Ceguera Temporal

Summary: Ella causo el accidente, ahora tiene que vivir con las consecuencias…

Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer y la historia es completamente mía, Y TODA ELLA ESTÁ PROTEGIDA POR DERECHOS DE AUTOR BAJO EL CÓDIGO LEGAL: 1211242729751, por favor no intenten plagiarlo porque serán demandados en caso de realizar dicho acto. Espero que lo disfruten. Esta historia contiene escenas sexuales y lenguaje fuerte. Se recomienda solo a mayores de 18 años. Si eres menor, léelo bajo tu propio riesgo.

¡GRACIAS POR LOS REVIEWS! ¡LLEGAMOS A LOS 100! ¡LOS AMO! ¡LOS ADORO! ¡LOS AMO!¡ GRACIAS!

Respondiendo anónimos…:

Alejandra: gracias por tu comentario! Edward es un desvergonzado jajaja no le importa tener a Tanya en la casa y estarse besuqueando con Bella, es mas, espera con ansias a que los descubra para que ella se vaya, Bella ni sabe a lo que esta jugando, a ella solo le importa Edward y va a hacer de todo para quedárselo por que en verdad lo amo, aunque no este consiente todavía de eso.
Ella se dejo llevar por las palabras de Edward y pues por eso se molesto pero… bueno ya pronto veras :D
yo soluciono todo en un capitulo jajajaja espero que te guste este cap.
nos leemos pronto!
Besos y abrazos estilo Emmett!

Ash Whitlock: jajajaja oooh, acertaste! Jajajaja no te preocupes, yo también tengo tarea y esas cosas que quitan tiempo valioso jejeje. Gracias por tu comentario nena!
Nos leemos pronto!
Besos y abrazos estilo Emm! :D

Chicas gracias por sus comentarios y su apoyo hacia mí y esta historia. Como sabrán ya tengo clases pero estaré actualizando cada semana, en este caso los caps los subiré entre el viernes y el sábado a más tardar pero de que tendrán sus capítulos, los tendrán.

Bienvenidas a las personas que me agregaron como favoritos y alertas y espero que siempre me sigan… sin más que decir: ¡QUE COMIENCE EL ESPECTÁCULO! ¡Y QUE LO DISFRUTEN!...

Bella POV

Ya había pasado una semana desde que ya no le hablaba a Edward. Sabía que era una idiotez de niña inmadura, y además estar lejos de él me enfermaba, me hacia sentir... mal.

- ¿porque diablos no le hablas? ¿Que más da que te llamen puta una vez más? - me decía a mi misma y la respuesta siempre era la misma - yo no nací para ser el juguete de ningún hombre. Charlie no me creció así - así que técnicamente el orgullo no me dejaba acercarme a él, aunque... ¡Dios mío, pasaba más tiempo con él que con Carlisle!, como para que diga que andaba detrás de su padre... de nuevo, ¡y nada más y nada menos que a Jacob!... Además de regalarme.

Lo que no entendía, y me tenía desesperada, era que él se molestaba cuando andaba con Jacob ¿acaso no era eso lo que quería? ¿Deshacerse de mí? ¿Que Jacob ganara?

La verdad, estaba más dolida que molesta y a veces me ponía a pensar ¿que rayos le pasaba? Antes de que él dijera esas cosas; besarnos era tan rico como emocionante, y ahora, me sentía confundida ante él y ante sus palabras.

Lo que más extrañaba era pasar tiempo con él, - ¿estaría enamorándome, o ya estaba enamorada? - sólo de pensarlo, mis manos sudaban y mi corazón palpitaba como loco - no, eso no puede ser posible... Nadie se enamora de otra persona tan rápido ¿o sí?

Mi trabajo era ayudarlo, nada más; en las mañanas lo ayudaba a ir a desayunar, le daba sus medicamentos y lo llevaba a su cuarto; mientras él escuchaba su música, yo me quedaba leyendo un libro; aunque siempre terminaba dejándolo a un lado pues estaba más concentrada en él que en la lectura, pero sólo por que me importaba...

Las tardes que pasábamos juntos; mayormente cuando ni Tanya, ni Jacob estaban, eran... divertidas. Verlo bañarse era mi parte favorita y ahora me sentía rara al no tenerlo cerca, pero no quería admitir que estaba enamorada, o que me gustaba, ya que sería duro, para los dos...

—... ¡Bella! — El grito desesperado de Edward me regreso a la realidad — ¡ayúdame! — corrí; milagrosamente no me caí, y al llegar al baño vi que él estaba tirado.

