La siguiente oportunidad.

Cap 14: la primera vez.


Suspiró al arreglar aquella bandeja con bocadillos nocturnos. Su esposo había pasado estresado durante dos días, desde la partida de Jun sumado al compromiso obligado de Jen.

Se encerró como siempre en el cuarto de estudio esforzándose más de la cuenta por encontrar alguna cláusula que podría intervenir en las decisiones de su familia.

Tamao entró tranquilamente y cerró la puerta tras de sí, solo para ver como su esposo se ponía de pie furioso.

Dejo la bandeja en su escritorio y recogió unos libros que se habían caído por acción de él.

Ren la observó, aquella mujer ya no le temía en lo absoluto.

Actuaba con calma luego de su enfado.

"- No arreglaras nada si sigues así cariño – murmuró sin mirarle, comenzó a servir el té."

"- Intento hacer demasiadas cosas a la vez – exclamó mirando cada documento."

Tamao notó su rostro pálido y se acercó a él.

"- Debes comer algo… - dijo con preocupación tocando una de sus mejillas – te eh traído algo…además puedo ayudarte, pídeme lo que sea. – exclamó con ojos fijos en él."

Ren tocó la mano que la chica tenía en su mejilla y la presiono con cariño.

"- Por ahora me temo que no podrás ayudarme – exclamó caminando de un lado hacia otro."

"- Debes descansar ahora – le miró con una cansada sonrisa – los niños duermen ahora."

Ren suspiró estuvo a punto de flaquear y dejar todo pero, pensar en Jen le hizo fruncir el ceño.

"- Ve a dormir – exclamó volviendo al escritorio para tomar un par de documentos."

Tamao le miró con cariño. Ren Tao no cambiaría. Era demasiado perfeccionista en todo y además deseaba ayudar a seres queridos para él.

Aun así sabía que Ren podía dar demasiado de sí mismo cuando algo le preocupaba y por experiencia sabía que al final él terminaba en mal estado.

Lo notó distraído así que se acercó hasta abrazarlo por la espalda. Se apretó a él a propósito.

"- Adelántate – exclamó aquel hombre distraído. Ni quiera había notado la intención de su esposa."

Tamao le soltó y se colocó frente a él quitándole rápidamente aquellos papeles que tan concentrado le tenían.

Ren la miró, a punto de protestar hasta que sintió como ella se acercaba hasta rodear su cuello uniéndose a él en un beso.

El gesto lo sorprendió. Instintivamente llevo sus manos a las caderas de su esposa y tras un par de parpadeos decidió cerrar sus ojos y comenzar a responder el gesto.

Tamao se acercó más a él para sentir todo su cuerpo cerca. Hacía tanto tiempo que había dejado de sentirlo como ella deseaba.

Los momentos para estar solos se hacían cada vez más escasos debido a tantos problemas así que sabía que ambos se habían extrañado más de la cuenta.

Ren pudo sentir la avidez de su esposa y se detuvo un momento solo para notarse agitado mientras ella le miraba embelesada con sus labios rojos. Aquel gesto, pensó, era el que le daba la pauta que podría hacer con ella lo que quisiera.

"- ¿Deseas ayudarme? – pregunto con una mirada intensa."

Tamao asintió ruborizada por sus actos. En ocasiones sabía que ella debía iniciar con aquel acto.

Ren estaba más tiempo ocupado así que volver a ver esa expresión de deseo para ella le estaban desesperando. Habían pasado ya tres semanas que no podía sentirlo como ella añoraba; sin embargo, no podía culparlo, Ren se encargaba de muchas cosas y siempre regresaba a casa con tranquilidad para no hacerla preocupar.

Sus pensamientos fueron interrumpidos al sentir como era cargada en brazos.

"- ¡Ren! – llamó extrañada aferrándose a su pecho."

"- Quiero quitarme el estrés – exclamó con cinismo llevándola al sofá."

