Estaba sola en su habitación, cosa que no había pasado últimamente. Recibía visitas, siempre a esa hora y nunca se le había hecho tarde; por lo que pensó que esta noche no la vería.
Decidió apagar las luces, y acurrucarse en su cama, tal vez mañana estaría con ella de nuevo; definitivamente esa iba a ser una noche larga. Era ridículo pero, desde que comenzaron las vacaciones se había acostumbrado tanto a su presencia, especialmente en las noches, que sería difícil para ella conciliar el sueño, pero al menos tenía que intentarlo ¿no?
Estaba a punto de cerrar los ojos, cuando un leve chasquido, proveniente de la ventana activo todos sus sentidos. Parece ser que esta noche no sería la excepción.
-Hey… ¿no ibas a dormirte sin mí cierto?-
-Tardaste mucho…-
-Si… mi madre no se dormía, pasaron su serie favorita por la TV y no podía hacer que se fuera a su habitación…-
-No puedo creer que no te descubra, llevas semanas escapándote de tu casa-
-Cuando la cabeza de Judy toca la almohada, no existe nada que pueda despertarla…-
Diciendo eso se acercaba hacia la cama, después de cerrar la ventana por donde había entrado, hacia frio esa noche y no quería que la habitación cambiase de temperatura.
¿Cuánto tiempo tenia haciendo eso? Prácticamente desde que comenzaron las vacaciones de invierno. No sabía porque, no tenía ni la más remota idea de por qué, cada noche sus piernas la conducían hacia aquella ridícula habitación, con el más nefasto estampado en las paredes y las sabanas mas cursis que en su vida compraría. Pero ahí estaba, fiel a su instintito, obediente al deseo tan poderoso de tener a Rachel Berry bajo su dominio, de sentirla propia.
-No te vi en todo el día, pensé que estarías siguiéndome por el parque como acostumbras….-
-¡Yo no hago eso!-
-Claro que si Quinn… es lindo, pero la primera vez que me di cuenta me asuste un poco…-
-¿Me deseas tanto que ya hasta me alucinas Berry?... ja… quién lo diría…-
Quería seguir discutiendo, ella tenía la razón, siempre la tiene. Pero unos labios, prácticamente le exigieron que guardara silencio. Esa boca majestuosa que lograba transportarla a todos lados pero siempre a su lado. Era extraordinario estar así con ella, en cada encuentro se percataba de una sensación distinta, más maravillosa que la anterior. Rachel también se preguntaba cómo es que se encontraba en esa situación, como algo tan especial podría haberle pasado, ni siquiera lo vio venir, jamás se lo imagino.
Su piel era como seda sobre sus dedos, una sensación completamente afrodisiaca. Todos sus sentidos estaban centrados en la mujer que se encontraba a su lado. La miraba embelesada, con una adoración que nunca se imagino experimentar en su vida.
Irremediablemente, esa mujer con alma de niña se transformó en su todo; ¿Cómo pasó? Ni su diosa personal lo sabe, no hay respuesta coherente para el nuevo enigma que la invade. Pero, ¿Qué caso tiene encontrar una respuesta lógica a algo tan hermoso? ¿De verdad importa saber porque te enamoraste de una mujer? Obviamente, es un cambio increíble con respecto a la forma en la que ha sido criada; aun así, no es nadie para merecer un sentimiento tan puro y, hasta se atrevería a mencionar, mágico. Pero sobre todo, que tanto necesitaba en su existir, casi como respirar.
Si, es probable que esté contradiciendo dos años de su vida. El hecho de llamarla con nombres despectivos, hacerla sentir mal consigo misma, bromas pesadas y de mal gusto, palabras hirientes y envidias crueles. No entendía cómo es que su estilo había cambiado tan drásticamente, ¿Quién creería que Quinn Fabray se haya enamorado irremediablemente de Rachel Berry? Ni en sus sueños más bizarros lo hubiera llegado si quiera a considerar. Pero pasó.
Ante todos los pronósticos, ante todas las lógicas, sucedió y gracias ello, jamás se había sentido tan feliz y tan completa en toda su vida.
Sus ojos color esmeralda con ciertos toques de sol se perdían en esas lagunas de dulce chocolate, llenos de sueños y fantasías. Sentía que podía ver el alma de esa mujer, así como ella observaba todo su ser mediante sus pupilas. No iba a mentir, tenía miedo. Se había sentido vulnerable en muchas ocasiones y el hecho de que alguien más pudiese verla como si de cristal se tratase la aterraba. Sin embargo, sabía con certeza, en lo más profundo de su corazón, que mientras esa mujer la abrazara de la forma en la que lo hacía en ese preciso instante, estaría a salvo de todo y de todos; segura cada noche perdiéndose entre sus brazos.
-¿Qué tanto me miras?- Pegunta la más pequeña con algo de nerviosismo, provocado por la intensa mirada de la rubia.
-A ti…. Siempre a ti…- Responde serenamente, como si fuera lo más normal del mundo.
-Que estés aquí se me hace tan increíble… bueno, todas las noches a tu lado han sido fantásticas pero, tener a Quinn Fabray, besándote en tu cama, no es algo que me hubiera atrevido a imaginar.-
-Lo único fantástico que estoy observando en este preciso instante es a ti. Tú eres increíble. La mujer más maravillosa… y aún más místico, si quieres llamarlo así, es el hecho de que me hayas aceptado en tu vida después de todo lo que te he hecho… llámame dramática si quieres pero, aún no creo merecerlo…-
-Siempre, escúchame bien, siempre te he querido y te querré en mi vida… lo malo, es que a veces sueles ser un poco necia-
-Lo sé y tú lo eres igual. Todos estos años tratando de alejarme de ti pero definitivamente me fue imposible… no sé como soporte tanto tiempo sin tus labios- Diciendo esto último, levanta la mirada y comienza a acercarse a la boca de su amante – ¿qué orgullo me queda cada vez que pruebo tus besos?... me destrozas al tacto…- Comienza a besarla tiernamente, despacio, intentando que por medio de ese acto, Rachel entendiera de lo que hablaba.
-Eres tan cursi…-
-¿No te gusta?- La interrumpe y continúa besándola con mayor devoción.
-Me encanta-
¿Qué haría ahora? ¿Qué se supone que tienes que hacer cuando todo tu mundo, todo tu pensamiento gira en solamente una persona? ¿Qué es lo que se supone que debes de hacer después? Le aterraban esos pensamientos. Y es peor aun porque estas consciente de que esa persona siente lo mismo que tú, tal vez no con la misma intensidad pero, intentas de todo corazón no fallarle.
No quieres que dependa de ti porque sabes que te equivocaras, que harás algo que esté mal. Y no es porque tú así lo hayas querido, sino, es tu lamentable naturaleza cometer errores como todo ser humano. Pero te niegas, luchas cada instante que pasas con esa persona en decir las cosas adecuadas, de actuar lo mejor posible para no lastimarla, para hacerla sentir exactamente como te hace sentir a ti; amada, protegida, respetada, importante. Y aun así, aunque sabes que estás dando todo, sientes que no es suficiente.
Acaricia sus brazos con un suave toque de sus dedos, siguiendo un leve ritmo de arriba hacia abajo. Sabe que está dormida al escuchar su tranquila respiración, le fascinaba estar así con ella, perdida en la noche, sostenida de sus brazos. Pero ella no dormía, los eventos de esa tarde seguían rondando su mente; una especie de culpabilidad y alivio la invadían. Sabía que tenía que hablar con Quinn respecto a eso pero, siempre le asustaba su reacción.
