CAPÍTULO 2—PARTE 8
En la academia, Frank estaba cansado, no solo por el hecho de ser mayor, sino porque la misión ha sido un fracaso y todo lo que pudo salir mal…bueno…salió mal. Tenían un plan perfecto, mantener distraídos a los objetivos mientras que un equipo se preparaba para sorprenderlos y atrapar a Manfredi, después ese objetivo escupiría todo el plan de Kingpin. Estaba claro que a un hombre tan mayor como Manfredi hubiera sido fácil interrogarle, pero cuando los dos jóvenes justicieros Capa y Puñal fueron a por él, todo se disparó causando un gran caos en la torre. Eso pensaba el señor Frank suspirando mientras se pasaba la mano por la nuca y con un rostro que mostraba decepción y cansancio.
- ¿Señor Frank? –Preguntó Sam a su profesor al verle—¿Se encuentra bien?
-Cansado, Sam. Cansado. –Suspiró Frank
-Si no teníamos suficiente con la cosa de Kingpin, ahora Capa y Puñal nos pondrán las cosas difíciles. –Dijo Sam, al volver a mirar Frank se dio cuenta de que su comentario no es nada motivador. –Pero estoy seguro de que los pillaremos y… bueno lo que sea. Siempre lo hacemos.
-Ya. Tú y Anya podéis tomaros un descanso. –Dijo Frank, Sam asintió con satisfacción e iba a salir de la sala. Pero antes Frank le dijo –Intenta llevarte bien con Anya. –Sam se detiene y se gira hacia él- Estamos en una operación importante que puede costar vidas inocentes. Y las vuestras también, por eso es importante que ahora os llevéis bien para hacerlo todo correcto.
-Sí, supongo que tienes razón. –Dijo Sam antes de abrir la puerta y marcharse.
Sam salió de la sala y se encontraba en el gran salón, Anya estaba tumbada en el sofá toqueteando su móvil con otra camiseta. Él iba a intentar hablar con ella, pero empezaría lentamente. Lo primero era lo primero, Anya tenía que dejar espacio para Sam, estaba en su sitio.
-Estás en mi sitio. –Empezó Sam.
- ¿Y? –Preguntó Anya sin dejar de mirar el móvil.
- ¿Puedes quitar las piernas por favor? –Preguntó Sam insistente.
-Me has machado la camiseta con café y me has hecho ir a por otra. No, mis piernas se quedan en su sitio, confórmate con el sillón. –Ordenó Anya señalando al susodicho sillón, tenía ojos solo para el móvil.
Sam no insistió y se sentó en el sillón de cuero acomodándose. Parecía mentira, estaba pensando cómo hablar en serio con ella, Sam estaba empezando a madurar mucho y ya casi no parecía el mismo, pero su carácter con Anya es la del Sam bromista-pesado de siempre. No empezaron con buenas migas, y ya ha pasado mucho tiempo desde que Anya se unió a la academia, es hora de empezar a dejar sus diferencias de lado y concentrarse en lo que tocaba.
-Siento lo del café. –Empezó Sam en modo light. Anya entonces movió sus ojos hacia su él y ella sonríe.
-No vas a sentarte aquí. –Respondió Anya con una sonrisa de chula creyendo que Sam quería solo eso.
-En serio. Estaba demasiado atento a qué pasaba y me choqué contigo. Perdón. –Sam sonaba convincente, Anya lo notó, aunque seguía con el aparato.
-Vaya Sam. Cualquiera diría que has encontrado tu cerebro que se quedó atrapado en tu casco.
-Sí, sí, lo que sea… -Sam se mordió la lengua para no contestar algo ingenioso. –Mira, lo de Kingpin es un tema muy serio y parece que sus amigos están interesados en matarnos. Es importante que todos nos llevemos bien para ganar. Incluidos tú y yo.
-Si eres tú el bocazas del grupo. –Anya no paraba de lucirse de chulería.
