Nuevo capítulo :)

Siento muchísimo haberos hecho esperar tanto, pero mi muso no estaba por la labor. Muchísimas gracias por todos vuestros comentarios, he visto que en el último capítulo han aumentado y me alegra que os esté gustando tanto la historia, de verdad, MUCHAS GRACIAS :) Aunque no lo sepáis me dais mucho apoyo con eso. Gracias tb a todos los lectores y seguidores :)

CAPÍTULO 14

No eran para nada las vacaciones que había soñado. Lo primero que habían hecho todos era escoger la habitación, dejar sus cosas tiradas por ella y lo más rápido posible bajar a la playa. Pero era ella la que estaba tumbada totalmente sola en una toalla bajo el ardiente sol de Méjico. Todos reían y se divertían dentro del agua, pero Elena, siguiendo su rutina desde hacía unos días se ponía los cascos e intentaba olvidarse del mundo. No podía simplemente fingir que todo iba bien, que no dolía, que era feliz.

A Damon se le veía prácticamente bien, disfrutaba de la compañía de sus amigos en el agua como si no le importase que lo habían dejado, quizá era eso… que no le importaba, que nunca le había importado. Unas gotas frías resbalando por su cuerpo hicieron que abriese los ojos, encontrándose con la intensa mirada de Caroline sobre ella. Tenía el ceño fruncido, los brazos en jarras y una mueca en los labios.

-El sol puedes tomarlo en la piscina de tu casa.- La regañó.- Y no todos los días puedes venir a bañarte en las preciosas aguas de la Riviera Maya, ¿Lo sabías?.- Elena asintió incorporándose quitándose los cascos de los oídos.- Venga ven a disfrutar del mar, Elena.- Le pidió.

Ella no dijo nada, pero se levantó y tras Caroline caminó hacia el mar. Se introdujo despacio en el agua, caminando hacia donde sus amigos se divertían. Las olas rompían en sus largas piernas salpicándole el cuerpo y ella reía por la sensación de frescor que eso le producía. Podría decirse que se sentía mejor.

-Venga, Elena. No te quedes atrás.- Su amiga agitaba la mano invitándola a unos metros de distancia.

Elena asintió e introdujo la cabeza en el agua, refrescándose por completo. Salió a la superficie unos segundos después, retirándose el pelo de la cara con las manos, echándolo hacia atrás. Una pelota cayó cerca de su cara salpicándosela.

-¡Ey, preciosa! ¿Me la pasas?.- Un chico castaño de ojos azules tremendamente guapo estaba tras ella, ofreciéndole una hermosa sonrisa. Elena asintió, cogió la pelota y se la lanzó.- Muchas gracias, preciosa.- Le dijo el desconocido guiñándole un ojo.

-De nada.- Contestó devolviéndole la sonrisa. El chico ante ese gesto se acercó un poco más a ella.

-¡Eh, Mason! ¿Qué haces? Trae el balón.- Gritó un chico lejos de ahí. Mason les lanzó la pelota y volvió a poner su atención en Elena.

-Vaya, pero si eres americana.- Le dijo cuando se hubo colocado frente a ella.

-Si…- Respondió. No sabía qué decir, hacía una eternidad que no ligaba, nunca le había hecho falta y tampoco estaba muy segura de si quería hacerlo. De lo que estaba segura es de que ese chico estaba cañón y estaba iniciando una conversación con ella.- Veo que tú también.- Dijo tímidamente.

-Qué casualidad que nos hayamos encontrado aquí ¿no?.- Preguntó ofreciéndole una sonrisa radiante.

-Elena.- La llamó una voz a sus espaldas. Ella dio un respingo pero no se giró al reconocer la voz.

-Veo que reclaman tu atención, espero volver a verte por aquí, preciosa.- Se acercó a ella lentamente y besó su mejilla salada haciendo que Elena se pusiese tensa ante el contacto.

Se giró encontrándose con la severa mirada de Ric y unos metros más allá Damon también la observaba frunciendo el ceño y apretando la mandíbula.

