miraban fijamente a la cafetería, supieron que solo eran una patrulla ordinaria de aquellos perturbadores vigilantes. Los 4 supervivientes se miraban entre ellos y el aterrador exterior. Sabían que si no hacían ruido alguno y se mantenían muy quietos, los ojos los pasarían de largo, y se irían muy pronto. Pero el tiempo para ello lo pasaron con gran terror, y durante el mismo los segundos parecieron convertirse en minutos para los pobres.

Y como si fuera una cruel burla del destino, una inocente ardilla salía de su escondite para buscar alguna bellota u otro alimento para comer. Pero al darse cuenta de la flota ocular y esta del roedor, el pequeño da media vuelta y se lanza a toda velocidad hacia una abertura en la ventana de la cafetería para encontrar refugio. Pero el laser del ojo fue más rápido, y o atrapa justo antes de que pudiera esconderse. En cuanto lo atrajo para él, pudo perfectamente apreciar a la mujer mayor de enorme cabello. Aparentemente dando una señal a sus colegas, se marcha con su presa capturada hacia algún lugar lejano, mientras los restantes pronto se dirigen hacia el restaurante, a atrapar a la humana.

-¡Diantres! – maldice Susan antes de que los monstruos empezaran a embestir puerta y ventanas, buscando derribar las barricadas y así tener acceso al interior. Pronto Tanto y Susan empezaron a apilar más mesas y asientos del local en busca de reforzar la defensa.

-Esto no parece que durara por mucho. – dice Tanto a la camarera, pero sin perder su sonrisa aun en aquel momento de crisis.

-¡Debemos irnos ahora que podemos! – ordena el cartero, empezando a llenar su bolsa de cartero con algunos de los víveres que les quedaban.

Los demás, incluyendo Candy que colgó su guitarra en la espalda, empezaron a reunir tantos suministros como pudieron. Las bisagras de la puerta y los clavos de las tablas empezaron a salirse de su lugar. Señal para que la recolección terminara y se lanzaran a la puerta trasera. Primero tuvieron que deshacer el bloqueo que habían puesto a esa puerta también antes de poder abrirla. Pero antes de terminar, la mujer los detiene a os tres, y con terror indica a una ventana ubicada a lado de su ruta de escape.

-¡Llegan más! – dice la mujer mayor mirando por la ventana la llegada de más ojos en el aire.

Estos notaron a sus otros compañeros intentando ingresar a ese enorme tronco, y sin demora descienden con intensión de ayudarles. En cuanto a los sobrevivientes, viéndolos cada vez más cerca solo alcanzaron a volver a construir a barricada a mayor velocidad que al quitarla, y luego volver más adentro del local.

Pero para cuando habían vuelto a la zona de comensales, vieron como las defensas finalmente cedían, y el primer escuadrón de ojos ingresaba ahora sin nada que se les interpusiera. Ante la imagen de los aterradores invasores entrando por el frente, y los que aun faltaban empezando a debilitar la defensa trasera. Con tanto estrés encima, y rutas de escape agotadas, no sabían que hacer.

La mujer mayor trato de arrojar una de las bancas de su restaurante en contra de uno de los alados. Pero aunque lo hizo con fuerza y rapidez, los reflejos de la criatura fueron mejores, y al instante disparo su misterioso rayo hacia ella, conservando su expresión de horror durante el proceso, y pronto se la lleva del lugar bajo ataque.

El velludo cartero aprecia eso con espanto, mientras se defendía de dos ojos usando uno de los tablones rotos de la destrozada barricada como arma entre él y las criaturas raras. Pero esos segundos de descuido fueron bien aprovechados por ambos seres, disparándole simultáneamente, y siendo uno de ellos el encargado de llevárselo. Quedando solo uno, empezó a buscar a cualquiera de los dos sobrevivientes que aun quedaba para capturar y llevarlo a un misterioso destino.