-¿En qué piensas hermosa?- Dice la rubia con somnolienta voz.
-¿Te desperté amor?- Detiene el movimiento de sus dedos y mira hacia arriba para mirar a su chica.
-No fue por eso, pero te siento intranquila. ¿Qué pasa por tu cabeza?-
-Nada importante Quinn, no te preocupes…-
Dice esto para cerrar los ojos e intentar dormir. Pero su rubia se lo impide, haciendo que se gire y quedar frente a frente. Rápidamente se pierde en sus ojos, y siente como a Quinn le pasa exactamente lo mismo. Despacio, pasa su pulgar sobre la mejilla de la morena, brindándole una suave y tierna caricia en la que Rachel no puede evitar cerrar los ojos para sentirla aun más perfecta de lo que ya era.
-Todo lo que te suceda para mí es importante… nunca lo dudes…-
-Te enojaras si te digo…- Dice abriendo sus ojos pero ahora evitando la mirada de la ex porrista.
-Hey… -Con delicadeza levanta la mirada de Rachel, colocando su mano debajo de su barbilla-No creo ser capaz de enojarme contigo ahora ¿sabes? Habla conmigo mi niña….-
-Te enojaras… lo sé…-
-No lo sabrás si no lo intentas ¿cierto?... prometo no enojarme-
-De acuerdo…-Se acomoda en la cama para colocar su cabeza sobre el pecho de Quinn-¿Recuerdas qué mientras tú pasabas la tarde con tu madre, yo salí al centro comercial con Mercedes y Kurt?-
-Sí… ¿paso algo con ellos o…?-
-No… con ellos no… Finn llegó de improvisto, bueno, al menos para mí…-
-Continua-
Su tono de voz había cambiado. Intentaba aparentarlo pero Rachel la había llegado a conocer tan rápido en tan poco tiempo que para la morena, fue más que claro su cambio de humor.
-Estaba muy molesto conmigo… ya sabes que no le he contestado mensajes o llamadas… y ahora ya no me dio otra oportunidad para negarlo, por lo que siguió a Kurt al enterase que nos veríamos y pues… no tuve otra alternativa…-
-¿Qué te dijo?-
-Me reclamo muchas cosas y puede ser que tenga razón… él seguía pensando que aun entre nosotros había algo pero le explique que ya no más… que me había enamorado de otra persona-
-¿Le hablaste sobre nosotras?-
-No… acordamos que lo haríamos juntas ¿cierto?-
-Sí es lo mejor, no quiero pensar que podría hacerte cuando le dé su ataque de histeria otra vez… ¿Qué más te dijo?-
-…. Te juro por lo más sagrado que tengo en mi vida que intente detenerlo…-
La beso. ¿Qué otra cosa podría ser sino eso? Y aunque le había prometido que no se enojaría, el hecho de imaginar que alguien más probara esos dulces labios que ya reclamaba como suyos hacia que literalmente le hirviera la sangre. Pero curiosamente ese pensamiento fue el que la calmo, de repente todo se volvió absurdo; era lógico que Finn hiciera eso, después de todo Rachel era soltera ante todos, incluso ante sus ojos ella no tenía compromiso con nadie ni siquiera con ella.
Desde aquel día en el que sin poder soportarlo más, por fin revelaron sus subliminales sentimientos compartidos no se había hablado de otra cosa. Disfrutaban de los momentos que pasaban juntas, de las caricias, besos, abrazos, momentos de silencio en los que solo hablaban con miradas penetrantes llenas de sentimientos, pero no más. Pero eso se terminaría ahora.
Rachel estaba nerviosa, la rubia no respondía por más que le diera explicaciones. La angustia que desde aquel beso robado se formo en su interior, ahora se manifestaba con mayor intensidad. Parecía como si se hubiera ido, sus ojos se encontraban mirando hacia la nada y por más que la pequeña diva intentara llamar su atención, lo único que conseguía era esa mirada inexpresiva.
No quería perderla. De pronto se imaginó su anterior vida, todas las peleas, agresiones, etc. No sabría cómo enfrentarse a esa Quinn de nuevo. La mujer que tenía en sus brazos era un ser maravilloso, la chica más hermosa, adorable e inteligente que ha conocido en su vida.
-….Princesa… contéstame por favor… ¿dime qué piensas Quinn? Perdóname amor, te juro que jamás pensé que se hubiera atrevido a hacer eso…-
-Yo sí… creo que hubiera hecho lo mismo que él…- La interrumpe, con una voz calmada y serena.
-No entiendo, ¿a qué te refieres?- Pregunta completamente confundida. Se estaba enamorando rápidamente de esa chica, pero sus cambios de humor y de ideas la mareaban constantemente.
-Que yo hubiera hecho exactamente lo mismo que Finn… después de todo, tu estas soltera… no tienes ningún compromiso con nadie… en lo que a los demás respecta, aun tienes sentimientos hacia él.-
-Eso es mentira y lo sabes… mi compromiso está contigo y el único sentimiento que puedo tener hacia Finn es de amistad. Mi corazón late por ti… me he dado cuenta un poco tarde pero es así…-
-Rachel… tu y yo no somos nada…enfrentémoslo, jamás podremos llegar a ser amigas porque simple y sencillamente no podemos. Al menos yo no puedo permitirme eso contigo.- Quinn miraba a Rachel como si estuviera diciendo las cosas más sencillas y fáciles de decir. De la misma forma que dices un "hola".-Lo que hemos estado haciendo desde aquella vez en la habitación de mi madre es querernos, besarnos, decirnos cuanto cariño nos tenemos… pero solo eso… en lo que a mí y a ti respecta, estamos solas…-
-Yo le dije que estaba enamorada de alguien más… eso hizo que se enojara más y me besara…-
-Si cariño… yo sé y estoy segura de cada uno de los sentimientos que tienes hacia mí pero, ¿crees que hubiera hecho lo mismo si, en vez de decirle "estoy enamorada de alguien más" le hubieras dicho "estoy en una relación con otra persona"?-
-Siéndote sincera sí… sabes como suele reaccionar, cree que todo el mundo gira a su alrededor y que todo el mundo tiene que estar con él porque así debe de ser. Aun no entiendo… bueno claro, yo soy una diva pero creo que Kurt tiene un serio contrincante como "divo".-
-Ya crecerá… pero eso no es lo importante. Él te beso porque no sabe que tú y yo tenemos sentimientos demasiado grandes hacia nosotras. Porque ni él ni nadie, más que mi abuela claro, sabe sobre nosotras. Ese… beso fue mi culpa, si yo hubiera estado junto a ti en ese momento, como tu novia, bueno… él no viviría para contarlo.-
Y después de darle tantas vueltas al asunto, sale a la luz el tema principal. Obviamente eso era. Ninguna de las dos se sentía mal con respecto a lo que estaban sintiendo. Si es verdad que Quinn viene de una familia muy religiosa, las diversas experiencias que ha tenido que experimentar en su vida han cambiado su percepción del mundo. No es que se sintiera atraída a todas las mujeres que la rodean, ya que siempre había tenido sentimientos hacia Rachel así que interesarse en otra persona estaba fuera de lugar. Lo que experimento con Puck, para ella fue algo mágico. No todas las mujeres del mundo tienen la fortuna de ser madres y ella lo fue. Y aunque que Beth no esté con ella, sabe que tomo la decisión correcta y que esta con alguien que le va a dar todo lo que ella no puedo darle. Cuando la niña nació, se encontraba en uno de los momentos más difíciles de su vida. ¿Cómo podría querer a alguien más si primero no sentía si quiera aprecio por sí misma? Pero eso cambio, y ahora es feliz, y aunque no le importa más lo que piensen los demás, quiere que su relación con Rachel sea sana, sino se puede la perfección anhela hacerlo lo más cercano posible. Pero sobre todo hacerlo bien.
