Los personajes de Inuyasha no me pertenecen a mí sino a la gran Rumiko Takahashi

"Pensamientos"...

Intervención de las bestias internas.

Escritura normal


Ningún hombre sabio pensó jamás que un traidor podía ser confiado.-Cicerón.

En un castillo rodeado de miasma se encontraban reunidas 3 personas indeseables tratando de idear un plan para poder derribar la barrera que la miko-daiyoukai había creado para defender a todos sus habitantes.

Hacía tiempo que venían recolectando información acerca de una sacerdotisa que era capaz de sellar al más fuerte monje o youkai si lograban convencerla esa sería su arma secreta contra Kagome, Sara y Kikio cegadas por su odio hacia la azabache, fueron en busca del híbrido maldito, contando con lujos de detalle que aquella quien casi lo purificó no era nadie más que Kagome, deseoso por obtener los poderes de la heredera del Este, mando a sus marionetas en la búsqueda de aquella sacerdotisa.

Estaba orgulloso de que por fin tuviera en sus garras a Kikio, cada día que pasaba la poseía carnalmente ahora que tenía vida su cuerpo era exquisito, sin embargo hacía mucho tiempo que había perdido el interés por ella, sólo estaba con ella por el parecido que ambas mujeres tenían...

Desde que ellas estaban al lado de Naraku habían pasado 2 meses donde Kikio no había visto a Inuyasha, le dolía saber que el híbrido había dejado de quererla hace mucho, pues aquella marca que con engaños logro que el la tomara como su compañera, hoy ya no existía, trato por todos los medios embarazarse de el sin embargo el peli plata ya no la volvió a tocar, cada vez que la veía no soportaba tener que compartir su lecho pues a la que quería por su estupidez había perdido, siempre comparaba su mirar frío contra el cálido que desprendía los ojos zafiros de Kagome, nada era igual, por lo que el día que ella se fue nunca la busco, aunque no lo aparentara la oji negro le dolía sentir aquello que varias veces la azabache sintió por lo que no aceptaba que había perdido, y en su fuero interno se juraba que la destruiría a todo costo, porque si ella no hubiera aparecido el oji dorado seguiría dormido en el árbol sagrado, hasta que un día se reunieran en el infierno con ella.


En los límites de las tierras del Oeste temblaban ante la furia de su lord, pues desde hacía 3 meses donde se celebraría la unión de las tierras del Este con ellos, regreso de un humor al castillo que hacía a sus sirvientes temblar de miedo por si cometían una falla ante su señor.

Ya varias cabezas habían rodado por insolentes sirvientes que se atrevieron a decir por qué su amo estaba de tan mal humor, para nadie era un secreto que aquella que ellos añoraban y querían como su señora tenía un nuevo compañero, se rumoraba que aquel nuevo señor de ella había corrido a la que fue concubina de su señor de las tierras del Este al tratar de meterse a su cama cuando la azabache se encontraba bañando.

Sesshomaru sentía su cuerpo arder su bestia demandaba a su compañera legítima y a su cachorro, por lo que le hacía pasar varios tragos amargos, cuando escucho a uno de sus sirvientes jactarse del que tenía merecido que Kagome lo dejara pues nunca le puso la atención que se merecía, por satisfacer su orgullo con otras hembras.

Su coraje ocasionó que varias cabezas rodaran ese día, por su osadía de los sirvientes.

Nunca se le ha reconocido por ser piadoso ante nadie, por lo que no dudo en mostrarles a todos los del castillo él porque era muy conocido como el perfecto asesino, ahora que ya no se encontraba la azabache a su lado no había nadie que fuera capaz de frenar su matanza si era necesario mataría a todos los del castillo y los remplazaría por alguien más competente.

Rin se la vivía entre ambos reinos por lo que procuraba siempre merodear cuando su protegida se encontraba al lado de la azabache, pues a pesar de no mostrarlo le daba gusto cuando la peli castaña sacaba a su cachorro para que lo viera por un instante ya que no se podía separar demasiado de su madre, si no la percibía cerca lloraba, y su youki se descontrolaba, lo que ocasionaba que ella llegara en segundos por él y se lo llevará lejos.

