CAPÍTULO 14: EN LA TELARAÑA
—¿Qué es esto un mensaje? — dijo BJ.
—¿de quién es? — pregunto su compañera
—De Fuwa Sho—contesto con los ojos llenos de ira.
—no te alteres, no debes preocuparte por ese sujeto. —
—ese sujeto me ha ganado, yo no tengo su posición y en las familias ricas eso lo es todo. —
¿y vas a perder solo por eso? Yo te ayudare si me haces una promesa, yo puedo darte esa posición que tanto anhelas—
¿Cómo harías eso? —pregunto ansioso BJ.
Conozco a un hombre muy rico con un apellido exquisito que desearía por todos los medios ayudarme, no será un problema convertirte en su hijo ya que nadie sabe de su vida personal. —
Entonces hazlo, ayúdame. —
Ya te dije que debes prometerme algo… hay algo que quiero más que nada en este mundo, y parece ser que yo no seré capaz de cumplirlo. —
¿dime que quieres? —
Quiero que salves a mi hija, quiero que cuando te cases con Natsu te la lleves lejos de esta maldición que ronda a nuestra familia. —
¿Maldición? No me digas que también te has enloquecido…—decía BJ mientras se levantaba y dejaba salir un suspiro. —lo único que le pasa a los Takarada es que son unos asesinos codiciosos. —
Eso no es cierto, el origen de este mal es algo que ni tu podrías imaginar, si me prometes que cuidaras de ella te enseñare el gran secreto de mi familia. —
Bien, si me llevo a tu hija me ayudaras ¿a acabar con tu esposo? No veo razón alguna para que hagas eso después de todo, esa alimaña es a la que amas ¿no es así? —
Lo único que yo amo es a mi hija no me malinterpretes. —
Entonces me la llevare lejos y la hare mi esposa si eso me compra tu ayuda. —
Así es… es lo único que quiero, pero debes prometerme algo más—
¿algo más…?
Ustedes dos jamás podrán tener hijos propios. —
¿qué?... —
Siguiendo las indicaciones de Fuwa, BJ llegó a la gran mansión de los Takarada, no sabía porque razón aquel presumido niño con el cabello teñido, que por cierto era una vergüenza para los rubios, le había pedido encontrarse en un lugar como ese, la casa era hermosa y extravagante, algo que a Jack le pareció completamente vulgar; al contrario de lo que había pensado no tuvo ningún problema para pasar al personal de seguridad, al parecer Fuwa tenía todo arreglado.
Aquel lugar le trajo a BJ una sensación de nostalgia pues le recordaba a su infancia cuando su padre lo llevaba a casa de su tío, aquel que él idolatraba y el que también le había quitado lo que más amaba.
Dentro de la mansión el ambiente parecía aún más lúgubre y siniestro que él cuando llevaba su traje negro, siniestro y elegante, las palabras llegaron a su mente como un remolino.
— Natsu— pensó.
Esa niña malcriada había hecho algo imperdonable, y eso era traicionar a Jack, el precio de su pecado debía ser la muerte; al pensar en ello algo dentro de Jack hirvió, no sabía porque pero Natsu se le antojaba, la quería de una extraña manera, si pudiera la encerraría y jamás la dejaría ver a nadie, excepto a él, jamás la dejaría sentir a otro hombre.
—Mi juguete— pensaba, mientras una pícara sonrisa se dibujaba en su rostro.
Luego de mucho caminar BJ se dio cuenta de que parecía ser el único ser vivo en aquella casa, no podía encontrar a Fuwa en ningún lugar, a pesar de la sensación de soledad, él sabía perfectamente que era observado desde todos los rincones, tenía un mal presentimiento pero continuo buscando, debía mantener su papel hasta el final; era irónico que el gran Black Jack se sintiera como una víctima, una de esas que seguía por los pasillos oscuros de sus propias casas u oficinas, listo para atacar y terminar el trabajo; con un gran suspiro intento calmarse, Fuwa no era para nada inteligente, menos para pensar en algo así solo por un posible rival amoroso, ellos no eran iguales, BJ era más.
—más… yo soy más ¿malo? — pensó. De repente mientras caminaba las palabras de aquella mujer inundaron su cabeza.
— El origen del mal es un libro inspirado en la primera generación de los Takarada; cuenta la leyenda que un viejo brujo hechizo al primer Takarada, un hombre cruel y ambicioso. —
BJ pasaba puerta por puerta, recorrió todo el primer piso pero no vio a nadie, en medio de la casa había unas grandes escaleras, así que con la elegancia de uno de los modelos que había visto en un comercial, apresuro un poco el paso y se dirigió al segundo piso.
