Entiendo que salir huyendo de casa no fue algo que haría un hombre maduro, pero nunca he tenido la actitud de un hombre maduro.
Las calles ya están desiertas, como es normal a las tres de la mañana, sé que debería regresar a casa pero no quiero, ¿por qué?, no me hagan decirlo, por favor (de todos modos terminaré diciéndolo).
Molly dijo que no y eso dolió muchísimo, más de lo que imaginé, tal vez confié demasiado en lo que ella siente por mí, ¿o qué tal si ya no me ama?, John me lo advirtió, papá me lo advirtió, y ahora que ya ha pasado, ¿qué hacer?
Imaginé un "sí" inmediato de su parte, un beso, un abrazo y una noche teniendo sexo hasta el amanecer, pero no fue así, sólo dijo que no.
Tampoco es tan grave, para empezar yo ni siquiera deseaba casarme, mucho menos un bebé, pero…pero creí que la tenía en mis manos, ¿así es cuando pierdes en cuestiones de…amor?, qué pena me da siquiera pensarlo, Sherlock Holmes sufriendo por amor.
- ¿Amo a Molly?- me pregunto, y las palabras forman una nubecita de vaho, empañándome la mirada. – Oh, Dios…-
La amo, amo a Molly Hooper, sí la amo.
Es hora de regresar a Baker Street.
