Miroku no le respondió, quedó completamente en silencio por un par de minutos. Koharu había logrado su objetivo y veía a Sango a Kilómetros, la había perdido y no la podría volver a ver. Se sentía tan imbécil, sabía que había llegado tarde y nunca pudo solucionar nada, ni siquiera pedirle disculpas por todo lo que había pasado.
-Soy un completo idiota… ¿verdad inuyasha?..- Miroku comenzaba a hablar algo cortado…Inuyasha estaba demasiado asustado ya que sabía que su amigo estaba a punto de llorar.
- No….no es así…- Pero Miroku no aguantaba más la pena, así que inuyasha largó un suspiro de orgullo e intentó consolarlo, abrazándolo amigablemente…- Tranquilo…
Miroku estaba llorando, e inuyasha sabía que no podía abandonarlo en un momento como ese, ambos estaban solos y había comenzado a llover, pero Inuyasha no pensaba moverse de ahí hasta que Miroku se calmara y buscarían una solución para todo.
14. Fuertes Cambios: Naomi
Cinco meses después.
La primera noche de Sango había sido maravillosa, todo había salido bien y nadie herido. Por lo menos eso creía Sango, ahora era muy conocida y tenía mucho dinero a su favor, y en poco tiempo se fue ganando la confianza de Safiro quien la fue ascendiendo de a poco, regalándole su propio salón y hasta teniéndole sus propias sirvientas. Tenía muchos trajes, todos bordados en oro y de las telas más costosas de Japón, tenía abundancia en joyas y su espacio adquiría cada vez más cosas, tenía una enorme cantidad de admiradores pero ella jamás le declararía nada a ninguno de ellos, eso la hacía tan especial. En módicas palabras, la horrible vida de Sango había dado un completo giro en 360 grados a una vida llena de lujos y comodidades, con tan solo demostrar lo que ella sabía hacer, bailar y cantar, deleitar.
Aunque no todo era color de rosa, con el pasar de cinco meses de gloria, cada vez se podía notar más el embarazo de Sango, con constantes mareos y el volumen de su estomago, el cual se aumentaba cada vez más, y su vientre comenzaba a tomar la forma curvilínea. Sango sabía que algún día debía decir la verdad y quizás era la hora de hablar con Safiro…y eso hizo, fue en su búsqueda para contarle todo lo que estaba pasando.
-Y bien sango… ¿qué era lo que querías decirme?...- Rompe el hielo Safiro, muy atenta a las palabras de Sango.
- Bueno, señorita Safiro. Usted sabe que este tiempo acá…ha sido muy bueno para mí tanto como para olvidar todos mis problemas y tener una mejor vida, se podría decir, pero…hay un enorme problema que no puedo ni siquiera quitármelo.
-Hm con que un problema...- Se decía así misma Safiro, luego observa a Sango detenidamente, se acerca a ella y le toma la cara con su mano derecha, y la mira de ambos ángulos. Luego se aleja un poco y se cruza de brazos.
Sango estaba muy asustada, tenía ya en mente que era lo más probable dejar Barón Negro, y la mirada de Safiro no era de mucha alegría.
-Y dime…¿De qué tamaño es tu problema?...-Dice Safiro poniendo su mano como si estuviera midiendo algo….- ¿De este?- bajando un poco su mano- ¿ o más pequeño? – Llevando su mano muy abajo.
- Ehhh yo...- Sango balbuceaba completa mente nerviosa, al parecer Safiro había entendido de que se trataba el problema...
-Sango, si realmente consideras a eso un problema déjame decirte que nada impedirá que dejes Barón negro, no eres la primera mujer que le pasa eso y deberías conocer las licencias…al menos acá si existen…-
Sango la miraba anonadada.
-Escúchame bien, te esforzarás mucho para que a ese bebe no le falte nada, y descansarás el tiempo que sea necesario o hasta cuando tu creas que ya no puedes seguir presentándote, porque por ahora luces muy bien, y mientras tu hijo se esté criando te prestaré la ayuda suficiente… ¿te parece mi oferta?...-Explicaba muy asegurada Safiro a Sango, quien estaba a punto de echarse a llorar.
- M...mu…¡muchas gracias!- Sango no pudo evitar el llanto, y abrazarla como una madre. Safiro solo lanzó un suspiro y le correspondió el abrazo. Al parecer a sango si le había complicado estar con vida hasta entonces.
