¡Hola a todos! Vaya ahora sí que tarde en actualizar, espero no tardar tanto, aunque no garantizo nada. Agradezco mucho, desde lo más profundo de mi pobre corazón, los ánimos y el apoyo recibido, ya sea aquí o en devianart, en especial a ekida, mari3304, SandraPullman-Pataki, storylove4ever, Anillus, Kuruma Chidori, RubyMoonlightShine. Mimi Star, isabelita emoxxa.
Ya saben los Reviews los respondo al final.
Disclaimer: Hey Arnold y sus personajes son propiedad de Nickelodeon y Craig Bartlett. A excepcion de los creados por mí para este fanfic.
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MAS QUE AMIGOS
La Cita segunda parte: El Complot
– ¡PIIIII! ¡PIIIIII!
– ¡Gracias a Dios!, Qué bueno que la vigilante se acerco a ellos – comenta Phoebe con binoculares en mano – evito que se besaran, y ya me estaba cansando de tocar el claxon.
Saliendo del estacionamiento, la joven oriental hizo uso de su destreza al volante y una vez que les dieron alcance, Arnold pudo apreciar como Gerald tomaba tiernamente la mano de Helga – Supongo que también vamos a la feria del queso… – cuestiona recargándose en su asiento, cabizbajo y cruzándose de brazos con la firme intención de no mirar hacia aquel automóvil – ¿verdad?
Phoebe se detuvo por el cambio de luces; quedando a un carro de Helga y Gerald, después miro de reojo al chico con cabeza de balón – Arnold, no me digas que piensas enfrentarte a ellos ahora ¿oh si?
– Phoebe esto es serio… Realmente no entiendo por qué dices que Helga aseguro que no sentía nada por Gerald, y tampoco comprendo por qué Gerald lo negó todo por teléfono, si hasta un ciego podría ver que se entienden… – da un pequeño suspiro y continua – Y se quieren.
El verde por fin surgió en el semáforo – Eso fue lo que me dijeron Helga y Lila, el día que regrese a New York – enarcando una ceja, Phoebe veía la indecisión en el rostro de Arnold – ¿Acaso insinúas que le vas a dejar el paso libre a Gerald?
Regresando su mirada al automóvil de la feliz pareja, frunce el entrecejo al darse cuenta que Helga le da un "golpe" en el hombro a Gerald, y al mismo tiempo ríe con él. Da otro suspiro, uno más largo – No… necesito hablar con Helga.
– Al fin llegamos… – dice Helga, una vez que aparcaron en un lote que estaba funcionando como estacionamiento – y como siempre, el lugar está a reventar, cabeza de cepillo.
– Mmh, mmh, mmh – una vez que baja, se acerca a Helga y le muestra el brazo – será mejor entrar ya… Por aquí, mi dulce Geraldine.
La pelirrubia toma su brazo y con la mano libre, le revuelve el cabello en forma enérgica – ¡ya te he dicho que no me digas Geraldine, Geraldo!
Gerald trata de arreglar su cabello con la otra mano – no tienes por qué ser tan brusca con mi cabello Pataki, opacas mi estilo.
– Tú solito te opacas, cabeza de cepillo – rueda la vista a la entrada de la feria del queso y observa una fila de maquinas tragamonedas – mira… hay una cabina de fotos instantáneas.
– ¡Vamos! – Sin pensarlo dos veces, Gerald corrió llevando a Helga directo a la cabina de fotos, se sienta y busca en sus bolsillos – veamos… por aquí tengo unas monedas… ¿Cuánto dice el precio?
– ¿Y a ti quien te dijo que quería tomarme fotos contigo pelos de espagueti? – cuestiona la rubia de lado y con brazos cruzados.
Terminando de meter las monedas, rodea el cuello de Helga y la acerca hacia él – ¡Anímate! Será un buen recuerdo para nuestros nietos.
Ruborizada por el comentario, Helga pone grandes ojos, siendo sorprendida por el primer flash – ¿no me estarás pidiendo matrimonio, zopenco? ¿Oh si?
Gerald se gira perplejo, con ojos enormes, hacia Helga quien lo ve entrecerrando los ojos, con el ceño ligeramente fruncido y una discreta sonrisa, siendo ambos alumbrados por el segundo flash – Helga… e-en serio quisieras tu… bueno…
– jajajaja lo digo en son de broma, hubieras visto tu cara jajaja… pero que bobo jajaja… casarnos… si apenas vamos en preparatoria – acerca ambas manos al cabello de Gerald y lo revuelve, siendo esta la tercera foto.
Gerald disgustado por la broma, toma las manos de la rubia – ¡Ya basta Helga! Eso no fue gracioso.
– ¡Hey! no seas aguafiestas pelos necios – Helga acerca su nariz a la de Gerald, tomándolo de improviso y le da un tierno beso esquimal, siendo este beso la cuarta foto.
Ya más relajado, Gerald se gira hacia la pantalla inferior, en la cual se mostraban las instrucciones así como el número de tomas – oye ¿Cuántas fotos van?
– no se Geraldo, solo de repente veo la luz del flash – ambos bajan la mirada y de nueva cuenta el flash los toma de improviso.
– ¡Criminal! Esa de seguro fue la última foto – comenta Helga alzando manos al cielo.
Abrazando en forma sorpresiva a Helga, Gerald junta su mejilla con la de ella – ¡aun queda una, sonríe!
Y esta fue la sexta fotografía.
Fuera de la cabina, Helga revisa las seis instantáneas – ¡Demonios! En esta salgo con cara de tonta, y en esta estoy mirando hacia abajo – continua checándolas, sin tener cuidado en el camino, chocando con la espalda de alguien y cayendo hacia atrás – ¡Ouch!
– ¡Helga! ¿Te encuentras bien? – Gerald se apresura para ayudar a la rubia a ponerse en pie, al igual que la persona con la que choco.
– Helga... ¿Estás bien?... Ahhh…
– ¡Brainy, Lila! ¿Qué hacen ustedes por aquí? – pregunta la rubia al ver a sus amigos juntos, en la feria del queso.
Las pecosas mejillas de Lila se fueron enrojeciendo – bueno Helga, como hoy es el ultimo día de la feria del queso, pues…
– quisimos venir… ahhh… antes de… ahhh… que se fuera – responde Brainy no menos colorado que la pelirroja, acomodando una mano en su nuca.
Cruzando miradas de complicidad, Helga y Gerald no pueden evitar sonreír al bajar la vista y ver que Lila toma el brazo del chico – si Brainy, lo que tu digas – comenta Gerald tomando la mano de su novia – tal vez nos encontremos de rato amigos, nos vemos.
Lila se encontraba distraída despidiéndose de los chicos, cuando de repente, sintió como Brainy la jala detrás de un puesto – ¡Brainy!... pero ¿Qué ocurre?
