Los personajes de Resident Evil no me pertenecen, son propiedad de CAPCOM, únicamente la trama es mía.
Aclaraciones:
Letra normal. –Narración general.
Letra en negritas. – Notas de autor, algunos pensamientos de los personajes.
Letra en cursiva. –Recuerdos, algunas frases.
.
Sorority Row
El ataque de Marcus Douglas
I
.
Tatchi, China. 24 de septiembre de 2018.
La habitación de prueba se mantenía en silencio. A lo lejos, el débil palpitar de un monitor cardiaco logró apreciarse para aquellos que observaban el cuerpo sobre la camilla. La mujer había regresado a los sedantes y el pecho femenino quedaba expuesto. La sabana que cubría su cuerpo ocultaba dos intravenosas en ambos brazos las cuales se encargarían de hidratar el cuerpo al no ingerir alimentación en varios días.
Marcus Douglas tomó lugar junto a la charola con los instrumentos sin dejar de ver la fotografía del aparato. Había leído los papeles en su momento antes de la concepción de ese prototipo y se aseguró de contar el material utilizable para su postura.
–Siempre he tenido mis dudas sobre tu interés en Valentine. –Habló alguien tras suyo. Annette nunca se perdía aquellos eventos donde podía participar. – ¿Cómo va tu nuevo juguete?
Él ignoró el primer comentario.
–Está pasando la primera fase, y responde cómo es de esperarse. – le respondió sin mirarla, concentrado. –He continuado la técnica de los informes Annette, y créeme que adaptar algo antiguo a esta tecnología actual no significó problema alguno. Su período de tiempo deja mucho que desear, aunque es muy interesante trabajar con ello, lo admito.
Sus ojos se desviaron un poco más de la víctima, justo en el respaldo de la cama yacía un pequeño aparato que la mujer aferró entre sus manos pálidas. Marcus la observó con interés.
–Lo hiciste bastante bien Marcus –felicitó ella. –recrear un legado abandonado por más diez años es algo que nadie más que tú puede hacer.
–El crédito es tuyo, Annette –le respondió. –tú lo ordenas y yo recreo, ese es nuestro trato. Además, fuiste quien creó el virus A, luego opté por darle tu toque personal.
La mujer admiró el contraste de sus dedos contra el metal. Era exactamente igual que el dibujo. La textura, tamaño, niveles de administración, todo. Destacaba perfectamente las habilidades de Marcus Douglas y su puesto como prodigio mantenían presente. El rubio parecía destacar en cualquier cosa a que le tomara interés: Actividad viral, criogenia, experimentación. Nada escapaba para él.
Aquello le hizo sonreír. Marcus aferró un control de programación mientras ella dejaba el aparado en su lugar y procedía a hacer el trabajo tomando la incisión antes hecha en forma de cicatriz. El ángulo debía ser preciso, para ello utilizó el reporte de Wesker. Creó una fina línea con el bisturí asegurando cuatro espacios alrededor del pecho femenino a través de sus manos enguantadas. Marcus le pasó las gasas y colocó el artefacto ejerciendo presión. La sangre brotó, salpicando las sábanas blancas y corría en suaves pliegues por toda la línea del costado. El rubio se encargó de limpiar las zonas, tocando los botones del control para ajustar lo último.
A pesar de que nada era imposible para el Douglas, él odiaba las creaciones antiguas por sus fallas, Marcus no se permitía fallar nada, eso le aseguraba el éxito rotundo que Albert había desperdiciado con él.
– ¿Quieres hacer los honores? Tienes derecho al ser el creador. – especificó. El rubio negó, entregándole el control.
–Sé que te mueres por hacerlo, sin contar con tu color favorito de por medio. Así que hazlo, Annette.
Ella asintió cogiendo el pequeño paso final. Oprimió el primer botón. La coloración del aparato cambió a un azul brillante. No emitía sonido alguno, pero ambos sabían que funcionaba a la perfección.
Todavia faltaba la evolución a largo plazo. Los dos sabían, como científicos que eran, para un control mental se necesitaba algo capaz de tomar posesión del cerebro, y Valentine traía en sus venas el más reconocido suero de inmunidad, mezclado con otro componente capaz de conseguir una eficacia efectiva.
