hola de nuevo a todo!! terminando el capitulo y subiendolo de inmediato, este me ha costado mas trabajo que los anteriores, tal ves por que Rukawa es el narrador y es mas dificil describir los sucedos de esa manera, pero espero haberlo hecho bien, sino ya saben comentarios y criticas son bienvenidos!

este es un capitulo muy divertido!! y las situaciones me fueron saliendo poco a poco claro que algunas ya estaban planeadas desde hace rato, pero es bueno que me hayan llegado nuevas ideas!! y el final es uy inesperado!!

enjoy!!

Capitulo 13. El sabor de la vida.

Tras la línea de tres puntos; 72. Bajo la canasta; 86. Tiro con salto; 91. Clavada; 99.

-sabia que aun estabas practicando.

Gire mi cabeza hacia la puerta principal del gimnasio. Ahí estaba ella con los brazos cruzados y maleta al hombro.

-que quieres?

-que grosero! Te dije que vendría a buscarte después del entrenamiento-puso mala cara-también practican los sábados?

-tu club también lo hace.

-pero no lo hacemos todo el año, solo cuando se vienen las nacionales. Supongo que es lo mismo para ti.

Respondí de manera informal y desde mi posición, di un pequeño salto para lanzar el balón hacia la canasta, donde entro limpiamente. Esta era el numero cien, un estiramiento ligero antes de marcharme a casa, corrección, antes de ir al departamento de esa chica.

-wow! yo nunca he podido hacer que entre-el balón de basket salio rebotando hasta los pies de ella que lo tomo con ambas manos-nunca he sido muy buena a pesar de que no soy tan baja de estatura.

Entro un poco mas a la duela, cosa que me hubiera molestado de no haber sido por que tenia tenis en lugar de los zapatos escolares. Se coloco en la línea de tiros libre y lanzo el balón. No entro, aunque toco el aro. Ahora entendía que hablaba en serio cuando dijo que no era buena. Su lanzamiento había sido horrible, y la posición de las manos aun peor. La había arrojado con mucha fuerza y no tenia dirección.

-ya lo note…-le dije, percibiendo que se ponía colorada.

-bueno… esta claro que no es mi deporte, ok?

-ya vamonos…-musite para hacerle entender que apretara el paso si no quería que la dejara atrás. Odio esperar y hacer que me esperen, por que sin que me de cuenta puedo llegar a caer dormido del aburrimiento.

Después de una buena discusión de saber como nos iríamos (caminando o en mi bicicleta) que resolvimos a la suerte lanzando una monada (algo muy estúpido en mi opinión, no me hace gracia que un pedazo de metal decida mi destino) termino ganando ella, por lo que mi bicicleta fue forzada de nuevo. En todo el camino fue guiándome para llegar a su casa, que por lo que pude calcular quedaba mas cerca que la mía.

Nos detuvimos en un grupo de edificios bastante elegantes, pero no demasiado ostentosos. Subimos al elevador hasta el cuarto piso, donde recorrimos el pasillo y nos quedamos frente a la puerta con el nuevo 239. No tardamos en entrar. El departamento tenia un buen tamaño y muy espacioso, con algunos cuantos adornos esparcidos. El espacio del comedor estaba compartido con un solo sofá para tres personas de cuero blanco frente a una televisión y del lado contrario unas escaleras. El lugar estaba bastante iluminado y limpio, lo que me hizo pensar si no había hecho limpieza antes de que yo llegara solo por que tendría visita.

-bienvenido a mi casa!-dijo con entusiasmo y se giro a verme-y tu casa también.

La mire ceñudo. Supongo que era una forma amable de darme a entender que podía venir cuando quisiera. Como si quisiera llegar a este lugar por alguna otra razón ajena al simple pretexto de estudiar. Aun así, agradecí por lo bajo.

-ven, siéntate…-me indico con la mano mientras se dirigía a la cocina-quieres algo de tomar? Tengo agua natural, jugo, limonada, chocolate, leche, horchata, jamai…

-limonada-la interrumpí antes de que enlistara todo su arsenal de bebidas. ¿Escuche que dijo horchata? ¿Qué diablos es eso?

Le tome la palabra y me senté en el sofá. Era extraño estar en otro hogar completamente desconocido. Estaba tan acostumbrado a solo mirar las paredes de mi habitación o dentro de mi propio mundo que no me importaba lo que pudiera haber fuera de éste, y sin embargo no me sentía incomodo.

