Hey dime a dónde vas, y si sabes tu destino.

Ayer cabías en mi corazón,

Y te escondiste en un rincón

Del otro lado

Yo se que la vida nos dejo,

Saber que nuestro amor

No está acabado

Hermonie sentía un dolor asfixiante, tenía el cuerpo entumecido, no lograba enfocar correctamente la mirada, sus oídos parecían estar fallándole y su cerebro trabajaba a una velocidad vertiginosa.

¡Por fin! ¡Por fin lo había conseguido!

Se levantó de golpe y de inmediato un mareo la tiró de nuevo en la cama; eso había sido una tontería, después de todo había pasado demasiado tiempo postrada en cama sin moverse, pero es que yo no podía esperar más, no podía y no quería esperar más.

Los sonidos de las maldiciones y hechizos habían dejado de escucharse, al igual que los pasos y las voces, la casa estaba en silencio, no había nadie más que ella ahí.

Se levantó de nuevo, con mayor delicadeza en esta ocasión, anduvo por la habitación dando tumbos, intentando localizar su varita, era una tontería pero no quería encender las luces por sí acaso llamaba la atención de alguien. No era capaz de controlar su propio cuerpo, cada paso le costaba y coordinarse resultaba complicado.

No supo cuanto tiempo pasó entre localizar la varita y poner en orden sus ideas; le costaba pensar con claridad, todo era un mar de confusión dentro de su cabeza, sabía lo que tenía que hacer pero tenía tan poco tiempo que la sola idea de perderlo todo la dejaba paralizada por momentos. Lo único que no lograba controlar era su respiración y los latidos de su corazón, ambos estaban acelerados y le dificultaban realizar sus planes.

Todo era un caos, los pasillos estaban destruidos por completo, había señales de lucha y aunque ella intentaba encontrarle un sentido a todo eso, le parecía imposible. Su mente no alcanzaba a procesar lo que estaba sucediendo a su alrededor, todo lo que pensaba, todo lo que sentía le hacía creer que era verdad pero al mismo tiempo no concebía que algo así en realidad estuviera sucediendo.

Tenía que juntar a todos los involucrados, verlos a la cara y comprobar que no era más que una farsa, una mala jugada de su cabeza. Tenía que juntarlos a todos y confirmar las respuestas que ahora le parecían irreales.

Fue una suerte que las maldiciones abrieran un boquete en el techo, deshaciendo los hechizos protectores con ello. Se desapareció. Iría al ministerio y de ahí a donde fuera necesario.

Se detuvo a medio camino. Su cerebro le decía otra cosa, estaba equivocada pero no lograba entender todo aquello que se arremolinaba en su cerebro. Ella sabía la verdad, de eso estaba cien por ciento segura pero no lograba dar con la secuencia adecuada, llevar una lógica que impidiera que todos los involucrados encontraran una forma de rebatirla. No podía permitir que se cometiera una injusticia pero tampoco tenía los medios necesarios para presentarse en el ministerio y pasar sobre la autoridad que ahora tenía Harry.

Primero tenía que unir a todos los involucrados, los Weasley ya estarían en el ministerio sólo hacían falta Raquel y Simón.

En algún momento entre la desaparición y la aparición, Hermione sintió un terrible y pesado dolor en el pecho que no tenía nada que ver con el acto que estaba realizando.

En el exacto momento en que dejo de sentir la presión en todo el cuerpo y sus pies tocaron suelo, se vino abajo y vomitó. Un terrible presentimiento la recorrió completa mientras intentaba ponerse en pie: ¿Qué si su hijo resultaba ser de Harry?

La sola idea le provocó mareos y un escalofrío que la dejo fuera de combate. No, su hijo tenía que ser de Ron, del hombre que amaba y no de aquel que había arruinado su vida por la simple idea de no soportar la felicidad que había en ella.

Su niño nacería y tendría los ojos azules, el cabello pelirrojo y el rostro lleno de adorables pecas como su padre, llevaría el apellido Weasley y ella se casaría con Ron y tendría una vida llena de felicidad, esa que se vio interrumpida hace ya más de 8 años.

Sólo tenía que encontrar a Raquel y a Simón, con ellos de su lado las cosas regresarían a la normalidad, su vida sería de nuevo suya y Harry no volvería a dañar a nadie.

- ¡HOCH! (¡Alto!).