Para la morena todo era relativamente más fácil. Proveniente de una familia tan liberal como la suya nunca se vio acomplejada con el tema de la sexualidad. Sea como fuese tenía el apoyo de sus padres y así seria siempre. A pesar de no fuera la persona más querida de planeta, se sentía demasiado importante como para que su vida solo girara alrededor de la incógnita de si prefiere a los hombres o a las mujeres. La educaron con la filosofía de que todos merecemos ser queridos, amados, respetados y con derecho a una segunda oportunidad; todos somos iguales y de que te enamoras de la persona no de lo que tenga entre las piernas.
-¿Entonces…? ¿Qué somos? ¿Qué quieres que seamos?... Quinn… si tu estas lista, entonces quiero pedirte que…-
-¡No!...- La interrumpe rápidamente, si de una vez por todas su relación de formalizaría, la rubia no dejaría que fuese por una razón tan absurda como un beso robado.-No me mal entiendas, estoy lista Rachel, de verdad, pero aun no es el momento… quiero que sea especial, y sobre todo… me gustaría hacerlo yo sino te molesta.-
-No me digas que quieres tener "los pantalones" en esta relación y por eso quieres pedírmelo tú primero porque si es así déjame decirte que…-
-Hey… no es por eso, ¿por quién me tomas eh? Sabes que muchas cosas han cambiado, que yo lo he hecho también, pero quiero demostrártelo a ti y a todo el mundo. Pero sobre todo, quiero hacer las cosas bien y tú me enseñaste eso… así que… antes de pedirte formalmente que seas mi chica, me gustaría hablar con tus padres primero.-
-¿Perdón?-No se esperaba esa respuesta en lo absoluto. Debido a la sorpresa, acabó con el interminable abrazo y se sentó en la cama mirando fijamente a la rubia.
-Sí… me gustaría hablar con tus padres sobre mis intenciones contigo. Yo sé que tu familia no es precisamente la más tradicionalista del mundo, pero aun así tú eres su hija y ellos tus padres, por lo que les debo cierto respeto… o al menos eso fue una de las pocas cosas decentes que lograron enseñarme en casa.-
Quinn hablaba intentando ocultar el nerviosismo que le provocaba expresarse de esa manera. Ni en un millón de años se hubiera imaginado diciendo todas esas cosas que si tal vez eran anticuadas y cursis, sentía que debía hacerlo. Rachel era hija única, y por ello la relación que tiene con sus padres es muy estrecha por lo que debe de ganarse la confianza de ellos, a pesar de todo lo malo que le hizo en el pasado, tiene que hacer el intento o todos los intentos que sean necesarios, Rachel valía eso y más para ella.
-No puedo creer que de verdad quieras hacer eso… ¿estás segura?-
-Claro que sí- Se sienta al igual que la morena en el colchón, quedando justo en frente de esos ojos que la hace delirar.- Te lo repito pequeña, quiero hacer las cosas bien y aunque pienso que no será fácil por todo lo que te he hecho hare todo lo posible porque me den su confianza… y ya, si todo sale bien te llevare a ti a un cita maravillosa y en el momento perfecto de esa noche…-toma ambas manos de Rachel sujetándolas con fuerza y mirándola fijamente con determinación y amor profundos-te pediré que me honres aceptando ser oficialmente mi novia.-
Cada vez que la pequeña diva cantaba, miles de sentimientos la invadían. Ser tan sensible a la melodía y letra de todas las canciones hacía que su interpretación fuera siempre más maravillosa que la anterior. Pero ahora estaba experimentando algo nuevo, sentimientos y sensaciones completamente desconocidas. Jamás se había sentido así, ahora todas las lagrimas derramadas debido a personas que no valen la pena hace que sienta gracia de sí misma. Y aunque estuviera literalmente aterrada por todo lo inexplicable que está sintiendo en ese preciso momento, perdida en esos ojos hipnotizantes, se sentía irremediablemente feliz pero sobre todo amada.
-Dime que esto es real… dime que cuando despierte en la mañana… me tendrás en tus brazos y…- Todo lo que está sintiendo es tan intenso que la única forma en la que puede expresar todo es con lagrimas, de completa felicidad.
-Hey…-rompe el agarre de sus manos y pasa tiernamente sus pulgares sobre las mejillas de Rachel limpiando sus lágrimas.- Aunque creo que amanecer contigo no sea precisamente respetar a tus padres… sabes que estaré aquí, ¿tú crees que quiero que veas otra cosa en la mañana que no sea yo?... Sabes que estaré aquí preciosa.-
-¿Cuándo… cuando…? Oh carajo…- No le gustaba decir malas palabras pero a veces le molestaba ser tan dramática. No podía dejar de llorar, la emoción le impedía decir oraciones coherentes y eso no podía ser más adorable para Quinn de lo que ya era.
-Señorita no diga groserías por favor… -Le regala a la morena una sonrisa tiernamente burlesca… y sí, eso existe.- Pienso hacerlo mañana, ya no puedo esperar más… ¿tus papás saben que…?-
-Sí… hablaba tanto de ti con ellos que ya no se los pude ocultar.-
-Está bien… supongo que eso ayuda un poco.-
-Quinn… te a…-
-Shhh!... en la cita preciosa, en la cita…-
Volvieron a acurrucarse una sobre la otra. Como siempre, Rachel recargada en el pecho de Quinn disfrutando de la maravillosa protección que los brazos de la rubia le otorgaban noche tras noche. A punto estaban de regresar al país de los sueños, cuando una melodía comenzó a escucharse proveniente de la calle. Ambas se dirigieron miradas interrogantes, tratando de descifrar sin hablar que era lo que pasaba.
Para buena o mala suerte, Quinn no tardo más de dos segundos en asimilar la situación, sobre todo al escuchar esa voz tan familiar desde el jardín de los Berry.
-Dime que es una broma… por favor, dímelo ya para que comience a reírme.- Sus músculos se tensaron de nuevo, un sentimiento enfermizo comenzó a generarse en la boca de su estómago. Cubrió su cara con ambas manos, esto se salía de su control.
Rachel, al por fin darse cuenta de lo que pasaba, entendió que la suerte no estaba con ella ese día. Aun no había asomado su mirada a la ventana, pero con toda esa música y la voz persona que cantaba, no había dudas que resolver. Finn estaba afuera, dándole una serenata mientras Quinn pasaba la noche con ella.
-Quinn… yo…-
-¿No nos va a dejar en paz nunca, verdad?-
-Te juro que pensé que ya había entendido todo, le deje muy claro que yo no siento nada por el.- Miraba a la rubia casi con desesperación, trantando de apartar las manos de esta de su cara. Sus palabras estaban llenas de honestidad y con cierto coraje. Se preguntaba, ¿Qué tan difícil era pasar la noche tranquila con la chica de la que se enamoro? Finn le había contestado sin quererlo.
-Voy a matarlo, ¿sabes? El tipo no llega a McKinley la próxima semana…- Desciende rápido de la cama, quitándose la pijama y poniéndose la ropa que traía al llegar a la habitación.