–Está terminado –Marcus dirigió la mirada al monitor. –sus signos vitales permanecen estables y no hay alteraciones. Despertará cuando órdenes.
–No será necesario –Opinó ella, al ver el brazo de la mujer moverse. –El esfuerzo de años de investigación para Wesker lo hicimos en cuestión de tres días, lástima que al ser del dos mil nueve no necesite modificaciones más detalladas como nuestro control mental.
–Aún no sabemos la falla de esto, Annette –le recordó el rubio. –Aunque no deberías preocuparte por cosas menores.
–Jamás dudé de tus capacidades, Douglas –el cuerpo se movió ligeramente y ambos bajaron la cabeza. – Ahora, serás quien haga el honor quieras o no.
El siguiente paso era algo que él disfrutaría: La manipulación.
Ella abrió los ojos, Marcus Douglas se acercó a su oído.
–Bienvenida Valentine al inicio… –susurró el rubio hacia Jill. – Que comience el espectáculo.
.
.
La brisa vespertina le revolvía los cabellos. El sol parecía calentar cada pedazo de piel expuesta o bajo la ropa ante el sofocante ambiente. El lugar seguía igual de tétrico e incluso podía causar escalofríos a personas normales. La ciudad de Tatchi se mantenía igual a como el equipo Echo había dicho antes de perder contacto con ellos, el ochenta por ciento del lugar se reducía a cenizas y destrozos gracias al virus C, del dos mil trece. Aquel atentado se había encargado de arrebatar miles de vidas y parte de sus pelotones comandados. Se sentía igual a Edonia, solo que las paredes de Tatchi narraban hechos más atroces.
Varios edificios caídos, ventanas rotas y olor a muerte rodaron por su nariz. Chris Redfield sabía que no existía tal aroma en la actualidad, pero la mente todavía le jugaba malas pasadas solo con ver la sangre impregnada a cada cierto lugar donde posara la vista. Tatchi parecía recuperarse a paso lento, más dudaba que algún día la población civil regresara tras el traumático evento.
Dos personas lo acompañaban. Rebecca, quien inspeccionaba los alrededores y espacios cerrados en busca de secuencias anormales. Y Billy Coen analizaba las posiciones de cada edificio. Dos personas que nunca habían presenciado tal evento, pero sin embargo conocían la sensación.
Chris dirigió la mirada a otro punto. Una grúa vieja en dirección hacia la Torre Quat, o los restos de ella. Ahí descansaban los restos del bastardo de Derek Simmons.
Eso decía el reporte Kennedy al menos.
–Deberíamos asegurar el área –Volteó hacia Rebecca, señalando al paisaje. –Chambers, ¿los francotiradores están en posición?
–Sí, rodean la cuidad con tres helicópteros blindados. –la castaña suspiró. –El siguiente paso va por nuestra cuenta.
Billy Coen se introdujo extendiendo un mapa sobre el suelo. Los tres examinaron los puntos de las diferentes compañías que habían residido en Tatchi antes del virus C y la posesión de Neo-Umbrella.
–Según esto, nos enfrentamos a Whilpharma, Tricell y Umbrella. – habló el sargento. –Para variar, su predecesora igual les pisa los talones.
La última era la causante de destruir la ciudad con fines de extinguir la humanidad. Neo-Umbrella había imitado bien a su antecesor al dar vida a varias criaturas capaces de infectar ciudades, pero seguía sin ser competencia para la creadora del bioterrorismo. Nunca existiría una Umbrella igual
Chris había experimentado el infierno de ella en carne propia tras el incidente en las montañas Arklay siendo joven, Rebecca cuando aún era ingenua y Billy siendo un prisionero condenado a muerte. A los tres jamás les saldría de su memoria el proceso para escapar de Raccoon City, junto con las muertes de compañeros gracias a Wesker, personas valiosas que nunca volverían…
La bioquímica apretó los puños entendiendo el problema Chris Redfield. Seis años atrás había perdido a Piers en la plataforma petrolífera para derrotar un arma biológica capaz de contaminar el continente. Luego de ello, la intervención de Jill y su apoyo emocional siendo la confidente compañera incondicional que pasó a ser su esposa. El corazón de Rebecca latió con fuerza recordando las enseñanzas del castaño sobre la unión familiar, y la prueba de eso era la unión de Ada Wong con Leon Kennedy a pesar de odiarse mutuamente después de lo ocurrido.
