"Historias que con el lento paso del tiempo se convierten en leyendas."
14. La desaparición de Sailor Saturn
Para Isaac Sinclair pasó demasiado rápido. La historia podía contarla en breves segundos si empezaba desde el principio: se enamoró de la persona equivocada. Aventó la corbata dejando que el aire la llevara lejos. Exhaló profundamente para después respirar ese aire siniestro que lo llamaba a la muerte. Su vida entera se veía ensombrecida por errores fatales. Sí, Michiru tenía razón, la abandonó presa de sus propios deseos, sueños y anhelos… En qué momento creyó que la vida podía ser vivida para regocijo propio. Se subió arriba del barandal del puente. Escuchaba de lejos el tren venir. Ya no más. Cerró los ojos dejando que el seductor encanto de la libertad lo llamara.
- No – le sujetó con fuerza de la camisa – No más
- Melissa – musitó observando cómo el tren pasaba por debajo de ellos llevándose sus esperanzas
- He preguntado todo el día por ti – musitó enfadada – Bájate que me pone de nervios… te caerás
Se sentaron en ese puente, escuchando cada tren que pasaba y al viento sacudiendo el desolador paisaje. Eran jóvenes, llenos de sueños y la ingenuidad a flor de piel. Ella buscaba libertad, quería terminar con la maldición convirtiéndose en algo más que la sombra de su hermana. Él quería extender el imperio que heredó, buscaba las pasiones que sacudían el alma humana.
- Michiru fue a verme… estaba muy molesta
- No es para menos… ¡Me mentiste!
- No te engañé y lo sabes – gritó furiosa
El suelo vibró ligeramente por el paso de otro tren. Silencio. ¿Cuándo se volvieron enemigos? Cuando decidieron pasar por encima del otro. Para Isaac ella dejó de importar junto con sus vástagos y para Melissa solo interesó mostrarle que el destino no era nada comparado con la furia que sentía porque la abandonó.
- ¿Recuerdas cuando nació Michiru?
- Sí… Era un bebé hermoso
- ¿Y Kared? – le interrumpió Isaac
- También, él fue prematuro y nos asustó un poco… ¿Por qué lo preguntas? Tú estuviste allí
- No puedo recordarlo… – se frotó las sienes angustiado
& & & &
La poderosa Sailor Saturn volvió a dormir en ese endeble y enfermizo cuerpo, tal vez para siempre. Orión no dejaba de vigilarla esperando el tan ansiado despertar de la Sailor de la destrucción. Se escondió al ver salir a Hotaru empujando su carriola, en la parte de delante del pequeño carrito como todo un temerario conductor de autos de Fórmula Uno iba Artemis, atrás llevaba un montón de bolsas y pañaleras. El gato blanco emocionado gritaba y hacía ruidos como si de verdad estuviera pilotando un auto de carreras. Orión no pudo evitar reír, ojala le hubiera sacado una foto para así reírse de él un rato más. Emitió un suspiro largo y monótono, su vida comparada con la de ese gato tonto, era un a ruina. Artemis vivía, gozaba, sentía mientras él contemplaba y vivía para defender ese universo.
- Muy bien¿Listos? – reía Hotaru sujetándose el sombrero mientras tomaba velocidad
- ¡Listos! – gritó Artemis
- Aquí vamos – empujó la carriola con gran fuerza y en cuanto ésta tuvo la suficiente velocidad se subió en ella sintiéndose una verdadera piloto de autos.
- ¡Transeúnte a la vista! – gritó el gato observando a la pobre persona con la que se impactarían
En menos de tres segundos el impacto terminó. La carriola rodó muy lejos de ellos, el pobre Artemis terminó patas arriba con el pequeño Artemiso encima de él, la niña estaba aún encima del ingenuo hombre que no vio venir la atrocidad…
- Lo siento – se disculpó la niña mientras se ponía en pie
- Auch – gimió y sus ojos azules se llenaron de vida – Eso es velocidad pero podrías ponerle frenos a esa carriola
- Lo lamento – repetía la niña
- No te apures ¿Estás bien?