Relájate Damon, Elena ya no es una niña.- Le dijo Kol con una sonrisa falsa en los labios a su lado observando su reacción.

-¿Estáis listos ya?.- Jenna, como siempre la primera en terminar de arreglarse pasaba a buscar a todo el mundo habitación por habitación.

-Oh… creo que todavía nos… falta un poco.- Contestó la voz agitada de Caroline tras la puerta.

-Luego os alcanzamos.- Gritó Klaus para hacerse oír.

-No me puedo creer lo de estos dos, de verdad.- Dijo Ric tapándose la cara con una mano y agitando la cabeza.

-Nosotros ya estamos, creo que podemos ir yendo.- Dijo Elena seguida de Kol. Todos iban acumulándose en el pasillo.

-Esperemos a Damon.- Justo en ese momento, él salía de su habitación y les hacía señas para que caminasen delante de él. Damon se paró frente a la puerta de la habitación de Klaus y Caroline y tocó con los nudillos.

-Nos vamos, Klaus.- Le avisó.

-Yo también me voy, Damon. Oh si, ¡Yo también!.- Respondió divertido desde el interior.

-Será cerdo.- Murmuró Jenna indignada y negando levemente.

Unas horas más tarde, todos disfrutaban de una agradable conversación; o una conversación bastante subida de tono, como pensó Elena. Caroline y Klaus finalmente no habían aparecido. Era normal, ella también se habría quedado con Damon si hubieran estado juntos, en la piscina de la casa o dando a solas un paseo por la playa. O directamente no habría salido de la habitación. Ric y Jenna estaban ajenos a todo lo demás, "lógicamente normal".- Pensó Elena. Y como no, Kol y Damon habían ligado, las tres pequeñas putas, como Elena las había llamado, porque todas eran bajitas y tetonas, se habían sentado como si nada en su mesa y se habían puesto a ligar delante de sus narices.

Y ahí estaba ella, sentada un metro apartada de sus amigos.- Y de las tres pequeñas putas.- mirándose los pies y sujetándose la cabeza con ambas manos para no dormirse.

Damon reía intentando parecer atento a la conversación con aquellas chicas, pero en realidad su cabeza estaba perdida en Elena. Perdida en sus mejillas sonrosadas, en sus largas pestañas y su boca entre abierta emitiendo leves suspiros, en su suave melena esparcida por sus hombros, en sus largas piernas morenas. Cuando se trataba de Elena, Damon estaba perdido. Sintiendo que no podía estar más tiempo tan cerca de ella sin tocarla, se levantó de la mesa dispuesto a irse.

-Creo que por mi parte es hora de volver.- Se encontró con la mirada de Elena frunciéndole el ceño. Dos de las chicas se quejaron.

-Oh venga Damon.- Le animó Kol.- Quédate un rato más.

-Estoy cansado por el viaje.- Ahuecó los ojos y se levantó con su bourbon en la mano.- mañana más y mejor.- Le dijo.- ¿Alguien se viene?.- Buscó con la mirada a sus amigos y se detuvo en Elena, que no fue capaz de decir nada. Ella quiso decirle que sí, que se iría con él, pero no podía caminar a su lado y no poder cogerle de la mano, no poder envolver su cuerpo con su brazo y apoyarse en su pecho y no poder evitar besarlo. Damon dio un sorbo más de su copa sin dejar de mirarla y la dejó en la mesa.- Muy bien, hasta mañana entonces. Un placer conocerlos chicas.

-Hasta mañana.- Se despidió Ric.

Elena siguió con la mirada a Damon, que de espaldas a ella caminaba buscando la salida. Escuchó como dos de las chicas murmuraban y reía y vio como una de ella se levantó realizando el camino que había hecho Damon segundos atrás. Elena entrecerró los ojos y frunció los labios viendo como le decía algo al oído y tocaba su cara. No escuchó lo que le dijo pero vio como Damon rodaba los ojos diciéndole algo y segundos después, él había desaparecido de su vista y la chica volvía cabizbaja hacia donde ellos estaban. Sonrió victoriosa y más animada se unió a la conversación de Ric y Jenna. Sin saber que Kol, había observado al completo la escena.

