Disclaimer: "Como entrenar a tu dragón" no me pertenece, es propiedad de Cressida Cowell y de DreamWorks, únicamente hago uso sin remuneración económica de los personajes para crear una parodia de la historia en la época moderna.
¡Hola de nuevo! Bien, otro capítulo más y por fin puedo decirles que… (redoble de tambores): ¡ESCRIBIRÉ ROMANTIC FLIGHT! ¡Woohooooo! ¡Sí, por fin! Sé que eso no compensa mi ausencia, pero tengo una muy buena excusa y es "El plan era en teoría genial" que publique hace algunos días y una muy mala noticia. Sí, ya sé que HTTYD no salió ganadora de los premios, pero pasó algo aún peor: murió Leonard Nimoy (Spock de Star Trek) y con mis amigos hicimos una reunión en su memoria. Sin más que decir, gracias a todos por dejar reviews, de verdad alegran mi día.
Ah, s´lo una nota más: este capítulo trata de las escenas en donde Hipo se vuelve bueno en el entrenamiento se la nada, y como sabrán, pasa muy rápido, por eso no habrán tantos detalles. Por cierto, en el capítulo pasado, Hipo se droga con hierba dragón porque no se me ocurrió otra forma para meter una hierba que influya en los Dragones.
Sean felices J
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El partido comienza en cuanto Gobber hace sonar su silbato, y gracias a Odín el efecto del café casi desapareció. Como era de esperarse, Astrid fue sobre la pelota antes que todos. Punto para Vikingos, punto para dragones y así iba la cosa.
Chimuelo me enseño lo básico de volibol (estuvimos toda la tarde para un que yo logre hacer un saque medianamente decente) (oh sí, mi vida es así de genial). Bien, al menos sé lo básico imprescindible por Gobber y los últimos años como, por ejemplo, la forma en la que recibir la pelota; pero en lo que no confío es en mis reflejos, porque ¡vamos! seamos realistas, tengo los reflejos de un zombie.
Rotamos un par de veces y ahora quedé yo en el puesto de saque… oh mierda, protéjanse la cara porque alguien saldrá herido. Intento hacer lo que Chimuelo me enseño (endurecer el brazo y golpear con fuerza la pelota), aunque no pido mucho, con que pase un poco la red y estoy feliz… por lo menos eso no sería tanta vergüenza.
Oh. No puede ser. Punto para Vikingos. Por mi saque. Oh dioses. Bien, no me esperaba esto. Gorgontúa tenía que recibir, pero no lo hizo. Por mí. Wow. Wow, definitivamente todos ellos se pusieron de acuerdo para dejarme ganar. Tengo que sacar la pelota de nuevo. Ella lo vuelve a esquivar. Y la historia se vuelve a repetir y repetir hasta que terminamos el primer set.
Todos, incluida Astrid me miran asombrados. ¡Y claro, si hasta yo lo estoy! Sí, sí, sé que esto es trampa, nada más que una ilusión… pero ellos, lo Dragones… ellos… me apoyan, intentan ayudarme. Los Vikingos nunca lo hicieron; en su lugar se burlaban y me señalaban con el dedo, me ponían apodos y me hacían chequear el funcionamiento de las cañerías del baño (metiendo mi cabeza dentro de inodoro debo aclarar). Ufff. Sé que es trampa, pero no se siente tan mal.
Patán, los gemelos y Patapez me insisten para que vuelva a ir en el puesto de sacador en el segundo set, pero como veo que a Gorgontúa ya la sacaron de su antiguo puesto y quizás se descubra el fraude, les argumento que me duele el brazo mientras finjo para hacer creíble todo… esto. Ah, y siempre tuve un toque dramático.
¿¡Qué mierda!? ¿¡Brutilda me está tocando el brazo!? ¿¡Sin golpearlo?! Eso es… incómodo en muchas formas. Astrid me ignora completamente y cuando Gobber hace sonar su silbato todos nos posicionamos; yo lo más alejado que puedo del puesto de saque.
Esta vez la cosa va más en serio, hace mucho no sentía tanta tensión en el aire. Bien, bien, siempre la hubo, pero está vez, y entre más tiros bloquean, el odio se hace más fuerte.
Terminamos 18-12, Vikingos ganando y todos me felicitan. Wow, no puedo creer que Patán me esté abrazado. Como sea, les digo que tengo cosas que hacer y salgo (corriendo) del gimnasio y no me detengo hasta que subo en mi motocicleta. Llámenme paranoico, pero doy un par de vueltas aquí y allá antes de ir a la escuela de Chimuelo. ¿Qué? Nunca sabes cuándo te siguen.
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Estaciono mi adorada Triple Black y voy a encontrarme con los chicos. Tal parece que Gorgontúa aún no llega, lo cual es raro porque los Dragones siempre se las arreglan para salir a velocidad luz.
Chimuelo está feliz y Stormfly ya nos está esperando en la zona de strike.
Hoy vamos a jugar béisbol. Voy a jugar béisbol con profesionales. Y yo lanzo. Vaya, no he estado tan emocionado desde que lanzaron el último GTA…. No, no es igual, esto es distinto. Con que así se siente tener amigos.
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¿Teni? ¿En serio? ¿Contra los niños? Gobber se volvió loco.
