Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
¡Hola! Bueno, paso a dejar un nuevo capítulo, por fortuna la rutina se está acomodando, la inspiración sigue de mi lado y ha estado dejandome avanzar al menos en ésta historia y poder actualizarles cada semana (como antes solía hacerlo) y ojalá las cosas sigan así, porque la verdad no me gusta mucho dejar en el olvido las historias, son parte de mí, y significa mucho que le den su apoyo, sí, ya sé que actualicé un poco más tarde que la semana pasada, pero bueno, he estado intentando avanzar a las demás, muchas gracias por sus reviews, sus follows y favoritos; espero nos podamos leer el próximo sábado. ;)
Por cierto; cualquier error, no duden en hacérmelo saber, lo arreglaré.
Se quedó quieto observando a través de la ventana, esperando que el día avanzará lo suficientemente rápido como para poder salir de ahí y reunirse de nuevo con su madre, posiblemente tuviese miedo de admitirlo frente a su abuelo, pero decidir vivir con él y su abuela, había sido la peor decisión que había tomado en su corta vida, ese hombre había perdido todo rastro de cariño, comprensión y de diversión en cuanto pasó una semana formal con ellos, era demasiado posesivo en todos los aspectos, no lo quería ver jugando, no lo quería ver leyendo, se molestaba si lo veía haciendo tarea o si comía un dulce.
No recordaba que su abuelo Arthur fuera así, la única medió libertad que tenía era cuando iba a la casa de Oliver Wood, pero tampoco le gustaba demasiado ir y pasar tiempo a solas con él, aunque era agradable, esa extraña necesidad del hombre por ganarse su confianza, su cariño, la manera en que lo miraba o lo tocaba, le desagradaba, no sabía lo que era, pero algo en él le estaba pidiendo a gritos que dejara de ir todos los días.
El bullicio creció a su alrededor, ocasionando que saliera de sus pensamientos y se enfocará en la niña frente a él, frente a toda la clase, su cabello era extraño, tan natural como el de las muñecas feas, de un tono cobre, no tenía cejas, su piel era pálida y sus ojos azules lucían más a causa de su aspecto demacrado.
—Niños, ella es su nueva compañera, Amelia Jones –la profesora sujetó a la niña de los hombros y sonrío a la clase –preséntate, Amelia, por favor.
—Mi nombre es Amelia Jones –indicó en un tono suave –soy de Escocia, tengo 9, me gustan los perros, y mi comida favorita son los dedos de queso –se encogió de hombros.
— ¿Alguna pregunta que quieran hacerle a su compañera?
Casi toda la clase, con excepción de Asher y unos cuantos más, no levantaron la mano.
— ¿Por qué tu cabello es tan espantoso? –Ash volteo a ver a Masie.
—Es que...
— ¿Porque parece como si estuvieses muriendo? –interrogó alguien más.
— ¿En serio pensaste que no notaríamos que usas peluca si es tan falsa?
—Ya basta –cortó la profesora a todas las preguntas que habían salido tan rápido –no tienen por qué ser tan rudos con su compañera, son preguntas fuera de lugar, completamente fuera de lugar, esa actitud no voy a permitirla –apretó el hombro de la niña para darle valor –ve a sentarte, Amelia –la niña asintió.
Asher la siguió con la vista, ya que se había sentado hasta el enfrente al otro lado del salón.
Las clases fueron tranquilas para la gente normal de ese curso, menos para la niña nueva, que en el descanso, Masie y compañía, habían decidido mostrarle a la nueva niña que las cosas no serían fáciles para ella en esa escuela.
— ¡Devuélvemela! –gritó Amelia, haciendo que Asher levantara la vista de su libro de La Comunidad del Anillo.
— ¡Miren todos! ¡La niña nueva es calva!
Amelia Jones siguió peleando por conseguir lo que Masie le había quitado, al mismo tiempo que intentaba ocultar su cabeza sin un solo cabello, Asher regresó la vista hasta su libro, no iba a meterse, su abuelo siempre le había advertido sobre tener problemas en el colegio, pero su madre jamás le perdonaría que viendo a una niña siendo atacada, él simplemente se quedará sin hacer nada, sumando al hecho de que a él no le agradaría que a su madre le ocurriera algo similar, jamás.
— ¡Niña calva! ¡Eres una calva! –Jacob Summers la empujó, y ya en el suelo, frotó la cabeza de la niña riendo como loco –vamos a lustrar tu bola de cristal.