Señalando con el dedo, el chico de la graciosa respiración le indica a Lila el porqué de su reacción – Ahhh… mira hacia la entrada… ahhh
– Creo que Helga y Gerald se fueron por este lado, Arnold – comenta Phoebe tomando el brazo de su acompañante.
– ¡Por Dios Brainy!, tenemos que decírselo a Helga – Lila está a punto de salir de su escondite cuando Brainy la detiene.
– Espera Lila… ahhh… no podemos decírselo… ahhh… será mejor seguirlos de cerca – con cuidado, ambos se escabulleron hacia el otro lado, siguiendo de cerca a los dos espías.
La situación que protagonizaban los seis amigos de la infancia, en la feria del queso, no podía ser más descabellada. Por una parte, Helga y Gerald andaban tranquilos entre los pequeños puestos, siendo vigilados a lo lejos por dos celosos ex novios; quienes a su vez, eran cuidadosamente observados por los amigos de la pareja, tratando de descifrar el plan de Arnold y Phoebe, sin que estos se percataran de que sus movimientos también eran estudiados.
Helga y Gerald se aproximaron a un local a degustar las muestras de quesos; el moreno, por supuesto, se acerco a los olorosos quesos franceses, ocasionando un poco de desagrado en la rubia acompañante – ¡rayos cabeza de cepillo! ¡No sé que tanto te gusta de esos quesos!
Mostrando todos los dientes, Gerald le enseña un pequeño pedazo de queso – ¿no te gustaría probarlos? Dicen que estos quesos saben muy bien con un buen vino.
Aventando el queso con la mano, Helga pone manos en la cintura – ¿probarlos? ¡Ni soñando cabeza de cepillo! Además, no sabía que tomaras vino.
– Soy un hombre de mundo, Helga linda – se toman de la mano y comienzan a caminar, sin darse cuenta hacia donde los habían llevado sus pasos.
– Mira, el túnel del amor – dice Gerald al ver la vieja atracción, que aun continuaba siendo una de las principales – ¿Qué dices?
Encogiéndose de hombros, Helga sonríe aceptando la invitación – está bien Geraldo, vamos a ver qué hay de nuevo.
– ¡No Dios mío! El túnel del amor – comenta la pequeña oriental, preocupada al ver como Helga y Gerald entraban a la atracción más romántica de la feria – tenemos que hacer algo.
– Vamos a hablar con ellos antes de que entren – responde Arnold y se encamina a paso veloz junto con Phoebe, pero no logran alcanzarlos.
– ¿Y ahora?
Mirando a la pequeña barca en forma de cisne, Arnold toma la mano de Phoebe – vamos a entrar para seguirlos.
Dentro de la atracción, Gerald abraza a Helga – ¿te estás divirtiendo Helga?
La rubia le corresponde, recargándose en su hombro – hace mucho tiempo… llegue a odiar mucho este paseo – comenta la chica, con cierto dejo de nostalgia.
Detrás de ellos, Phoebe y Arnold los veían desde su pequeña barcaza – Oye Phoebe, los que van delante de ellos ¿acaso no son Rhonda y Harold?
Muy despacio, Gerald junto las manos para rodear a Helga y acercarla – ¿Ah sí?... mmh… Helga quisiera decirte…
– Aunque… – Helga lo interrumpe, sobando su brazo por la pena – en este momento creo que me gusta… bueno… me gusta mucho, Gerald – responde Helga, posando su blanca mano sobre el hombro de Gerald.
Ambos cruzaron miradas, sus mejillas se tornaron rojizas y poco a poco, Gerald se fue perdiendo en esos hermosos ojos azules, que parecían mezclarse con el agua donde iban flotando. Helga por su parte, podía ver en los profundos ojos castaños del moreno, como se reflejaban las luces del túnel, en forma suave. Cada quien cerro lentamente los ojos para acercarse a su pareja y darse un hermoso beso.
Desesperada, Phoebe solo pudo hacer algo al respecto: disfrazar su voz y gritar con todas sus fuerzas, cierta "canción" – ¡Harold y Rhonda!, ¡Harold y Rhonda!
Helga y Gerald se separaron al escuchar los nombres de sus amigos; dirigieron su vista al frente y fue hasta entonces que se percataron, que aquellos a quienes llamaron, iban en el cisne delante de ellos.
– ¿Quien esté haciendo ese escándalo?, ¡que se calle sino lo voy a moler a golpes! – grito el chico rosado, haciendo eco dentro del juego.
– ¡Harold cállate!... me estas gritando muy cerca del oído.
Poniéndose en pie, Helga alza la voz a sus compañeros de clase para continuar con la burla – ¡Si no quieres que te grite en el oído princesa Rhonda Lloyd, tienes que bajarte de sus piernas! jajajajaja.
– ¿Quién dijo eso? ¿Helga eres tú? – pregunto la pelinegra al reconocer la voz de la rubia.
– ¡Helga me las vas a pagar! – Respondió Harold, poniéndose en pie para girarse y tratar de distinguir a la chica; sin embargo Rhonda, que si iba sentada en las obesas piernas de Harold, cayó al agua cuando este último se incorporo – ¡AAAH! ¡Harold eres un idiota!
Divertida, Helga voltea a ver a Gerald, que la miraba con cierto aire de reproche – jajajaja por Dios pelos de espagueti, no seas aguafiestas jajajaja.
– Helga, eso que hiciste, no estuvo bien… ¿Qué sentirías tu si alguien quisiera estropear nuestra cita?
– No alucines pelos necios – baja la vista y ve que Rhonda está tratando de subir a su bote.
– Ayúdame Helga… no puedo estar nadando todo el recorrido.
– Te voy a ayudar, solo para que veas que no soy tan mala, princesa – dicho eso, la rubia se agacho y alcanzo la mano de Rhonda, pero no previno que la pelinegra en vez de impulsarse y subir al bote, se impulso hacia atrás y jalo a Helga, haciendo que esta cayera al agua – ¡AAAH!
Una vez consumida su venganza, Rhonda se aleja nadando hacia la pequeña barcaza donde va Harold – Esto te enseñara a no meterte en las citas de otros, Helga.
– Jajajaja – Gerald trataba inútilmente de ocultar, las pequeñas carcajadas que salían libremente por su boca – perdona Helga jajaja… pero yo te lo dije.
– Ja-ja, muy gracioso GERALDO, ahora sácame de aquí que me estoy congelando.
El moreno se inclina para subir de regreso a la chica de cabello dorado, pero en vez de eso, Helga termina jalando a Gerald, cayendo al agua – ¡AAH! ¡Helga!
– ¡Nadie se burla de Helga G. Pataki! – responde la rubia sonriendo, con el ceño ligeramente fruncido y sujetándose del bote.