"- ¡E-Espera! – le llamó ruborizada – yo pensaba… nuestra habitación…"

Su esposo se había colocado sobre ella besándola con fuerza.

"- Lo has hecho a propósito – sonrió con malicia – Será aquí y ahora – murmuró."

Pudo sentir las manos ávidas de su esposo desabotonando aquella camisa. No podía resistirse. Una vez más el comenzaba a tocarla y sabía que no podía rechazarlo.

Ren Tao sonrió al saber que dentro de poco su esposa se rendiría a él y haría con ella lo que quisiese.

Aquella mujer era muy tímida pero solo él conocía ciertas facetas en ella, cuando accedía a cosas nuevas. Siempre dispuesta a él.

"- Cariño – jadeó cuando este besó su cuello – tengo que… la puerta…"

Ren se detuvo y miró la agitación en ella.

"- Están dormidos – fue su respuesta ante lo que creía podía ser el temor de la pelirosa."

"- La puerta… - le hablo jadeante – No está asegurada… - murmuró mirándole con cariño."

Este obedeció y con frustración se puso de pie dispuesto a cerrarla cuando escuchó la voz suave de su esposa.

"- Ren… - llevó las manos a su pecho ruborizada por aquello que pensaba – tomemos… un baño…"

Un silencio se dejó notar entre ellos. Tamao miró hacia otra dirección. No fue capaz de observarlo. De seguro pensaría que era una pervertida pero… en realidad ansiaba su cercanía y ciertas ideas cruzaban por su cabeza.

Disfrutaba hacer aquel acto con él y se maldecía que sus pensamientos aumentaran cuando pasaban los días sin sentirlo.

Siguió esperando respuesta sin atreverse a levantar su mirada.

Avergonzada se puso de pie queriendo disculparse pero se detuvo al sentir que Ren Tao le tomaba de la muñeca halándola hacia la salida de aquella biblioteca.

"- Tomemos un baño- ordenó."

"- Ren… – murmuró sonrojada y sorprendida."

"- Necesito relajarme y al mismo tiempo puedo tomarte ahí."

"-¡Ren! – llamó con el rostro enrojecido. En aquello había pensado ella pero no deseaba divulgarlo abiertamente. Aun con los años su esposo hablaba de esos asuntos como si se tratase de un platillo a preparar y ella se avergonzaba como colegiala"

Parecía que le gustaba causar aquel efecto en ella.

No podía negar que le agradaba esa faceta de él; sin embargo su esposo no era reservado.

"- Nunca me rechazas – exclamó soltándole de la muñeca y entrelazando sus dedos con los de ella."

Tamao sintió que su corazón palpitaba más rápido. Aquellos gesto hacían que se enamorara de su esposo siempre.

"- ¿Cómo hacerlo? – sonrió cansada."

"- Creo que eres tan pervertida como yo."

"- ¡Claro que no! – aclaró su garganta."

Ren Tao sonrió divertido sabiendo que ella mentía.

"- Pero… - continuo ella llamando su atención - Ya hace días que nosotros no… - aclaró su garganta ruborizándose – eh extrañado estar a tu lado…"

"- No te preocupes – sonrió – ahora recompensaré todos estos días."


"- ¿Y bien? – preguntó una Jun Tao al levantar palillos de tejer con un trozo de lana color purpura.

Estaba en el piso de aquella gran cabaña solo con un vestido que cubría hasta sus muslos.

Utari la estudio en silencio. Siempre amable y entusiasta no entendía como pasó de sentir repulsión por verla de nuevo, a enseñarle como tejer.

"- Eres muy buena Tao – murmuró la mujer quien notaba a la chica de rodillas con una vestido abrigado hasta los nudillos. Utari también sostenía un par de palillos para tejer- ¿estas segura que es tu primera vez?"

"- Se lo puedo asegurar – sonrió con encanto."