- Sí parece estamos completos… Y la carriola sobrevivió – reía encantada de la vida
- ¿Eres la hija de Tomoe? – la observó con atención pues recordaba haber visto su foto en la oficina del científico
- Sí, pero no te molestes en subir la colina – señaló su casa – no está, salió de la ciudad pero mañana ya estará de regreso
- Mira – decía levantando las cobijitas y maletitas de la niña – Soy Mitche Fabela, tengo un trabajo importante para él ¿Podrás recordar mi nombre?
- Nunca olvido el nombre ni el rostro de quien atropello – reía – Mucho gusto, Hotaru Tomoe y éste es Artemis mi gato, aquel encima suyo es su futuro hijo Artemiso… ¿Si te invito unas galletitas disculparás mi torpeza?
- Será en otra ocasión mi bella señorita… Fue todo un placer conocerlos – y cojeando se encaminó de regreso a su auto
- ¡Fue un placer y lo siento! – gritó – ¿Crees debimos hacer algo más?
- No – sonrió Artemis –Anda subamos de nuevo a la colina y lo intentamos otra vez
- ¿Atropellar otra persona? – interrogó asustada
- No, bajar a toda velocidad – reía el hermoso gato
& & & &
Se veía muy triste esa tarde. Parecía estar tan solo y tan desamparado como ella misma se sentía sin Darien. Lo invitó a sentarse en los columpios para jugar a ver quién podía llegar más alto. A la cuenta de tres ambos se impulsaron buscando tocar el cielo. Kared sonrió con esa melancolía que deja el desamor. Serena hizo que su pequeño columpio se detuviera para quedar frente al rostro del joven.
- Somos amigos… Si te sucede algo sabes que cuentas conmigo
- No tengo nada – se paró sobre el columpio para impulsarse – Soy un ave – detuvo un poco el ritmo – así que verás a mi hermana… No sé por qué quieres tanto ser como ella
- Porque un día uno debe ser algo más que nada
- Eres buena… para hacer reír a la gente, para alegrar vidas… No sé para mil cosas. A mí me gusta como eres, yo te quiero así…
- ¿Siendo torpe hasta para ser torpe?
- Sí – rió animadamente el chiquillo
Pero Serena no lo creyó así. Tantas veces se torturó con la idea, si hubiera sido. Pero era un verbo sin sentido pues nunca habría manera de echar el tiempo atrás para cambiar la historia. Ya no valía la pena mirar el pasado
- No sé – esta vez fue él quien quedó frente a esos hermosos ojos azules – A veces las personas solamente son y punto… No pueden evitar su naturaleza
- De todos modos, no quiero seguir reprobando y Michiru dijo me traduciría las lecciones… ¡Darien! – casi se cae Kared del columpio al leer en los labios de la niña quién le robó esa encantadora sonrisa pues acaba de aparecer el molesto ex novio
- Ah, él – musitó cansado de ser paño de lágrimas por un hombre tan insignificante
- Hola Serena… ¿Kared? – no recordaba bien cómo se llamaba – casi no te reconocí
- ¿Vives por aquí? – sabía se había mudado pero no conocía su nueva dirección y verlo en esa zona le hizo deducirlo
- Sí – sonrió amablemente – en los departamentos de allá – señaló los grandes y lujosos edificios
- Demasiado costosos – se impulsó en su columpio el niño – La gente hasta para eso es torpe – Y Darien le lanzó una mirada colérica – Mi padre dice que los negocios son cosas de bobos pero como todos se concentran en querer aparentar solamente consiguen deudas
- ¿A qué te refieres?
- A nada… ¿Crees que pueda alcanzar el cielo?
- No le hagas caso – sonrió Serena un tanto cohibida
- Tal vez podamos platicar otro día a solas – gritó harto del chiquillo y su ruidosos columpio – sobre los pendientes
- ¿Pendientes?
- Sí, sobre eso…
- ¿Eso? – de qué le hablaba Darien
- ¡El enemigo! – por fin perdió la cabeza
& & & &
Amy fingió no ver a Mitche en las escaleras, pasó de largo con la mirada clavada en sus notas. El hombre medio la saludó sabiendo que no le contestaría y como al resto de mortales de aquellos laboratorios lo ignoraría. La joven regresó sobre sus pasos, no podía dejarlo allí con los codos raspados, los pantalones sucios y la camisa rota. Lo miró fijamente como si su mirada quisiera penetrar y aniquilar el alma del joven hombre en un solo movimiento. Él rió e hizo ese ruido raro con la lengua que tanto le molestaba
- ¿Qué te pasó?
