PURE LOVE
Capítulo 14: Prisionera.
El cuerpo inerte de una mujer era llevado sobre los hombros de un hombre alto y esbelto, quien caminaba de forma acelerada hacia la salida de unos de los edificios pertenecientes a la Quinta División, enteramente desapercibido, dado que todo el personal no sólo de ese departamento sino más bien del cuartel completo se encontraba ocupado en una actividad en común: "festejar".
Habían pasado ya 5 minutos desde que Hinamori se había retirado con el propósito de llevar a su alcoholizada Teniente a reposar en una de las camas de la enfermería, y un sentimiento de angustia ya dominaba al Capitán de la División Diez.
- Es su turno… - Un impaciente pelirrojo repetía por enésima vez a su contrincante de Mahong – ¿Ó acaso se está dando por vencido?
Sin regresar a verlo, porque sus ojos no se despegaban del lugar donde justo había perdido de vista a su amada, respondió – "Jaque Mate" – y con dos dedos de su izquierda azotó la pieza que le daba la victoria.
- ¡!¿QUEEE?! - exclamó sin poder creer lo que había pasado delante de sus ojos - ¡¿PERO COMO?!
El peliblanco se puso de pie y se sacudió las palmas de sus manos, y espetó – Bien jugado Abarai – Se dio vuelta y camino en dirección a la enfermería.
Una vez fuera de su alcance, Renji murmuró entre pucheros – Otra derrota humillante, bueno, al menos logré tirar más de tres veces en esta ocasión.
Justo entrando al edificio unos ronquidos se dejaron escuchar entre los pasillos – Por lo menos ya sé que una de ellas está bien… - el ojiverde continúo caminando a prisa hasta que el tintineo de un pequeño objeto captó su atención - ¡Esto es…! – una vez lo recogió del suelo lo miró estupefacto - ¿Qué rayos pasó aquí?
Mientras tanto, el festejo seguía en su apogeo. Muchos ya extasiados a causa de los efectos del sake cantaban sin cesar y sin sentido, en cambio otros bailaban en círculos y siguiendo coreografías improvisadas, y los más serios, pero jamás aguafiestas, se deleitaban sentados desde la barra observando a las jóvenes Shinigamis pasar.
Recargado en un árbol que propiciaba una acogedora sombra, un conejo alto, blanco y sobre todo pachoncito intentaba arrancarse la cabeza.
- Déjame ayudarte… - musitó una diminuta mujer a lado del monigote.
- ¡Ya te dije que puedo solo! – el eco de una voz grave contestó desde las alturas – Además, primero tendrías que alcanzarme y tú apenas me llegas al estomago.
Una venita saltó de la sien de la mujercita, quien de un brinco llegó a una de las ramas del árbol y con un simple jalón arrancó aquella cabeza que se quejaba tanto.
- ¡AHHHHHH! – un grito de alivió escapó del habitante de la botarga.
- "De nada" – entre dientes resopló la salvadora.
- ¿Por qué habría de darte las gracias en primer lugar? – agitó su cabeza frenéticamente para quitarse el sudor de encima – Si por tu culpa casi muero asfixiado por este calor infernal.
- No exageres… - se colocó detrás suyo para bajar el cierre del disfraz – Si fuiste la sensación del evento – soltó una risilla.
- Hubiese preferido no serlo… - se despojo del grueso ropaje y estiró sus extremidades en señal de descanso, y profirió con firmeza – ¡Y que quede claro que esta es la primera y última vez que hago algo así!
- Si, lo sé… - de repente, el semblante de Rukia se tornó temeroso - ¿Sentiste eso?
- ¿Qué cosa? – Ichigo volteó en todas direcciones.
- Ese Reiatsu, muy poderoso y… - dubitativa se mordió el labio – tan distinto, nunca antes había percibido uno así.
- ¿Qué intestas decir? – alzó una ceja.
Rukia cerró los ojos con el propósito de concentrarse y ubicar esa energía espiritual que la perturbaba tanto.
- ¡Rukia! - el chico la interrumpió abruptamente - ¡Mira! – señaló hacia el lado Este del cuartel.
La ojiazul observó como una sombra, o eso parecía por la increíble velocidad en la que se desplazaba, recorría toda la barda de seguridad en dirección a la zona boscosa.
- ¡Debe ser un intruso! – Ichigo no espero a más conjeturas y de un salto llegó hasta la misma barda y empezó a correr a toda velocidad para alcanzarlo.
Rukia no se cruzó de brazos y de inmediato fue en busca de Renji para reportarle la situación, y justo en ese momento se cruzó con otro Capitán que llevaba la misma prisa que ella.
- ¡Hitsugaya Taichou! – profirió casi en un gritó.
- Kuchiki.. – Espetó agitado - ¿Has visto a Hinamori?
- No Capitán, pero al parecer hay un intruso en el cuartel – respondió lo más calmada que pudo.
- ¡¿Intruso?! – una mezcla de furia y preocupación se reflejó en su rostro.
- Así es Capitán, precisamente iba en camino a informar al Capitán Abarai de…
- ¿En qué dirección lo viste? – la interrumpió tajante.
Rukia alzó su brazo y apunto con el dedo – Se fue en aquella… - Una ventisca alboroto sus cabellos antes de que pudiera terminar la frase.
A pesar de las largas zancadas que daba el Pelinaranja, esto no le acercaba al sospechoso sujeto quien parecía le sacaba ventaja con facilidad.
- ¡Maldición! – rechinó los dientes – Empiezo a perder velocidad, nunca he mantenido mi Shunpo por tanto tiempo.
Se adentraron a la zona más frondosa del bosque, y filas de arboles empezaron a obstaculizar su persecución.
- No puede ser… - una gota de sudor resbalo de su sien – Lo estoy perdiendo de vista… - justo entonces, escuchó unos pasos acercarse y al voltear a su derecha exclamó con sorpresa – ¡Toushirou!
- Muy bien hecho Kurosaki – de inmediato alcanzó el ritmo del alto chico – Deduje que tu impulsividad te llevaría a seguir al intruso y seguí tu Reiatsu.
- Tomaré eso como un halago – exhalo agitado.
