¡Los perosnajes no me pertenecen!
Aca les dejo otro chap más del fic, ¡REVIEWS!
La semana siguiente a su regreso pasó rápidamente y con ella llegó la última semana del regimiento en el condado. La mayoría de las adolescentes languidecían y entre ellas las hermanas menores de Lizzy, quienes no sabían como podía haber gente tan indolente como Jane y Lizzy. Vivían exclamando una y otra vez de deberían ir a Brighton y cosas por el estilo. Lizzy trataba de mantenerse a un lado y cada vez que lo hacía se sentía avergonzada, pues sólo confirmaba lo que Darcy había dicho de su familia. No había sabido nada de él en los últimos días, pues no la había llamado y llamarlo habría sido un gran descaro. Él le había dicho que le daría el divorcio y por eso ella no debía preocuparse más.
La tristeza de Lidia pronto se esfumó al recibir una invitación de parte de una amiga suya, esposa de un coronel a que pasara el verano con ella allá en Brighton. Claro que ella estaba extremadamente feliz y Kitty extremadamente celosa. Lizzy comprendió que era hora de hablar con su padre sobre sus hermanas. Intentó en vano convencerle que la idea de que Lidia fuera a aquel lugar a hacer de las suyas sin supervisión podría provocar un desastre. Él simplemente no podía decirle que no a esta oportunidad de verse libre de ella y calmó a Lizzy diciéndole que ella y Jane siempre serían tomadas en consideración por su buen comportamiento, sin importar lo que hiciesen sus tontas hermanas. Aun así a Lizzy no le gustaba nada que Lidia se fuera.
Vería por última vez a Wickham ahora que se ofrecía una cena en su casa para los oficiales. Él había estado tratando de coquetear con ella y como estaba tan poco dispuesta a hablar con él, cuando éste le preguntó como había pasado sus vacaciones ella respondió que había visto a Darcy y a su primo en Rosings y para molestarle aun más, le dijo que ahora que conocía a Darcy mejor entendía su forma de actuar y desde entonces Wickham no intentó halagarla más en el resto de la velada.
Lidia se marchó aquella noche junto con su amiga la Sra. Foster, pues partirían al día siguiente bien temprano. Kitty fue la única que lloró y fue de envidia. Su madre le deseó un buen viaje y que se divirtiera, cosa que seguro escucharía y la despedidas de las demás quedaron ahogadas por las de Lidia.
Lizzy estaba feliz de que Wickham se marchara pero no el regimiento entero, pues ya no salía tanto y en casa su madre y Kitty sólo se la pasaban quejándose. Lidia había prometido escribir a menudo, pero cuando lo hacia sólo escribía unas pocas líneas y de ellas la mayoría no era aptas para todo publico. A finales de mayo Lizzy recibió un sobre dirigido para ella de una firma de abogados y supo de inmediato lo que era. Al abrirlo encontró una carta que decía:
"Estimada Señora Darcy: como sabrá al casarse con el Señor F. Darcy no hubo un acuerdo prenupcial y por tanto usted tiene derecho legal a la mitad de las posesiones que comparte con su esposo…"
- ¡Rayos! Con razón no quería divorciarse de mí – se dijo Lizzy y siguió leyendo.
"… pero para que esto tengo efecto el matrimonio debe haber sido consumado y tal no es el caso en que usted se encuentra, por tanto ambas partes quedaran con las mismas posesiones individuales que ambos poseían al contraer el matrimonio. Cualquier aclaración o apelación comuníquese con nuestras oficinas, sino, firme en los lugares indicados y reenvíe a la dirección adjunta. Atentamente, Lic. Fulano de tal"
- Me parece justo – dijo Lizzy al terminar de leer el documento. Habían tres copias y cada una tenia señalado donde firmar. Darcy ya las había firmado.
Ella sacó un lapicero y las iba a firmar cuando oyó que su madre iba a su habitación llamándola y escondió los papeles en el fondo de una gaveta. Al finalizar lo que su madre le había encomendado las olvidó y ni volvió a pensar en ellas.