-toma…-me ofreció un vaso con la limonada y unos cuantos hielos.

-vives sola?

-la mayor parte del tiempo si-tomo asiento- mi papá casi siempre sale de viaje y se queda conmigo de vez en cuando.

La observe un tanto. Esta sola en casa casi todo el tiempo y aun así no la veo muy contenta, y me dio envidia. Esa es la vida que a mi me gustaría tener; vivir solo sin que nadie me este fastidiando ni tener que preocuparme por nadie mas que no sea yo mismo.

-y te gusta?

-eh? Bueno… tiene sus ventajas como todo… pero… -bajo la mirada-la verdad… no mucho…extraño a mi mamá y mi hermana…

Se le ve. Esa es una de las pocas razones que no me a orillado a salir de mi casa y vivir por mi cuenta: mi familia, mi madre y mi hermana. Aunque me cueste decir que son parte importante de mi vida, y así como ella es una chica completamente apegada a su familia, yo también lo soy. Y puedo afirmar, que si me lo pienso mejor, estoy feliz donde estoy ahora. Un quejido de queja me hizo regresar.

-me choca la falda de la escuela! Es demasiado larga!-se levanto de repente-ahora vuelvo, iré a cambiarme. Puedes ver la tele si quieres, estas en tu casa.

Subió las escaleras y yo ni lento ni perezoso tome el control encima de la mesa y comencé a pasar canales. Esta chica tiene mejor programación que la mía! No recuerdo cuanto tiempo paso pero estoy casi seguro que no menos de cinco minutos cuando ella ya estaba bajando las escaleras y se puso frente a mi. Pose mis ojos en ella.

-bueno entonces… por donde quieres que comencemos?

Había cambiado el uniforme de la preparatoria por una blusa blanca con letras rojas en ingles y un short de mezclilla. Bueno, podía reconocer que estábamos en pleno verano y hacia mucho calor, pero no creo que fuera suficiente como para llevar unos pantalones tan cortos. Si veía a Karin salir de la casa con eso puesto, la mandaba directamente de vuelta a su habitación a cambiarse, después de buscar la dichosa prenda y deshacerme de ella para asegurarme de que no la vuelva a usar.

Pero no estábamos hablando de Karin.

-me da lo mismo…-conteste cerrando los ojos y volteando a otro lado, intentando ignorar lo que había imaginado.

-bien… entonces ven al comedor y vamos a empezar.

No quiero dar detalles inútiles del estudio que se hizo en los siguientes… que serán… treinta minutos? (aunque a mi me parecieron mas). Solo que intercambiamos conocimientos de alguna manera que fuera comprensible para los dos, y si alguna ves pensé que nadie podría estar peor que yo en alguna materia, (aparte de Sakuragi) antes de saber lo grave que estaba esta señorita en Ingles. Se sabia lo básico, lo que te enseñan en primaria, y de ahí… cero…

Era un idioma tan sencillo, tan sencillo que hasta yo lo entendía. Claro que el que tuviera una madre estadounidense eran una gran ayuda, y el que ella nos hablara en ese idioma desde pequeños nos ha servido para mejorar. Intente hablarle en ingles para saber hasta que nivel podía empezar, pero era inútil. Su pronunciación era muy mala, no recordaba muchas palabras y verbos mas usados, sin contar con que la invadían los nervios al responder. Sabia yo que no sirvo para esto.

La otra sugerencia (después del intento fallido de enseñarle) fue empezar con la otra materia, Química. Y el aprendizaje se hacia aburrida a ratos, lo que lograba hacerme cabecear del aburrimiento. Por eso odiaba esta asignatura. Y el que mi estomago sonara de hambre tampoco me servia para concentrarme.

-no te duermas!!-me grito casi en la oreja y me señalo en su libreta un dibujo de moléculas-estoy tratando de explicarte!

-estaría mas despierto si fuera mas interesante…-le dije apoyando el codo sobre la mesa-que son esos? Balones?

-no puedes estar tranquilo sin tocar el tema del Basket, verdad?-no conteste-que no te duermas!

-solo cerré los ojos, no me estoy durmiendo!

-no puedo distraerme contigo, en cualquier momento te caes de la silla para dormir!

-no es fácil mantenerme despierto cuando tengo hambre!

-tienes hambre?-su tono de voz cambio-por que no me lo dijiste?!

-no preguntaste…-el cambio de actitud hasta llego a asustarme y más cuando se levanto de la silla con rapidez.