En esos meses no se habían vuelto a dirigir la palabra después del suceso en el castillo donde le reclamó, sabía que Sara ya no se encontraba cerca ni la otra miko, dudaba de ese par pues el odio irracional que le profesan hacia Kagome, lo mantenía en un estado de alerta constante, ahora que por fin sabia de lo que era capaz su ex amante no dudaba que algo tramará.

Con el paso de los meses observo como crecía su cachorro ahora con 4 meses podía convertirse en un Inu, veía fascinado como se iba desarrollando con los demás, al igual que observaba a la azabache como por todos era querida, en ese transcurso se enteró quien era el padre de la hija de Sara, en su momento si lo impresiono pues no se lo esperaba del primer general y amigo de la ojo zafiro, Yue le confesó la verdad un día a Kagome por miedo a sentir la furia de su amiga, sin embargo le sorprendió que le aceptara sus disculpas, y le permitiera mantener a la cachorra con él, ya que su madre después de que fue corrida de sus territorios abandono a su hija.

Por un momento sintió lástima por esa niña pero al saber que había sido engañado por ellos pensó en matar al ángel, más sabia que si hacia un movimiento en falso seria desatar una guerra contra ambos reinos, pues sus fronteras se encontraban en tensión por su idiotez que cometió.


Por otro lado la pareja de azabaches se la pasaban de lo mejor sin contar las veces que se topaban con el peli plata mayor.

Bankotsu observaba fascinado como Kagome se transformaba en un inu blanco con negro, el iris de sus ojos mostraba 3 colores distintos, mientras su cachorro se volvía un pequeño inu plateado con destellos rojizos y azabaches, a pesar de solo tener 4 meses ya era capaz de transformarse sin embargo su madre le enseñaba a reconocer su aroma y youki por completo, todo cachorro debía de reconocer a sus progenitores, el sin ser su verdadero padre el cachorro estaba sumamente pegado a él, en su pequeña forma lo seguía y lo trataba de morder jugando con él, Amaneratsu le había hecho un regalo sin renunciar a su naturaleza.

Cuando se encontraba entrenando y esperando el momento de volver a estar al lado de su mujer, al estar unido en alma a una daiyoukai-inu la diosa del sol le dio la oportunidad de convertirse en uno, sin renunciar a sus alas cuando quisiera se volvería un inu o seguiría mostrando aquellas alas negras que volvían loca a la azabache.

Así que sin que se lo esperará Kagome se volvió un hermoso perro azabache, dejando por un momento perpleja a su pareja que sin esperar se abalanzó contra el haciendo una estrepitosa caída causando que todos los habitantes en el castillo, salieran con armas pensando que se encontraban bajo ataque, sin embargo lo que vieron los dejo congelados por instantes al ver a su señora con un inu azabache más grande que ella jugando amorosamente en el piso y al cachorro que se les unía feliz de tener a alguien más, la imagen fue digna de retratar para el castillo, así que sin más se retiraron despacio dejando a la familia jugando cuando comprendieron que ese otro inu no era nadie más que Bankotsu.

Cuando el cachorro se cansó Kagome regreso a su forma humanoide, tomando en brazos a su hijo se adentró en el castillo y una vez que estuvo alimentando lo dejo en su cuarto dormido y salió a encontrarse con su pareja.

Una vez fuera de la habitación camino rumbo a su habitación, sabía que era seguida de cerca por cierto oji zafiro, cuando entro en el cuarto fue acorralada en la pared por el moreno.

– ¿Sabes que eso es trampa Bank?

Una sonrisa ladina fue toda su respuesta antes de que la besara apasionado, cuando les hizo falta el tan ansiado oxígeno se separó de ella.

– No me importa hacer trampa, si todos los días te tengo así – pegándola a su cuerpo le mostró la necesidad que tenía entre sus piernas por ella.

– ¡Ahh...! – no podía evitar la azabache que su cuerpo respondiera ante las provocaciones deliberadas que él moreno provocaba.