- Una carriola me atropelló – rió animadamente – un crío jugaba en la calle y creo no me vio a tiempo. Tengo una junta en una hora y me veo fatal – mostró el golpe en su mejilla que por lo reciente se veía más grotesca de lo que era
- Déjame verte.
Algo leía en los ojos de Amy más allá de esa furia contenida por tanto tiempo, pensaba todos los días en ella y es que no podía negar le parecía divertido verla asentir con la cabeza mientras su ser entero temblaba por la ira que la consumía y gritaba por salir. Se sentó encima de los lavabos del baño de mujeres, dejó que Amy lo atendiera y cuidara como a un niño pequeño a pesar que se sentía un tanto absurdo.
- Listo, con una camisa de manga larga no te verás tan mal y hasta puedes decir que defendiste a una de tus tantas novias, quedarás como héroe
- ¿Te enfadó lo de Arlet?
- ¡A mí¿Y por qué debía enfadarme? – tartamudeó nerviosa sintiendo esa mirada penetrante – No me interesas en lo más mínimo
Cómo olvidar que cada que deseaba acercarse, Arlet le recordaba ella jamás sería alguien en quien él pudiera interesarse. Frunció la boca cansado de que esa joven se jactara de saber qué era lo mejor para él
- Sí – bajó la mirada riendo – no soy tu tipo. Pediré una camisa a uno de los chicos y me veré presentable para la junta
- Sí – salió del baño
- ¡Gracias! – le gritó a todo pulmón pero temió ya no lo hubiera escuchado
Se quedó allí por largo rato pensando en cuántas veces lo hizo, contar los romances en su vida era un poco impreciso pero qué decir en su defensa sino que así era él.
- ¡Mitche! – gritó histérica Arlet
- ¿Hola? – miró a todos lados – Me divertía echando mi reputación al caño – explicó para terminar riendo, no le diría cedió a los deseos de Amy y entró al baño de mujeres
& & & &
Yaro iba distraído, algo inusual en él, estaba pensando en la jovencita de cabellos rubios y ojos soñadores. No iba a negar le llamaba mucho la atención, era tan peculiar y tan única, se preguntaba cuál sería su relación con V. Él estaba convencido que la supuesta heroína era una burla entera, una creación para dejar a la policía en ridículo y distraerlos de los verdaderos robos como había sucedido con el robo más grande a una joyería del centro, asalto al que no se presentó la famosísima Sailor V. Sin fijarse se estrelló contra la jovencita
- Lo siento – le extendió la mano para ayudarla – venía distraído
- Y más vale no me estés siguiendo de nuevo – frunció el ceño Mina
Ambos se agacharon a levantar las cosas que se habían salido de la mochila. La joven estaba tan molesta que no se fijaba en el riesgo en que se ponía, debajo de uno de los cuadernos estaba el precioso prendedor. Yaro lo alcanzó a distinguir, lo levantó con presura y la jovencita se quedó pasmada observando los ojos furiosos del joven teniente
- Lo robaron de la joyería en que tú estuviste… ¡Estuviste en ese robo!
- No sé de qué hablas – se lo arrebató de las manos
- Tú estabas en el robo… Y preguntaste por ese prendedor junto con mil piezas más bastante caras… ¡Eras cómplice!
- No es cierto – empezó a tartamudear nerviosa
- ¡Mina Aino estás detenida por complicidad en el robo a la joyería! Tiene derecho a guardar silencio todo lo que diga será usado en su contra, tiene derecho a un abogado si no puede pagar uno el estado se lo proveerá, tiene derecho a…
- ¡Espera! – Demasiado tarde, Yaro la esposó.
Llamó a la única persona que sabía le ayudaría: Amy. La joven emitió un suspiro tan fuerte que pareció el ruido de un toro cuando está por enfurecer. La peliazul ya tenía suficiente con Henok como para hacerse cargo de un embrollo de ese tamaño. Y para rematar su comunicador no dejaba de sonar. Lo apagó. No tenía tiempo para tonterías.