-¿Puedo ir al baño?.- Preguntó Jessica, la chica que había estado con Kol toda la noche.

-Claro preciosa, es por ahí.- Ella asintió y tomó la dirección que Kol señalaba.

-¿Seguro que no te importa, Elena?.

-De verdad que no Kol, no te preocupes.- Habían vuelto a casa un rato después que Damon y Kol le pedía permiso para invadir su habitación.- No me importa dormir en el sofá, pero no te acostumbres, ¿eh?.- Le dijo riendo.

-Vale, vale.- Respondió uniéndose a su risa. Jessica volvió a acercarse a ellos y Kol la dirigió a su habitación.

-Hazme un favor.- Le pidió Elena cuando la chica hubo entrado.

-Lo que quieras.- Respondió él.- Pero deja que acabe con ella primero.- Le dijo alzando las cejas divertido, haciendo que Elena riera.- Aunque si me lo pides, me olvido de ella.- Ésta vez lo dijo serio, pero ella se lo tomó como una nueva broma.

-Antes de que… bueno… tú me entiendes.- Se sonrojó al recordar las manos de Damon sobre su cuerpo.- ¿Podrías traerme algo para dormir y mi cargador del móvil?.- Preguntó con la garganta seca. Carraspeó.

-Claro, ahora te lo llevo.- Aceptó entrando en la habitación. Varios minutos después, Kol entró en el salón sobresaltando a Elena.- ¿Te he asustado?

-Ehm… no. No te preocupes.- La mente de Elena había vagado por el recuerdo del cuerpo de Damon contra el suyo, acariciando, lamiendo y mordiendo su piel suavemente y ella había perdido la razón.

-No he encontrado tu pijama, ¿Pero te sirve esto?.- Preguntó tendiéndole una de sus camisetas.- Lo siento.

-Oh, no, está bien, de verdad. Gracias, Kol.- Respondió cogiendo la camiseta y el cargador entre sus manos.

-No, gracias a ti, Elena.- Se acercó a ella y le dio un tierno y sincero beso en la mejilla y retomó el camino hacia su habitación.

-¿Pero qué coño haces aquí?.- Preguntó Caroline enfadada y agitando su cuerpo para que se levantara.

-Uhm… Dormir.- Respondió soñolienta.

-¿Por qué no estás en tu habitación?.- La regañó.

-Kol…

-Joder, Elena. ¿Por qué coño te dejas mangonear así?.- Elena comenzaba a enfadarse, no sólo la había despertado, si no que no había tenido ningún cuidado en hacerlo. Estaba cansada y harta de todo.- También es tu habitación.- Volvió a reprenderla.

-Ay… que sí Caroline… Déjame dormir un poco más.

-No, Elena. Ya es tarde, muévete, saca a Kol de tu habitación y ponte el bañador que nos vamos a la playa.- Elena sintió como la rabia inundaba rápidamente su cuerpo. Solo quería dormir. Solo quería dormir y no volver a despertar, ya que en los sueños, no sentía el dolor. Puso la almohada con fuerza sobre su cabeza para no escuchar los gritos de su amiga.

-Venga Elena, coño, no tenemos toda la mañana.- Le dijo enfadada por su actitud, ella solo quería ayudarla. Elena no pudo aguantar más y explotó.

¡-Vale, ya! Últimamente te pasas el día regañándome y enfadándote conmigo. No sé si es porque estoy demasiado susceptible pero estoy harta. Harta de ti y de todo el mundo.- Caroline la miraba asustada y sin comprender.- Y Siento ser tan tonta, ¿Vale? Y sí, sé que estoy aquí por tonta, porque si no estaría con…- No pudo acabar la frase.- ¡AG!.- Gritó levantándose, haciendo que Caroline diese un respingo y notando como las lágrimas se agolpaban en sus ojos le dio la espalda a su amiga. Respiró unos segundos intentando calmarse.- Lo siento.- Le susurró cuando estuvo más tranquila. Caroline se acercó a ella y la abrazó.- Siento todo lo que te he dicho…- Se disculpó.

