He intentado subir el capítulo un poco antes. Ya que he retomado mi otra historia lo mejor será agilizar un poco. Espero que este capítulo os guste, mientras lo escribía se me han ocurrido varias tramas nuevas para continuar el fic antes de llegar al final, así que creo que estaré más inspirado a partir de ahora a escribir más rápidos.

Capítulo 14

Naruto ya estaba en su despacho, a pesar de que el ataque de los Ötsuki había sido el día anterior se encontraba con bastante energía. Había dejado el hospital aquella misma mañana y acudido a su despacho.

En aquel momento se encontraba hablando con su amigo y consejero, Shikamaru.

- Reconozco que es un milagro que no haya muerto nadie.
- Lo sé… si no hubiera sido por Sasuke… - Dijo Naruto con los brazos cruzados.
- Su información fue muy valiosa… de no haber sabido que el ataque iba a producirse… habríamos sufrido muchas bajas. – Dijo Shikamaru. – Siempre pensé que su misión era un poco estúpida, veo que me equivocaba.

Naruto ladeó la cabeza hacia la pila de documentos que había en la mesa, le parecía sorprendente que a pesar de todo lo que había ocurrido tenía tanto trabaja. Aunque en el fondo sabía que era bueno, la villa seguía hacia adelante.

- ¿Cómo eran de fuerte los rivales? ¿Más que Kaguya o Toneri?
- Al principio no eran la gran cosa. Pero cuando el que parecía el líder absorbió a su compañero… su poder se volvió abrumador. Pero no era más fuerte que Kaguya. No obstante, a Toneri pude vencerle solo y a Momoshiki al máximo poder no habría podido vencerle sin la ayuda de Sasuke...
- A diferencia de ti… Sasuke se ha matado entrenando. – Dijo Shikamaru bromeando.
- Lo sé. – Respondió Naruto sonriendo. – Y la verdad es que el poder de sus ojos empieza a ser abrumador. – Dijo después recordando que el Uchiha pudo imitar el ataque más fuerte de Nagato Uzumaki y uno de los Jutsus que Madara Uchiha bautizó como el poder de los dioses.

Durante el combate no tuvo tiempo para pensar en ello, pero cuando estuvo en el hospital no podía dejar de pensar lo extraño que era haber sido rescatado por Sasuke después de todo lo que había pasado con Sakura.

No podía evitar pensar en cómo se sentiría Sasuke si conociera la verdad. Una parte de él creía que de haberlo sabido seguramente no le habría rescatado.

Naruto suspiró.

- No te preocupes tanto, hoy te ayudaré con tus tareas. Acabas de salir del hospital. – Dijo Shikamaru pensando que el suspiro de Naruto era por pereza.
- Gracias. – El Hokage prefería no desmentirlo.

En aquel momento se abrió la puerta del despacho, se trataba de Sasuke Uchiha al que parecía que había convocado de tanto hablar de él. Naruto y Sasuke se miraron de forma bastante seria, Shikamaru observó a ambos.

- Os dejaré hablar a solas. – Dijo Shikamaru caminando hacia la puerta. – Luego volveré a ayudarte.
- De acuerdo. – Contestó Naruto.

El ayudante del Hokage abandonó la habitación y los dos Shinobis más fuertes del mundo se quedaron a solas.

- Veo que ya estás bien. – Dijo Sasuke hablando el primero y acercándose hacia la mesa de Naruto, quedándose a media metro de ella.
- Si, hace falta más que eso para pararme. – Bromeó el Hokage tratando de destensar el ambiente.
- Ya veo.

Como era de esperar, se creó un silencio incomodo que duró unos segundos.

- Quería agradecerte que vinieras a buscarme. – Dijo Naruto, aquella frase sin duda extrañó a Sasuke.
- ¿Por qué no iba a hacerlo?
- Es… una forma de hablar hombre. Seguramente… habría muerte de no ser por ti.
- Lo sé. – Respondió Sasuke haciendo que Naruto se molestara un poco.

Naruto volvió a suspirar, después de todo tenía razón por lo que sería estúpido dejarse herir el orgullo por aquello.