La presentación de los Kennedy, en la boda de Ingrid Hunnigan jamás podría olvidarla.
El lugar de había silenciado. Los novios se miraron entre sí, el resto de los invitados se negó a comentar algo al respecto. Sherry Birkin trató de aligerar el ambiente jalando a Ingrid Hunnigan del brazo, pero a ninguno pasaba desapercibido el semblante tenso de Chris Redfield. Sus puños apretados hasta blanquearse les dijo que estaba intentando contenerse de un ataque de rabia y para prevenir el desastre venidero Jill Valentine tironeó de él. Rebecca contempló la escena atónica.
–Chris, ¿por qué estás así? Esta tensión me lastima el cuello, algo malo si ya eres mayor. –vaciló el pelirrojo aflojándose la corbata roja.
–Helena Harper contactó conmigo, hizo algunas cosas difíciles de digerir. –Chris tragó grueso, sopesando sus palabras atoradas en la garganta. –Me parece algo absurdo hablarlo en la boda de un camarada, pero necesitan estar preparados y comenzaré con decirles sobre los informes de China.
–Ya entablábamos conversación sobre eso, Chris –secundó Claire Redfield cruzada de brazos. –Terra Save tiene tu informe, no entiendo el volver el tema a colación otra vez.
El Redfield frunció el entrecejo y los demás callaron al no saber confrontarlo.
–Hablé con Kennedy, Claire – la pelirroja asintió, indicándole que prosiguiera. –De todas las personas involucradas con el virus C, él tiene su propia opinión personal irrefutable.
Ingrid sabía hacia que orillaba la plática del soldado.
–Todos lo sabemos Chris –Terció la rubia Birkin, seguida de la novia. Carlos gruñó en desacuerdo con el tema.
–Ve al grano Chris, la fiesta de mi casamiento es para pasarla bien. –Reclamó, Barry le sonrió en son de disculpas a Oliveira por estar arruinando su boda.
–Leon le adjudica la culpa al consejero de seguridad nacional, pero supongo que ignora la parte de tus equipos perdidos, ¿No Redfield? –ante el comentario de Hunnigan Jill miró a Chris.
El castaño se liberó del agarre de su compañera retrocediendo varios pasos hacia atrás. El resto lo observó tomar aire e hizo una seña con la mano, invitando a alguien para unirse. Helena Harper apareció seguía de dos personas más.
Y nuevamente se quedaron sin habla.
–Ella nos ha explicado el suceso, compañeros. –explicó, Barry dejó su copa en la mesa para poder prestar atención. –La supuesta Ada Wong responsable de dirigir Neo-Umbrella y liberar el virus C no es la verdadera, al parecer el consejero Simmons utilizó a una mujer con el propósito de hacer otra idéntica.
–Espera – el latino abrió la boca. – ¿Tienen pruebas válidas? Su historial fue limpiado gracias a Ingrid, pero dudo que ella haya influenciado directamente. El agente Kennedy la desobedece apenas tiene oportunidad.
Ingrid bufó recordando ese molesto detalle.
–Quitando eso de lado –Claire sonrió suavemente al ver a la novia irritada. –Entonces, ¿ella es la verdadera?
La pelirroja apuntó directamente a la persona junto a Harper que estaba con Leon Kennedy. Y, al verla más a detalle se percató de su vientre levemente abultado, pero que cualquiera reconocería solo con verlo.
–Así es –Helena se adelantó a Chris. –Les presento a los señores Kennedy.
Claire boqueó, Barry decidió dejar el alcohol por un tiempo y Rebecca casi se desmayaba por la impresión de ver al gran Chris Redfield exponer a un criminal anteriormente buscado a nivel profesional.
–Cómo verán, ella tendrá un hijo. –siguió el mayor. –eso le da la oportunidad de demostrar su inocencia.