Jun ya tenia dos días de estar en aquel lugar y luego del incidente del auto Horo Horo había puesto muchos pretextos para no quedarse a solas con ella.

Jun comprendía esas reacciones, él no cambiaría; por lo que decidió disfrutar su estancia en aquel remoto lugar.

Hokaido le fascinaba, si su historia con el Usui fuese otra le encantaría vivir ahí siempre.

"- Si haces este movimiento – mencionó la mujer tranquila – puedes terminar de tejer – exclamó sonriente de tener una alumna."

Jun acepto y sonrío, ahora aquella mujer había hecho las paces aunque solo por un momento. Supo que estaba sola y aquella noche como todas tomó un baño y se puso aquel vestido.

Se sentaron frente a la chimenea.

"- Me alegra que decidieras aprender – exclamó la mujer – me lleve una sorpresa cuando Horokeu dijo que estaban comprometidos."

"- Si… - exclamó mirando con cansancio aquellos palillos."

Horo Horo prácticamente la había abandonado aquel día, no supo de él y dudaba que volviera a casa ese día.

Utari había encendido aquella chimenea y servido un par de tazas con chocolate.

"- Gracias – dijo gentilmente la peliverde haciendo ruborizar a la mujer."

Utari no podía negar el encanto de aquella Tao.

Se escuchó tocar el timbre y utari decidió levantarse rápidamente.

Jun sonrió y siguió tejiendo justo cuando escuchaba las quejas de alguien familiar.

"- No son horas de regresar – regaño aquella mujer con brazos en su cintura."

"- Eh estado ocupado – Horo horo se froto el hombro por el estrés – los territorios en el sur pasaran a ser de los Tao y…"

Se detuvo en seco al visualizar a aquella figura que lo estaba atormentando cada noche. Jun Tao sentada en el piso de rodillas muy erguida con sus cabellos sueltos y aquel vestido que cubría solo parte de sus muslos.

Utari notó la mirada y negó con su cabeza.

"- Ha estado tejiendo conmigo – exclamó sacándolo de su trance.

"- ¿contigo?"

"- Resulta que parecía estar triste así que… tuve que guardar el hacha de guerra, claro. Solo por un corto tiempo".

Horo Horo se sorprendio y Utari continuo.

"- Aunque duela admitirlo, tendrás una buena esposa – cerró sus ojos con cariño – incluso quiere tejerte algo."

"- ¿Tejer?

"- Así es."

Horo Horo carraspeo apenado. Jun Tao fue criada con muchos lujos y el que quisiera tejer para él le causo un sentimiento de ternura que le hizo ruborizar.

"-Yo…"

"- Deberias ir con ella, creo que te ha extrañado – exclamó empujándolo – y tu igual"

El peliazul la miró con incomodidad.

"- Horokeu, supongo… que hay cosas que deben seguir adelante."

El mencionado la miraba incrédulo. Utari jamas había pensado de esa forma, pero por alguna razón Jun Tao parecía tenerla de su lado.

"- No mal interpretes – señaló la mujer- odio a su gente por lo que hicieron, jamas les perdonare pero… siento que ella puede hacerte feliz."

Horo Horo sintió una punzada de culpabilidad ante aquellas palabras. Sentía que no merecia tal cosa.

"- Hare la cena – dijo en voz alta, apropósito llamando así la atención de Jun quien vió al chico de pie – espera aquí."

"- Horo Horo – llamó la peli verde poniéndose de pie con alegría."

El joven suspiró mirándole intensamente. Notarla alegre porque él regresase confirmaba que lo había extrañado tanto como ella.

Quedaron en silencio haciendo que Jun mirase a todos lados buscando los palillos y el trozo de lana.

"- Mira – sonrió acercándose – dentro de poco seré una experta."

"- Ya veo – entrecerró sus ojos con una sonrisa."

Jun pudo percibir lo apuesto que se miraba aquel hombre y sintió como su corazón se detenía.