En respuesta, Gerald al principio la veía con cierto enfado, pero poco a poco fue suavizando su expresión; hasta empezó a arrojarle agua a su novia – jajaja esta me las vas a pagar Helga.
– En tus sueños pelos necios jajaja – inmediatamente, Helga correspondió el ataque de salpicadas, mojándose y divirtiéndose al mismo tiempo con el moreno.
Helga y Gerald salieron caminando y totalmente mojados del túnel del amor, llamando la atención de algunas personas que se encontraban por ahí. Cada uno exprimió parte de sus ropas, para acelerar el secado.
– Permíteme pelos de borrego – Helga toma el cabello del chico y lo estruja, sacándole el agua y acomodándolo como siempre lo usa.
– Gracias Helga.
– No hay de que… – gira la vista y alcanza a ver el puesto del martillo y la pesa. Enarca una ceja y una brillante idea llega a su mente – Creo que estoy de suerte esta tarde Geraldo, ¿Qué tal si probamos fuerzas con el martillo?
– Esta bien Helga, pero esta vez no hagas trampas.
Se acercan al puesto, y el chico del juego le extiende el martillo a la rubia – eh… la idea es subir la pesa hasta golpear el enorme queso… cuidado con el barniz de uñas, muñeca jajaja.
Molesta por el comentario "machista" del vendedor, Helga tomo el martillo con todas sus fuerzas, dándole un certero golpe a la balanza, elevando la pesa hasta casi treinta centímetros cerca del enorme queso.
– Déjame probar, Helga – Gerald toma el mazo, pero antes de golpear la balanza, la voz del carnavalero los distrae – eso amigo, demuéstrale a la damita que los hombres fuimos hechos para la fuerza física jeje.
Incomodo por el comentario, Gerald toma fuerte el mazo y enérgicamente lo deja caer en la balanza, haciendo que la pesa ascendiera hasta prácticamente tocar el queso.
Cruzándose de brazos, Helga no está dispuesta a admitir su derrota – A eso se le llama suerte, pelos de espagueti.
Phoebe y Arnold, se retrasaron un poco en la salida del túnel del amor. La joven oriental siguió los pequeños rastros de agua hasta localizar su objetivo, unos locales adelante de donde estaban – Se encuentran en el puesto del martillo, Arnold ¿los ves?
Asintiendo con la cabeza, Arnold toma a Phoebe de los hombros – no se tu Phoebe… pero yo necesito hablar con Helga, sin trucos – sin más, muy despacio se dirigió hacia ellos, sintiendo como su corazón se aceleraba con cada paso que daba.
– jajajajaja ¿suerte?... niña debes entender; las mujeres no son fuertes, por eso les llamamos el sexo débil.
– Helga, mejor vámonos de aquí – comenta Gerald bastante molesto, tomando la mano de la rubia, dispuesto a retirarse; sin embargo, Helga soltó la mano de Gerald y tomo de nueva cuenta el enorme mazo – ¡quiero probar otra vez!
– Ja… solo porque me has hecho reír bastante por hoy, les voy a entregar un premio a cada uno y te voy a dejar una oportunidad sin costo – extiende la mano y a cada uno le entrega un brazalete tejido; uno rojo para Gerald y uno rosa, para Helga.
Dándole el pequeño brazalete a su novio, Helga se recogió las mangas, escupió sus manos y decidida tomo el pesado mazo, provocando burlonas carcajadas por parte del individuo – jajajaja esto sí que va a estar divertido.
– ¡AAAH! – con gran furia, Helga elevo el enorme martillo, dejándolo caer de un sonoro y fuerte golpe. Como resultado, la pesa inicio su ascenso a toda prisa hacia el indefenso queso, al cual termino impulsando fuera del juego, cayéndole restos del mismo al vendedor y de igual forma, al pobre de Eugene que deambulaba por ahí.
Arnold ya estaba a unos pasos de ellos; cuando Eugene, que tenía el rostro cubierto de queso, camino a ciegas y tropezó con el soporte de un juego, dejando caer el toldo sobre él y sobre el cabeza de balón – ¡OUCH!
Helga y Gerald voltearon al escuchar el estruendo y los gritos de algunas personas, viendo solo la mano de Eugene salir de entre los escombros – aay… estoy bien.
– ¿decías algo acerca del sexo débil, zopenco? – comenta Helga con aires de triunfo, mientras que el sorprendido chico, tenía su cabeza cubierta con queso.
– Dah… ah…
– Por cierto… – Helga se acerca al estante donde tiene colgados los premios y toma un oso de felpa que lleva un moño rosa en el cuello – me llevo mi premio, perdedor jajajaja.
Phoebe al ver lo sucedido, corrió en auxilio del cabeza de balón – Arnold ¿te encuentras bien?
Por otro lado, Gerlad se encontraba igual de sorprendido, tanto que en ese momento recordó como la rubia estuvo a punto de ganarle en las vencidas – cielos Helga, eso fue…
– ¿impresionante? Si, lo sé.
– ¡En serio Helga! Eres una chica muy fuerte… y muy hermosa – rodea a Helga por el cuello con la intención de darle un beso en la mejilla, cuando de improviso una pelota, propiedad del juego que se derrumbo, golpea al moreno en la cabeza – ¡AAY!
– ¡Gerald! – la rubia se inclina hacia el moreno que cayó al piso, e instintivamente levanto la vista con el ceño fruncido, buscando al responsable cuando de repente, se para delante de ella cierta persona.
– ¡Helga! Te he estado buscando por todos lados.
– ¿Lila...? ¿Brainy?
– ¿Por qué no nos acompañan? – Tomando a la rubia del brazo, Lila la levanta y se la lleva en sentido contrario a donde se encontraban Phoebe y Arnold – Estoy segura, que será más divertido si nos juntamos los cuatro ¿no te parece?
Gerald se pone en pie, tomándose la cabeza y está a punto de girar a sus espaldas, sintiendo curiosidad por saber quien lo golpeo, cuando Brainy se le adelanto y se lo llevo casi a empujones hacia donde ya los esperaban Helga junto con Lila – Ahhh… no hay que quedarnos atrás… Gerald… ahhh…
– ¿Lila? ¿Pero de donde salió? – cuestiona Phoebe al ver a la pelirroja acompañar a Helga.
Encogiéndose de hombros, Arnold sigue con la vista a los cuatro – no tengo idea Phoebe, ¿crees que nos hayan visto?
– no lo sé… no creí darle tan fuerte a Gerald, ¿crees que lo haya lastimado? – pregunta la joven pelinegra, sintiendo un poco de remordimiento por aventar la pelota y golpear a Gerald.
