Capítulo Catorce: Preparativos Finales, Parte Uno.
Por fin terminé de escribir este capítulo, lamento mucho el retraso, haré lo posible por tener otro capítulo en forma pronta, aparte que he estado probando esto del guion largo (maldito guion, me hiciste doler la cabeza ¬¬)... y eso es todo, por cualquier cosa, estoy a un review de distancia ;)
El tiempo pasado por el hogar de Kharissa con bastante actividad y con grandes avances de la mano. Las orejeras que la pícara hacía estaban casi terminadas; no obstante, tenía un problema con ellas…
—¡No parecen reales! —exclamó Kharissa para sí misma dentro de su herrería personal— he probado de todo… ¿qué más podría faltar?
—Kharissa… —dijo Shiraela, sentada frente a ella sobre una roca, con tono dudoso— ¿Puedo sacármelas? Ya me pica una oreja…
—Un segundo —respondió la elfa— tengo que revisarlas un poco más.
Mientras, Kahoo pudo dar, después de varias noches en vela, con un maquillaje especial para la maga, hecho especialmente para tapar sus pecas.
—¡Al fin! —exclamó el sacerdote— ¡terminé!
—Ya era hora —dijo Mikha— tú y esa humana han estado probando pociones y demás cosas por semanas… todavía recuerdo una vez que le dejaste la piel azul —finalizó riendo por lo bajo.
—No me lo recuerdes, todavía me siento mal por eso...
—¿Y estás seguro que esta tanda funcionará?
—¡Tengo confianza en que resultará!
Y así como lo ha dicho, Kahoo comprobó que esta fórmula nueva daba el resultado esperado, ya que, según la misma Shiraela, la piel no le irritaba o le cambiaba de color como en otras pruebas.
—Pero hay que tener cuidado —explicaba Kahoo orgulloso— si bien el sudor no afecta del todo, una enorme cantidad de agua lo removería totalmente…
—Que bien, una razón máh' para que eh'ta chica le tenga mie'o al agua —lo interrumpió Yazrin burlón.
—¡Mentira! —le gritó Shiraela en orco.
—¿Ah no? Recue'do carga'te en mi eh'palda cuando caimos del ba'co…
—¡Eso no fue culpa mía! —reclamó Shiraela, pero esta vez, en común.
En ese momento, Kahoo quedó con el resto de su explicación en la punta de su lengua, porque tanto el druida como la maga empezaron a discutir, y por la expresión que tenía Kharissa, no parecía algo que mereciera la pena…
Al día siguiente, Kharissa y Shiraela se encontraban en la misma habitación con vapor que la humana había visto hace tiempo, la cual se trataba de un baño, cuyo suelo estaba cubierto por piedras lisas de colores, y las paredes eran de color damasco oscuro, siempre humedecidas por la terma que se encontraba al fondo de este cuarto. Además, había una serie de espejos grandes, puestos al azar de forma artística por la elfa para adornar, junto con una especie de lavabo de piedra, cuya agua provenía de una corriente constante de agua fría que permanecía oculta detrás de la misma. Ambas estaban sentadas en unos banquillos de madera que estaban en el lugar. Kharissa estaba detrás de ella enjabonando el largo cabello castaño de Shiraela.
—Realmente necesitabas ayuda —dijo Kharissa con el labio torcido— tu cabello está realmente maltratado…
Shiraela no escuchaba bien las quejas de Kharissa, las burbujas acumuladas en sus oídos bloqueaba su voz, pero si se quejaba cuando sentía que tironeaban su cabello.
—No tan fuerte —se quejó Shiraela.
—Es inevitable, tienes muchos nudos y áreas secas… este nivel de maltrato es imperdonable en una mujer.
Sintiendo como el agua era vaciada sobre ella, la maga cierra los ojos para después intentar abrirlos, despejándose el cabello mojado y los residuos de las burbujas con las manos. Mirando a la pícara, siente admiración y envidia por el cuerpo que esta tenía, un cuerpo estilizado y flexible, con senos amplios y redondos, una cintura angosta que terminaba con unas caderas anchas.