"- Yo… - recordó con seriedad aquellos días."

Pudo sentir el agarre del chico al acercarla a él.

"- Te extrañe – confesó enterneciéndola."

"- Yo…"

"- Dime la verdad – exigió con suavidad."

"- Yo aun mas – exclamó acercándose rápidamente y rodeando su cuello en un abrazo.

Horo sintió su cuerpo reaccionar ante el roce de aquellas curvas. Jun Tao podía ser demasiado exuberante. De pasar a un sentimiento fraternal pasó a uno de profundo deseo.

De nuevo apareció la culpabilidad que le había olbigado a marcharse. No deseaba tomar a Jun, no quería traicionar el sentimiento de Pilika.

Sin embargo en aquel abrazo pudo sentir los enormes pechos de la mujer cerca de su cuerpo. No pudo evitar rodear su cintura y atraerla.

"- Jun… debemos separarnos… - exclamó con peligrosa tranquilidad haciendo que la peliverde accediera - ¿Por qué estas vestida asi?"

"- Iba a dormir - exclamó - pero Utari decidió darme clases de costura."

"- Eres increíble… te la estas ganando."

"- Es el encanto de una Tao – sonrió con malicia fingida."

"- Si…- murmuró mirándole los labios."

"- Por cierto – exclamó al notar aquella insistencia, debía distraerlo de todo "– quisiera que recompensaras estas ausencias."

"- Debo trabajar – exclamó con severidad,"

"- Pero… tu novia esta pidiendo algo – exclamó al acariciar su pecho con un puchero fingido."

Horokeu rió, Jun volvió a su buen humor.

"- ¿Qué es lo que deseas? – preguntó al tomar sus manos y llevar una de ellas a sus labios."

Jun se estremeció por el contacto y la miró por largo rato.

"- Horo Horo… No hagas eso – murmuró al querer apartar su mano."

Si el despertaba de nuevo de aquel trance la ignoraría como antes. Prefería tenerlo cerca siempre.

"- Quieres besarme… - murmuró con respiración entrecortada aquella bella mujer."

"- Tu igual – respondió con desafío."

"- Horo… esto se está saliendo de control..."

La joven intentó separarse pero la mano de aquel hombre la rodeo mas apretándola nuevamente a él.

"- Esto hace mucho que se ha salido de control – respondió justo antes de tomar sus labios de la forma más ansiosa posible."

Jun respondia tratando de seguir aquel ritmo.

"- Espera… Horokeu.. – gimió cuando el chico se detuvo y hundia su rostro en su hombro."

"- ¿No te gusta? – peguntó susurrándoselo en el oído haciendo sentir un escalofrio en todo su cuerpo."

¿Gustarle? Se preguntó Jun, estaba encantada con aquel tacto. Horo Horo era la persona que ella amaba, claro que le gustaba sentirlo pero…

"- No esta bien..."

Jun desvió su mirada dolida, era probable que el peliazul se acordaría de Pilika."

"- La cena esta servida – escucharon como aquella mujer levantaba su voz sacándolos de su sueño."

Jun no se atrevio a mirar aquel rostro que sabía muy bien la ignoraría de nuevo.

Tal como lo sospechaba, el chico aclaró su garganta y ella suspiró mirándole con cariño. Dejaria de ser su querido Usui si actuaba de otra forma.

Seguir de aquella forma no los llevaría a nada pero sentía que debía valorar cada momento con él.

Durante aquella cena decidió fingir como era costumbre, hablando tranquilamente con Utari mientras el Usui la observaba.

Cuando la platica se volvió amena pudo sentir que el peliazul se ponía de pie.

"- Debo ir a dormir – extendió la mano hacia la peliverde – acompañame."

El gesto sorprendio tanto a utari como a Jun quien encantada dio su mano. Se puso de pie y Utari tomo la palabra.