- Me adelantaré – le dirigió una mirada autoritaria – ¡Cúbreme!
Ichigo asintió y se colocó a la retaguardia del peliblanco, desapareciendo de su vista.
Aquel que era perseguido, por supuesto que estaba consciente de ello. De hecho, le resultaba divertido. Tanto así, que decidió dar más emoción al asunto al introducirse con sus acechadores.
Hitsugaya se detuvo en seco, creando una pequeña nubecilla de polvo por la fricción de sus pies dado a la gran velocidad a la que iba. Ichigo lo secundó segundos después.
- Está aquí… - sujeto el mango de su espada, preparándose para combatir.
- Así que sabía que lo estábamos siguiendo – Imitó a su compañero y se puso en guardia – Es un tipo listo al parecer.
- ¡Yo diría más que eso! – una gruesa voz le respondió entre los árboles. – Podría decirse que, "Superior".
Ichigo hizo una mueca retadora, y rebatió - Si eso es verdad, ¿Por qué actúas como un cobarde al intentar huir?
- ¿Que te hace suponer que estoy huyendo? - carcajeó.
- ¡Muéstrate entonces! – demandó ya impaciente.
- Precisamente esa es mi intención - dijo con tonó burlón – Pero, debo advertirles que no estoy solo.
El joven Capitán escuchó con suma atención cada palabra de aquella corta conversación, con el propósito de descifrar el tipo de persona al que se enfrentaban. Aventurándose a cuestionar un poco más. - ¿Qué asuntos tenías con la División Cinco?
- Ninguno en particular… - su voz se percibió más cerca – Únicamente fui a recuperar algo que me pertenece.
- ¿Qué quieres decir? – el ojiverde escrutó con la mirada su alrededor, hasta que detectó movimientos en los ramajes de los pinos situados a su izquierda - ¿Qué es aquello que te pertenece?
- Ohhh mis sinceras disculpas… - soltó una risilla - No se trata de un objeto, sino de una persona. Para ser más exactos, una mujer...
Hitsugaya no formuló más preguntas, todas las piezas ahora encajaban. No hacía falta averiguar la identidad de ese sujeto, pues ya la conocía.
Un hombre se abrió paso entre los frondosos Pinos, llevando en brazos a una menuda chica, misma que inmediatamente reconocieron los dos Shinigamis que tenía enfrente.
El temple que caracterizaba a Hitsugaya se había roto, luchaba por contener toda la furia desatada en su interior que le exigía destrozar al infeliz que había osado a poner las manos encima a su preciada Hinamori. Sin embargo, estaba en desventaja ya que ponía en riesgo la seguridad de Hinamori si intentaba ejecutar cualquier ataque.
- ¡Maldito! ¡Eres un Desgraciado! - Ichigo lo insultó por ambos – Más te vale que la sueltes ahora mismo ó… - amenazó tajante desenvainando su espada en el acto.
- ¿Me matarás? – torció sus labios en un gesto malicioso y lo desafió – Eso me gustaría verlo…
- ¡No me provoques! – empuñó con ambas manos el mango.
El semblante de Hitsugaya se tornó inexpresivo, con los ojos fijos en su enemigo. Lo observo con cautela, su apariencia era justo como Hinamori lo había descrito: de piel y cabellera blanca, y enfocando más la vista corroboró el chispeante carmesí refulgiendo de sus pupilas.
Dubitativo, Ichigo miró de reojo a Hitsugaya esperando su consentimiento para poder atacar, pero, en su lugar vio como le extendió el brazo en su dirección en señal de que bajara su arma.
- Kurosaki, déjame hablar con él – le murmuró en un tono en el que pudiera escucharlo sin problema-
- ¿Hablar? – arqueó una ceja, desconcertado con la reacción del joven Capitán.
No respondió, y empezó avanzar a paso lento y determinado hasta aquel sujeto, de quien un sin fin de insultos venían a su mente antes de llamarlo por su nombre: "Reegan".
Hinamori pestañeó varias veces para despabilar la pesadez que sentía en sus ojos; No podía explicar porqué su cuerpo estaba entumecido y mucho menos esa sensación de mareo; Sin embargo, la oscuridad de su visión poco a poco se tornó en luz y las figuras borrosas a su alrededor comenzaron a tomar forma.
- ¿Dón-donde Estoy? balbuceó con debilidad, barriendo con la mirada el lugar donde se encontraba sin reconocer nada.
Estaba en un cuarto vacío, con el tatami un poco percudido debido al uso ó al tiempo, las paredes contrastaban con el suelo ya que la madera lucía opaca y el papel que las forraba en lugar de tener un color blanco estaba ya de un color amarillo salpicado de manchas y pequeños orificios. En el centro del techo colgaba una lámpara de cinco candiles, de los que sólo tres tenían la mecha encendida.
- Al fin despiertas… - una voz se escuchó detrás de la puerta, la cual se deslizó permitiéndole la entrada – Mi bella durmiente…
- ¿Cómo…? ¿Cómo llegue aquí…? – preguntó temerosa, y con la velocidad de un rayo su mente le comenzó a mostrar un collage de imágenes de lo que había ocurrido antes y después de haberse encontrado con el hombre parado frente a ella, y en segundos dedujo - ¡Fuiste tú!
- Vaya, vaya… - ensanchó sus labios y desapareció de su vista.
Una ligera brisa recorrió la espalda de la chica, y sintió como unos dedos fríos le arreglaban los mechones sueltos de su cabello detrás de su oreja izquierda, giró su cabeza para toparse con él pero ya se había desvanecido en otra corriente de aire.
- Así que ya me recordaste… - apareció a un costado de ella.
- ¿Qué es lo que quieres? ¿Por qué me has traído aquí? – Intento mover sus extremidades, sin éxito, dándose cuenta de inmediato que su cuerpo no estaba entumecido sino más bien inmovilizado - ¿Qué es lo que me has hecho? – reclamó con molestia.
- Nada que no haya hecho antes… - rió.
Hinamori forcejeó por unos momentos, sin éxito.
- Es inútil – inquirió su opresor – Perfeccione esa técnica especialmente para ti, así que no podrás moverte a menos que yo deseé lo contrario.
