CAPÍTULO 14

LLÁMAME RACHEL

Llegamos bastante tarde al centro comercial, teniendo en cuenta de que cerraban a las seis y ya era la una y media, lo que nos daba un margen de cuatro horas y media, menos una hora para comer...se nos echaba el tiempo encima. ¿Cómo podía no haberme avisado de lo tarde que era la rubia?

Encontrar algo que le sentara bien, no era tarea difícil, si hubiera sido solamente éso, no me habría preocupado; habríamos entrado a la primera tienda que pillásemos y seguro que más de la mitad de las cosas serían ideales para ella, ya que su estilo de vestir era realmente versátil. El problema no era ella; el problema era Ryan Murphy.

Hacernos con algo que cumpliera con sus expectativas iba a ser un tanto más complejo, aunque viendo lo que el se pone de vez en cuando, no comprendo cómo puede ser tan exigente con los demás a la de elegir su armario. Después de todo sólo había que ver la gorra que llevaba el día de la audición, era un auténtico crimen contra la moda, sin lugar a dudas.

-¡LEAAAAA!-me dió un golpe en el brazo, que juntamente con su grito, me sacó de mis pensamientos. -¿Qué te pasa?

-¿Cómo?- estaba desconcertada.

-Te he llamado como siete veces antes, y no contestabas ¿Se puede saber en qué pensabas?

-Ryan Murphy-solté un suspiro y ella me miró arqueando las cejas.

-¿Ryan Murphy? ¿Y suspiras? ¿Sabes que es gay, no? -Ante aquél comentario sólo pude echar a reír las ideas de Dianna eran de locos, de vez en cuando pensaba que estaba como un cencerro. -¿De qué te ríes?

-¿Ryan Murphy? ¿En serio Di? ¿No te pondrás celosa de él verdad?

-¿Celosa yo?,no para nada.

-Ya claro, y voy yo y me lo creo.-Estaba por echarme a los suelos de la risa, no podía creérmelo, Charlie estaba celosa de aquél picajoso. -Soy yo, Di, Lea Michele, admítelo, tienes miedo de que me vaya en brazos de otra persona, una estrella de Broadway tiene siempre a alguien cuando lo necesita. ¿Crees que me costaría encontrar a otra persona para sustituirte en la cama?

La cara de la chica cambió drásticamente, ésta vez me había pasado. No lo decía en serio, pero soy buena actriz, y mi actuación había sido estelar. Claro que me costaría encontrar a otra persona, ella era única, lo sabía muy bien, y seguramente había arruinado todo en unos segundos; sólo por hacerme la agraciosa e iteresante. Ésta vez, mi orgullo de diva, podría haberme costado muy caro.

Dianna Elise Agron era la única persona en quién estaba dispuesta a fijarme, es más, no me interesaba nadie que no fuera ella; pero quería ver si estaba celosa, si me quería sólo a mi o en cambio estaba siendo algún jueguecito pasajero de turno; alguien con quien salir un rato, tener una bonita velada y buen sexo.

Cuando me di cuenta, la rubia había salido pies en polvorosa e iba comoveinte metros por delante mío, salí corriendo tras ella sin pensarlo dos veces.

-¡DIIIIIII!-ni siquiera se giró, hizo caso omiso y siguió caminando como si no oyese nada.-¡PARA POR FAVOR!-no servía de nada, estaba realmente enfadada. -¡NO LO DECÍA EN SERIO!-Al fin reaccionó y paró en seco.

La gente que nos rodeaba la había imitado y ahora permanecián atentos a lo que estaba sucediendo, comosi de una atracción de circo se tratase y nosotras fuésemos el número principal. Estaban callados, mirándonos sin perder detalle, sin parpadear, sólo disfrutando con el morbo de la discusión. Pero no me importaba nada lo que aquellos cotillas pensaran, quería solucionar las cosas.