-Oh no, Elena cariño, lo siento yo.- Le dijo limpiándole las lágrimas que caían por su rostro.- Siento haber sido tan dura contigo. Lo siento, cariño. Lo siento.- Se disculpó ahora Caroline volviendo a abrazarla.

-Kol, siento molestarte pero tengo que coger mi bañador.- Elena tocó a la puerta y esperó. Él abrió segundos después, con el pelo revuelto y dentro de unos bóxer azules. Elena sintió un calor de golpe.

"Kol está tan bueno… Muy bueno… y siempre se ha interesado por mi, quizá sea verdad que un clavo puede sacar otro clavo".- Pensó Elena respondiendo la sonrisa matutina de Kol.

-Claro, Elena. Pasa.- Le dijo echándose a un lado.

-Pero…

-No te preocupes, se ha ido hace un par de horas.

-Oh…- Contestó sin saber qué más decir.

-Si… siéntete afortunada, yo no duermo nunca con ninguna chica.- Le dijo esbozando una sonrisa tremendamente sexi. Elena sacudió la cabeza y sonrió ante el comentario de su amigo.

-Oh claro, me sentiré así cuando lo haga.- Contestó recordándole que todavía no habían dormido juntos.

-Ya verás como si.- Le guiñó un ojo y Elena entró a la habitación, pasando por su lado y encendiendo la luz.- Te queda realmente bien mi camiseta.- Le dijo mirándola de arriba abajo, observando como ella rebuscaba en su maleta.

-Damon, venga, despiértate, las motos de agua nos están esperando.- Le dijo Ric, destapándolo bruscamente y subiendo la persiana de su habitación. La luz le cegó y buscó su sábana para taparse la cara, pero no pudiendo encontrarla se revolvió y utilizó la almohada.

-Qué le den a las motos de agua.- Dijo cabreado.

-Pero si fuiste tú el que insistió en montar. Venga levántate, no te lo digo más. Como vuelva y no te hayas puesto el bañador avisaré a los demás y te tiraremos a la piscina desde la ventana de tu habitación.- Le amenazó antes de irse.

-Sí, mamá.

Cuando por fin consiguió moverse y se hubo puesto el bañador, salió de la habitación sintiendo como las tripas rugían dentro de él pidiendo ser alimentadas. Su habitación era la que estaba más apartada de todos y casi corrió en dirección a la cocina.

-Te queda realmente bien mi camiseta.- Escuchó Damon decir a Kol cuando pasó por su habitación, se asomó al interior sintiendo como la boca se le secaba.

-¿Enserio? Gracias.- Le contestó Elena mirándole con una sonrisa. Ella estaba agachada rebuscando algo en su maleta y Kol estaba de pie junto a ella, observando sus movimientos.

-Creo que tendré que regalártela.- Damon sintió como la cólera invadía su cuerpo, como la rabia se apoderaba de su mente y un calor intenso surcaba su vientre. Quemaba.

-¿Por qué?.- Preguntó ella poniéndose en pie. "¿Qué hacía Elena con la camiseta de Kol?".- Pensó Damon y su mente le traicionó trayéndole una imagen de Elena con una de sus camisetas de pijama después de haber hecho el amor.

-Porque después de habértela visto puesta, sería un crimen ponérmela yo.- Confesó él cerca de ella, demasiado cerca para el gusto de Damon. Y observó como el deseo inundó los ojos de su amigo mirando a Elena de arriba a bajo. Un impulso lo guio y antes de pensar lo que estaba haciendo y sin dejar que ninguno de sus amigos pudiese reaccionar, Damon se lanzó contra Kol y le metió un puñetazo que lo tumbó sobre la cama.

-¡Damon, Damon!.- Gritó Elena cogiéndole del brazo y tirando de él para sacárselo de encima a Kol. Ric entró en la habitación alertado por los gritos de Elena y logró apartarlo de Kol.