- ¿Cuántos más habrá? – Preguntó Naruto.
- ¿Ötsuki? No lo sé. Pero hay más, de eso estoy seguro. – Respondió Sasuke rápidamente.
- ¿Y crees que vendrán a nuestro mundo?
- Quien sabe. Hasta ahora todos los Ötsuki que han venido aquí han muerto. Así que o nos dejan en paz o se lo toman como algo personal. Supongo que no hay término medio.
- Ya veo… ¿Y qué hay de los otros mundos? – Preguntó Naruto, en realidad era la primera vez que pensaba en ello. – Ahí fuera debe haber otros mundos que todavía no hayan consumido.
- Supongo que sí. – Dijo Sasuke meditando. - ¿Por qué lo preguntas?
- Debe haber otros mundos que se hayan defendido, que hayan derrotado a los invasores. No creo que seamos tan especiales como para ser los únicos. Podrían ser buenos aliados… o puede que haya mundos que aun estén por descubrir y que no merecen ese destino.
- No creo que estemos en posición de poder ayudar a los demás… aunque lo primero que has dicho no sería mala idea.
- ¿Puedes hacerlo? ¿Visitar otros mundos a voluntad? – Preguntó Naruto extrañado.

Sasuke negó con la cabeza.

- Solo puedo moverme por mundos que ya he visitado y por aquellos a los que he podido rastrear a los Ötsuki. Encontrar un mundo aún por descubrir o que se haya defendido sería imposible.
- Si hubiéramos podido capturar a Kinshiki con vida… - Dijo Naruto lamentándose. Esa fuente de información habría sido realmente valiosa.

El Hokage se quedó pensando durante unos segundos, no le gustaba la idea de tener que quedarse a esperar a ser atacado de nuevo, pero tampoco sabía cómo tomar la iniciativa contra un enemigo capaz de viajar entre planetas. Por lo que sabía de los informes, Sasuke no había encontrado ninguna base o fortaleza del clan Ötsuki, solo mundos que ya habían condenado a la muerte.

- Había pensado mandarte de nuevo a explorar como al principio, fue cuando más información encontraste y quizás en el nuevo mundo que hemos visitado pudiera haber información…
- ¿Pero…? – Preguntó Sasuke.
- No puedo… debes quedarte aquí. Tu hija ya ha pasado demasiado tiempo sin un padre. Te necesita.
- Puedo hacer ambas cosas. Era lo que tenía planeado inicialmente. Sarada tiene dos padres… pero el mundo solo tiene una persona capaz de perseguir a nuestros enemigos. Estoy seguro que entenderá que pase algunas semanas sin verme. Pero tengo planeado volver más a menudo.
- Bien, me alegro. – Contesto Naruto de forma sincera. Por mucho que Sasuke fuera tan despegado estaba seguro que no lo había tenido que pasar bien tanto tiempo alejado de su familia.

No había nada más que decir, por lo que Sasuke se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia la puerta. Sin embargo, si había una cosa más y el Uchiha no podía quedarse en silencio más tiempo. Se detuvo frente a la puerta, dándole la espalda a Naruto.

- Dices que mi hija me necesita. Sin embargo, no dices nada de Sakura. – Naruto tragó saliva al escuchar aquello. – Lo que significa que sabes que ella me ha dejado. Y si tú lo sabes significa que mis sospechas sobre vosotros dos son ciertas.

El corazón de Naruto empezó a latir con fuerza. Durante mucho tiempo había imaginado la situación en la que Sasuke o Hinata descubrieran aquello, pero ello no lo había preparado en absoluto. Se sentía muy nervioso. Habría querido decir mil cosas, pero no fue capaz de articular palabra alguna.

Sasuke se giró parcialmente, lo suficiente como para ladear la cabeza y mirar a los ojos al Hokage. El Uzumaki se extrañó mucho, en un principio pensó que el rostro de Sasuke era de una neutralidad y serenidad absoluta.

Sin embargo, mientras más lo miraba más podía notar que los ojos de su amigo mostraban confusión, melancolía y arrepentimiento a partes iguales. Aun en su inexpresividad habitual, Naruto nunca había visto a Sasuke tan vulnerable.

El Uchiha miró hacia otro lado por un segundo.

- No entiendo que os hace pensar que ocultarlo es lo mejor. ¿Para quién lo es? Solo para vosotros mismos… – Tras aquellas palabras, siguió su camino y se marchó del despacho de Naruto.