Se giró y tenía sus ojos, aquellos preciosos ojos color avellana que tanto me maravillaban, empañados en lágrimas, estaba apunto de comenzar a llorar, y verla así me destrozó. ¿Cómo podía haberle dicho éso? ¿Cómo podía haberla hecho daño?

-Eres una imbécil-me espetó sin contemplaciones, me quedé muda, no sabía qué o cómo decirle, mis pies fueron los únicos en atreverse a reaccionar y moverse en su dirección. -¿Se puede saber qué hemos estado haciendo éstos días? Está claro que jugábamos a cosas distintas, que apostábamos por diferentes tiradas. Porque yo estaba intentado empezar algo importante con una chica que me parecía realmente especial; y tú...-comenzaron a brotar las lágrimas de sus ojos, su voz era entrecortada; y yo sentí como mi corazón se partía en mil.-...tú andabas pensando con quién te liarías...

Me acerqué a ella, hasta estar a escasos centímetros suyos, nos mirábamos fíjamente. Conmivida por su triste expresión, comencé a llorar sinarticular sonido.

-DI... por favor...no seas dramática-¿¡Por Dios qué acababa de decir? me iba a arrepentir muy pronto de ésas palabras, no tenía ninguna duda -.

-¿¡QUE NO SEA DRAMÁTICA!-me miró intentasamente, ésta vez con odio, se giró sin decir nada y a paso ligero me dejó atrás-¡VETE A LA MIERDA LEA!-vale, la había jodido, pero bien.

No lo pensé dos veces, tampoco quise hacerlo, sólo me dejé llevar.

-¡QUIERO ESTAR CONTIGO!-grité con todas mis fuerzas para que me oyese, ya que había llegado bastante lejos en tan poco tiempo. Y desde luego se entero, porque se paró y se giró hacia dónde yo estaba, desconcertada. -¡NO QUIERO A NADIE MÁS!-ésta vez las dos comenzamos a caminar lentamente en dirección a la otra, estando cada vez más cerca.

De repente estábamos solas, era como si el resto de gente, que ahora debía estar a cuadros, impactados por la escena y en cómo se había convertido en una declaración. No oía nada, no sentía frío, ni tampoco calor; mi cuerpo se me hacía muy pesado, sólo sentía mi corazón latir inténsamente, tan fuerte que pensé se me ba a salir del pecho. Jamás había sentido nada igual, con toda la gente con que había estado, nadie me había hecho tener la necesidad de gritar a plena voz en medio de un centro comercial, con estúpidos curiosos, perdiendo el control de mis actos; pero siendo muy consciente de lo que estaba haciendo.

Me acerqué lo suficientemente como para sentir su respiración entrecortada, como sus llantos le dificultaban tomar aire; la agarré de los brazos con delicadeza, pero ella no reaccionó nada bien, y comenzó a pegarme con los puños en el pecho,enrraviada.

-¡Eres idiota!...-lloraba fuerte y cada palabra que lograba articular, mientras seguía dándome, le tomaba un gran sobreesfuerzo. La agarré más fuerte, abrazándola, para que supiera que no me iba a mover de ahí, no iba a apartarme de su lado.-¿Te crees que haría por cualquiera lo que he hecho por ti?-sus golpes iban desistiendo, a la par que se iba dejando caer sobre mi, perdiendo las fuerzas, dejándose abrazar- Jamás me sentí así, y me... aterra, porque acabamos de conocernos... y no puedo imaginar estar sin ti.

-Yo tampoco Dianna, nunca, no sé cómo lo hiciste, pero me hiciste ver que sólo...- la separé un poco de mi, para mirarla a los ojos, fíjamente, haciendo que hablaran más ellos que yo; y le susurré al oido- SÓLO quiero estar CONTIGO. -Mis lágrimas hicieron presencia ésta vez, acompañando a las suyas, perdiéndonos en un abrazo que lo decía absolutamente todo

-Ésto- dijo señalándonos a las dos con el dedo- sabes que es de locos ¿verdad? -reimos alto, y asentí.