-¿Pero qué coño haces imbécil?.- Kol se puso en pie y se tocó el labio manchándose los dedos de sangre.

-Es mi hermana, Hijo de puta.- Le gritó y volvió a intentar pegarle pero Ric le detuvo.- Maldito cabrón.

-¿Es porque es tu hermana o por algo más?.- Todo se quedó en silencio. Damon relajó su cuerpo y notó como era liberado por Ric, miró a Elena que respiraba agitadamente. Estaba llorando.

-Vete a la mierda, Kol.- Le dijo apartándose bruscamente de su amigo y saliendo de la habitación.

Dos días después las cosas habían vuelto a la normalidad, Damon y Kol habían estado hablando y Damon le pidió perdón por el malentendido, porque había pensado que se había acostado con Elena. Kol no insistió en el tema de lo que verdaderamente pasaba entre los hermanos porque ya sabía lo que era. Llevaba tiempo sabiéndolo, no era tonto, había captado los cambios de humor de ambos y la amargura en que ambos se encontraban después de unas semanas de felicidad. De sus intensas miradas y de lo que veía del uno en los ojos del otro. Estaban enamorados. Pero no dijo nada. Quizá todo era mejor así. Ahora tenía el camino totalmente libre para intentar algo con Elena.

Los siete amigos habían disfrutado de unos días de playa durante el día, haciendo todo tipo de deportes acuáticos e incluso navegando en un barco con el suelo de cristal. Y una noche más decidieron salir y dar una vuelta por aquella terracita al aire libre, bien ambientada, con buenas vistas y gente agradable a la que se habían apegado desde que estaban ahí.

-¡Mira! aquel morenazo no para de quitarte el ojo de encima.- Caroline a su lado le señaló la barra en la que el camarero miraba incansablemente a Elena.

-¿Qué dices, Caroline?.- Todos estaban sentados alrededor de una mesa, bebiendo y charlando animadamente.

-Que sí, boba. Ve a pedirte algo.- Le dijo deslizando un billete por la mesa hacia ella.- Yo invito.- Y le guiñó un ojo.

-Que no Caroline, no me mira a mi…

-Claro que no, se ve que está loquito por Ric.- El aludido, al lado de Elena los miró con gesto interrogante.

-Venga ve, ve y tómatelo a mi salud.- Elena se levantó de la mesa, seguida de cerca por la mirada de Damon y con paso decidido se acercó a la barra. Se apoyó en ella con los codos, dejando su culo levemente levantado. Era consciente de que el camarero no podía verlo, pero así se sentía más sensual y segura. El chico, moreno y con ojos verdes le mostraba sus relucientes dientes en una sonrisa seductora y se acercó a ella.

-¿Qué quieres tomar, preciosa?

-Un mojito.- Respondió ella algo cortada.

-Muy bien, ahora mismo está.- El chico comenzó a preparar el cóctel.- ¿Y de donde eres…?.- Su pregunta se vio ahogada por otra voz masculina que reclamaba la atención de Elena.

-Pero si es la chica americana.- Elena se giró para reconocer al emisor de la voz. Era el chico que unos días atrás conoció en la playa.

-El chico americano.- Afirmó ella.

-Mason Lockwood.- Le ofreció su mano.

-Elena Gilbert.- Se presentó aceptándola.

Media hora después, Elena ya se había terminado su segundo cóctel. Reía y hablaba animadamente con su nuevo amigo y aunque no lo había planeado, lo estaba pasando bien. Desde la mesa, Caroline y Jenna miraban a su amiga contentas por lo bien que se la veía. Y Damon no podía dejar de observarla, de estar pendiente de ella, de mandarle miradas de reclamo que ella no recibía, de recibir pequeños pinchazos en su pecho cada vez que aquel gilipollas tocaba a Elena mínimamente, de cada vez que le susurraba algo en el oído provocando su risa o cuando se acercaba demasiado a sus labios.

-Qué bien acompañada estás.- Caroline se acababa de incorporar a la conversación.- Soy Caroline ¿Y tú eres?.- Se presentó amigablemente.