- ¿A dónde tan noche? – le saludó Mitche
- ¿Tienes tiempo? Te pagaré bien, necesito ir a la jefatura
- Anda sube, te debo una por salvar mi día – señaló el golpe de su rostro
Mina esta vez estaba en un gran lío, no había manera de comprobar que el prendedor lo adquirió de forma legal y a esas alturas la jovencita no creyó prudente confesar la verdad. Amy miró espantada la suma que pedían por la fianza, sin duda su amiguita se iría a prisión. Mitche le hizo una seña de desdén, esto lo podía arreglar.
- Diga – contestó molesta su móvil – No puedo ir – le colgó a Rei
- ¿Sucede algo?
- Nada
& & & &
Se levantó muy temprano para arreglarse, tenía una importante cita. Haruka la observaba por el espejo embelezada por su belleza. Emitió un suspiro y comentó se encelaría pues ni para ella se arreglaba tanto. Michiru rió animadamente, era vanidosa y punto. Le llevó el montón de pastillas que el doctor le dio junto con un vaso de agua. De un trago se tomó todas y sintió el sueño venía a ella de nuevo
- Por lo menos dejé de escuchar voces
- Veremos a Setsuna esta noche…
- Qué bueno – reía presa de los narcóticos – ella es muy graciosa
- ¿Te parece? – frunció el ceño
- Un día dice una cosa y al otro otra… Como si no fueran la misma persona – comenzaba a quedarse dormida – hasta su energía es distinta
- Creo que no será buena idea verla después de todo. Necesitamos saber qué te está pasando… Haruka – su torbellino se había quedado profundamente dormido – Tal vez solo necesites descansar.
Llegaba demasiado temprano. Estaba un poco nerviosa pero su amante tenía razón si aceptó es porque también quería verla y en un lugar tan concurrido como era un restaurante Dana Kaioh no le gritaría o haría una escena. Miró el reloj, ya era hora. Levantó la mirada observándola entrar. Se veía muy hermosa, si lo pensaba bien heredó la elegancia de ella. Qué diferente era de Melissa, y es que a su manera imponía respeto, tenía un aire aristócrata tan celestial que no quedaba otra que hacerle reverencia como a una reina.
- Buenos días –saludó a la jovencita – Qué te sucedió – miró el golpe que tenía
- Quería verte – masculló nerviosamente – Sé que nunca te di una oportunidad para explicar las cosas y lamento mucho lo que dije…
- No importa – tomó su mano con fuerza – eso quedó en el pasado. Yo también estaba muy enfadada. Supe que ya no estás en casa de Melissa
- No, creo viviré con Haruka… ¿Cómo está mi padre? Saytori
- Bien, poco deseoso de verte pero igual sabes es algo reservado… Sé que esta asustado… le dolió mucho perderte. No ha sido fácil para nadie… ¿Cómo está Melissa¿Sigue con sus ideas paranoicas?
- Es una buena persona
- Necesito me escuches – sostuvo sus manos entre las suyas – se acercan tiempos difíciles y será momento que decidas qué deseas hacer de ti… Eres más que la hija de Isaac Sinclair. Dale una oportunidad, sé que se ha portado como un imbécil pero… Melissa es muy hábil para engañar a las personas. No permitas que…
- ¿Viniste por eso? – se levantó de la mesa – quieres hacerle un favor a Isaac y es todo por lo que viniste… Perfecto – se encaminó a la salida del restaurante
- Espera – corrió tras ella – vuelve conmigo…
Michiru volteó a verla. Cómo podía ser tan manipulable, por lo menos Melisssa tenía una mente propia. Se dio media vuelta y continuó su camino. Su verdadera madre siempre tuvo razón, Dana Kaioh y Saytori fueron marionetas más de Dios.
& & & &
La Estrella Negra descendía y a su paso la atmósfera sufría brutales cambios. La energía cesó en el norte de la ciudad de Tokio. Rei había tenido una premonición hacía unos días sobre ese momento así que eso hacía a altas horas de la noche tan lejos de casa. Había llamado a sus amigas pero ninguna parecía responder. Se suponía Lita tenía una cita, Mina ni siquiera regresó a casa y Amy acaba de colgar diciendo estaba muy ocupada. Se transformó pues sabía de ella dependía.
