Disclaimer: Digimon no me pertenece.
Opia
-La intensidad ambigua de mirar a alguien a los ojos, que puede ser simultáneamente invasivo y hacerte sentir vulnerable-
Apoyó la espada en el suelo terroso, la sangre manaba desde su frente. Los cuerpos esparcidos le producían acertijos a su alma de niño, al príncipe en medio de una batalla que le manchaba los ojos.
Miró más allá de la cápsula virulenta de gritos, desde donde su hermano, en algún punto del entramado, galopó hasta él al verlo herido. Pero sus ojos viajaron más lejos de las flechas rotas y las armas chocando, se encontraron con ella que por un segundo que los encerró a ambos, también lo vio. Sus ojos rojos eran sangre, humanos y amables. El estandarte de su casa ondeaba junto a ella; Hikari. Reconoció su nombre.
La princesa de otro reino que lo dejaba expuesto.