Después de ese incidente, pasaron dos años. Sango había hecho lo posible por presentarse hasta que podía, y no se notaba su embarazo, luego de eso se tomó un largo tiempo y tuvo al final a su bebé. Nunca faltó ningún apoyo de las mujeres de la casa. Y para sorpresa de todas, era una hermosa niña la que acababa de nacer, tenía el enorme semblante de sango, una cara muy linda y blanca, y un detalle muy importante en ella eran sus hermosos y profundos ojos azules, los cuales hacían llorar a Sango cada vez que la veía y la tenía en sus brazos, así decidió llamarla Naomi, por lo hermosa que era. Todo el Barón Negro estaba muy pendiente de la pequeña niña, quien crecía muy rápido.
Cuando Naomi cumplió cinco años, comprendió que no tenía padre y que su familia eran solo mujeres, o solo su Madre Sango, quien siempre la acompañaba en sus momentos felices y tristes. Sango le obsequió una gatita muy linda para su cumpleaños, era una raza muy peculiar, y tenía un pelaje muy brillante y era dorado. La llamaron Kirara, y fue la mejor amiga de Naomi hasta el día de hoy.
Ya, Naomi había cumplido los diecisiete años y Sango ya hace tiempo había vuelto a bailar, como cuando su hija había cumplido los seis. Naomi sabía a lo que se dedicaba su madre y siempre estuvo orgullosa de ella por sacarla adelante, aunque no estaba en sus planes seguir el mismo rumbo que ella. Sango siempre le inculcó que esperaba que fuera una niña de buenos modales y buscara a alguien quien realmente la quisiera y le entregara muchos lujos.
Naomi era idéntica a sango, tanto como en el rostro como en el color castaño de su cabello, lo tenía lizo y largo y cortado de una forma muy similar a la de su madre, también a su edad había adoptado un físico muy atractivo, y lo completaba más aún el color de sus ojos, azules como el cielo. Y también le gustaba cantar, al parecer era una copia bien hecha de su madre.
Y Sango, había cambiado bastante. Sobre todo su forma de ver la vida, se había convertido de una mujer tierna y vulnerable a toda situación a una mujer completamente madura y más seria ante todo. Al parecer los enormes porrazos de su vida le habían servido para crecer y no permitir más humillaciones, se sentía una mujer fuerte y vulnerable a cualquier hombre, de hecho ya los odiaba y cumplía solo con su labor, les gustaba verlos sufrir y sumirse en su dolor mientras se ahogaban en alcohol mientras ella cantaba canciones de sufrimiento y angustia.
En otro lugar muy cercano.
Había pasado mucho tiempo, quizás demasiado. Y al parecer todos habían reconstruido sus vidas después de todo lo que había pasado. Miroku se resignó, buscó a Sango por cielo mar y tierra y no pudo encontrarla (tonto ¿no lo creen?), y fue Koharu quien fue con otras de sus mentiras diciendo que la habían encontrado ahogada en un rio cerca de por ahí, y bueno. Miroku retomó su matrimonio con Koharu, aún así nunca llegó a amarla como a Sango, era el pequeño cariño de familia y costumbre, otro detalle totalmente despampanante era que Koharu no podía tener hijos, lo habían intentado una y otra vez y no pasaba nada, cosa que la tenía cada año más amargada. Kagome siempre pasaba discutiendo con ella diciéndole que era obvio que una persona llena de odio pudiera entregar a amor a un ser tan indefenso, y quizás tenía razón.
Y centrándonos en Kagome, ella realizó su vida junto a Inuyasha y se casaron, al poco tiempo que Sango había abandonado la aldea juntos comenzaron a enamorarse el uno al otro y lo consolidaron en matrimonio, poco tiempo después tuvieron un hijo, que tenía ambas cosas de Inuyasha y Kagome, tenía un parecido físico más a inuyasha, pero el cabello de Kagome y este lo tenía más o menos corto, pero los ojos dorados de su padre y el carácter bastante dividido, pero era un buen joven y muy buen luchador con la espada, lleno de bondad. Su nombre era Tenshi, y también pertenecía al ejército de la dinastía Houshi.
Tenshi en sí era como un hijo para Miroku, ya que tenía esa sangre luchadora desde que abrió los ojos y de todos modos era el hijo de su mejor amigo, como si fueran hermanos.
Un día como cualquier otro.