El Hokage se quedó a solas con sus pensamientos, apoyó los codos en la mesa y luego su cara sobre sus propias manos. Entre aquella conversación y la que tuvo el día anterior con Hinata sentía que la frustración estaba a punto de desbordarle.

Sin duda odiaba que para poder ser feliz tuviera que hacer daño a tanta gente a la que quería. Sin duda odiaba que ese sentimiento le impidiera disfrutar plenamente de su felicidad.

-x-

Boruto y Sarada se encontraban en uno de los campos de entrenamiento de Konoha. Parecían bastante molestos mientras que Konohamaru intentaba calmarlos y Mitsuki los miraba divertido sonriendo.

- ¡No es justo! – Reclamó Boruto.
- ¿Y qué esperabas? – Preguntó Konohamaru empezando a enfadarse. – El estadio ha sido destruido y todos los Kages se han retirado a descansar después de la misión de rescate.
- Entendemos la situación. – Dijo Sarada tratando de mediar entre ambos. – Pero Boruto y yo estábamos en las semifinales del torneo, los dos teníamos posibilidades para ascender… es injusto que el examen Chunin se vaya a cancelar.
- Como Shinobis debéis comprender que la seguridad de la villa es lo primero. Actualmente hemos sufrido un ataque, han reducido a ruinas uno de nuestros edificios más emblemáticos y logrado secuestrar al Hokage… nuestros enemigos lo verán como una muestra de debilidad.
- ¡No somos débiles! – Gritó Boruto sintiéndose ofendido.
- ¿Por qué creéis que hemos vivido en paz durante tanto tiempo? – Preguntó Konohamaru a sus alumnas.
- Por la Alianza. – Respondió Sarada.
- Si, pero solo en parte. En el mundo ninja se ha asentado con fuerza la idea de que nuestra villa tiene a los dos ninjas más fuertes del mundo. – Respondió Konohamaru, sus alumnos enseguida supieron que se refería a Naruto Uzumaki y Sasuke Uchiha. – Eso ha hecho que pocos se atrevieran a desafiarnos. Pero ahora… aquellos que no sepan de buena mano el alcance de nuestra fuerza empezarán a dudar de esos rumores.
- Va a haber una guerra? – Preguntó Boruto preocupado.
- No creo. Pero a partir de ahora es muy posible que bandas criminales se asienten con más fuerza en el País del Fuego. Además, hasta hace poco la mayoría de villas rivales y ninjas mercenarios no aceptaban misiones que fueran en contra de los objetivos de nuestras misiones. Eso ya está cambiando ahora mismo.

Aquella conversación hizo que los Genins se dieran cuenta que la política en el mundo ninja era mucho más compleja de lo que ellos creían.

- ¡Sigue sin ser justo! – Concluyó Boruto enfadado y haciendo que Konohamaru se frustrara demasiado.

Konohamaru le lanzó un pergamino enrollado que Konohamaru atrapó al vuelto. Se trataba de la próxima misión que debían hacer. El borde del rollo era verde y tenía escrita la letra "B".

- ¿¡Rango B!? – Preguntó sorprendido Boruto.
- El Hokage confía en vosotros. ¿No queríais misiones más emocionantes? – Preguntó Konohamaru viendo que el rostro de sus alumnos estaba cambiando. – A partir de ahora las misiones serán más difíciles.
- ¡Perfecto! – Gritó Boruto sonriendo.

Los tres estaban sin duda más animados. Se consideraban lo suficientemente fuerte como para tener que gastar su tiempo en misiones de rang que consistían en llevar algo a otro sitio o escoltar a alguien que no iba a ser atacado nunca.

- Venga, id a prepararos. Partiremos en media hora. – Dijo Konohamaru marchándose del lugar de reunión.

Mitsuki también se marchó. Sarada estaba a punto de hacer lo mismo hasta que fue detenida por Boruto, que la sujetó por el brazo.

- ¿Qué ocurre? – Preguntó sorprendida.
- La verdad es que… tenía muchas ganas de luchar contigo en la final. – Declaró Boruto haciendo que la chica se sonrojara. – Habría sido genial.
- Yo también lo creo. – Respondió ella rápidamente. – Pero… tendrá que ser en otro momento.