-puedo prepararte algo…-eso no me transmite confianza-que se te antoja?

-eh… no lo he pensado…-rodé los ojos al lado opuesto-lo que sea…

-haré algo rápido…

Paso seguido, corrió a adentrarse a la cocina, dejándome medio aturdido jugueteando con el lapicero en la boca y balanceándome sobre las patas traseras de la silla.

-tienes mucha hambre? Para que prepare más de la cuenta-la escuche desde la cocina.

-aja…

-te gusta la mostaza?

-aja…

-me estas dando el avión?!

-no…

-Rukawa!!-asomo su cabeza por la puerta.

-te dije que no!

-mas te vale.

Volvió a perderse tras las paredes y no tarde en escuchar platos, puertas que se abrían y cerraban, así como el sonido del cuchillo siendo usado para cortar. Me asalto la curiosidad de saber lo que preparaba, ya que no podía sentir aun el olor de la comida, lo que me turbaba mas por adivinar o suponer lo que hacia.

Pasé el asunto por alto hasta que volví a escucharla.

-no te estas durmiendo verdad, Rukawa?!

-no!-grite de inmediato, aunque era todo lo contrario.

Pase la vista por todo el departamento, buscando algo para distraerme, y lo encontré. La puerta de la cocina estaba abierta y tenia completa vista de mi anfitriona desde ahí, que estaba parada de perfil moviendo lo que parecía ser un pedazo de pan. Luego, abrió una alacena arriba de su cabeza, estirándose para alcanzar lo que buscaba. Levante una ceja.

Era una imagen un poco… bochornosa. El short (aparte de ser muy corto) le quedaba apretado, marcando sus piernas y muslos. Si un hombre que fuera capaz de llamarse Hombre no reconocía que esas eran una de las mejores piernas que una chica podía tener, entonces era gay absoluto. Recuerdo haber visto tan buena retaguardia (y natural, por lo que veo) en unas cuantas revistas, que desde luego no pienso plantear aquí. Dios! Como no me di cuenta antes!

Sin percatarme de que lo hacia, olvidándome de lo descarado que me veía, y para tener una mejor vista de ello, me balanceé hacia atrás en mi silla mientras ella seguía estirando su cuerpo, y en medio de mi atolondrado estado, la escuche.

-no puedo alcanzarla… Rukawa podrías venir a ayudarme?

Fue entonces cuando perdí el equilibrio (por andar de mirón, que es lo que mas me dolía) y acabe tirado en el suelo de espaldas. Hasta el sueño se me quito.

-Rukawa!

Y ahora me pregunto… ¡¿Qué demonios fue eso?! ¡¿Qué me paso?!

-estas bien?-ella ya estaba agachada a mi lado.

-eso creo…-dije esquivando su cara a la vez que me tocaba la cabeza.

-que te paso?-no quiero saberlo, o mas bien, no quiero aceptarlo-te quedaste dormido, verdad?

-eeehh… si…-salida fácil, lo se, pero ni piensen que estaba dispuesto a contestar: "me caí de la silla por andar embobado viendo el buen trasero que tienes"

-baka!

Me levante disimuladamente y la mire con parsimonia. ¿Se habrá dado cuenta?

-ahora si vas a ayudarme a bajar la mostaza o vas a seguir durmiendo?

Parece que no, y mejor para mi. No cabe duda que esto será realmente difícil. Apenas es el primer día y ya estoy enfadado conmigo mismo por algo que ni ella sabe. Si lo único que hizo fue estirarse para tratar de alcanzar un mugre frasco de mostaza y yo caigo desmayado por mirar de más; es su culpa, quien le manda a ponerse ese tonto short tan ajustado. Soy hombre con un demonio!

Cuando puso el plato lleno de emparedados encima de la mesa, gire mis pupilas a ella. Me vio con cara de hambre, por que ahí había por lo menos una docena.

-un pequeño aperitivo… -eso era todo menos pequeño.

-quieres que me coma todo eso?

-claro que no! –sonrió-también hice para mi. No vale la pena cocinar tanto si voy a comer sola.

Ahora sabía a donde se iba todo lo que comía. Tome uno de los emparedados y lo observe un como desconfiado; mi paladar estaba ya demasiado acostumbrado a los guisos hechos por mi madre o mi hermana, así que no podía estar seguro si me gustaría. El crujir de mi estomago me recordó que no estaba en condiciones de ponerme espeso.