— Sin saberlo, takarada se enamoró de la hija de un poderoso brujo, pero como era un hombre tan cruel y tramposo, el amor no era algo que conociera o que concibiera; el brujo al enterarse de la relación le pidió al hombre que se casara con su hija, ya que este le había quitado su pureza, él la rechazo cuando el brujo se la entrego, pues su orgullo no permitiría casarse con una campesina, Takarada quería algo más y estaba detrás de una noble doncella que le aseguraría una vida llena de comodidades. —
En la segunda planta tampoco parecía haber nadie ¿estaba realmente solo?, no, él lo sabía, su instinto se lo decía, volteo su cabeza rápidamente, —una sombra— pensó, entonces todos sus sentidos se pusieron en máxima alerta.
— El brujo enojado decidió matar al hombre pero su hija se opuso, a pesar de que fuera rechazada ella juro siempre estar al lado del hombre que tanto amaba. —
— al lado, sentí que fue hacia aquel lado— pensaba BJ.
— Entonces, El brujo furioso decidió maldecirlos, si su hija y ese hombre se unían y tenían un hijo, el demonio crecería dentro de su vientre y se llevaría el alma pura de aquel niño, así solo las almas más impuras podrían habitar los cuerpos de los Takarada. —
El cuerpo de BJ temblaba, nunca había sentido aquello, sentirse como una presa que está a punto de morir a manos del cazador, pero él no era una presa fácil, cazarlo requeriría el más grande esfuerzo sin contar con que también necesitaría al mejor de los cazadores.
— su hija no hizo caso y sin importar el pesar de su padre rompió su promesa, aunque Takarada se casó con la poderosa doncella, ella siempre fue su fiel amante, y fue la única que dio a luz a una hermosa niña. —
BJ no le hizo caso a sus instintos y en contra de todas las probabilidades de sobrevivir se adentró aún más en las profundidades de la mansión, encontró una estrecha escalera, sin lugar a dudas el lugar perfecto para un crimen, era pequeña y obscura, estaba completamente oculta de la vista de cualquiera, sería muy fácil arrastrar un cadáver por ella; él mismo usaría el lugar para tal fin, pero cuando BJ pudo sentir como alguien se escondía, no pudo resistir entrar en el juego.
— Desde el momento en el que nació aquel ser, solo las almas impuras y llenas de pecados llegan a los cuerpos de los Takarada. —
—por favor ¿crees que voy a creerme esa historia tan rebuscada? Ahora se creen príncipes malditos—
— Bueno no importa si me crees o no, es lo que dicen; mejor alístate ya es hora de comenzar, mi tiempo contigo se agota y no quiero desperdiciar ni un segundo más. —
¿También vas a timarme con un sexy voz? —
Hummmm veo que me conoces muy bien—
Las cartas estaban sobre la mesa BJ daría todo por cumplir su venganza, por hacerle pagar a los Takarada todos aquellos años de miseria y soledad, pero antes debía buscar a alguien más, alguien con quien también tenía una gran deuda que saldar.
—no es momento para pensar en tonterías— se decía mientras subía por las empinadas escaleras de caracol, al final pudo divisar una puerta que parecía de metal, subió con cuidado, puso su mano y giró la perilla, para su sorpresa estaba abierta.
Al entrar BJ sintió que había alguien más en la pequeña habitación, observo con cuidado pero no pudo percibir ningún movimiento, entonces se relajó.
Aquel lugar era la oficina privada del dueño de casa, estaba decorada muy diferente a los demás lugares de la mansión, lo más extravagante era un portarretrato en oro macizo, pero algo se llevó la atención de BJ por completo al acercarse al escritorio.
Una pequeña caja de seguridad negra y muy desgastada estaba tirada sobre la mesa, BJ pudo notar que la cerradura había sido forzada y quien lo había hecho no tenía ni la más mínima experiencia, había sido tan toscamente abierta que la pintura había sido totalmente rayada y los huecos del taladro eran claramente visibles.
—¿pero qué es esto? —
Dentro de la caja fuerte había un pequeño sobre color marrón, los papeles que llevaba en su interior tenían marcado con letras grandes dos cosas que no iban juntas y que aterraron a BJ: "fuertes tendencias, esquizofrenia"
—Natsu Takarada— Al pronunciar aquel nombre en voz alta BJ sintió como su cuerpo era aprisionado, su boca había sido el primer objetivo, aquel olor a cloroformo que le era tan familiar lleno por completo sus fosas nasales, cuando se sintió mareado y cayó al piso, pensó en lo estúpido que había sido al no darse cuenta que alguien estaba detrás suyo.