— ¡oh, Dios! ¡Edward! — Con su ayuda logré pararlo — sostente... ¿que pasó? — él no dijo nada mientras me tomaba de los hombros para andar y yo por ahora lo deje pasar.

Estaba todo mojado así que lo senté en el sofá; él tenía la vista hacia abajo. - ¡a la mierda el enojo! ¡Ya pasó mucho tiempo! - le tomé el rostro y lo subí hasta mi altura.

— ¿que tienes? ¿Porque te caíste? — Mientras le hablaba pasaba mi mano por sus cabellos para tranquilizarlo — ¿Edward...?

— no lo se — dijo apenado — no te puedo decir sí me maree o no, sólo me sentí caer. Fue lo más extraño y doloroso que haya vivido — trato de sonreír pero no pudo — Bella, yo...

— Calla — dije tiernamente mientras seguía acariciando su cabeza, no quería oír nada de eso por ahora — ya no importa...

— Pero yo... — Edward trago saliva — no es lo que tú crees, yo... — grite al ver mi mano llena de sangre - ¡Dios... Mío!

— ¿que tienes? ¿Que pasó? — dijo alarmado.

— ¡e-estas sang-grando!... No te muevas, ahora vuelvo — salí del cuarto y busque como loca la maleta que Carlisle siempre dejaba en casa - no llores, él no tiene nada malo. No se va a morir - me decía mentalmente pero aun así las lágrimas no dejaban de correr por mis ojos - no le pasó nada, la cabeza siempre sangra mucho...

— ¿es mucha sangre? — me pregunto apenas entre por la puerta; se veía realmente asustado y eso no me ayudaba en nada — ¿... Bella?

— tranquilo, yo... tratare de curarte — abrí como pude el maletín pero no sabía que hacer — ... mejor vamos con tú padre — dije después de ver que era inútil; no sabía que hacer en estos casos — mientras toma, usa esto para detener el sangrado — le tendí un trapo y me pare del sofá; ahí caí en cuenta de algo... — Edward... primero tenemos que vestirte — él se echo a reír pero no se sí porque mi comentario le resultó gracioso o por que los nervios no lo dejaban hacer otra cosa.

— preciosa... ¿me vistes o me sostienes el trapito? — él media uno ochenta y ocho, yo apenas y llegaba al uno setenta...

— te visto... Pero nada de perversiones — - mira quién lo dice - escuché a la perver hablar. Él se rio de nuevo.

Busque sus boxers, una camisa de botones y unos pantalones; lo más difícil fue ponerle los boxers, los pantalones y la camisa; lo prefería desnudo... pero ahora no estaba para pensar eso.

— Vamos — dije tomándolo de la mano para levantarlo pero él no se levanto, al contrario, puso fuerza — ¿que tienes?

—... miedo — lo mire detenidamente y vi su frente, que estaba poblada de sudor, y estaba más pálido de lo normal. Hice lo que llevaba días queriendo hacer; besarlo.

... Estarás bien — dije pegando mi frente a la suya — Carlisle va a curarte, es sólo una heridita, estarás bien — volví a darle un beso. Sus labios sabían a miel — ahora vamos.

Carmen fue la primera en gritar al ver a Edward con un trapo lleno de sangre en la cabeza; Jacob salió del baño, con una toalla envuelta en la cintura, al escuchar el grito; Tanya, como siempre, no estaba cuando se le necesitaba.

— ¡las llave! — le grite a Carmen para que reaccionara; ella corrió asustada a buscarlas — llama a Carlisle, dile que vamos para allá — Jacob salió corriendo también —… gracias — le dije a Carmen cuando apareció de nuevo; estaba más pálida de lo normal. Jacob me ayudo a meterlo al auto y fui lo más rápido que pude al hospital; Carlisle ya nos estaba esperando en la entrada.

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— repítemelo ¿como te lo hiciste? — Edward tenía apretada mi mano mientras Carlisle terminaba de costurar y le ponía una pequeña venda en la cabeza.

— me golpe con el borde del retrete, creo — Edward se veía realmente estrenado, Carlisle dejó las tijeras y la aguja a un lado — listo, ¿como te sientes?

— no lo se, mareado, quizás — Edward se escogió de hombros mientras hablaba, restándole importancia — por cierto no escuché gritos ¿donde está Tanya?