- ¿Qué dices? – La castaña no daba crédito a lo que escuchó.
-Y por supuesto que, no tengo la más mínima intención de dejarte ir… - sentenció.
Hinamori mordió su labio inferior tratando de reprimir la angustia y coraje que albergaba.
- Eres mía… - se puso en cuclillas para estar a su altura y le recorrió con el índice desde el inicio del cuello hasta el mentón, alzando levemente aquella quijada femenina.
La chica volteó su rostro en señal de rechazo.
- No sabes lo mucho que sufrí cuando te apartaste de mi lado… - forzó que lo regresará a ver directo a los ojos, sujetándole la mandíbula - ¡Me rompiste el corazón!
- Yo… Yo no recuerdo… - suspiró con desaliento y exclamó – ¡Yo no te recuerdo!
- ¿Tan poca cosa signifiqué para ti? – por un momento sus ojos mostraron una notable y profunda tristeza - En cambio tú para mí lo eres todo…
La pálida mano que la sujetaba subió hasta su mejilla, Hinamori espero sentir cualquier otra agresión física menos una suave caricia.
- Me prometí a mi mismo que cuando te encontrara te mataría con mis propias manos por haberme abandonado - rozaba con sus uñas su delicado cutis – Pero ahora te veo y… No quiero hacerlo…
Hinamori podía percibir el cálido aliento del hombre y entendió claramente sus intenciones. Apretó sus labios en un intento de impedir lo que vendría.
- ¿Por qué te resistes? – de su mejilla pasó a su nuca, enredando los dedos en sus cabellos para tirar de este con fuerza, obligándola abrir sus labios y emitir un grito de dolor.
- ¡Suéltame! – le suplicó al punto del llanto.
- Ya te lo dije ¿no? – continuaba tirando de su melena con fuerza – Te quería matar… - acercó sus rostro al de ella y le susurró al oído - Pero te veo y no puedo evitar amarte, desearte… ¡Te quiero sólo para mí!
La besó violentamente, empujando su rostro contra el suyo, porqué de esta manera podía saborear toda su boca.
Hinamori, ahora con lágrimas desbordándose a lo largo de su cara, gritaba en su interior por ayuda, como imploraba que su amado Toushirou corriera en su auxilio justo ahora y la librara de aquella horrible tortura.
Cuando por fin termino de besarla, soltó sus cabellos llevándose unos cuantos entre sus dedos e impuso - ¡Quiero que me recuerdes! – poso ambas manos sobre los hombros de ella - No me importa el tiempo que me tome, te voy a hacer recordar.
- Aún si pudiera hacerlo… - la respiración de la chica era entrecortada, por el esfuerzo que le representaba hablar y no estallar en llanto – ¡No quiero! No después de lo que me has hecho…
- Al parecer te causo repulsión… - sonrío con ironía – Antes no era así… Tal vez debo tomar más de ti y darte más de mí hasta que sientas lo contrario.
Los ojos de Hinamori expresaron terror y de repente sintió como le rodeó la cintura con una mano y con la otra agarró ambas de sus muñecas alzándolas por encima de su cabeza, para empujarla contra el suelo con el propio peso de su cuerpo.
Hinamori luchaba en vano por zafarse de las garras de aquel villano, pero su cuerpo no respondía a ninguna de sus instrucciones, era como una muñeca a la disposición de su dueño para que jugara con ella a su antojo.
- Tendré que forzarte a que me recuerdes… - lamió desde uno sus pómulos hasta sus labios, degustando de un sabor salado - Tu mente es la que me ha olvidado, pero, no podría decir lo mismo de tu cuerpo.
Lagrimas continuaban emanándose a borbotones de sus aterrados ojos y ante la impotencia que sufría únicamente le quedaba rogar por piedad – No lo hagas, no por favor…
- Mi Hinamori… - la mano que sujetaba su acentuada cintura ascendió lentamente hasta sus pechos y la introdujo en estos por la abertura de su kimono.
La chica al sentir el roce de su gélida piel contra la calidez de la suya, se estremeció, o al menos eso creyó ya que su cuerpo permanecía inerte bajo el de su opresor.
Eres tan suave, tan delicada que siento que podría romperte... – con un rápido movimiento desgarró el frente de su vestimenta dejándola descubierta de la cintura para arriba.
La garganta de la pequeña teniente estaba hecha un nudo, sentía que iba ahogarse en su propio llanto, mil veces prefería sentir el dolor por las heridas causadas en batalla que la humillante situación que atravesaba en estos momentos.
- Tu aroma es exquisito… - acerco el rostro y aspiro profundo entre sus senos – Me embriagas por completo.
La chica reunió las pocas fuerzas que le restaban y suplico una vez más – Por favor... Por favor… Por lo que más quieras… No lo hagas…
Algo en el subconsciente del hombre se despertó, deteniéndose al instante y fijando su mirada en los cristalinos ojos de su presa.
Hinamori lo contempló consternada, no sabía si esperanzarse en que algo bueno ocurriera o prepararse para lo peor ante aquel comportamiento.
- Sólo por esta vez… - se apartó de su cuerpo y se puso de pie.
Como acto reflejo Hinamori cubrió sus pechos cruzando sus brazos y enderezó su espalda, percatándose de inmediato que había recuperado la movilidad, pero, justo cuando intento erguir el resto de su cuerpo chocó su cabeza contra una pared invisible.
- ¿Acaso creíste que te dejaría andar en total libertad? – resopló con fastidió y espetó – ¡Que no se te olvide que eres mi prisionera!. – la miró con esos ojos rojos vivos como el fuego, mismos que le transmitieron la frialdad de su sentir advirtiéndole a su vez – Aún no he decidido si habré de perdonarte ó no…
Sin despegar la vista de él por temor a ser sometida nuevamente, Hinamori flexionó sus rodillas y comenzó a medir el espacio de su prisión estirando un brazo y cubriendo su desnudez con el otro, descubriendo que no tenía más de un metro en cada dirección.
- Voy a dejarte sola… - le anunció mientras se dirigía a la puerta - Pero no por mucho tiempo, así que no te molestes en intentar escapar…
- Te lo suplicó… - le habló en un arrebato – ¿Dime que es lo que quieres?