-ahora que? -se quejo.

-solo estoy asegurándome que sea comestible.

-no esta envenenado!-estiro su brazo para tomar uno de los emparedados y darle un mordisco-ves?

Bien, no es que eso haya sido necesario, pero el hambre es el hambre, por lo que tenia dos opciones: o me aguantaba y esperaba hasta llegar a casa o comía lo que estaba frente a mi, que no se veía tan mal, y hasta podía decir sabroso, pero las apariencias te pueden jugar una mala pasada. Decidí arriesgarme; me lo lleve a la boca y le di un mordisco ¿Qué podría pasar?

-si no te gusta simplemente preparo otra cosa y punto!

-no esta mal…-dije simplemente; y era la verdad, estaba bueno. Ella me miro como si quisiera buscar en mi cara algún indicio de mentira, pero después sonrió.

-no te sale lo sincero, verdad?

No me sale cuando me compromete demasiado.

-que le pusiste?-le di otro bocado al sándwich.

-lo de siempre…-se encogió de hombros-jamón, queso, mayonesa, lechuga, tomate, un poco de mostaza y aguacate. Ah! No le puse chile por que se me acabo.

-agua… que?

-aguacate! No sabes que es?-lo dijo como si hubiera exclamado alguna grosería-realmente no saben comer bien aquí!

-es esta cosa verde que parece wasabi?-escurrí un poco dentro de la comida, era una mala maña mía.

-exacto! Pero no es wasabi, se parece pero el sabor es muy diferente. Es una fruta que se da mucho en mi país y es muy rico.

De eso no tenia la menor duda; el sabor era diferente pero le daba un toque al emparedado bastante bueno.

-le pusiste a todos?

-si, por que? no te gusto?

-de hecho…-esto era muy difícil para mi-es bueno…

-eso era todo lo que tenias que decirme!-contesto alegre-apoco fue tan difícil?

-mmm…

-con decirme que esta bueno es suficiente para agradecerme.

A esta chica le gusta modificar las palabras a su conveniencia, no? A menos que sepa leer entre líneas. Tengo que evitar que se siga juntando con mi hermana antes de que cree un monstruo.

No recuerdo cuantos de esos sándwiches me comí, pero por lo menos fueron la mitad de los que habían, y no me di cuenta cuan hambriento estaba hasta que no vi vacío el plato. ¿Ya me los acabe?

-te quedaste con hambre, verdad?

-mmm… algo así… -no entendía la razón por la que estaba tan contenta.

-bueno…-se levanto del asiento- ya no me queda pan así que, veré que puedo hacer con lo que tengo.

-puedo comer en mi casa…-sugerí para no hacerla trabajar de mas.

-esta bien… me gusta cocinar. Claro que si te sientes culpable por hacerme trabajar, podrías echarme una mano.

-estas loca? No se nada de cómo cocinar.

-pues ya viene siendo hora de que aprendas algo…anda vamos!-literalmente me jalo del brazo para empujarme a la cocina, donde estaba seguro que no saldría vivo, pero el apetito seguía ahí y era canija.

Abrió la puerta del refrigerador y comenzó a buscar dentro. Tenia frutas y verduras que nunca antes había visto y mucho menos probado, algunos cuantos paquetes de leche y yogurt, huevos, botellas de refresco y jugos de manzana. Separo la mantequilla, una rebanada de tomate y cebolla en un traste; me pidió que sacara de la despensa el paquete de spaghetti y el aceite. Regresó a la alacena de arriba para sacar unos frascos con alguna clase de condimento dentro (tuve que ayudar a alcanzarlos).

-bien… esto es lo que haremos…como eres primerizo en esto te pondré algo fácil-si claro-puse los tomates a cocerse en la hoya con agua, cuando estén listos los licuaras junto con un poco de cebolla y un diente de ajo, ok?

-ehhh… eso creo…-me perdí en "puse los tomates" y por cierto ¿Qué cosa es un diente de ajo?

-mientras, yo ya puse el spaghetti a cocer con un poco de mantequilla y una hoja de laurel, sal y orégano. Cuando este listo me ayudaras a pasarlo con la salsa de tomate para que sancoche.

¡¿Qué?!

¿Seguro que esta hablando en japonés?

-oe…

-ahora vuelvo… iré a comprar carne y parmesano para el spaghetti. No creo que tengas problemas, es muy fácil.