Hermione no entendió nada pero su buen sentido común le dio a entender que no tenía que moverse, por lo menos hasta que analizara la situación.

Al darse la vuelta, con las manos en alto, se encontró con un hombre alto y fornido, con el rostro curtido y con unos ojos que analizaban la situación de forma tan rápida que ella podía ver con claridad como pasaban por su cabeza un millón de maldiciones para eliminarla.

Ahren observó a la mujer durante unos segundos y en esos momentos decidió que no era una amenaza pero tampoco la dejaría escapar.

- ¡Spaziergang!- le ordenó pero Hermione continuaba sin entender, él pareció darse cuenta porque con un gesto de evidente mal humor le repitió- ¡Camina!

Hermione obedeció, tal vez él podría llevarla hasta Raquel. Después de un tiempo, perdió toda la noción de tiempo y espacio, caminaba pero parecía que no avanzaba o que por lo menos lo hacía en círculos, estaba comenzando a preocuparse cuando alcanzó a distinguir una serie de casas y sonidos de vida.

Cuando estuvieron dentro de la tribu, la gente se detenía y los observaba pero nadie los detenía para pedir explicaciones al hombre que la conducía, tal vez él tenía algún tipo de poder que no permitía que la gente común lo cuestionara, aunque claro, también podía ver con el hecho de que el tipo intimidaba lo suficiente como para mantener callados a más de uno.

Al cabo de unos minutos, otro hombre, vestido igual que el primero, se acercó a ellos y los observó. Hermione tendría que haberlo previsto, seguro esos dos hombres y muchos más eran los encargados de mantener la seguridad de los pobladores, ahora que Brahim había muerto y Ron se había marchado.

-Wer ist sie? (¿Quién es ella?)- preguntó mirando con curiosidad a su compañero pero con severidad a la joven.

-Nicht sicher, aber ich denke, es ist die Frau, die sowohl Ronald sprach. Ich nehme Rachel und das ist ihre Entscheidung (No estoy seguro, pero creo que es la mujer de la que tanto hablaba Ronald. La llevaré con Raquel y que sea ella la que decida) - respondió. Hermione sólo comprendió los nombres de Ron y Raquel, ahora si que tenía esperanzas.

-Spätestens jetzt habe ich nicht du gefesselt, wird Rachel richtig, du hast dich sehr verändert. (Por lo menos ahora no la llevas amarrada; Raquel tiene razón, has cambiado mucho)- el otro sonrió y los dejó pasar.

Continuaron caminando, aunque ahora por un periodo de tiempo menor al anterior, hasta que se detuvieron frente a una casa que no parecía tener nada en particular, tan idéntica a las demás que Hermione tendría problemas en identificarla si tenía que volver en otra ocasión.

No sabía cuanto tiempo llevaba ahí, ni cuanto más tardaría pero sentía que si en los próximos segundos no se encontraba frente a Raquel y le explicaba la situación de Ron, perdería la poca cordura que aún poseía. Su vida no le importaba, lo que sucediera con ella le tenía sin cuidado pero no podía permitir que el padre de su hijo muriera y tampoco podía permitir que su hijo naciera y no tuviera un padre.

El hombre llamó a la puerta y Hermione sintió que sus fuerzas la abandonaban cuando un niño pelirrojo de impresionantes ojos azules atendía al llamado; de no ser por los brazos fuertes del hombre que iba con ella, se hubiera hecho daño al desmayarse.

Todo se volvió negro en un segundo y ella sólo podía pensar que su hijo sería aún más guapo que el que tenía delante suyo, porque sería de Ron y de ella.

- Wo haben Sie? (¿Dónde la encontraste?)- la voz de Raquel le llegó lejana y confusa; no lograba entender ni una sola palabra pues hablaba en alemán.

Erschien aus dem Nichts, etwas außerhalb des schützenden Zauber. Zuerst dachte ich, es war eine Bedrohung, sondern einen genaueren Blick ... ist es, Rachel? Hat Ron Frau? (Apareció de la nada, justo afuera de los hechizos protectores. Primero creí que se trataba de una amenaza pero al observarla de cerca… ¿es ella, Raquel? ¿La mujer de Ron?)- el hombre ahora sonaba preocupado y mucho más amable que cuando se dirigía al resto de las personas.

