Capítulo 14: Comenzar desde cero

Estábamos tan cerca del día del juicio que los nervios me comenzaban a invadir, estaba lista pero los nervios antes de una audiencia eran horribles siempre me sucedía, pero en el estrado me convertía en todo lo que debía ser una mujer fuerte, segura y confiada. Con el apoyo de Damon todo estaba listo teníamos todas las cartas a favor y claro un testigo sorpresa que nos apoyaría si las cosas se ponían difíciles.

Por otro lado, Adam Philips nos había vuelto a atacar con declaraciones en la prensa y estaba furiosa. El muy idiota había acudido a la prensa para dar unas estúpidas declaraciones que comenzaban a afectarme.

"Solo diré que la abogada Berry me ataco de manera inexplicable cuando yo solo fui a desearle éxito en el juicio, quiero que vean a donde puede llegar, no se dejen engañar por todo lo de su pasado la verdad es que es una mujer fría, calculadora y no tiene límites"

-Es un cínico – decía bastante molesta - ¿Qué yo lo ataque?

-Matare a ese idiota – decía Damon

-Por dios es un patético que busca atención, pero me va a escuchar iré a su oficina y le partiré la nariz Damon

-No vamos a ganar nada con hacer eso, más bien nos complicaríamos

-Lo sé, pero me tiene harta, siempre hace estas cosas llamar a los medios invertir estupideces y hacerse la víctima.

-No te preocupes acaban de llegar los medios y lo pondré en su lugar

-No Damon, esta es mi pelea

- ¿Cuándo vas a entender que no estás sola? – dijo alejándose de mi

Me quede pensando en lo que Damon decía, era verdad toda mi vida había preferido hacer las cosas por mí misma, no necesitaba de nadie, pero quizás era tiempo de dejar que me ayuden. Y si quizás ese era un gran problema, pero era lo único que conocía.

En la sala de conferencias ya toda la prensa estaba reunida mientras yo observaba desde la parte de atrás como Damon salía dispuesto a poner a Adam en su sitio, se veía furioso lo conocía a la perfección y sabía que haría todo para protegerme.

- ¿Por qué la señorita Berry no está aquí? – preguntaba uno de los periodistas.

-Ella tiene que seguir trabajando en el caso y no puede perder el tiempo respondiendo acusaciones falsas, es por eso que yo he venido a decirle públicamente al señor Philips que se retracte de sus palabras, como bien sabrán el señor se presentó aquí con una actitud prepotente a tratar de amedrentarnos a lo que obviamente respondimos – dijo firme – Adam, atrévete a negar lo que verdaderamente sucedió no creo que quieras que saque en video tu verdadera personalidad, así es tengo la copia de las cámaras de seguridad en donde se muestra al señor Philips como lo que realmente es así que es mejor que te retractes y pidas disculpas, no crean en todas las estupideces que andan rondando, entiendo que este caso genera mucha curiosidad pero el día del juicio conocerán toda la verdad.

Estaba tan orgullosa de él que apenas lo vi lo abracé fuertemente, contar con Damon a pesar de todo era una verdadera bendición, cada día que pasaba me daba cuenta de lo afortunada que era con contar con el como profesional y amigo.

-Gracias – le sonreí

-Para eso estamos los amigos, para defendernos Rach

-Lo sé, Damon eres increíble

-Tú lo eres, no dejes que nada te afecte, yo sé que puedes contra ellos.

Era verdad no debía dejar que estas pequeñeces me afectaran tenia demasiado encima como para dejar que un idiota lo arruinara.

Como quedaban apenas dos días para el juicio decidí que lo mejor sería hablar con Quinn debíamos acordar la estrategia que tendríamos, quería que estuviera lista a las preguntas más difíciles y claro a las más absurdas. Salí de la oficina y me dirigí hacia su casa, el camino no era muy largo y me lo conocía de memoria, pare en una gasolinera a comprar algunas golosinas y finalmente llegue a su casa, toque la puerta tres veces y Jason salió a recibirme.

-Rach – me abrazo y yo correspondí - ¿Qué tal todo?

-Muy bien gracias – me invito a pasar y al parecer estaba solo.

-Quinn salió con mamá a comprar algo para el almuerzo

- ¿Te importaría si la espero?

-Para nada, así platicamos un poco

Jason era un chico muy interesante así que me la pase bien esperando a Quinn, deseaba verla ya que desde la última vez que estuvimos juntas algo había cambiado, no se asusten algo cambio, pero para bien, dentro de mi había menos miedo, había menos rencor y todo gracias a ella, quizás Quinn no lo notaba, pero cada pequeño paso que daba tenía un efecto sobre mí.