A mediados de junio el pueblo había recobrado su habitual calma y resplandor y Lizzy esperaba impaciente noticias de sus tíos con relación al viaje que realizarían hacia los lagos. Las noticias llegaron, pero eran para decirle a Lizzy que tendría que esperar a mediados de julio para tan esperadas vacaciones y como su tío tenía muchos negocios, no podrían ir tan lejos y no irían mas lejos del condado de Derby. Con el nombre de dicho condado Lizzy recordó que todavía no había firmado los papeles del divorcio y por lo menos le llevó una semana tratar de encontrarlos en su habitación. Iba a firmar los papeles pero el lapicero no escribía y en lo que buscaba otro fue llamada a ayudar a poner unas cortinas, una llamada de una amiga para invitarle a una fiesta y luego el arreglarse e irse a la fiesta misma. Al llegar tarde en la noche encontró el sobre con los papeles dentro y lo sello y lo metió en el buzón olvidando firmarlos. Con mucha paciencia Lizzy vio transcurrir las semanas y por fin llegó el día en que partían. Sus tíos dejarían a sus 4 hijos con Jane, quien estaba de vacaciones y disponible para atenderlos.
Anduvieron por mucho lugares visitando museos y sitios turísticos y terminaron en el pueblito de Lambton, dado la Sra. Gardiner había crecido allí y Lizzy se enteró que Pemberly sólo quedaba a unas pocas millas de allí. Para colmo de males a su tía se le ocurrió que quería ir a visitar la finca y le contó su deseo de visitar aquel lugar. Lizzy se vio en un aprieto, pues no tenía nada que ir a hacer en aquel sitio y mucho menos quería encontrarse con Darcy, sería en extremo embarazoso. Aquella noche Lizzy averiguó si Pemberly era una propiedad bonita, quien era su propietario y, lo más importante, si él se encontraba en aquel lugar. A la última pregunta le contestaron que no y ya aliviada decidió que sería buena idea visitar el lugar. A la mañana siguiente al volver a hablar del tema ella asintió ir con algo de indiferencia y allá fueron.
Aquella mañana fueron a Pemberly y a medida que avanzaban en la finca Lizzy veía cuan hermoso era el panorama y la construcción era hermosa. Les atendió el ama de llaves y los fue guiando a la primera habitación, que tenía un exquisito panorama. Lizzy pensaba que todo aquello habría, fue suyo, y que aquellas habitaciones en vez de visitarlas como una desconocida podría habérselas presentado a sus tíos. "No, no habría podido haberlos invitado" se dijo y eso le evitó de caer en algo parecido a la tristeza.
Su tío le preguntó al ama de llaves algo que Lizzy moría por preguntar y no se atrevía: si el dueño de la propiedad se encontraba, y ella se dio tremendo susto al escuchar que si, que se le esperaba para la mañana siguiente. El resto del recorrido pasó entre preguntas de su tío al ama de llaves y ciertos comentarios sobre el rostro de Darcy en ciertas fotografías. Después de ver todo lo que permitían al público se les condujo al jardinero y con él iban por el prado hacia un arroyo cercano cuando Lizzy volteo a ver la casa. Sus tíos también estaban en eso y conjeturando fechas de su construcción cuando el mismo dueño apareció viniendo del garaje. Fue tan repentina su aparición que Lizzy no tuvo tiempo de ocultarse y ambos estaban ruborizados al verse. Él se había parado en seco, pero tras unos segundos se dirigió al grupo. Le preguntó con tal agitación que desde cuando había dejado Longbourn y desde cuando se encontraba en Derby y lo repitió varias veces. Lizzy también estaba perturbada, pues aunque Darcy no estaba siendo muy amable, al menos era cortes y no como cuando se encontraron la vez anterior.
