Capítulo 6
Emmett POV
Edward me miró confundido y me entregó las llaves de su coche –Por si acaso –musitó.
-¿Tú eres "el jefe"? –miré a Tanya, ella desvió su mirada hacia Phil.
Pero era imposible ¿acaso tuvimos a "el jefe" frente a nosotros todo este tiempo?
-Tú eres "el jefe" ¿verdad? –enfrenté a Phil que miró a Laurent preocupado.
De repente ingresaron los policías intentando arrestar al falso jefe.
-¡Nooo! –grité furioso.
-¡Newton, la cagaste! –Edward desenfundó su arma, todos comenzaron a disparar.
Laurent se subió al coche blindado con Phil y aceleró –¡Maldición! –corrí hacia Tanya, iban a arrollarla, la quité del camino.
-Ahhhhhhhhhhh –gritó cuando caímos al suelo –Me salvaste –musitó mirándome fijamente.
-¡Vámonos! –nos subimos en el coche de Edward.
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Edward POV
-¡Fue tu culpa, Newton! –grité exaltado –Tú te adelantaste, te dije que esperaras mi orden.
-Ya es tarde, Dwyer salió del país, escapó con todo –Forge golpeó la mesa.
-Tenemos que agarrarlo, no podemos dejarlo así.
-¿Escuchaste lo que dije? ¡Salió del maldito país! ¡No tenemos jurisdicción!
-Me importa un bledo, tenemos que agarrarlo.
-Tendrás problemas, Cullen, te iniciarán un sumario por dejar ir a Swan –Newton lanzó una carcajada.
-¡Basta! –Platt ingresó a la oficina –El caso estará en manos de la policía de México, no podemos meternos.
-No me hice policía para esto –me levanté de la silla, entregué mi placa –Si va a ser así, prefiero no ser parte de la fuerza.
Me dirigí a la casa de Bella, toqué la puerta, nadie atendió, me dirigí a la puerta trasera, encontré a Emmett bebiendo una cerveza.
-¿Todavía sigues aquí? Debí imaginármelo –comenté sentándome a su lado.
-Iré tras Laurent –confesó –Lo voy a matar, lo haré por Rose.
-Están en México –indiqué –Podría acceder a los archivos, podemos atraparlos, juntos –me miró.
-¿Juntos?
-Como en los viejos tiempos –sonreí.
-¿Emm? –Bella se asomó –No… yo… no sabía que él –me señaló.
-¿Podemos hablar?
Ingresó a la casa sin decir nada, la seguí.
-¡Oye! –la tomé del brazo –Por favor, debes creerme, Bells, yo nunca dejé de amarte, nunca.
Una lágrima recorrió su mejilla.
-Tú me usaste –interrumpió.
-No, nunca te usé, nunca –acaricié su mejilla –Aún te amo, Isabella –la besé apasionadamente.
Me empujó con una cachetada –Me lo merecía –admití.
-Te odio, Edward, con todo mi ser –jadeó.
Agaché la mirada –Te entiendo –comencé a alejarme, me tomó de la camisa y me besó.
-Te odio, realmente te odio –repitió mordiendo mi labio inferior.
Reí –¿Me odias?
-Sí –asintió sonriéndome con picardía.
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A la mañana siguiente llamé a Jessica –Necesito información, sé que no puedes dármela, pero te juro que encontraré a Dwyer, Jessica, lo haré y lo traeré de vuelta para que pague por sus delitos.
-Te enviaré lo que pueda por e-mail –susurró y luego colgó.
Chequeé todo lo que me envió, no había una ubicación específica, íbamos a tardarnos meses en encontrarlo.
-¿Nada? –preguntó Emmett ansioso, negué –Tengo un plan alternativo –comentó luego rascándose la cabeza.
-¿Qué es?
Emmett POV
-Me salvaste la vida, te lo debo –Tanya me entregó la ubicación exacta de Dwyer.
-Gracias –le di un beso en la mejilla.
-Me hubiese gustado recibir un beso más especial –sonrió –Debes haberla amado mucho ¿verdad?
-¿A quién?
-Rose –respondió –Ten mucho cuidado, Emmett, este es un plan suicida.
-Lo tendré –subí a mi coche.
-Ve con Dios –susurró ella asomándose por la ventanilla.
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Una horas más tarde
Llegamos a México, Dwyer se encontraba en una iglesia, irónico.
-Padre, perdona todos mis pecados –lo oí confesarse.
-No estás perdonado, hijo –respondió Edward del otro lado.
-¿Cómo? –se alteró y salió del confesionario –¿Qué haces aquí? –me miró atónito.
-No te saldrás con la tuya, pagarás por todo, Dwyer, lo harás –gemí apuntándole con mi arma.
-¿Me matarás?
Edward negó –No será tan fácil.
-¿Qué me harán?
-Cruzaremos la frontera –sonreí.
Phil lanzó una carcajada –Nunca lograrán salir de México, mis hombres los agarrarán y los harán pedazos.
Edward se le abalanzó y lo noqueó con un golpe.
Laurent POV
Miré mi reloj, "el jefe" se estaba tardando mucho –¿Jefe? –ingresé lentamente –¿Está todo bien? –me dirigí al confesionario, estaba vacío –¡Joder! ¡Se llevaron al jefe! ¡Rápido!
