Autor Original: Rainbowkiwii
ID: 3496428
Notas de la traductora:
Bueno, penúltimo capítulo…y como compensación por haber tardado tanto en actualizar, sube este y el último de una sentada, dando por finalizado así el fanfic. Muchas gracias por haberlo seguido durante todo este tiempo y por vuestros comentarios~
Espero veros también en los siguientes~
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14. Libre
Era una hermosa noche de domingo cuando sucedió. El sol comenzaba a ponerse, saliendo del cielo con un naranja vibrante, amarillo y diferentes tonalidades rojas. La ciudad en sí estaba envuelta en una tranquilidad sin igual, y la serenidad de toda la escena era muy tranquilizadora para los dos muchachos en la habitación blanca del hospital. Ambos vieron la puesta de sol, recordando sus últimos meses juntos. Haru había sido conectado al soporte vital, sólo por un poco más de tiempo, ambos habían insistido. Makoto se estremeció al recordar los acontecimientos de la tarde.
"Makoto, me duele el cuerpo. Duele mucho. Duele y estoy asustado. ¿Esto significa que me estoy muriendo?" había preguntado Haru. Makoto vio el dolor en sus hermosos ojos pero no se atrevía a responder a su pregunta. Le dolía demasiado ver como su amado estaba tendido allí en agonía, esperando sólo a que su vida llegara a su fin. Si pudiese cambiar de lugar con este chico, lo haría sin dudarlo.
"Haru, lo siento. Lo siento mucho. Si hay algo que pueda hacer para que sea menos doloroso, solo dímelo, ¿de acuerdo?" se produjo un breve silencio antes de que Haru respondiese.
"En primer lugar, ponme el soporte vital. Entonces," la voz de Haru se volvió más baja y débil al decir esto "Coge mi mano. Y cántame una canción. De ese modo cuando me vaya, podré recordar lo mucho que te amo, no, lo mucho que siempre te amaré"
Y ahora, Makoto estaba ahí, sin soltar la mano de Haru para mayor comodidad. Haru había logrado pasar las siguientes pocas horas, pero con cada minuto que pasaba, estaba cada vez más débil, el monitor de su corazón iba más y más lento con el paso del tiempo.
"Hey, Haru, ¿no es bonita la puesta de sol?" le había preguntado Makoto para aligerar la ansiedad que había crecido.
"Sí. Es hermosa"
"Bien. Estoy feliz de ser capaz de verla contigo" A pesar de que el corazón de Haru estaba latiendo más lentamente, juraba que podía sentir que se aceleraba un poco por las palabras de Makoto.
Es cierto…Nunca seré capaz de escuchar su voz o sentir su piel de nuevo…
Makoto bajó la mirada hacia el moribundo y sonrió tristemente, con una sonrisa amable.
"Haru, yo…Gracias" Haru estaba confundido.
"¿Por qué?"
"Por compartir tu vida conmigo. He tenido algunos de los mejores momentos que posiblemente podría haber deseado contigo, incluso si no dices mucho. Cuando me propusiste matrimonio, me hiciste el hombre más feliz del mundo, ¿sabes? Desearía poder pasar el resto de mi vida contigo, pero creo que ahora…yo…"Makoto no se había dado cuenta de que las lágrimas habían estado corriendo por sus mejillas hasta que dejó de hablar. Su pequeña sonrisa ya no estaba más ahí, en su lugar solo había horribles pensamientos pero intentó subir su anime. Se rio un poco.
"Lo siento, creo que estoy divagando, ¿eh?" dijo mientras negaba. El más alto sorbió un poco y finalmente escuchó a Haru hablar.
"Makoto, ¿tienes miedo?" el castaño estaba un poco sorprendido por la pregunta dirigida a él, pero respondió.
"Si, Haru. No quiero que te vayas" susurró mientras un sollozo ahogado se le escapaba. De repente, sintió algo frío posarse sobre su mano, y se dio cuenta de que era Haru. Miró a este, quién solamente sonrió.
"No lo tengas. Siempre estaré contigo en tu corazón. Cuando crezcas y te cases y tengas dos niños, estaré contigo. Siempre" Makoto dejó escapar una risa agridulce y sorbió mientras pensaba en lo que dijo Haru.
"¿Dos niños? Haru, ¿de qué estás hablando?" Haru se sonrojó ante sus vergonzosos pensamientos, lo cual solamente hizo a Makoto sonreír y llorar incluso más "Haru, voy a extrañarte y tu modo de ser tan extraño" dijo el castaño, dándole un pequeño beso en la frente de su amado. Justo en ese momento, Nagisa y Rei abrieron la puerta en silencio, rezando igualmente en silencio para que no fuese el día en que Haru se fuese a morir. Después de todo, era agradable hacerles visitas sorpresa a los amigos. Pero, por desgracia, sus visiones estaban centradas en Haru tumbado en la cama, conectado al soporte vital, haciendo que ambos jadeasen con horror. Nagisa empezó a llorar al verlo.