-Pero en verdad, por muy de locos que sea,es bastante entretenido ¿no te parece?-sonreíamos cómplices, inmunes a las miradas ajenas, que tenían sus ojos abiertos como platos, desencajados por la incoherencia de todo, y como había dado la vuelta a la tortilla todo el asunto en apenas unos minutos-Nada más conocerme me tiraste los trastos, al tercer día tuvimos nuestra primera cita, en la cual me dedicaste una canción, nada más y nada menos que tú misma sentada al piano; ésa misma noche vimos las estrellas juntas-no pudimos evitar una sonrisa picarona, recordando los juegos de aquella vez- y desde entonces no nos hemos separado en casi nigún momento, pasamos tanto tiempo juntas que empiezo a pensar que en algún momento nos fusionaremos y seremos una sola persona con dos cabezas. -La rubia puso una cara muy rara, debido a ésta última imagen.

-Bueno, dos cabezas o una, adoro pasar tanto tiempo contigo Lea.

Dicho ésto nos separamos al fin y, tomadas de la mano, retomamos nuestro camino a las tiendas.

-Por cierto Di, no te tienes que preocupar por Ryan Murphy...- la rubia se quedó parada un momento, mirándome, dubitativa-...es idiota.

-Totalmente de acuerdo.

Seguimos como si nada hubiera pasado, dejando atrás a todos los curiosos, que ya habían comenzado a dispersarse, sonriendo para nosotras mismas; mientras disfrutábamos del simple, pero profundo placer, de poder ir tomadas de la mano sabiendo que nadie más que nosotras, estaría en lo que fuera que teníamos.


Continuámos no dónde lo habíamos dejado, si no mucho mejor; ahora sabíamos que éramos sólo la una para la otra, en cualquier punto, el avance había sido muy grande. Y aunque seguía pensando que lo que teníamos era demente, no podía evitar sentirme embriagada, a la par de emocionada, por todo aquello.

Si bien mi reacción había estado un tanto fuera de lugar, en mi defensa diré, que soy una persona muy pasional, y que, a veces, me dejo llevar por mis emociones, sin pararme a pensar dos veces; lo que puede resultar malo, lo sé, pero es que Lea deconstruía mi mundo, para crear uno nuevo cada cinco minutos.

Puede que mi atracción hacia ella sea un tanto cafre, ya que el drama regenta su vida y el divismo es su esencia. Pero es dulce, atenta, cariñosa, y tiene ideas de bombero, creo que sería capaz de intentar llegar a la luna saltando a la comba si alguien le retase a ello, sin darse cuenta de la majadería que suponía; y por éso era por lo que no podía parar de pensar en ella, y hacía que a cada mirada suya, mi mundo se tornase único, especial. Un tanto demente, pero perfecto.

Íbamos camino de una tienda que no acababa mucho de convencerme, pero Lea insistía, y cuando Lea quería algo, Lea lo conseguía.

Y así fue.

Era como una bomba en expansión yendo de compras, si bien creía que yo era entusiasta, obviamente no la había visto a ella todavía. En un momento se hizo con seis faldas, no se cuantas mil camisetas e incontables camisas, pantalones creo que cogió todos los de la tienda (bueno, menos unos realmente feos que te asustaban a metros de distancia) y de vestidos ya ni hablemos.

Con lo pequeña que es la chica, y por el montón de ropa que había cogido, no se la veía para nada, daba la sensación totalmente de que una montaña de prendas se movían de un lado a otro de la tienda, como si levitasen; mientras decía cosas incomprensibles para ella misma. Supongo que comentaría algo sobre lo que estaba cogiendo, pero era imposible seguirle el hilo. Mareaba tan sólo de intentar seguirla, era como un tornado en pleno auge; pero en éste caso, había venido para demoler aquel recinto.

Las dependientas de la tienda no sabían muy bien cómo reaccionar, si asustarse por aquél fenómeno que había decidido invadir su territorio, o alegrarse de todo lo que debería llevarse; su sorpresa vendría después, y no precisamente para su agrado.