Sonriendo de lado, Arnold rodea a Phoebe por los hombros – no te preocupes por el Phoebe, conozco a Gerald y sé que tiene mucha resistencia, estoy seguro que va a estar bien.
Con sincera sonrisa, Phoebe agradece los ánimos que le daba el rubio – Gracias Arnold – rueda la vista hacia donde iban Gerald y Helga, viendo como esos dos se acercaban y abrazaban, provocando otra vez los irrazonables celos por parte de la oriental – tenemos que seguirlos.
Arnold, al ver que Helga se encontraba acompañada por más personas, no se sentía con los mismos ánimos de acercarse a ella, y decidió mantenerse oculto junto a la pelinegra.
Las dos parejas se acercaron al juego de "tira los botes", los cuales eran de leche y tenían que ser derribados con pelotas en forma de queso – ¿no te gustaría ganarle un oso de peluche a Helga, Gerald?
Mirando a Helga con cariño, Gerald esboza una sonrisa y pone un par de billetes en la mesa sin despegar la vista de la rubia – deme una cubeta de pelotas por favor.
La rubia veía emocionada como Gerald tiraba los tres botes de leche, que permanecían apilados en el fondo; Lila y Brainy, en cambio, se mantenían con cierto grado de tensión, cuidando los alrededores con la vista, pues estaban convencidos de que ese par, vigilaban a sus amigos a una distancia prudente.
– ¡Vaya pelos de espagueti!, se ve que te mantienes en forma, tanto en basquetbol como en el beisbol – Helga toma con dificultad, la enorme cantidad de peluches que su novio gano para ella.
El moreno, inflado por los halagos de su chica, se recargo en la barra, jugando con una pelota en forma de queso – y no solo para esto tengo habilidades, "linda pollita".
– déjame decirte que estoy muy impresionada, pelos de borrego – replica Helga, haciendo una mueca similar a una sonrisa y viendo al moreno con ojos entrecerrados.
En esta ocasión, los celosos vigías se acomodaron lo suficientemente cerca, como para escuchar el cariñoso "mote" que le puso Gerald a Helga – ¿¡Linda pollita! – Dice Phoebe alzando la voz, encolerizada – es un verdadero tonto, ¡Así me dice a mí!
Al ver a su cómplice tan molesta, Arnold trato de tranquilizarla para que no fuera descubierta – Phoebe, tienes que calmarte…
– ¿¡que no se da cuenta, que lo de ella solo es algo temporal! ¿Cómo se atreve a dirigirse de la misma manera…?
Brainy fue el primero en notar el pequeño "escándalo", cuyo origen se localizaba unos tres puestos de donde se encontraban – Ahhh… vamos a los juegos mecánicos… ahhh – sin esperar respuesta, empuja al moreno al igual que Lila tomaba el brazo de Helga, llevándola remolcada en dirección a los juegos mecánicos.
– Pe-pero Brainy, aun me quedan pelotas en la cubeta…
– ¿Pero qué diablos te sucede, señorita perfección? ¡Criminal!... por tu culpa se me han caído algunos peluches.
– más tarde los recogemos Helga, ¡vamos, estoy segura que será divertido! – Lila vuelve la vista hacia atrás y sin querer, cruza miradas con el cabeza de balón.
Abriendo grande los ojos, Arnold entiende el porqué del comportamiento de la pelirroja – Lila… Lila ya se dio cuenta.
Mientras tanto, Gerald no podía evitar cruzar miradas con Helga; el comportamiento de esos dos distaba mucho de cuando los encontraron en la entrada, por lo que ambos intuían que algo muy extraño estaba sucediendo – Brainy amigo ¿está pasando algo que yo no sepa?
– ahhh… ahhh… No… ahhh…
Enarcando una ceja, el moreno no quedo del todo convencido – este… ¿seguro Brainy?
– ahhh… ahhh… Si…
Helga no pudo evitar presenciar esa plática tan "sosa" entre su novio y Brainy, recibiendo en contestación el alza de hombros del moreno – ¿ha pasado algo entre Brainy y tú, señorita perfección?
– No Helga, ¿Por qué lo preguntas? – contesta Lila algo preocupada.
– cuando los vimos… pensamos que estaban teniendo una cita, hermana.
La pelirroja estaba rodando la vista en varias direcciones, pero al escuchar esto, se sonroja y concentra su mirada en la rubia – ¿Cita…? No, bueno… tal vez…
– bueno Lila, creo que es hora de dejarlos solos – comenta Helga, satisfecha por la reacción de su amiga y está a punto de irse con Gerald, cuando Lila ve acercarse a los espías.
– ¡No Helga no se vayan…! – Eleva los ojos y ve delante de ellos, un juego muy "acelerado" – ven, subamos a este juego.
El encargado del juego, detiene a los cuatro adolescentes – lo siento amigos, solo queda espacio para dos de ustedes.
Lila y Brainy cruzaron miradas – vamos Helga, Gerald… estoy segura de que se van a divertir mucho, nosotros subiremos en la siguiente vuelta.
– Bueno Lila, nosotros… – el moreno intenta salirse de esa situación, cuando ambos son empujados por sus amigos y el encargado del juego les abrocho los cinturones de seguridad.
– ¿¡Pero qué diablos...! Definitivamente esos dos se traen algo entre manos – comenta Helga, frunciendo molesta el entrecejo, cruzándose de brazos.
El juego, que se trataba más que nada de un giratorio, del cual colgaban varias "canastas" con asientos dobles, inicio su marcha – ya hablaremos con ellos cuando nos bajemos – replico Gerald, rodeando a Helga con ambos brazos para protegerla, pues ya conocía esa atracción y sabía que era muy brusca.
Arnold y Phoebe estaban distraídos viendo como el juego mecánico se elevaba, de tal forma que no se percataron en qué momento la pelirroja se acerco a ellos – Hola amigos ¿Cuándo regresaron a Hillwood?
– ¡Lila…! ¿Así que, ya te diste cuenta? – pregunta Phoebe, sorprendida de ver a la pecosa delante de ella.
– ¿Cuenta de que regresaron a Hillwood? Bueno… eso era de esperarse en ti Phoebe, puesto que tu curso preuniversitario ya lo habías terminado – con la vista baja, Lila mantenía el dedo índice en sus labios, analizando esa posibilidad en la oriental. Levanta la mirada y la dirige a Arnold – aunque nunca me imagine que tu también regresarías Arnold, y estoy segura que me da muchísimo gusto volverte a ver después de tanto tiempo… ¡vaya, si que has crecido! Y te has convertido en un apuesto caballero.
– Ahórrate los discursos Lila, tú muy bien sabes porque estamos aquí – Phoebe señalo con el dedo, el juego mecánico donde se encontraban Helga y Gerald – En algún momento, llegue a creer en la veracidad de las palabras de Helga, así como en las tuyas… y pensar que todo este tiempo, lo que me dijeron fue una verdadera falacia.