– Shh no querrás que nos oigan por el momento ¿o sí? – Kagome conocía su mirada maliciosa.

– Puede ser... pero no soy la única que a veces grita – tomando su miembro sobre la ropa lo acaricio invitándolo a perderse con ella.

– No me tientes mujer que voy hacerte gritar hasta que pierdas la voz por una semana.

– Mmm muy tentador de tu parte amor, pero esta vez no podrás – sabía que lo estaba llevando demasiado lejos al moreno, pero le encantaba hacerlo rabiar.

– Hum veamos si esta vez logras pararte en una semana, aunque no estaría mal seguir intentando el darle un hermano a nuestro hijo.

Riéndose veía como un rubor aparecía en las mejillas de la miko, adoraba ponerla en esa posición aunque no lo negaba deseaba pronto convertirse en padre, ahora que el cachorro ya estaba más grande deseaba poder ver y sentir como crecía una parte de los dos.

Antes de que pudiera desvestir a su mujer y cumplir con su meta un estruendo cimbro el castillo, sintió el youki del ejercito moverse al igual que a su hermano Jakotsu, observando a Kagome vio su inquietud por lo que sin esperar salió rumbo a la habitación del cachorro al llegar vieron a Enyo cuidando de él.

– ¿Enyo te encuentras bien?

– Si amiga pero desconocemos que es lo que ha pasado, nos encontrábamos todos en el comedor en espera de que llegaran para iniciar la cena, cuando se cimbro el castillo entero, por lo que sus amigos salieron al igual que sus padres.

Por esta vez se lo dejaba pasar a Enyo el desliz de que empezaba hablarle de tu y luego terminaba con el usted, como odiaba que la trataran diferente solo por el reconocimiento que le hicieron los dioses.

– No te nuevas de aquí Enyo, saldré con Kagome por lo que necesito que alguien cuide del cachorro.

– Si mi lor... quiero decir Bankotsu pueden irse tranquilos yo protegeré con mi vida a Takeshi.

A sintiendo por la dedicación que la youkai tigre profesaba por el cachorro salieron rápido del castillo, al salir observaron varios youkais rodear al castillo pero a una gran distancia.

La barrera no les permitía que pasaran para atacar a sus habitantes, Kagome mostraba su desconcierto pues no sabía que ocasionó el estruendo, sintió su cuerpo vibrar un momento antes de que la barrera se derrumbará, incrédulos todos los soldados y amigos de la azabache observaban como se hacía añicos el campo de protección.

– ¡Protejan a los niños, embarazadas y demás que no puedan luchar! – el primer grito de Bankotsu resonó por todo el territorio sacando de su estupor a los demás.

– ¿Pero cómo es posible que hayan logrado romper el campo? – Kohaku no evito que la pregunta se le escapara de los labios al no entender que fue lo que paso, pues él era testigo de cómo muchas veces habían tratado de irrumpir en el pero nadie era capaz de poder traspasarlo.

– No lo sabemos Kohaku pero mantente alerta, Naraku se encuentra aquí – aquel hedor era indistinguible para todos, sin embargo sabían que él no poseía tal poder para haber traspasado un campo con tanta fuerza como el que estaba puesto sobre el Este.

– ¡Si señorita Kagome!

Sango observaba de reojo a su hermano, a pesar de que ya no contaba con el fragmento de shikon no podía evitar el preocuparse por el por miedo a que se lo arrebataran de nuevo.

– Tranquila Sango sabes que la señorita Kagome no permitirá que Kohaku muera.

Un sobresalto por un momento tuvo al no sentir cuando el monje se posicionó junto a ella –. Lo se excelencia pero me da miedo, sé que todos nos defendemos pero Kohaku es todo lo que me queda.

Antes de que pudiera contestarle sintió un impacto junto a un sonido de un cascabel contra su mano izquierda dejándola inamovible para poder usar su kazana.

Incrédulo observo el cascabel tratando de recordar de quien había oído que era conocido por esos ataques.

La risa malvada de Naraku se oyó por todas partes haciendo que todos estuvieran pendientes de un ataque –. ¿Qué pasa monje, acaso ya no puedes mover tu mano?, déjame presentar a la sacerdotisa Hitomiko.