-¡¿Di, dónde estás? - aquél grito me sacó de mi mundo para volver a la tierra, aquél lugar en el que Lea Michele Sarfati, intentaba ayudarme a encontrar algo que le gustase al idiota de Ryan Murphy; provocando una catástrofe allá dónde fuéremos.

Fui hasta aquella montaña de tela que iba perdida sin rumbo y la tomé de los brazos.

-Aquí, Le, aquí me tienes. ¿Se puede saber en qué estabas pensando al coger todo ésto? -Me echó la mitad de todo aquello a los brazos, lo que me pilló por sorpresa, perdí en equilibrio y casi caigo al suelo.

-¡DESFILEEEEE!- la morena parecía tan emocionada por la situación que no pude negarme.

Cuando quise darme cuenta estaba entrando en uno de los probadores.

Ella mientras esperaba en un sofá grande de piel que había a la salida de los mismos, se ponía nerviosa por la espera, y canturreaba de vez en cuando.

Cuando salí la primera vez se echó a reir como nunca la había visto, y no era para menos, ya que llevaba unos pantalones color mandarina con una camisa ancha morada de puntos verdes. Ella había elegido la combinación y no sabía si matarla por hacerme éso, o seguirle l broma y hacer el tonto un rato; la primera idea pareció tentadora desde un principio, pero el verla reir así, merecía la pena.

Así pasaron muchos "modelitos" ideados por la morena, a destacar un vestido dorado con el que parecía una bola de navidad, un traje de chaqueta verde irlanda y otro con el que parecía que me fuese a ir a montar a caballo (sí, casco incluído).

Estuvimos haciendo el preciado desfile de Lea durante casi una hora y las dependientas ya comenzaban a mirarnos raro; de modo que, cuando creí que todo aquello había sido una broma de muy mal gusto de la neoyorkina, me alcanzó el último vestido de todos y me dijo:

-Nada más verlo, supe que era para ti-Me asombró la seguridad con la que me lo dijo, y el tono sonrojado de sus mejillas no se me pasó desapercibido; así que asentí y me dispuse a cambiarme.

Era perfecto. Un vestido marrón, con unas motas pequeñas, clásico, pero moderno, atrevido, pero discreto. La morena me conocía mejor de lo que pensaba, y mejor aún, sabía lo que Murphy buscaba.

Al salir, simplemente, se limitó a sonreir. Lo sabía, era el vestido.

Cuando salíamos de la tienda, ya habiendo comprado lo que al día siguiente en la audición llevaría, su móvil comenzó a sonar.

-No sé quien es, no conzco el número- me miraba estrañada.

-Cógelo, ¿y si es alguien que haya tenido que cambiar de teléfono? Podría ser Johnattan. -La convencí muy fácilmente, la verdad.

-Esta bien-Descolgó el teléfono- ¿Si, diga?...si...claro ningún problema- la morena me estaba preocupando ¿habría pasado algo malo? se estaba poniendo blanca por momentos, me daba la sensación de que se iba a desmayar de un momento a otro ¿con quién hablaría?- si...desde luego...allí estaré. -Finalizó la llamada y se me quedó mirando fíjamente, con lágrimas en los ojos- ¿podemos sentarnos? Por favor Di.

-Claro, vamos- la llevé hasta el banco más cercano, agarrada del brazo, no tenía ni idea de lo que acababa de pasar, pero Lea me estaba preocupando. Nos sentamos, y me abrazó, me abrazó tan fuerte que me hacía daño.

-Lea ¿qué pasa? ¿todo bien?- no me contestaba, no decía nada, sólo me abrazaba- ¿Lea?

-Llámame Rachel.

-¿Cómo?- No podía creerlo.

-Me acaban de dar el papel.


Ni GLEE ni sus personajes, asi como nadie de su reparto me pertenecen.

Muchas gracias a todos los que me siguen, sois los mejores, de verdad.

Espero que os haya gustado el capítulo ;)

Nos vemos pronto!

MsHypatia.