La respuesta hacia este fic, es maravillosa, las adoro, me hacen mi día.
Dedicatorias especiales, a Karu por el bello dibujo del capítulo anterior; v ; , a mi shibaa que anda lejos, a las chicas de Facebook que siempre me apoyan.
A ti que lees esta historia.
Capítulo 14
Frio.
Esa fue la sensación que despertó a Leon aquella mañana, su cuarto no permanecía en oscuridad debido a que últimamente le aterrorizaban en sus sueños- quizás sus propios demonios- pero así lo prefería, con una pequeña lámpara de luz nocturna, conseguida por mamá en la zona de bebés por lo que la llamativa forma de osito era lo que se vislumbraba, pero le transmitía una paz que lo hacía acurrucarse en las 4 mantas de algodón. Sin embargo, aquella ocasión fue diferente, ni la lámpara de noche fue capaz de calmar su creciente ansiedad, se frotó los brazos para darse calor a sí mismo y se acurrucó, el frio no parecía ceder.
Aquel día apenas llegar de la escuela, se recostó en su habitación con un dolor de pecho tan impaciente que le provocó espasmos tan duros que lo habían hecho doblarse en posición fetal. Cualquiera diría que era la reacción de su cuerpo al tomar un líquido frio -o gaseosa helada- pero lo que había tragado había sido un horrible momento y lo que le sucedía en el pecho no era más que un dolor emocional, pero no por ello menos importante.
Su celular había estado sonando incesantemente pero no había contestado, era Lan. No la culpaba si sentía una furia de mil soles, ya no podía decirle y fingir, que todo estaba bien, que Emil no era importante, que Emil era parte de un pasado alterno no sucedido. Lan había visto toda esa escena, aunque sin entender las palabras, lo siguiente fue un remolino de situaciones cada una más incómoda que la anterior.
Leon se había dejado caer abrazándose y todos fueron a verlo, se cerró y se negó a hablar y poniéndose de pie se retiró dejando a todos con la palabra en la boca. Se había escapado de ellos el resto de la tarde hasta llegar a casa.
La mañana siguiente no fue prometedora, Leon no logró re-conciliar el sueño después de una larga batalla, pero su mente ya estaba ocupada con otras cosas, como Emil, la escena de la tarde anterior, su mirada con miedo y frustración, su llanto y cada una de sus palabras que le habían atravesado como una filosa aguja al rojo vivo. Le quemaba el cuerpo. ¡Como había deseado abrazarlo, besarlo y protegerlo! Pelear por él y no congelarse en ese sitio.
¿Tendría una oportunidad?
Leon suspiró, el dolor en su pecho aún lo azoraba y el temblor de sus labios se hizo más perceptible.
— me enamoré de él — se dijo a sí mismo en un susurro, y aunque eso sonó surreal, sabía que era verdad, no solo le gustaba, se había enamorado de una forma tan intensa que aquel pensamiento parecía dominar su cuerpo y mundo entero.
También pensaba en Hyung, en el agarre de su mano sobre el brazo de Emil, el jaloneo, la frialdad de su mirada, el veneno de su voz y lo imperante de su completa actitud que tenía a Emil a su merced de la forma más obediente. Emil, el mismo chico que eran tan vivaz, tan dulce y elocuente, tan único en toda la especie humana. Tan maravillosamente real y él mismo. La sola idea de que una creatura tan fascinante estuviese sumiso ante su primo le hizo sentir un ardor en el estómago, tan fuerte que se agarró a las cobijas cerrando los ojos con fuerza. Entonces el beso que Hyung había tomado de Emil le hizo respirar con aun más dificultad, entre celos y rabia, miedo y dolor, los sollozos se dejaron oír.
¡no! Así no debía tratarse e alguien como Emil, se le debía tratar con amor, con una absoluta devoción. Pero ahora todo era complicado, Leon se había paralizado, tenía que explicarse con Lan, Hyung se había llevado a Emil y ahora había una distancia tan real como cruel entre ellos, y Emil estaba en una situación peligrosa. Temía por él.
Cuando el sol iluminó a través de las suaves cortinas de gasa azul cielo, Leon se dio cuenta de que tenía que alistarse para clases, aunque honestamente no sentía ganas de hacerlo, solo quería huir de todo, si pudiera llevarse a Emil, eso sería perfecto.