- Ya te lo dije… ¡Te quiero a ti! - respondió, abriendo la puerta de un azote - Por cierto, espero que a mi regreso te encuentre así… - volteó ligeramente, mostrándole una cínica sonrisa – Pienso continuar donde nos quedamos… - dicho esto, cerró la puerta tras de sí.
Hasta entonces, la pequeña teniente se había mantenido firme; No obstante ya encontrándose sola se quebró y lloró desconsoladamente, reprochándose para sus adentros - ¿Por qué no puedo recordarlo? ¿Por qué? - tenía frío, la parte descubierta de su cuerpo resentía la falta de abrigo erizándole los poros de la piel - Toushirou… - se abrazó a sí misma – Ven por mí… Tengo miedo…
Cómo si escuchara la voz de su amada, Hitsugaya frenó tras estar corriendo sin descanso desde la tarde de ayer hasta la madrugada de hoy, sin mostrar signos de cansancio pero si de una incrementable ansiedad.
- ¿Sucede algó Toushirou? – cuestionó Ichigo alcanzándolo, empapado en sudor.
- ¡Nada! – la irritación se percibía en el tono de su voz.
- Toushirou, manten la calma .. – le sugirió sin que se le ocurriera algo mejor.
- No me pidas algo que es imposible – lo fulminó con la mirada – Tú mejor que nadie deberías entender la situación, porqué lo has experimentado antes…
Ichigo no respondió, se limitó en asentir en señal de empatía.
- Nos falta una zona más por abarcar.. – giró en dirección hacia el Noroeste – después de revisarla, el rango de búsqueda habrá terminado.
El pelinaranja posó su mano en el hombro del capitán, en señal de apoyo y dijo– La encontraremos, así tengamos que recorrer toda la Sociedad de Almas.
Hitsugaya asintió y miró al horizonte, que comenzaba a empañarse de tenue color rosa y naranja abriendo el telón a un nuevo día.
En un cuartel ubicado a la falda de una Montaña, rodeado de una barda de gran altura y con bordes hechos de afilados troncos de robles. Dos jóvenes aguardaban parados frente a el majestuoso portón de la entrada principal, en tanto su petición para una audiencia con la Capitana de la Segunda División llegaba a oídos de la misma, ya que por ser ambos de un rango menor no podían simplemente traspasar aquellas puertas e ir hablar directamente con ella, había un protocolo que seguir aún en casos de urgencia.
- Ya tardaron mucho… - rechinó los dientes, desesperado.
- ¡Tranquilízate Kira! – le ordeno una mujer bajita a su lado – Ya conoces como es la Capitana Soi Fong, le gusta darse su importancia.. – dicho esto cruzó sus brazos con indignación.
- En eso te doy la razón… - posó una mano en la cadera y exhaló.
Se escucharon pasos marchando con absoluta coordinación y un vozarrón ordenando se abrieran las Puertas.
El metal oxidado de las bisagras rechinó escandalosamente al separarse aquellas pesadas paredes de madera, las cuales requerían de 10 personas para lograr moverlas. Una vez abiertas, el recibimiento fue aún más impresionante.
Entre dos filas de guardias que abarcaban todo el largo del pasillo que conducía desde el portón hasta la entrada del edificio, justo al fondo, los esperaba la Capitana en una postura ofensiva como si estuviera a punto de hacer una declaración de guerra.
- Respondan rápido – frunció el entrecejo - ¿A que han venido?
Los dos visitantes hicieron una reverencia, y en seguida la mujercita habló.
- Capitana Soi Fong, hemos venido a solicitar su ayuda – la miró con absoluta seriedad e informó – Hay un intruso en el Sereitei.
La mujer a cargo curveó la esquina de su labio con presunción y espetó – Teniente Kuchiki, ¿puede sustentar lo que dice? - empezó avanzar hacia a ellos primero lentamente, y en un parpadeo desapareció y apareció justo enfrente - Si lo que dice es verdad, las alarmas ya se hubiesen activado ¿no cree? – curveó la otra esquina.
- Capitana, no estoy mintiendo – sus ojos azules profundizaron su angustia – Yo misma ví al intruso.
- Vaya, entonces esta supuesta urgencia es porque crees haber visto a "alguien" – soltó una carcajada.
- Capitana – ahora el rubio la abordó – Por favor tiene que creernos, no estaríamos aquí sino fuera indispensable contar con su apoyo. Nuestra amiga, quiero decir, la Teniente Hinamori fue secuestrada por el intruso…
- Otra vez esa mujer ocasionando problemas... – la irritación borró su sonrisa – No sería la primera vez que se encuentre en peligro y no estaría mal que por una vez ella sola se haga cargo. Me repugna su débil existencia.
Kira empuño sus manos, conteniendo la rabia que le provocó aquél insulto a su querida amiga.
- Capitana - el tono de Rukia cambió, de moderado a grave - La Teniente Hinamori no es débil, de hecho considero que ella es una de las personas más valientes que conozco.
- No he preguntado su opinión Teniente – la miró con desdén – Y si su solicitud tiene que ver con ayudar a rescatar a la Teniente Hinamori, me niego rotundamente a utilizar a mis fuerzas especiales para tan insignificante labor.
- Pero Capitana… - Kira estuvo a punto de rebatir aquella tajante indisposición, pero su compañera lo detuvo colocándose a un paso delante de él.
- Entiendo – Rukia la miró con la misma altivez - Nos retiramos entonces… - hizo una reverencia nuevamente, pero esta vez en señal de despedida y dio media vuelta -Disculpe por haber tomado mucho de su tiempo.
- Que osado de tu parte en darme la espalda – los guardias tras de ella rompieron filas y se formaron para combatir.
Kira sujeto por el hombro a Rukia, y cabizabajo recitó – Capitana, no fue nuestra intención ofenderla. Lo que la Teniente Kinuchiki quiso decir es que entendemos su posición y no deseamos molestarla más.
- De acuerdo – ensanchó nuevamente sus labios de forma retadora – Quiero comprobarlo.
Ambos regresaron a verla atónitos.
Con un movimiento de su mano disipó a todos los guardias, quienes como sombras se escabulleron en diferentes direcciones.