Quiero creer que no era tan peligroso cocinar… no es gran cosa…que me cuesta poner unas cuantas verduras en el sartén y dejar que el fuego haga el resto… por que… la estufa hace todo, no?

-oe…

-enseguida regreso!-la puerta del departamento se cerró.

Eche un leve vistazo a todo lo que había a mi alrededor; una sartén con el agua y los tomates hervía en la estufa, y la otra hoya mas grande con el spaghetti aun crudo. A lado de ellos, la licuadora con un pedazo de cebolla dentro y lo que me esperaba como el diente de ajo. ¿No estaba demasiado duro el ajo como para licuarse? ¿Y como demonios iba yo a saber cuando estaban listos los tomates? Ahora comprendía por que no sabía cocinar. Esto estaba completamente alejado de mi coeficiente intelectual.

Cuando los dichosos tomates estaban apunto de despedazarse y empezaba a oler a quemado, supe que era hora de meterlos a la licuadora; no creo que se de cuenta que se pasaron un poco cuando se haga puré, o si? Los múltiples botones de colores de la licuadora me trastornaron; como les gustaba complicarse la vida a las mujeres, con un solo botón bastaba para hacer girar esta cosa y mientras más rápido era, mejor. Así que apreté el botón para la máxima revolución, y la cosa no salió como esperaba.

El tomate (ahora hecho salsa) estaba tan caliente que me hizo soltar del recipiente de la licuadora, mientras aun seguía girando. El resultado fue un desastre total en todas las paredes y el piso de la cocina, que quedaron batidos de puré de tomate, sin mencionar que gran parte de mi ropa quedo arruinada por mi graciosaza.

Mierda! ¿Y ahora qué? Tenia que limpiar todo esto antes de que…

-¡¿Qué paso aquí?!

Tarde…

La dueña había llegado a la cocina, y de la impresión dejó caer las bolsas con los víveres al suelo. Su cara estaba horrorizada.

-ah… puedo explicarlo…

-¡¿Qué fue lo que hiciste?!

-creo que… -me rasque la cabeza en busca de algo que decir-no se utilizar la licuadora…

-¡Dios mío!-paso los ojos por todo el lugar y se llevo las manos al rostro-mira lo que le hiciste a mi cocina!

-are…

-y mira el spaghetti! –apago la estufa cuando el agua de la hoya con los espaguetis estaba comenzando a rebozar-debiste haberlo apagado desde hace horas! Están todos quemados en el fondo!

-si me dejas decir algo…

-esta iba a ser la cena de esta noche! Ahora que voy a hacer!?-me miro con enojo y me señalo con el dedo-TU vas a limpiar todo esto!!

-que?!

-lo que has oído! Por tu culpa la cocina es un desastre, así que TU la limpiaras!

-te dije que no era bueno cocinando…

-no entendiste nada de lo que te dije?! No recuerdo haber hablado en español!

-daba igual si hablabas en japonés o en ingles o en español, no entendía nada de lo que me decías!

-y por que no me lo dijiste?!

Buena pregunta…

-supongo que… lo olvide…

Eso fue suficiente para que ella pusiera manos a la obra y me obligara a limpiar todo el batidillo; por supuesto que esta vez no iba a cometer el error de dejarme solo sin supervisión, por lo que ella estaba al pendiente de todo lo que hacia.

-quiero que lo dejes como nuevo, entendiste Kaede Rukawa?! Que no me mato todos los días como una chacha para que alguien más venga y lo ensucie en menos de cinco minutos.

¿Qué se creía que era yo? ¿La cenicienta?

Me llevo mas tiempo del que pensaba la limpieza de la cocina. Tire el pedazo de esponja a un lado cuando por fin había acabado de remover el último rastro de salsa de tomate. Me seque el sudor con el antebrazo, me deje caer en el sofá con los brazos extendidos y la cabeza hacia atrás; esto resultaba incluso mas duro que el mismo entrenamiento.

-veo que ya terminaste…

Desde mi posición y con el rabillo del ojo la vi aparecer.

-ya esta limpio…

-al menos para eso eres bueno-eso fue por que se la pasaba regañándome y corrigiendo cada minuto-acompáñame…

-a donde?-levante la cabeza.

-de compras, por tu culpa me quede sin ingredientes para la cena, así que vendrás conmigo-la mire con el ceño fruncido-que? Acaso tienes algo que objetar después de lo que hiciste?!

-no…-así o mas manipuladora.