-Mason, encantado.

-Vaya de cerca eres mucho más guapo…- Le dijo.

-Vaya, gracias.- Respondió avergonzado.

-¡Caroline!.- Reprendió Elena a su amiga.

-¿Qué? Es la verdad.- Las dos amigas rieron.- Espero que no te importe Elena, pero Klaus y yo nos vamos a dar una vuelta.

-Oh no, no te preocupes. Id y pasarlo bien.

-No, si ya sé que importarte precisamente no.- Le dijo haciéndolos reír.- Es la hora de divertirse.- Susurró en su oído.

-Te he cogido tarde entonces…- Le dijo.- Yo me voy mañana.

-Qué pena…- Contestó Elena.- Con lo bien que me lo estaba pasando yo contigo...

-Bueno, a ti todavía te quedan 4 días más por delante, aprovéchalos por mi.- Ella asintió con entusiasmo.

-Lo haré.

-¿Te veo luego, Mason?.- Le preguntó uno de sus amigos cuando se acercó a ellos para despedirse.

-Claro, Logan. Cuando esté a punto.- Su amigo asintió.

-Adiós, preciosa.

Y siguieron hablando y riendo juntos, compartiendo anécdotas y hablando de sí mismos, conociéndose y pasándolo bien, algo que Elena sentía que no hacía desde hacía tiempo.

-¿Quieres otra copa?.- Preguntó Mason una vez que Jenna y Ric también se hubieron marchado. Elena estaba demasiado afectada, algo que sus amigos no pudieron ver. Se tambaleaba y le costaba mantenerse en pie.

-Creo que no debería…- Ya llevaba cuatro copas. Y para ella eran demasiadas.

-Venga, no seas así. Vamos, tómate una más.

-Me da vueltas todo…- Le dijo sujetándose la cabeza.

-Hazlo por mí, venga. Solo una- Le dijo haciéndole un puchero. Ella no contestó y él tomándolo como una afirmación le hizo una seña al camarero para que rellenase su vaso.- Bueno, cuéntame, ¿Qué me habías dicho que ibas a estudiar?

Damon se había quedado con Kol, hablaban con unas chicas que se les habían unido y él intentaba imitar a Elena. Divertirse. O al menos imitar que lo hacía. Y es que ella se veía tan jodidamente hermosa, con el vestido blanco de su cumpleaños, resaltando así el moreno de su piel, con sus mejillas sonrosadas y su pelo esparcido por su espalda. Su preciosa sonrisa y sus brillantes ojos. Y no era de él.

-Venga, Damon. ¿Vienes o no?.- Preguntó Kol poniéndose en pie junto a él, seguido sus nuevas amigas. Habían decidido irse a un lugar más movidito, una discoteca al pie de la playa. Él asintió y ante una última mirada a Elena, se marchó.

-Creo que voy a tener que irme…- Le dijo Elena a Mason una vez que le hubieron entregado su nuevo cóctel.- Mis otros amigos estarán esperándome…

-¿Qué amigos?.- Cuando Elena se giró hacia el lugar donde deberían estar Damon y Kol, se encontró un sitio vacío. Se habían marchado sin ella. La habían dejado sola.

-Mason, aprovechando su distracción, deslizó una pastilla de éxtasis en su copa sin que Elena se diera cuenta. Observó como ésta se diluía y miró a Elena con una sonrisa en los labios.

-Oh.- Pudo decir.

-¿Por qué no te terminas la copa y después te acompaño a buscarlos?.- Elena asintió y dio un largo trago de su bebida queriendo acabársela cuanto antes para poder marcharse. Se encontraba realmente mal.

Dos minutos después su copa estaba completamente vacía. Elena sintió un gran calor inundando su cuerpo, la adrenalina corría por sus venas a gran velocidad, comenzó a reír en alto sin saber por qué, las palmas de las manos le empezaron a sudar y algo le embotonaba los sentidos.