- Capitana, ¿Pero qué…?
La mujer cortó la pregunta de Rukia y dijo – Quiero comprobar tus palabras Teniente Kuchiki.
Kira miró de re-ojo a su compañera, sin comprender aún lo que ocurría.
- Si efectivamente hay un intruso en el Seretei, lo encontraré y me aseguraré que reciba el castigo que merece, pero, lo más importante… - dio unos pasos hacia Rukia y apuntó su pecho con el indicé – Esa declaración tuya hacia la Teniente Hinamori fue demasiado fuerte, y si en verdad piensas así de ella, tengo curiosidad por verlo con mis propios ojos.
Rukia relajó su semblante y mostró una sonrisa de agradecimiento – Capitana, gra…
Esta vez la ojiazul fue interrumpida por la pequeña mano de la Capitana, que puso justo enfrente de su boca.
- Quiero ver tu decepción al demostrarte que te has equivocado… - su boca se torció con malicia, para esfumarse con la misma rapidez que sus subordinados.
Ya en camino de regreso para encontrarse con sus amigos, ambos Shinigamis soltaron toda la tensión que habían acumulado durante su corta visita al segundo cuartel.
- Si accedería finalmente en apoyarnos, bien pudo ahorrarse todo su arrogancia ¿no crees? – se quejó Rukia.
- La Capitana Soi Fong no se caracteriza por ser una mujer amable y sensible – el rubio se rascó la nuca con bochorno - De hecho, estaba seguro que no nos recibiría en primer lugar.
- No la soporto, siempre se porta tan engreída… - resopló – Para ella todos somos inferiores.
- Recuerda que hicimos esto por Hinamori Chan… - dijo con voz consoladora.
- Sólo por eso…
- Necesitamos de las habilidades de rastreo de sus fuerzas especiales – explicó – nos superan por mucho en número y así será más rápido encontrarla. No me quiero imaginar cuanto nos demoraríamos nosotros en buscarla, y si algo no tenernos es tiempo.
- Me preocupan dos cosas… - detuvo su andar y fijo su vista al cielo – La primera, que no le hagan daño a Hinamori Chan, a pesar de que sostengo la opinión que tengo de ella, también sé como todos lo mucho que la han lastimado ya, no sólo físicamente…
- ¿Y la segunda?
- Que espero Renji haya logrado convencer al Capitán General para conseguir una prórroga para la Prueba que debió presentar ayer por la noche. De lo contrario, Hinamori Chan habrá perdido su título como Teniente de la División 5.
Completamente exhausto arrastraba los pies un alto y fornido hombre hasta la salida del Cuartel General, en su cara se reflejaba la angustia y no dejaba balbucear para sí: "Lo he conseguido"… "Lo he conseguido"…
Flash Back
Acompañado de dos oficiales, el Capitán de la Quinta División se presentó al ocaso del día a las puertas del Cuartel General, con el fin de solicitar una audiencia con el Capitán Kyoraku. Debía admitir que su actual posición le permitía el lujo de tales exigencias, y esa verdad era la que mantenía bajo control su humilde naturaleza.
- Capitán Abarai – un guardia de estatura baja lo abordó – El Capitán General lo recibirá, por favor espere en la recepción.
El pelirrojo asintió y se dirigió al punto indicado.
Transcurrieron un par de minutos, tiempo que aprovechó para ensayar mentalmente los argumentos que daría al Capitán General a favor de su Teniente. Hoy tenía que demostrar de lo que estaba hecho, ya que por primera vez estaba en sus manos apoyar a su amiga y por nada del mundo lo estropearía.
Unos golpes secos sobre el piso de madera resonaron en el salón de recepción, Renji giró hacia donde provenía el sonido y observó un último azote del bastón del anciano Capitán antes de que este se detuviera a unos metros de él.
- Capitán Abarai – carraspeó – A que se debe su sorpresiva visita, por lo hora que es yo supondría que estaría preparándose Usted y a su subordinada para la Prueba de esta noche.
- En relación a ese asunto es que me presento ante Usted, Capitán Kyoraku – tragó saliva, nervioso.
El anciano junto las cejas, curioso y expectante.
- De ser posible, preferiría hablarle en privado – rogó inclinando la mitad de su cuerpo.
- Acompáñeme Capitán Abarai – volvió azotar su bastón contra el piso hasta llegar a su despachó.
Entraron a una majestuosa y elegante oficina, toda cubierta de finas maderas y el mobiliario aunque escaso pero de la más alta calidad. Renji quedó asombrado, nunca antes había estado dentro de una habitación así, e incluso dudaba estarlo algún día.
- Tomé asiento Capitán Abarai – señaló con el bastón una de las dos sillas colocadas frente de su escritorio, el cuál rodeó para sentarse en su lugar.
- Con su permiso – se sentó rápidamente, con su espalda totalmente erguida.
- Lo escucho… - el entrelazó sus dedos, en señal de paciencia.
- Capitán, el día de hoy aproximadamente a las 10:00 horas la Teniente Hinamori fue secuestrada - mantuvo el tono de su voz firme y claro – Por testimonio de la Teniente Kuchiki y de Kurosaki Ichigo un individuo no identificado se infiltró en mi cuartel y tomó presa a mi Teniente. Inmediatamente di instrucciones a varios escuadrones para ir en su búsqueda, pero, hasta el momento no se me ha reportado que la hayan encontrado – tomó aire – Por eso he venido aquí, a solicitar un aplazamiento a la Prueba hasta que…
- ¡Denegada! – alzó la voz.
- Capitán Kyoraku – un gota resbaló de su frente – Por favor comprenda que…
- No hay excusa, la orden dada a la Teniente Hinamori para la prueba de hoy es irrefutable - separó sus dedos y dejó caer pesadamente sus manos sobre el escritorio – Si ella no se presenta, será destituida.
- ¡Pero si no es por su voluntad que no se presente a la Prueba! - el disgusto ante la actitud del Capitán General lo levantó inconscientemente - ¡Le repito que ella fue..!.
- Tranquilícese Capitán Abarai – advirtió el viejo, fulminándolo con la mirada.
