Seylla: Te entiendo, a mi me pasa igual -.- Espero que chibi Grimmy te ayude xD
Guest: esto fue por mencionarte en el capitulo anterior verdad? ¬¬ xDDD Bueno, siento no haber subido más ayer, pero ya sabes que mi internet es rebelde ._.
Amanecía en Karakura. Los primeros rayos de sol entraban por las ventanas, despertando a algunos de los habitantes. Uno de ellos, concretamente un joven de cabello naranja, ya se había levantado antes del alba. No podía dormir pensando en cómo iba a convencer a la Sociedad de Almas. Sabía lo cabezota que era el viejo capitán cuando debían acatar las normas.
Como dijo su padre, Rukia apareció poco después de que amaneciera sorprendiéndose bastante al ver al shinigami sustituto en la casa–. Me alegro de verte, Ichigo. Empezaban a darte por muerto.
Ichigo gruñó ante eso. Por favor, ¿qué se había creído la Sociedad de Almas? ¿Qué por cuatro días que llevaba desaparecido ya había muerto en alguna parte? ¡Qué poco lo conocían!–. Tú no lo pensarías, ¿verdad?
–Claro que no. Solo un idiota pensaría que has muerto –contestó con una sonrisa de seguridad sobre lo que decía. Ichigo le sonrió de vuelta.
–Rukia… La razón por la que he vuelto es… –fue cortado cuando alguien abrió forzadamente la ventana del salón. Parada en el marco estaba Yoruichi, su cara indicaba que algo malo estaba pasando.
–¡Ichigo! ¡Sentí tu reiatsu y vine volando hacia acá! ¡Los shinigami ya te han detectado y vienen a por ti!
El peli naranjo se puso de pie en seguida, cogió a Zangetsu, se despidió a toda prisa de su familia y salió corriendo detrás de la mujer morena. Rukia también los siguió.
Entraron dentro de la Tienda de Urahara. Ya allí estaban un poco más a salvo, pero no tardarían mucho en descubrir que estaban escondidos ahí.
–¡Urahara-san! ¡Necesito que prepares el Senkaimon! –pidió el shinigami de cabello naranja.
–¿Estás loco, Ichigo? –le gritó Rukia de vuelta.
El tendero apareció con su abanico y su típica sonrisa despreocupada–. Sabía que algo como esto iba a pasar, ¡así que ya está listo! –cerró el abanico y los cuatro bajaron al espacio de entrenamiento–. Qué tal te fue con Shirosaki-san, ¿eh Ichigo?
El peli naranjo se sonrojó preguntándose como el hombre sabía de eso. ¿Conocía además a Shiro?– ¿Le conoces?
–El mismo día que tú lo conociste, yo también. Yo lo hice tu hollow interno. ¡Es una larga historia!~ -dijo felizmente como si nada pasara.
–Oh… –estaba sorprendido y tenía muchas preguntas, pero no era el momento para formularlas. Sacudió esas dudas fuera de su cabeza y se concentró en su actual objetivo.
–Yo entretendré a los shinigami arriba –Yoruichi se marchó al piso superior para ayudar con los molestos shinigamis.
–¡Ahora ve a la Sociedad de Almas y defiende el amo- ¡AAUUCH! –recibió un derechazo de Ichigo antes de que terminara la frase.
Un sonrojado Ichigo cruzó la puerta seguido de una confusa Rukia que no sabía que había querido decir Urahara para que Ichigo se lo tomara así. Corrieron a través del Dangai hasta llegar a la parte Oeste del Rukongai a la que siempre llegaban usando la puerta Senkai de Kisuke.
–En cuanto entre en el Seireitei me detectaran… ¿Qué debo hacer? –se preguntó Ichigo mientras se llevaba una mano a la cabeza y se daba la vuelta. Habían llegado allí tan precipitadamente que no sabía cómo debía actuar.
–Puedes correr hasta la primera división y rogarle al Sotaicho hasta que te deje hablar –sonrió malignamente. Eso sería algo digno de grabar.
–Eso de 'rogar' no va conmigo –se cruzó de brazos y miró a Rukia con su habitual ceño fruncido.
Anda ya, Ichigo. Si que rogabas por otras cosas cuando-
–¡CÁLLATE! ¡Maldita sea Zangetsu no es el momento!–le espetó Ichigo mientras se sonrojaba completamente. Carraspeó e intento volver a ponerse serio, con un poco de dificultad por culpa del comentario de su (ahora pervertida) zanpakuto–. Bueno… Correr hasta la primera división para empezar no es sencillo.
–Solo procura no luchar a muerte con Zaraki o contra nii-sama como la última vez –se puso las manos en las caderas y lo miró desafiante.
–Me pregunto por qué lo hice… –puso cara de interesante e hizo a su amiga enojar sabiendo que ella tenía la culpa.
–Como sea… Debemos llegar a la primera división.
