Aún no amanece pero estoy despierto, miro a Xiana dormida boca abajo. Dormir abrazados fue lo mejor de la noche, no pasó nada más entre nosotros y eso queda así. Estoy liderando una rebelión, no puedo distraerme. No es un error, no lo considero así.
Si ganamos esta guerra, podré tener al fin las cosas que quiero. Siempre quise salir de copas con mis amigos pero estamos en conflicto y debo tener la cabeza centrada. Amo a Xiana y espero que comprenda que aún no podemos iniciar una relación sentimental; es mejor dejarlo hasta que las cosas se calmen.
Me levanto y estoy tentado de despertarla con un beso, veo la hora; ya van hacer las cinco de la mañana, Skellington está a punto de barrer en el Distrito 1 y espero que Skye haya podido llegar a tiempo al Distrito 6.
Tocan la puerta y me sobresalto, veo a Xiana, se mueve ligeramente pero aún sigue dormida.
—¿Quién?— pregunto y resulta ser Tiffler Dawi, me acerco con cautela hacia la puerta y la entreabro, tratando que no vea quién está en mi cama.
— Señor— dice Tiffler, evidentemente con sueño— Nos estamos reuniendo para llegar temprano al Distrito 3, he avisado a todos menos a Xiana— dice Tiffler y siento un sudor frío en la espalda.
— ¿No la encontraste?— pregunto de forma casual.
— He tocado en su habitación y no he recibido respuesta.
— Tiffler, en tres minutos van hacer las cinco. O ella se está duchando o está profundamente dormida. Yo la avisaré— explico y él asiente. Cierro la puerta y me giro, veo a Xiana, sentada en el borde la cama y lentamente se acerca a mí, puedo observar su figura y siento como me abochorno. Nos miramos en la oscuridad y siento sus labios en los míos.
— Gracias por acompañarme, Cade.
— De nada— le digo y rodeo mis brazos en su cintura— Sabes que no…
— Lo sé, Cade. Sólo espero sobrevivir o que tú sobrevivas a la guerra, para tener algo más— dice Xiana y yo la vuelvo a besar.
— Tus besos son tan dulces como un azucarillo— me susurra Xiana Odair.
.
—o—
He dormido muy incómoda en este sillón. He llegado al Distrito 6 a las dos de la mañana, yo y Maarten pasamos la noche dormidos en muebles de la base aérea. Me pongo de pie y me estiro, siento mis huesos crujir y los ojos muy pesados. Ya son las cinco de la mañana y veo a Maarten, dormido de forma incómoda, me acerco a él y le acaricio la frente, veo sus ojos soñolientos abrirse.
— ¿Es la hora?— me pregunta.
— Debemos reunirnos, cariño— digo mientras él se pone de pie y se estira, también escucho huesos crujir.
Nos ponemos en camino hacia el centro del control, subimos las escaleras levemente iluminadas hasta llegara una puerta. Fue una suerte caminar con los ojos casi cerrados.
Toqué la puerta y la abrió un hombre de bigote negro, al igual que su cabello, tiene las patillas blancas y líneas de arruga en los ojos. Él es el general Fedor Smithe, general del Distrito 13, me saluda y le devuelvo el saludo, ingresamos y la estancia es mediana, un escritorio y varias sillas. No estamos solos, ahí están los pilotos que me acompañaron del Distrito 7: Tynne, Duckalson y Jukson, el general del Distrito 6, Dan Greggrar, un hombre calvo de edad mediana y un hombre maduro, que se llevó tres dedos a los labios y los levantó, como una señal de respeto; él es Mitch Wright, general del Distrito 12. Yo también me llevé tres dedos a los labios y los levanté como saludo. Él se acercó y observó mi prendedor, una oleada de orgullo pasó por su rostro.
— Me alegra tener a la descendiente de Katniss en nuestras filas. Ella aún es una símbolo en nuestro Distrito; teníamos una calle con su nombre.— dice Mitch Wright y siento que mis mejillas se colorean.
— Vamos a trazar el plan— dice Greggrar— He hablado con el comandante Mellark sobre la situación, mandaré treinta naves de combate, capitana Skye ¿podrás manejar?
— Si, señor.
— Alistemos a los pilotos, el Escuadrón Rayo Azul tiene que estar listo.
Los preparativos nos llevaron mucho tiempo, yo tengo puesto mi traje de piloto y camino hacia el hangar con Maarten con el casco bajo el brazo. Me detengo frente mi aeronave o avión de caza. De forma aplanada, alas en forma de triangulo y la cabina es pequeña cuyo pico terminaba en curva. Muy diferentes a las del tipo halconium, estas si tienen lanzamisiles pero limitados. Era evidente que fueron pintadas de azules oscuros.
Maarten se detiene y nos miramos.