-Amo las uvas – entraba diciendo Quinn y yo sonreí.

-Lo sé, pero las comes después de almorzar – decía Judy

-Rach – dejo las bolsas de las compras en el corredor y corrió a abrazarme - ¿Qué haces aquí?

-Quería verte – susurre abrazándola

-Yo también quería verte – sonrió.

Almorcé en casa de los Fabray y me la pase muy bien siempre era bueno conversar con ellos, pero lo que más quería era estar un tiempo a solas con Quinn, finalmente decidimos dejar la casa e ir a pasear un rato.

Era bueno salir con ella con normalidad, ahora Quinn se sentía más confiada y por supuesto más tranquila, disfrutaba caminar por las tardes junto a Jason y ejercitarse.

-Veo que has estado haciendo ejercicio – le comentaba al notar que de a poco iba tonificando su cuerpo

-Buena observadora, pues si Jason me ayudado mucho con esto

-Pues vas muy bien

Continuamos caminando hasta llegar a un parque que había cerca, varios niños jugaban allí y claro varios adultos disfrutaban al igual que nosotras de una buena caminata.

-Sé que estas nerviosa

- ¿Yo? – me sorprendí

-Sí, sé que el juicio será complicado, pero confió que ira bien – se detuvo y me miro – yo estoy bien, no hay que seguir teniendo miedo

-Quinn, quiero que sepas que Adam Philips

-Es un idiota lo sé – la interrumpió.

-También – sonreí – pero debes saber que te hará las preguntas más incomodas que puedas imaginar, quiero estés lista porque sé que te atacará sin piedad, no le importará nada

-Estaré lista – sostuvo mis mano - ¿confías en mí?

-Por supuesto que lo hago

-Entonces respira y trata de tener un poco más de fe en que todo saldrá bien, has hecho un gran trabajo y estoy muy feliz de tenerte de mi lado.

- ¿Cómo lo haces?

-No entiendo ¿Qué hago?

-Darme la confianza que necesito

-Es un don supongo – continúo caminando y yo la seguí

- ¿Has pensado que harás cuando todo esto acabe?

-Volver a Nueva York claro

- ¿Estas seguras?

-Por supuesto, no puedo dejar la ciudad que amo, admito que aquí todo es muy tranquilo y de cierta manera me he acostumbrado, pero no pertenezco a este lugar

-Sí, creo que lo entiendo perfectamente

Y así se iban todas mis ilusiones, si Quinn se marchaba toda posibilidad de intentar algo con ella se desvanecía por completo, no era tonta había considerado esa posibilidad y si eso sucedía pues no me quedaba más que aceptar y apoyarla por completo.

-Quiero estudiar arte, amo pintar lo has visto y quiero dedicar mi vida a ello

-Serás la mejor, estoy completamente segura

-Gracias Rach… ¿tú que harás?

-Mi vida está aquí, tengo todo acá mi familia mi trabajo, todo

- ¿Damon?

-Él y yo terminamos hace semanas realmente así que ahora es un gran amigo nada más

- ¿Por qué no me lo habías dicho?

-Bueno, no se nunca se presentó la oportunidad…

- ¿Por qué terminaron?

-Porque siempre he dejado que mi trabajo me consuma, Quinn yo no soy de las personas que se aferra a una relación, yo no baso mi felicidad en alguien, baso mi felicidad en lo que soy en lo que amo hacer y eso afecta mucho, soy bastante distante y hasta fría en ese aspecto

-No lo eres – se acercó a mí y acaricio mi mejilla – eres la mujer más increíble que he conocido, miraste conmigo una tonta película animada, me contaste tu pasado a pesar de que duele recordarlo, me has abrazado cuando más lo he necesitado…tu eres tierna, eres apasionada…eres muchas cosas Rach, eres una mujer valiente

Y si ese momento descubrí que estaba completa y perdidamente enamorada de ella. Si el amor existía era eso que sentía por ella. No supe cómo responder y solo la abrace quería decirle que la quería, que deseaba más que nada que pudiéramos tener algo, pero sabía que sería algo egoísta de mi parte, aquel día guarde en lo más profundo de mi corazón todo aquello que ella provocaba en mí y me decidí a seguir adelante sin importar nada.

Nunca necesité de nadie en mi vida, aprendí que era mejor la soledad, pero curiosamente esa soledad era la que me estaba matando.

Después de pasar la tarde con Quinn volví a casa y me encerré en mi habitación, me recosté y cerré mis ojos tratando de calmarme.