Ambos ya habían pensado que simplemente podían librar un combate y ya está. Pero ambos sabían que nunca lucharían en serio si no había nada en juego. Un combate amistoso de entrenamiento no se podría comparar con la final de un torneo para determinar cuál era el Genin más fuerte de la Alianza Shinobi.

- En el próximo examen no perderemos hasta que podamos luchar. Es una promesa. – Dijo Boruto alzando el puño.

Sarada reconocía aquel gesto, había visto varias veces a Boruto hacerlo de forma cariñosa con su padre. Era algo que parecía haber heredado directamente del Hokage. Sarada sonrió y luego hizo chocar su puño con el de Boruto.

- Es una promesa. – Respondió Sarada.

A pesar de toda la amistad y amor que sentía por Boruto, no podía negar que aquella estúpida rivalidad era lo que más fuerte le había hecho durante los últimos meses.

-x-

Naruto y Sakura estaban cenando en el piso del Hokage. Después de varios meses aquello ya estaba muy decente. Perpetuamente limpio y con muebles nuevos aquello ya parecía un hogar en condiciones para un hombre que vivía solo y que lo compartía ocasionalmente con Sakura.

Sin embargo, aquella cena estaba siendo algo apagada. Naruto ya le había contado la conversación que había tenido con Sasuke Uchiha aquella misma mañana.

- ¿Sabes? Creo que lo sabía desde antes. Por lo que me dijo… creo que lo sabía incluso antes de la misión de rescate.
- ¿De verdad? – Preguntó Naruto sorprendido.

No pudo evitar preguntarse si el habría sido capaz de hacer lo mismo. Saber que mientras le estaba salvando la vida ya sabía todo lo que había ocurrido sin duda le hacía sentirse un poco peor.

Aquel día Sakura se había ido de casa. Ya iba siendo hora de avanzar y había decidido que, por ahora, cuando Sasuke volviera a casa ella se iría. Así sería menos incómodo y Sasuke podría aprovechar para estar con Sarada.

No obstante, no podía evitar empezar a pensar en que había que buscar alternativas a tener una única casa familiar. Lo primero que había pensado era en alquilar una casa, sin embargo, luego pensaba que la casa familiar la había pagado ella íntegramente, de hecho, seguía pagando la hipoteca todavía.

Por otro lado, prefería evitar la incómoda conversación de decirle a Sasuke que se buscara alguna alternativa. Especialmente sabiendo que eso dificultaba que pudiera verse más con Sarada. Por ahora, sabiendo que Sasuke se marcharía en breve y que tardaría en volver no le importaba pasar unos días en casa de Naruto.

- ¿Crees que… deberíamos dejar de escondernos? – Preguntó Naruto queriendo saber la opinión de su novia.

Sakura se quedó unos segundos pensando en aquella pregunta. Por un lado, le asustaba mucho tener que afrontar esa situación, pero si algo tenía claro es que la relación que tenía con Naruto no podía prosperar si lo mantenían en secreto.

- Sí, creo que deberíamos hacerlo. – Dijo Sakura tras pensar unos segundos. – Pero… ¿Cómo?
- Sin duda… esa es la pregunta más difícil. – Dijo Naruto, después de tanto tiempo escondidos y con todo lo que implicaba no se le ocurría una buena forma de hacerlo.
- Bueno, pensaremos en ello.
- Supongo que lo más normal sería simplemente… hacer cosas de pareja… en público… - Añadió Naruto.
- Si. Pero, creo que hay gente a la que deberíamos decírselo antes de forma privada.
- ¿Quién? – Preguntó Naruto con curiosidad.
- Bueno… nuestros hijos, mis padres, Hinata… no se… no creo que sea buena idea que se enteren por terceras personas.

A Naruto se le vino el mundo encima. Se imaginó pidiéndole a Hinata de quedar para hablar y confesarle su relación con Sakura y sin duda no era una idea que le entusiasmara.

- Si… tienes razón. ¿Cuándo se lo dirás a Hinata? – Preguntó Naruto fingiendo seriedad.
- No cuela. – Contestó Sakura riendo.

El Hokage no pudo evitar reír también. Luego se puso serio de golpe.