— Que la suerte esté de tu parte— me dice y me rodea la cintura con sus brazos y nos besamos tan intensamente que deseaba que durase por siempre pero tengo una obligación así que nos separamos y él se fue a otro lado.
Me subo por una escalerilla y me siento, esta tan cómodo y rápidamente me familiarizo con los controles. Me coloco el casco negro y las gafas protectoras y finalmente la máscara de oxigeno, presiono un botón y la cabina se cierra. Veo que todos los pilotos ya están en sus naves.
Salimos y veo que el cielo tiene un azul pálido y el tiempo apremia. Las nubes nos rodean y verifico mis controles.
— Aquí, líder Rayo Azul. Preparados para el combate, los controles están listos— digo mientras me relajo y abro la red de comunicación.
— Rayo 2, controles listos— dice Maarten en mi radio.
— Rayo 5, controles listos— dice Tynne después de Maarten.
— Rayo 6, controles listos— dice Jukson, el mismo piloto que nos llevó a la Arena.
— Rayo 4, controles listos— dice Duckalson y después de él, siguieron los demás pilotos enumerándose hasta llegar al treinta. Todos volábamos en forma de cuña y de manera rápida.
Allá a lo lejos logro ver una hilera de humo y siento algo pesado en la barriga, parece que las naves del Capitolio ya han empezado a bombardear.
— Líder Rayo Azul, aquí Rayo 5 ¿ve lo que estamos viendo?— pregunta Tynne.
— No rompan filas, mantengamos la formación cuña— digo mientras maniobro lentamente, vemos los bombarderos del Capitolio, avanzando lentamente y de forma inexorable.— Concéntrense, en cualquier momento esto se pondrá peliagudo.
Estamos sobrevolando el Distrito 2 y vemos que las naves están muy cerca de nosotros y empieza la batalla. Tres de ellas nos disparan y ordeno dividirnos en parejas, yo me voy a la izquierda y veo que Maarten me cubre la espalda. Las naves del Capitolio son negras y tan numerosas como la nuestras, las fuerzas están equilibradas.
Una nave enemiga se acerca a mi, yo giro mis controles mientras esquivo los disparos, doy media vuelta y lo tengo en mi mira y lo pulverizo. Giro a babor, buscando a otro objetivo.
— Tengo a dos en mi cola— dice Rayo 10 en mi radio— No me puedo quitar de encima.
— Mantente firme, ahora te ayudaré, Rayo 10— digo en mi radio, busco rápidamente a mi compañero y lo veo, dos naves enemigas lo disparan y el esquivaba de lado a lado, miro de rabillo, Maarten está a mi lado. Acelero y disparo con el perseguidor, la otra gira pero Maarten ya lo tenía en la mira y lo pulveriza. Logro ver al piloto eyectarse a tiempo.
— Estamos cerca del Distrito 1 y el panorama es desolador— dice Rayo 16.
— Despliengense a estribor: Rayo 27, Rayo 26 y Rayo 15— les digo mientras veo a uno acercarse con ímpetu.
— A la orden, líder Rayo— escucho mientras presiono el timón y empujo hacia abajo, me deslizo entre las nubes descendiendo bruscamente, veo en mi radar que la nave me sigue y sonrío levemente; agarro con fuerza y elevo con brusquedad y me coloco a la espalda de mi perseguidor y le disparo.
— Siempre odie esa táctica— dice Maarten mi radio.
— Descuida, no te prometo que lo vuelva hacerlo.
— No me gusta prohibir cosas, no me gusta ser el novio controlador— bromea Maarten— Avísame si lo vuelves hacer.
— Si, Maarten— le digo mientras veo otra pequeña explosión. La situación está bastante tensa.
— ¡Perdí los controles!— dice Rayo 24.
— Lo siento, Rayo 24, aterriza en el Distrito 3, no hay mucho que puedas hacer aquí— le digo y recibo la contestación de parte de él— Rayo 3 ¿Cuál es la situación?
— Perdimos a Rayo 30 y a Rayo 11— y siento pesar por ellos y veo que una nave enemiga empieza a usar misiles— Escuadrón alerta, usen los misiles.
Algo golpe a mi nave y lo muevo con fuerza, siento el sudor correr por mi frente mientras siento sequedad en los labios. Verifico que no tengo nada grave en mi nave y lo desciendo levemente. Lo vi, uno me está disparando y no puedo quitármelo de encima y veo otra nave y lo pulveriza y se coloca a mi lado, Maarten me está mostrando el pulgar arriba y se va.
— Gracias, Maarten.
— A la orden, mi señorita— dice Maarten y sonrío a pesar de la tensión, veo a otra nave acercarse a Maarten y lo disparo antes que le dispare.
Las perdidas enemigas están aumentando y veo que están empezando a girarse para un retiro, las cuento y me salen diez naves enemigas se van al Capitolio.
— Parece que se están retirando, abandonan el combate.