No podía dejar de pensar en ella y no quería eso, tome mi bolso y volví a salir, necesitaba distraerme así que llame a Marley para que fuéramos al bar de siempre.

Al llegar ya vi a Marley esperándome con una sonrisa en su rostro, no le conté lo que me estaba sucedido ya que solo sería redundar en algo que ella ya sabía, no recuerdo cuantas cervezas me tome aquella noche, pero después de la quinta ya todo dejo de importar

-Creo que ya es hora de irnos a casa – me sonreía Marley

-No, un ratito más – insistía.

-Ya estas ebria Rach – me abrazo – mejor vamos a descansar

-Buenas noches – se nos acercó una chica de cabello oscuro, sus ojos verdes fue lo primero que note y sinceramente me encantaron

-Hola – le sonreí – soy Rachel y ella es mi prima Marley

-Un gusto chicas – se sentó a mi lado - ¿te molestaría que te invite un trago?

-Claro que no

-Rach – me susurro mi prima – enserio deberíamos irnos

-Solo un rato más.

Debí hacerle caso, debí haberme ido cuando ella me dijo, pero aquella noche realmente no me importaba nada, estaba harta de los sentimientos, estaba cansada de todo eso que provocaba Quinn en mí, estaba cansada de tener miedo.

Minutos después supe que el nombre de la chica de cabello negro era Melany, era bastante divertida y no paraba de coquetearme algo que yo simplemente lo permitía ya que se sentía bien, después llego el beso, me beso sin previo aviso y les juro que no sentí nada, absolutamente nada y comprendí que estaba cometiendo una equivocación, si quería que esos sentimientos se fueran esa no era la manera

-Lo siento tengo que irme

-Pero, la estábamos pasando bien – me susurraba mientras sus manos se sujetaban a mi cintura

-Lo sé, pero tengo que trabajar mañana lo siento

Y salí de ese lugar apoyada en Marley, lo se malas decisiones acompañadas de alcohol no son buena combinación y lo comprendí perfectamente aquella noche.

El camino se me hizo eterno, finalmente acepte quedarme en el departamento de mi prima aquella noche ya que no quería llegar en ese estado y preocupar a mi mamá.

Lo único que conseguí aquella noche fue comprender que debía tomarme un tiempo solo para mí, que después del juicio lo mejor que podía hacer era tomarme unas largas vacaciones. O bueno eso es lo que la borrachera que traía encima me decía que hiciera.

-Me iré a la China Marley

-Si claro – se reía mientras me ayudaba a cambiarme

-No enserio, iré a la China y de ahí a Japón y así

-Como digas, pero me traes recuerdos de cada lugar al que vayas

-Lo que tú quieras Marley – sonreí mientras todo me daba vueltas

- ¿Por qué te emborrachaste esta noche?

-Para olvidar, pero no lo logre

- ¿Quinn?

-Hoy me dijo algo realmente bello y me di cuenta que la quiero mucho más de lo que imagine, ella es increíble pero lo nuestro no puede ser

- ¿Por qué no? Digo después del juicio ya no será más tu defendida ya serán amigas y pueden llegar a algo mas

-No, ella necesita espacio, ella necesita tiempo

-Ella puede necesitarte y tú solo estás haciendo suposiciones – se sentó a mi lado y acaricio mi rostro – solo quiero que sepas que quizás estas tomando el peor de los escenarios

-Ella se ira a Nueva York a estudiar, se va a ir…

- ¿Y qué te impide a ti también irte?

-No soy buena adaptándome a algo nuevo…siempre he estado aquí…este es mi lugar

-No tienes que tener miedo a cambiar un poco, hoy lo hiciste – me sonrió

-Uff – suspiré – no sentí nada con ese beso

-Quizás solo te gusta Quinn

-Quizás Marley

-Piénsalo, no hay nada que temer y en todo lo que decidas hacer te apoyare

Tenía miedo, eso era lo que pasaba, no podía dejar todo aquí y simplemente irme a Nueva York sin ningún plan, yo no soy impulsiva y no tomo decisiones a la ligera, no podría hacerlo. Mi vida está aquí, en este lugar soy la reconocida abogada Rachel Berry, fuera nadie me conoce por mi profesión, no puedo arriesgarme a comenzar desde cero

A la mañana siguiente mi decisión de emborracharme me pasaba factura, la cabeza me explotaba y me sentía agotada, no era de las chicas que siempre iban a fiestas y el motivo era ese que bebía y no sabía cuándo parar.

Llegue a la oficina a las ocho de la mañana con unas enormes gafas que cubrían mis ojeras, caminaba despacio y la cabeza me mataba podía sentir cada pequeño ruido en ese lugar y me estaba matando.