-entonces vamos…

El supermercado mas cercano quedaba a unos diez minutos caminando, y por las prisas ella optó por ese, lo que era menos trabajo para mi, eso pensé hasta que tuve que arrastrar conmigo un carrito del súper. Hasta ahora con la única que había ido alguna vez de compras había sido con Karin y fueron muy contadas las ocasiones, ya que era aburrido. Fuimos recorriendo los pasillos en zigzag, deteniéndonos en alguna que otra para meter el producto dentro del carro; yo la seguía separada por unos cuantos pasos. Al menos me agradaba saber que ella era mucho mas rápida en elegir las cosas que mi hermana.

-diablos! por que siempre ponen el chile hasta arriba?-se quejo al percatarse que lo que quería se encontraba en la fila mas alta, imposible de alcanzar para ella aun agregándole saltos. Sin desear volver a pasar por el incidente de la silla, me acerque a tomar el frasco por ella.

En el pasillo de los artículos de limpieza personal, la cosa cambio, por que el dilema estaba en no saber cual de los dos tipos de jabón escoger. ¿Qué no todos son iguales?

-ya viste a esa chica?

La voz de un hombre me hizo voltear a mi lado derecho. Dos chicos de preparatoria miraban a Julia con bastante interés, que se mantenía entretenida escogiendo shampoo.

-es preciosa!-dijo el de cabello castaño.

-si, esta muy bien. Pero no parece japonesa.

-crees que sea extranjera?

-parece que si…

Pase los ojos de los muchachos (que se la pasaban diciendo maravillas de ella) a la silueta de la chica. Era obvio que resaltara de las demás por ser morena y mas alta que el promedio de mujeres japonesas, por lo que no me sorprendía que se fijaran en ella (me pasaba lo mismo por mi estatura), así que los comentario no resultaron del todo falsos, tal ves un poco exagerados; tampoco podía decir que era fea, por que no lo era.

-que opinas, Rukawa?

-eh?... de que?

Me lanzo al aire dos barras de jabón que atrape con facilidad.

-cual crees que huela mejor?

Me lleve a la nariz uno de los jabones que había atrapado con la mano izquierda, olía a flores, un aroma muy fuerte para mi gusto; probé el de la derecha y mis ojos parpadearon al reconocer la fragancia; aleje el jabón de mi olfato y leí el empaque de la cubierta: avena y miel.

-y bien?-pregunto esperando mi respuesta.

Así que eso era. Lo que había alcanzado a oler era un jabón con esencia a avena y miel; pero eso significaba que no solo su cabello olía de esa manera. La barra de jabón de mi mano izquierda se la regrese y deje caer el jabón de mi lado derecho dentro del carrito.

-ese esta bien…

Ella no dijo nada, y solo volvió a poner en su lugar el otro jabón.

Nos dividimos la mercancía dentro de las bolsas, y por supuesto ella se encargo de quedarse con las mas ligeras y yo con las de mayor peso; ésta se encargaba de explotarme lo mejor que pudiera.

-listo! Ahora si tengo todo lo que necesito!-dijo echando un vistazo a las bolsas y después a mi-gracias por la ayuda Rukawa, no hubiera podido cargar todas las bolsas yo sola.

Resople medio cansado, sabiendo de ante mano para que me quería desde el principio.

-te estas aprovechando de la situación bastante bien…

-oye… creo que es lo mínimo que puedes hacer después de haber ocasionado un batidillo en MI cocina!-se señalo así misma.

-eres muy exagerada!

-no soy exagerada!-me negó rotundamente, para después añadir con orgullo- Solo me gusta darle un poco de sabor a la vida.

-¿y eso que significa?

No tuvo oportunidad de contestarme debido a que una de las bolsas de plástico que sostenía se rompió, dejando caer todo su contenido de manzanas y naranjas por el pavimento junto con algunas barras de chocolate.

-aaaaayyyyy nnnnnnoooooo!

No tardo mucho para que enseguida comenzara a recogerlas. Uno de los chocolates mas alejadas de nosotros callo rodando y fue a parar cerca de un gato negro.

-hola gatito…ven…-llamó al animal mientras se agachaba con cuidado-no tengas miedo… ven… no te vayas a comer mi chocolate eh?

Y como si el animal la entendiera, tomo la barra por su hocico y permaneció quieto mirando a la chica con precaución con sus grandes ojos dorados. Dio unos cuantos pasos hacia atrás de forma sigilosa.