Bah, siempre lo estuvo pero esta vez se superó. Pero aquí hay un pequeño problema además de la aparente locura del entrenador, y me está helando la sangre: los niños me conocen. Son los que Chimuelo estaba entrenando cuando nos conocimos. Los que no quería devolver con peste a deportista… aún recuerdo ese día. ¡Puta madre! Son sólo niños me van a delatar. Ufff. Bien, hasta aquí llegué. Yo no quería hacer nada de esto, papá me obligó… y lo de los trucos (engaños, lo llamaría papá, ¡mierda! Ya estoy oyendo su voz en mi cabeza) fue idea de Chimuelo… supongo. O más bien de nadie en realidad, ellos sólo querían ayudarme. Por eso no los voy a delatar. Hasta aquí llegué, y si yo asumo la responsabilidad será mejor para todos.
Los niños me ven mientras pretendo ser invisible y uno me guiña un ojo. ¿Será…? No, no creo. Pero… ¿quizás? Sí, eso parece ser: Chimuelo ya les explico.
Uff, bien, eso… wow, eso es reconfortante.
Gobber dice que vamos a jugar todos contra todos para hacerlo más interesante, o sea, para que todos nos arranquemos los ojos entre sí y esto se convierta en un encuentro de lucha libre. Parece que Brutacio no se dio cuenta de que eran niños hasta un segundo antes de que empiece el partido… y todos nos dimos cuenta porque dijo algo así como:
— ¡Ja! Pero si son de este tamañ… —no alcanza a terminar porque uno de los niños le arrojó una pelota en la cara… no vi quien fue, pero desde ya me agrada—. ¡Agh! ¡Me dolió! ¡Me dolió mucho!
Después de que terminamos de reír, el partido comienza oficialmente. Me está yendo bien, digo, hice dos puntos sin trampa. Eso es bueno. Sólo que hay una cosa extraña en todo esto… ¿Astrid me mira con odio o sólo lo estoy imaginando? Además siempre intercepta todos los tiros que quiero tomar.
Digo, no es que me moleste, pero nunca tiene tan mala cara. O sea, suele ignorarme, pero no más que eso.
Eso es raro.
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Termina el partido todos me abordan para felicitarme, no hice nada espectacular, pero lo hacen. Incluso me arrastran por el pasillo. Agh, no, ¿cómo se supone que escape? Oh, sí, tengo una idea.
—Em, eh… creo que olvidé mis llaves en el gimnasio… voy a buscarlas —logró salir del medio de ese amontonamiento que formaron y camino de espaldas cuando choco con algo. Mierda es Astrid
— ¡Oye!
— ¡Lo siento! —le digo y salgo corriendo. Uff, por poco. ¿Soy yo o Astrid sospecha algo? Por Odín, que no sea así.
Me desvío por un pasillo cuando me aseguro de que no me ven y voy a la biblioteca para esperar a que se vayan. Estoy más que 100% seguro de que ninguno de ellos vendrá aquí, así que estoy a salvo, a menos por un rato.
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¿Existe algo mejor que béisbol? Jugamos una especie de partida y luego, como Storm me dice que mañana volveremos a enfrentarnos al equipo de Atletismo, me obliga a practicar para las carreras. Sería genial, de verdad lo digo, si no me doliesen las piernas del día anterior. Y el anterior. Y el anterior a ese.
Al menos ella se apiada de su alma y le da algunos trucos para correr rápido y sin cansarse.
Odín bendice a mi sofá, porque no creo que los músculos de mis piernas me respondan cuando quiera subir las escaleras.
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Si alguna vez creí que no podía ser más flaco de lo que era, estaba muy, muy equivocado. No puedo evitar bostezar y Gobber lo nota. Mierda, ahora querrá saber qué pasa.
Bien, siempre podré decirle que descubrí un nuevo juego online, y estoy muy seguro de que lo creerá.
Estamos en la pista de carreras del parque, así que no puedo evitar ver a los Dragones llegar. EEsta vez no hay presentaciones, así que Gobber sólo dice que será exactamente igual que la última vez y nosotros ya nos posicionamos.
Wow, wow, wow. ¡Estoy corriendo, maldita sea! Wow ¡le estoy pisando los talones a Astrid! No lo puedo creer.
Oh. Santa. Mierda. Le gane a Astrid. No alcance a ganarle a Stormfly, pero le gane a Astrid. Oh dioses. ¡Esto es increíble!
… y a Astrid no le gusta nada, se le nota en la cara.
Cuando intento evadirme, Gobber me toma de la camiseta.
— No tan rápido, muchacho. Siéntate ahí que lo que tengo que decir te interesa.
Intento protestar, pero Brutacio y Patán pasan sus brazos por mi espalda en un intento de abrazo (el cual es muy incómodo, de hecho), y no puedo moverme. Ni respirar.
Ayuda.
— Todos aquí saben porque son parte de este entrenamiento —oh no, Gobber ya comenzó a hablar con ese tono dramático—, y, saben también que no cualquiera puede estar dónde están ustedes hoy. Este es un entrenamiento legendario para encontrar al mejor Vikingo para que venza en un reto a los Dragones.
Todos ahogan la respiración. Oh, vaya, estoy rodeado de idiotas.
— Este entrenamiento, mis queridos aprendices, está llegando a su fin. El próximo evento será definitivo para ver quién tendrá el gran honor de humillar a los Dragones en su propio juego. Hasta ahora la cosa está entre Astrid, en segundo lugar, y, ¡quién diría!, Hipo. Buena suerte muchachos.
Que me joda un rayo.
Si es que no muero como Astrid seguramente se está imaginando en este preciso instante. Puedo sentir su odio.
Oh mierda, aquí vamos.