— ¡¿Tanya?! — Carlisle se veía confundido — no ha vuelto desde la semana pasada. Jessica volvió antes de terminar el mes.

— no sabía que trabajaba contigo — dije falsamente; la vida de ella me traía sin cuidado.

— Ella insistió — Carlisle se veía cansado — pero nadie es tan eficiente como tú... no le digas a Jessica — me susurro y los dos nos reímos.

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— ¿donde estabas Eddy? — Tanya zapateaba el suelo a un ritmo exagerado — ¿y que hacías con está? — me señaló feo pero ya me daba igual, estaba más que acostumbrada a su forma idiota de ser.

— ¿que acaso no vez mi cabeza? ¿No notas algo raro? — Edward no le dio tiempo a contestar, pasó por su lado y yo me quedé asombrada — ven Bella — dijo tendiéndome su mano; Tanya se quedó con la boca abierta del asombro y yo pase a su lado con una sonrisa de oreja a oreja.

— jajaj ¿y que pasó con el amor? — le susurre al oído.

—... no molestes, me duele la cabeza — dijo desviándome del tema. Me quedé callada del enojo.

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Suspendimos, tres días, los ejercicios porque Edward sentía un intenso dolor de cabeza cada vez que llevábamos como media hora. Carlisle y Ángela decían que era por la herida que todavía la tenía reciente; Edward se veía realmente preocupado.

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Jacob y Tanya estaban jugando un juego de mesa mientras yo le leía el periódico a Edward, cuando apareció Carmen.

— Bella, un hombre muy guapo ha venido a verte — Carmen se veía acalorada y estaba mas que extasiada por la llegada del hombre misterioso.

— ¿Quién es? — preguntaron Edward y Jacob a la vez. Tanya y yo rodamos los ojos.

— Dile que en un momento estoy con él — no se lo repetí dos veces; Carmen salió volando del cuarto — ahora vuelvo. No te muevas — Edward asintió, ceñudo, y se acostó a escuchar música.

Conforme bajaba las escaleras se podía escuchar mas clara la voz del hombre ahora no tan misterioso. Sonaba coqueto, típico de él, nunca iba a cambiar...

— y linda como usted... ¡Reina Isabella! — Mi padre inmediatamente dejó de prestarle atención a Carmen al verme, se incorporó de su asiento e hizo una graciosa reverencia — se me había olvidado que tenía que pedir audiencia — dijo abrazándome y yo le devolví el abrazo, aún más fuerte.

— papá... ¿que haces aquí?— dije guiándolo de nuevo hacia el sofá.

— Acabó de llegar de Indonesia — oí un suspiro proveniente de Carmen pero mi padre al parecer no la escucho — y tu madre me dijo que trabajabas para un tal Carlisle Cullen — dijo algo molesto — ¿como es que te dejó ir así, sin más? ¡Y tú...! ¡Ni siquiera pudiste echarme una llamadita o un sólo mensaje para decirme que ya no vivías en mi casa! — me "regaño"

— Es que todo fue tan rápido; el accidente, la recuperación, el trabajo... — dije en un suspiro.

— Sí, tú madre me contó sobre el accidente — Charlie suspiro algo triste y me abrazo — pero gracias a Dios estas bien — me beso la coronilla y me soltó — ¿como te está yendo? ¿Cuanto tiempo llevas aquí?

— pues bien, supongo. Al principio fue muy difícil, Edward estaba muy enojado y triste y se pasaba la mayor parte del tiempo encerrado en sí mismo, pero logré hacer que al menos saliera de su cuarto — él asintió pensativo — no llevó mucho tiempo, apenas unos... ¿que? ¿Dos meses, Carmen? — Dije viendo a Carmen pero ella no me prestaba atención a mi... sino que contemplaba bobamente a mi padre — ahm... Mamá y Rose me vienen a ver casi cada fin de semana. Pero no hablemos de mí ¿cuanto tiempo te vas a quedar, papi? — decirle "papi" era un alivio para mi alma, no sabía cuando iba a ser la última vez que se lo dijera.

De chica lloraba todas las noches cuando él se iba con los marines a la guerra o a donde se le solicitara y pasaban meses antes de que lo volviera a ver. Era un alivio para mi alma verlo cruzar la puerta de la casa con una sonrisa de oreja a oreja en los labios y extendiéndome los brazos.

Yo me parezco más a él que a René; ella es rubia y sensual al igual que Rose, y yo era más rebelde y tenía el cabello castaño como mi padre.