–Eh, Chris –Oliveira volvió a hablar. –No creo que le importemos realmente
–Es verdad, me no me interesan en lo más mínimo. –respondió Wong. Chris retrocedió hasta quedar junto a Valentine nuevamente.
–Como sea, si hay traición nuevamente tengan por seguro que me encargaré personalmente de ello.
El pelirrojo se interpuso entre la pareja y el soldado, mirando a sus dos compañeros de batalla.
–Ahora, pasemos a cosas más alegres. –Barry sonrió. –Eh, Chris. ¿Cuándo pensaban decirme que tú y Jill estaban comprometidos? ¡Ni siquiera están saliendo!
– ¿Eso es cierto Chris? Debiste decirle a tu hermana. –añadió Claire indignada. –Pude haber ganado apuestas con anticipación.
– ¡Maldición Barry!
¿Cuántas sorpresas podían recibirse en una sola noche?
Al parecer Hunnigan no disfrutaría su boda como alguien normal.
Suspiró pesadamente. El recordar la época de desconfianza con Ada Wong había sido de lo más complicado. Ella no hacía nada por ganarse la confianza de nadie, pero había aceptado el trabajar para la F.O.S.
Una vez dentro la mujer mostraba indiferencia,trataba a las personas según sus métodos aprendidos. Hunnigan, que había limpiado el historial de la castaña solía contar la experiencia perturbadora de la asiática en su mano y el poder impresionante siendo una espía capacitada desde el incidente de Raccoon City, donde la pareja se conocía. Igual, un expediente de daños al gobierno de Slava Oriental por su ex presidenta y la lista seguía cada vez más obscura a medida que pasaba el historial. Por eso era difícil de creer que se había casado con Leon Kennedy, un simple agente de la D.S.O.
Leon tenía ideales de frenar el bioterrorismo, pero irónicamente estaba enganchado a la persona de su bando contrario, la más buscada en sus tiempos y presuntamente culpable de extender el virus C. el puesto Ingrid Hunnigan lo había cedido, por lo cual llevaba a pensar que el vínculo con Ada era más cercano de lo que parecía ser.
–Si no estás capacitada regresa al cuartel, Rebecca –soltó alguien burlonamente.
Ella desvió sus pensamientos, obligándose a encararlo. Billy Lucía diferente con su uniforme del ejército naval. – No te distraigas Chambers, por si lo notas esto sigue siendo un lugar con restos químicos del virus.
–Él tiene razón, es mejor poner atención, Chambers –añadió el soldado. Rebecca se contuvo de decirle que para comenzar, ese ya no era su campo de batalla habitual.
–Chris, deja de apoyarlo. – reprendió la bioquímica. –Estamos en Tatchi y sabemos las posiciones, ¿cuál es el siguiente paso, capitán?
El castaño alzó una ceja, comprendió rápidamente el mal humor de su compañera al unirse con Billy Coen. En el mapa anterior cuatro puntos naranjas exponían el significado de Whilpharma, cinco azules yacían en Tricell y los últimos cinco pertenecían a Umbrella.
–Primero investigaremos Whilpharma, ha estado inactiva por diez años. Su publicidad deja mucho por desear a comparación de las otras, entonces pueden basarse en ello para permanecer anónimos. Una compañía de prestigio es predecible y ellos no son imbéciles si nos han dejado recorrer varias partes del mundo solo con seguir pistas.
–Tu amigo tiene razón, Rebecca – apoyó Billy la teoría de Chris. –Si fuera lo contario sería fácil y cliché.
–Entonces, desde ahí comenzaremos. –introdujo la coordenada en el PDA. –Al parecer se encuentra al oeste de esta ciudad. Sabiéndolo, me pregunto si los demás habrán llegado.
Las primeras horas eran cruciales, pero ninguno daba señales de aparecer todavía.
–Kennedy no ha reportado su ingreso a Tatchi, Claire recién tuvo problemas con una emboscada y le pidió ayuda a Hunnigan, el equipo de rescate la traerán cuanto antes con Burnside, quien inesperadamente sigue sin escapar.