Naomi salió del burdel a conocer un poco más aquellos alrededores, aunque Sango no se lo tenía permitido debido a las consecuencias que podría traer, que en realidad solo ella sabía ya que Naomi no tenía idea de dónde venían sus raíces, pero sin importarle va donde el viento la llevaría. Caminaba tranquilamente hasta que pasó muy cerca de un pequeño riachuelo de por ahí, y se asusto bastante ya que al mirar su reflejo pudo notar que este se movía sísmicamente, y sentía fuertes galopes, logrando entender que se afrontaba algo hacia donde estaba ella parada. Intenta correr pero prefiere esconderse tras un arbusto que se encontraba más cerca del riachuelo, porque sabría que corriendo no alcanzaría a desaparecer del todo.
El galope se detiene justo al lado del riachuelo, eran dos caballos, donde se bajan dos jóvenes, uno era Tenshi y el otro un amigo que lo acompañaba, su nombre era Ginta. Ambos se bajaron y se refrescaron sus cabezas con el agua del río, muy aliviados se acomodan a un rincón y comienzan a charlar tranquilamente.
-Bueno Tenshi, ¿Cuándo piensas conseguirte una novia? – Replicaba Ginta a su amigo quien no paraba de remojarse la cabeza.
-¡Solo tengo dieciséis años!, no seas estúpido…no es para mí aún buscar novia…aunque hay algunas chicas de la aldea que se derriten por mi jeje- dice esto último Tenshi lanzando una risita pícara.
Y Naomi quien estaba oculta no podía evitar reírse de esa conversación, provocando un leve sonido cerca del arbusto, alertando a los jóvenes.
-¿Oíste eso?- Ginta estaba algo asustado.
-¿Quién anda ahí?- se levanto rápidamente Tenshi para observar el lugar…luego baja la mirada y ve cerca del una pequeña piedra, y se inclina un poco para tomarla – Ya sé que estás ahí, sal antes de que me encargue de ti…- Y sin pensarlo más lanza la piedra hacia aquel arbusto…pero falla, para el bien de Naomi.
Naomi por inercia cae cerca del arbusto, dejando verse ante los jóvenes quienes estaban algo impresionados, lo bueno era que no había recibido el ataque, pero literalmente, casi le da un ataque.
-¿! Se puede saber porqué casi me lastimas de esa forma!- Exclamaba Naomi muy exaltada a Tenshi quien la miraba algo confundido.
-Un momento, tu nos estabas espiando te lo merecías por curiosa…- Tenshi apunta a Naomi con un dedo y esta se lo agarra muy fuertemente- ¡Niña eso duele!..-
-Siente mi ira…- Naomi parecía muy molesta.
Ginta para evitar más problema se mete en el centro de ambos chicos y los separa, intentando calmar aquella tensión entre ambos.
-Tú solo no te entrometas en cosas ajenas, tontita – Dijo Tenshi con cierto tono de burla mientras ponía una cara algo chistosa.
Naomi parecía muy furiosa e intenta abalanzarse encima de él pero Ginta la toma del brazo.
-Señorita no se precipite, perdone a mi amigo es medio grosero con las mujeres porque no sabe tratarlas…- pero no puede terminar porque su amigo lo golpea en la cabeza con otra piedra.
-¿Cómo que no se tratarlas?, no me dejes como un novato frente a una chica ¡TONTOOOOO!...- y volvió a golpear a Ginta, con una y otra piedra…el pobre permanecía en el suelo casi inconsciente.
Naomi miraba muy entretenida, al parecer no se trataba de malas personas, pero no quería perder su compostura, casi la golpean con una piedra. (Igualita a la madre xD).
-Bueno ya entendí. Me cansé de verlos pelear así que mejor me marcho mi hogar…-
-¡Señorita espere!, de verdad estamos algo avergonzados por intentar asesinarla con esa piedra- diciendo esto Naomi se sonroja por completo, quizás si era algo exagerada la situación- por lo mismo nos gustaría saber su nombre y acompañarla a su hogar para que llegue bien…¿le parece? – Ginta le sonríe, y Naomi también, al parecer ese Ginta tenía muy buenos modales, mientras Tenshi se cruza de brazos y miraba hacia cualquier lugar, así que Ginta le golpea el brazo para que este también asienta.
-Ah?..Este…si, dinos tu nombre niñita…- aún con brazos cruzados.
-Me llamo Naomi, y ¡no soy una niñita!, tengo ya diecisiete años…- decía esta sonrojada.