- Ahora me siento mal por haber bromeado con eso. – Dijo haciendo que Sakura suspirara. Ella se sentía igual.
- Por cierto, puede que tengamos que decírselo también a nuestros amigos primero. Ino y Kakashi-Sensei ya lo saben, pero los demás no.
- Podríamos hacerlo poco a poco. Puedes decirle a Ino que se lo diga a Sai por ejemplo. Ella es tu mejor amiga y Sai es uno de nuestros mejores amigos. – Dijo Naruto pensando que si no lo hacían de golpe no sería tan difícil.
- Se lo comentaré la próxima vez que la vea. ¡Por cierto! ¿Qué pasará con el examen Chunin? – Preguntó Sakura dándose cuenta ahora, después de todo lo que había pasado.
- Bueno, antes de que los Kages se marcharan decidimos que cada villa decidiría de forma individual que hacer con los participantes del examen que llegaron al final… por lo que el torneo queda suspendido.
- Vaya, que pena. Las semifinales estaban interesantes. – Dijo Sakura, Naruto asintió. - ¿Y qué pasará con los participantes de Konoha? – Preguntó luego con curiosidad.
- Los examinadores ya habían descartado a todos los que no habían llegado a la final. Así que solo quedaban con posibilidades Boruto y Sarada. – Naruto hizo una pausa, pero sabía que Sakura le iba a preguntar a continuación que iba a pasar con ellos dos y se adelantó. – Creo que no están preparados todavía. Pero Konohamaru insiste en que deberían ascender. Además, dice que sería muy mala idea no darles tan si quiera una oportunidad.
- Creo que Konohamaru los conoce bien, ambos son orgullosos. Si suspenden el examen directamente a pesar de no haber llegado a semifinalistas.
- Justamente por eso lo digo. Son como nosotros el primer año que nos presentamos. Solo pensábamos en ganar y en ser muy fuertes. Si, sé que Boruto y Sarada podrían vencer a muchos de los Chunin de la villa. Pero sabes perfectamente que no sería buena idea sacarlos de la villa sin Konohamaru.
- Puede ser… pero… quizás los estás juzgando mal. No sé, puede que tuvieras que darles otra oportunidad.
- ¿Tú también? – Preguntó Naruto frustrado. – Pero no te preocupes. Ya tengo algo entre manos.

Sakura sonrió, sin duda pensaba que impedir demostrar su valía a una chica que aspiraba al puesto de Hokage era una mala idea. Naruto se preocupaba demasiado.

Terminaron la cena, por lo que Naruto lavó los platos. Sakura había traído la comida de un restaurante del centro así que le pareció lo más justo. Sin embargo, ella insistió en ayudar.

- ¿Sabes? Me alegra que vayas a pasar unos días en casa. Últimamente nos veíamos poco. – Dijo Naruto mientras enjuagaba los platos.
- A mí también. – Contestó ella. – Llevábamos una semana sin poder estar a solas. – Sakura parecía algo frustrada al decir aquello. – Así que esta noche no creo que vayas a dormir.

Naruto se quedó unos segundos en silencio, luego se secó las manos con un trapo.

- Me parece bien.

-x-

Había amanecido un nuevo día en Konoha, Himawari Uzumaki estaba jugando con otros niños de la familia en el jardín principal de la enorme mansión Hyuga. Absorta en su felicidad infantil, no se dio cuenta de que a escasos metros su madre y su abuelo estaban discutiendo.

- ¡No me parece bien! – Gritó Hiashi enfurecido. – No lo merece.
- No hago esto por él. Lo hago por ella. – Contestó mirando a Himawari. – Una hija necesita el amor de su padre.

Hiashi Hyuga sintió el cuchillo envenenado que había lanzado su hija. Después de todo sin duda aquello había sido un reproche a su infancia. Por desgracia no podía replicarlo.