- ¡Fuego de Marte!
Pero la nave estaba lo bastante alto que ni siquiera notaba era atacada. Emitió un par de luces y volvió a emprender su marcha. Iba lo suficientemente despacio para ser seguida. Sailor Marts estaba segura, la Estrella estaba buscando algo. Volvió a pedir refuerzos.
- ¡Qué sucede!
Un intenso remolino comenzó a crearse debajo de la Estrella. El torbellino comenzó a arrasar todo aquello que estaba cerca. La morena guerrea conjugó a sus propios espíritus logrando que el impresionante viento cesara. La nave se había ido
- No puede ser – musitó enfadada
- ¡Qué pasa Sailor Marts! – apenas llegaba Tuxedo – Me llamó Orión… Vine lo antes posible
- ¡Se fue! La nave se fue – de un brinco subió a un techo buscando algún rastro de ella – Qué sucede… qué buscas…
Nuevas mareas desataban su furia. Impulsadas por fuerzas extrañas se aproximaron demasiado a la playa anhelando traer consigo algo más que arena. El viento se hizo presente, su furia desatada sacudía cuanto a su paso encontraba. La Estrella Negra descendía lentamente. Por fin había encontrado lo que tanto estaba buscando. Emitió un pequeño sonido para después generar miles de haces de luces. Del subsuelo brotó ese pequeño octágono que comenzó a destellar una energía violeta.
- Hotaru – se quedó en seco el gato observando la luz que se aproximaba a ellos – corre… ¡Corre!
La niña apenas pudo esquivar el láser violeta. Se quedó tendida en el suelo sin dar cabida a lo que sus ojos veían. Artemis se posicionó frente a ella listo para defenderla.
- ¡Hotaru! – gritó Darien llegando a su auxilio – Debemos irnos de aquí…
- ¡Llévatela! – ordenó la sailor del fuego – yo me haré cargo
& & & &
No fue un accidente o uno de esos raros momentos en que la tensión nubla la razón. Mitche no podía explicar lo que sentía por esa hermosa niña pero sabía que algo más allá del deseo sacudía su alma. Ya habían llegado a su casa, él reía encantado pues no andaba tan pedido cuando intentó saber dónde vivía. Le comentó sobre su odisea para averiguar su dirección y ella rió llamándolo tonto: pudo preguntarle. Se encogió de hombros.
- ¿Te confieso un secreto? – le musitó al oído
Su espantosa comezón rompía el encanto. Necesitaba dejar de sentirse enamorada o jamás terminaría su urticaria. Mitche rió sin entender que era él quien generaba su malestar. Se inclinó para besarla pero su estúpido reloj comenzó a chillar volviéndolo loco.
- Qué cosa es eso – tomó la mano en que lo tenía puesto – ¿Acaso es un recordador?
- No – y sin querer lo encendió
- ¡Amy va para allá! Amy cuidado
- ¿Qué? – contestó Mitche – Quién viene… ¿Hola¿Se le acabó la batería…¡Al suelo!
Una poderosa ráfaga de viento les pasó rozando a lo que siguieron haces de luces. Amy levantó la cabeza buscando dónde estaba la Estrella Negra. Miró al cielo, estaba por cruzar los departamentos donde ella vivía. Su primer impulso fue correr pues su hermano seguía allí…
- Estará bien… No llegarás – la tiró de nuevo el suelo protegiéndola con su cuerpo del ataque
- ¡Basta! – gritó Hotaru generando una energía que superaba a la de la estrella
En su frente se dibujó la insignia del planeta Saturno. Su cálida luz hizo cesar a las generadas por la nave. El suelo vibró presa del miedo pues comenzaba la guerra. La pequeña niña se revistió con el traje de Sailor Scout. Sus ojos violetas miraron desafiante a ese extraño enemigo. Levantó su hoz y apuntó retándola a seguir pisando y devorando la faz de la tierra.
- Soy la sailor del cambio… Soy Sailor Saturn
Pero tal parecía que la Estrella no quería irse sin dejar daño. Emitió un fuerte chillido y el pequeño octágono comenzó a girar frente a los ojos de la pequeña guerrera. Un nuevo haz de luz violeta se generó y con una fuerza descomunal atravesó el cuerpo de la niña. A lo que siguió una fuerte explosión que sacudió el sitio. Tuxedo Mask abrazó a Sailor Marts para protegerla con su capa del estallido. Mitche sujetó con fuerza a Amy mientras ella gritaba desesperada por su hermano.