-Conque eres mayor que Tenshi jajaja, que descaro amigo…- Ginta se largó a reír.
-¡YA CÁLLATE O TE MATO!- Tenshi…era igual al terco de su padre
-Bueno señorita Naomi, la acompañamos…-
-Como gusten- Naomi les sonríe y los guía hacia su casa.
Tenshi y Ginta acompañaron a Naomi hasta su hogar, bueno. Hasta cierta parte debido a que Naomi les pidió que la dejaran un poco cerca, ya que no quería que vieran donde realmente vivía. Estos acceden y se retiran, pero Tenshi no pudo evitar voltear la vista, y Naomi igual, logrando que ambos se sonrojen.
-¿Te quedó gustando verdad? – preguntaba Ginta muy emocionado.
-No seas ridículo, nunca más la veremos…- Bajaba el optimismo Tenshi quien aparentaba estar molesto.
-Como digas…- Ginta solo ignoró, ya conocía a su amigo de pequeño.
Mientras ambos amigos se alejaban, Naomi se dirigía ya a su casa, o bueno, al Barón Negro, y al ingresar la esperaba una Sango un poco furiosa (hay pobre de Naomi, menos mal que no la hice tener el hiraikotsu ahí sí que te mueres).
-¿Dónde estabas hija?, te busqué por todos lados…-
-Todos lados menos fuera de aquí mamá… ¿Qué acaso nunca sales?..-
-El exterior es malo hija, está lleno de hombres mal intencionados, que solo nos ven como un trozo de carne.
Naomi solo la miró algo cansada y entró, sin más prestarle atención. Sango le quedo observando y lanzó un suspiro de cansancio, quizás estaba siendo algo sobreprotectora, pero no quería el mismo destino para su hija.
Al otro día.
Era una nueva mañana en el Barón Negro, Sango se había levantado muy temprano a ver unos nuevos kimonos que llegaban al lugar, eran todos para ella, de uno que otro admirador. Ella solo los aceptaba por buena educación, pero se trataba solo de patriarcas infieles a sus esposas. Y no estaba interesada en ese tipo de hombres, por lo menos, no ahora. Y en ese momento recibe una visita no muy agraciada, llega Bankotsu con una bolsa, en esta se notaba que venía algo de valor, se acerca a sango y se lo tira al suelo, esta lo observa frunciendo el ceño.
-¿Y eso que es?...-Sango se inclina para recojerlo.
-Ábrelo linda, es para ti…- Sango lo abre y lo mira extrañada, eran cascabeles de oro para los pies. Bankotsu continúa – Quiero que te los pongas y bailes para mí – mirándola pervertida mente.
-En tus sueños, asqueroso…- Sango lo miraba con repugnancia, y le tiró a sus pies de vuelta los cascabeles de oro.
-Como quieras, si vas a esperar a Miroku para siempre como una tonta pierdes tu tiempo-.
-¿Qué te hace pensar que yo y Miroku pudiéramos estar juntos?...-
-Sería bastante bueno ver un reencuentro, como un verdadero drama, ¿no lo crees?- decía Bankotsu en un tono algo malicioso.
-No seas…¿Ya te vas? – intentando evadir el tema, Sango lo empuja por la espalda para que se retire.
-Aunque lo nieges querida Sango, te mueres por verlo y sabes que yo te puedo informar sobre el, soy lo más cercano que tienes a el. Lo veo en tu rostro…-
Sango quedo muy pensativa, pero no quería bajar la guarda así que le ordeno que se fuera, este accede sin antes dejarle el presente. Después de ese acontecimiento lso pensamientos de la joven se sembraron en Miroku, y en sus recuerdos.
Y sin mentir, en los recuerdos de Sango, aún existía aquella imagen de ese hombre de ojos azules, esos profundos ojos que la cautivaron por primera vez y esa sonrisa tan cálida que le brindaba siempre debido a que no siempre a ella le sonreían. Y jamás se olvidaría de sus raíces, de donde venía y lo que había sido antes, a pesar de que ahora no estuviera en un palacio, se sentía una princesa. Pasaba mirándose al espejo y arreglándose, para nadie.
Y al notar que Naomi nuevamente había salido decidió ir en su búsqueda, no quería que le pasara algo, así que partió a buscarla.
Mientras con la aventura de Naomi.