-Espera, no hagas una tontería… él se enterara cuando regresemos al instituto ¿no?... Quinn, por favor, no le demos importancia a algo que no la tiene.- Sujetaba a la chica con toda la fuerza que sus delgados brazos le permitían. Ahora, no estaba tan feliz de que la rubia hubiera regresado a las porristas hace un par de semanas. Esos arduos entrenamientos le estaban dando demasiada fuerza a esa delicada joven con la cual no sabía como lidiar en estos momentos.
Pero la verdad era, que si estaba muy feliz por el hecho de que Quinn haya tomado esa decisión. Y le agrado mucho más que no le haya pedido su opinión primero. Es probable que muchas personas encontraran esto muy extraño pero para ella no lo es, y es precisamente porque esta feliz de no haber influido "tanto" en eso. Le agradaba saber que tomo su decisión sola, que esta orgullosa por ello y sobre todo, dispuesta a afrontar las consecuencias. Saber que su chica, por decirlo de alguna forma, no tenia miedos, era segura de si misma e independiente como para saber que es lo que le conviene, es suficiente para hacerla feliz. Entrenaba todos los días, antes del trabajo obviamente, existieron algunas quejas ya que el horario iba a ser muy temprano. Pero después de unas breves charlas de Sue Sylvester hacia algunos padres de familia de sus porristas, todo quedo arreglado.
-Un golpe Rachel, yo sé que puedo, anda déjame intentarlo…- Volvía a forcejear con la morena pero sin aplicar mucha fuerza. No, definitivamente no se había transformado en un super-héroe ni mucho menos, pero sus brazos comenzaban a marcarse de a poco, su abdomen volvía a ser el de antes y sus piernas eran más firmes y fuertes.
-Cariño, relájate ¿si? Solo hay que esperar a que se canse y como si nada hubiera pasado.-
-Pero esta pasando Rachel, ¿Quién se cree que es? ¿No le basto con lo del maldito centro comercial?-
-Creo que no, pero ya olvídalo por favor…- La rubia dejo de forcejear con la diva y la atrajo hacia ella, abrazándola desde la cintura y hundiendo su rostro en ese cabello castaño.
-Lo sé, entiendo todo, de verdad lo hago… pero compréndeme, es tu antiguo novio el que esta afuera mientras yo estoy aquí adentro, contigo, intentando pasar la noche, asegurándome de que con cada día que pase tu estés segura de lo que sientes por mi…-No estaba dispuesta llorar, mucho menos cuando Finn Hudson se encontraba cantando "Pretending" en el jardín de su futura novia, pero la impotencia la llevaba a su limite.- Rachel, tu eres el sueño que muchas veces soñé e imagine que nunca se cumpliría… ¿sabes cuanto me aterra perderte?-
-Creo que puedo entenderte muy bien el sentimiento, sobre todo cuando también me siento así…- Rodeó su cuello con su brazos como muchas veces lo había hecho, pero haciendo que Quinn alzara su mirada, logrando perderse en ese miedo que emanaba de sus ojos.- Tu eres la chica mas hermosa que he visto en mi vida, pero eres mucho más que eso… ¿Qué hice yo para merecerte?, no lo se ni lo sabré jamás, pero ahora que estas aquí, no planeo que te vayas de mi vida en mucho tiempo, ¿si entiendes eso?- Rompe su agarre para colocar sus manos en cada una de las mejillas de la rubia.- Tu lo dijiste amor, el esta afuera, tu estas aquí adentro, conmigo, en mi cama. Tu eres la que me despierta con un beso cada mañana desde que comenzamos esto, es tu voz la que me encanta escuchar mientras cantas una canción para mi cuando trato de dormir después de una pesadilla, son tu brazos en los que quiero sentirme protegida… el no hizo ni hará lo que tu has hecho por mi, porque no quiero a otra persona que no sea a ti…-
-No sabes lo increíbles que suenan tus palabras…-
-Pues tendremos que seguir trabajando en la confianza entonces.-
-No me mal entiendas- Toma las manos de Rachel con las suyas y las entrelaza con sus dedos.- Tu eres el sueño, tu eres mi sueño… y el hecho de que estés diciéndome todo esto… no puedes culparme, lo desee durante tanto tiempo que jamás pensé que algún día se volviera realidad.
-Entonces, también tienes que creer en ti y en tus sueños. Tú puedes estar y enamorar a quien tú quieras, pero, por alguna extraña razón me elegiste a mí. Lo que queda es aprender a vivir con eso, ¿me entiendes?- Pregunto, mientras que Quinn solo atinaba a asentir con la cabeza.- Perfecto, ahora no quiero más platicas de que se me hace increíble, y esto no puede estar pasando, por que ¿Qué crees?, esta pasando y es real. Ahora, déjame ir a callar al hermano de Kurt antes de que despierte a mis padres y nos meta en problemas ¿ok?- Dice dándole un beso en la frente y girando sobre sus pies para ir hacia su puerta.
-¡Espera!- Reacciona rápido para agarrarla por el codo antes de que saliera de la habitación.- Voy contigo, no voy a dejarte sola con ese idiota. No otra vez, puede ser que no seamos nada formalmente pero te amo y eso para mi es suficiente ¿no crees?-
-Esa es la Quinn que me conquistó…-
-Oh si hermosa…-Acorta la distancia para unir sus labios con los de su "casi chica", mientras la voz y la guitarra de Finn les servía como música de fondo.-Estaré atrás de ti, si las cosas se ponen feas, haré una entrada dramática desde la oscuridad de la noche, ¿Qué te parece?-
-Tú tienes un destino Quinn Fabray, y ese es ser mi novia… definitivamente, y lo veo muy cerca. Solo espera a que me asegure de que mis padres no salgan de la habitación.-
Después de depositar otro beso en esa boca que se ha vuelto su mejor adicción, sale cuidadosamente de la habitación para ir a la de sus padres. Tiene que evitar que estos salgan o sino verán a Quinn y no quiere otro problema más a esa hora.
-¿Papis? ¿Puedo pasar?- Toca la puerta mientras pregunta.
-Claro cariño, ¿Qué es todo este escandalo?- Pregunta Hiram mientras prende la lámpara de su buró, despertando a su marido por la luz.
-Es Finn, viene a darme una serenata supongo…-
-Oh vaya, entonces aún no sabe de la señorita Quinn Fabray.-
-Aun no, pero pronto lo hará… bueno, solo venia a decirles eso, voy a salir y a decirle que se vaya.-
-¿Quieres que lo hagamos nosotros?, podemos decirle que no estas aquí…- Dice LeRoy quitando las cobijas que tenia encima de su cuerpo para salir de la cama.
-No es necesario, creo que ustedes me han educado lo suficientemente bien como para hacerme cargo de mis propios problemas. Creo que lo tengo todo arreglado.-
-De acuerdo, pero haz que esa "educación" trabaje rápido.- Olvida su acción anterior, volviendo a esconderse entre las sábanas, colocando su cabeza bajo la almohada.
-Por supuesto, gracias y que sigan pasando buena noche.-
-Cualquier cosa nos avisas, ¿de acuerdo?-
-Si.-
Cierra con cuidado la puerta para mirar a una Quinn, que la esperaba pacientemente en el marco de su habitación. Llevaba unos pantalones cortos y una blusa holgada blanca, completamente descalza y su cabello un poco alborotado. Era increíble la belleza de esa mujer, que incluso vestida de esa forma se veía tan hermosa en todos los aspectos.
-¿Siguen durmiendo?- Pregunta, hablando en voz baja, sacando a Rachel de su transe momentáneo.