En forma tranquila, Lila junto las manos en la espalda – bueno Phoebe, en aquel entonces era verdad… Helga y Gerald no tenían nada que ver uno con el otro, pero después se dieron cuenta que no solo se gustaban, sino que se gustaban, gustaban.
Arnold miraba a ambas chicas, Phoebe se veía bastante irritada ante las palabras de la pelirroja y por increíble que parezca, Lila se veía tranquila, aun con la mirada asesina de Phoebe sobre ella – Ahora resulta que en unos días, ellos se dieron cuenta que se gustan, gustan… ¡por Dios! Eso no te lo creo – comienza a caminar a pasos agigantados, echando chispas, casi como si fuera una imitación de Helga.
En ese instante, Lila quedo a solas con Arnold – Es extraño verte comportar de esa manera, Arnold.
Frunciendo un poco el entrecejo, el rubio mira a la chica – ¿Extraño? ¿Dime que tiene de extraño Lila?
La pelirroja toma una de sus pequeñas trenzas, que enmarcaban su rostro y dejaba el resto de su cabello suelto – bueno Arnold… alguna vez escuche decir a alguien del salón, que para salvar el vecindario, tuviste que espiar al ex socio del señor Pataki… pero en ningún momento llegue a imaginar que ibas a hacer lo mismo con Helga y Gerald… después de todo, ambos son tus mejores amigos.
Ante esas palabras, Arnold aun continuaba mirándola con el ceño fruncido, pero lentamente su expresión cambio a una preocupada, emitiendo un largo y cansado suspiro – está bien Lila, sé que esto que estamos haciendo Phoebe y yo no es correcto… es solo que…
– Si necesitas hablar Arnold, sabes que puedes contar conmigo, y estoy segura de que también Helga y Gerald te escucharan… – posa una mano en el hombro del chico – pero por ahora, te pido de favor que los dejes terminar su cita.
Ruedan los dos la vista hacia el juego, pero Lila la baja hacia donde esta Brainy – ¡Dios mío! El giratorio ya se va a detener y Phoebe se está acercando.
– ¡Gracias a Dios! Este juego se va a detener, ya me estaba mareando Geraldo.
Brainy, que sostenía los peluches de Helga, gira la vista y ve que Phoebe ya está a unos pasos de él. Como reacción, se acerco a los controles y reinicio el juego, elevando el mecanismo a la máxima velocidad.
– ¡Hey tu chico, no hagas eso! – se acerco el encargado del juego, moviendo su mano en forma amenazante, ahuyentando al chico de la extraña sonrisa, que salió corriendo en dirección a Lila.
– ¡AAH! ¡GERALD! ¿¡QUE ESTA PASANDO!
– ¡NO LO SE...! – el moreno abraza con fuerza a Helga – ¿Helga, te sientes…?
El rostro de la rubia se fue poniendo de diversos colores, hasta llegar a un pálido verde – no… creo que yo… ¡Puaj!
Arnold, Lila, Phoebe y Brainy, veían como el juego continuo dando violentas vueltas, ya que cuando Brainy bajo la palanca para aumentar la velocidad, sin querer la dejo trabada, por lo que el encargado tardo en parar el juego.
– Phoebe… será mejor que ellos no nos vean – comento el chico con cabeza de balón a su amiga – si queríamos ver como era su relación, creo que hemos visto suficiente.
Abriendo grande la boca, la oriental no creía lo que su cómplice estaba diciendo – ¡Arnold! No puedo creer que Lila te haya convencido…
– Lila no me convenció Phoebe… – gira la vista y ve que el juego ya se esta deteniendo – hasta ahora ellos no se han besado y créeme, no quiero estar presente cuando lo hagan.
Phoebe rueda los ojos hacia el juego ya detenido; las personas van descendiendo, mostrando en sus rostros, la nada agradable experiencia de la velocidad extrema – pero… Gerald…
– ¡Helga! ¿Te encuentras bien? –Lila se acerca bastante mortificada, a su amiga pelirrubia – estas pálida Helga.
Por lo mareada que estaba, Helga muy apenas pudo distinguir el pecoso rostro de Lila – ¿Lila…? ¿Eres tú…?
Gerald dio pasos disparejos hacia lo único que podía distinguir de su novia: el blanco de su vestido – Helga… ¿estás bien? – se acerca a ella y la rodea por los hombros, tratando de reconocer a la pelirroja junto con el chico de lentes, así como a las otras dos personas que se hallaban a unos pasos de ellos, cuyas siluetas, mal dibujadas (efecto del nistagmos por movimiento), se le hacían curiosamente conocidas.
Este pequeño descuido fue captado por Brainy que tomo a Gerald junto con Helga y los llevo con cuidado al área de los baños, por el lado contrario. Lila se fue con ellos, no sin antes mirar sobre su hombro, al desconcertado cabeza de balón, que hizo un esfuerzo sobrehumano, para no acercarse a la bella rubia y auxiliarla.
– Está bien Lila… solo por esta ocasión, no me voy a acercar a Helga – comento Arnold en voz baja, casi como para que la pelirroja leyera sus labios. Tomo la mano de Phoebe y se marcharon hacia el lado opuesto.
Lila sintió un gran alivio cuando vio a aquellos alejarse – Helga, déjame decirte, que me siento muy mal por haberlos hecho que subieran a ese juego mecánico. ¿Cómo te sientes?
La rubia continuaba vomitando en un bote de basura –… creo que me siento mejor… – toma el pañuelo que le extiende la pelirroja y se limpia la boca – y no te sientas mal por esto Lila, digamos que ahora sé a qué se refieren esos idiotas, cuando hablan del karma.
Soltando el sedoso cabello dorado de Helga (que mantenía sujeto para que no se ensuciara) mira incrédula a su amiga – No entiendo Helga, ¿a qué te refieres?
– olvídalo señorita perfección – Helga busca con la vista a Gerald, que se acerca sujetando con la mano un tenis, escurriendo de agua.
– Brainy me ayudo a quitarle el vomito, lo malo es que, quedo más mojado que cuando caímos en el túnel del amor.
Sobando su brazo, Helga se acerca a Gerald, quien se inclina para ponerse el zapato – creo que debo disculparme por vomitarme en tus tenis, cabeza de cepillo.
Con rostro cansado, el moreno toma la mano de Helga y se impulsa para ponerse en pie – no te preocupes Helga linda, después de todo, no sabíamos que el juego se iba a poner tan agresivo.
Tomándolos por sorpresa, Brainy se despide junto con Lila – Ahhh… ahhh… nosotros nos vamos…
Helga y Gerald se viran hacia sus amigos, que ya se estaban alejando de ellos, despidiéndose con un movimiento de manos.