El puño de Asher Weasley se estrelló en el rostro del niño, que era unos centímetros más grande que él, y unos buenos kilos más pesado que él, le atinó un puñetazo en el ojo, después de eso no pudo hacer más, Jacob solo se cubrió cuando Asher recuperándose del golpe, volvió a darle otro puñetazo, y otro.
Hasta que Masie le aventó la peluca a Amelia, y la profesora Clearwater lo sujetó del brazo, para informarle que tenía que ir a ver a la directora; Asher no discutió la orden de la profesora, le hizo una seña a Jacob que estaría al pendiente de su actitud, y de forma solemne, se giró hacia la oficina de la directora con una sonrisa en el rostro.
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Draco Malfoy observó de reojo al niño sentado junto a él fuera de la oficina de la directora de la escuela, habían estado trabajando sobre las propuestas de contrato que tenía, cuando le hablaron a Ginny sobre que su hijo había golpeado a un niño en la escuela, al inicio aceptó ir con ella al verla tan preocupada, pero ahora, observando al niño, sólo podía contener la sonrisa y la burla para él.
—Así que te volverás un delincuente en protesta de que sigues con tus abuelos.
—Me volví un delincuente porque un idiota se estaba burlando de una niña –gruñó.
—Ya veo, te gusta la niña –soltó socarrón Draco.
—No –frunció el ceño –simplemente no encuentro que tiene de divertido burlarte de alguien sólo por no tener cabello –bufó –encima de eso, hacer que todo el colegio lo sepa, y quitarle su peluca, mi madre siempre me ha dicho que no puedo quedarme sin hacer nada frente a una injusticia, no cuando yo puedo hacer algo, y eso fue lo que hice, hacer algo.
Draco ya no dijo nada, posiblemente no podía estar más de acuerdo con él, aunque se conocía lo suficiente como para saber que él, jamás se involucraría en una pelea de otro.
—Asher Weasley, no puedo creer que golpearas a un compañero, mira nada más.
—Le estaban diciendo calva, mamá, a mí jamás me han dicho niña por tener el pelo largo, o greñudo.
—No te dicen greñudo porque tienes la cabellera sedosa y lustrosa, por eso –bromeó Draco.
—Estás suspendido una semana ¿sabes cómo se pondrá el abuelo?
Avanzaron hasta la entrada de la escuela, pero se detuvieron cuando una niña se interponía en su camino. Los adultos fruncieron el ceño ante la imagen de una niña frágil, calva y con una sonrisa tímida avanzó hasta ellos.
—Gracias por defenderme –musitó ella –perdón por meter a su hijo en problemas, señores Weasley –observó de Draco a Ginny –su hijo es increíble.
—Gracias –sonrío Ginny –pero...
—Él no es mi padre –soltó Ash, ahorrándole a su madre él como decir que Ash no tenía papá –es sólo el jefe de mi madre –soltó.
—Pues muchas gracias señora, por tener un hijo tan increíble, aunque se metiera en problemas, espero que no lo regañe, nunca pensé que el hecho de no tener cabello a causa de la leucemia sería algo... –se encogió de hombros –gracias.
La niña abrazo al niño, lo besó en la mejilla y se alejó de ellos, ganándose la burla de Draco al respecto de que su primer beso fue frente a su madre.
Draco, Ginny y Asher fueron al apartamento del primer aludido, mientras ellos trabajaban, Asher seguía en su libro, haciendo que Draco lo observará, más que prestar atención a lo que ocurría con la pelirroja.
—Ahora voy –contestó ella –tengo que ir con Harry, no tardo, Ash...
— ¿Puedo quedarme aquí? –sonrío y mostró su libro.
—Ash...
—Por mí no hay problema –soltó Draco.
Asher se giró en el sofá a seguir leyendo, y Draco se acercó a ella al notar que no quería dejarlo con él, siempre tan recelosa de que alguien se quedase con su hijo.
— ¿A qué le tienes tanto miedo? –la cuestionó sin tapujos.
—A que alguien lo aleje de mi –admitió observándolo temerosa.
—Es tu hijo, Ginny, nadie va a poder alejarlo de ti, eres su madre.
La pelirroja desvío la mirada y se alejó rumbo al perchero, podía notarla tensa, sus palabras no habían funcionado para tranquilizarla, era una promesa que no podía hacerle a Ginny, porque desconocía todo el contexto, pero era algo que podía asegurarse a él mismo, que no iba a permitir que a Asher Weasley, alguien le hiciera lo mismo que a él, que lo alejaran de su madre.