-No, despertaron pero no saldrán…-
-De acuerdo, vamos, el idiota va a cantar por tercera vez y francamente no quiero escuchar como arruina otra canción, acaba de cantar "When a men loves a woman", golpéame si algún día llego a hacer semejante blasfemia.-
Ya cerca de la puerta, Rachel se fija si esta decentemente vestida. Su bata para dormir no transparenta nada, su cabello esta en su lugar como siempre, y sus pantunflas limpias y siempre listas para cualquier ocasión.
-Solo si es necesario Quinn…-
-Aja.-
Confiando en el juicio de la rubia, abre la puerta encontrándose con un Finn desesperado cantando bajo su ventana, acompañado de Puck.
Al ver que la puerta se abrió, dejo de cantar y con una sonrisa nerviosa en su rostro se acerca a la morena con un gran ramo de flores.
-Rachel… que bueno que bajaste… toma, son para ti.- Al estar al frente de ella, estira su mano para entregarle las flores, pero si esperar la respuesta que estaban a punto de darle.
-Te lo agradezco pero, no puedo recibirlas.-
-Pero son flores… es algo que se hace cuando das una serenata ¿no?-
-Si, efectivamente tienes razón. Pero no puedo aceptarlas, le molestaría mucho a la persona con la que estoy saliendo y ahora no quiero problemas.-
Claro que le molestaría a la persona con la que estaba saliendo. Que de hecho, solo estaba esperando el momento preciso para saltar a la yugular del chico sin pensarlo tres veces.
Su mirada era parecida a la que expresas cuando te dan un golpe en el estómago. Sabia que lo que había dicho era muy duro, pero no iba a permitir que lo de en la tarde, sucediera de nuevo. Y sobre todo, muy a pesar de sus pasados sentimientos por el chico que tenía enfrente y por el cual aún tiene cierto aprecio, no iba a dejar que el lugar que ahora ocupaba Quinn en su vida no fuese respetado.
-No puedo creer que sigas con lo mismo… estoy aquí, parado enfrente de ti, cantándote canciones a las tres de la mañana y sigas insistiendo con el supuesto tipo con el que dices salir.-
-Si crees que es mentira, déjame decirte que estas en un enorme error. Si estoy saliendo con alguien más, y solo por eso no puedo darte más explicaciones porque ciertamente no es tu problema…-Agacha un poco la cabeza sintiéndose de nueva cuenta mal por sus palabras tan directas pero no le quedaba otra opción.
Da unos cuantos pasos más para salir de la casa sin cerrar la puerta. Sabía que si hacia algo como eso, Quinn saltaría sin dudarlo y complicarían mas las cosas.
Ya estando afuera, vuelve a levantar su mirada para encarar otra vez a la persona que alguna vez fue muy especial para ella.
-Sé que debí haberte dado una explicación antes pero no estaba segura de cómo hacerlo… desde la última vez que nos vimos te pedí tiempo y espacio y me lo diste… pero la verdad es que yo ya no siento lo mismo por ti.- Jugaba nerviosamente con sus dedos, le dolía hacer esto pero no había nada mas que hacer.- Me enamore de otra persona y soy correspondida así que, muchas gracias por la serenata y las flores pero no puedo aceptarlas. Y ya que esta todo aclarado te agradecería mucho que te fueras y…-
-¿Es tu novio?-
-No… es…-
-Entonces aun tengo una oportunidad para que regreses conmigo.- La interrumpe, ignorando olímpicamente las palabras que habían salido de la boca de Rachel segundos antes.
-Finn, entiende, no puedo ni voy a regresar contigo.-
-¡Rachel no puedes dejar tirado que todo lo que hemos vivido solo porque te gusta otro tipo!-
-Te agradecería que no subieras la voz, mis padres están durmiendo y desearían descansar, casi tanto como yo. Y en cuanto al otro tema, claro que no los tiro al desperdicio, todos esos momentos seguirán en mi memoria al igual que los aprendizajes, me servirán para que mi relación con…-
-¿Quién es?-
-Eso es algo que no te incumbe Finn, lo siento.-
-¿Esto es algo para llamar mi atención otra vez? Porque si es así Rachel te juro que…-
-¡Es que no entiendes! Perdón…- Se disculpa tratando de conservar la calma de nuevo.-No es por eso, la única relación que quiero tener contigo es la de un buen amigo, no mas.-
-Tienes que decirme quien es, es lo mínimo que me merezco.-
-Lo siento Finn pero eso esta afuera de mis posibilidades en este momento.-
-Entonces todo esto es una mentira, es otro de tus juegos extraños para que vuelva a comportarme como tu quieres, pero ya estoy cansado ¿sabes? Y cuando sepa con quien estas haciendo esta idiotez te juro que…-
-El idiota hablando de idioteces, eso es nuevo.-
Efectivamente, se realizo la intromisión tan dramática que Quinn le había prometido a Rachel. Era como una especie de película barata, pero con un artista de primer nivel. Las sombras de la luna se reflejaban en su rostro dándole un aire duro y amenazante. Claro que ese era el momento perfecto, después de todo, los Fabray siempre responden ante las amenazas de sus enemigos. Siempre dan la cara.
-¿Quinn? ¿Qué haces aquí?- Ahora su expresión era de constipación. No había lógica en el mundo que pudiera ayudarle a entender que diablos hacia Quinn Fabray en casa de Rachel Berry a esas horas.
-Si, soy yo y en cuanto a tu siguiente pregunta… pijamada en casa de Berry, ¿no te invito?-
Estaba detrás de la aludida. Protegiendo sus espaldas como alguna vez se lo había prometido. Ambas manos colocadas en su cadera, erguida y orgullosa de lo que estaba a punto de hacer. Si Finn quería saber quien era el nuevo amor de Rachel, Quinn estaba más que lista a decirlo en ese momento.
-Rachel, que diablos es…-
-Exactamente lo que ella dijo… ahora, te agradecería mucho que te marcharas para que nosotras pudiéramos continuar durmiendo y…-Hablaba mientras trataba de empujar a Quinn a dentro de la casa pero no pudo lograr moverla un centímetro. Tenia que sacarla de las Cheerios ya.
-Pero…-
-¿No escuchaste Hudson? Adiós.-
-¡Eres tu! Eres tu la que esta llenando su cabeza de tonterías, ¿es que no lo entiendes Quinn? Yo no quiero nada contigo, yo amo a Rachel ahora.-
No sabia si reír, llorar, vomitar, o tal vez las tres cosas al mismo tiempo. Su cuerpo le obligaba a soltar una sonora carcajada pero no podía hacerlo, de todas formas, ella no debería estar ahí en primer lugar por lo que no iba a arriesgarse demasiado.
-Tu egocentrismo es tan grande que es lo único que tienes en tu cerebro, creo que ahora entiendo porque eres tan idiota… pero para aclarar tus dudas y que puedas dormir esta noche, no, no quiero absolutamente nada contigo...- Estaba segura que se metería en problemas por lo que iba a hacer pero valía la pena. Toma a la morena con su mano derecho, acercándola hacia su cuerpo. Iba a defender lo suyo, sí o sí.- Berry al menos te esta ofreciendo su amistad, yo ni eso. Así que, ¿porque no te vas? Y dejas de estar molestando a las personas que solemos dormir a esta hora.-
-No me voy a ir a ningún lado hasta que Rachel me lo pida.-
-Te lo acaba de pedir Einstein, pero estas tan ocupado quejándote que no escuchas lo que te dicen.-
Hubo un silencio incomodo mientras el capitán del equipo de football de McKinley ordenaba sus ideas. Claro que la morena le había pedido que se marchara pero por su necedad siempre estaba primero.