"- No deben hacer bebes antes de la boda – ordenó cruzándose de brazos, sonriendo para poder molestar al peliazul."

"- Pero ¿es que no deseas ver bebes en esta cabaña? – preguntó Jun siguiendo el juego causando sorpresa en aquella mujer y risa en el Usui – Imagine dos pequeños."

"- Mejor tres – exclamó el peliazul mirándole."

"- ¿No te parecen demasiados? – le preguntó la peliverde continuando aquel juego."

"- ¡Por Kami! – exclamó la mujer incrédula al final ruborizándose ella."

"- Pero… será un problema – Jun fingió la mirada de preocupación al Usui quien reprimia una risa."

"- ¿Por qué lo dices?"

"- Con nuestra suerte naceran uno tras otro."

"- ¡Es mejor que se vayan ya! – gritó la mujer indignada, girándose para mirar de reojo al peliazul – esta mujer es ideal para ti, es tan pervertida como tu."

La mujer se alejó y ambos se hecharon a reir.

"- Como los viejos tiempos – sonrió apretando su mano."

"- Siempre pasábamos juntos en aquellas reuniones – sonrió con nostalgia - ¿lo recuerdas?"

Jun se teletransporto a los días de su niñez y adolescencia de los cuales Horo siempre la hacía participe provocando celos en aquella peliazul.

Sonrió cansada. Jamas pensó quedar enamorada de su compañero de juegos.

Caminaron hacia los escalones, hacia las habitaciones del segundo piso.

Horo Horo entró a la habitación seguido de Jun quien escuchó todos los problemas que pasó aquellos dos días con los asuntos de los Tao.

Él se quitó su chaqueta contando aquello con aburrimiento mientras Jun se acercaba hasta ayudarle al tomar la chaqueta y colocarla en el sofá del dormitorio.

"- Puede traerte problemas – murmuró – Horo Horo ¿estas seguro? – preguntó al extender la chaqueta correctamente."

"- Di mi palabra – dijo al ver como actuaba Jun. Parecian una pareja de casados. – eres mía ahora."

Jun entristeció y le miró con temor.

"- Horo Horo aún no estas…"

"- ¿Listo? – terminó por ella – independientemente, dije que te protegería y lo haré – exclamó convencido – aunque sea de tu propia familia."

Jun suspiró y miro hacia otra dirección antes de decir lo que estaba pensando.

"- Eh recibido llamadas de Lee y eh mantenido conversaciones con él – confesó."

"- ¿Por qué? – preguntó con fingida calma."

"- Quiere… hablar conmigo – murmuró sin saber cómo confesarle algo que había sucedido con Lee justo antes de ese viaje."

El peliazul la estudio y supo que algo estaba ocultándole. Jun no era boba y cuando en aquella ocasión se negó a que él hablase con Lee supo que algo tramaba.

"- Dile que venga – dijo con una calculadora mirada causando sorpresa en ella."

"- ¿De verdad? – preguntó pensando que él se negaría lo cual hubiese sido la mejor respuesta para ella."

Horo Horo la estudio y visualizó aquel cuerpo nuevamente.

Jun notó aquella intensa mirada y decidió corresponderle. Pudo sentir una corriente eléctrica cuando sus miradas se encontraron.

Era como si ambos ya supieran que…

"- Debo marcharme… – exclamó con porte elegante al querer esconderse en aquella habitación junto a la de él."

No valia la pena caer en aquella tentación. Debía avisar a Lee que Horo Horo había aceptado que él viniera. Por aquella razón debía aguantar todo lo que pudiera.

"- Espera – dijo el joven peli azul al tomar su muñeca y atraerla a él con lentitud."

"- Ire a dormir… - murmuró agitada por la cercanía."

Jun se perdió en aquello cabellos revueltos y en aquellos ojos. Lo amaba demasiado y para ella era el hombre más apuesto.