Miroku abrió los ojos al ver cómo iba apareciendo la figura de la sacerdotisa, había oído que era una gran miko que se podía rivalizar con la gran Midoriko, al ver que su mirada iba dirigida a Kagome comprendió todo.

– ¡Inuyasha! Hay que evitar que se acerquen a Kagome pretenden sellarla.

El hanyou al oír aquello abrió los ojos y volteo a ver a su amiga que en ese momento se encontraba al lado del mercenario.

– ¡Danza de los muertos!

Con ello inicio la batalla contra Naraku y sus extensiones, Kagura procuraba mantener a Inuyasha entretenido mientras el plan que habían trazado se ponía en acción.

Todos los soldados defendían a los aldeanos y habitantes del castillo contra los youkai de baja categoría, Jakotsu se encontraba en una batalla contra Hakudoshi, el albino al desconocer los ataques del afeminado lo sobre estimaba.

– Ya veo por qué estas al lado de esos inútiles, pero no te preocupes ya me canse de jugar contigo... ¡Hentei ataca!

– Eres un desperdicio de tiempo, yo pensé que podría jugar más tiempo contigo –. Observando sus uñas hacía gestos desinteresados hacia lo que el niño le decía.

– Mal nacido haré que te tragues tus palabras.

Sin que pudiera defenderse la espada de Jakotsu se extendió en varias hojas envolviendo el cuerpo del caballo acabando con la vida de este en menos de un segundo.

– ¿Pero qué?

– Niño que no sabes que no es bueno distraerse en una batalla.

Antes de que pudiera decir algo mas Hakudoshi fue desecho en un instante por una flecha purificadora para evitar que se regenerara de nuevo acabando por fin con su existencia.

Kagura observaba todo de reojo cuando observo que salía del castillo la rubia que aprovecho el caos causado para escabullirse en él y poder sacar el tesoro preciado de Kagome y Bankotsu este sufriría por haberla rechazado y corrido de ahí.

De entre las sombras Sesshomaru se encontraba observando todo lo que estaba pasando pendiente de que Rin no saliera lastimada ni su cachorro, aunque quisiera intervenir esa pelea no era suya el solo esperaba el momento indicado para acabar con Naraku por atreverse a engañarlo, Kagura una vez trato de engatusarlo para que su creador lo absorbiera, sin embargo el nunca cayó en sus redes.

Sara ya se había percatado de la presencia de Sesshomaru por lo que trato por todos los medios que no se diera cuenta de ella, cuando logro situarse junto a Kikio, avanzaron hasta estar junto a Hitomiko, desde hay podían ver a todos luchar por defender a todos los habitantes.

– ¡Hiraikotsu!

Sango fue la primera en percatarse de las arpías, sin embargo si ataque fue repelido por un cascabel que le regreso su boomerang, sin poder evitar el golpe acabo contra unos árboles escondida.

– ¡Sango!

Miroku e Inuyasha fueron a rescatar a su amiga sin percatarse que unos cascabeles los encerrarían.

– ¡¿Pero qué demonios?! – al percatarse Inuyasha que una barrera los mantenía encerrados trato de romperla sin embargo era inútil pues esta absorbía su energía en cada ataque.

– No tiene caso Inuyasha la barrera que han creado es para retenernos y evitar que ayudemos a la señorita Kagome, solo nos queda observar y rezar por que Bankotsu no lo permita, ya que todos hemos sido neutralizados.

El moreno se encontraba peleando contra Maromaru se encontraba aburrido a pesar de que su cuerpo era impenetrable sus ataques eran pobres para su banryu.

– Es un desperdicio de tiempo – un suspiro salió de sus labios – pero servirás para alimentar a mi banryu ¡trueno del dragón!

Miles de rayos impactaron en la armadura de Maromaru pero solo absorbió el ataque para regresárselo al moreno, una sonrisa ladina apareció en él, al observar que se ponía buena la pelea.