- Himawari es todavía muy joven. Podríamos aprovechar y cambiarle el apellido, todavía podemos hacer que renuncia a esa ascendencia. Es muy talentosa, sería una gran sucesora para el clan.
- ¿Olvidas que Boruto es mi primogénito? – Preguntó Hinata, su enfado era ya más que evidente.
- No me malinterpretes, quiero a Boruto igual que a ella. Pero como Hyuga… no sirve… - Contestó sin ningún tipo de miramiento.
- Si tu nieto te escuchara te odiaría para siempre. – Dijo Hinata sintiéndose herida en nombre de su hijo.
- Boruto ha salido a su padre, por desgracia. Y es algo que no puedes negarme. Sin el Byakugan no podrá aprender ninguna técnica del Clan Hyuga. ¿Cómo va a liderarlo?
- No es la primera vez que un Hyuga que no es hijo de dos miembros del Clan tarda más de lo normal en despertarlo. Todavía tiene tiempo.
- A la cabeza de la familia debe estar un Hyuga puro. O por lo menos uno que parezca serlo, Himawari tiene todas las cualidades. Boruto no. No hay más que añadir.
- Si Neji estuviera vivo te perdería el poco respeto que conseguiste ganarte. – Hinata cada vez estaba más sorprendida con aquella conversación.
- Si Neji estuviera vivo, el sería mi sucesor. – Dijo sin vacilar, haciendo que Hinata se sintiera herida. – Has abandonado tus deberes para con el clan. Cometiste un error cuando decidiste abandonar tu vida como Kunoichi.

Hinata tuvo que morderse el labio para poder continuar aquella conversación. Si los niños del clan no hubieran estado ahí ya habría estallado hace tiempo.

- Decidiste dedicar tu vida a tu familia… y solo has conseguido que tu marido te abandone. ¿Y tú pretendes compartir la custodia de tus hijos? ¿Al futuro de nuestro clan?
- Si piensas así, sin duda sigues siendo más líder de clan que padre… has conseguido engañarnos durante mucho tiempo. – Dijo Hinata totalmente decepcionada.
- No me importa tu opinión hija mía. El futuro del clan es lo más importante.
- Entonces lamento informarte que no puedes decidir sobre mis hijos. Esa decisión es únicamente mía y de su padre. – Dijo Hinata sintiéndose parcialmente satisfecha, poder negarse así a los deseos de su padre había sido satisfactorio.
- Si, tienes razón. La ley de Konoha no me permite decidir sobre mis nietos, aunque sean miembros de la familia que lidero. Sin embargo, sí que puedo decidir sobre mis hijas. Si no obedeces mis órdenes respecto a Boruto y Himawari… será tu hermana quien me suceda tras mi muerte y tu perderás tu apellido. Tus hijos y tu deberéis abandonar esta casa. Tienes una semana para decidirlo.

Hiashi no dejó responder a Hinata, se limitó a darse la vuelta y marcharse de allí mientras Hinata se quedó mirando a los niños jugando. Pensó que todavía eran muy jóvenes y sin duda no conocían lo horrible y complejo que podía ser el entramado de intereses que gobernaban aquella familia.

Después de tanto tiempo pensando que Neji había logrado cambiar a su padre, ahora se daba cuenta que realmente no era así.

Hinata se sentía realmente frustrada. Las palabras de su padre le habían reabierto y empeorado todas las heridas que estaban cicatrizando tan lentamente. No contento con eso, le había puesto una decisión sobre sus hombros que cambiaría si o si la vida de sus hijos.

Debía decidir entre llevar al extremo los complejos que Boruto tenía sobre su herencia como Hyuga a cambio de dárselo todo a su hermana o decidir que ambos debían renunciar a todo lo que ser un Hyuga implicaba.

Trató de despejar su mente, si hubiera seguido pensando sobre ello seguramente habría acabado desmayándose.

Se resignó por ahora y se limitó a unirse a los niños, intentó ver si era capaz de contagiarte de aquella alegría que parecía infinita.

-x-

Konohamaru, Boruto, Sarada y Mitsuki estaban regresando a Konoha, estaba anocheciendo y tenían planeado acudir rápido al despacho del Hokage para poder entregar el reporte de la misión. Los cuatro parecían bastante animados.

- ¡Esos ninjas mercenarios se lo pensarán dos veces antes de aceptar misiones para delincuentes! – Dijo Boruto emocionado.
- Si, al menos cerca de Konoha. – Respondió Konohamaru.
- Se te ve mucho más animado ahora Boruto. – Dijo Mitsuki sonriendo.
- ¡Claro que sí! Le hemos salvado la vida a Konohamaru-Sensei y derrotado a esos ninjas. – Contestó Boruto.
- Tampoco era para tanto. Eran muy débiles. – Contestó Sarada tratando de bajar de las nubes a su amigo.
- No os quitéis merito, esos tres tenían nivel Chunin. – Añadió Konohamaru.
- ¿Por eso te desconfiaste Sensei? – Preguntó Mitsuki de forma divertida.
- ¿No me lo perdonareis? – Preguntó Konohamaru sonriendo. – Me atacaron por la espalda. – Se defendió después.