-Rachel, por favor… sé que puedo cambiar, puedo ser mejor novio…-Siempre que algo se ponía muy denso, usaba esa carta de niño arrepentido y avergonzado por sus acciones. Quinn estaba apunto de volver a hablar pero Rachel se le adelanto.
-No tienes por qué cambiar nada, bueno, si tú crees que es necesario adelante, pero no para mí. Yo no quiero nada mas contigo que una amistad y te agradecería que te marcharas, Quinn necesita descansar y yo también…-Por fin logra mover ese muro enorme que estaba a sus espaldas para ingresar de nuevo a la casa, mientras cerraba la puerta.- Que pases buena noche.
-¡No voy a rendirme Rachel!-
-Créeme, lo harás.-
Al momento en el que Quinn hace tal declaración, Rachel cierra la puerta para evitar cualquier otro enfrentamiento entre su ex novio y su chica. Sobre todo cuando noto la mirada confundida de Finn al no entender las palabras de la rubia.
-No amenazas.-
-Yo no amenazo a nadie, yo cumplo cariño.-
Y sin decir nada más, vuelve rápidamente al cuarto de la morena procurando no hacer ruido para no despertar a los demás habitantes de la casa.
Rachel entendía la actitud de Quinn, incluso la encontraba adorable. Pero no por eso menos peligrosa. Poco a poco comenzaba a conocer a la chica y estaba segura de que cumpliría esas palabras si Finn no dejaba de intentar regresar con ella.
-¿Te enojaste mucho?- Dice al momento de subir la cama y meterse entre las cobijas para encarar a Quinn.
-Claro que sí, pero me agrado mucho que no aceptaras sus flores… eso te da muchos puntos Berry.- Hablo mientras jugaba un poco con su nariz, intentando romper el ambiente tenso que se había formado entre las dos.
-No me gusta verte así…-
-No voy a volver a dejarte sola con el imbécil jamás, él no va a volver a tomar ventaja sobre ti.-
-¿Planeas estar pegada a mí 24 horas 7 días a la semana?-
-Si me lo permites, o al menos en la escuela…-
-No distraigas a tus porristas con cosas así.-
-¡Oye! ¿Cómo sabes que…?-
-Porque estoy comenzando a conocerte más…-Deposita un tierno beso en sus labios, sin dejar que las cosas se profundicen más.- Y me gusta.-
-Llamémoslo apoyo de amigos ¿no? cuidamos los intereses de todas.-
-No soy un objeto Quinn, te recuerdo ese pequeño detalle.-
-Claro que no, eres lo mejor que ha podido pasarme en mi vida, eso eres.-
-¿Podemos dejar de hablar de Finn o cualquier cosa relacionada con el? Son pocos los momentos que he tenido contigo y no quiero pasarlos así.-
-Como mi reina lo pida…-
Vuelven a acomodarse como estaban antes de que el jugador estrella de los gigantes rompiera con ese momento tan especial que las envolvía momentos antes. Rachel jugaba con unos mechones desobedientes de Quinn, mientras que la otra pasaba sus delgados dedos entre la cabellera de la morena, permitiendo que estos se perdieran en ella.
-¿A que hora te vas mañana?-
-5 en punto, ¿por?-
-¿Puedo ir contigo?-
-Pero es muy temprano amor…-
-No importa, será interesante estar en un entrenamiento tuyo… ¿si puedo?- No le gustaba utilizar esa arma muy seguido pero no podía evitar utilizarla de vez en cuando. Cada vez que miraba a Quinn directamente a los ojos, demostrándole ternura, devoción, amor y un toque de sensualidad, sabía que obtendría lo que quisiese.
-¿Por qué haces eso si de todas formas sabes que te voy a decir que si?-
-Solo para recordar que funciona.-
-Como si con solo pedirlo no fuera suficiente…-
-Como sea, ya es muy tarde y necesitamos dormir, mañana será un día largo.-
-No puedo esperar, créeme.-
-Pues tienes que, no quiero que destruyas el romanticismo de esto por ningún motivo.-
-No, no lo haré…. Descansa princesa.-
-Tú también descansa amor, te quiero.-
-Yo también.-
Las había contado, ya eran 4 veces que preguntaba pero no tenia una respuesta directa. Tal vez si preguntaba por quinta vez el resultado sería diferente. Y eso comenzaba a desesperarle, tenían que ser puntuales y sus padres no ponían nada de su parte.
-Entonces… ¿si puedo ir?-
-¿Quién eres?-
-¡Papá!-
-Esta bien… vete… a donde quiera que me hayas dicho… pero ten cuidado… ¿viene Quinn por ti?- Intentaba despabilarse lo mas que podía pero nadie podía culparlo, eran las 5 de la mañana y su hija lo estaba despertando para quien sabe que cosa.
-Si de hecho ya esta afuera esperándome…-No podía evitar sentirse mal por mentirles pero estaba pasando los mejores días y noches gracias a esa preciosa y desmañanada chica que la esperaba en su auto afuera de su casa.-
-¿Y cuando piensa presentarse apropiadamente?-
-Pues, de hecho me estaba comentando si pudiese ser hoy…-
-Espera.-Abre los ojos ante la sorpresa que le provocaron las palabras de su hija y se sienta en la cama para mirarla fijamente.- ¿De verdad quiere hacerlo?-
-Si, quiere hablar con ustedes… tu sabes como es, pero quiere saber a que hora es mejor para ustedes.-
-No sabes cuantos puntos se acaba de ganar pero aun no me convence… sabemos que tiene todo el día ocupado así que cuando ella crea conveniente.-
-De acuerdo, yo le digo… no tardo, sigan descalzando.-
Salió literalmente corriendo de su casa. Ya eran las 5:10 am y el entrenamiento comenzaba a las 5:30. No podía permitirse llegar tarde a tan importante ocasión.
-Ya les comente a mis padres y dicen que a la hora en que a ti se te haga más cómodo.-
-¿Que?-
-Querías hablar con ellos ¿no?-
-Oh cierto… pero lo correcto sería que ellos me dieran la hora, yo puedo pedirle a Jhon que me deje salir un poco antes y…-
-Hey, no te estreses. Ellos entienden que tienes muchas cosas que hacer por lo que me pidieron que decidieras tu, esta todo bien ¿ok?-
-De acuerdo… lo siento, es la primera vez que hablo con los padres de una chica.-
-Más te vale… ahora vámonos, no quiero llegar tarde a la practica.-
Quinn arranca el auto pensando en todo lo que tenía que hacer ese día. Desde que el despertador sonó, podía sentir como su corazón estaba latiendo literalmente en su garganta. Los nervios estaban matándola desde muy temprano y no era para menos. Ese era el día en el que por fin hablaría con los padres de su futura novia. Le encantaba como sonaba esa palabra en su mente, y le fascinaría todavía más una vez que la pronunciara.
Pasaron el camino en silencio, ambas pensando en las posibilidades que ese día les podría ofrecer. Estaba claro que la noche no fue la mejor de todas, pero también esperaban que ese mal rato fuese recompensado con esa charla tan esperada en casa de los Berry.
Rachel no se encontraba nerviosa por enfrentar a sus padres con Quinn. Sabía perfectamente que esa pequeña batalla, la rubia la tenia ganada desde hace semanas. Pero no tenía sentido que se lo dijera, de cualquier forma sus nervios no le permitirían pensar de otra forma. Sin embargo, el pensar que esa rubia hermosa por fin le pediría que fuese oficialmente su novia, lograba que cada sentido de su cuerpo se agudizara. Su piel se erizaba con el simple hecho de imaginar a Quinn formulando esa pregunta. La cual solo tenia una respuesta en su mente, corazón y labios.