- Discúlpeme, yo… - se dejó caer en la silla – No quise faltarle al respeto.
- Aún no lo ha hecho, pero, está muy cerca de hacerlo si insiste con su absurda solicitud. Debe entender Capitán Abarai que esta Prueba fue en consenso entre todos los Capitanes y por lo tanto no es flexible a cambios sólo porque Usted lo demande.
- No es una petición egoísta – desvió la vista hacia el suelo, recordando cierto evento importante - Cuando fui aprobado para ser Capitán, me hicieron jurar obediencia ante 5 principios que son la base de la Corte de los Espíritus Puros: Honestidad, lealtad, sabiduría, justicia, y fe. - Renjí mordió sus labios, temeroso – Y es por qué quiero creer en esos principios que vengo abogar por mi Teniente, yo creo en ella y sé que por nada del mundo adjudicaría a presentar su Prueba. Le pido por favor sea benevolente y le brinde otra oportunidad.
- Capitán Abarai – volvió aclarar su garganta – ¿Entiende lo que implica cumplir su solicitud?
Renjí volvió a fijar sus pupilas en el anciano y con desconcierto preguntó – ¿Qué implica?
- Pondría en juego también su Título de Capitán – sentenció.
El pelirrojo enmudeció.
- Y tengo la certeza que no es tan irresponsable como para poner en riesgo la Capitanía de su División por…
- De acuerdo – cortó las palabras del jerarca.
El anciano negó con la cabeza, desaprobando la arrebatada respuesta del joven y se atrevió a cuestionar una vez más – ¿Está seguro de su decisión?
- Si lo estoy… - su voz no flaqueo.
- De antemano debe saber que si ambos son destituidos de su cargo, no sólo serán expulsados de su División sino también del Seretei– apretó el mango de su bastón para aunar mayor seriedad a sus palabras
- Eso no sucederá – esbozo una sonrisa. - Confío plenamente en Hinamori Momo, no sólo por ser mi Teniente, sino porque es mi amiga.
El alto comandante sin más que decir, se puso de pié lentamente y dio unos pasos hacia el centro de la habitación. Y dando la espalda al visitante, profirió - Tienen 3 días.
- sólo 3 días… - Renji murmuro para sí – es muy poco, quizás no sea suficiente…
- Me encargaré de informar al resto de los Capitanes que servirían de Jueces para la Prueba – dio media vuelta para encararlo – Es todo, puede retirarse.
Obedeciendo en el acto, se levanto y acomodó la silla que ocupó – Con su permiso Capitán Kyoraku.
- Capitán Abarai – lo llamó antes de que cruzara la puerta – Efectivamente nos regimos bajo 5 principios, de los cuales puedo percibir que posee casi todos por la forma en que defendió a la Teniente Hinamori.
-Muchas gracias, yo no sé qué decir… - se sonrojo al escuchar tales palabras, considerándolas por supuesto como un cumplido.
- Sin embargo, carece de uno el cual yo considero el más importante – caminó hasta él y posó su mano en su hombro – "La sabiduría".
Renji sintió el peso de aquella arrugada mano como si fuera de una tonelada, era indudable que la energía espiritual que posee el Capitán General es la más poderosa.
El viejo continúo hablando en tono socarrón – La Sabiduría hijo, es algo que sólo con los años se puede obtener y a pesar de los miles de años que llevo ya de vida nunca he dejado de alimentar la mía - retiró su mano y concluyó – Sólo espero que la carencia que tu posees de esta no sea lo que lleve a la ruina a la Quinta División.
End Flash Back
El pelirrojo ya estaba recorriendo a prisa las calles que conducían hasta su cuartel, punto de reunión que habían acordado todos una vez se tuvieran noticias, ya fueran buenas o malas.
Mientras tanto, lejos de los cuarteles y de todo signo de civilización, en lo más profundo de un bosque las sombra de dos Shinigamis inspeccionaban con extrema minuciosidad cada rincón, sin dar pauta a un descanso hasta haber cubierto toda la zona.
- ¿Has encontrado algo? – gritó un joven de pelos naranja desde la distancia.
- Nada aún… - respondió, lo suficientemente alto para que lo escuchara.
- Toushirou, ¡Aquí no hay nada! - la punta de un gran pino se sacudió en cuanto el joven se paró en esta – Regresemos mejor, quizás los demás hayan tenido mejor suerte que nosotros.
- Espera – ordenó, dejándose caer al musgoso suelo – Percibo algo.
Ichigo lo alcanzó en seguida, y se dejó caer justo a su lado.
- Aquí hay rastros de la energía espiritual de ese infeliz, aunque es escasa – empezó a caminar con sigilo – Pero, estoy seguro que le pertenece…
- ¿Cómo puedes diferenciar su energía? – lo siguió – Es más, ¿cómo puedes inclusive recordarla?
- Con sólo aquel encuentro me basta… – frunció el ceño – La energía espiritual que desprendía el cuerpo de ese sujeto no tiene la esencia de un alma humana, ni tampoco la de un hollow - torció su boca, asqueado – No tengo la menor idea de qué diablos sea…
- ¡Maldición! – dio un pisotón.
- Debí atacarlo de inmediato – empuñó sus manos – Sin planes ni estrategias…
- No fue tu culpa, nos tomó desprevenidos a los dos… - Ichigo cruzó sus brazos.
- Es la segunda vez, que me sucede algo así… - su voz sonó como un lamento – Y aquella primera vez fue debido a que era débil en comparación a mi oponente.
Ichigo no necesito preguntar, sabía perfectamente a quien se refería.
- Pero ahora… - mostro sus dientes, lleno de furia – Ahora fue por confiarme, ¡Soy un estúpido! - la culpa lo llevo a recargarse en un tronco con un brazo y cubrirse el rostro con el otro.
- Toushirou… - Ichigó contemplo atónito la escena, nunca había visto a el joven capitán perder la compostura.
- He puesto en peligro a Hinamori, y… - la corteza del tronco empezó a resquebrajarse – Y nunca me perdonaré si ese infeliz le hace daño…
- Eso no va a pasar… - dijo con el mayor convencimiento que sentía – Rescataremos a Hinamori sana y salva, y a ese bastardo…
- No permitiré que vuelva a escapar… - su mirada se tornó fría, ausente de compasión – La próxima vez que lo encuentre, lo aniquilaré – el árbol del cual se recargaba quedó petrificado por una gruesa capa de hielo.