-¿Estás bien?.- Preguntó Mason acercando su cuerpo al suyo. Elena asintió.- ¿Quieres ir a buscar a tus amigos?.- Ella lo miró confusa pero asintió de nuevo y se puso de pie dispuesta a encontrarlos.

Mason tuvo que sujetarla para que no cayera pesadamente al suelo, Elena no recordaba ni su propio nombre, no sabía por qué estaba caminando pero lo hacía, no hacia donde iba pero le daba igual.

-Elena, mírame.- Le pidió. Ambos estaban ya en la calle, y él le pasaba la mano cerca del rostro para tomar su atención.- ¿Te encuentras bien?.- Y ella asintió otra vez con una sonrisa tonta en los labios.- Bien, muy bien. Buena chica.

Elena sintió como unas manos grandes rodeaban su cuerpo y como un cuerpo cálido se pegaba con fuerza al suyo, dejándola contra una pared. Sintió unos labios húmedos recorrer con fiereza su cuello, su clavícula, sus hombros y el comienzo de su pecho. Sintió como unos labios duros chocaban con los suyos, haciéndolos moverse a su ritmo. Ella correspondió ese beso con gusto y enredó los dedos en su pelo, atrayéndolo más a ella. Y empezó a marearse, a sentirse confusa, a sentirse inquieta y nerviosa. Con todas sus fuerzas se separó de Mason.

-Me encuentro mal… quiero irme a mi casa… por favor.- Le pidió.

-¿Qué te pasa?.- Todo le daba vueltas, todo lo veía borroso y un intenso pitido se coló en su oído. Elena negó sin poder encontrar las palabras.- ¿Quieres que te lleve a casa?

Elena asintió y Mason la tomó de la mano y comenzó a caminar tirando de ella. Pero Elena no le había dicho donde se alojaba.

-¿Falta mucho?.- Elena no podía caminar más, los ojos se le cerraban y las piernas le temblaban.

-Tranquila, preciosa. Ya hemos llegado.- Y con esfuerzo, Elena pudo notar el olor a mar. Sin saber como, sus pies estaban descalzos sintiendo la arena bajo ellos y seguían los pasos de Mason. Él siguió tirando de ella unos metros más y después la soltó en la fría arena. Sus amigos estaban alrededor de una hoguera que habían conseguido hacer en la playa y bebían a morro de grandes litronas de cerveza.- ¿Dónde están las chicas?.- Dejó a Elena caminando bastantes pasos tras él.

-Se han ido con Jeremy al hotel.- Dijo uno de ellos.

-Oh, genial. Mirad lo que os he traído.- Contestó apartándose para que pudiesen ver a Elena. Ella se miraba las manos intentando mantener el equilibrio y no perder la visión. Unas tremendas nauseas llegaron desde su estómago, que se cogió al instante.

-¿Éste es el regalito?.- Preguntó uno de los tíos acercándose algo más a ella.

-Y qué regalito.- Dijo otro.

-Es preciosa, Joder.

-Una apuesta es una apuesta, Logan.

-Creo que me apetece jugar… ¿Y a vosotros?.- Mason llegó hasta Elena.

-¿Quieres conocer a mis amigos?.- Le preguntó cuando dos de ellos se habían acercado con él. Ella no dijo nada, incapaz de hablar cerró los ojos.

-Eres muy bonita pero algo estúpida, preciosa.- Dijo uno de ellos.

-Venga, Elena. Después te llevaré a casa…- Prometió.

-Logan, uno de sus amigos, cogió a Elena del cuello y le echó la cabeza hacia atrás levemente y la pegó a él. Ella sintió como retenían su cuerpo desde atrás, no podía mover ni un músculo y tampoco tenía fuerzas para ello. Todo se volvió aún más borroso en su cabeza y lo que pasaba ante sus ojos.

-¿Quieres divertirte un rato preciosa?.- Cogió su cabello con fuerza y tiró de él para tener acceso a su cuello, lo lamió dejándoselo lleno de saliva.

-¿Damon?.- Elena ya no sabía ni donde estaba, no lograba mantenerse en pie y no sentía nada. Logan la cogió fuertemente de la cintura pegando su culo a su miembro ahora totalmente erecto dispuesto para ella.