Ja, das ist sie. Aber ich erklärte, dass ist das, was wir hier tun (Sí, es ella. Pero no me explicó que es lo que hace aquí) - le respondió Raquel observando a la desmayada Hermione. Sólo la había visto en una ocasión en persona y no lograba explicarse cómo era que en tan poco tiempo se desmejorara tan pronto.

Hermione estaba en los huesos, pálida como un fantasma, el cabello sin vida, con unas profundas ojeras y tan delgada que hacía aún más evidente su embarazo, a pesar de tener poco tiempo.

Vielleicht Ron ist vielleicht etwas Schlimmes passiert. Du warst wie der sagte, dass Harry Potter verrückt geworden sei (Tal vez se trata de Ron, tal vez sucedió algo malo. Tú fuiste quién dijo que el tal Harry Potter se había vuelto loco) - Ahren no lograba entenderlo y la presencia de la joven sólo lo desconcertaba aún más.

Ja, deshalb mussten wir das Land verlassen. Ich hätte nie gedacht, ich wäre so etwas wie Harry zu tun, Ron sprach immer sehr viel von ihm. (Sí, por eso es que tuvimos que abandonar el país. Nunca pensé que Harry haría algo así, Ron siempre hablaba muy bien de él.) - la voz de Raquel se escuchaba afectada, con un profundo dolor.

Mom, Dad ihr die Freundin Ron? (Mamá, ¿ella es la novia de papá Ron?)- preguntó el pequeño Simón acercándose a Hermione y acariciando su cabello, realizando en mismo gesto que hacía con él Ron cuando estaba enfermo, intentando consolar a la mujer.

¡Schauen Sie!, Rachel, und er erwachte. (¡Mira!, Raquel, ya se despertó.) - Ahren tomo una actitud protectora parándose frente al niño, alejándolo así del alcance de Hermione.

- ¿Dónde estoy?- preguntó Hermione sin terminar de comprender las cosas.

- ¡Hola Hermione!- saludó Raquel intentando sonar tranquila- Estás en mi hogar, Ahren te encontró y te trajo conmigo- se arrodilló a su lado y la dio una taza de té- Tómatelo, te hará sentir mejor.

Pero Hermione no quería tomar el té con Raquel, quería explicarle las cosas: Ron había sido capturado, Ron no tenía escapatoria, le iban a absorber el alma. Raquel tenía que saberlo, tenía que acompañarla, juntas tenían que salvar a Ron.

- ¡NO!- soltó agitada- ¡Tengo que explicarte las cosas! ¡Tienes que venir conmigo! Simón también, tenemos que salvar a Ron

Ahren se dejó de niñerías y tomo al niño en brazos, evitando que Hermione lo tocara en su desesperación.

- ¡Tranquila!- Raquel hizo que Hermione se tumbara de nuevo en el sillón donde la había colocado Ahren- Dime qué es lo que sucede.

Y por la mirada que le dedicó Raquel, Hermione comprendió que ella también entendía la gravedad del asunto. Le explicó todo lo mejor que pudo, teniendo en cuenta que ni ella misma lograba comprenderlo del todo; la tristeza en los ojos de Raquel no era ni el eco de la que invadía a Hermione.

-Tengo que llevarlos a todos, porque sólo así se solucionaran las cosas. el pequeño Simón tiene que testificar, no podemos permitir que le hagan daño a Ron- terminó de hablar Hermione, quería que Raquel dejara de hacer preguntas tontas y salieran los tres de ahí para poder ir a salvar a Ron.

-Nur über meine Leiche! (¡Sobre mi cadáver!) - Ahren sacó su varita y apuntó con ella directamente a Hermione- Simon hier nicht zu verlassen, um in ein Land, wo man töten kann gehen. Ich habe versprochen, Samuel, dass mit meinem Leben schützen würde, und das ist was ich zu tun planen. (Simón no sale de aquí para ir a un país donde lo pueden matar. Le prometí a Samuel que lo protegería con mi vida y eso es lo que planeo hacer.)

-Genug, Ahren! Nichts Schlimmes passieren wird. Es vereint fünfzig Ihrem besten Leute, wir in 20 Minuten zu gehen. (¡Basta, Ahren! Nada malo nos sucederá. Reúne a cincuenta de tus mejores hombres, nos vamos en veinte minutos.) - Raquel nunca había parecido tan decidida y con mayor poder como en ese momento- Tenemos que trazar un plan, no podemos entrar al ministerio lanzando maleficios y rogando no darle a gente inocente.