Draco se dejó caer junto al niño rubio, le quitó el libro ocasionando que le riñera intentando conseguir de regreso lo que le había quitado.
—No, no, no, mi casa, mis reglas, verás conmigo un rato la televisión –sonrío divertido –leí tu libro, me debes esto.
Las palabras de Draco fueron mágicas, el hecho de que Ash supiera que había leído el libro le hicieron dar paso a la primera de las treguas que podrían llegar a tener.
—Ésta es la mejor serie de todas, y es británica –sonrío encantado.
—Ya, ya, como si todo lo hecho en Reino Unido fuese tan genial.
—Esto lo es, lo veras, cuando estés obsesionado, no quiero que digas que no te lo advertí.
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Ginny Weasley avanzó apresurada hasta el lugar en donde Harry le había pedido ir, no podía negarse, después de todo, seguía trabajando para él.
—Llegué –sonrío y se quedó callada al ver a Pansy ahí.
—Hola, linda –saludo con una sonrisa.
—Hola, Pansy –intentó sonreír feliz, pero no podía, saber que esa mujer tenía todos sus secretos en las manos, la aterraban a grados insospechados, pero no podía dejarle saber que la tenía entre sus cochinas manos.
—Necesito que hagas un par de cosas por mí –informó Harry.
—Claro, dime que es lo que quieres y lo haré.
—Hay una entrega de premios próxima, y necesito que hables con algunos, ya sabes, quiero que Pansy vaya conmigo.
—Que buena elección –admitió con una sonrisa, a ella no le interesaba con quien se quedara Pansy, solo que no estuviera brincando de uno de sus jefes a otro, porque podía meterla en problemas.
—Necesitamos que los mejores diseñadores la vistan.
—No será problema, la señorita Parkinson es de las modelos más reconocidas, más bien ellos se estarán peleando por vestirla, es cuestión de que me diga a quien quiere y hacer unas llamadas.
—Luna Lovegood –sonrío la mujer que seguía sentada en el sofá.
—Luna Lovegood –de acuerdo, yo le hablaré.
—Tendrás que hacer mucha labor de convencimiento, porque Lovegood me odia, y juro que jamás me vestiría ni un dedo.
—Yo me encargo de eso, no se preocupe.
—Eres un amor, por eso le dije a Harry que no había mejor opción que tú para eso.
Podía sentir la amenaza brillando en sus ojos un enorme «Es una prueba o mi dedo presionará el llamar a...» y a ella no le importaba que clase de 12 pruebas fuera todo eso, las pasaría, porque la seguridad de Asher estaba en juego, su hijo, estaba en juego, y no era algo en lo que se atrevería a apostar.
—No tiene de qué preocuparse, Luna Lovegood será quien la vista para esa entrega de premios.
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—Así que tú crees que si me rebelo un poco, el abuelo querrá regresarme a casa –Draco no despegó su vista del televisor.
—No soy tu consejero, niño –frunció el ceño Draco.
—Ya lo sé, de serlo estarías en mi escuela, anciano –sonrió cuando el adulto lo observó, así que negó.
—No voy a decirte qué hacer o cómo comportarte, no eres mi obligación.
—Gracias al cielo –pauso la serie y se giró hasta Draco –te gusta mi madre, puedo verlo –abrió sus ojos –pero ella ama a Theo.
Draco Malfoy no dijo nada, por mucho que quería gritarle a la cara, que su madre una vez lo había amado a él y no a Nott, que si no hubiese sido… en resumidas cuentas, él, Ginny sería su mujer, no la de ese idiota rubio que aparentaba ser completamente perfecto.
—Sí, lo ama, novedad absoluta –puso los ojos en blanco.
—Theo es todo lo que conozco de un padre –informó –tengo a mis tíos y a mi abuelo, y han estado pendientes de mí, pero a veces creo que yo soy la razón por la cual mi madre no es tan querida en su propia familia –hizo una mueca –sabes, ella tiene una familia numerosa, seis hermanos y docenas de sobrinos –suspiró –pero siempre hemos sido ella y yo, y luego Theo, he escuchado muchas veces a mi abuelo gritarle a mi tío Ron que no confía en Theo, pero él jamás se ha comportado conmigo diferente a lo que mis tíos o mi abuelo, creo que realmente me ve como un hijo, aunque no me engendrara.