En un pasillo oscuro sin fin, corriendo sin parar y sin señal de salida un alma luchaba con todas sus fuerzas por escapar de aquel que la acechaba. De repente, sintió como unas fuertes garras sujetaron su brazo izquierdo.
- ¡Suéltame! – gritó con desesperación.
En respuesta en aquella demanda, el opresor sujeto por los hombros a su víctima y la empujó violentamente contra la pared.
- ¿Por qué sigues resistiéndote? – sus manos seguían clavadas en sus hombros, y las enterró aún más - ¿Por qué me has olvidado?
- No te conozco, por favor suéltame… - suplicó sollozante.
- Te haré recordarme, así tenga que… - La besó con desmedida pasión y locura, como queriendo arrebatarle la vida en ello – Eres mía, sólo mía…
- ¡Nooo! ¡Nooo! – se estrujaba por zafarse de sus garras - ¡Para! ¡Pará!
En un parpadeo, aquel hombre ya no estaba y tampoco se encontraba en ese pasillo oscuro. Con un rápido vistazo reconoció su ubicación.
- Sólo fue un sueño… - abrazó sus rodillas, y recargó el mentón en estas – Un horrible sueño…
La tétrica habitación en que permanecía encerrada seguía igual, vacía. Y daba gracias que así fuera, porque el terror la invadía de sólo pensar que "él" regresaría en cualquier momento.
Estiro un brazo para cerciorarse si la barrera seguía activa, y una pequeña descarga de energía se lo confirmó – Piensa Momo… - se exigió – Debo encontrar la forma para anular este escudo.
La chica comenzó a recitar varios conjuros de Kidoh, mismos que eran repelidos uno tras otro. Aún así, continúo invocando los hechizos hasta que alguno surtiera efecto.
- No puede ser, estoy perdiendo fuerza muy rápido… - Hinamori dejó caer sus brazos al suelo, y a respirar con dificultad – Estoy segura que, él me ha hecho algo… - Hizo un par de conjuros más, antes de desplomarse complemente exhausta.
Siguiendo el débil rastro que dejó el intruso del Seretei, los dos Shinagamis dieron por fin con los bordes de una barrera de aproximadamente un diámetro de 100 metros, y por supuesto era lógico deducir que dentro de lo que allí se ocultaba estaba Hinamori.
- Esta barrera no puede ser destruida con ninguna técnica demoniaca, la energía con la que fue creada es canalizada constantemente por el creador y no se sostiene de forma independiente.
Ichigo regresó a ver al Peliblanco con ojos saltones, era evidente que no comprendió nada de lo que había dicho.
Hitsugaya dio un respiro profundo – Lo que intento decirte es que la energía puede ser disipada únicamente cuando se desprende del portador, y con una cantidad mayor con la que fue creada - con la palma de su mano sobó la superficie invisible del área protegida – En este caso, el portador dejó una extensión de su energía y no podemos destruir su barrera, a menos que primeramente los destruyamos a él.
- ¿Entonces qué sugieres?
- ¡Usaras tu espada! – infirió - La técnica de tu ataque se caracteriza por alimentarse de la energía del oponente y revierte su efecto, es decir, crea un hoyo negro.
- Otra vez sigo sin entenderte – se rascó la cabeza con desesperación – Pero eso no importa, ¡haré lo que digas!
- Sólo hay problema, en cuanto ataques la barrera será como atacar directamente su cuerpo – le dirigió una mirada de preocupación – Lo que implica que inmediatamente se percatará de nuestra intrusión.
Ichigo trago saliva, nervioso y inseguro. No obstante se aventuró a decir – Hay que arriesgarnos, no hay otra opción.
Hitsugaya asintió, dando consentimiento a su propuesta. Se aparto lo suficiente del pelinaranja para dar espacio a que ejecutara su ataque.
Ichigo, desenvaino su espada, concentro su poder espiritual y con un solo movimiento lo liberó, creando una amplia ráfaga de energía que al impactarse contra la barrera en sólo unos segundos la empezó a agrietar y en otros más la hizo estallar en miles de fragmentos.
- ¡Bien hecho! – el joven Capitán felicitó a su compañero.
Ichigo se limitó a sonreír satisfecho.
Ante sus ojos, poco a poco el paisaje antes oculto empezó a vislumbrarse y al mismo tiempo ambos localizaron una pequeña cabaña en el centro. A toda velocidad se dirigieron a la misma, sin dejar de dar vistazos a su alrededor en caso de detectar al enemigo.
- No percibo nada – declaró Hitsuguya – Ni el Reiautso de ese maldito, ni el de Momo.
- Lo averiguaremos una vez inspeccionemos esa morada.
La puerta estaba abierta, cruzaron el umbral y la angosta estancia, hasta que una tenue luz que se colaba por las rendijas de una puerta corrediza llamó su atención.
- Es allí… - La vista del Capitán se torno asesina, y llegado a la habitación azotó la puerta.
Como si la sangre hubiese dejado de correr por sus venas, paralizando los latidos de su corazón. Ese fue el impacto que recibió Hitsugaya ante la escena frente a él.
- Toushirou, ¿Qué ocurre? - miró por arriba de su hombro, para recibir la misma impresión que el joven Capitán - ¿Qué demonios paso?
El ojiverde corrió hasta donde estaba su amada, totalmente inconsciente en el suelo y sobre un charco de sangre. La tomó en sus brazos y la revisó cuidadosamente. Había marcas de rasguños y moretones en sus muñecas, también en su cuello, pero toda esa sangre, ¿de dónde provenía? Toda su ropa estaba ya empapada de ella, pero, no fue hasta que la cargo que sintió una enorme cortada en su espalda. – Esta herida… - horrorizado dedujo – ¡Fue tu ataque Kurosaki!
- ¡¿Pero qué rayos dices?!
- La energía que canalizaba la barrera… – la abrazó, con el corazón destrozado - ¡Era de Momo!