Volar con él, todo con él y no darle explicaciones absolutamente a nadie, pero Leon era un chico sensato e inteligente, sabía que no podía salir con semejante sueño. Aun así, decidió no asistir a clases, se acurrucó en sus cobijas intentando recuperar un poco del sueño perdido, pero de nuevo su celular sonó.
Suspiró y contestó.
— ¿Leon? ¿Ya estas despierto? — La voz de Lan, su aun novia sonó del otro lado del teléfono, se le oía preocupada pero tranquila; cualquiera pensaría que se encontraba hecha una fiera y Leon deseó que ella no estuviera ocultando su rabia.
— Lo estoy… — su voz sonó tan melancólica que incluso él se sorprendió. ¿Tanta tristeza tenía?
— Ya…— ella suspiró — ¿Debo suponer que aún no quieres hablar?
— Lo siento — dijo apenado, se mordió el labio inferior y tembló un poco más, como un polluelo. — Necesito verte…
Leon tragó pesadamente, tenía que ser fuerte y dejar de lastimarla. Hubo un silencio en la línea.
— Yo también Leon, creo que debemos hablar; pero no por teléfono así que también deseaba verte… sin embargo… siento que la escuela es poco apropiada para ello… ¿Podemos vernos después de clases?
—No iré a clases, me siento como que, indispuesto ¿Entiendes?
— Entiendo… ¿Quieres ir a otro sitio?
— ¿Tan temprano? — Otra idea le cruzó la cabeza — Vamos al lago, podemos vernos ahí.
— De acuerdo, ¿Te parece bien en dos horas?
El lago estaba cercano a su casa.
— En dos horas está bien.
Después, ambos colgaron y Leon se quedó viendo al techo. No había duda lo que venía a continuación. Aun con todo, sin embargo, ponerlo en palabras era algo demasiado crudo, y se odió a sí mismo.
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— ¿Aun te duele? — Hyung acarició su mejilla con suavidad, usando el dorso de la mano, luego, con la suavidad de sus dedos, como si se fuera a romper con el paso del viento. Emil negó suavemente y desvió su vista al lado contrario de donde estaba su novio. — Aun se nota enrojecida… tu piel es tan frágil… es tan pálida, todo se le nota… ¿No te dijeron nada? ¿O sí?
Emil negó de nuevo. — Subí directo a mi habitación, no les sorprende, les dije que estoy en exámenes…mamá subió la cena.
«pero es visible… por favor, no lo vuelvas a hacer…»Quiso decirle, pero prefirió quedarse en silencio.
— Fue un accidente, los accidentes pasan — aseveró Hyung, como si adivinase su pensamiento. Su voz era firme y seria, su mirada fija en él. Tenía una mirada mucho más madura que todos los de su edad, Hyung tenía los 17 pero su aura era el de todo un adulto rozando los 30.
— Lo sé — replicó Emil con un hilo de voz.
Hyung detuvo su marcha hacia la escuela, el aire era tan frio que su respiración era visible, y se sentía el ambiente seco y húmedo tan característico de la temporada en el estado de Nueva York. Se ajustó el abrigo y la bufanda e hizo lo mismo con Emil, colocando la bufanda tan arriba cubriendo una zona enrojecida. — Para que no tengas frio.
Emil asintió y pretendió seguir su camino, pero Hyung lo detuvo, de nuevo, más fuerza de la necesaria en su antebrazo. Emil bajó la vista fijando sus ojos en los dedos apretándole en la descubierta muñeca.
«Va a dejar marca…»
— ¿Tienes algo que decir? No te andes con rodeos y dilo de una vez — siseó molesto.
Emil negó cansinamente — No, ¿podemos darnos prisa?… Tengo frio.
Hyung arqueó la ceja, poco crédulo de esa afirmación. — ¿Cómo es eso? Creía que hacía más frío donde vivías.
—Lo hacía, pero me estoy acostumbrando aquí.
—o quieres alejarte de mí…
Emil abrió los ojos — ¡no! — le miró con tristeza. —por favor no digas esas cosas, no sigas enojado.
Hyung sonrió condescendientemente, y besó brevemente sus labios — No quieres que te hagan preguntas ¿verdad? Queremos evitar que anden de entrometidos ¿Cierto?
