Todos los personajes pertenecen a la señora Meyer, yo solo comparto mis locuras.
Edward pov
Cinco meses después
Me levante con mucho cuidado de no despertar a Bella, acaricie su vientre y mi adorada Lizzie se movió, como si quisiera darme los buenos días, sonreí fascinado, pese a que hemos tenido un embarazo muy difícil, primero las amenazas de aborto y ahora la toxemia.
Mi pobre Bella, tiene que tener reposo absoluto, solo puede levantarse para ir al baño, la habitación parece un mini hospital, con todas esas cosas, tenemos que comprobar a diario los movimientos fetales, le practican tests de estrés y no-estrés, sonografias, amniocentesis y en ocasiones algunos otros según lo precise la doctora Bree.
Estos últimos días, la doctora a estado suministrando corticoides para acelerar la maduración de los pulmones de Lizzie, inducirá el parto, es mejor para las dos, Bella se niega ya que la bebe estará en cuidados intensivos neonatales.
Una vez vestido, bese el vientre de Bella y su frente, la arrope.
-Edward- murmuro adormilada
-Sigue durmiendo amor, nos vemos a medio día, cualquier cosa que necesites llámame.- asintió y cerro sus ojos. Di indicaciones a la enfermera en turno y me dirigí a la oficina, estos últimos cinco meses prácticamente he trabajado en casa.
-Después de una larga junta y muchos pendientes, le pedí un café a Maggie mi secretaria, llegue a mi oficina a tomar un poco de aire y disfrutar mi café para irme a casa, necesitaba saber que mis dos amores estaban bien, sonreí al ver la foto de la boda que adornaba mi escritorio.
Flash back
-Estaba mas que ansioso mis manos sudaban como nunca,- demonios, jamás en la vida me sentí tan nervioso.-
-Tranquilo Edward, se como te sientes, me sentía igual el día que mi Ros y yo dimos este paso; si lo que te preocupa es que Bella se arrepienta y te deje plantado, ya me encargue de eso tengo vigiladas las puertas no podrá escapar.- dijo burlonamente.
Lo fulmine con la mirada y salude a los pocos invitados, solo un par de amigas de Bella y otros pocos míos, ya me encargare que cuando este bien de salud, mi ángel tenga la boda de sus sueños.
-Todo dejo de tener sentido en cuanto la mire bajar del brazo de Billy quien tan amablemente había aceptado ser quien la entregara,-
Caminaba lentamente, me parecía eterna la espera, cuando sus ojos se encontraron con los míos sonrío de la manera mas dulce, y yo olvide todo solo podía pensar que ese hermoso ángel, que hoy estaba profunda he impresionantemente hermosa, seria mía para siempre.
Fin flash back
El sonido de mi celular me trajo a la realidad, me preocupe al darme cuenta que era Laurent quien llamaba.
-¿Qué sucede?-
-Señor, estamos camino al hospital la señora se sintió mal, párese ser que le harán una cesaría de emergencia.-
-Voy para allá-, mis piernas reaccionaron por voluntad propia, maldita sea es el primer día que las dejo solas y todo sale mal, si no llego a tiempo no me lo perdonare.
-Dimitri, al hospital grite como loco acercándome al auto.
-llegue al hospital en tiempo record, Sue me esperaba para indicarme donde tenían a mi Bella, me puse la ropa esterilizada que me dieron para poder estar con ella.-
-Que bueno que llegas Edward, no ha dejado de preguntar por ti.- la voz de Renne estaba cargada de angustia.
-Edward,- murmuro Bella, en cuanto me sintió entrar.
-Aquí estoy, amor,- bese su frente
-Todo esta bien, las dos estarán bien.- no se si lo decía para ella o para tranquilizarme, tome su mano. Observe la habitación y me di cuenta que estaba todo listo para que mi pequeña Lizzie este bien atendida en caso de necesitarlo, las dos tendrán la mejor atención.
-Estaré aquí todo el tiempo, cielo.-
Durante el tiempo que duro el procedimiento, no solté su mano y en ocasiones le susurraba cuanto la amo.
El tiempo que parecía eterno dejo de tener importancia, cuando un pequeño llanto me indico que mi niña, estaba con nosotros.