-Oh, si. Soy Damon, preciosa.- Contestó cogiendo uno de sus pechos estrujándolo con una de sus manos. Mason contemplaba la escena divertido mientras bebía y sus otros dos amigos se unieron a él.

-Damon…- Susurró. Él comenzó a deslizar hacia arriba su fino vestido desde atrás con una mano y con la otra sobaba su pecho.- ¿Qué, qué vas a… hacer?.- Tartamudeó.

-Algo que por lo que veo te gusta mucho, ¿Te apetece?.

-Por favor.- Susurró ella. Y él acarició su espalda degustando el momento.

-¿Te gusta que Damon te haga esto, verdad?.- Él comenzó a mordisquear el lóbulo de su oreja, su cuello y sus hombros. Ella asintió y él se deshizo de los botones de su pantalón.

-No acabes con ella, nosotros también queremos probarla.- Dijo Mason, señalando a Elena con su litrona.

-¿Te gusta que Damon te la meta y te folle?.- Ella volvió a asentir. Logan deslizó los dedos hacia el sexo de Elena y lo apretó con fuerza.- Se ve que ese Damon te folla a menudo.- Le dijo cerca de su oído.- Te encanta, ¿Verdad, preciosa?.- Volvió a susurrarle sintiendo sus dedos mojados.- ¿Por qué no le pedimos a Damon que lo haga, eh? ¿Le pedimos que te folle?.- Preguntó cogiendo sus pequeñas bragas y tirando de ellas hacia abajo. Las carcajadas de los chicos se metían en los oídos de Elena y le retumbaban una y otra vez en el cerebro. Ella sintió su cuerpo pesar demasiado y comenzó a tambalearse.- ¿Qué le has dado?.- Le preguntó a Mason viendo como Elena perdía el equilibrio.

-He tenido que mezclar y ella ha bebido demasiado. Si no, estaría más dispuesta.

-Oh, no, no, no.- Chasqueó los labios.- ¿No querrás decepcionar a Damon, verdad preciosa? Tienes que mantenerte en pie. Ya sabes que él te va a recompensar.

Elena cerró los ojos y asintió intentando mantenerse firme, sabiendo que no deseaba nada más que tener a Damon dentro de ella de nuevo, poder sentirlo, olerlo y besarlo, poder volver a hacer el amor con él, poder por fin estar con él para siempre. Logan presionó la parte de arriba de su espalda llevándola hacia delante e hizo presión con su pene en el culo de Elena antes de bajarse finalmente sus bóxers.

Damon y Kol caminaban totalmente desganados por el paseo de la playa en dirección a su alojamiento.

-¿Pero como puede existir alguien tan pesado? Me la habría tirado, pero sé que me habría pinchado el condón.- Dijo Kol haciendo reír a su amigo.

-Al menos la tuya no te empujaba hacia los servicios para hacerlo ahí.- Le atacó Damon.- Yo temía que tuviese una navaja en el bolso…

-Al menos la tuya no espantaba a las demás chicas de tu alrededor.- Contratacó Kol.

-Porque estaba más ocupada en quitarme la camiseta…- Le dijo cansadamente.- Eso nos pasa por jugar con visitantes en vez de con locales… con lo buenas que están las hispanoamericanas… Y lo mejor de todo, que no nos comen la cabeza.

-Tienes razón, la próxima vez, vamos a por alguna que no hablen nuestro idioma.- Le dijo conforme con la idea.- ¿Qué es eso?.- Kol miró la hacia el mar, donde una hoguera llameaba en medio de la arena.

-Una hoguera en la playa…- Contestó Damon.

-Tiene que ser divertido.

-Si, podríamos hacerlo nosot…- Damon se paró de golpe sintiendo un bajón recorrerle el cuerpo.- Elena.

-¿Qué?.- Preguntó Kol mirando la escena que había frente a él.

-Esa es Elena.- Y ambos echaron a correr lo más rápido posible hacia la playa.