Emil asintió, claro, el ya no quería más dramas o trifulcas que hicieran enojar a su novio, luego las consecuencias eran pesadas para él, además Hyung era difícil de tranquilizar. — Ya no quiero problemas…
Hyung aún no le soltaba, y el agarre se incrementó un poco junto a la oleada de celos que le recorrió. — Mi primo es un entrometido, ¿verdad? Si te ve, seguro creará conflicto sobre algo que tú y yo, ya solucionamos.
Emil asintió apretando los labios, ya no quería ahondar más en el problema, aquello le había costado más marcas en los brazos y ahora una mejilla enrojecida.
Hyung le soltó y volvió a acariciar su mejilla. — Sabes que lamento haber tenido ese arrebato ¿Cierto?
La manera en que le afirmaba cada cosa, esa pregunta era meramente retórica y Emil sabia la respuesta a cada una de las cosas que Hyung le preguntaba era: Si.
Asintió de nuevo—…lo sé.
—¿Qué te parece si hoy damos una larga caminata por el lago? Te va a gustar.
Ciertamente tampoco Emil quería que sus compañeros le estuvieran preguntando cosas por su evidente golpe, había sido de por si suficientemente pesado el día anterior, evidente, como para añadir aquella marca a repertorio. Odió su piel por sensible, un golpe así no debía durar tanto, aunque admitía, esa bofetada, había sido dura. Había incluso una zona más lastimada en el pómulo. Pero, ¿Podía realmente culpar a Hyung?
Asintió una vez más y le siguió, Hyung entrelazó sus brazos y así anduvieron hasta tomar la ruta hacia el lago, un lugar tranquilo pero solitario donde no habría quien los molestara. Emil iba en silencio, recordando el día anterior. Jamás imaginó que Hyung pudiera haber hecho eso, sujetarle así, sacudirlo así, apretar sus mejillas con su mano, arremeter así contra él.
«¡Apenas me doy la vuelta y ya estás hablando con él, tenías que comprobar todas mis teorías!»
No había importado cuanto había negado que hubiera pasado algo, su novio había enloquecido de celos, eso era un hecho «¡Ya te dije que no hicimos nada malo!» De pronto, el impacto le hizo cerrar los ojos y sentir un intenso ardor en su mejilla izquierda. Hyung le miraba como una fiera, los ojos exaltados, la otra mano sujetándole con fuerza aún. Emil sintió las lágrimas llegar a sus ojos, pero no dijo nada, solo se llevó la mano a su mejilla, mirándole asustado, pero Hyung no suavizó la mirada.
«Súbete» Le había dicho indicando la motocicleta y lo dejó en la entrada de su casa.
— ¿Emil? — Hyung lo sacó de sus memorias. — ¿Qué tanto piensas?
Emil negó un poco — sólo recordaba lo de ayer — El lago estaba cerca, en cualquier momento tomarían asiento en el césped color seco, y charlarían. Emil confiaba en eso.
— Ya déjalo, ¿No dijiste que me perdonabas?
Caminaron hasta un claro y ahí tomaron asiento, una vez acomodados, Hyung le pasó un brazo por la espalda y le sujetó del hombro — Me dolió más a mí que a ti, pero créeme tienes que entender que Leon no es lo que parece, no es bueno para ti juntarte con el — le besó la mejilla, luego los labios. Emil cerró los ojos, dejándose acariciar por ese contacto, necesitaba sentir ese afecto. Sonrió un poco y Hyung se sintió satisfecho con eso.
— Pero es solo un amigo — replicó levemente una vez aquel momento se rompió, Hyung rodó los ojos molestos y se talló la cara.
— ¡No lo conoces!
Emil se encogió un poco y levantó las manos — No te alteres…
Hyung le sujetó la mano, esta vez sin tanta fuerza. — Entonces no pretendas que esté bien sabiendo que quieres hablarle — arrastró cada palabra.
Emil se re-incorporó ajustándose el abrigo, mirando a su novio con culpa, como si acabase de admitir un homicidio.
— No lo conoces Emil, él te puede decir muchas cosas malas de mí, y quizá, tenga razón, pero yo también le sé cosas a él, Leon es capaz de muchas cosas con tal de salir ganando, ¿Entiendes?
Emil hizo un movimiento casi imperceptible con la cabeza y guardó sus heladas manos en su abrigo. Miró de reojo al otro pero pronto su mirada regresó al suelo.