—¿Pasa algo? —preguntó Kharissa al notarla callada.
—Nada… —se disculpó Shiraela.
Mirando hacia abajo unos instantes, Shiraela recuerda las pocas veces que se miraba en un espejo, nunca encontrándose lo suficientemente atractiva. De las pocas veces que miraba su reflejo, esta veía que la forma de su cuerpo le recordaba a una pera, con una espalda delgada acompañada de unos senos que si bien eran visibles, no eran tan grandes como el de otras muchachas de su edad, aparte de que no era delgada como ellas aunque no era gorda. Sus caderas en cambio, eran amplias, soportando un trasero grande que compensaba lo que faltaba arriba. Cualquiera diría que podría sacarse provecho, pero ella nunca encontró la forma de hacerlo, porque siempre vestía vestidos excesivamente anchos y de cuello cerrado, peinada con una desordenada coleta alta y sin maquillaje…
—Voy a cortarte el cabello…
—¿Por qué? ¿Qué tiene de malo?
—Tienes mucho y dañado —dijo la elfa— las elfas de sangre cuidamos mucho nuestro cabello, algo que debes tener en cuenta si quieres hacerte pasar por una.
—Ya… es que hace tiempo que no me lo cortaba —dijo Shiraela suavemente.
—Se nota…
Con un par de pinzas especiales, Kharissa procede a tomarle el cabello a Shiraela de forma especial para facilitar el corte por capas. Una vez que se puso frente a ella para ponerlas en su lugar, la maga nota que la elfa tenía cicatrices notables en partes de su cuerpo, rasguños por el área de la cintura y una serie de mordidas enormes en el área del pecho y en los hombros.
—¿Qué te pasó? —se atrevió a preguntar.
—¿A qué te refieres? —le preguntó la elfa de vuelta.
—Esas cicatrices… ¡las tienes en las piernas también! —exclamó preocupada.
Entendiendo a lo que se refería, Kharissa la toma del mentón y hace que la mire a la cara.
—No fue nada —dijo sonriendo— solo fue algo que pasó hace años…
—He visto cicatrices parecidas en los soldados de Ventormenta —murmuró Shiraela— las tienen de sus batallas con bestias enormes.
—Y ese sí era enorme… —murmuró mirando hacia un lado.
—¿Dijiste algo?
—No, nada… sigamos…
La hora de la cena había transcurrido, Kharissa acuesta a Malakea antes de dirigirse hacia el grupo, estando todos reunidos alrededor del sofá y los cojines del suelo. Se había acordado una reunión para informar sobre los avances del disfraz.
—Veamos que tenemos… —dijo Kharissa— las orejeras están hechas, el problema que tengo es que no puedo hacerlas lucir reales…
—¿Algo más que necesites? —preguntó Kahoo.
—Más tiempo para averiguar qué puedo hacer; si bien la forma, la textura y el color son los correctos, me falta flexibilidad…
—¿Y si usas encantamientos? —sugirió Mikha.
—Ya lo había pensado —respondió Kharissa— pero yo no tengo la habilidad…
Mirando hacia los demás, Yazrin pudo notar a una incómoda Shiraela, quien tenía el cabello suelto y más corto, el cual lo recordaba tener hasta la cintura… y ahora estaba hasta los hombros. Se encontraba vestida con un vestido de color rojo, el cual tenía su peculiaridad: era uno de los vestidos más populares de Azeroth, el cual consistía de un agujero en forma de corazón que comenzaba desde debajo del busto, terminando debajo del ombligo, tenía aparte unos arcos en las caderas que estaban sujetos por unas delgadas cuerdas, cerrando un poco el vestido; este no tenía espalda, salvo unos tirantes que sujetaban todo el vestido desde los hombros, mostrando un pronunciado escote. Shiraela estaba encorvada sobre sí misma, cubriéndose con los brazos.