Luego de unos minutos sin logran decir nada coherente Darcy regresó a la casa y Lizzy siguió a sus tíos por el prado mientras pasaban de elogiar el aspecto de Darcy a exclamar por la belleza del paisaje. ¡Que tonta había sido al ir a aquel lugar! De seguro él lo interpretaría como si ella buscaba algún bien por lo del divorcio o algo así. En realidad estaba asombrada de que aun le hablara y más de manera tan gentil y amable hasta preguntando por su familia. Tuvo que volver en sí o sus tíos le harían preguntas a las que ella no querría dar respuesta. El lugar era bastante mimado por la naturaleza y donde viera era hermoso.
Cuando iban de regreso al auto, puesto que el lugar era bastante grande para recorrerlo a pie se volvieron a encontrar con Darcy. Lizzy que iba delante fue quien lo encontró primero y todavía de buen humor. Para responder con la misma cortesía Lizzy comenzó a elogiar el lugar, pero se detuvo al pensar que sería mal interpretada. En lo que aparecían sus tíos él le pidió que se los presentase. Lizzy no esperaba eso aunque se los presentó. Cierto que se sorprendió que fueran su familia, pero se quedó con ellos y entablo conversación con su tío. "Al menos, se dijo Lizzy, verá que tengo parientes de los que no es necesario avergonzarse".
Lizzy iba junto a su tía e iba atenta a lo que hablaban los caballeros y oyó incluso cuando Darcy invitó a su tío a pescar. "¿Por qué habrá cambiado tanto?" se preguntaba Lizzy "no puede ser por lo que le dije en Hertford. No puede ser por mi, es imposible que aún me ame". Al reanudar el regreso a la casa, tras un descenso a la orilla del arrollo para ver cierta planta acuática, la Sra. Gardiner efectúo un cambio. Ella iba de brazo con Lizzy, pero cansada por el paseo decidió ir del brazo de su esposo. Darcy y Lizzy caminaban ahora lado a lado por el sendero, sumidos en silencio. Ella decidió hablar primero.
- Su ama de llaves nos había comunicado que no vendrías hasta mañana, y aun antes de venir nos habíamos enterado que no vendrías pronto -
- Es cierto, pero tengo unos asuntos con mi administrador que requieren mi presencia - admitió él. – Mañana llegaran unos amigos y entre ellos de seguro algunos la querrán ver, me refiero a Bingley y su hermana – Lizzy recordó la última vez que lo mencionaron y por el silencio de Darcy supuso que él también pensaba lo mismo. – También hay alguien más que quiere verte, desea conocerte – dijo poco después. - ¿Sería mucho pedir si te presento a mi hermana? – Lizzy estaba sorprendida y dedujo que el deseo de conocerla de esta era a causa del hermano
- No hay ningún problema…
Pronto dejaron atrás a los demás y al llegar al carro, Darcy la invitó a entrar, pero ella se negó diciendo que no estaba cansada. Duraron unos minutos allí parados sin decirse nada, lo que fue muy tonto. Al rato ella recordó que había estado viajando y comenzó a hablar de los lugares que había visitado y cuando sus tíos llegaron él los invitó a tomar algo, pero sus tíos se rehusaron, pues tenían otros compromisos con unos amigos en el pueblo. Al marcharse sus tíos comenzaron las observaciones sobre Darcy.
Su tía admitió que tenia algo de orgullo, pero que le sentaba bien y otros halagos favorables. - No entiendo por te lo encontrabas tan desagradable – le dijo su tía. Y Lizzy le contó que su opinión había cambiado cuando lo había visto en Kent y que nunca había sido tan amable como aquel día. Cuando llegaron al punto sobre su actitud con Wickham, Lizzy se vio obligada a aclarar las cosas con la mayor delicadeza posible. El tema cesó al regresar al pueblo y su tía comenzar a recordar su estancia allí. Salieron aquella tarde ni bien almorzaron, pero Lizzy le prestó poca atención a los demás. Lo único en que pensaba era en Darcy.
¿Qué les pareció?