- ¡Hotaru! – gritaba Artemis
La neblina comenzaba a disiparse. Sailor Saturn se había desmayado y ahora era elevada por la nave. El gato blanco gritaba desesperado, intentó detenerla pero la energía que ambas partes generaban lo dejaba sin posibilidades. Gritó más fuerte y la nave cansada de su testarudez lo cayó con un rayo. El gato quedó inconsciente.
- ¡Mitche! – gritó Amy
La explosión lo alcanzó y su humanidad no le ayudó mucho, ahora estaba gravemente herido. Tomó su rostro ensangrentado y entre llantos pidió porque reaccionara. Tuxedo siguió a la nave que comenzaba su viaje mientras Sailor Marts pedía una ambulancia.
& & & &
Besó esos labios en los que encontraba paz. Sintió una potente descarga de energía pero nunca creyó se trataba de algo sobrenatural. Pasiones que dominan. Sucumbió al anhelo y al deseo pues se sentía fracasada y al punto de perderlo todo entonces qué daba si arriesgaba un poco más. Qué perder cuando ya no queda nada. Ese veneno que se desencadena de la faz de la tierra, ese momento mágico y glorioso en el que el ser humano se da cuenta que ya no queda nada qué perder sino todo por ganar. La pasión la consumía y su mirada en la que se perdía el eterno romance no le dejaba más salidas. Se enamoró de esa magia, de la divinidad de sus ojos verdes. No pretendía entender su locura sino entregarse a ella pues nunca podía escapar al mar. La besó descargando todos sus deseos. Se perdía entre aromas y ensueños.
- Te amo – musitaba Haruka enloquecida
Michiru sintió esa descarga de energía también. Cada beso se llevaba un pedazo de su ser y probaba los ímpetus que consumían al viento. Saboreaba cada caricia, anhelaba. Su comunicador comenzó a sonar y ella lo aventó lejos pues ahora no importaba si el mundo entero se terminaba. Cerró los ojos dejando que el amor la llevara a la perdición. Las luces tintinearon. Sintió su piel rozando la suya, sintió la calidez de la sinceridad en la entrega, en el amor. Murió el desaliento, la pena, dolor, tristeza… Se perdió entre suspiros y gritos
- No podría vivir sin ti… Me dejas en la oscuridad cuando te vas… No me dejes – suplicaba la rubia
Así sucedía, cuando se iba de sus brazos se quedaba en la penumbra perdida como un niño pequeño mas hoy no importaba porque la amaba con toda la fuerza del alma. Un nuevo destello de luces le alertó sobre el despertar del Heredero pero para Haruka ya no importaba no podía pensar en nada más allá de ella y las esperanzas que renacían. Se acabó la fatalidad y el anonimato. La besó de nuevo, acarició su piel y sus manos se quedaron quietas en ese rostro de ángel. Ella aspiró su aroma, por primera vez en mucho tiempo la rubia bajaba la guardia, sentía de verdad y dejaba aparte ese lado oscuro de su alma. Hoy por fin lo callaba.
- Nunca me he ido – le musitó la violinista
En ese último beso lo vio. Ese sin fin de secretos que hoy quedaron al descubierto. Estaba allí frente a esa lápida fría después a él, ese hombre rubio que hacía estallar sus peores y más bajos instintos. Venía el silencio, la oscuridad y después el amanecer teñido de sangre…
- Qué hiciste Haruka – se separó de ella después de observar de cerca su crimen
- Lo mismo que tú haces hoy… No queda nada más que perder
Esa era la lección. Debía separ aquello que la encadenaba eternamente a su deseos. Lo hecho, hecho estaba y ya no podía ni siquiera buscar remediarlo. El amanecer así se tiñó de sangre. Acarició el cabello de la rubia para acomodarse a dormir en sus brazos mientras el mundo entero luchaba por sobrevivir una noche más.