–Eso es increíble. –Reconoció la castaña, aturdida por sus palabras. –Claire ha conseguido retenerlo más de lo supuesto. Creí que en algún momento escaparía.
Chambers rió divertida. Chris apretó los puños.
–Comencemos de una maldita vez. –Chris dio un paso hacia adelante, cabreado. Rebecca y Billy le observaron desde atrás. Definitivamente el odio entre Steve y Chris era mutuo.
–Bien, bien. –Imitó el tono del comandante Burton ante el descubrimiento. –Le dejaré las burlas a Burton. Este es nuestro momento, que comience la acción.
.
.
.
– ¿Algún problema, agente? Tal vez debería llamar a una ambulancia.
La mujer examinó las heridas que tenía bajo su blusa blanca. Por la cantidad de sangre impregnada deducía que algunas serían más profundas y otras superficiales pues solo sentía dolor en la cadera. La señora le extendió un balde con paño para ayudarla con el aseo de ella. Tomó el paño, exprimiéndolo y lo pasó con suavidad alzándose la blusa, removiendo la sangre. Si no se las trataba adecuadamente corría el riesgo de contraer una infección por el virus expuesto.
–Le agradezco su ayuda, señora Johnson.
Helena sonrió agradecida sintiendo una pequeña molestia alrededor del ombligo, lugar donde Piers la había sujetado anteriormente. La anciana le sonrió amablemente volviendo a los labores. Ella había sido enfermera en el pasado así que sabía cuidarla, Harper tenía suerte de encontrarla al caminar sin rumbo por las calles asustadas de Konoha. Marie Johnson había sido la única en brindarle su apoyo y guiarla hasta un lugar seguro.
–No es nada, mi hijo también se expone al peligro en su trabajo. – Helena siguió sus palabras con atención. –Dígame agente Harper, ¿hay un motivo importante para saltar desde un edificio de Tricell?
Ante la pregunta, sintió sus músculos tensarse hasta quedar rígidos e inmóviles, más la mano sobre su hombro le incitó a la castaña a continuar.
–En realidad intentaba proteger, lo hice por alguien –confesó, los ojos verdes de Marie sonrieron cálidos mientras aplicaba el antiséptico.
–Me imagino es alguien bueno, el sacrificarse no es común hoy en día. Mi hijo igual hace esas cosas. De hecho, es soldado de una compañía antiterrorista.
La mujer sacó unas vendas del cajón, prosiguiendo a colocarlas suavemente. Así que ella era la madre de Johnson Brighton.
–En realidad es todo lo contrario, señora Johnson, pero confío en que no hará cosas estúpidas. – La mujer le miró desde abajo, recorriendo el torso para asegurarlo.
– ¿Es demasiado importante? ¿Puedes confiar en él?
Aquella pregunta le incomodó de sobremanera. Marie había descubierto el sexo del culpable sin necesidad de preguntar. Las palabras femeninas martillearon provocando una posible migraña, pero alcanzó a responder sin dudar.
–Sí.
–Listo, ahora ten cuidado de no abrirte las heridas. – La Johnson le miró una última ocasión. –Espero estés en lo correcto, agente Harper.
–Yo también –se levantó. Tenía que llegar a Tatchi antes que Piers. –Y esta vez, espero no equivocarme.
.
.
.
–Aquí, estamos. –Billy señaló el edificio. –Una de las pocas cedes de Whilpharma en pie.
El edifico antiguo lucía igual a diez años atrás. En esos tiempos Andrew Finnigan mantenía el control de la instalación antes del ataque principal a manos de un hombre desconocido, Claire y Leon habían detenido dicha organización de seguir. Sabía por ella, los motivos que llevaron a Whilpharma a la ruina.
Umbrella para esos años tomaba fuerza desde las sombras, al ser más prestigiosa la caída de Whilpharma no significó cosa alguna, y podía verse el deterioro masivo al no encontrar movimiento alguno. Un excelente pretexto para renacer alguna compañía dedicada al bioterrorismo.
Rebecca se acercó con cautela quedando en medio de ambos hombres. Chris siguió atento llevando la mano a su comunicador entablando señal con los tres helicópteros que conformaban el equipo Alpha.