La pelea mantenía a Bankotsu entretenido para no estar pendiente de su compañera, si no fue el aroma de su sangre que lo regreso a la realidad, inmediatamente buscándola con su mirar la encontró en una pelea contra Kagura y ¿Sara?

Pero qué demonios hace esa perra aquí...

– ¡No te distraigas! – aprovechando el momento moromaru le dio un golpe en la cara haciendo que se estrellará contra varios árboles, por el impacto soltó a su alabarda dejándola clavada en su lugar.

– Maldición me descuide por ver a Kagome.

– No te preocupes Bankotsu y observa bien a tu mujer por que será la última vez que será tuya – la risa macabra de Naraku resonaba por todos lados, haciendo el moreno por levantarse se vio imposibilitado por varios cascabeles que se adherían a su cuerpo.

Pero que carajos es esto.

Banki es imposible deshacerse de los cascabeles y Kagome tiene problemas.

Lo se Jakotsu fue mi error el perderla de vista, pero nada me atara a estar observando.

Elevar su youki fue contra productivo, contra los cascabeles pues estos le dieron varias descargas eléctricas, se estaba cabreando bastante al seguir oliendo más sangre de su amada, pero hubo un ligero aroma que lo dejo congelado, sintiendo miedo trato con todo su ser salir de ahí.

– Es imposible deshacer mis barreras, nadie es capaz de vencerme, ahora que ya nada me estorba sellare a esa insignificante youkai.

Bankotsu miro los kanjis que trazo Hitomiko antes de que la sangre de Kagome formara un circulo con su estrella en medio dejándola inmovilizada.

– ¿Pero qué? Sabes Kagura esto es sucio inclusive para ustedes.

La oji rojizo desvío la mirada hasta donde está el lord del oeste, para Kagome no había nada importante en ese punto pues aun no sabía que el peli plata se encontraba cerca.

– Tal vez pero así por fin dejaras de estorbar para siempre.

Esa voz inmediatamente la azabache la identifico viendo a Hitomiko. Le extrañaba el que se prestara para estar al lado de Naraku.

– Porque estás aquí Hitomiko el Este no tiene nada encontrar de ti. La deuda que tenías en estas tierras dejó de existir.

– Tienes razón pero hay una deuda pendiente contigo.

Mirándola interrogante vio en los ojos de Hitomiko un odio irracional –. ¿Qué te paso para que me odies?

– Te es poco, el que el hombre que amas te abandonara en cuanto supiera que su amiga estaba de vuelta, dejándote sin cumplir su promesa de amor.

– ¿De qué me estás hablando? Desconozco quien te hizo aquello, pero yo no tengo nada que ver.

– ¡Claro que la tienes tu eres amiga de Yue!

Incrédula voltio a ver a su amigo que veía con los ojos abiertos a la miko, nunca la había visto en su vida por lo que desconocía quien era ella.

– Pero si él nunca ha dejado el Este.

– ¡Calla claro que dejo el este y vivió conmigo 2 años!

Había algo que no coartaba con lo dicho por Hitomiko pero al ver la sonrisa malvada de Sara se esperó lo que fuera, pero sus ojos se abrieron al ver al cachorro que cargaba Kikio inmediatamente trato de salir de ese campo.

– Ya veo que has visto a tu hijo prima pero es una desgracia el que no lo vas a volver a ver.

Con una mirada desquiciada observo a la azabache mientras le hacía un corte con su garra al cachorro causando que aullará por el dolor, las bestias de Kagome se removían tratando de salir, pero Kagome trataba de mantenerlas en su lugar.

– ¡Suéltalo Sara, Kikio porque si no lo haces te arrepentirás!

– No lo creo Kagome eres incapaz de moverte con Hitomiko – sin más Kikio le dio una descarga de reiki al cachorro haciendo que aullara más fuerte.

Hitomiko aumentaba la presión de sus cascabeles, pero Kagome aún se movía con insistencia, por lo que creo fuego con la sangre de ella, sabía que así no se podría mover, pero grande fue su sorpresa al ver como su youki y reiki crecían empezando a mostrar sus ojos rojos, haciendo más kanjis y usando más cascabeles veía como no la podía someter.