—¿Qué tienes? —le preguntó Yazrin.
—Nada… nada —respondió Shiraela desviando la mirada.
—… y eso es todo lo que tengo —dijo Kharissa preocupada.
—Shira… tú tiene' habilidades de encantamiento —dijo el druida— ¿po' qué no intentah' algo?
—No hay certeza de que lo haga bien —acotó Kharissa— si el encantamiento falla y algo le pasa a las orejeras, significaría hacer todo de nuevo, con más semanas de trabajo… y no sabemos bien cuál es su nivel de encantamiento real.
—Puedo... intentar —dijo Shiraela enderezando su espalda— pero... necesitaré... varitas... y materiales...
El grupo estaba sorprendido con el avance que ella ha tenido sobre el orco; si bien su fluidez flaqueaba, la mala pronunciación había sido mitigada, notando su dedicación a aprender el idioma.
—Pueo consegui'los en Orgrimmar —dijo el druida— creo tené dinero suficiente…
—¿Otra excusa para desaparecer? —increpó Mikha cruzada de brazos.
—Pero si yo no he hecho eso…
—Sí, claro…
—¿Y a ti que te dio?
—La última vez que te dejamos solo, llegaste con esta humana de vuelta —dijo Mikha apuntando a Shiraela— mejor voy yo, o llegarás con… no sé, una elfa nocturna o una draenei como mascota —concluyó con tono despectivo.
—No eh' una mah'cota —gruñó Yazrin.
—¿Entonces por qué está aquí? —preguntó exasperada.
Si bien pudo captar la mayoría de lo dicho, Shiraela mostraba una fachada de incertidumbre parecida a la de la tauren. La discusión entre ambos fue corta, terminando con la tauren irritada y fuera de la casa, seguida por su hermano, quien antes de irse, dijo que volverían lo más pronto posible de la capital.
—Se ve que esa chica, Mikha, tiene algo contigo —acotó Kharissa luego de un largo silencio.
Yazrin solo gruñe un poco y se sienta sobre el sofá, no queriendo hablar realmente sobre la hostilidad entre él y la tauren.
—Ya está bien, me callaré —finalizó la elfa de sangre, yendo hacia su habitación.
El druida suspira pesadamente, levantando la vista un poco para encontrarse de frente con Shiraela.
—¿Estás… bien? —articuló Shiraela con lentitud.
—Lo eh'taré —le respondió, sorprendido con su pronunciación del orco— vah' mejorando ese idioma.
—No ha… no… fácil —dijo la maga frustrada por no encontrar la forma de completar la oración.
—Al menos te eh'fue'zas, eso eh' algo.
Al no estar Kahoo presente, Shiraela comenzó a practicar el idioma con Yazrin. El druida cada vez estaba más sorprendido con el avance de la muchacha en el idioma; esta vez, lograba entender todo lo que se le decía, y su vocabulario se hacía más fluido… salvo por una que otra pausa que hacía para tener cuidado en su pronunciación.
Además, durante ese tiempo, la maga pudo confeccionar una suerte de camisón blanco de mangas largas, cuyo largo se extendía sobre sus tobillos, sin forma alguna y de cuello parcialmente abierto.
—Me cansé de usar ese vestido —espetó Shiraela, notándose vergüenza en su voz— es muy incómodo y me congelaba en él…
—No me esperaba que te molestara tanto el usarlo —dijo Kharissa— se te veía bastante bien…
Yazrin recordaba la forma en que ese vestido rojo lucía en ella. El área del pecho le quedaba grande, porque ese vestido estaba diseñado para la elfa, quien era por mucho, una elfa de sangre con generosas curvas para alguien de su especie, pero la humana se las ingenió para ajustarlo de forma que luciera bien en ella; y en las caderas… no sabía por dónde empezar, ya que se ajustaba bien con arreglos mínimos…
—¿…me escuchas? —sonó débilmente la voz de Shiraela sin tomarla en cuenta.