-oohh nooo… no gatito, no hagas eso… por favor…-comenzó a caminar en cuatro patas, y de vez en vez se le salía alguna especia de imitación de maullido para llamar la atención del gato; se veía bastante ridícula.

-por que no lo dejas en paz?-le sugerí aguantándome las ganas de hacer algo mas.

-no! no dejare que se lleve mi chocolate!

-es solo un pedazo de chocolate…

Mi miro con odio como si hubiera soltado una blasfemia, ignoró el comentario y la escuche murmura "maldito gato" para después abalanzarse sobre él y tratar de atraparlo sin éxito. El gato la esquivó y salto encima de una barda con la barra en las fauces, la observo de nuevo a manera de burla.

-condenado gato ladrón!-ella se levanto con el puño levantado-devuélveme mi chocolate!

Pero el gato como respuesta se dio la vuelta y salio corriendo a toda prisa.

-a donde crees que vas?! No dejare que escapes!

-estas loca?-la detuvo de un brazo- déjalo ir!

-sabes lo que estas diciendo?!

-perfectamente…

-pero es chocolate!!-se soltó de mi agarre-ni pienses que permitiré que ese estúpido gato se salga con la suya!- y al instante se puso a correr tras el gato.

Esto no puede estar pasando. Volví a dar una exhalación y fui tras ella; a veces me preguntaba de donde sacaba tanta paciencia. Terminamos persiguiendo al gato hasta un parque cerca de donde estábamos, y la necia del chocolate volteaba a todos lados en busca.

-ahí esta!-señalo un árbol donde se alcanzo a ver el gato negro subirse a una de las ramas.

-no pensaras en…

-subirme? Claro que si!

No sé que se me hacia mas chusco: la determinación con la que hablaba o el hecho de que hiciera todo este drama de perseguir a un gato por una barra de chocolate. El tronco era bastante grueso y tenia varias ramificaciones, así que no fue tanto problemas el ayudarla a subir. El dichoso gato (que ya estaba comenzando a despreciar) se mantenía erguido desde una de las ramas mas alejadas del suelo, mirando desde lo alto como si fuera espectáculo, todo el desplante de la coreografía para trepar el árbol de la que ella hacia muestra.

-oe… si te caes, no pienses que voy a atraparte-le dije desde la base del árbol.

-no te preocupes… no me caeré!-contesto llegando a la rama donde el gato la esperaba en la punta. Gateando encima del tronco, se fue acercando poco a poco a él, teniendo cuidado de no tambalearse demasiado.

Repentinamente, el gato hizo algo inesperado, dejó el chocolate encima del manojo de ramas con hojas y se fue saltando lejos para perderse entre los matorrales. Su cara sonrió triunfante, mientras estiraba el brazo para lograr alcanzar la barra de chocolate, pero otro amigo indeseable apareció; un cuervo.

La expresión de Julia cambio drásticamente a una de sorpresa y hasta podría decir de miedo. Se quedo congelada como estatua y aparto la mano inmediatamente, como si fuera a quemarse. El pájaro tomo el chocolate por el pico y se acerco.

-no… -la escuche de forma débil-aléjate…

El susto ocasionado por el batir de las alas del cuervo, hizo que se soltara de su agarre, perdiendo el equilibrio y estuviera a punto de caer, dando un grito logró sujetarse de ultimo momento, dejándola colgada de brazos de la rama. Una sensación extraña me recorrió la espinal dorsal y mis músculos se tensaron.

-que idiota…-susurre sin apartar la vista de ella.

El ave se fue aproximando con el chocolate en su pico, pero eso parece que ya no le importaba, en cambio intento alejar al cuervo de ella, balanceándose con brusquedad, amenazando la rama con romperse.

-oe…detente!

-has que se vaya… por favor Rukawa!-su voz era temerosa y suplicante.

-deja de moverte tanto o la rama se…

Se escucho un crujido, después otro más fuerte, un grito y la rama al fin cedió al peso, dejándola caer al suelo sin remedio, y encima de mi.

-ay!! Eso me dolió!

-quítate!-alcance a decir sin aliento-pesas!

-que?... ah!-se aparto inmediatamente- perdóname Rukawa!

Me levante y me lleve la mano a la parte baja de la espalda, donde ella había caído sentada encima de mi. Pero ni siquiera tuve tiempo de quejarme y lamentarme. Escuche un grito que casi me parte los tímpanos.

-aléjate!!