-Buenos días señorita Berry – me saludaba mi secretaria

-Buenos días Alice – trate de sonreír - ¿Algún pendiente?

-Ninguno. Pero la señorita Fabray está en su oficina me dijo que debía hablar urgentemente con usted

- ¿Quinn está aquí? – dije asombrada, si mi día no podía ir peor ahora debía enfrentarme a ella con la peor resaca del mundo

-Si señorita

-Bien Alice, te voy a pedir un enorme favor, ve a la farmacia y consígueme algo que me quite el dolor de cabeza, que sea rápido y efectivo por favor

-Claro – se levantó del escritorio

-Corre por favor

Sin más que decir tome una bocanada de aire y trate de relajarme, no podía quitarme las gafas así que debía inventar algo, mi mente trabajaba de prisa, tan rápido como el dolor me lo permitía. Respire nuevamente y entre a mi oficina.

Ahí estaba ella de espaldas, vestía un pantalón negro y una camiseta con un logo de Nirvana en ella, al girarse me sonrió y se acercó a abrazarme.

- ¿Por qué no contestas tu celular?

-Lo siento, me quede sin batería – y si era verdad - ¿Qué te trae por aquí?

-Necesitaba hablar contigo

-Te escucho

- ¿Por qué no te quitas las gafas?

-Ah bueno, es que estoy un poco resfriada y me arden los ojos – mentira más grande Rachel tu nunca te enfermas.

- ¿Pero estas bien? – se acercó a mí y puso su mano en mi frente revisando si tenía fiebre

-Por supuesto ya se me pasara, pero mejor dime que sucede

- ¿Eso es un chupetón en tu cuello?

Bien en ese momento quise morirme, quería que la tierra me tragara, Quinn era una persona que no tenía filtro si algo observaba simplemente lo decía, nunca se reprimía y ahí estaba yo tratando de formar oraciones coherentes para tratar de explicarle.

-Bien – suspiré quitando me las gafas – ayer me fui de fiesta – dije finalmente sentándome en el sofá.

-Veo que te fue bien – suspiro sentándose a mi lado

-No, ahora tengo un dolor de cabeza que ni te imaginas.

- ¿Ya tienes a alguien?

-No, claro que no – me gire a observar su rostro – no podría estar con nadie, por eso Damon y yo terminamos

- ¿Entonces solo fue un amor de una noche?

-Quinn, mi vida privada no tengo que discutirla contigo

-Claro

- ¿Por qué te pones así?

-Quizás porque tú me importas y saber que con otras personas no tienes miedo me pone mal

- ¿De qué hablas?

-Me gustas Rachel, pero de verdad creo que tú no sientes nada por mí

-Siento todo – respondí furiosa – absolutamente todo Quinn

-Señorita – entraba mi asistente – aquí esta lo que me pidió

-Gracias Alice

Después que ella salió el silencio más incómodo que puedan imaginar se formó en ese lugar, ya no sabía que decir ni que hacer.

-Yo estoy dispuesta a comenzar desde cero en un lugar lejos de aquí – susurro – pero sé que tu estás aterrada de hacer algo como eso, no puedo obligarte a nada, de hecho, he comprendido que quizás lo que sentimos se ira en cuando todo esto termine

- ¿Estás segura? – no sé de donde saque las fuerzas para acercarme a ella y acorralarla contra la pared, observe aquello ojos increíbles que ahora solo me trasmitían paz y diablos quise besarla, quería sentir sus labios por primera vez…

-No, pero quiero que tú también pongas de parte si quieres que funcione…

-Te quiero eso lo sé – ahí estaba aquella confesión a la que tanto le tenía miedo, pero finalmente lo dije.

-Yo también te quiero – me sonrió – pero creo que ambas necesitamos más que palabras para creer que esto realmente puede llegar a algo

Tenía razón, demonios siempre la tenia

-Te lo demostrare – dije confiada.

-Eso espero – se acercó y me dio un beso en la mejilla para luego salir de mi oficina.

Si algo había aprendido de mi noche loca y de las consecuencias de aquello, era que hiciera lo que hiciera no me iba a olvidar fácilmente de lo que Quinn significaba para mí, entonces decidí hacerle caso a Marley ¿Por qué no arriesgarme? ¿Por qué no comenzar desde cero?


Waoooo ¿están listas para el primer beso? No se pierdan los dos siguientes capitulos jeje

Mil gracias por comentar se viene la recta final de la historia :)

Pd: ¿Seguirían al amor de su vida a donde fuera? mmmm si es que estoy segura de que es amor claro que si :)

Twitter: dcimaginegirl