El vestido, en síntesis, le quedaba bien, pudiendo apreciar claramente su silueta, la cual no le era desagradable en lo más mínimo, es más, en estos momentos se estaba preguntando si sus manos serían lo suficientemente grandes para…
—¿Me estás escuchando? —le respondió el orco, arrojándole un pedazo de pan en la cabeza.
—Ah, muy bien, vah' bien… pero no deh'pe'dicies la comida, mejor cocínala y danoh' de comer.
Ofuscada, Shiraela se va chillando hacia la cocina, mientras que el trol sonríe levemente.
—¿Está enojada? —preguntó Malakea preocupada.
Moviendo la cabeza de un lado a otro como respuesta, Yazrin le sonríe, viendo luego que la niña corría hacia la cocina para acompañarla, lo cual le hizo pensar en lo bien que las dos se llevaban… como también volvió a pensar en lo bien que le quedaba el vestido, a pesar de lo avergonzada que se notaba por llevarlo puesto…
Tres días más tarde, los tauren logran llegar a Orgrimmar gracias a los jinetes del viento, los cuales pudieron pagar en una base Horda en Vallefresno. Mikha se sentía triste por dejar atrás a su kodo, pero Kahoo la convenció para irse volando ya que tardarían menos.
—Recuerda que tenemos que movernos rápido —murmuró Kahoo en taur-ahe— además tengo una idea sobre las hierbas que necesito para esa poción…
—Iré lo más rápido que pueda —le dijo de vuelta su hermana de la misma manera.
Ya en la casa de subastas, se alegran un poco al ver que no había tanta gente empeñando ni comprando cosas. Kahoo se veía muy confiado en que no tendría problemas para encontrar lo que necesitaba, ya que mucha de la gente se enfocaba en comprar armamento exótico, armaduras únicas y una que otra rareza.
Como lo había predicho, Kahoo no tuvo problemas en encontrar hierbas, llevando dentro de una mochila una enorme cantidad de hierbas provenientes de Terrallende, unas pocas de Rasganorte y unas cuantas de otras tierras. Pensando un poco, el sacerdote tenía un conocimiento reciente sobre las hierbas de lugares como Hyjal, Infralar, Uldum y Tierras Crepusculares, y muchos alquimistas como él las buscaban para hacer poderosas pociones para comerciar o para fortalecerse… suerte para él que pudo hacerse con una buena ración de estas rarezas.
—¿Encontraste algo de utilidad? —preguntó Kahoo a su hermana.
—Una enorme cantidad de varas para encantar, mucho polvo y esencias —respondió Mikha guardando todo en diversas mochilas de diferente tamaño.
—Entonces ahora nos iremos de vuelta y…
Cuando iban a salir, se encuentran con una joven trol de largo cabello naranja y ojos ámbar que los miraban fijamente. Kahoo la reconoce, avanzando primero hasta quedar a una distancia prudente. La joven trol toma al tauren de los hombros y hace un ademán de besar sus dos mejillas.
—Que guh'to ve'te, Kahoo —dijo la trol amablemente.
—¿Qué hay, Ziraja? —respondió Kahoo ocultando su incomodidad.
Mikha se limitó a cruzarse de brazos en su posición a unos pasos de su hermano, y mirando a Ziraja, le dio la impresión de que todos los hombres que estaban a su alrededor la miraban al pasar, todos ellos con miradas que le hicieron dar un suave bufido.
—Oye, guapo… —comenzó Ziraja melosa— ¿has vih'to a Yazrin po' ahí?
Kahoo arruga la frente mientras baja la vista… era cierto, había pasado mucho tiempo desde que lo habían encontrado con la humana, y mucho más tiempo desde que se separaron en Grom'gol y llegaron hasta la casa de Kharissa…
—Es verdad… —dijo Kahoo— no lo he visto desde… hace más de dos meses…
—¿O sea que nadie lo ha vih'to de'de que llegaron esah' noticias?