Notas de la autora:
Increíble, veo la fecha en que actualice por última vez (29-Oct-2010) y no lo creo, ¿en qué momento pasaron más de 2 años y medio? Que alguien me explique… DIOS MIO!
Pues primeramente, una enorme disculpa a todos mis lectores, yo por ser una de ustedes comprendo perfectamente la angustia y molestia que representa el tener que esperar por un nuevo capítulo de algo que nos gusta y deja picados.
La cruel realidad es que ya no soy la adolescente que contaba con mucho tiempo libre para dedicarlo a lo que más le encantaba hacer en su vida (ver anime/manga, escribir, dibujar, pintar, patinar, andar en bicicleta, comer dulces calorías…) Ahh como añoro esos tiempos… Ahora pertenezco al mundo de los adultos y mayormente mi tiempo es invertido en trabajo, trabajo y trabajo…
No les voy a mentir, de cierto modo es satisfactorio el trabajar y recibir las recompensas de tus esfuerzos (no sólo monetariamente). Pero tú vida da una giro de 360°, por que ahora realmente tus tiempos están limitados ó lo que es peor, no te son suficientes las 24 horas de un día… Estoy en una crisis, porque las cosas que me gustaría hacer no logro dedicarles tiempo. ¿Que pasó exactamente a finales del 2010? Pues entre a un trabajo que realmente representó un reto para mí pero que me absorbe mi vida por completo, ahora después de 2 años he logrado estabilizar mi vida y darme un respiro ( o mejor digamos que me he afianzado una excelente posición que me permite darme mis privilegios jejeje..), ya no soy una maquina, también ya he podido darme espacio para practicar mi patinaje, vacacionar y comer una que otra de delicia (créanme, después de que empiezan a trabajar en algo que debes permanecer sentada la mayor parte del tiempo, el cuerpo se rebela y quiere perder su forma… pero eso jamás!).
Dentro lo más importante es que precisamente dentro de los horarios de trabajo pude escribir este capítulo (con esto del multitasking, atendemos a clientes vía telefónica, jefe demandante, reportes y demás, al tiempo que nos inspíranos para escribir jejeje+++) He aprendido una gran lección en esta vida, la cual es que independientemente de que en tu persona puedan cambiar muchas cosas (el entorno, tus actividades, las relaciones con las personas) algo que jamás cambiará es tu "Pasión", y definitivamente esta es la mía.
Como promesa de sangre les tengo dos cosas: La primera, que no tardaré en actualizar como esta ocasión, denme como mínimo d meses por capítulo, y la segunda que definitivamente esta historia tendrá final y no se quedará como un proyecto inconcluso. Soy una persona que creé fervientemente en cerrar ciclos y esta historia representa eso y más.
Ahora a mi sección favorita. Agradecer a mis fieles lectores, estos personitas fueron las que comentaron en el capítulo más reciente (13):
Any-chan15: Hola chica, muchas gracias por tomarte el tiempo y escrirbirme. Espero tengas esa oportunidad en esta ocasión también
MrCarhol: la escena que haces referencia en el anime igualmente la vi y la considere un detalle muy bonito para esta pareja. Te digo algo, hace mucho que le perdía la pista al manga y la verdad desconozco si la han dado protagonismo a esta pareja (lo cual dudo, por que el autor es malo ). Que padré que te gustó la idea de disfrazar a Ichigo de conejito, no hay nada más enternecedor que ver a los chicos rudos ceder ante todo por el amor jejeje…
Adrychan: Wow me siento super halagada por que te tomaste la consideración para escribirme, todo un honor De antemano muchas gracias por todos tus cumplidos.
Rose Jean Black: (Antes Renessme y Lia…) Muchas gracias por tu comentario. Espero disfrutes de este capítulo.
Vampire-ShikixRima: Me encanta como te expresas, me hace sentir que realmente cumplí con el cometido de transmitir esa emoción que tengo al escribir. Pues creo que con este capítulo te voy a dejar aún más picada, sorry!
Ragde: Ah pero si es mi lindo ayudante, muchas gracias por todo tu apoyo y observaciones. Tu mente malévola y siniestra me han ayudado mucho para crear al villanito de esta historia. Sabes que igualmente te quiero xoxoxoxo
Skyres: Awww perdón, ahora me tardé incluso más! Que halada me siento con ese comentario, en verdad que nadie me la ha dicho y eso me hace comprometerme no sólo a terminar la historia, sino, a dar lo mejor de mí. Te debo ( y a todos los seguidores) muchos momentos "kawaii" y un romance épico. Muchas gracias!
Lavi-hime 4E -3: Hola bella, pues Reegan es el malo, malote! Jejeje+++ Espero no causarte una decepción con este capítulo, y llenar tus expectativas. Por supuesto que me daré mi vuelta por tus historias que me recomiendas (las cuales estoy segura fnalizaste ya… ) ah que pena, te he fallado..
Lee Ab Koi: Que puedo decir… Nadie me había dejado tantos comentarios y seguido Me llena de felicidad y satisfacción, cada palabra tuya me motivo muchismo a escribir este capítulo (no es broma) tu fuiste la personita clave que me llevo a continuar esto, recordándome el compromiso que tengo conmigo misma a terminar y sobre a lindas fans como tú.
velka98: Muchas gracias por tus buenos deseos, en verdad que me hacen el día comentarios como el tuyo
Kumi Shihori: Ahh que observadora, si definitivamente lo que hace mejorar la escritura de cualquier persona desde mi punto de vista son tres factores: primeramente la madurez adquirida por cada experiencia vivida, la cultura que obtengas de cada lectura y por último el amor con que hagas las cosas. Gracias por tomarte el tiempo en leer mi historia
Bueno esto ha sido todo, espero que este capítulo pese a no tener mucho romance le haya gustado. Deben tener paciencia , que más me gustaría a mí que escribir puras cosas melosas, pero, una buena historia debe tener de todo… Les adelantó que para el próximo capítulo aunaremos en el pasado de Reegan, es decir, como fue su convivencia con Hinamori en esos 10 años en que se ausentó. Ya le permitimos hacer muchas cosas malas al condenado, es hora de saber el por qué las hace :p
Gracias por leerme y cuídense mucho!