–Capitán, esperamos sus órdenes. – habló uno desde la radio, el soldado contó mentalmente la cantidad de hombres a su mano. Era igual a los anteriores.
–Escucha Charles, nos dividiremos. –informó. –quiero que dos bajen a investigar la planta baja con cuatro integrantes. Los otros seguirán a Coen, él los manejará en la zona media y finalmente uno protegerá a Rebecca en el subterráneo, ¿entendido soldados?
–Eh, capitán. –la voz de Charles sonó dudosa. –La agente especial Rebecca Chambers es bioquímica, debería tener al menos un grupo armado para dejarla casi sin protección, en especial por la zona.
–Antes de estar en ese puesto, Rebecca fue algo más que una bioquímica. –contestó el líder, Coen asintió de acuerdo con él. –Tiene habilidad y destreza, las cosas que todo sobreviviente necesita charles, obedezcan entonces. Entre más dispersos estén, podremos pasar inadvertidos.
–De acuerdo capitán. –Charles le ordenó a los pilotos seguir el plan. –Entremos al terror entonces.
...
El leve chapoteo de las grietas subterráneas erizó los vellos de Rebecca Chambers, ¿cómo diablos se le había ocurrido a Chris enviarla por ahí para tener una posición exacta del sótano? La luz de su linterna en la cabeza era lo que iluminaba a medida exacta y había varios tipos de subdivisiones. Solo por esa vez, la castaña agradecía a la mujer que había prevenido cualquier tipo de improvistos. En el lugar se lograban apreciar telarañas, polvo e incluso ratas chillando.
–Maldición. – soltó ante el golpe recién sufrido al chocar contra lo que parecía ser un archivero, ¿Qué hacía bajo tierra y olvidado de la mano de dios? Rebecca golpeó, varios archivos se esparcieron cayendo sobre el suelo mojado. Con cuidado leyó el contenido de uno.
Charles, su compañero la igualó.
Reporte de experimento de control. Número de expediente: 098755899 º785
Descripción del proyecto: Se ha encontrado un cuerpo masculino de aproximadamente veinticinco años. Tiene una herida protuberante en el pecho, marcas en el brazo izquierdo que coinciden con una marca alrededor de la vena, señal de haber experimentado anteriormente para alguna causa desconocida.
Datos generales: Nos han explicado que el cuerpo posee una cantidad de material genético anormal y procede del laboratorio submarino propiedad de los laboratorios de Umbrella. Según el dato, fue Albert Wesker que se encargó de analizarlo pidiendo la opinión de la científica Excella Gionne, dejando libre el proyecto a investigación de las plantas sobre otro contexto.
Primeros meses de investigación: Tras varios intentos, el sujeto se reconoció como Steve Burnside y está sometido a tranquilizantes dentro del líquido que lo rodea al noventa por ciento. Permanece cautivo en la primera capsula con monitores mentales sobre la base del cerebro, cambiando la memoria original mientras lo recupera, es el primer experimento en lograr sobrevivir eliminando los componentes que contaminaban el cuerpo…
¿Proyecto a base de cápsulas contenedoras? Rebecca miró a Charles buscando alguna lógica coherente. Siendo bioquímica, tenía un conocimiento plano en la propuesta del experimento. Tomar un cuerpo muerto, bordar la fina línea de la vida y la muerte para revivirlo reflejaba los buenos métodos del creador. Algún prodigio líder, tal vez especialista en criogenia avanzada, ¿pero quién? Releyó el papel y notó un ligero detalle, recordando el nombre de quien había sido su paciente a sacar de un coma inducido.
–Es el pelirrojo que Claire protege.
Chambers observó la fotografía del entonces joven de veinticinco años. El Burnside de facciones jóvenes le recordaba a cuando se joven se había instalado en el camino de la bioquímica tras la huida de Raccoon City, pero la sonrisa del joven de diecisiete distaba de parecerse al hombre de treinta y tantos. El Steve actual era un imbécil que trababa mal a la hermana de su compañero. Claire Redfield debía sentir algo profundo por él para dejar pasar el maltrato emocional.