—¿Te refieres a…?
—La recompensa que La Alianza puso en él, claro…
Mientras Kahoo conversaba con Ziraja, Mikha miraba la conversación, escuchando como su hermano mentía al respecto para zafársela. Luego de unos minutos conversando, Ziraja se da cuenta de la mirada de la tauren fija en ella… no la veía con buenos ojos al parecer.
—Bueno, me voy —sentenció para luego tomar entre sus manos la barba trenzada de Kahoo— si tieneh' noticias de él… ¿me cuentah'? —finalizó acariciando lentamente la azabache trenza mientras lo miraba melosa.
—C-claro… te diré si… se algo —balbuceó incómodo el tauren.
—Noh' vemos —se despidió Ziraja guiñando un ojo a Kahoo, saliendo de la casa de subastas con un andar provocativo.
Kahoo no pudo evitar sentirse incómodo al respecto, sabiendo de antemano, gracias a sus compañeros de hermandad, que Ziraja era… muy amistosa y melosa con sus compañeros de hermandad, sin importarle mucho la raza. Al tocar su barba mientras observaba como los hombres la miraban alejarse, sintió un hormigueo que lo hizo ruborizarse… y agradecía a los Ancestros de tener pelaje negro, ya que le fue más fácil el ocultarlo cuando su hermana se acercó a él evidentemente molesta.
—¿Y qué quería esa? —bufó Mikha irritada.
—Preguntó por Yazrin… y no sé nada de él —respondió fingiendo tranquilidad.
—Ese trol… —dijo Mikha siguiendo el juego— aparte de meterse en problemas con La Alianza, se mete con esa zorra…
—No digas eso, ella…
—Es un trol, y los trols son unos fáciles.
Durante el tiempo que Kahoo y Mikha estuvieron en Orgrimmar, Yazrin pensaba en que Shiraela debía entrenar más con sus magias, además de que necesitaba salir de la cueva de vez en cuando…
—Ya sabeh', Shira —decía Yazrin relajado— no te contengas… po'que yo no pienso hace'lo
Y juntando sus manos en un conjuro, se convierte rápidamente en felino, adoptando una posición de batalla mientras mostraba un poco sus afilados dientes. Shiraela enseria su rostro, tomando un bastón de madera simple que había encontrado en el bosque hace poco. De repente, ve que Yazrin había desaparecido de su campo de visión, haciendo que sujetara con fuerza el bastón.
—Es cierto que puede camuflarse, como los pícaros…
Pero antes de que pudiera hacer algo, siente como un enorme peso la empuja por la espalda, haciéndola caer al suelo y sin posibilidad alguna de moverse. Shiraela intenta moverse, pero el enorme felino gris no se lo permitía, llegando a usar un poco sus garras para mantenerla firme contra el suelo. No obstante, la mano que no sujetaba el bastón estaba sujetando la varita negra, la cual empieza a disparar una suerte de misiles verdes que dan de lleno en los costados del druida, haciéndolo moverse de ella.
—¡No se lo esperaba!
Ni corta ni perezosa, toma el bastón del suelo y empieza a conjurar misiles arcanos para atacar. Yazrin pudo esquivarlos apenas, ya que sabía bien que ese hechizo se caracterizaba por ser de impacto directo la mayor parte de las veces. Seguido de eso, lanza una bola de fuego que al esquivar, le alcanza a chamuscar un poco su melena rojiza. Al notar que el druida estaba muy cerca de ella, la maga empieza a retroceder hasta chocar contra un árbol, sintiendo que él ya la tenía acorralada…
—¡Oigan, es hora de la cena! —exclamó una voz femenina a lo lejos.