Enarcando una ceja, Helga se mantenía estupefacta, fijando la vista sobre Lila y Brainy – ¡Rayos! Pero… ¿Qué fue eso?
– créeme… no lo sé, pero me alegra de que se hayan ido – la rubia voltea hacia Gerald al escucharlo – ¡No me tomes a mal Helga! Pero esos dos se comportaron muy extraños.
Cruzándose de brazos, Helga da un suspiro – cierto pelos de espagueti, solo que… ¡Un momento! Ese pequeño tonto de lentes se llevo mis peluches.
– No te preocupes Helga, yo se los pediré mañana a Brian – levanta la vista y ve que el sol ya se ha ocultado – creo que es hora de irte a dejar a casa.
El cansancio ya se veía en el rostro de la rubia – si Geraldo, vámonos de aquí.
Durante el regreso, Gerald manejo lo más despacio que pudo, puesto que cualquier ligero movimiento extra, les provocaba mareo, llamando la atención de algunos conductores.
– Gracias a Dios, hemos llegamos… – comenta el moreno, recargando su cabeza en el volante – te iba llevar a cenar al Chez Paris… pero creo que no tienes hambre.
Poniendo una mano en su boca, Helga niega con la cabeza – mejor dejémoslo para después.
Ambos se acercaron a la entrada principal de la casa Pataki – espero que te hayas divertido Helga.
– Todo estuvo muy bien pelos necios, solo que lo último… pues… ¡Criminal! ¡Deberían de clausurar esa estúpida feria del queso! Sobre todo ese tonto juego de…
Gerald toma una de las manos que la rubia mantenía en el aire, después mete su mano en el bolsillo, saca la pulsera roja tejida que les dio el sujeto del martillo y se la amarra – quiero que conserves esto, Helga.
La chica de dorado cabello se ruboriza ante el acto de su novio, quien aun aprisionaba su delicada mano con las suyas. Baja la vista y separa con cuidado la mano derecha – Gerald… ¿me podrías dar mi pulsera rosa?
Con un poco de tristeza, Gerald esperaba otra reacción por parte de su novia. Lentamente saca de su bolsillo, el brazalete tejido color rosa, se lo extiende a la rubia y una vez que ella lo toma; en un rápido movimiento se lo ajusta al moreno, en su muñeca derecha. Se acerca a él y le susurra en el oído – Parece que pensamos lo mismo, Geraldo… y no me vayas a salir que por ser rosa, no la vas a aceptar.
Con enorme sonrisa, Gerald rodea la cintura de Helga, la acerca hacia él para darle el único beso de la cita, cuando Helga pone una mano en su boca y con la otra lo empuja – ¡Espera un segundo!
La chica entro a toda prisa a su casa, cerrando la puerta de un fuerte golpe, prácticamente en la cara de Gerald, que quedo con los labios preparados para un beso – está bien… supongo…
Varios minutos transcurrieron y Gerald comenzó a desesperarse – creo que Pataki ya no va a salir… – se levanta del escalón y cabizbajo desciende el segundo peldaño, cuando siente que una mano lo toma por atrás, del cuello de la camisa, y lo introduce a la residencia Pataki.
– ¿A dónde diablos crees que vas? Maldita sea… ¿uno no se puede tardar dos minutos porque lo dejan plantada…? ¡Hombres!
Recargándose en la puerta, Gerald ve atónito a la rubia – ¿Te e-estabas arreglando?
Helga cepillo un poco el cabello, limpio su rostro y retoco el maquillaje, resaltando sus preciosos ojos azules y dándole color a sus carnosos labios, dejando al chico sin aliento – tenía que lavarme los dientes, me apestaba la boca a vomito – toma el cuello de la camisa de Gerald y le planta un apasionado beso en los labios, beso que inmediatamente respondió el moreno.
– Sí que eres una chica sorprendente, Pataki – vuelve a juntar sus labios con los de la chica, haciendo un suave movimiento para girar la cabeza y tomar con cariño la cintura de Helga con una mano, y la espalda con la otra.
Separándose un poco, Helga recarga su frente en la de Gerald – y lo mejor de todo, es que te gane en fuerza física, cabeza de cepillo.
– Claro Helga, lo que tu digas – muy despacio, vuelve a sellar sus labios con los de ella.
Así permanecieron largo rato, intercambiando los besos y caricias que no pudieron compartir durante el transcurso de la cita; besos que ya necesitaban entregarse, por lo menos hasta que apareció el gran Bob, espantando a los adolescentes y haciendo que se despidieran con un pequeño beso.
Gerald toma la mano de la rubia y le da un beso en el dorso – Buenas noches, Helga.
– Buenas noches, pelos de borrego – despacio, ambos separaron sus manos y la rubia cerro con cuidado la puerta principal, suspirando y sintiendo aun el corazón latiendo a toda velocidad.
Lila y Brainy vieron a lo lejos como Gerald bajaba "bailando" las escaleras del pórtico de la casa de Helga.
– Parece que la cita tuvo un final feliz.
– Ahhh… ahhh… si.
Lila y Brainy entendieron lo dicho por Arnold, cuando se alejo junto con Phoebe en la feria del queso; pero a pesar de ello, no sentían que habían ganado, puesto que ahora que ese par estaba en Hillwood, sabían que en cualquier momento harían acto de presencia.
Al día siguiente, en los pasillos de la escuela, resonaban los altoparlantes.
– ¡Bueeeenos días les decimos este lunes, a los estudiantes y docentes de la preparatoria H.S.120! Les saluda Eugene…
–… y su amiga Sheena, de nueva cuenta desde la cabina de radio escolar.
Helga caminaba junto con Lila, Rhonda y su prima Paris, hacia su casillero – ¡Rayos! Aun no me acostumbro a escuchar la voz de Eugene, retumbando por todo el corredor.
– Jejeje bueno Helga, estoy segura que nuestro amigo hace su mejor esfuerzo – responde Lila.
– Además, es mejor la voz de ese soso, que la voz del trol de Curly – replica Rhonda, haciendo su larga cabellera a un lado.
La prima de Rhonda discernía en cuanto a Curly se trataba – pues yo creo que tu pequeño amigo es simpático, Rhonda querida.
– ¡Argh que desagradable…! ¿Pero cómo se te ocurre eso? – Negando con la cabeza, toma el brazo de su prima – sí que te ha afectado vivir en la gran manzana querida, ¿no crees Helga?
– sí, sí como sea – la rubia se despidió de sus amigas y se acerco al casillero. Una vez que introdujo la combinación, lo abrió, y para su grata sorpresa, una enorme cantidad de rosas rojas estaban cuidadosamente colocadas en su interior, cayendo algunas al piso. En la parte interna de la puerta, permanecía fija, una bella y delicada rosa blanca, con una pequeña nota escrita por computadora.