Y estos dos, Candy y Tanto, se encontraban ocultos detrás de la barra, perfectamente consientes de que no los escondería lo suficiente, menos cuando ingresara el resto de los voladores. La pelinegra intentaba que su respiración sonara lo más bajo posible, pese a que se encontraba al borde de la hiperventilación. Su mente en shock, no podía pensar en algún modo de lograr sobrellevar este nuevo peligro. Sin la ayuda de Grenda, Mabel, o de Dipper, se sentía completamente sola. Débil. Insignificante. Ni si quiera podía pensar en porque intentaba salir de esta situación. ¿Con que propósito? Después de todo, aunque por milagro lo consiguiera, lo único que ganaría seria otro minuto más en esa pesadilla en carne y hueso. Y aunque por otro milagro de mayor magnitud llegara a su fin, lo único que le esperaría sería volver a aquella vida donde la obligarían a ser algo que ella no era. ¿Por qué sobrevivir…?

De repente, una mano adulta la tira con algo de brusquedad al interior de la gaveta de la barra del restaurant, y ve como Tanto empezó a meter cualquier cosa a modo que a niña se pudiera ocultar de la simple vista. La sorpresa y la confusión que esta acción le causaba hizo que no pudiera preguntar el porqué de ese acto. De pronto ve como este mira hacia un lado por un instante, y con su sonrisa característica, que aun con lo que ha vivido y presenciado no ha perdido ha mantenido como si nada mira con amabilidad a la menor.

-Guarda silencio… - susurra muy bajo, y enseguida se va de la vista de Chiu.

Candy se mantuvo en silencio como le pidieron, pero muy atenta a cualquier sonido del exterior. Aun podía escuchar los aleteos del ojo muy cerca pero moviéndose constantemente. De golpe oye el sonido de varios objetos cayéndose, y el inconfundible y traumante sonido del disparo del ojo. Para luego oírlo irse, y al final nada. No tenía que ser una genio al nivel de McGucket para saber el por qué se fue, y… con quien se fue.

Estaba al borde del llanto y del colapso mental. Ahora, si antes se sentía sola, ahora sabia que lo estaba. El miedo y la desesperación se hicieron muy presentes en ella. y empeoro para ella cuando finalmente escucho la puerta trasera ser derribada, y la llegada de la escuadra al local. Con tanta angustia, ella no pensó en que debía mantener el silencio hasta que se fueran, tampoco pensó en que de pronto se escuchaba como si la buscaran exhaustivamente. Solamente se mantuvo sumergida en su dolor, hasta que vio como uno de los monstruos investigo el reverso de la barra comedor, y su enorme ojo miro a la gaveta, alcanzando a ver a la niña asiática entre los muchos empaques de limpiador que la cubrían.

Fue una fracción de segundo. Un instante en el tiempo. El decimo de un suspiro, cuando la misma pregunta volvía a la mente de Candy. "¿Por qué sobrevivir?". Era una buena pregunta para cualquiera que sentía que el fin había llegado para dar final a todo lo que se conocía. En especial si es a una niña que ha vivido como ella. Pero también, luego de recordar esos inmemorables momentos que ha compartido con sus amigas, con la familia Pines, y con varias de las personas que ha conocido gracias a ellos, tanto buenos como amargos, dulces y tristes, en donde risas cálidas y no un frio instrumento era lo que escuchaba, la respuesta también llego a ella. una muy simple…

-¡QUIERO VIVIR! – Ruge con gran energía, saliendo de su escondite arrojando las cajas que por un momento la camuflaron, cegando al ojo lo suficiente hasta que Chiu ferozmente le estampa la guitarra con gran fuerza, destrozándola y dejando permanentemente derribada al engendro ocular. El ruido de la madera rompiéndose en su camarada hizo que pronto el resto de los ojos fijaran su vista en ella. al instante que lo noto no perdió tiempo en nada, e hizo lo que aprendió de tantas aventuras con los gemelos misterio…

…pensar rápido, y actuar aun más rápido….