Después de desaturdirme un poco, supe a quien le gritaba. El cuervo había bajado a los pies del árbol y estaba frente a nosotros, había dejado caer la barra de chocolate a un lado; Julia corrió a cubrirse detrás de mi. La caída debió alterarle seriamente el cerebro.

-que haces?-le dije sobre mi hombro.

-nada…-dijo rápidamente-solo quiero recuperar mi chocolate! Anda, quítaselo!

-le tienes miedo a las aves?

-no! bueno… un poco… -el pájaro grazno de forma agudo-aaaahhhh!! Aléjalo de aquí!! Has que se vaya!!

Creo que era obvio que si. Se aferró a mi como una espora y muerta de miedo; parecía una niña pequeña, pero mas… histérica.

-y el chocolate?-eso la hizo reaccionar por un momento, pero cambió de opinión al ver horrorizada como comenzaban a llegar mas cuervos, llegando como si custodiaran el chocolate y estuvieran dispuestas a atacar esperando cualquier movimiento de nosotros. Esto ya era mal augurio.

-odio las aves…-susurro.

-de donde salieron tantos cuervos?

-no lo se pero son horrorosos! Que vamos a hacer?

-que vas a hacer TU!

-ya se! Tu te encargaras de distraer a los cuervos y yo iré por el chocolate!

-todo esto por un estúpido chocolate?!

-tiene chocolate blanco también!

No se cómo demonios sucedió, solo se que después de haberme empujado hacia los pájaros para espantarlos y que salieron volando a todas direcciones, en ese momento ella aprovecho para tomar el chocolate. Hasta ahí pensé que el asunto ya estaba resuelto; ella tenia su chocolate, los cuervos se habían ido y yo no tenia que aguantar mas, y así todos felices.

Pero la cosa dio otro giro cuando los cuervos comenzaron a graznar y a revolotear a nuestro alrededor sin control, Julia chillo mas histérica que nunca, me tomó de la mano y salimos corriendo fuera del alcance de las odiosas aves de rapiña; para empeorarlo todo, algunos comestibles que aun guardábamos en las bolsas, se terminaron esparciendo de nuevo, la chica regreso a buscar los objetos tirados y así de rápido como los levanto, de la misma forma volvió a salir huyendo muerta de pánico al ver los pájaros revoloteando tras nosotros.

-lo conseguimos!! Recupere mi chocolate!! -levanto los brazos en señal de triunfo al haber perdido a las aves y acabar cansados, llenos de hojas y plumas por todo el cuerpo; y yo apunto de estallar.

Dios mío! Con que clase de loca maniática me estaba relacionando!

Primero, tuve que cocinar sin saber si quiera como calentar el agua y las consecuencias fueron una remodelación abstracta con puré de tomate en toda la cocina, lo que desde luego me obligaron a limpiar solo; segundo, perseguimos por toda la calle a un estúpido gato culpable por robarse una endemoniada barra de chocolate de las cinco que se compraron en el supermercado, llegando a tales extremos de subir a un árbol y caer encima de mi; tercero, para enterarme que clase de fobia tiene, unos pajarracos hicieron la tarea de perseguirnos dejando huellas de la comida por todo el parque junto con su pequeña firma en mi cabeza.

¡Nunca había tenido un día tan ridículo, estúpido y extraño en toda mi vida!

¡Y esta vieja demente y tonta era la culpable que yo este al borde de la histeria!

Cerré los puños y apreté los labios tratando de aguantarme…

-eh?... oe… Rukawa?...

Pero ya no podía…y deje que mi cuerpo hiciera algo que no había hecho desde hace mucho tiempo…

Contuve mi estomago con las manos y… me puse a reír… a carcajadas…

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contesto reviews

shadir: disculpa mi ignorancia pero a que te refieres con encerrona? supongo que es algo asi como presion no? jeje

kperscy: la cena fue una de las escenas que mas me divirtio escribir y me alegra que te haya gustado.

obana-chan: gracias!! este capitulo me costo mas trabajo pero fue muy divertido jeje otra faceta de Rukawa que nadie se esperaba jojojo

chikita22b: jajaja ya ves, aunque la duda tambien me asalta a mi por saber como le hago jajaj estoy poseida a ratos jaja ntc las materias que reprobo hnamaichi se diran mas adelante, asi que no desesperes jeje

kaechan: las ganas ke a tenido julia de darle un buen zampaso a rukawa no han sido pocas pero se tiene ke aguantar jeje