"- Creo que hemos soportado mucho… - murmuró al bajar su mirada, ahora se notaban aquellos enormes pechos por el escote de aquel vestido que mas bien parecía una pijama – No se que mas hacer… - murmuró con una expresión culpable – te deseo demasiado."

Jun entreabrió sus labios y le miro con cariño. El no era agresivo, era tan amable con ella que le enternecía aun mas que le confesase aquello como si estuviese en grandes problemas.

Jun se dio cuenta del respeto de aquel hombre hacia ella. Mordió su labio inferior.

¿Deberia tomar la inciativa?

Miró la cara de aquel joven y decidió colocar ambas manos en su pecho.

"- Horo Horo… - llamó haciendo que el chico se tensara al sentir sus labios unidos."

Aquel beso era como las veces anteriores, tranquilo y suave pero Jun decidió abrir un poco mas sus labios y sentir que el comenzaba a besarla con mas afán.

Aquello lo hacía por instinto pero pronto se dio cuenta que el peli azul estaba mas ansioso.

Pudo sentir como la tomó en brazos y la colocaba sobre la cama.

El joven le besaba con pasión y ella correspondida con alegría ante aquella muestra de afecto. Estaba sintiendo que todo era maravilloso.

Pudo sentir como su pijama era levantada y como desabotonaba la parte superior de esa prenda para dejar vista a sus pechos sin sostén. Jun Tao sintió un poco de temor pero no pudo evitar pensar en la destreza del chico al quitar cada botón.

¿Habría aprendido eso de otras mujeres? , se preguntó solo por un momento pero al sentir como el tocaba sus pechos pudo gemir Por primera vez.

El peliazul se separó y la miró de hito a hito.

"- Así gemiste la primera vez… - recordó agitado."

Jun le miraba nublada por el deseo y cierta sorpresa de aquella afirmación.

"- Hace unos años, cuando visitamos las aguas termales de mi familia…"

Jun se sorprendió que recordara aquel hecho de su adolescencia.

Pero poco fue el tiempo para que pensara en eso cuando notó que el chico se alejaba para poder observarla.

Ahí estaba aquella grandiosa mujer mostrando sus piernas y sus bragas mientras sus pechos estaban al descubierto ya que no portaba sostén.

Se quedó sin respiración. Esa mujer era bellísima.

"- Jun – murmuró."

Ella le llamo en un gemido cuando el chico presionó uno de sus pechos haciéndola gemir nuevamente.

El sonido lo descontrolo al estar entre sus piernas y entro en ella sin sin siquiera pensarlo.

El gemido y el sollozo le detuvieron y recordó con horror que aquella mujer era…

"- ¡Jun! – llamó con preocupación apartándose de ella y colocándose a su lado mientras ella le miraba temblorosa, y asustada."

Un instinto protector se activo. Jun nunca había mostrado esa faceta pero él debía guiarla porque ahora era su mujer.

Pensarlo le hicieron mirarla con posesividad y orgullo.

"- Calma, no te hare más daño."

"-Yo… - se detuvo jadeante, avergonzada- Estoy… bien- Mintió al sentir una frustración que no entendía."

"- Jun no puedo tomarte tan fácilmente. – explico abrazándole con ternura."

"- Lo se… - murmuró con un aire avergonzado al sentir como algo escurría entre sus piernas."

Horo noto como esta se cubria y de una forma salvaje coloco su manos entre sus piernas y toco aquella zona que la hicieron gemir.

"- Estas sangrando… - exclamó mirándola posesivo."

La acción y todo lo que estaba sucediendo la hicieron aferrarse a él y hundir rostro en su pecho.

"- No me mires asi…"

El peliazul suspiró y una sonrisa cansada fue dedicada a ella.

En un abrir y cerrar de ojos de estar a su lado ahora estaba bajo él nuevamente.

Horo Horo volvió a mirar ese cuerpo. Supo que Jun estaba nerviosa porque de pronto cerraba sus ojos con fuerza e intentaba cerrar sus piernas.