"¡Haru-chan, por favor! ¡No puedes morir, tienes que ponerte mejor! Si no te mejores, ¿quién va a ser mi padrino en mi boda? ¿Quién va a enseñar a más gente a nadar como los profesionales?" Rei tenía una mirada dolida cruzando su rostro antes de que envolviese a Nagisa entre sus brazos y lo abrazase con fuerza. El rubio lloró en el hombro de Rei y pudo sentir la humedad en su piel en cuestión de segundos.
"Nagisa…Por favor, no te molestes" le susurró Rei, acariciando su espalda para reconfortarle "Haruka-senpai estará bien. No sentirá dolor una vez que muera. ¿No quieres que esté feliz?" Nagisa miró temporalmente al nadador de pelo azul y asintió con la cabeza, sollozando un poco con pequeños gemidos escapándose. Nagisa sabía que esto era por el bien de Haru, solo pasaba por un momento difícil para aceptarlo. Pero antes de que Nagisa pudiese responderle a Rei, la puerta se abrió una vez más, esta vez revelando a Rin.
"Ah, ahí está" dijo Rei mientras daba un paso hacia un lado para dejar pasar a Rin "Le dijimos que hoy sería un buen día para una visita sorpresa, y parece que estábamos en lo cierto" dijo con amargura. Sin embargo, Rin ni siquiera había prestado atención a lo que los demás estaban haciendo. Simplemente miraba a Haru. Entonces, al fin, después de unos pocos minutos, hizo algo que Haru no le había visto hacer en mucho tiempo.
Lloró.
La visión de Haru en esa cama era demasiado, y el nadador pelirrojo salió de la habitación con el fin de evitar todo. Pero Haru, por otro lado, se sentía muy feliz de que Rin hubiese ido a verle en sus últimos momentos.
Gracias, Rin… No tienes idea de lo que significa esto para mí.
Y entonces, unos pocos minutos después de que Rin les hubiese visitado, Haru finalmente habló. Simplemente no podía soportar ya el dolor de estar vivo.
"Makoto, desenchufa la máquina" Makoto estaba casi sorprendido por la repentina petición, pero lo entendía. Haru susurró, "Por favor…haz que el dolor desaparezca. O-Os veré a ti y a todos en el Cielo. Y cuando nos reunamos, podremos nadar juntos cuanto queramos" dijo Haru débilmente. Nagisa de repente dejó escapar una serie de sollozos, y Rei tuvo que calmando acariciando su pelo rubio.
"¡No, Mako-chan! ¡Por favor, no dejes que Haru-chan muera! ¡Quiero que se mejore y nade con nosotros! ¡Por favor, no hagas que muerda! ¡Todavía no!" Las palabras de Nagisa se le clavaban, y Makoto sentía que estaba a punto de llorar.
"Es…Es lo mejor, Nagisa" dijo mientras se giraba hacia el nadador, con los ojos llorosos.
"Te amo, Haru" susurró una última vez mientras desenchufaba temblorosamente la máquina. Haru sonrió y cerró sus ojos.
Te amo también, incluso si estoy demasiado débil para decirlo…
El funeral se celebró al día siguiente y los tres chicos de Iwatobi – incluido Rei – se escaparon de clase para asistir. Alrededor de ellos había gente vestida de negro, algunos llorando, otros siendo consolados por otras personas que parecía que estaban intentando no romperse también.
"Hoy, honramos la vida de Haruka Nanase…" el hombre comenzó el servicio. Mientras este hacía su solemne pero a la vez bello discurso, Makoto miró alrededor para ver a Nagisa temblando, Rei sosteniéndole, la madre de Haru siendo consolada por su padre, y el Doctor Nowaki, a quién Haru había pedido que fuese a su funeral. Todo se sentía tan surrealista para el moreno. Se sentía como si fuese ayer el que Haru se le hubiese propuesto, como si fuese ayer cuando Haru y él se metieron en la piscina. Nada se sentía real.
El hombre del servicio finalmente concluyó su intervención, dejando que todo el que quisiera viese por última vez a Haru, pues también Haru había pedido ser incinerado. Sus cenizas debían ser lanzadas al mar, a donde realmente pertenecía. Makoto sonrió con amarga dulzura mientras veía por última vez el cuerpo de su amante.
Al menos, finalmente es libre…
Más tarde esa noche, Makoto se había encerrado en su habitación y se permitió liberar todas las emociones que había mantenido dentro de él. Se quedó mirando los dibujos que Haru había hecho de él mientras sollozaba incontrolablemente.
"Oh, Haru…" susurró mientras sus sollozos se hacían más y más fuertes con cada emoción dolorosa y miserable que había pasado. Recuerdos que iban desde la escuela primaria a la secundaria inundaron su mente. Echó un vistazo a la extremadamente larga lista que habían creado ambos. Viéndola, la última cosa que había puesto al final de la lista era que Haru tuviese una muerte pacífica. Cuando Haru murió, la última emoción que Makoto vio en esos hermosos ojos oceánicos fue felicidad. Con mano temblorosa, Makoto tachó eso último. Después, dejó el bolígrafo y se quedó dormido, soñando con un mundo sin cáncer y un mundo donde Haru todavía existía.
Si solamente el cáncer no hubiese existido, pensó este mientras se dormía. Entonces Haru no habría muerto. Entonces, habrían estado casados y felices.
Realmente es asombroso como un pequeño punto marrón puede cambiar tu vida.