— estaré aquí seis meses y luego tendré que irme; me necesitan en las tropas de Irak pero no es nada urgente — no quería pensar seriamente en eso así que conversamos de otras cosas y cuando Carlisle llegó se lo presente.

— ¿así que usted es el famosísimo Carlisle Cullen? Es un placer conocerlo — Charlie le tendió la mano pero Carlisle prefirió abrazarlo, mi padre quedó atónito — gra-gracias, supongo.

— su hija, es un amor — me miro por un momento y luego frunció el ceño — pero nunca me dijo que estabas vivo — Charlie me miro y le di mi mejor cara de "sorry" y los dos hombres se rieron de mi — bueno Charlie gusto en conocerte — Carlisle se volteó a verme con una sonrisa en los labios — dile a Sea que cocine para tres personas más — yo asentí feliz — Charlie, te invitó a ti y a tú familia a cenar está noche ¿que dices? — mi padre asintió y yo salí en busca de Sea, muy muy feliz.

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Me gustaría ver como es tú padre — me susurro Edward al oído y me puse roja al ver la mirada inquisitiva de mi padre — para poner en revolución las hormonas de Carmen debe de ser muy guapo — le di un pequeño golpe con mi codo y él rio con ganas.

La cena transcurrió lo más tranquila, linda y en paz posible. Carlisle se portó como todo un buen anfitrión, mi padre y mi madre conversaban aparte y Rose, Rose era tan obvia que me daban ganas de patearla por estar poniéndome en evidencia. Lo mejor de todo fue que Jacob y Tanya no estaban, bueno sí pero no; estaban encerrados cada quién en su cuarto...

— Carlisle, te confío a mi hija — dijo Charlie como despedida; apretó la mano de Carlisle, amistosamente y los dos se sonrieron — nos vemos luego — Carlisle lo volvió a abrazar y Charlie se sonrojo; él no estaba acostumbrado al afecto masculino.

— La cuidaré como sí fuese mi hija — Charlie asintió y me abrazo.

— Cuídate — mi mamá y Rose hicieron lo mismo; a la única que le di un golpe de despedida fue a mi hermanita adorada.

La mañana siguiente transcurrió de lo más normal; vi que Edward se bañara con cuidado, mi parte favorita del día y alguien pregunta, y también lo lleve a desayunar. Carlisle ya se había ido así que nos tocó desayunar a los cuatro juntos, la tarde fue de lo más tranquila pero ya en la noche...

— Carlislito, Eddy a pasado mucho tiempo encerrado y me gustaría tener tú permiso para salir con él, que le de el aire, que... disfrute otras cosas — lo último lo dijo acomodándose sus pechugas de silicón — ¿que dices?

— ¿estas de humor para salir? — le pregunto Carlisle a Edward y él se encogió de hombros.

— Siempre que Bella venga conmigo no le veo el problema — yo me ruborice instantáneamente al sentir la mirada de todos a mi alrededor. Carmen y Carlisle tenían una sonrisa que no podían ocultar.

Antes de que pudiera contestar sí o no, ella me interrumpió.

— ¿ella? ¿Porque todo ella?

— ¿Tanya que edad tienes? Deja los pucheros para las bebes más chicas que tú — todos se aguantaron la risa — acepta la realidad cariño; yo iré a donde Edward vaya.

— ya veremos por cuanto tiempo — se levanto de la silla y se fue a su cuarto.

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— ¿qui-quieres bailar? — Jacob se acercó a mi oído porque la música estaba demasiado fuerte como para conversar sin gritar — no te molestare, lo prometo — llevaba haciendo lo mismo desde que lo había llamado perro; ponía su cara de "yo no tengo a nadie que me entienda" y por más que no quería caer, caía.

— Sólo una canción — le tomé la mano que me había tendido y nos fuimos a la pista; Edward y la Barbie hicieron lo mismo poco después.

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—... Y estas muy bella por cierto ¿ya te lo había dicho? — Jacob me susurro al oído mientras me pegaba más a él; hasta ahora no me había fijado que me estaba alejando de Edward.

— Dijiste que no me molestarías — dije separándome de él bruscamente, buscando a Edward con la mirada. Cuando no los vi, empuje a Jake lo más fuerte que pude — ¡¿donde están?! ¡¿A donde carajos se lo llevó?! — él me regalo una sonrisa cínica.

— ¿de que hablas? — antes de que volviera a tomarme, salí de ahí y me fui al baño de damas; nada, entrar al de hombres fue una aventura pero no había rastro de ninguno de los dos.