Segundos después una silla sale volando de una de las ya frágiles ventanas del restaurante con forma de tronco derribado, y de inmediato salta de ahí la joven asiática. Rodando un poco por el suelo se pone de pie rápido y comienza a correr a toda prisa. Pronto los voladores siniestros salen por la puerta principal y le dan caza inmediata. Para fortuna de Chiu, los monstruos faltaban en la calle, y su única preocupación eran esos cazadores. Corría entre los autos destrozados, trozos de escombro regados por el pavimento, y saltando encima de los contenedores de basura aplastados. Todo aunque le obstaculizaba el paso, no la frenaba en su intento de escapar.

Por desgracia, las criaturas eran inteligentes. Así que sin que Candy se dieran cuenta, uno de ellos se separa del grupo, y astutamente la intercepta doblando la esquina por la que la niña iba a pasar. Bloqueada por ambos sentidos de la calle, instintivamente se va a interior de un pequeño local cuyo techo ya se había desplomado, y las llamas empezaban a consumirla a lentitud.

Los muebles ya estaban empezando a desmoronarse en trozos calcinados por las llamas, pero eso no evito que ella pasara casi rozándolos, buscando una nueva salida. Para su infortunio, fue lo que no encontró. Y lo que si hallo fue un callejón sin salida, y aunque el techo encima de ese rincón ya no estaba, el muro era demasiado alto para que ella pudiera si quiera treparlo. Y cuando iba a volver sobre sus pasos para tomar un nuevo rumbo, los ojos ya la habían alcanzado.

Chiu miraba por todos lados, desesperada por encontrar una ruta de escape, una búsqueda que para desgracia suya fue infructífera. La pobre niña, acorralada literalmente contra la pared, mira aterrada a los ojos y como estos lentamente se acercaban lentamente a ella, mirándola mientras comenzaban a resplandecer.

Sus latidos aceleraron, la fuerza de su respiración incremento, la adrenalina estaba al 100% mientras veía a esas criaturas preparadas para lanzar su rayo petrificador. Sin ninguna posibilidad lógica a su favor, en vez de volver a dejarse llevar por el pavor, y recordando sus propias palabras dichas hace solo minutos, aprieta sus puños, y se prepara mentalmente para un último enfrentamiento con aquella mini flota de los monstruos que se han llevado a tantos conocidos suyos, y quizás incluso a sus mejores amigas.

…no se iba a rendir tan fácilmente…

…De repente, algo pequeño y veloz aparece. Algo que choca contra las paredes cercanas a la asiática, para enseguida golpear a uno de los ojos, y rebotando de el vuelve a chocar contra un muro para volver y golpear a otro volador. Asi paso de pronto, el pequeño proyectil desplazándose con rapidez, golpeando a los tres ojos, rebotando repetidamente entre ellos y las paredes, hasta que finalmente las criaturas caen al suelo con dureza. Y ante la mirada de Candy vio como de pronto tres personas que aparecieron de pronto golpearon a los caídos con un palo de criquet, una raqueta de tenis, y un palo de golf pequeño. Dos de ellas presentaban miradas de miedo y nerviosismo hacia los monstruos aun luego de haber neutralizado a los engendros. Pero al mirar a quien acababan de salvar, la arrogancia volvía a sus ojos.

-oh… es la nerd… - dice una de ellas, de piel oscura y quien cargaba el palo de cricket.

-oye, niña. Te acabamos de salvar. Nos debes algo de comida. – exige prepotente la otra que llevaba un vestido celeste. Candy aun seguía confusa sobre lo que acababa de pasar. Sobre que aquellas personas de todo el mundo fueran quienes la salvaron. Lo único que salió de ella como respuesta fue una negativa con su cabeza.

-Por favor. Debes tener algo. – insiste quien la había llamado "nerd".

-¡CALLENSE LAS DOS! – demanda la tercera de ellos, la portadora del palo de golf. Quien además de ser la líder de ese pequeño grupo, que a pesar de transmitir orgullo en su mirada, también se percibía seguridad, y en cierto modo, calma. Las otras dos guardan silencio, y sus rostros cambian de nuevo a nerviosismo. – Mejor dejen de perder tiempo con la rara, y vayan a buscar algo de comida aquí.