— Se queja de mi por un pleito de infantes, y desde entonces ha hecho mi existencia miserable. ¿Quién crees que es peor? ¿El o yo?
— Yo no …sé, no veo gran problema en ambos — mintió.
— Deja de darle vueltas al asunto, ahora estás conmigo y así va a ser siempre, cuando terminemos la escuela, regresaré a Westchester County, vendrás conmigo. No tendrás por qué pasar el resto de tus días en esté pueblo de mala muerte. — suspiró — yo también quiero lo mejor para ti.
— Me agrada Castle Hill.
— … ¿Castle Hill o alguien en Castle Hill?
— Hyung… por favor…— suplicó.
— Te amo… ¿Tiene algo de malo tener celos porque SÉ que entre tú y mi primo hubo algo?
—No hubo nada… sólo somos…éramos, amigos…— bajó la vista — Es la primera vez que me lo dices.
— ¿Qué?
— Que me amas…
Hyung asintió dándole una leve caricia en el cabello — Eres mío Emil…y tengo que protegerte, ¿Entiendes eso?
Emil sonrió asintiendo con suavidad — Si… lo entiendo.
Hyung se dejó caer en el pasto abriendo los brazos para recibirlo — Ven, vamos a relajarnos un poco.
El chico se recostó junto a él descansando y disfrutando el momento, cuando Leon no era tema de conversación, Hyung podía ser el chico más dulce en la faz de la tierra, o al menos eso era en la perspectiva de Emil, aquellas palabras «Te amo»se grabaron en su mente, y se regocijó con una sincera sonrisa emocionada.
Nunca había imaginado el cuanto necesitaba esas palabras, pero Hyung si, el sabía la etapa porque él también la vivía y Emil y él no eran diferentes, por eso estaba dispuesto a decírselas, cuantas veces fuera necesario para que se las creyera.
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Hacía un aire fresco en las inmediaciones del lago, Leon se abrigó lo suficiente para evitar incomodidades, aunque secretamente le hacía sentir más seguro, como si se protegiese bajo las capas de tela polar y poliéster, al menos su corazón tenía un pretexto menos para empequeñecerse y causar conflicto.
Lan le saludó a la distancia alzando la mano en el punto acordado, luego formó con ellas un cuenco para calentarlas con su aliento. — ¡Dios! — bramó cuando Leon estuvo cerca de ella — No pensé que hiciera tanto frio…
Leon la observó brevemente y le sonrió, Lan llevaba solo un suéter ligero por encima de una blusa con lunares de manga corta. — O sea — rio un poco — ¿Qué nunca revisas la app del clima?
— Se me olvida…
Leon se removió el abrigo y se lo puso sobre los hombros. Ambos rieron un poco, Lan un poco con intención de disculparse — Pero si tú eres más susceptible al frio…
— Si, pero, aun tengo ropa calientita.
Ella sonrió dulcemente — Gracias.
Ambos caminaron en silencio por el resto del trayecto. ¿Cómo es que el tema se trae a conversación? Además, aquel pequeño momento había resultado precioso, era una pena como las cosas no habían terminado por ser buenas al final, y quizás eso era el asunto y el principio de todo, era bueno y era cómodo, pero ninguno de los dos sentía que era algo que pudiera durar demasiado.
—Ayer…— por fin Lan comenzó— bueno, siempre lo imaginé, por la manera en que siempre te has comportado alrededor de él y ¿Sabes?… creo que nunca te vi mirar a alguien tan fervientemente y lleno de emoción …como cuando lo veías con tu primo.
Curiosa la manera en que Lan omitía nombres. Sobre todo, el de Emil.
Leon suspiró asintiendo levemente, pero decidió dejarla continuar, después de todo no se sentía tan valiente como para articular frase alguna.
Lan se relamió los labios cubiertos de bálsamo de avellana — Lo curioso es que… tras verte sujetarlo, hablar con él, tomar sus manos, desesperarte por él… entendí algo… Ese es el Leon real, el que se desespera, el que enloquece en base a algo, no el que siempre tiene todo bajo control… me di cuenta… que estaba celosa, sí, porque me hubiera gustado ser yo por quien tú te pusieras así…
Leon continuó en silencio y ella siguió.
— Me di cuenta de que meses atrás… cuando tuvimos nuestra primera oportunidad de estar juntos, te miré decepcionarte con mis decisiones… y entonces recapacité en lo egoísta que he sido contigo.