– "Rosas rojas, para la flor más hermosa de la H.S. 120"… oh Gerald – toma la rosa blanca y con suma delicadeza, libera el listón rosa con la que está sujeta a su casillero, la acerca a su nariz y da un suave suspiro, llenándose de su fragancia.
Sin que la rubia lo notara, alguien la estaba observando a corta distancia.
– Esta semana, el cuerpo estudiantil no podría estar más entusiasmado Eugene; primero, fuimos testigos de esa hermosa historia de amor, protagonizada por Helga co-capitana de las porristas, y Gerald, capitán del equipo de basquetbol… ¡Felicidades por eso chicos! – dice Sheena desde la cabina.
En las canchas, Gerald se ubicaba en el interior de los vestidores, junto con el resto del equipo de basquetbol, esperando las indicaciones para el entrenamiento de esa semana – cielos, espero que Helga no asesine a Sheena y a Eugene por esto – fija la vista en la única bocina del vestidor.
– jajaja no se viejo, tú conoces más que a nadie a Pataki, tal vez ya este acomodando las cuerdas para la horca – responde James dándole un pequeño codazo.
– Cierto Sheena, la impactante respuesta que le dio Helga a Gerald, le dio las fuerzas suficientes para acabar con el difícil contrincante de Denver… y para ellos, les vamos a dedicar esta… – el silencio se hizo en los altoparlantes, llamando la atención de algunos estudiantes.
– Ves – señala James hacia la bocina – de seguro Pataki ya llego a la cabina de radio jajajaja.
Negando con la cabeza, Gerald sonríe ante el recuerdo de la bella y peculiar cita del día anterior – aun así, Helga para mi es…
De pronto, se comenzó a escuchar una melodía, junto con la voz dudosa de Sheena – este… bueno esta canción se la dedican a la nueva pareja… a Gerald y Helga…
Estuve y no supe que yo estaba ahí
Yo lo tuve todo y no lo distinguí
Enarcando una ceja, la rubia aun continuaba delante de su casillero, intentando sacar sus libros sin tirar más rosas – ¡pero qué canción más estúpida…! esa no suena a una canción de am… – sus palabras fueron interrumpidas, cuando unas varoniles manos cubrieron los zafiros de sus ojos.
– ¡por Dios! Estoy perdiendo bastante de mi valioso tiempo tratando de no tirar las rosas que me regalaste y todavía vienes a taparme los ojos… ¡criminal! Así no voy a acabar nunca.
Si blanco, negro, malo, bueno estaba ahí
Ahora que estoy fuera sé lo que perdí
Dentro de los vestidores, Sid llega junto con Stinky a donde Gerald y James – oye Gerald, si que eres todo un galán, dejarle el casillero lleno de flores a Helga fue un bonito detalle – comenta el chico de gorra verde.
Abriendo grandes los ojos, Gerald no entendía lo que su amigo le estaba comunicando – ¿De qué flores estás hablando Sid?
Deseo yo volver, necesito estar ahí
Siento la nostalgia del lugar donde nací
Al no recibir respuesta, Helga dio pequeño suspiro – está bien, está bien… te agradezco mucho el detalle de las rosas ¿las compraste esta mañana?
Las manos que cubrían el rostro de Helga, movieron la cabeza de la rubia en forma afirmativa – si eso pensé… muchas gracias cabeza de cepillo.
Deseo yo volver, necesito estar ahí
Siento la nostalgia del lugar donde nací
De nueva cuenta, las manos que sujetaban a la rubia movieron su cabeza, pero esta vez la respuesta fue negativa – ¿¡pero qué bicho te pico pelos de espagueti! – Levanto las manos y toco aquellas que le impedían la visión – Gerald ya me estoy cansando de esto.
Volveré consciente de donde estaré tú eres mi lugar
Volveré, por siempre ahí yo estaré y ahí me quedaré
La respuesta no se hizo esperar, siendo otra vez negativa. La pelirrubia se estaba malhumorando, dando un largo y cansado suspiro; uno que le ayudo a percibir e identificar la fragancia que usaba la persona y al mismo tiempo le dio un espantoso presentimiento, congelando su sangre y sintiendo como esa fría sensación llegaba hasta su alma – ¿e-eres tu…? ¿Pe-los de e-espagueti…? ¿Ge-Gerald?
Volveré, nada me detendrá contigo quiero estar
Molesto por lo que le comentaron Sid y Stinky; Gerald salió corriendo rumbo a la cabina de radio, cuya ubicación estaba relativamente cercana al gimnasio – tengo que preguntarle a Helga, quien fue el idiota que se atrevió a darle flores sabiendo que es mi novia… además le voy a preguntar a Sheena, si fue el mismo tonto que nos dedico esa tonta canción… porque si esto no es una broma…
Equivoqué el camino, me alejé de ti
Pero me di cuenta y me arrepentí
Llegando al salón que usaban como cabina, Gerald abrió la puerta de golpe y vio al fondo del mismo a Sheena junto con Eugene, portando un par de audífonos profesionales – Sheena, Eugene, ¿Qué significa esa canción y donde esta Helga?
Hoy desperté, no tengo miedo de sentir
A tu bendito amor no puedo resistir
Los locutores cruzaron miradas, pero antes de que alguno pudiera contestar, una voz conocida le respondió al moreno – Te aseguro que aquí no está, Gerald.
El moreno empalideció en el acto, quedando sin habla al reconocer aquella voz. Desvió la vista hacia un pequeño espacio, a un costado de la puerta, y vio a la joven que le contesto. Estaba sentada enfrente de sus amigos y había quedando semi escondida cuando este abrió la puerta – ¿P-Phoebe?
Deseo yo volver, ya no quiero estar sin ti
Siento la nostalgia del lugar donde nací
– ¿Ar-Arnold? – respondió la rubia, en un hilo de voz, prácticamente inaudible, solo para el chico con cabeza de balón, que aun cubría sus ojos.
– ¡Arnold! ¿Cuándo regresaste? ¿Te vas a quedar con nosotros? ¿Vas a volver a San Lorenzo? – escucho la rubia por parte de Nadine, Lorenzo, tal vez Harold, y a la última persona ya no la pudo identificar, puesto que en ese momento, Helga prácticamente estaba en estado de shock, sudando a mares y con la piel fría.
Volveré consciente de donde estaré tú eres mi lugar
Volveré, por siempre ahí yo estaré y ahí me quedaré
Volveré, nada me detendrá contigo quiero estar
Soltándose de ese agarre en forma violenta, la rubia confirmo y encaro su más temible sospecha – ¡ARNOLD!