Ambos dirigen la vista hacia el origen de la voz, viendo a Kharissa montada en su halcón zancudo rosa con su sobrina sujetándose de su espalda.
—Cocinaría yo, pero nos acostumbramos a que tú lo hagas, Shiraela —sonrió Kharissa.
Shiraela sonríe apenada por el cumplido, disponiéndose a alejarse del lugar junto con el druida, quien esta vez, se había convertido en un oso de pelaje gris y melena roja, quien le indicaba con la cabeza que se subiera a su lomo.
—Puedo caminar, gracias —espetó Shiraela con los brazos cruzados.
Sin previo aviso, Yazrin vuelve a su forma original para alzar a Shiraela en el aire y lanzarla de paso, convirtiéndose rápidamente en oso al momento en el que ella cayera sobre su espalda para correr tan veloz como sus patas se lo permitieran.
—¡Yazrin, eres un maldito! —chilló Shiraela sujetándose con fuerza del pelaje gris de su lomo— ¡lo hiciste a propósito!
Más tarde, la cena se había dado de forma tranquila, aunque Kharissa tuvo que parar la pequeña discusión que sostenían el druida y la maga por la forma en la cual llegaron.
—Se ve lindo como oso, señor trol —mencionó Malakea con la boca llena de comida.
—¿Cuántas veces te he dicho que no hables con la boca llena? —la regañó Kharissa con un tenedor en la mano.
—Gracias, pequeña —dijo Yazrin halagado— aunque la idea era lucí… agresivo
Ya luego de la cena, todos se fueron a dormir, y Malakea pidió a Shiraela si podía dormir con ella esta noche, petición que fue aceptada por la muchacha, dejando a Yazrin durmiendo solo en la sala de estar.
"... de sus labios rosáceos emanaban escandalosos y acalorados gemidos que hacían que su compañero gruñera excitado, procediendo a tomarla agresivamente de sus caderas para mantenerla firme, arremetiendo en su interior con fiereza. Con las manos hechas un puño sobre las sábanas, Kharissa apretaba los dientes de tanto en tanto, sintiendo que el dolor y el placer se mezclaban en ella...
—No… detente… —gemía la elfa— ya… no más…
Pero su compañero hizo oídos sordos a su petición, procediendo en su accionar como si nada.
—Tu… queríah'… eh'to… —gruñó su compañero detrás de ella, dándole una fuerte palmada en el trasero para luego clavar sus uñas.
Kharissa sintió algo cálido caer desde el punto en el cual el trol había clavado sus uñas, percatándose de la sangre que empezaba a manchar la cama al costado de sus piernas. Pero el trol tenía razón, ella había querido esto, ella había buscado esta situación, incitó a su compañero a acompañarla a su habitación, lo provocó al lamer lentamente una de sus orejas, lo excitó cuando con una mano empezó a acariciar sus largos colmillos de una forma tan sugerente y obscena…
—¡Ya… ya no… basta! —gritó desesperada— ¡BASTA!"
Kharissa se despierta temblorosa sobre su cama, abrazando su cuerpo con fuerza ante el recuerdo de aquel sueño, que en realidad, era un recuerdo de su lejano pasado como miembro de La Horda. La elfa se levanta de su cama, y sin molestarse en abrigarse, decide salir al balcón de piedra, alegrándose de que esta vez, la maga no se encontraba ahí leyendo, ya que no quería hablar con nadie en ese momento.
Las manos de la elfa de sangre deambulan lentamente sobre su cuerpo, el cual estaba cubierto por un camisón blanco de tirantes finos, el cual se ajustaba a sus pechos. Cuando sus manos llegan a sus hombros, se estremece al palpar las cicatrices de enormes mordidas puestas allí, quedándose allí.
—Odio el maldito día que decidí hacer eso… —maldijo Kharissa entre dientes— ahora estoy "marcada"…
—¿Ma'cada?
Ella se voltea rápidamente para encontrarse con el trol apoyándose con una mano en el marco de la puerta, con una leve sonrisa en los labios mientras se acercaba.