— Lan…
—Es la verdad… yo… yo tuve mi oportunidad contigo, es …normal que ahora mires a alguien más, y ¿Quieres que te sea honesta? Llámale intuición femenina… pero eso que sientes por él, no es el tipo de sentimiento que se desvanece al cabo de unos meses, es el tipo de sentimiento que quieres que perdure porque te hace feliz el siquiera ser capaz de sentirlo… — Hizo una larga pausa y se sentó en un pequeño empedrado que daba a la orilla del lago — El día que él fue a verme, parecía tan preocupado por ti, honestamente fue un estúpido…
—Hey… — reclamó con una ligera risilla.
Ella también rio — lo siento, pero es la verdad, te tenía Leon, pero no supo ver más allá de sus miedos, y me dio la oportunidad… pero pude ver que él te quería, lo suficiente para interceder así por ti…
Leon bajó la vista — eso me dijo ayer, mientras discutíamos…
— Estuve celosa, lo sabes… porque aun con lo que él hizo, renunciar a ti, aun cuando estabas conmigo… era como si no quisieras soltar su mano, te hice renunciar a él, y aunque intentabas estar bien, te veías…triste, entonces entendí, ayer, confirmándose, que no hay para ti nadie igual a él, no importa lo que …haga, y que tu no quieres que sea sólo tu amigo; lo quieres, contigo.
— Lamento tanto…en serio, hacerte sentir así… pero si soy honesto conmigo mismo…— asintió— sé que no sólo me gusta… ¿Entiendes?
Lan sonrió — Entiendo, Leon, he estado ahí… en la misma situación que tú, por eso fue que me decidí así la primera vez. — le sobó el brazo a Leon—Hey, estamos a mano, yo tampoco he sido muy buena contigo… creo que compaginamos más como amigos, ¿Qué dices? — Lan alzó la mano ofreciéndosela, y Leon la tomó asintiendo.
—Te quiero mucho, Lan… en serio que sí.
— Yo también tonto, la verdad es que si, eres una buena persona, por eso quisiera darte un consejo…
Leon la miró intrigado — ¿Cuál?
— Si lo quieres, díselo. Me parece que es lo que todos hemos aprendido de esto ¿o no? Además, aun si no te corresponde, no puedes evitar arriesgar…
— Claro, ya no me habla… ¿Qué tengo que perder?
Lan le dio un abrazo — Emil te quiere… eso no lo puede negar ni siquiera su novio, por eso se pone tan loco… jamás le serás indiferente…
— O sea y ya que lo mencionas, el pequeño detalle de que, mi primo es su novio.
Ella rio un poco, pero de manera sencilla — Leon ¡Por favor! no hay una ley que impida bajarle el novio a tu primo.
Leon rio a eso, era cierto, pero ¿cómo habría de hacerlo? No tenía idea, ni siquiera sabía si Emil querría ser bajado de los brazos de alguien más.
— ¿Estarás bien? — Preguntó Leon después de unos minutos de silencio.
— Yeah— afirmó ella — Soy yo.
Leon sonrió más a eso y continuaron caminando como dos viejos amigos que hubiesen crecido juntos.
— Ya si resulta que voy a tener un bebé… te diré que eres el papá.
— ¿¡Eh!?
Ella rio un tanto escandalosamente con su broma, ganando un leve empujón por parte de Leon. Pero Lan seguía riendo al punto de doblarse de risa — ¡Esa reacción fue oro!
— ¡N…no me asustes así! O sea… soy muy joven y guapo para ser padre.
Continuaron riendo por el camino hasta que las risas por fin cedieron y entonces se acercaron al otro lado del lago, descubriendo la escena de dos figuras recostadas en el césped. Leon reconoció a uno de ellos como su primo, y tristemente su corazón reconoció al otro como Emil.
— Genial… murmuró con amargura en la voz — ¿Cómo crees que podré entrometerme entre eso?
Lan le dio un pequeño golpe en la cabeza — Ahorita lo abraza y ayer se lo llevó arrastrándolo, tu dime, ¿Cuánto amor crees que hay ahí?
Pronto vieron a la pareja ponerse de pie, sacudir sus ropas y caminar hacia lo urbano, alejándose del lugar. Leon asintió decididamente.
— Mañana…
Fin del Capítulo 14
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