Después de media hora aferrándome al asiento del auto y rogando a los dioses por mi vida, aparcamos en el aeropuerto, cuando al fin me sentí capaz de pensar de nuevo te vi allí, tomando a Eiri de la mano. Te dije una y otra vez que no podíamos llevárnoslo sin el permiso de mis padres, pero replicaste que Kusakabe podía lastimarlo y eso fue suficiente para acallar mis quejas. Poco después partimos a Nueva York en un avión privado junto con el hombre que me rescató, a quien me presentaron como Claude Winchester "Mr. K", y Sakuma Ryuichi.

En el camino me explicaste que Sakuma-san buscaba estudiar música y algunas otras cosas en California por lo que Nittle Grasper se había separado. Como fan me dolió saber eso, pero como tu futura esposa había algo que no me parecía bien en ello.

--Pero Touma, Nittle Grasper era tu sueño...

--Y lo disfruté al máximo, tal vez algún día volvamos a hacerlo, pero ahora tengo otro sueño más importante que cumplir Mika.

Quise protestar pero me callaste con un beso largo y apasionado...odio cuando haces eso, sabes que me olvido de todo cuando me besas así...

— Puedes descansar mientras aterrizamos, luego tenemos que hacer los preparativos de la boda, cuando tengas ganas también podrías revisar esto — me dijiste al oído mientras me ponías entre las manos un montón de papeles.

En cuanto revise lo que me habías dado quise gritar de alegría, eran folletos de las mejores universidades de América.

Por supuesto debes terminar ya la preparatoria pero nos encargaremos de eso luego poco a poco, no quiero agobiarte.

Estaba agotada y caí dormida entre tus brazos sintiéndome la mujer más feliz del mundo. Desde ese entonces el sentimiento nunca ha cambiado, cada día a tu lado me hace la mujer más feliz del mundo.

En aquella ocasión creí que nunca volvería a Japón, pero los tenía a ti y a mi hermano, estar junto a ustedes ya bastaba para hacerme sentir en la cima del mundo. Desgraciadamente uno puede pasar de la cima al abismo sin darse cuenta y poco después lo tres tocamos el fondo.