Ella buscaba algo entretenido que hacer, siempre le gustaba salir e investigar el lugar, y esta mañana había caminado mucho, se sentía algo cansada y en busca de algo de beber. De repente en una pequeña subida, había un pequeño oasis, era casi increíble. En busca de agua, baja lentamente para no caerse, y se acerca al pequeño riachuelo.
Se inclina y comienza a beber un poco, se notaba que era apta para beber, era una agua muy limpia y venía directa del monte sagrado, y lo mejor era que le había dado mucho calor y necesitaba refrescarse, así que se adentra en el agua, sin importarle mojar su ropa. Hacía un calor insoportable y al parecer Naomi no era la única que buscaba agua. Como golpe del destino, Tenshi y Ginta también estaban muertos de calor y buscaban un lugar para poder refrescarse, y por las vueltas del destino, encuentran el mismo riachuelo, así que se acercan lo más rápido posible para quitarse toda la molestia.
De repente Tenshi se adelanta un poco en su caballo, y al parecer Ginta se le había perdido. Al llegar se baja un poco exhausto y quedo algo impresionado al ver a la misma joven de ayer bañándose, ya venía a pensar que esta los seguía.
Naomi no había notado su presencia, esta estaba muy feliz lanzándose agua a ella misma. Tenshi la miraba detenidamente, el agua apegada a su ropa hacía destacar el buen cuerpo que tenía, y su cabello también estaba muy mojado, esto termina logrando que el joven se sonroje por completo /estoy pensando igual que mi tío Miroku...no me agrada.../ meditaba Tenshi mientras la observaba, hasta que esta se da cuenta de su presencia.
-¿Me has estado espiando todo este tiempo?- Naomi lo miraba algo enojada por su atrevimiento, Tenshi solo la miraba muy sonrojado, luego de su pregunta se cruza de brazos y le responde.
-¡Ha!, no seas tonta… ¿Quién querría espiarte ni que fueras tan hermosa?-
-No te pregunté si era hermosa, pero me has estado mirando con cara de tonto, ¿crees que no me doy cuenta?- Respondía Naomi frunciendo el ceño- ¡Que desagradable te comportas conmigo!, como si te hubiera hecho algo tan malo.
- Deja de hablar cosas que no son, no me desagradas, es solo que tu malinterpretaste las cosas, no estaba en mis intenciones espiarte... ¿sí?...- Le estira el brazo a la joven en signo de paz- ¿empezamos de nuevo?
Naomi lo observó un momento algo sospechosa, pero a fin decidió corresponderle y le estiró el brazo también, quedando en buena por ahora.
-Bueno, puedes refrescarte acá si quieres no me molesta – Decía Naomi muy tranquila mientras seguía en lo suyo, Tenshi la observó y asintió con la cabeza.
Había pasado un rato de que Naomi y Tenshi se refrescaban, y no había ningún tipo de mala tensión entre ellos, todo lo contrario, hasta habían comenzado a caerse bien y a hablar mucho de ellos, contarse algunas cosas, no tan íntimas claro. Parecían felices conociéndose.
-Y dime Naomi, ¿Dónde vives realmente?-
-Em… ¿Porqué quieres saberlo?- Preguntaba Naomi algo asustada…
-Para así ir a visitarte… ¿no crees? –
Y como había comentado anteriormente, Sango había ido en busca de Naomi, y había encontrado su paradero, quizás junto en el momento exacto donde Naomi deseaba que cayera un rayo del cielo. Y su madre parecía esta vez sí muy enojada. Sango no entendía porque Naomi hablaba tan amigablemente con un hombre y para remate bañándose juntos en un riachuelo algo público, no era para nada de su agrado, así que sin pensarlo dos veces se acerca al grupito, interrumpiendo.
-¡Naomi!, ¿Qué estás haciendo acá?...espero que nada de lo que estoy pensando…- Dijo esto observando a Tenshi con un poco de curiosidad.
Tenshi miraba algo confundido a aquella mujer, la encontró muy hermosa y parecida a Naomi.
-¿Y qué estas pensando? …-
-No me respondas así, ¡ya vámonos!...estoy harta de tus viajes precoces y sin avisar, sabes lo que pienso de todo esto y…
-¡Deja de avergonzarme!, ¡ya!- Naomi comenzaba a ponerse algo prepotente, dejando a Sango un poco más molesta de lo que ya estaba.
-Disculpa, ¿es tu hermana?- dirigiéndose a Naomi.