Ya me estaba desesperando cuando vi los privados que eran custodiados por un gorila enorme; me acerque aparentando seguridad.

— ¿a donde? — el gorila puso su manaza encima de la mía cuando intentaba quitar la cadena.

—... Mi novio está ahí dentro — él arqueo una ceja — y quiero entrar — dije como sí fuera lo obvio.

— Cariño te seré sincero — dijo cruzándose de brazos — nunca te he visto salir o entrar con alguien y sí tú novio está ahí adentro... — lo dejó en suspenso mientras hacia un gesto con su mano — puf, ya hay problemas para él — me miro de arriba hacia abajo — y debe ser tonto porque yo no te engañaría por nada del mundo.

—... gracias — dije haciéndome la sensual, o lo más sensual que podría hacerme — pero está es la cuestión: sí, mi novio está ahí adentro pero no porque quiera sino porque se lo llevaron. Él, él está ciego y yo fui por algo para beber entonces mi... prima la zorra se lo llevó; la conozco, me lo ha hecho antes — él no se creía mis palabras — ¿dígame cuanto quiere para dejarme entrar? — sonrió maquiavélicamente al escuchar mi propuesta.

— cien dólares, y sí hacen escándalo los saco a patadas — le di el dinero y él levanto la cadena — nada de pleitos hermosura.

Ir de privado en privado, viendo a las personas tener sexo, y sin poder encontrar a Edward me estaba desesperando.

Me quedaban tres puertas y tomé la de en medio. Gracias a Dios ahí estaba Edward pero estaba sin camisa y Tanya estaba a punto de bajarle el pantalón para hacerle una... una mamada.

— ¡de eso nada! — dije saliendo de mi asombro y tomándola por los pelos — ¡aléjate de él! — Edward se incorporó; sus pupilas estaban dilatadas y se me quedaba mirando fijamente — ¿que diablos le haz hecho? — sabía que estaba drogado, conocía muy bien los efectos que causaban. Él extendió una mano hacia mí y me llamó, apenas un susurro — ¿cuanto le echaste, idiota?

— n-no mucho, apenas un sobrecito.

— ¡tú estas idiota de verdad! ¡Lo puedes matar! — lo volví a vestir decentemente y trate de llevármelo, pero él era puro peso muerto y yo no tenia tanta adrenalina como la vez anterior. Tanya, asustada, me ayudó a pararlo y entre las dos nos lo llevamos a la salida. El gorila se rio de mi, pero yo me reiré más cuando intenté cambiar ese billete falso.

Intente localizar a Jacob pero ni sus luces; ya me encargaría de él después.

Subimos a Edward al auto; yo maneje porque la señorita "tengo chofer en mi casa" no sabe manejar.

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— Toma tus cosas y lárgate de aquí — le dije cuando dejamos a Edward en la cama — le diré a Carlisle que tenías algo urgente que hacer, pero ya no quiero verte aquí.

— yo...

— empaca ahora mismo o le llamó a Carlisle y le digo que dopaste a su hijo — ella salió llorando de ahí. - esto definitivamente entra entre las diez cosas más locas que me han pasado, definitivamente.

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No supe si ya se había ido o no, yo me quedé en el sofá vigilando a Edward toda la noche, o lo que quedaba de ella.

Be... Bella — susurro Edward en sueños — no, Be, no. Be — me acerque adormilada a él y le apreté una mano.

shhh, Edward tranquilo aquí estoy — le susurre al oído

no, Be, no te vayas, no…

No me iré a ningún lado — dije, acariciándole su cara, no podía resistirme — me quedare a tu lado — él tiro de mi, haciendo que cayera encima. Se dio la vuelta y me atrapo entre sus brazos.

quédate conmigo, siempre — me susurro al oído; estaba demasiado cansada como para quitarme de ahí y además estaba muy, muy cómoda en sus brazos.

- ya es demasiado tarde para los dos – pensé acariciándole la cara, delicadamente – ya estoy enamorada y eso nos hará mal a los dos… - me dormí entre llantos silenciosos.

¡hoy si pude actualizar a tiempo! Jejeje bueno, bueno, casi a tiempo :D
Cap # 13… ¿Qué les pareció? Bien, ya saben que tienen que hacer ¿Me dejan reviews?

Los quiere y los ama... Wills-Cullen-Swan.

Nos leemos la próxima semana, se cuidan mucho!

Besos y abrazos estilo Emmett para todas…