La doctora me permitió, cortar el cordón, la tome en mis brazos y el mundo tuvo un nuevo significado para mi, este pequeño ser depende de mi, bese su frente.
-Hola princesa, soy papa, y tu eres mi vida igual que mama.-
-Quiero verla, dámela Edward por favor.-murmuro.
La acerque tanto que parecía que era ella la que la cargaba.
-Que hermosa estas pequeña.- sonrío e intento besarla, la acerque lo suficiente para que lograra su objetivo.
-Tienen que revisarla y tu descansar, mas tarde podrás tenerla contigo.- dije al tiempo que se la entregaba al pediatra Diego.
Mi pequeña princesa es una niña muy fuerte, pero aun a si nació unas semanas antes por lo que tendrá que permanecer en cuidados especiales por unos días, me encargue que la incubadora este en la misma habitación de Bella.
Bella pov
Abrí los ojos y me encontré con la más hermosa imagen, Edward observaba a nuestra pequeña através del cristal, no podía ver su rostro, ya que estaba de espaldas, pero juraría que tiene su hermosa sonrisa de lado, dibujada en su rostro.
-Augh- me queje al quererme sentar
-Bella, cielo ¿Qué haces?-
-Quería sentarme-
-Déjame ayudarte amor, ¿Cómo te sientes?- acomodo las almohadas con cuidado y me ayudo a quedar en una posición cómoda.
-Adolorida, ¿Cómo esta?- pregunte nerviosa mi pequeña nació unas semanas antes.
-Es una niña muy fuerte, estará ahí solo un par de días, no ha necesitado nada, esta haciéndolo muy bien por si con un brillo en sus ojos que no había mirado nunca.
-Me alegro, quiero verla,- la acerco un poco más para que pudiera verla mejor.
-Es hermosa.-
-Si, muy hermosa.- coincidió.
-¿Dónde esta mama?, me parece extraño que no este aquí.-
-Ella, Sue y Ros, fueron a comer, no deben tardar, Alice fue a casa para encargarse de quitar todas esas cosas de nuestra habitación y colocar las que va a necesitar mi princesita.
-Bella, hija me alegro que ya estés despierta,- dijo Renne entrando a la habitación seguida de Sue y Ros, quienes de inmediato se acercaron lo más posible para mirar a Lizzie, Edward las mire feo, antes de hablar.
-Con cuidado, no se acerquen tanto la pueden tirar,- las tres rodaron sus ojos y lo ignoraron.
-Es la niña más hermosa que he visto.- murmuro Renne.
-Es idéntica a Edward,- me comento Sue, -cuando Edward nació estaba igual de peloncito, solo tenia uno que otro cabellito, pero brillaba igual que el de esta princesa, tendrá el mismo color de pelo y los ojos también son dos esmeraldas.
La sonrisa de Edward, me dejo ver lo feliz que se siente y cuanto le gusta que digan que se parece a el.
Tres días, después llegamos a casa, Lizzie solo tuvo que estar seis días en cuidados especiales, es una niña muy fuerte y gracias al cielo, no hubo ninguna complicación.
Edward, es el mejor papa del mundo, me ayuda en todo, ha aprendido a cambiar pañales, preparar biberones, en fin de todo, nunca pensé, que aquel hombre frío y bipolar que me secuestro, fuera el más dulce y tierno de todos los hombres.
Seis semanas después.
Después de la cena, Edward se encargo de dormir a Lizzie mientras yo me daba una ducha, mi adorado marido no tiene ni idea de lo que le espera.
Quizá sea el momento para pedírselo, no lo haré después.
Me puse uno de los baby doll que Alice tan amablemente me regalo, no me detuve a mirarme, si lo hacia no saldría del baño.
-¿Te gusta? Susurre cuando mire a Edward, comerme con la mirada, la inseguridad se apodero de mi, ya casi estoy en mi peso….
-Estas, hermosa, Dios ¿Por qué me haces esto?- Murmuro, mientras se acercaba como si fuera un león asechando a su presa, tomo mi rostro entre sus manos y me beso, dulce y tiernamente, poco a poco fue profundizando el beso, hasta convertirlo en uno totalmente apasionado.
-Lo siento,- se disculpo jadeante, sus manos se aferraron a mi cintura acercándome y dejándome ver, la reacción de su cuerpo.
