Comentar que originalmente este era un capítulo muchísimo más largo y por eso he preferido dividirlo en 1ª y 2ª parte. Más que nada lo digo por el título… no se me ocurre otro que ponerle y por eso… bueno ahí va el capítulo.

Capítulo XIV:

Pasiones

1ª parte

El resto de la velada transcurrió normalmente, todo lo normal que cabría esperar. Sesshoumaru le quitó importancia al asunto, razonando que ya habría otras oportunidades; que no había porqué precipitarse. Yuka, por su parte, tras unos minutos, volvió a su estado de ánimo habitual, segura de si misma, impertérrita. Había una química muy fuerte entre ellos y lo tenían muy presente. Por eso se mantuvieron prudentemente a distancia.

El ambiente era bastante relajado. Cenaron juntos y hablaron durante el transcurso.

-¿Te gusta leer? –preguntó de improviso Sesshoumaru.

-¿Leer? –dijo algo sorprendida-. Me encanta leer. ¿Por?

-Jaken me ha contado que has estado merodeando por la biblioteca.

-¡Sabía que lo era! –afirmó triunfal y esbozando una sonrisa. Volvió a ponerse seria y agregó-. Así que te lo ha contado Jaken… Era de esperar –razonó-. Esa alimaña no me ha dejado ni a sol ni a sombra.

-Pues él que estaba tan orgulloso de que no te hubieras dado cuenta… -comentó riéndose de su sirviente.

-Al menos tuvo la decencia de no espiarme mientras me bañaba –dijo Yuka aliviada.

-Se ve que no eres su tipo –sonrió.

-¡Uf! Qué suerte! Doy gracias por ello. Sólo me hubiera faltado eso… -hizo una pausa-. ¿Qué más te ha contado?

-Que has estado inspeccionándolo todo –dijo muy serio.

-¡Sí, hombre! –exclamó-. No esperarías que me quedara dos días enteros encerrada en mi habitación, no? Sólo hice un pequeño reconocimiento y sólo por los pasillos, no entré en ninguna habitación –se defendió ella.

-No hace falta que te exaltes –la tranquilizó-, eso ya lo sé.

Durante los minutos que hubo silencio, Yuka maldijo una y otra vez a Jaken. ¿Qué era lo que pretendía? Dios! Cómo odiaba a ese sapo asqueroso. Centrando nuevamente la atención en el youkai, vio cómo éste se levantó y se encaminó a la puerta.

-Si me acompañas –la invitó con un gesto-. Quiero enseñarte algo.

Yuka se limitó a seguirlo. Recorrieron varios pasillos hasta una gran puerta de doble hoja. Sesshoumaru abrió y entró en el lugar. Yuka permaneció en el umbral.

-¿A qué esperas? Entra –dijo mientras se dirigía a la mesa y se sentaba sobre ella.

Para la joven, una biblioteca era casi tan sagrada como un templo; un lugar que encerraba siglos y siglos de sabiduría. Y al entrar en aquella estancia se quedó maravillada. Se dirigió al centro de la habitación para tener una mejor perspectiva. Recorrió con la vista cada uno de los estantes. Sesshou la observaba divertido. No llegaba a comprender que una simple biblioteca causara tal efecto de encantamiento y ensimismamiento sobre aquella mujer que a todos los efectos parecía que nada podía afectarla. Pero él sabía que esa actitud de serenidad e impasibilidad que mostraba normalmente era una simple máscara. Ella misma se lo había demostrado confiándole sus amargos recuerdos y ahora le dejaba ver una parte de su verdadero yo, que disfrutaba como una niña que estuviera jugando en el jardín de su casa.

-¡Esos son códices muy antiguos! –comentó emocionada-. Y eso… ¿te interesa la astrología y la astronomía?

-En realidad esos libros pertenecieron a mi madre. Siempre decía que los astros guían nuestras vidas y en especial para ella la Luna.

-¿La Luna?

-Decía que parte de su poder provenía de ésta. Era la suma sacerdotisa del culto lunar.

-¿Sí? –preguntó ella muy asombrada. De repente recordó la estatua de la fuente. ¿Acaso sería esa la imagen de su madre? Decidió preguntarlo-. Oye… la estatua de la fuente…-Sesshou la miró sorprendido-… ¿Es tu madre? Y qué representa que hace?

-Sí, es ella. Una vez al año la luna llena alcanza su máximo esplendor y poder y queda justo entre las manos de la estatua. Representa el momento en que mi madre tomaba su energía de ella. Suponía la regeneración de sus poderes.