Continuaron andando por la calle central del a villa hasta llegar a la Torre Hokage, donde seguramente Naruto aun estaría trabajando. Subieron hasta el penúltimo piso y entraron en el despacho principal.

Naruto Uzumaki tenía la cabeza sumida en todos los documentos que debía revisar hoy. Alzó la vista y miró hacia el grupo que acababa de entrar.

- Vaya, no esperaba que volvierais tan pronto. – Dijo Naruto mientras los cuatro se acercaban a la mesa.
- Te lo dije. – Dijo Konohamaru sonriendo y extrañando a sus alumnos.
- ¿Has tenido que cumplir el objetivo secundario de tu misión? – Preguntó Naruto mirando a su antiguo amigo y alumno.

Konohamaru negó con la cabeza.

- Tal y como predije, ellos tres lucharon en equipo y vencieron a rivales que los superaban en poder individual. – Contestó Konohamaru.
- ¿¡Que está pasando!? – Preguntó Sarada extrañada.
- Chicos, me temo que tanto el Hokage como yo os hemos mentido hoy. – Contestó Konohamaru.
- ¿Mentido? – Preguntó Mitsuki.
- Así es. Konohamaru debía dejarse atrapar por el enemigo y luego observaros a vosotros. Solo en caso de que fuerais a perder debía actuar.
- Ese era mi objetivo secundario. – Puntualizó Konohamaru. - ¡Así que no! No me derrotaron esos ninjas. – Se defendió después.

A todos les extraño que Boruto estuviera tan serio. Estaba enfadado.

- ¿La misión era de mentira? – Preguntó sintiéndose estúpido.
- No. – Respondió Naruto. – Era una misión real de Rango B. Una misión que vuestro maestro estaba convencido que podíais resolver solos y quería mandaros solos. Como yo no pensaba lo mismo no estaba de acuerdo con esa idea.
- Por eso fingí no poder ayudaros.
- ¿Por qué? – Preguntó Sarada no entendiendo nada.
- Después del incidente durante el Examen Chunin se decidió que cada villa decidiría de forma individual si ascendía o no a los semifinalistas del torneo. Yo no quería ascenderos. – Declaró Naruto.
- ¡¿Por qué!? – Preguntó Boruto enfadado. - ¿Tan débil nos consideras? – Preguntó Boruto tensando el ambiente.

Mitsuki estaba mirando sin entrar en la conversación. Después de todo él no llegó al torneo final y no estaba en juego su posible ascenso. Solo el de Boruto y Sarada.

- Sé que sois fuertes, en el sentido estricto de la palabra. Pero eso no es lo único que hace falta para superar el examen. Creía que erais muy jóvenes para asumir las responsabilidades de lo que se espera de un Chunin.
- ¿Creía? – Preguntó Konohamaru frunciendo el ceño.
- Hoy han protegido a su Sensei y vencido, trabajando en equipo, a ninjas que les superaban en poder individual. Konohamaru, tú conoces mejor que yo sus aptitudes. ¿Sigues creyendo que están a la altura? – Preguntó Naruto haciendo que Boruto y Sarada tragaran saliva.

Konohamaru se quedó unos segundos en silencio para mirar a sus alumnos. Aquella breve espera se hizo eterna para ellos dos.

- Si, sin duda. – Contestó el Jonin haciendo que todas las miradas se pusieran de nuevo sobre el Hokage.
- Bien. Boruto Uzumaki y Sarada Uchiha, mañana a las nueve de la mañana librareis un combate. El vencedor ascenderá a Chunin. – Sentenció Naruto muy seriamente.

Boruto y Sarada se miraron a los ojos. Iban a poder cumplir pronto su promesa de luchar juntos y darlo todo en aquel combate. Sin embargo, tenían sentimientos encontrados al saber que solo uno de los dos podría alcanzar el rango de Chunin.

CONTINUARÁ…