-Te amo, Edward Cullen, te deseo,- gruño y se apodero de mis labios mientras sus manos subían y bajaban por mi cuerpo.
-¿Ya no te duele? no quiero lastimarte,- negué, me levanto haciendo que enrollara mis piernas en su cintura, nuestros rostros quedaron, uno frente al otro, sus labios besaban mi cuello.
Me puso de pie, para poder quitar los estorbosos encajes, levante mis manos ayudándole, las mías hicieron lo propio con su pijama, se separo un poco, para mirarme, sus ojos estaban cargados de deseo.
-Hermosa,- me tomo en brazos y tiernamente me acomodo en la cama.
-¿Estas segura? Amor, si te lastimo, solo tienes que decirlo y me detendré.
-Estoy bien, hazme el amor, te necesito,- gruño, mientras, yo me acomodaba, en medio de la cama y separaba las piernas en una clara invitación.
Sus labios se apoderaron de los míos, sus manos acariciaron mis pechos con cuidado, se que estaba teniendo cuidado, para evitar un accidente, pego su cuerpo al mío dejándome ver lo excitado que estaba.
Mis manos viajaron a su cuerpo reconociéndolo, Dios este hombre es mi perdición, llegue a su cintura e intente deshacerme de sus boxer, pero me lo impidió alejándose, poco a poco fue bajando, sus labios besaban todo a su paso.
Intento deshacerse de mis bragas con sus dientes, cuando quitarlas se volvió una tarea difícil, las arranco.
Sus expertas manos acariciaron mi intimidad, un jadeo salio de mi boca sin poder detenerlo, sus dedos se adentraron en mi y su lengua jugaba con mi clítoris, mis caderas se movían en busca de mas, lo sentí sonreí, cuando me llevo al cielo.
Se levanto para deshacerse de sus boxer, tomo un preservativo, recorrió mi cuerpo con sus ojos, mientras se lo colocaba.
-Eres tan hermosa.- susurro separando mis piernas y acomodándose entre ellas, sus labios se apoderaron de los míos y nuestras lenguas danzaron al compás, beso todo mi rostro hasta llegar a mi oído y murmurar.
-Me encanta como te derrites en mis brazos, saber que fui yo quien te hizo mujer, mi mujer, eres mía Isabella.-hablo tan posesivamente, pero me gusto después de todo es verdad soy suya, a si se lo hice saber.
-Si, tuya solo tuya.- sus ojos no abandonaron los míos, mientras entraba en mi, nuestros cuerpos danzaron al compás, sus embestidas eran tiernas, levante mis piernas y las enrolle alrededor de el ayudándolo a entrar mas en mi.
Al principio me miro inseguro, moví mis caderas marcando el ritmo, sacudió su cabeza y siguió mi ritmo.
-No, te lastimo.- su voz estaba ronca por la excitación, negué, toque el cielo y un par de embestidas después lo toco el.
Nos acomodamos de lado quedando frente a frente, sus ojos me miraban con amor y adoración, como si fuera un premio, cuando en realidad soy la afortunada ganadora, decidí que era el momento exacto para decírselo.
-Edward, quiero ir a la universidad.-susurre, no dijo nada, solo me miro por unos minutos, su mirada cambio, se congelo, ocultándome lo que realmente sentía. Suspiro cuando al fin hablo.
-¿Y Lizzie?-
-Cachiri dijo que podía cuidarla, tu la contrataste para ayudarme, además mama y Sue estarán al pendiente, solo será por las mañanas, por favor, quiero ir.- suplique
Tomo mi rostro entre sus manos y lo observo por unos instante, como queriendo leer en ellos.
-Si, eso es lo que realmente quieres, adelante hazlo.-
-Gracias, gracias.- bese su pecho y fui descendiendo dejando besos en su cuerpo, mi mente y cuerpo sabían como compensarlo, se que para el es difícil haber aceptado, con su naturaleza tan posesiva.
Lo escuche jadear, cuando mi boca llego a su objetivo.
-Te amo, Isabella.- murmuro, cuando lo lleve a la gloria.
Gracias a todas por su apoyo, aprecio todos y cada uno de sus comentarios las quiero, nos leemos pronto.