—¿Y tú que haces? —preguntó Kharissa irritada, no quería tener que hablar con alguien.
—No podía do'mí, igual que tú —respondió encogiéndose de hombros.
Por un leve momento, los dos se quedaron en silencio mirando hacia el oscurecido mar, hasta que las risitas de Yazrin la hacen fruncir el ceño.
—¿Qué es lo gracioso?
—Ve' que todavía no lo superas —rio levemente el druida— ¿aún te mue'den esoh' dientes?
—No me provoques, Yazrin. No estoy de humor.
Yazrin suspira por lo bajo, mirando atento las mordidas que se manifestaban sobre los hombros… las cuales también se podían ver en parte de su escote, además de algunos rasguños…
—… estaba "de moda" acostarse con un trol o algo así —murmuró Kharissa evitando mirar al trol— decían que era excitante, salvaje, apasionado y único… en lo de "salvaje" tenían razón.
—Pero de entre todoh' lo' trols, te metih'te con un crío —dijo Yazrin— apenah' sí saben controla'se cuando se e'citan.
—Era el menos feo de todos… y su cabello azul se veía limpio y ordenado…
—Y así y todo, me rechaza´te aquella vez…
Kharissa mira al trol apenada, era cierto que, antes de todo el asunto de su hermano y su hija, Yazrin había intentado cortejarla sin mucho éxito, de partida porque a ella no le gustaba lo "feos y apestosos" que eran los trols. Era curioso para ella que algunas de sus compañeras elfas de sangre contaban sobre sus acalorados momentos con los trols, hablando entre risitas cómplices sobre su anatomía, y que eran por mucho, mejores amantes que los elfos… y su curiosidad no pudo aguantar aquello, recurriendo a buscar entre las tabernas de Orgrimmar para dar con un trol de largo cabello azul que llevaba atado en una sola trenza, de largos colmillos que caían hacia abajo y adornados con gruesas argollas doradas y ojos rojos…
—Lo siento, cariño, pero los prefiero… más rosados y un poco más altos que yo —dijo Kharissa esbozando una triste sonrisa.
—Po' eso empezah'te a sentí deh'precio po' los trols —murmuró Yazrin bajando la vista— en ve'dá lo pasah'te mal esa vez…
—Ya no los desprecio tanto, te permito estar cerca de mí, y eso es un progreso... ¡pero estas cicatrices son una molestia que ni te imaginas!
El druida la mira sorprendido, no podía creer que el hecho de que estuviera todavía enojada por tener cicatrices de un encuentro pasional que ella misma buscó... seguía siendo igual de vanidosa y quisquillosa que siempre.
—Si hubiera' eh'tado conmigo, hubiera sío más… amable -dijo Yazrin con tranquilidad.
Kharissa sonríe ante lo último dicho por el trol, quizás el error era que no lo había buscado a él para saciar su curiosidad sobre su raza; no obstante, la pícara recuerda la principal razón por la cual no había ido por él en ese instante.
—Si te hubiera buscado a ti, Yazrin, te harías unas ilusiones conmigo que yo no compartiría —dijo Kharissa dejándolo solo en el balcón.
N.A: como p.d, quería experimentar algo con la "pesadilla" de Kharissa, aunque en realidad era algo que me llamó la atención... ¡hay demasiadas parejas Mtrol/Fbelf, demasiadas! (yo quería escribir algo de eso, sólo quería ser popular... okno XD) Pero en este caso, quería dar un giro y poner que... ¡no le gustó la experiencia! Además, siempre me he topado con la típica elfa de sangre vanidosa al principio y que dejaba de serlo al tener al trol... solo que esta vez, esta elfa sigue de vanidosa y que había generado un desprecio general por los trols (XD). En cuanto a que Yazrin se sentía atraído por ella, era algo que se quedó en mi cabeza por un tiempo... o.O