Hermione sintió que el alma le volvía al cuerpo, ya estaba más cerca de evitar una desgracia.

Hermione no podía respirar, corría tan rápido que sus piernas le punzaban con furia pero no podía detenerse, no podía permitir que el amor de su vida fuera condenado siendo inocente, tenía que salvarlo.

El ministerio estaba a reventar, todos se congregaban en el Atrio y dificultaban el avanzar; Raquel iba a su lado derecho y la decisión estaba pintada en su rostro, Ahren iba a su izquierda, llevando en brazos al pequeño Simón, él parecía dispuesto a comenzar a lanzar maleficios si no avanzaban más deprisa entre el mar de gente. Los cincuenta hombres que había reunido Ahren formar un círculo cerrado alrededor de ellos y así lograron avanzar más rápido.

Hermione se detuvo de golpe y el corazón le dejó de latir por culpa de la imagen que había delante de sus ojos: Harry observaba impasible cómo el dementor se acercaba lentamente a Ron, mientras este descansaba en brazos de su madre, el resto de los Weasley tenían que ser contenidos por un batallón de aurores; el público soltaba gritos de jubilo mientras el dementor se acercaba más y más.

-Dile a Hermione que la amo y que la voy a amar por siempre- Molly sollozo pero asintió.

Hermione se sintió morir, la respiración la abandonó por completo y sus fuerzas flaquearon.

El dementor sujetó con sus manos llenas de postulas la barbilla de Ron y acercó su boca sin labios a la de Ron. Él cerró los ojos y abrazó con fuerza a su madre. El frío asfixiante no tocó su alma, su madre estaba ahí para protegerlo.

Una furia nunca antes conocida por Hermione se apoderó de ella, nadie le iba a arrebatar al hombre que amaba, ni siquiera el que alguna vez fuera su mejor amigo.

- ¡Expecto Patronum!

La nutria salió de su varita y se fue en contra del dementor, haciéndolo salir despedido por los aires. La gente se convirtió en un mar de gritos e intentos desesperados por huir pero Raquel, Ahren y sus hombres contuvieron el griterío con pocos pero certeros hechizos. Los Weasley se encargaron de los aurores, tomando el poder en tan solo segundos.

- ¡No me vas a arrebatar de nuevo al hombre que amo, Harry! No esta vez.

Hermione apuntaba directamente con su varita a Harry, estaba dispuesta a todo.

-Hermione…

La voz de Ron la desconcertó pero al verlo, su corazón latió desbocado, lleno de felicidad; se acercó a él y lo besó.

-Yo también te voy a amar por siempre- le susurró al oído. Así, entre los brazos de Ron, Hermione se sentía la mujer más feliz del mundo.

Solo un poco más y todo volvería a la normalidad. Aunque eso significara enviar a la cárcel a Harry.

Ni yo misma lo puedo creer :S, en verdad ya tengo una actualización para esta historia después de 6 meses sin nada de nada. De verdad comprenderé que me odien y que ahora ya no quieran saber nada de mí pero espero que me den otra oportunidad y lean la historia.

De verdad, lo digo desde el fondo de mi corazón, gracias a ustedes, los que me leen y me siguen es por lo que continuo aquí, no podría vivir en paz sabiendo que los defraude al no terminar una historia que ha gustado tanto y que tanto me a gustado a mi también.

la dedico a todas las personas que la leen y que siguen al pie del cañón a pesar de que yo soy una muy mala persona por no actualizar con mayor regularidad, también a todas las personas que leen y no dejan rr, porque se que también están ahí. Y mil gracias a todos los que dejan comentarios, me han puesto entre sus favoritos, al igual que me historia, si no fuera por ustedes hace mucho que hubiera abandonado.

Ahora contestaré a los rr que no puedo contestar por PM

ronherms: pues ya ves que no la abandone, aquí esta la continuación y espero que te guste, pero desde ya se que lo que viene aquí te pondrá feliz porque cumplí con algo que me pedías. Muchas gracias por tu comentario.

loquita: muchas gracias por tu comentario, saber de ustedes me da ánimos para continuar y aunque no es el capitulo final, es una continuación y espero poder terminarla pronto o por lo menos no dejar pasar otros seis meses antes de actualizar

Saludos

Leanne Black