Hola, lo prometido es deuda aquí traigo el capitulo ¿14?...

~ Otoño-Invierno ~

Las piernas empezaron a temblarme de tal modo que al verlo ahí a lado de su alto y fornido padre casi pierdo la poca razón que me quedaba, para no caer me sostuve con ambas manos del barandal de las escaleras, mire el suelo se podía notar el rojo de mis mejillas a kilómetros por suerte mi madre apareció

— Buenas noches — sonrió ella, como si hubiera pasado toda una vida de no verles y realmente se sentía así —Buenas noches señora les trajimos un presente— evoco Kentin, entregándole a mi madre algunos geranios, la mirada de mi madre se ilumino de tal modo que se sonrojo

—Muchas gracias Kentin, pero pasen, pasen no se queden ahí afuera, Freedert toma sus abrigos— sugirió mientras se deleitaba con el aroma de las flores, tome valor y baje, el hecho de recorrer esa distancia para acercarme a Kentin fue la tarea más difícil del universo, todo lo que pasamos, todas las indirectas que mande, todo lo que le dije, no podía olvidarlo, simplemente no puedo. Me acerque a ambos y con una dulce sonrisa mire a "general" y a Kentin.

—P-Permítanme sus abrigos— me cohibí por extraño que parezca pero una fuerte descarga, combinada con un temor intenso y desagrado me recorrió la espalda, al levantar la mirada lo penetrantes ojos miel del "general" me asesinaban, trague en seco, el simplemente se quitó la chaqueta y se la dio a Kentin, ese hombre siempre me ha detestado, baje la mirada y suspire.

—Deja que te acompañe a colgar los abrigos Freedert— sonrió dulcemente Kentin e inconscientemente también lo hice yo, al mismo también evoque una risita avergonzada cubriendo mis labios con la mano levemente, casi rosándolos —Como desees Ken…tin…—

—No lo cortes, no es divertido es como si yo te dijera Fred— rio un poco, como queriéndome molestar, solo infle las mejillas y lo mire

—No me acostumbro debes saberlo ya Kennnnnnnnnnnn….tin y es totalmente diferente a mí no me molesta que acorten mi nombre… y más si eres tu…— susurre de tal modo que no fuera escuchado, Kentin solo me miro, yo simplemente estaba jugando con él, en la escuela lo llamo así pero aquello, por escasos segundo, me hizo sentir como si el tiempo no fuera una dama cruel y hubiéramos vuelto a ser aquellos niños que se conocieron en primavera, colgamos los abrigos y entramos en la sala, mi padre estaba, por demás, contento de ver al "general" no paraba de reír, el "general" no sonreía y si lo hacía era tan levemente que no se notaba.

—Bueno, bueno es hora de cenar— dijo con una enorme sonrisa mi madre, a los pocos minutos de que entramos a la sala, "general" y mi padre se pusieron de pie, seguían conversando. Accedieron al comedor y se sentaron

—Vayamos Kentin— le mire sin parar de sonreír, el solo asintió y no metimos al comedor, quedamos anonadados por la gastronomía presentada en la mesa, sacudí mi cabeza y me senté, al estar ahí, Kentin se sentó a lado de su padre, haciendo tornar su mirar oscuro, deseoso de una verdad que se daría a la luz ¿Qué planeas Kentin?

*Narra Kentin*

El recibimiento fue bastante grato como de costumbre, la madre de Freedert siempre ha sido una mujer cálida y gentil, en cuanto a la dulce niña de zafiros cual ojos, sentí como si el tiempo hubiera retrocedido diez años, dejándonos en los bueno y felices momentos, al verla reír mi corazón se aceleró pero ¡NO! No era momento de evocar recuerdos así, sentimientos así menos tenía que descubrir la verdad, al sentarnos a cenar la madre de Freedert comenzó a cuestionar.

—Y dime Canil ¿Cómo te ha ido en el campo de adiestramiento militar? — cuestiono curiosa, algo que retrotraía a Freedert reí para mi

—Ha sido bastante trabajo Lucy siempre hay trabajo en cuanto se trata de adiestrar a los nuevos soldados— evoco serio mientras cortaba su carne, ¿adiestrar? No somos perros, yo seguí en mis asuntos cuando el padre de Freedert la miro

—Ahora que lo pienso querida ¿A dónde fuiste esta tarde? — Ella trago en seco, tensándose por completo — ¡A-Ah! P-Papa y-yo…n-no es momento de hablar de eso t-tenemos invitados— a mi parecer fue una buena estrategia, se sonrojo y una leve oleada de celos me invadió

— ¡Querido! Freedert tiene razón no debes ser así, aparte fue con su lindo amigo Alexy y el encantador Armin, a decir verdad Armin haría una buena pareja con nuestra hija— dijo con una sonrisa pícara, posando sus dedos en su mejilla, la envidia aumento dentro de mi ser, Freedert escupió el trozo de carne que tenía en la boca, para mirar boquiabierta a su madre