Luego de asentir a su jefa, comienzan a buscar entre los escombros con rapidez, rastreando si de casualidad ese lugar una vez había albergado cualquier alimento, y que por fortuna fuera olvidado. Candy solo se dedico a mirarlas, mientras a veces se mostraban reacias al tener que mover algo con mugre y suciedad, y su líder solo se dedicaba a estar sentada sobre una piedra, limpiando con obvio asco el extremo de su palo de golf de la sustancia que el murciélago le impregno luego de ser golpeada con el objeto. Debía ser honesta consigo misma, de todas las personas que ha conocido en su corta vida de 11 años… eran las últimas personas que esperaba ver aun sobreviviendo el primer día del fin del mundo, aunque las señales de que eso les costaba mucho eran evidentes, en especial en la líder.

Finalmente la búsqueda termino, y luego de que ambas seguidoras comunicaran que no había ni migajas ahí, la cabeza del grupo resopla con obvia frustración, y ordena la retirada, dejando el lugar, y a la pelinegra como si nunca la hubieran visto. Candy se mantuvo sumergida en sus pensamientos, aun mirando a aquellas tres saliendo con cautela, y continuando en su búsqueda por comida para poder hacer algo que nadie jamás las hubiera esperado ver hacer… luchar por sobrevivir.

Mirándolas, en especial a las boconas que nuevamente se veían asustadas y algo paranoicas, no pudo evitar pensar en ella, ella y Grenda. Las dos eran muy buenas amigas, las mejores. Sin embargo, toda una vida de burlas por parte de los demás, hiciera que aunque se cuidaran mutuamente, cuando atacaban a las dos se sintieran desarmadas. Y así siempre ha sido… hasta que conocieron a Mabel. Esa niña siempre segura de lo que hacía y quería, esa confianza que fácilmente era transmitida a quienes la rodearan, y el suyo fue otro caso. Esa sonrisa con niña siempre las motivaba a hacer lo que quisieran, y aunque a veces imponía lo que iban a hacer, siempre lo hacía de modo que ellas se sintieran a gusto y se divirtieran con ello. Era su guía, su luz, su líder sin declarar…

-¡Oigan! ¡Alto! – grita de pronto la joven de cabello negro, corriendo para alcanzar a ese trió que ya faltaba poco para que perdiera de vista.

Jamás de los jamases se hubiera imaginado buscar algo con ellas tres, en especial por quien encabezaba la marcha. Quizás era por instinto de supervivencia, tal vez por que estaba sola, o posiblemente porque ya había perdido la cabeza. Pero aunque "ella", la jefa, era la opuesto a Mabel, compartían algo: eran seguras. Algo que había visto perdido en todo a quien había visto durante este cataclismo, un aspecto en el que ella había empeorado. Pero como si fuera un milagro, ella lo conservaba.

No sabía que le depararía si lograba convencerlas para unírseles. Tal vez lograrían aguantar hasta que por algún suceso incompresible arreglara todo. O lo más seguro es que ese sería su último día de vida. Pero con un revitalizado deseo de vivir, deseosa de vivir más aventuras con sus mejores amigas, segura de que estaban bien, ella sobreviviría. Aunque tuviera que unirse a quizás el peor grupo del Raromagedón, ella lograría seguir adelante.

…solo esperaba, no arrepentirse de su decisión…


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Saludos de nuevo, estimados lectores. Aquí Sombra de Maldad, esperando que les haya gustado este capítulo, dado que ha habido quienes se preguntaban por Candy. Aquí tienen la respuesta. Como en todo fin del mundo, siempre hay personas que podrían tener vidas no tan fáciles aun antes de que todo se fuera al diablo con vestido hawaiano. Y que aun con los horrores podría sentirse inseguros sobre qué vida prefieren. Un aspecto que espero haber tocado adecuadamente aquí. Ahora, mis berrinches sobre los personajes mencionados en el capitulo.