—Y ¿Quieres que sienta pena por ti, niño?
—No –se burló –no necesito tu pena, sólo quiero que mi abuelo entienda, que Theo ama a mi madre, y que es injusto que no deje que nadie la haga feliz.
—Cuál es tu maldito punto –frunció el ceño.
—Quiero volver con mi madre, porque ya noté que mi abuelo en realidad no me quiere, sólo quiere hacer a mi madre infeliz todo lo que pueda –apretó los puños –y no quiero que la haga infeliz, ya la he hecho muy infeliz yo.
—No creo que la hagas infeliz –murmuró.
—Ya lo dijiste tú, que soy un ingrato.
—No sé qué escucharas en la casa de tu abuelo, ni si estás o no al tanto, pero si quieres un consejo, te diré que: no empeores las cosas para tu madre, si ella no te ha visto por estos meses, no es porque no quisiera, sino porque tu abuelo no quiere.
—Por eso dejó a Theo ¿cierto?
—Tu madre no habla con nadie lo que tenga que ver contigo, tal vez, deberías decirle para quién ilustras ese libro.
— ¿Qué tiene que ver el señor Wood en todo esto? –elevó una ceja.
—Un pajarito me dijo, que le gustan los niños como tú.
—Escribe para niños como yo.
—Eres más listo que eso, Weasley, sabes a que me refiero, a que Wood gusta de tocar a niños pequeños como tú, y hacer algo más que verlos y tocarlos.
—Jamás ha intentado tocarme –se quedó callado e hizo un mohín.
—Deberías decirle a tu madre, ella sólo te hará caso a ti.
—Oliver Wood jamás me ha tocado o ha intentado obligarme a hacer cosas que no quiero, como lo que han dicho mis compañeros que les ha obligado a hacer –se encogió de hombros –simplemente le caigo bien, tal vez yo no le gusto mucho.
—Un pedófilo siempre es un pedófilo, Asher, y es mejor que tu madre sepa que has estado cerca de Oliver Wood.
—Mi mamá no lo conoce, ni siquiera sabe que es de mis favoritos –suspiró –además sé cuidarme yo solo.
—Tú querías un consejo, ese es el mejor que puedo darte.
—La señorita Weasley es una trabajadora social ¿verdad? –Draco asintió.
—Tu madre es una persona rara, antes de embarazarse, era alegre, feliz, el sol brillaba mucho menos que ella.
— ¿Qué le pasó? –el niño observó a Draco.
—Un idiota le rompió el corazón.
—Mi padre –Draco sonrió divertido.
—Otro idiota tuvo el privilegio de hacerlo primero –pero por cómo te defiende, creo que fuiste quien le sanó por completo, si es regañona y todo eso, más que nada, es porque no quiere que te hagan daño.
—Y la señorita Granger ¿por qué?
—Tu madre la pasó muy mal antes de ti –le observó de reojo –y tu abuelo quiere usar eso en su contra, para alejarte de ella, no dudo que te dijera que no le importas, por eso ni siquiera te visitaba.
—Yo no quería verla, no podía creer que había dejado a Theo y no me había consultado nada.
—Bueno, son asuntos de tu madre con quien sale y con quién no, así te caiga mal.
—Pero…
—Nada de peros –gruñó Draco –tienes que entender que algún día vas a crecer, y si tienes suerte y una chica la desdicha, te casarás o te irás de casa con ella y harás lo que quieras con ella, dejarás a tu madre, y… tú no puedes elegir a quién puede amar, y si lo crees, te pareces a tu abuelo –gruñó.
—Tienes razón –admitió el niño –pero ella tiene que entender que yo quiero a Theo, y si ellos no están juntos, también puedo seguir viéndolo.
Draco ya no dijo nada, eran las cosas por las cuales jamás había querido hijos, así que se estiró por el remoto y volvió a dejar correr la serie, haciendo que el niño dejara de insistir en tener una charla con él.
Se cruzó de brazos y se quedó en silencio, aburrido por la serie que tenía que ver todo porque el jefe de su madre había leído el libro que le había dado, a veces esa clase de tratos apestaban; no odiaba la televisión, por el contrario, le gustaba, cuando se trataba de ver las películas del Señor de los Anillos.
—No vayas a dormirte –lo codeó Draco.
—Si pusieras algo menos aburrido –se quejó.
—No tienes buen gusto si no te gusta la serie, niño.
—Tú pareces el niño aquí –argumentó serio Ash.