-Anya, en serio. –Sam consiguió lo que tomó por imposible, Anya le miró y parecía estar por fin escuchándole. Ella hasta soltó el móvil y lo dejó en la mesa.
-Vale. Comprendo, tú y yo intentaremos no matarnos durante unos días. –Aceptó Anya removiéndose en el sofá para estar a gusto y ver al chico.
Sam la respondió levantándola el pulgar, aunque tenía una pequeña y tonta curiosidad.
- ¿Por qué no quisiste hablar de tu cumpleaños? –Preguntó Sam, ella giró levemente la cabeza en otra dirección.
-Es…personal. –Respondió Anya.
Volvió a mirar a Sam y vio que tenía una ceja arqueada por la contestación. Ella quitó las piernas del sofá e indicó a Sam que podía sentarse, él obedeció y se sentó a su lado.
-Mis cumples siempre los celebraba con mi padre. –Dijo Anya, ahora ella consiguió que Sam la mirara atentamente. –Era cosa de familia. Mi papá y yo vivíamos en Brooklyn, por mi cumple me llevaba de paseo a ver la estatua del Capitán América, mi héroe favorito desde pequeña. Después del paseo me decía "¡vamos a ver la estatua más grande!" y nos subíamos a un barco para navegar alrededor de la Estatua de la Libertad, deseaba de alguna forma escalar la estatua. Finalmente volvíamos a casa y me preparaba una tarta de nata riquísima. –Anya contaba la anécdota con una sonrisa nostálgica.
-Tu padre te mimaba mucho durante los cumples ¿eh? –Dijo Sam con simpatía, temía que Anya no la captara, pero lo hizo y sonrió en forma de contestación. -¿Por qué no lo celebraste este año con él?
-Ahí está la llaga. Mi padre era periodista y estuvo investigando sobre una guerra de clanes místicos, el clan de la avispa contra el clan de las arañas. En mi cumple de hace dos años, el clan avispa se enteró donde vivíamos y fueron a por él. Yo no podía hacer nada y aun así me hirieron de muerte. Fue entonces cuando el clan de las arañas me encontró y me ayudó.
Anya se subió la manga de su brazo izquierdo hasta el hombro para mostrar a Sam una araña azul tatuada, Sam silbó de admiración.
-Esto…-Marcó Anya—Me salvó la vida, y me proporcionó los poderes de una araña. Así fue como me convertí en Arácnida.
Sam no sabía nada de esa parte de la vida de Anya, conocía la parte bromista y divertida de ella, pero nunca supo que tuviera esa forma de ser tan poco habitual en ella.
-Lo siento, Anya. No lo sabía.
-No pasa nada, es normal que no lo sepas. Este tipo de temas no me van.
-Nah, ni a mí.
-Pero sientan bien cuando los dejas salir, desahogarte. Incluso contigo.
Ambos se miraron con una sonrisa de agradecimiento mutuo, Frank se fijó desde un lado que ya iban mejorando
-Hay que prepararse. –Dijo Frank. Los dos jóvenes se levantaron a la vez después de asentir.
Después de que todo se saliera de madre en la Torre Rand, la seguridad de la policía, código azul y Control de Daños estaban volviendo a la tranquilidad. Sin contar que la prensa ha mandado a los periodistas para molestar un poco a los ricos con preguntas, especialmente a Wilson Fisk claro. La gente quiere respuestas por la "traición" de Manfredi y por la joven pareja de héroes que intervinieron y secuestraron a Donald Menken.
-Señor Fisk, ¿Supuso alguna vez que Manfredi estuvo en relaciones criminales? –Preguntó la presentadora Whitney Chang a Fisk alzando el micrófono al grandullón.
-Nunca llegué a saberlo o incluso pensarlo. –Fisk sonaba como si estuviera sorprendido—Estuve en contacto con él por un negocio, nada más.
- ¿Y sabe algo sobre la pareja de héroes que les han asaltado? –Preguntó Whitney Chang.