— ¡Ah! Me rehusó — dijo algo disgustado el padre de Freedert, me miro —Yo con la única persona que quiero que se case con mi hija es con Kentin— me tomo del hombro, un enorme alegría me invadió pero no la saque a flote

— ¡P-PAPAAAAAAAAA! — grito sonrojada Freedert, el padre de Freedert la miro y simplemente rio —Es lo que papa quiere para su princesa, aparte Kentin es un buen muchacho si no hay que preguntarle a Canil— miro a mi padre — ¿Qué dices Canil? — el simplemente arqueo la ceja, él siempre ha detestado a mi dulce niña, solo suspiro. La cena continúo después de eso, con una que otra broma por parte del padre de Freedert, la señora Lucy y Freedert nos trajeron el postre, un perfil de frutillas rojas, bastante delicioso, el silencio se hizo presente hasta que

—Ahora que lo pienso Ken…estos meses que estuviste en el servicio militar nunca recibimos ninguna carta tuya, realmente queríamos saber de ti— eso no lo esperaba, yo tenía planeado sacarle la sopa a mi padre de otra manera pero eso sería mucho mejor, mire a la señora Lucy y de reojo a Freedert parecía confundida, aclare un poco mi voz y la mire

—Pero señora Lucy yo…si recibí una carta de su parte, informándome la supuesta muerte de Freedert— dije con inocencia para ocultar el hecho de que todo comenzaba a recobrar sentido, Freedert palideció, al igual que mi padre

—Pero ¿Qué dices Kentin? Nosotros no enviamos ninguna carta y menos de ese tipo…podrías mostrármela — añadió sorprendida, aquella carta jamás la destruí, Karolyne había dicho que sería malo si la conservaba, así que la guarde entre mis cosas, pero al ver de nuevo a Freedert la guardaba todos los días, releyéndola para lograr comprender la situación, se la entregue a la señora y comenzó a leerla, se acercó el padre de Freedert

— ¡¿Qué es esto?! — Grito consternado — ¿Qué clase de persona sin emociones podría enviar tal atrocidad? — Me miro de nuevo y a su vez la señora —K-Kentin nosotros no enviamos esto...y-y menos con esas palabras debemos admitir que si por esa época Freedert tenía algunas recaídas pero…decirte que murió…claro que no puedes verla aquí…ella sobrevivió gracias a un donador— Freedert me miro, también intentando comprender la situación, no podía más mire al "general"

—Entonces ¿tanto odiabas que estuviera cerca de ella? — los tres se exaltaron, no era la primera vez que me revelaba ante el

—K-Kentin c-corazón ¿Qué estás diciendo? Tu padre no podría hacer una crueldad así— sugirió la madre de Freedert, pero era mentira una ¡VIL Y CRUEL MENTIRA! mi padre nunca me ha amado, según él, yo soy el responsable de la muerte de mi madre, le mire con desdén haciendo caso omiso a las palabras de señora, azote mis manos en la mesa

— ¡RESPONDE! ¡Tanto deseas que sea infeliz! ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué ella evoca recuerdos de mi madre?! ¡RESPONDE CON UNA M****A! — el me miro

— ¡ESO NO TIENE NADA QUE VER CABO! — Grito levantándose de la mesa —Usted no lo comprende cabo ella— señalo a Freedert — solo era una distracción para usted, usted no paraba de pensar en ella, y por su culpa ¡POR SU MALDITA CULPA LO HIRIERON CABO! —
Dijo posando sus manos en la mesa, soltando algunas lágrimas — Lo hice para protegerlo…lo hice para que no sufrieras hijo…— quede en shock, no podía decir más, todo comenzó a nublarse delante de mí, haciéndome recordar la razón por la cual yo ingrese al campo militar.

Había entrado al instituto Sweet Amorris, ya que es el más cercano a casa, pero las cosas no fueron como, mi inocente y amable yo del pasado hubiera deseado, cada día era una tortura de parte de Amber, siempre robaba mi dinero, me ofendía pero por si fuera poco también acoso por parte de Castiel, después de visitar a Freedert, la noche había caído y salí del hospital rumbo a casa, sabía que mi padre no estaría ese día, camine un buen rato, pensando en ella como me llenaba de luz su dulce sonrisa, cuando sin pensarlo, sentirlo fui atacado querían llevarse lo más preciado para mí , un cuchillo que me rebano el costado, caí en el asfalto y solo pude mirar la mueca retorcida de una sombra, así como un cabello como el fuego, su nombre

—Vámonos Castiel— y ese nombre sigue ahí, de no ser por una mujer que me llevo a otro hospital cerca de donde estaba, yo habría desaparecido de la fas de la Tierra es noche.