& & & &
Mitche despertó en el hospital preguntando por Amy, estaba totalmente fuera de sí y temblando como un cachorro huérfano en un día de invierno. Su mirada volvió a buscarla pero únicamente encontraba enfermeras y doctores. Intentó incorporarse en vano, ya había sido atado a la camilla. Se sacudió por quinta vez en una pequeña convulsión para volver a perder la conciencia.
- Prepárenlo para cirugía – informó la doctora Mizuno
- Sí doctora
Amy se sentó en la banqueta del hospital con la mirada clavada en esa bóveda celeste. Había escuchado dos horas seguidas llorando a Artemis y por sus pequeños gimoteos suponía pronto iniciaría otro llanto del mismo o más tiempo. Estuvo tentada a platicarle que estaba allí por él, por Mitche y no por una guardia como el gato creía. Se levantó y lo invitó a su casa, tenía helado y muchos pañuelos
- ¡Amy! – gritó uno de los colegas de su madre
- ¿Qué sucede?
- Es Fabela Mitche, no podemos controlarlo no deja de preguntar por ti ¿podrías ayudarnos?
- ¡Y yo que puedo hacer no soy cirujano!
- No a operarlo, si te escucha y le pides se quede en paz quizá haga caso y se calme
Se quedó a su lado escuchándolo llamarla. Le dolía el alma verlo así, apenas hacía un movimiento y las ataduras impedían continuara. Acarició su cabello ensangrentado para inclinarse y susurrarle al oído allí estaba. Cerró los ojos y su cabeza se reclinó muy cerca del rostro del hombre
- Amy – musitó de nuevo
- Estoy bien y tú también lo estarás si te quedas quieto – lo besó en la mejilla
Sus manos se quedaron quietas encima de su pecho. Acarició esa piel desnuda que pronto sería cortada. Un destello leve de energía emanó de sus manos y Mitche dejó de respirar por milisegundos. La máquina chilló como loca alertando al personal: el paciente caía en paro respiratorio
- Salga señorita
- Sí
& & & &
Rei la esperaba. Mina se sintió avergonzada, no pudo ser humillada de peor manera, tomó sus cosas de manos del policía. Soslayó la mirada dura de su amiga y se subió a la camioneta. Se quedó callada observando el paisaje de ese nuevo y brillante día mientras Rei seguía atenta a sus reacciones
- Te pasas – masculló la morena – Un amigo de Amy pagó la fianza pero si no consigues un buen abogado irás a la cárcel
- No lo robé – afirmó molesta
- No he dicho que lo hicieras… Necesitas un buen abogado es todo
- Necesito mejorar mi suerte. Tú no sabes lo difícil que es ser yo
- ¿Difícil? Claro debe serlo, eso de andar por allí jugando videojuegos todo el día, persiguiendo estrellas y chicos ¡Y¿Qué hacías con un prendedor de 35 000 pesos?
- Nada
Prefirió callar, dejar para ella ese secreto: cuánto era capaz de hacer por Rei Hino.
NOTAS
Hola mundo!!! Talalalala Anuncio el estreno de Se Renta. Una breve comedia romántica sobre Haruka y Michiru. Vamos a acelerar el paso con esto ¿Ya lo notaron? Para que pueda lanzar nuestra más arriesgada idea Child´s Play OK prometo parar en el capitulo 15 y dar un largo receso jajajaja
OK sobre el capítulo: Ser torpe hasta para ser torpe… A que ocurre, más cuando estás triste y no puedes ver nada bueno en ti. Eso le pasa a nuestra querida Serena. Michiru ya adivinó lo que Haruka hizo (el asesinato) porque de alguna manera penetró en su pensamiento y alma… Prepárense para ver la guerra de dos mundos: Darien contra Kared y díganos cuál es su favorito ¡Apuestas abiertas! También opinen sobre Mina, Rei y Natalie sí sabemos que a Mina se le va el capítulo en puras tonterías pero el amor es así de engañoso ¿No lo creen? Díganoslo
Y por último y lo más importante MUCHAS GRACIAS POR LEERNOS, también gracias a los que dejan review, gracias Pandora no Rea. A Isis Janet gracias espero este capitulo ya se te haga más interesante y emocionante igual ya vamos a entrar a mas intrigas :) No te lo pierda
Hasta la proxima