—Lo que tú digas, niño.
—Bien, anciano, procura tomarte tus píldoras antes de la siesta.
—Yo no tomo píldoras –giró a verlo y el niño soltó una risa divertida.
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Ginny observó con atención a su hijo que se había alejado de ella junto a Ron, sabía que pronto dejaría de verlo porque los horarios de su hermano chocarían, y sería el turno de su padre en pasar por Ash, tenía que encontrar una forma rápida para que dejara que Ash volviera con ella.
—Parece que te atropelló un bus doble –se burló Harry.
—Mi padre sigue negándome ver a Ash.
—Deberías romper tanto misterio alrededor de él y decir de una maldita vez quien es su padre.
—Si tuviese ojos verdes diría que es tuyo y le hubiese puesto un nombre raro de los que tanto te gustan –sonrió, haciendo que Harry se burlara.
—Yo sería un mejor padre, vaya padre que le elegiste a ese niño.
—Ni siquiera sabes quién es su padre –soltó la pelirroja.
—Para evitarte tanto problema, hubieses dejado que Nott lo registrara y le diera su apellido, se ve que se adoran.
—Lo hacen –admitió ella.
—Además, rubios, de ojos azules, sin duda son como padre e hijo, Gin.
—Pero no lo son.
—Realmente no te entiendo –negó el hombre –no quieres a su padre cerca, pero no dejas que otro hombre ocupe el lugar de su padre ¿Por qué no quieres que tu hijo tenga una familia?
—Mi padre no quiere que su nieto tenga una familia.
—Tan amable y encantador que se ve Arthur –admitió Harry.
—Las apariencias muchas veces engañan.
—Dímelo a mí –se quejó.
—Harry –musitó temerosa Ginny –dime ¿le comentaste algo a tu amiga Parkinson sobre el padre de Ash? –levantó la vista hasta el hombre que frunció el ceño.
—Hay temas que no toco con ella, Ginny, y no hablaría con ella de un secreto que no es mi secreto, además, yo no sé quién es el padre de Ash –le guiñó un ojo y sonrió amable –así que no puedo hablar de lo que no sé.
—Gracias –admitió la mujer.
—Pero ten una cosa segura, si necesitas ayuda respecto a lo que tu padre haga, cuentas conmigo y toda mi fortuna –apretó su hombro –jamás dudes eso.
—Eres un buen amigo –lo abrazó.
—Como el buen amigo que soy, yo sólo puedo aconsejarte que vuelvas con Theo.
—No haré enfurecer a mi padre.
—Bueno, él fue el primero en no cumplir el trato, así que no tiene de que quejarse, rompiste con Nott ¿y qué es lo que hace tu padre? Envenenar al niño sobre que dejaste al que ve como un padre y ponerlo en tu contra –suspiró –llámame insensible, pero no comprendo tu miedo a que su padre vuelva.
—No sabes qué hay detrás del padre de Ash, Harry –lo observó –hay demasiadas cosas involucradas, no quiero que él sepa la verdad, no ahora, es un niño.
—Sólo puedo decirte una cosa, toda la mierda va a explotar en algún momento, y se llevará todo a su paso, y si ahora tienes un poco de ventaja y no la aprovechas, Asher realmente va a aborrecerte si no se la dices.
—Para ti es muy fácil decirlo –frunció el ceño.
—Yo no te lo digo desde tu perspectiva, te lo digo de la mía como hijo, si mi madre hubiese podido esclarecer mi pasado y no lo hiciera por miedo, creo que no se lo perdonaría, jamás.
—No importa que elija, Harry, si le digo a Asher quienes son sus padres, él no querrá quedarse con una madre con mis antecedentes, querrá irse con él –negó.
— ¿Y qué tiene de malo que vaya con él?
—No lo comprendes, eres muy valiente o muy estúpido, y te envidio.
—Habla con Asher, lo has criado bien, si la verdad viene de ti, le tomará tiempo, pero logrará perdonarte, porque todo lo que hiciste fue por él, para mantenerlo a salvo, para sacarlo de tener que…
—No lo digas –pidió –tengo que irme, iré a ver si consigo que la famosa Luna Lovegood vista a tu novia.
—No es mi novia –la señaló Harry –sólo una amiga, no descarto encontrar una chica linda ¿sabes de alguien?
—Conozco a una trabajadora social que al parecer está muy alto –sonrió –según Asher.