Linda Susan, un personaje de relleno decente que al igual que a muchos no se le vio mucho trasfondo, más que nada por lo simple del personaje, y personalmente no tengo problemas con ello. Aunque también cuya vida se vio influenciada por los Pines al igual que todo habitante de Gravity Falls, siendo uno de ellos él porque de su ojo cerrado. Aunque en un comienzo parecía que era un interés para Stanley, el mismo fue tan fugaz como el voto de las chicas de no intentar nada con Marius. Y solo por si había dudas, lo aclararon finalmente con el cap. 19 de la primera temporada.

Del cartero no tengo nada que decir, solo lo utilice porque no sabía a quien más poner en ese grupo. Aunque si tuvo un factor importante a la hora de ayudar a que Soos tomara en serio las ideas de su amigo Dipper desde el comienzo, y que el pueblo tenía algo raro oculto. Si en verdad era un hombre lobo, solo Hirch sabría. Y Tanto Extraño, este personaje era el más raro en toda la gama de bichos raros que esta serie nos ofreció, desde la cabrona de Wendy, hasta la criatura de 87 caras diferentes.

-¡88 caras diferentes!

(Disparo de escopeta)

-Ahora son 87…

Continuemos… mi opinión de eso es porque al ser tan normal, contrasta con el colorido pueblo n el que habita, y que eso se mantuviera aun después de ser rescatado de la petrificación lo deja aun más claro.

Y por último, Candy Chiu. Como he dicho antes, hay varios personajes secundarios en los que no se hondeo mucho, y me parece que esta chica es ejemplo de ello. En un comienzo, se le ve que buscaba mejorar al cuerpo humano, pero ese capítulo fue el único en el que se le vio intentándolo. Ni en el fin del mundo se le ocurrió hacer alguna prótesis de combate, y eso que no hay mejor momento para hacer algo así que ese. Así que mi opinión, que ella olvidara algo tan interesante, podría deberse a que fue un interés de momento, no algo que le apasionara de modo permanente.

También en el cap. 17 de la segunda temporada nos hace mención de un campamento musical al que la envían sus padres cada año. Y por el modo en el que se expresa con él, nos da a entender que es algo que ella no solo detesta, sino que también la fuerzan a ello. Esas cosas me dieron a entender que hay cierta oscuridad en la vida de esta chica. Una en la que no se presta mucha atención, hasta donde he visto. Que esta chica es obligada por sus padres a desarrollarse artísticamente, aun cuando ella no lo desea. Ser algo que no quiere ser, presionada a ello. Pero, que a su vez es alguien que disfruta de aprender, y que no desaprovecha nada. Si hay una razón distinta, solo el creador, y quien tenga la réplica del diario "3" tal vez lo sabrán.

Dejando de lado mis suposiciones, esta personaje me parece muy divertida y una apropiada adición al grupo de Mabel. Lista, y ocasionalmente diciendo frases que están entre las que más me han encantado de Gravity Falls. De pensamiento raro pero intrigante, con el que siento que yo, y cualquiera con mente abierta podría tener interesantes charlas.

Además, gracias a ella, hubo un capitulo en donde seguidores del Dipcifica, Wendip, Pincest, incluso Billdip supongo compartieron un mismo sentimiento y se unieron bajo una misma bandera: terror absoluto cuando ella de pronto sintió atracción por Dipper. ¡Y no me mientan! Estoy seguro que también sintieron espanto ante la posibilidad de que Dipper no terminaría con quienes quisiéramos cada uno. Por suerte solo fue temporal, y volvió todo a la normalidad, volviendo "Atracción en la Carretera" un capitulo de relleno sin relevancia en todo el arco de lo que fue desde el cap. 11 en adelante.

Candy Chiu, una divertida niña que está en mi puesto 4to/5to entre personajes femeninos favoritos. Aun no tengo definido del todo. Y en cuanto a quienes la rescataron aunque fuera sin querer, mejor lo dejo para el próximo aporte donde volvamos con esta chica, aunque dejare que ustedes tengan sus opiniones. Espero no tardar tanto para el próximo capítulo, que no será tan profundo como este

PISTA: Personaje pretenciosa hasta el Raromagedón.

Nos vemos en la próxima entrega. Y esperare con ansias sus Reviews.