-¿De verdad les prestan el campo cuando quieren?-
-Cosas de Sylvester con el director, yo de eso no se nada.-
-Quinn…-
-De verdad cariño, no voy a mentirte, tengo ciertos privilegios pero no tantos.-
-¿Y que van a hacer?-
-Reforzaremos nuestra resistencia, velocidad, agilidad, equilibrio sobre todo y tal vez practiquemos dos antiguas rutinas… lo normal.- Decía mientras estacionaba su auto junto al de las demás.
La entrenadora no se presento a ninguna de las prácticas anteriores y mucho menos a las siguientes. Como aun no eran días de escuela, no tenia porque aparecerse en el lugar. Pero si alguna de sus porristas no se aparecía en los entrenamientos, definitivamente habrían problemas.
Bajo del auto ante la mirada atenta de las presentes. Nerviosa no se sentía, un poco asustada y aterrada tal vez. Siempre que tenía un encuentro con alguna de las portadoras del uniforme no siempre terminaban bien, esperaba que esa mañana fuese una excepción.
-Vaya, Berry nos visita en un entrenamiento… ¿disfrutando de los privilegios acaso?- Dice Santana, utilizando ese sarcasmo tan familiar en ella pero sin intención de agredir u ofender a nadie.
-Le pregunte si podía venir a estar un rato con ustedes y me dijo que no había ningún problema.-
-Claro, como si te pudiera negar algo…- Dice para después depositar un beso en su mejilla izquierda como saludo. Cosa que Rachel definitivamente no se esperaba.
-¿Quieres dejar de asustarla?- Habla Quinn mientras rodeaba la cintura de Rachel con sus brazos, poniendo su barbilla en el hombro de esta.- Solo esta saludándote cariño, así es ella.-
-Hubieras visto su cara, un verdadero poema…- Se aleja para comenzar a estirar sus piernas en el césped del campo.
Estaba consciente de cómo la miraban las demás, se sentía inquieta pero después de la seudo bienvenida de Santana, sus nervios se fueron justo como llegaron. Sobre todo sintiendo el apoyo de Quinn y la sonrisa cálida que Brittany le dirigía recargada desde su motocicleta.
Pero el ambiente se sentía relajado, todas las presentes le decían un "hola" mientras pasan a su lado para imitar a Santana. Ni en sus mas locos sueños pensó sentirse tan bien rodeada de las que alguna vez hicieron su vida difícil. Pero todos cambian y todos merecen una segunda oportunidad. Ella tampoco era una monedita de oro, como para caerle bien a todo el mundo pero lo intentaría. Esta experiencia le estaba dando el valor de preguntarle algo a Quinn. Estaba consiente que su respuesta, probablemente cambiaría sus días en McKinley pero tomaría el riesgo.
-¿Puedo intentarlo?-
-¿Qué?-
-Un entrenamiento… no te estoy pidiendo que me admitas en la escuadra porque eso sería imposible, no soy tan buena como todas tus compañeras pero… ¿podría participar en el entrenamiento? Prometo no distraer a nadie…-
-¿Estas segura?- Seguía sin despegar su barbilla del cuerpo de la morena. Le encantaba tanto tenerla tan cerca que podía perderse en ese sentimiento.
-Sí.-
-Supongo que hay que preguntarles… ¡Hey!- Grita llamando la atención de toda su cuadrilla. Sin moverse de su posición, quería que supieran quien era Rachel Berry para ella, que de verdad vieran con sus propios ojos como serían los próximos días en el colegio. No iba a esconder nada, la felicidad que en estos momentos sentía al ver como su diva quería involucrarse en una de sus más grandes paciones, la iba a restregar en la cara de todos los que se pusieran en su camino.- Mi chica quiere saber si puede practicar con nosotras hoy, ¿Qué opinan?-
De nuevo las miradas estaban sobre ella, un leve sonrojo apareció en su cara, revelando una dulce expresión facial. Algunas chicas rieron un poco al darse cuenta del momento incomodo para Rachel pero sin afán de molestarla.
Les gustaba ver a su capitana feliz como lo hacían en ese momento, y si para eso era necesario tener a Rachel Berry en sus prácticas de la mañana, no podían estar más de acuerdo. Sobre todo confiando en las palabras de Santana, quien afirmaba que aunque pudiese ser un verdadero dolor en el trasero, esa chica era especial. Era su turno de comprobarlo.
-¿De verdad Rach? Eso seria genial ¿no?- Comenta Brittany mientras observa a todas sus amigas asentir con la cabeza.
-Espero y sobrevivas…- Dice Santana para después comenzar a correr por los lados de la cancha.
-Muy a su pesar, se aleja de Rachel para comenzar a dar instrucciones.- ¡Todas imiten a Santana! ¡5 vueltas a todo el campo en menos de 15 minutos ya!- Después, voltea a mirar a la morena para darle un gran beso en sus labios, dándole aun mas confianza si es posible.- Tu puedes cariño, haz lo que ellas.-
Rachel camina rápidamente para unirse a la fila de porristas, Brittany le cede un lugar adelante para tenerla supervisada. Algo le decía que este sería un entrenamiento divertido. Sobre todo después del ultimo grito que dio su capitana.
-¡Recuerden chicas, hoy tenemos carne fresca!-
Era obvio que Santana liderara todas las risas que se soltaron después de que Quinn gritara y comenzara a correr para colocarse delante de ella. La diva sintió como un escalofrío recorría toda su columna vertebral. Ya se había metido en ello, no quedaba otra más que continuar. No decepcionaría a su chica, y mucho menos a sus amigas, era el momento en el que podía dar una buena impresión y no iba a desperdiciar esa oportunidad.
-¿Estas bien?-
-Sí… algo cansada… pero bien…- Lograba articular palabras con mucho esfuerzo gracias al increíble esfuerzo físico al que estaba siendo sometida en esos momentos.
-¿Estas segura que quieres intentarlo de nuevo?-
Quinn la miraba con una expresión de preocupación. Rachel se encontraba tendida en el piso, intentando recuperar un poco de aire después de una ardua sesión de baile a cargo de Brittany.
-Claro que sí… amo… los… retos…-Su abdomen subía y bajaba con intensidad.
-Pero amor, es Britt… ni siquiera Santana se atreve a tal cosa…-
-No… importa… ya casi lo domino… de verdad…-
-De acuerdo, pero si te veo un poco mal detengo todo ¿ok?- Le ofrece su mano para levantarla del suelo, logrando que Rachel se sujete de ella y con un fuerte tirón la pone de nuevo de pie.
La situación era que, el grupo se separaba en 5, cada uno con un líder de baile diferente. Por separado, recordaban los pasos de la coreografía de las nacionales pasadas y competían entre ellas para ver quienes realizaron los movimientos mejor que las demás. Quienes ganaran, serían las primeras en irse de lugar y no correr 20 veces el campo de americano. Obviamente, todas estaban dando su máximo esfuerzo, pero para su buena o mala suerte, Rachel pertenecía al grupo de Brittany y a ella le gustaban las cosas bien hechas.
-Hey Rach, de verdad si no puedes continuar no hay ningún problema…- Se acerca la ojiazul, tratando de que la morena entrara en razón.
-De ninguna manera, tengo que dar lo mejor de mi… no voy a rendirme solo porque unos pasos no me salieron bien a la primera…-
-Esa es la actitud, anda, lo que sigue no es tan difícil.- Toma la mano de la diva y la lleva corriendo hasta donde estaba las demás chicas de su equipo practicando.