Aunque una gran cantidad de personas ya se estaban juntando a su alrededor, los asustadizos ojos de Helga solo podían ver a una sola persona. Ahí, delante de ella, en carne y hueso estaba él; con su cabeza en forma de balón de futbol americano, sus dorados cabellos, sus dulces ojos verde cual esmeraldas y su amable sonrisa… no cabía duda… era Arnold
Balbuceando, Helga trato de emitir palabra – Pero… ¿Qué haces…? – apenas empezó a hablar y sintió como su corazón palpitada en forma acelerada, las manos las tenia adormecidas para ese entonces y sus piernas temblaban de tal forma, que amenazaban con ya no sostenerla. Se recargo de golpe en los casilleros, haciendo que la puerta del suyo rebotara y se impactara en su rostro, cayendo inconsciente al piso.
Volveré consciente de donde estaré tú eres mi lugar
Volveré, por siempre ahí yo estaré y ahí me quedaré
Asustado por el fuerte golpazo que se dio la rubia, el rubio se inclino hacia Helga – ¡Por Dios Helga! ¿Te encuentras bien?... Helga despierta.
Volveré, nada me detendrá contigo quiero estar
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ConTinUarA...
Arnold y Phoebe han dado el primer paso, cada uno se ha enfrentado a su amor… ¿Cómo lo tomaran Helga y Gerald? ¿Qué harán ahora? Por lo que se lee, Tanto la oriental como el cabeza de balón quieren aclarar las cosas con sus respectivos amores y no están dispuestos a aceptar la relación de Helga y Gerald… si realmente Helga y Gerald se aman, tendrán que pasar una prueba muy difícil. ¿Ustedes que opinan?
Por cierto, no me maten por dejarlo así, sino ¿cómo lo continuo? La canción se llama Volveré de Jesse & Joy
MaRyMoRaNTe:)
ekida Gracias por decirme que el dibujo me quedo genial, aunque los tuyos como siempre son bastante buenos y eso te lo agradezco muchísimo. Como podrás haber leído, la cita a pesar de todas las situaciones que se presentaron, fue perfecta, incluyendo los besos que no se dieron durante la misma, ahora Arnold ha encarado a Helga y Phoebe hizo lo mismo con Gerald. El siguiente capítulo sin duda es el primer enfrentamiento, que bueno, ya lo leerás :) Te mando un gran abrazo. No olvides dejar el Review.
mari3304¡Y querías más melodrama! Jeje espero que te haya gustado este capítulo, no te preocupes que esto apenas va comenzando. Por cierto gracias por decirme que te tengo como novela de las tardes, igual escribo una novela para salir de pobre jajaja… Ah, por cierto Helga me pregunto por ti, dice que si es necesario presentarte de nuevo a Betsy, obvio que le dije que no (¡claro que no!) dice que ya no tolerara si se entera que has secuestrado a alguno de sus amigos (a menos que no se de cuenta claro) porque presiento que con el que querrás hablar es con cierto chico con cabeza de balón, ¿o me equivoco?
Ok amiga, tu "se buena", cuida tus movimientos para que cierta rubia no los detecte, te mando un gran abrazo y aquí estaré esperando tu Review.
SandraPullman-Pataki Hola amiga, tiempo sin leernos, déjame decirte un pequeño secreto, la escena de Harold llorando con la música de "il Pagliacci" es una de mis favoritas en la serie, por eso no podía dejara atrás, eso jamás :).
Helga y Gerald tuvieron su tiempo para disfrutar su relación, por desgracia ahora se enfrentaran a una fuerte prueba, donde se darán cuenta si son el uno para el otro, o aun hay algun sentimiento por su antiguo amor. Te mando un gran y fuerte abrazo amiga y ya sabes, espero tu Review.
storylove4ever Hola, gracias por leerla, espero que la sigas hasta el final, te agradezco mucho el tiempo prestado a mi fic. Como ves las cosas se han puesto demasiado complicadas. Espero volver a leer un Review tuyo :)
AnillusGracias amiga por decir que soy de los grandes escritores, de hecho esa era la idea, porque pues bueno, siento que Gerald y Helga tienen algo en común, más que sus nombres (Geraldine). A lo mejor peco de loca, pero creo que Craig Bartlett los nombro así por algo (tal vez se vuelven amigos en la serie, después de todo, son los más cercanos a Arnold) Por cierto, mi idea sobre el final aun no la he analizado, así que ni siquiera yo se quien va a quedarse con quien. Por cierto (y aprovechando el medio) ¿y tu fic SOLO UN RUMOR? Ese también lo quiero leer, no se te olvide OK. Te mando un mexicanísimo saludo hasta Argentina.
Kuruma Chidori jajaja si amiga Chidori, esos dos ya andan muy candentes, y lo que les falta (no adelanto nada, pero no sé si llegue a cambiar la clasificación, porque como que ahí me falla para saber en cual quedaría. Como leerás, el lío ahora si que ha crecido como la espuma, esos dos han enfrentado a sus amores y van a causar todo un revuelo en este nuevo noviazgo, ¿Qué pasara? Te mando un fuerte abrazo amiga, espero contar siempre con tu Review.
RubyMoonlightShine sobre la incertidumbre que le causo a Helga al ver a Arnold… pues por lo pronto se desmayo (no se si por golpe, o el exagerado nivel de tensión en el que ya estaba) Ahora falta ver su reacción cuando despierte, en el siguiente capítulo :)
Por cierto, claro que me encantaría que hicieras un dibujo del fic, (me escuche como Lila ¿no?) Solo avísame por medio de deviant para poder admirarlo, EsGoHer ha sido muy buena dibujando y gracias a ella (y a algunos dibujos míos) has conocido este Fic. Te dejo amiga, te mando todas las vibras positivas para el dibujo, así como un gran abrazo en agradecimiento.
Mimi Star Amiga, disculpa que mi respuesta no sea tan larga (la de aquí claro) pero como te he comentado, aun no se con quien se van a quedar cada quien, es un Fanfic donde TODO PUEDE SUCEDER :) (Lo demás ya sabes) Te mando un gran y fuerte abrazo, aquí estaré esperando tu Review
isabelita emoxxaAmigas, antes que nada, claro que no me molesta que uses la canción de "Un Día De Suerte" al contrario, es de las canciones que mas me gustan y verlas en otro fic, pues me haría muy feliz. Espero Isabelita que mora no se enoje por dejarlo en lo más interesante (creo yo) y me gustaría saber su opinión ahora, ¿Cómo creen que debería reaccionar Helga? (no mora, la violencia con objetos no es necesaria… aun) Su fic ya lo leí, no puedo creer que Arnold hiciera eso, o sea ¿Qué le pasa? Besar a Lila y decir que no se siente seguro con Helga, no es de caballeros, tienes que hacer que sufra el cabezón. Bueno amigas las dejo, espero contar con su Review y con sus valiosas opiniones. Besos.