– Ríndete Kagome no tienes escapatoria – Sara reía cruel al ver al cachorro sangrar y llorar en busca de su madre.

¡Nunca toques lo que es mío!

El timbre de su voz había cambiado por completo, todos sintieron su cuerpo erizarse ante la amenaza que implicaba.

Hitomiko al seguir en su afán de poderla vencer utilizo toda su energía espiritual, aquellos que se encontraban cerca sentían su cuerpo escocer por las heridas que les estaba creando el reiki, pero le extrañaba que en el cuerpo de Kagome no hubiera hasta el momento aparecido más heridas de las que ya tenia infligidas.

Los dioses veían a su mayor creación ser sometida bajo el yugo de aquellos que le deseaban el mal, Amaneratsu decidió por fin que soltaría las cadenas que mantenían los poderes de la azabache restringidos.

Sesshomaru trato de salir de su escondite, pero le fue imposible elevando su youki a niveles peligrosos solo ocasiono romper un cascabel, veía cómo iban apareciendo cadenas alrededor del cuerpo de la oji zafiro, el youki y reiki de Kagome sacaban chispas por el poder que desprendía ella, la otra miko abrió los ojos al ver las cadenas romperse junto a los cascabeles y el circulo de fuego que había alrededor de la azabache, al momento de liberarse el Inu azabache con destellos rojizos todos los atacantes fueron atravesados por lanzas de hielo.

Aquellos que se encontraban apresados fueron liberados mostrando sus cuellos en rendición ante la bestia que amenazaba con acabarlos en un instante aquel que la defraudara, Bankotsu se encontraba más que enojado mostrando su forma inu se acercó a la azabache que al verlo exhibió su cuello mostrando su marca de emparejamiento, una vez que demostró que se encontraba consiente de, el salió de su vista para internarse en el bosque en busca de la miko que había salido despavorida del lugar.

Sara retrocedió con el cachorro en brazos para tratar de ganar tiempo, ahora sabia el por qué sus tíos siempre temían del poder de su prima, aquello era inaudito nadie era capaz de soportar tanto poder sin tener una vía de escape, de reojo observo otro inu pero este era plateado más grande que el azabache se acercaba lentamente en su mirada tenía una promesa de muerte lenta y dolorosa, contra ellos no podía sabía que estaba muerta pero no se iría sola talvez la mataran pero antes les quitaría lo más preciado a ellos dos.

Sacando una daga la enterró en un costado del cachorro que al sentir el dolo aulló como nunca, ambos inus se lanzaron al ataque de la rubia, pero antes de llegar a ella Naraku la tomo junto a Kikio desapareciendo del lugar, ambas mujeres aún les eran útiles ahora que había comprobado que tanto poder poseía la azabache estaba más que dispuesto el poder obtenerla.

Kagome temblorosa se acercó al cachorro para ver que solo era una marioneta de su cría, volviendo a su forma humanoide temblaba por un momento al pensar que si era su hijo aquel que estaba herido, Sesshomaru por su parte la tomo para abrazarla, el por un momento también se alteró al pensar lo peor.

Bankotsu llego con el cachorro y Enyo, que al olerlos la azabache salió corriendo a ellos tomando a su hijo lo lleno de besos, y por primera vez en varios meses se acercó al peli plata, dándole un beso en la mejilla se retiró al castillo junto a todos los demás.

Continuara…..


Bueno después de meses de ausencia vengo a dejarles un capitulo mas, muchas gracias a

Frangarrido1993 por tu rw en el grupo de Facebook y por acosarme para que por fin saliera el capitulo, espero y te guste amiga.

Mimato bombon kou.

Asia12

Kagomewolf

Hinaome Hyugarashi. que también pertenece al grupo de Facebook

Y para aquellas que quieran saber de los spolilers y demás historias que estoy publicando las invito a unirse al grupo "escritoras y lectoras de inuyasha"

Y como podrán ver ya empezamos a meter de nuevo un poco del sesskag pero en unos dos o tres capítulos la historia dara un giro se que muchas me odiaran pero es necesario sin mas me despido y me regalas un RW?

Besos desde Mexico.