"- Calma – murmuró sintiendo ternura hacia ella. Era la primera vez que miraba indefensa a aquella mujer."

Él seria el primero que profanaría aquel cuerpo, él y solo él, se dijo nublado por el deseo.

Comenzó a susurrarle palabras con cariño mientras su mano recorria su intimidad haciendo que el nerviosismo pasara a ser ansiedad y gemidos de placer.

Se abrió camino entre sus piernas y volvió a introducirse en ella de manera tan delicada que solo pudo escuchar el sollozo de aquella mujer.

Continuo a un ritmo que pudo sentir como la peliverde intentaba separarse lentamente de él empujando sus hombros pero el joven fue mas rápido y capturo sus muñecas a los costados de su cabeza, teniendo control absoluto de ella.

"- Horokeu – gimió con dolor a pesar de la lentitud del chico."

"- Pronto te gustara – prometio al seguir aquello y notar como poco a poco el dolor pasaba y la joven comenzaba a gemir de pura frustración."

El peliazul sonrió aunque agitado, no dejó de presionar las muñecas de la joven.

La peliverde le llamó en un gemido una vez mas y él supo que estaba lista.

"- Lo haré sin reprimirme – le susurró al oído."

"- Pero…"

El peliazul tomó uno de los pechos de aquella mujer, sabiendo la sensibilidad en aquella zona y comenzó a embestirla con mas rapidez solo haciéndola disfrutar hasta llegar al punto en que ambos quedaron rendidos.

Terminar en ella y sentir como su interior intentaba presionarle casi lo vuelven loco. Sin embargo comprender que no estaba del todo saciado lo sorprendió.

¿Qué debía hacer? Era la primera vez de aquella mujer, no debía ser demasiado brusco. No sabía si sucumbir ante la tentacion. Perdido estaba en sus pensamientos cuando ella le atrajo y le besó con ardor y aquello bastó para volverlo a excitar.

"- Jun… necesito… tomarte de nuevo."

"- ¿De nuevo?... – preguntó agitada sin entenderlo."

"- Yo… - no supo que responder. Por experiencia sabía que debía ser dulce con ella pero algo le hacía sentir que Jun podría acoplarse a él.- Te deseo – confesó furioso – tengo que tomarte a la fuerza – exclamó con la mirada nublada por un instinto que a Jun no le parecio peligroso."

Gimió al imaginar lo que le esperaba y no se equivocaba al sentir todo aquel placer.

Comprendió que había momentos en las que aquel acto no solo se debía realizar con delicadeza sino también con cierta fuerza y desenfreno.

Horo esperaba verla asustada o llorando, como se lo esperaba de cualquier mujer incluso Pilika, pero esta mujer le seguía gustoso ante cada acto, le miraba con amor y se estaba muriendo de placer con cada acto.

¿Por qué? Se preguntó furioso, ¿Por qué era tan jodidamente buena para el?.

"- Maldita sea... – exclamó al notar todas aquellas expresiones en ella que le estaban gustando demasiado – Esto pasaría… tarde o temprano – murmuró como si se justificara tomarla"

Jun le miraba indefensa mas no lo detenía. En vez de sentirse ofendida u avergonzada intentaba participar.

Insultaba interiormente a aquella mujer. No pensó que aquel acto le dejaría tan satisfecho como cuando por tercera vez la hacía llegar escuchando aquel gemido cansado.

Le miro furioso y cansado. Se colocó a su lado y la atrajo hacia sí al terminar.

Pudo sentir todo su cuerpo dormido mientras Jun intentaba recuperar el aliento.

Ella le abrazó sonriendo y se durmió de inmediato mientras que el peliazul miraba el techo de la habitación incómodo. No pudo evitar comparar aquello el acto como cuando lo había experimentado con otras mujeres, en especial su hermana. No es que tuviese mucha experiencia pero luego de su hermana pudo tocar solo un par de mujeres.