Ella sí era admirable en todo sentido de la palabra…
Decidió guardar las hojas restantes. Si obtenía más información la vez existiría la posibilidad de una cura. Con ese pensamiento guió al soldado rumbo al pasillo, un lamento se escuchó al fondo y lo reconoció casi inmediatamente. Volteó buscando a su compañero, el cual había desaparecido.
–No puede ser. – retrocedió sobre sus pasos. –Charles…
–Vaya, al fin te encuentro sola, Rebecca. –habló una voz demasiado difícil de ignorar. Rebecca apuntó a varios lugares sin saber dónde se ocultaba realmente.
–Tu, bastardo. – bramó a su captor. – ¿Qué le hiciste a Charles? Estaba conmigo hace un momento.
–Oh, hasta la gran Rebecca Chambers siente rencor y miedo... –soltó el castaño burlón, saliendo de entre las sombras. La castaña le disparó previniendo su avanzar.
–Eres la peor escoria que he conocido, Ricardo. – él sonrió ante ello. –En este momento me dirás el paradero de Milla Roberts, ¿dónde la tienes?, ¿qué hiciste con mi compañero?
Ricardo dejó escapar una risa ronca, disfrutando el hecho de ver colérica a la siempre pasiva mujer.
–Escuché que Milla Roberts era como una madre, cuidaba de ustedes muy bien ¿No te parece? Pero si tanto quieres verla, no demorarás mucho tiempo.
–Habla ya, infeliz. –Volvió a apuntarlo. –quiero respuestas.
–Si tanto quieres verla, te la mostraré.
El crujir de los escombros retumbó, comenzando a exasperarle. Rebecca se aferró la pared al sentir el piso resquebrajarse por la intensidad de la presión. Un lamento atroz logró traspasar los oídos de Chambers y el sonido de algo arrastrándose. Entonces iluminó la parte dónde provenía, encontrando una figura conocida convertida en un arma biológica.
–No… – retrocedió. – esto es mentira.
La criatura en forme femenina tenía varias cadenas en los brazos, supuraba algo parecido al sulfuro por el fuerte aroma. Una joroba predominante en la espalda dificultaba su andar y chocaba contra el piso. La cara de la que había sido Milla estaba atrofiada, parte de los músculos yacían expuestos a mitad del rostro. La otra parte conservaba su lado humano.
Rebecca disparó, impactando contra el pecho del arma biológica la cual no pareció sufrir daño alguno. La adrenalina burbujeó por su sistema violentamente, debía idear un plan, ¿pero cómo dispararle a quien había cuidado del cartel?
Maldito Ricardo Douglas.
–Las presentaré. –el joven saboreó la expresión de temor. –Su nombre es Trejirires y esta fue hecha con el virus A, antes se llamaba Milla Roberts y dejaré que ambas se pongan al día.
El castaño corrió en dirección contraria. Ella estaba sola, sin ningún tipo de armamento especial contra una criatura nueva. El Trejirires lanzó un tentáculo golpeándola en los muslos logrando tirarla, siguió arribándola, golpe tras golpe. Rebecca gimió de dolor, esa cosa la mataría en cuestión de nada.
–Detente –pidió, más la criatura ignoró su petición. –Milla…
Un golpe certero hizo sangrar parte del craneo, o al menos así lo sintió Rebecca Chambers mientras caía inconsciente. Ricardo Douglas observó a la criatura dejar de ejercer golpes al no ver movimiento alguno. La mujer tenía heridas profundas y sangrantes, tal como su padre había pedido. Salió de su escondite y le indicó que se alejara para tomar posesión del cuerpo.
Ignoró las hojas que caían sobre el suelo mojado, solo importaba seguir la segunda parte del plan.
–Es hora de reencontrarte con tus amigos, Rebecca.
.
.
El sonoro grito alertó a varios jóvenes que conformaban el equipo Alpha. Varios detuvieron su caminata intentando distinguir la procedencia del sonido.
– ¿Qué diablos fue eso? – preguntó un miembro del escuadrón. –Suena idéntico a Charles –murmuró apuntando el arma que portaba entre las manos.