Cuando llegaron frente a una de las puertas de entrada del Seireitei, se miraron decididos a lo que iban a hacer. En cuanto pusieran un pie ahí, serían perseguidos. Por suerte Jidanbo estaba a cargo de la puerta y no sabía nada sobre la orden de atrapar al shinigami sustituto, así que los dejó pasar porque además Rukia es una teniente.
Cinco minutos después de estar corriendo por el Seireitei, empezó a sonar la alarma. Ahora si empezaba lo emocionante.
No tardaron mucho en ser detectados por un escuadrón casi completo– ¡Allí está! ¡Es el shinigami de cabello naranja!
–¡Yo maldigo mi cabello brillante y naranja en este momento! –exclamó Ichigo furioso mientras huía lo más rápido que podía de aquellos shinigami. Aquello le traía recuerdos de la primera vez que acabó allí.
Con todo aquel tropel de shinigamis persiguiéndolos, atrajo a más, gritando su nombre como locos.
–¡Rukia-san! ¡Ichigo-san! ¡Por aquí! –vieron a Hanataro asomado en una de las puertas que conducía a los pasajes subterráneos. Despistaron a todos sus perseguidores y siguieron a Hanataro. Ambos agradecieron que aún tuvieran aliados en aquella locura–. Yo nunca te consideraré un traidor, Ichigo-san.
–Gracias, Hanataro. ¡Eres de mucha ayuda!
Hanataro se sonrojó y miró al suelo nervioso. Ser útil le hacía muy feliz. Poco después escucharon pasos, pero Hanataro les dijo que no se preocupaban. Solo se trataba de Renji.
–Vaya lío has montado otra vez Ichigo –le dio un ligero golpe en el hombro al que Ichigo respondió con un gruñido–. Al menos tendrás suerte, algunos capitanes como Zaraki y Soi Fon están en el mundo humano.
–Kami-sama, gracias –dijo Ichigo mirando arriba. Menos mal que no tendría que preocuparse de que el sádico de Kenpachi estuviera cerca.
Rukia le preguntó a Hanataro si había algún camino que los dejara cerca de la primera división. El chico asintió y los guió a los tres.
En el camino, aunque un poco nervioso, Ichigo les contó todo lo que podía. Renji le dijo algo parecido a una enhorabuena mientras Rukia decía alguna cosa sin sentido y le hacía preguntas a las que ni él tenía respuesta. Si lo pensaba mucho, había aún muchas cosas que no sabía de Shiro, pero ya tendría tiempo para preguntarle cuando todo aquello se solucionara.
Dejaron atrás las alcantarillas cuando llegaron cerca de las barricadas de la primera división. Agradecieron la ayuda a Hanataro y siguieron en su camino. Llegaron sin más percances al primer escuadrón e irrumpieron en el lugar donde estaba el capitán comandante.
–Kurosaki Ichigo, ¿qué significa esto?
–M-mis más sinceras disculpas –Rukia y Renji se hubieran reído de la actitud de Ichigo si no fuera por la situación en la que estaban– ¡Pero yo deseaba realmente hablar con usted! –Ichigo ya había montado algo parecido a una mentira para evitar por lo menos su muerte inminente–. Ustedes dicen de ya conocer a mi hollow de antes… ¡Y es cierto! ¡No es realmente mi hollow interno! ¡Así que por mucho que acaben conmigo, él no va a morir! ¡No estamos conectados de ese modo!
–Ya lo sé. Pero estás acusado de traición –siguió hablando seriamente. Cosa que ponía nervioso al shinigami sustituto.
–Me lo imaginaba…
–Ya que si te ejecutamos no acabaremos con la raíz del problema… ¿Podrías decirnos al menos donde se encuentra ese hollow?
–N-no… ¡No es un hollow! –Dijo sin querer dejando que sus sentimientos salieran a través de su voz–. Y no os diré dónde está.
–¿Por qué le proteges, Kurosaki Ichigo? ¡Es una amenaza!
–¡Lo será para ti! –Dio un golpe con el pie en el suelo– ¿Por qué no le dejáis en paz? ¡Él no va a hacer daño a nadie!
–No permito este tipo de comportamiento. Serás juzgado en la Central 46 sobre tu futuro. ¡Apresadlo! –varios shinigamis del escuadrón de castigo acataron la orden y se abalanzaron sobre el shinigami sustituto. Rukia y Renji no intervinieron a no ser que Ichigo realmente lo necesitara.
El peli naranjo se deshizo de los shinigamis y huyó usando el shunpo.
–Tenientes Abarai y Kuchiki, ¿qué hacen aquí? –preguntó el Sotaicho dirigiendo su atención a ellos.
–Solo queríamos que Ichigo hablara con usted. Nos insistió en ello –explicó Renji. No quería que los apresaran a ellos también. Si Ichigo se metía en apuros no podrían ayudarlo entonces.
–Ayuden en la captura del shinigami sustituto. Es una orden.