-¿Su hermana?- Sango se sonrojó y pensó que acaso tan joven se veía, pero luego reaccionó.
-No, es mi madre y debo irme, un gusto Tenshi, espero volver a vernos- dijo esto último sonriéndole, provocando que Tenshi se sonrojara entero. Sango antes de irse le quedo mirando de arriba abajo, comprendiendo el porqué de todo.
Tenshi solo la observó extrañado y fue a su caballo, para poder irse de ese lugar, mientras Naomi y Sango ya se habían ido.
En el camino a Barón Negro.
-Con que tenías novio y no me habías contado…- Preguntó Sango con una leve risita en su voz.
-Eh...No-novio ¿?... ¡No que dices!...- Naomi estaba totalmente roja- Lo conocí recién ayer y hoy me lo encontré de coincidencia nada más…
-Ya veo, tus escapadas locas tenían su excusa a fin y al cabo- Se explicaba sango a sí misma en voz alta, poniendo su dedo en su mentón.
Naomi solo la observaba, su madre no perdía ese espíritu de niña a fin y al cabo, siempre tenía su lado infantil para todo. Sango solo tiendo a sonreírle, ella había pasado por cosas muy parecidas y suponía que Naomi debía experimentar, quizás o bueno si, estaba siendo muy egoísta con su hija.
Ambas mujeres llegaron a su destino, Naomi se dedico a pasar el rato con Kirara, y Sango preparaba todo para la noche, otra noche más para ella.
En el palacio Houshi.
Miroku estaba muy desanimado, todos los días discutían con Koharu y esta hacía que durmieran en habitaciones separadas, aunque todo el palacio veía lo contrario, los únicos que sabían sobre sus problemas matrimoniales eran ambos, y sus amigos.
Sin más remedio, se sienta algo rendido a beber un poco, mientras atardecía. De la nada su "querido" cuñado Bankotsu se acerca al patriarca (si, ya no era un príncipe…el pasar del tiempo).
-¿Qué quieres?- Miroku lo miró con indiferencia.
-No seas así cuñado, después de todo vengo a alegrarte un poco la noche-
-¿Tú?, no seas ridículo, lo que menos me alegra es ver tu cara, la tuya y la de la odiosa de tu hermana.
-No seas así Miroku, mi hermana te ama, pero entiende que nadie quiere tener los cuernos pegados el resto de su vid...- pero no pudo seguir porque Miroku lo tomó del cuello de su kimono listo para proporcionarle un golpe en su cara, pero Bankotsu intenta detenerlo- ¡E-espera!...
-Habla rápido…- Miroku baja la guardia e intenta escucharlo.
-Mira, sé que no pasas por un buen momento y todo, yo tampoco, aunque no lo creas me siento algo solo y aunque sé que mi hermana me odiará por eso pero tu podrás desquitarte, me gustaría invitarte a que vallamos a…celebrar-
-¿Celebrar?... ¿Qué cosa hay que celebrar?- Miroku preguntaba muy extrañado.
-Nada querido cuñado, pero, le llamo así a irnos…a pasarlo bien nada más, mira conozco un lugar muy bueno donde podemos desquitar nuestras penas- Bankotsu apoya su brazo en el hombro de Miroku.
-No creo que irnos a festejar, sea mi prioridad ahora…-Miroku quita el brazo de su hombro y se levanta para irse, pero Bankotsu le detiene.
-Vamos, quizás así te desquites de mi hermana jeje – Miroku lo mira algo feo- aparte, prometo que no te arrepentirás – la maldad se apoderó de sus ojos, Miroku solo se encogió de hombros y prefirió acompañarlo.
-Bueno, de todos modos… ¡Ha!, solo vamos- Miroku estira la mano a Bankotsu para ayudarlo a levantarse e ir donde este quería llevarlo.
Bankotsu estaba muy ansioso porque Miroku viera lo que le tenía preparado, quizás era bueno para él, pero ¿Cómo sería para Miroku?
Continuará.
Bien, comenzamos con lo interesante (o eso creo). ¿A dónde llevará Bankotsu a Miroku?...descúbranlo en el siguiente capítulo. Espero que les haya gustado mucho este capítulo o si no bueno coméntenlo jeje, siempre sirven las críticas, gracias por darse el tiempo de leer mi fic y estas tonteras que escribo, muchos saludos y buenas vibras a todos!
Pronto subiré la continuación. Que estén muy bien.
C0nie.!