-¡En serio! … Es muy bella.

-Sí, lo era –su expresión se volvió seria.

Yuka se percató del sutil cambio y decidió que era conveniente dejar la cuestión. Por alguna razón que aún escapaba a su compresión, profundizar en el tema de su madre incomodaba a Sesshoumaru; más bien lo entristecía.

-Vaya, qué tarde es! –anunció la chica para cambiar de tema, hecho que pilló desprevenido a Sesshoumaru.

-Cierto –dijo él acercándose a una de las estanterías. Buscó un instante y sacó un libro. Dirigiéndose a Yuka se lo ofreció y dijo-. Toma, seguro que te gusta. Es de leyendas.

-De mis preferidos. Gracias –le dijo sonriendo.

Después de esto, salieron de la biblioteca y cada uno se dirigió a sus respectivos aposentos.

Yuka estuvo leyendo un rato pero después le costó muchísimo conciliar el sueño. Aún no se podía creer que le hubiera contado todo aquello a Sesshoumaru. Le había mostrado su debilidad; esa parte de ella que hasta ahora nadie había conocido y que con tanto esfuerzo había mantenido en secreto durante todos estos años. Su imagen de "mujer fatal" se había echado a perder. Y, sin embargo, se sentía liberada; por primera vez en muchísimo tiempo se sentía bien consigo misma. Pero¿qué pensaría el youkai de todo esto? –se preguntaba-. Una frase se repetía en su mente una y otra vez: "Basta, por favor, no te atormentes más" –le había pedido dulcemente, y al sentir su abrazo sucumbió definitivamente a sus sentimientos. Lo amaba y creía estar segura de que él sentía lo mismo. Con esta idea en la cabeza consiguió dormirse.

Sesshoumaru se tumbó en la cama y con las manos tras la cabeza perdió la mirada en el techo. Estaba impresionado. Siempre había considerado a los humanos como unos seres débiles y cobardes, pero aquella mujer, que ocupaba una de las habitaciones de su castillo y cuyo dulce aroma impregnaba todos los pasillos, era en extremo diferente. Desde el primer momento en que la vio había llamado su atención. Ahora comprendía en cierta manera la actitud de la joven; aquella mirada que ocultaba un secreto y que le había llenado de curiosidad. Pero no todo estaba condicionado a eso. El hecho de que no lo hubiera mirado con temor, como siempre ocurría con todos los humanos; que lo tratara en todo momento como si no fuera más importante que ella –esa actitud le chocó pues creía que era inconsciente y temeraria pero después desechó esa idea-. Llegó a la conclusión de que tanto le daba si era un youkai con inmensos poderes, un indefenso humano o un simple pajarillo. Todo eso era lo que lo atraía de ella, además de lo hermosa que era. En ese momento dejó de pensar en ella como una humana y en todo lo que ello conllevaba.

En el bosque, alrededor de una fogata, estaban reunidos Inuyasha y sus compañeros.

-Oye, ya hace mucho que no sabemos nada de Yuka –les comentó Sango a Kagome y Miroku. Éste asintió.

-Tienes razón, ya han pasado varias semanas –apuntó Kagome.

-No se preocupen, señoritas. Seguro que está bien. No creo que Sesshoumaru le quiera ningún mal.

-¡Pero qué dices! –exclamó Inuyasha desde lo alto de un árbol-. Mi hermano odia a los humanos.

-Es posible, pero creo que puede haber cambiado de opinión –continuó Miroku con una risita-. No sé si estaréis de acuerdo conmigo pero la señorita Yuka es algo especial… y no me refiero sólo a sus misteriosas habilidades –todos asintieron-. Por supuesto que es muy hermosa y… -ante la expresión de Sango decidió no seguir por ese camino-. Digo… posee un carácter y una forma de ser muy peculiares… y creo que eso ha llamado la atención de Sesshoumaru.

-¡Tonterías! Pero si no se conocían. Qué le va a haber llamado la atención…-replicó Inuyasha.

-En eso…creo que te equivocas –intervino Kagome.

-¿Ah, si? –preguntó sarcástico el hanyou. El resto estaba a la expectativa por saber qué es lo que sabía Kagome.

-Que nosotros sepamos sólo se habían visto una vez, cuando Yuka se fue por su cuenta, y no fueron presentados…

-¿Y eso qué? –inquirió Inuyasha.

-Cuando Yuka vio a Sesshoumaru el día que luchamos contra Naraku, lo llamó por su nombre y, por su expresión, yo diría que se alegraba de volverlo a ver. Además se miraron fijamente durante un instante y la mirada de él no era de desprecio, como sería lo normal.