-Oí algo de ellos, pero nunca los he visto. Han raptado a uno de mis empleados, Donald Menken. Las autoridades me han asegurado que Código Azul y S.H.I.E.L.D. están trabajando en encontrarles. –Respondió Fisk.
Peter Parker enfocaba con su cámara a Fisk y sacó una foto mientras hablaba, después enfocó al edificio Rand y sacó otra foto, por último, enfocó a Danny Rand y a Harry Osborn juntos hablando y sacó una tercera foto. El trabajo del Bugle ya estaba hecho y decidió a acercarse a sus dos amigos ricos, Peter y el resto del equipo ya llevaban ropa normal, Peter estaba sacando unas fotos para conseguir algo de dinero vendiendo sus fotos para el Bugle. Era fotógrafo y podía acceder al lugar por su oficio, sus amigos estaban en un restaurante todos reunidos para tomarse un respiro con una bebida.
Danny y Harry estaban hablando sobre lo ocurrido mientras Peter se acercaba.
-No tenía ni idea que fueras una especie de maestro de artes marciales. –Dijo Harry refiriéndose cuando Danny se enfrentó contra los matones en pleno humo.
-Hay que saber hoy en día formas de defensa, especialmente los ejecutivos y directores generales. –Dijo Danny.
-Puede que me tengas que enseñar. –Bromeó Harry.
- ¡Harry! –Exclamo Peter acercándose con preocupación.
- ¡Peter! –Respondió Harry levantando la mano a su amigo.
- ¿Estás bien? —Preguntó Peter cuando llegó a ellos –He oído lo que ha pasado.
-Sí Peter, tranquilo estoy bien. –Dijo Harry –Menos mal que tenía a Danny, no tienes ni idea de cómo se las ha apañado.
-Estábamos hablando tranquilamente cuando de repente aparecen unos tíos raros a por nosotros. –Añadió Danny para que Peter captara lo que decía. –Han secuestrado a un empleado de Fisk, están trabajando para encontrarle.
-Entiendo. –Dijo Peter –Me alegra que estés bien, que suerte que tenga el pase de fotógrafo. Mary Jane no pudo llamarte, está preocupada por ti.
-Ahora la llamo. ¿Te envía ella o el trabajo? –Preguntó Harry sacando el móvil con una sonrisa.
-Las dos opciones. –Responde Peter. Ahora mira a Danny. –Danny, Whitney Chang quiere hacerte unas preguntas, si me acompañas…
-Sí claro. –Danny obedeció, sabía que era una excusa para reunirse con el resto. –Nos vemos Harry.
-Adiós Danny. –Dijo Harry.
Harry dirigió su vista a Fisk, aún el grandullón seguía hablando con la prensa. Estaba recordando lo que le dijo Puñal, que no se fiara de Fisk. Estaba relacionando cada posible evidencia que pudiera dar la razón a la rubia heroína.
La reputación de su empresa ya está mal, no quiere que empeore ahora con un aliado corrupto sonriendo con él delante de las cámaras, y si era un hombre de mal también intentaría detenerlo. Así que aprovechó una última cosa que decir a Danny antes de marcharse.
- ¡Danny! —Harry le llamó la atención para que le viera. Danny se detuvo y se dio la vuelta. –Dentro de unos días vamos a hacer una ceremonia empresarial en la torre Fisk, me gustaría que vinieras.
-Vale, le echaré un vistazo a mi agenda. Pero te digo yo que estaré allí. –Respondió Danny tras pensarlo tres segundos.
-Bien, me alegra oír eso. –Agradeció Harry, a unos metros vio a Fisk abriendo la puerta de una limusina y el grandullón le devolvió la mirada.
- ¡Tenemos que irnos, Harry! –Dijo Fisk a Harry- ¡Pronto empezará a llover!
- ¡Enseguida voy! Me tengo que ir. Adiós, chicos. –Se despidió Harry y se fue con Fisk en la limusina.