Chris respiró aire. Por la magnitud suponía que estaba alrededor de la planta baja, y solo una persona había bajado hasta ahí sin demasiada protección.
–Demonios –golpeó la pared con impotencia.
Casi revivió el recuerdo, aquella presión mental donde Piers lo había metido a la cápsula submarina y que creía haber olvidado no le dejaban al soldado pensar claramente.
– ¡Capitán! –el grito del joven devolvió su mente a la realidad.
Algo pasó encima de sus cabezas, rozándole los cabellos. Una gran capucha impidió la visión completa del individuo pero parecía ser de complexión delgada. Chris observó a la figura sacar una pequeña esfera que contenía agujas igual de diminutos y él no necesitaba esforzar su cabeza para deducir que era.
– ¡Cúbranse ahora! –gritó.
El individuo arrojó la esfera y liberó las pequeñas inyecciones las cuales impactaron los cuerpos de los agentes. Chris se mantuvo inmóvil sin sentir algo contra su piel. Él no parecía ser el objetivo. Casi instantáneamente los gritos resonaron. La piel de sus hombres comenzó a cuartearse frente a él, dejando órganos expuestos y sangre en el piso. Las crisálidas no aparecieron, pero podía jurar que se sentía igual que el virus C.
–Acabaste con mi escuadrón. –chocó los dientes dentro de su boca, avanzando hacia la figura. –No te lo perdonaré, bastardo.
Disparó, la persona giró con facilidad esquivando las balas. El movimiento se le hacía familia. Su cabeza dolió palpitante, Chris le ordenó a su cuerpo ignorar los cadáveres para hacer justicia.
–Lo repetiré una vez más. –el soldado vació otro cartucho. –quiero tu maldito nombre.
La figura se detuvo, exponiendo el rostro enmascarado, haciéndole frente al soldado. Expuso la mano blanca en dirección a la cara, conduciéndola hacia la capucha. Chris apuntó aprovechando la distracción pero cuando logró ver el rostro visible el arma cayó en el suelo, provocando un ruido sordo.
Los ojos azules de Chris se abrieron asombrados.
No podía ser cierto, más los ojos grises lo miraban ansiosos de matarlo.
El ardor se apoderó de su cuerpo y olvidó por un momento cómo respirar.
–Jill…
.
.
.
.
Lo sé, lo sé. Ha pasado mucho tiempo sin haber actualizado esta historia, en mi defensa está que la universidad me roba todo el tiempo al ser el último año que estudio medicina. Pasando a otras cosas…
Hola gente bella y Hermosa, aquí con el capítulo 14 de esta historia (al menos la primera parte) ¡Por fin el encuentro Chris/Jill! Aunque no sea como Chris lo había esperado… un pequeño recuerdo al RE5
¿Qué pasará con Chris? ¿Logrará intentar derrotar a la madre de su hijo? ¿Qué fue de Rebecca y Billy? ¿Quiénes llegarán después?
Por cierto… alguien me dijo que quería ver los informes de cómo Steve y los controlados llegaron a ese estado… bueno, aquí está el primero de Burnside y otras personas encontrarán los siguientes… el Ataque de Marcus Douglas recién está comenzando…
Respondiendo los comentarios…
Rosa Kennedy: No se me olvida el reto que tenemos de Naruto amiga, estoy deseando empezar a trabajar en eso xD, me alegro que te haya gustado.
Bloody Mary Fire: ¡Amiga! Me alegro que te guste, espero que esto sea de tu agrado
Akira-kun08: LO LAMENTO, quería actualizar antes, espero que esto te guste y sea una recompensa por tanta espera
Nelida Roquelaure: Hey linda, espero que esto también te guste, gracias por tu comentario.
Lirionegro1: ¡Linda y bella amiga! Al fin pude terminarlo n.n ya solo me queda TWOS, espero que esto te guste y no me mates por haberlo dividido
XD
Creo que eso es todo.
Capítulo 15: El ataque de Marcus Douglas (parte dos)
Fecha de actualización: entre miércoles y viernes (sin fecha de por medio)
Se me cuidan
Fatty Rose Malfoy
PD: Capítulo editado 13/12/15 para hacer más clara la historia.