-Para mí está claro –intervino Miroku-. Seguro que se conocieron durante el tiempo que Yuka estuvo ausente.

-Yo no lo creo –insistió el hanyou.

-¡Mira que eres cabezón! Por qué te crees que se quedó a ver cómo estaba ella? Y por qué insistió en hacerse cargo de ella?... A ver listillo, dime!

-Está claro, clarísimo –reafirmó Miroku-. Estos dos se han liado. Os lo digo yo.

-Sí, sí –afirmaron todos al unísono menos Inu.

Transcurrieron varios días. Yuka no tenía otra cosa más que hacer que entrenar y leer. Sesshoumaru dedicaba su tiempo a la vigilancia de sus tierras y a otros menesteres. Aunque ahora, la presencia de la joven le había brindado otra actividad. A Yuka le encantaba leer en el jardín pero siempre esperaba que él se acercara y se sentara junto a ella. Eran muchas las ocasiones en que dedicaban horas a hablar, sentados en uno de los bancos del jardín. La joven se sentía completamente a gusto en compañía del youkai. A parte de lo que ella sentía por él, la confianza fue tomando forma y surgió una amistad incipiente, compartida por ambos.

-¿Te gusta estar aquí? –le preguntó en una ocasión. Yuka lo miró intentando adivinar a qué venía esa pregunta.

-Sí, me agrada mucho tu compañía –respondió ella sinceramente y con una sonrisa.

-Pues será a la única, exceptuando a Jaken, claro está.

-No digas tonterías… aunque a veces eres demasiado serio –Sesshou levantó una ceja sorprendido por la sinceridad de la joven.

-¿Sabes que nunca nadie me ha hablado de la manera que tú lo haces?

-Jajaja, ves? Ahora mismo estás muy serio… Perdona –se disculpó-. ¿Qué quieres decir con eso? Cómo quieres que te hable? No pretenderás que haga lo mismo que ese mini demonio que tienes por sirviente! -Sesshou observaba detenidamente la reacción de la joven-. Olvídate porque yo no soy así –le advirtió-, no me arrastro ante nadie –concluyó.

-Tranquila, mujer. Tampoco pretendo eso. Sólo era un simple comentario. Simplemente no estoy acostumbrado.

-Mejor dicho, estás mal acostumbrado –corrigió ella.

-Es posible –admitió.

-Oye¿a qué venía eso de si me gusta estar aquí? –preguntó Yuka, retomando el inicio de la conversación.

-Pronto tu herida habrá sanado completamente…

-¿Significa que quieres que me vaya? –lo interrumpió.

-Si me dejaras terminar… No, no es eso. Quería decirte que puedes quedarte el tiempo que quieras.

-¿En serio? Gracias! –dijo con una gran sonrisa.

Sesshoumaru también observaba los entrenamientos de la muchacha. Se hizo evidente que sus habilidades mejoraban y aumentaban a un ritmo acelerado. Entonces recordó lo que le había dicho aquella extraña anciana: "…esconde un gran poder en su interior y se está desvelando. Pronto se transformará… su poder empezará a aumentar… será la señal… No habrá marcha atrás una vez que haya comenzado. Le recomiendo que se aleje de ella". En qué diablos se va a transformar, se preguntó. "Los humanos no tienen esa capacidad. ¡Es absurdo!" –dijo para si y decidió dejar a un lado el asunto.

El youkai devolvió toda su atención a lo que hacía Yuka. Ésta realizaba unos movimientos muy lentos y precisos con la katana que requerían de toda su fuerza y concentración. La espada era muy pesada para ella y, sin embargo, su pulso era firme; ni un mínimo temblor se apreciaba mientras realizaba cada uno de los ejercicios. Cuando hubo terminado, Sesshoumaru se acercó a ella. ¿Con qué intenciones?

Continuará...


Y bien... Cuál es el veredicto? Creo que os gustará más la segunda parte ;)

Gracias por los reviews, Elen-Ses. y Grupo fans de Sesshoumaru :D Veo que os intrigó la aparición de la anciana. ¿Quién es? Ah... de momento no se sabe. ¿Qué quiso decir con que es peligrosa? Ya veremos si es verdad. ¿Se transformará en un ser monstruoso?... ¡Sorpresa!... quién sabe... es un secreto, jejeje.

¿Alguien pide más romance? Pues de eso y algo más en el próximo capítulo.

Hasta la próxima.

Saludos a todas y, como siempre, gracias por leer el fic.