—Si a Asher le gustó, seguro me vendría bien, tiene buen gusto en mujeres, te eligió como su madre –le guiñó un ojo.
—Eres un tonto –rió –nos veremos después.
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Observó por décimo quinta vez el papel y el letrero, no estaba equivocada, era el lugar correcto según lo que Parkinson le dijo, pero… el lugar distaba mucho de ser la clase de sitio donde una modelo de la talla de Pansy Parkinson querría vestirse, suspiró, no importaba cuanto le tomara, si eso evitaba que esa bruja hiciera esa llamada, ella incluso amenazaría de muerte a Lovegood.
El timbre fue tan extraño que incluso le generó escalofríos ¿qué clase de diseñadora era esa mujer? No lo sabía, pero pronto lo descubriría.
Giró sobre su eje cuando tardaron en abrirle, frunció el ceño cuando escuchó un suave tarareo, así que siguió el sonido, elevó sus cejas cuando se topó con una rubia platino danzando en camisón, sin zapatos dentro de un charco de lodo.
—Disculpa –se aclaró la garganta –estoy buscando a Luna Lovegood.
—No daré entrevistas hoy –soltó en un tono suave, girándose y deteniéndose frente a ella.
La mirada azul de la rubia era tranquila, casi como si estuviese a mitad de su sesión de marihuana, pero no dijo nada, no era la mejor opción para juzgar todo aquello.
—Yo no vengo por una entrevista –contestó seria.
— ¡Entonces pasa! –Fue hasta ella –quítate los zapatos o matarás a las hadas que viven dentro de sus pequeñas casas entre…
—Eh pero…
—No soy yo quien está en tu casa, si fuese al revés, cumpliría tus reglas.
Ginny suspiró, se quitó las zapatillas y la siguió hasta el fango, no dijo nada, pero supuso que su cara lo decía todo.
—Eres demasiado transparente ¿sabes? –sonrió la rubia.
—Sí, yo diría que no.
—Estás cubierta de lodo –se acercó a ella –puedo notarlo.
—Es porque estamos caminando en círculos sobre uno de… –soltó mordaz.
—De la clase de lodo que no se quita por mucho que te sacudas ¿cierto? –la mirada de Ginny cambió un momento, haciendo que la rubia suspirara, y colocara un mechón pelirrojo detrás de la oreja de la mujer.
—No sé qué clase de broma…
—Sé leer a las personas, así que las personas a quienes no les gusta que otras hagamos eso, nos tildan de locas y raras, otras piensan que los espíritus nos hablan, pero no es nada de eso, pero me gusta mantener las creencias –la sujetó de las manos –porque tal vez, sea cierto que alguien nos susurra las cosas al oído.
—No me interesa –se soltó y salió del charco de lodo.
—Todos son hombres –musitó seria y la siguió –los que te atormentan ¿no es así?
—No sé de qué me hablas.
—Claro que lo sabes, van desde un niño, hasta mayores.
Ginny se giró enfadada, se agachó a sujetar sus zapatos, pero Luna Lovegood se interpuso en su paso, le sonrió dulcemente.
—Reconozco a las mujeres como tú, Ginevra Weasley.
— ¿Las mujeres como yo? ¿Cómo son las mujeres como yo?
—Estás asustada, lo sé –sonrió –por qué te he llamado por tu nombre y ni siquiera me lo has dicho.
La pelirroja tragó saliva, realmente estaba comenzando a asustarse, bastante, creía que había sido muy mala idea ir a ese lugar ella sola, Luna Lovegood parecía una loca, posiblemente asesina psicópata.
—Vi las fotos tuyas en una revista –restó importancia con la mano –sales con Harry en ellas.
—Claro –suspiró tranquila –así que ¿en qué puedo ayudarte?
—Quería saber la posibilidad de que… bueno, hicieras algo especial para Pansy Parkinson.
La rubia puso mala cara de inmediato, negó y avanzó hasta la puerta trasera.
—Sólo esa mujer enviaría a alguien tan encantador a hablar por ella.
—Yo no soy encantadora –se quejó –pero te lo pido por favor, en serio desearía que pudieras ayudarme…
—Seré honesta contigo, Ginevra, no me interesa cuando estás dispuesta a guardar tu secreto, pero –la señaló –yo no voy a comprar tu alma, así que puedes regresar por donde viniste y antes de que me digas que no sabes de lo que hablo, es mejor que te marches, o gritaré que intentaste ahogarme en el fango –señaló la puerta.