Con Pilika fue dulce, debía reprimirse todo el tiempo, en cambio Jun parecía que podría soportarlo como en realidad lo deseaba.

Hasta en la cama eran compatibles… No podía dejar de pensar que si hubiese conocido a esa mujer mucho antes…

Sintió que una jaqueca se avecinada asi que se dejó vencer por el sueño, despertando hasta aquella mañana en la cual tomó asiento en la cama y miro a su lado como Jun dormia aun. La sabana se corrió un poco dejando ver aquellos generosos pechos.

Toco su cabeza y recordó cada instante de la noche anterior; como había probado el cuerpo de Jun Tao sin que nadie más lo hubiese hecho antes.

Una mirada posesiva se dejó notar. Miró a su alrededor y recordó que estaba perdido en su cuerpo y que tras varias rondas al hacer el amor y acostumbrar a Jun decidió no parar hasta saciarse.

Aun podía recordar como en una de esas ocasiones Jun intentaba pararlo jadeando pero él, tras decir algunas palabras con cariño y besarla fueron suficientes para que aquella mujer dejara de resistirse.

Sintió como si la hubiese violado.

No se había medido aquella noche y de pronto pensar que Jun estuviese demasiado adolorida lo apeno un poco.

De presto se percató como la peliverde se movia y comenzaba a despertar.

Notarla bostezar a su lado, era increíble y al mismo tiempo relajante.

Jun Tao era ahora suya.

Guardo silencio cuando notó un gesto de dolor en ella.

"- ¿Estas bien? – pregunto tan preocupado que la peliverde sonrió cansada."

"- Estoy bien… - murmuró extendiendo su mano a la mejilla como siempre para tranquilizarlo."

Jun Tao tomó asiento lentamente y pudo sentir la incomodidad al hacerlo debido a la noche anterior.

"- Duele… - murmuro sin querer haciendo que el peliazul dejase de mirar por un segundos aquellos pechos perfectamente redondeados para tomarla de la cintura y enderezarla cuidadosamente."

"- Lo hicimos demasiadas veces – murmuró frunciendo el ceño – eh sido muy brusco."

"- Pero… me ha gustado mucho – exclamó la elegante mujer con inocencia haciendo el rostro del chico se ruborizara."

El que lo dijese con ahínco le estaba excitando demasiado. Carraspeo e intento cubrirla.

De pronto la idea de relacionarla con su hermana volvió a su mente.

No pudo evitar compararlas de nuevo. Pilika fue delicada desde el primer instante en cambio Jun aceptaba que el se desenvolviera en la cama.

Era como si Jun fuera exclusivamente hecha para él.

Le sorprendía comprender cuanto lo amaba.

"- Horo Horo? – preguntó sintiendo de nuevo su alejamiento."

Con horror Jun experimento lo que tanto había temido… Horo Horo volvió a encerrarse en si mismo y se levantó molesto, se vistió intentando ignorarla.

"- No lo hagas…- susurró con tristeza."

"- ¿Hacer qué? – le miró con culpabilidad."

"- Horokeu."

"- Debo marcharme – dijo encaminándose a la salida de aquella habitación."

Jun se sintió vacía, inquieta. Ella le había entregado todo y al final… le había tratado como una cualquiera.

Desnuda en aquella cama, recordando todo sintió sus mejillas tibias. Sabia que estaba derramando lágrimas en silencio.


CONTINUARA...


N/A : Que les puedo yo decir? jejeje mas que ojala disfruten el cap. gracias a las personas que me siguen leyendo y sip termino este sigo con mis otro fics aunque el de triste melodia lo dejaria de ultimo jeje. gracias a los que me leen que ahora creo son unos pocos. No me sorprende me aleje por mucho tiempo ya ni entraran a leer pero para esa poquitas personas dejenme decirles gracias y hasta la otra semana.