— Ella no tiene la culpa— dije, haciendo puños mis manos, apretando mis dientes para no llorar —Ella no tiene ni una pizca de culpa por lo ocurrido, tu solo quería que me alejara de ella— no pude más las lágrimas iban a salir en cualquier momento, rápidamente me gire sobre mis talones y corrí…

— ¡KENTIN! —

*Narra Freedert*

No lo podía creer, ahora las cosas recobraban el sentido que debían tener, la razón por la que me olvido, Kentin salió corriendo y mi madre se acercó al "general" ¡PAF! Le dio una buena bofetada

— ¡¿Cómo pudiste hacer eso Canil?! — las lágrimas no tardaban en correr por las mejillas de mi madre, intento contenerlas pero no pudo, se acercó a él y empezó a golpear su pecho repitiendo una y otra vez "¡¿Por qué lo hiciste?!" poso su cabeza en su pecho y seguía llorando, mi padre la alejo de él, intentando cesar los llantos de mi madre, la ferro a su cuerpo con una fuerte abrazo le mire, mi padre solo miro decepcionado al "general" y se llevó a mi madre afuera para que se tranquilizara

—General…— dije al fin, tras la escena, el me miro con tristeza, estaba a punto de perder a quienes fueron sus amigos en tiempos de dolor —Realmente ¿tanto me parezco a la madre de Kentin? — dije conteniendo mis lagrimas

—Realmente…si jovencita, yo no puedo vivir con ese recuerdo, mi amada Juliet murió a causa de una enfermedad desconocida…y no sabe cuánto llore por su perdida realmente yo la amo, y no quiero que mi hijo sufra lo que yo alguna vez sufrí…— dijo, ¿con que era aquello? Decidir por la vida de alguien, herirlo con profundidad para evitar ese dolor ficticio, es demasiado, le mire a detalle

—Pero eso está mal... — el general se sorprendió por eso — si herir a su propio hijo negándole un amor que sabe que jamás se dará, hará que se libere de ese dolor inexistente solo pudrirá las emociones de Kentin, lo herirá con mayor fuerza… conocer el dolor, la tristeza, la melancolía es algo que se tiene que vivir, que no se puede evitar…los seres humanos debemos conocer el dolor para volvernos fuertes e intentar superarlo…Canil… ¿Realmente la señora Juliet estaría feliz con esto? — deje de hablar para seguir mirándole —Piénselo un poco… tal vez haya algo más en esta historia pero si usted, estuviera con su hijo queriéndolo como es debido y no intentado protegerlo del cruel mundo en el que vivimos, créame que… usted también sería feliz— gire sobre mis talones, pensando en Kentin y corrí anhelando alcanzarlo, seguramente estaría devastado, corrí hasta donde los recuerdos empezaba a brotar como níveas flores. — ¡KENTIN! — grite, para llegar a un viejo árbol cerca del lago de la ciudad, antes había venido aquí… me adentre entre los arbustos, sin dejar de mirar el lago, rozando con la yema de mis dedos el tronco, la pureza de luz infringida por la luna era indescriptible, sin dejar de mirarla.

— ¿Qué haces aquí Freedert? — me gire, pero no había nadie, alce la vista y lo encontré montado en una rama del árbol, las ramas desnudas dejaban denotar su presencia, melancólica

—Solo quería ver como estabas— replique, el simplemente adentro su rostro hacia la nada, deseando que nada de aquello hubiera pasado, di algunos pasos hacia delante, iba a subirme al árbol

— ¡O-OYE! ¡No hagas eso! — dijo mientras yo intentaba montarme en el árbol

— ¿Por qué? Este árbol es parte de nuestros recuerdos Kentin, y siempre quise estar ahí arriba, como tú ¿lo recuerdas? —se tapó la boca para luego suspirar

—Ralamente sigues siendo necia, todos dirían que eres un encanto de chica pero eres más necia que un burro…pero bueno ven— estiro su brazo, tome su mano y como si fuera aire me eleve, llegando a tal grado que sus mano, enormes, tocaron mi cadera. Me senté delante de él y sus esmeraldas querían explotar en infinito llantos, me acerque a él como cuando éramos dos pequeños y bese su mejilla, él se sobresaltó, mirándome con sorpresa cuestiono —¿Qué estás haciendo? —

—Es más que obvio Kentin intento consolarte, eres una persona importante para mí y no quiero que te bañes en dolor, yo realmente te quiero Kentin— sonreí con sinceridad, sintiendo como poco a poco me acercaba a su alma, como si con ello, las cosas se solucionarían, como si con ello…pudiéramos ser felices juntos

—Detente por favor— dijo como un susurro

—¿Qué? — cuestiones algo sorprendida, ya sabía que había cambiado pero, ahora que sabía la verdad yo podría ayudarlo a superarlo, yo estaría con el…yo sería su soporte en este tiempo…

*Narrador omnisciente*

¿Has acaso olvidado que tu vida es tan corta como las estaciones? No te mientas más, tu vida se acabara más pronto de lo que las hojas de otoño tardan en caer, le miras confundida anhelando algo que sabes, muy en el fondo, que no se dará jamás, vuelves a formular la misma pregunta pero él no te responde

— ¿Por qué debería detenerme? — cuestionas, él te mira, con los ojos lloroso, no sabes que decir no sabes cómo reaccionar, y solo escuchas sus últimas palabras, antes de que el viento sople con fuerza — olvídame…—

FIN

Espero que les haya gustado este capítulo, todavía que uno más! La