— Lo veo, Rayo 4. Aterricemos en el Distrito 3 y pongámonos en contacto con el comandante Mellark.
— Si, señora— dice Duckalson y frunzo los labios, no soy señora, a penas soy una joven de veinticinco años. Vieja no soy.
Las naves aterrizan suavemente en las calles del Distrito 3 y observo que han levantado carpas y la presencia de la nave más grande llamada Sinsajo. Hemos tenido bajas, 5 bajas desde la última vez que consulte pero logramos nuestro objetivo: el Capitolio no bombardeó más Distritos.
Me saco la máscara de oxigeno y las gafas de aviador, abro la cabina y desciendo por medio de una escalerilla y una vez en el suelo me quito el casco. El viento alborota mi cabello mientras me seco el sudor con la manga, me giro y veo a Maarten camina rápidamente hacia a mí.
— Algo tenso ¿verdad?— me dice y yo asiento.
— Parece que todos están aquí— digo y Maarten coloca su mano en mi espalda hasta bajarla un poco y avanzamos, los pilotos me miran y saludan mientras los felicito.
Veo al general del Distrito 12, Mitch Wright; se acerca presuroso donde estamos.
— Vayamos al campamento principal, está el comandante Mellark para hablar de las incidencias.
— Bien, vayamos allá— digo mientras avanzamos por el camino empedrado. La carpa es enorme y de color verde, atravesamos la puerta de plástico e ingresamos, donde solamente hay una mesa metálica, sillas de madera y un fichero. Cade, Xiana, Tiffler, Gregory y Julius se hallaban en la carpa y también los generales del Distrito 13 y 6.
— Ya podemos dar inicio a la reunión— dice Gregrar, el general del Distrito 6.
— Hemos seguido las incidencias de la batalla aérea— dice Cade— Y hemos recibido otros informes, entre ellos los mensajes de Skellington que solamente se transmiten en el Capitolio. Mientras atacaban en los cielos.
— Skellington está desesperado— dice Gregor Wend con los brazos cruzados mientras la luz matinal ya se filtraba por la pequeña ventana. Debí pelear arriba por unas horas.
— Han estado muy bien arriba. Han defendido al resto de los Distritos, una pena que han bombardeado al Distrito 1— dice Julius con pesar.
— No hemos podido llegar a tiempo— digo.
— Nada puede ser perfecto— dice Julius— Han quedado sobrevivientes en el Distrito 1 y están siendo transferidos al Distrito 2. Ahora tenemos rodeado a Skellington.
Y siento sastifacción al escuchar eso, Skellington está con entre la espada y la pared.
— El mensaje de Skellington es declarar en estado de sitio; los mismos ciudadanos del Capitolio serán apresados si están fuera de la hora límite. Ahora reprimen a sus mismos ciudadanos— dice Greg.
— El Capitolio ya no tiene suministros, sus alimentos escasean y llevan días sin energía eléctrica, los pocos Agentes de la Paz han atrincherado a su presidente en su mansión— dice Cade— El ultimo paso es tomar la mansión.
— Vamos al Capitolio— digo mientras Cade asiente mirándome, el general del Distrito 13 carraspea.
— No olvidemos que desde ayer, varios Agentes intervienen en los hogares a llevarse chicos jóvenes entre los doce y diecinueve años. Ignoramos para qué propósito— dice el general.
— Vamos a usar bastantes escuadrones de veinte rebeldes. Tomaremos diversos lugares del Capitolio: Palacio de Gobierno, la Mansión, Centro Virtual y el Edificio Skellington.— dice Cade y siento un ligero nerviosismo al escuchar el Edificio Skellington, no me gustaría oír de nuevo pero al sentir la caricia en mi hombro de Maarten, me calmó— Mientras el escuadrón toma esos lugares, tendremos aviones sobrevolando los cielos del Capitolio, las naves de combates de ellos ya están muy dañadas para que las usen de nuevo y por supuesto, los soldados voluntarios entraremos a tomar las calles.
— Si tenemos éxito, hablaremos sobre el futuro de Panem después— dice Fedor Smithe, el general del 13.
La reunión se terminó pero se volverá a reanudar para formar a los escuadrones y los lideres que los dirigirán. Estoy nerviosa mientras salimos de la carpa, Maarten se coloca al frente mío.
— ¿Tienes hambre? Se me antoja una hamburguesa.
— Claro que si, pero creo que aquí no lo tienen. Lo único que me gusta del Capitolio son las hamburguesas gigantes.
— Lo sé pero contentémonos al menos con una de carne de ardilla— bromea Maarten y nos alejamos un poco del campamento, donde no hay muchas miradas, mira ambos lados y me sujeta de la cintura. Yo me acerco y le beso.
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Paola: Gracias por el comentario. Ahora pronto ingresarán al Capitolio. Saludos!