Quinn miraba la escena con una sonrisa forjada en su rostro. Estaba tan ensimismada en ver a Rachel bailar y moverse imitando cada moviendo de la mejor de sus bailarinas que casi no se percata de la presencia de Santana a su lado.
-Te gusta lo que ves ¿cierto?-
-Estaba consiente de que supiera bailar… pero esto es…-
-Jodidamente sexy.-
-¡Oye!- Molesta por el comentario de su amiga, le da un codazo directo a su brazo izquierdo.
-¡Tranquila cap! Yo hablo de mi chica… baila como si su vida dependiera de ello…-
-¿Crees que…?-
-No lo se, pregúntale.-
-Todavía no sabes que voy a decirte.-
-Claro que lo se, quieres que el enano forme parte de nosotras… su desempeño no esta mal, al menos no ha vomitado.- Cruza sus brazos mientras observaba como Rachel se equivocaba en un paso.
-¿Pero y si no quiere?-
-Ella se lo pierde… anda, tenemos que seguir practicando, te juro que la amo pero no puedo dejar que Brittany gane de nuevo.-
-Como si pudiéramos ganarle alguna vez.-
El entrenamiento, ante todos los pronósticos planteados por Rachel, había terminado exitosamente. Brittany había ganado la pequeña competencia como todos los días desde que comenzaron los entrenamientos. No era una sorpresa pero era bastante gratificante para la rubia.
-¿Haz pensado en unirte?-
-¿Perdón?-
A Rachel aun le costaba un poco de trabajo ordenar sus ideas después de todo lo que había hecho hace unos momentos. Estaba más que orgullosa consigo misma, después de todos sus fallos, pudo sacar la coreografía adelante; aparte, pudo notar una mirada intensa de la capitana, únicamente dedicada para ella. Podía sentir como no quitaba sus ojos de su cuerpo y de sus movimientos. No iba a mentir, eso la distrajo un poco pero, el estar consiente, de que Quinn la miraba con tal deseo, logró que pusiera todo de sí en esos pasos.
-Qué si haz pensado en unirte a las Cheerios, tienes todo lo que se necesita para ser una de nosotras… tienes un cuerpo fantástico, tu condición física es mejor que algunas de la escuadra y tus habilidades para el baile no están tan mal, creo que deberías pensarlo.-
Caminaban juntas atravesando el campo, en dirección al estacionamiento mientras sus chicas terminaban con su castigo.
-No lo se, no voy a mentirte, fue genial hacer todo esto. Ustedes de verdad hacen un trabajo difícil pero no creo que sea esto lo mio.-
-¿Estas segura? Porque creo que de verdad podías ayudarnos mucho para las nacionales.-
-Estoy muy alagada, de verdad, sobre todo porque eres tu quien me lo esta diciendo pero… no se, supongo que lo pensaré.-
-Hazlo, yo podría hablar con Quinn para que te haga una prueba, incluso te ayudaría si quieres.-
-Te lo haré saber, y muchas gracias por tu ayuda hace unos momentos…-
-No hay problema, aparte tienes que tomar en cuenta que todas nosotras ya sabíamos la coreografía y tu te la aprendiste en menos de 1 hora, eso dice algo ¿no crees?-
-Tú tienes mucho crédito, eres muy buena instructora.-
-Si, pero no te hagas menos por eso. Santana me ha enseñado a no quitarme méritos y tú tampoco lo debes de hacer. Lo que lograste haya atrás fue gracias a tu talento.- Le dedica una sonrisa sincera que Rachel solo puede atinar en contestar de la misma forma. Sus palabras, de cierta forma, la habían conmovido.- Solo piénsalo… bueno, voy a esperar a Santana en la moto con 3 litros de gatorade, creo que tu también tienes que hacer lo mismo con Quinn.-
-Creo que sí, otra vez muchas gracias Britt.-
-Gracias a ti, ¡este entrenamiento fue genial! Ojalá pudieras venir más seguido.-
-Le preguntaré a la capitana.-
Después de despedirse de la rubia y caminar hacia el auto de Quinn, hizo lo que le habían indicado. Saco los tres litros que esa bebida que Brittany le había recomendado de la cajuela, mientras esperaba a la rubia recargada en el capo.
Aun no se acostumbraba el interactuar con las demás porristas, sobre todo cuando se acercaban para despedirse de ella. Esto era solo una pequeña muestra de todo lo que su vida cambiaría de ahora en adelante, y no podía estar más feliz. No iba a utilizar a la rubia como un escalón para ser popular, pero era agradable sentirse aceptada en otro lugar que no sea el Glee club. Sobre todo por los comentarios que hacían algunas chicas con respecto a su actuación anterior. Podía sentir la honestidad de las palabras de cada una de las porristas dirigidas hacia ella. Estaba completamente segura que no lo hacían solo por agradarle a la futura novia de su capitana. Esa mañana definitivamente sería para recordar.
Al salir de sus pensamientos, vio como Quinn se acerca hacia ella. Otra visión ante ella. Era como si la rubia hubiera practicado sus movimientos toda su vida, solo para ese momento. Caminaba, moviendo sus caderas de un lado hacia otro, el pequeño short que utilizaba resaltaba sus piernas sin restricciones. Incluso, Rachel podía ver como algunas gotas de sudor corrían sin vergüenza por el abdomen trabajado de esta, gracias a que había atado con un nudo su playera, dejando al descubierto esa parte tan trabajada de su cuerpo. Y si eso no fue lo suficientemente sexy, suelta su pequeña coleta para sacudir su cabeza de un lado hacia otro, pasando sus dedos entre sus cabellos sacudiéndolos un poco. Todo esto termina con una mirada directa a sus ojos y una sonrisa traviesa que atravesó sus labios sin piedad.
Su cerebro se paralizó, no podía pensar en nada mas que no sea la preciosa, sexy y perfecta porrista que estaba justo enfrente de ella.
-Hola.-
-Hola.-
No eran necesarias más palabras para Quinn. Simplemente hizo lo que había estado deseando desde que comenzó el entrenamiento.
De un solo movimiento, posiciono su mano en la blusa de Rachel para jalarla directamente a sus labios, esperándola con un beso apasionado, descargando en el todas las emociones reprimidas de las últimas dos horas.
La morena no pudo resistirse mucho, la actitud que la rubia estaba teniendo con ella, era más que excitante. No le importo mucho que estuvieran en un lugar público y que algunas porristas aun estuvieran en el lugar, Quinn la estaba besando de una forma increíble y eso era lo único que importaba.
-Creo que… ya debemos irnos…- Utilizo su única neurona consiente para lograr que esas cinco palabras salieran de su boca.
-¿Si?- Rachel podía besarla todo el día si pudiese.
-A mi también me duele… pero necesito darme un buen baño y arreglarme para el trabajo.-
-Cierto… ¿un último beso?-
-Necesitas darme 3 litros de gatorade de uva para ello.-
-Están justo a lado de tus pies cariño.-
-Eres la chica perfecta, ¿lo sabias?-
¿Muy pronto? Es lo bueno de estar de vacaciones. Me disculpo si existe alguna falta de interrogación o algo así, pero es que las ideas llegaron muy deprisa. En fin, que sigan pasando una linda semana.
Gracias por sus comentarios, alertas y demás cosas bonitas que hacen, son los que me alegran los días, de verdad que no se como pagárselos.
No estoy muy segura de cuando publicare la continuación de este capítulo, pero será en estos días. Saludos =)