Rukia y Renji se dirigieron miradas incómodas entre ellos. Órdenes eran órdenes. Pero si se iban a hacer otra cosa nadie les iba a echar en falta. Había muchísimos shinigamis tras él, nadie se daría cuenta. Renji regresaría a Karakura para buscar algo de ayuda. Rukia se quedaría en caso de que Ichigo la necesitara.
–Ríndete Ichigo. Lo sentimos, pero son órdenes –dijo muy apenado Shinji de tener que apresar a uno de sus camaradas–. Sabes que no tienes oportunidad contra nosotros.
Y era cierto, estaba rodeado por Rose, Shinji y Kensei. Ambos con poderes como Vizard y ahora que él los había perdido sería un poco temerario. Pero al cuerno con todo, él siempre fue impulsivo.
No te preocupes Ichigo. No todo el poder de Shirosaki se ha ido. Pero el tiempo que puedes utilizar tus poderes de hollow es limitado.
–Cuánto aproximadamente–le preguntó.
Un minuto.
–Suficiente.
Debería preguntarte cómo piensas huir. Las puertas Senkai estarán muy vigiladas.
–¡Zangetsu necesito soluciones no más preguntas!
Eso es un poco…
–Olvídalo. Creo que recuerdo dónde está la guarida de Yoruichi. Allí estaré a salvo, creo–para sorpresa de sus compañeros Vizard, Ichigo aún podía invocar su máscara sin el ser que sustentaba ese poder dentro de él. Se pasó al bankai y con la velocidad de este huyó de la vista de los capitanes.
–Maldita sea… –masculló Kensei, bastante molesto.
–Mejor, no quería tener que luchar contra él. Diremos que se nos escapó –dijo Shinji muy despreocupado del tema mientras se encogía de hombros y sonreía.
–Típico de Shinji –sonrió Rose de acuerdo con su compañero rubio.
Ichigo pasaba como un rayo por encima de las construcciones del Seireitei hasta aquella montaña escarpada donde recordaba que estaba el escondite. Sonrió aliviado y aterrizó dentro. La máscara se deshizo justo después. Se apoyó contra la pared para coger aliento. Nunca había usado antes la máscara con sus nuevos poderes. Y el poder era impresionante incluso si no era Shirosaki quién se lo estaba proporcionando sino una reserva que dejó.
Curioso.
–¿Qué ocurre?
Siento aún la energía de Shirosaki… Oh ya entiendo.
–¿Qué?
Ustedes tienen un lazo muy fuerte, vuestros reiatsus se mezclaron. Así que puedes decir que oficialmente posees poderes de hollow por ti mismo. Sin embargo… la máscara sigue teniendo su límite de tiempo.
–Espera Tensa-san, eso es confuso. ¿Y otra vez con límite? Vaya mierda.
–Te estaba esperando, Kurosaki –una voz retumbó desde el fondo de la cueva. La sangre se le congeló en las venas. Esa voz… la reconocía. ¿Pero cómo conocería ese lugar?–. Pensamos en la opción de que tal vez vendrías a la Sociedad de Almas –explicó con parsimonia mientras daba pasos lentos y salía de la oscuridad–. Así que revisamos todos los lugares donde podían esconderse intrusos y encontramos uno de ellos. Este.
–Maldición… Han tenido muchas precauciones para atraparme, ¿verdad? –Dio un paso atrás y agarró con fuerza a Tensa Zangetsu, esperando con cautela si su enemigo atacaba–. Supongo que eres más fuerte que la otra vez.
–Lo soy, pero tú también. Sé que no vas a entregarte, así que tendré que hacerlo por la fuerza.
–Vaya Byakuya… Sería interesante que nos enfrentáramos de nuevo, pero creo que por ahora mi prioridad es escapar de la Sociedad de Almas –dio otro paso hacia atrás mientras Byakuya seguía avanzando.
–En primer lugar, para qué has venido.
–Tuve una pequeña charla con el viejo, pero solo conseguí que intenten apresarme y llevarme a la Central 46.
–¿Qué te preocupa? ¿La sentencia?
–No, realmente –contestó con una sonrisa de superioridad mientras seguía manteniendo distancia con el noble–. Pero alguien a quien quiero me está esperando. Se armaría una buena si me encarcelaran. Además prometí a mi viejo que volvería a casa pronto y de una pieza. Lo siento, Byakuya. Luchar contra ti no entra en mis planes en este momento.
Volvió a invocar la máscara y se marchó usando el shunpo. Byakuya trató de seguirlo, pero no tardó demasiado en perderle la vista. Se detuvo encima de uno de los tejados y miró al cielo recordando las palabras del sustituto.
Alguien a quien quiero me está esperando.
Byakuya esbozó una leve sonrisa. En el fondo, admiraba a Ichigo. Era libre para luchar y proteger a aquellos a quien quería. Ninguna norma lo detenía, solo se lanzaba a hacer lo que le dictaba su corazón.
–Tienes suerte, Kurosaki Ichigo.
Byakuya tiene su corazoncito yo siempre lo supe. (Aún rezo para que siga vivo xD) A la tarde publico el siguiente (si internet me deja -.-)
