Capítulo 14: Oportunidades

Maron:- salía de la cocina con un par de platos- ¡Natsuki, a desayunar!

Natsuki: ¡ya voyyy!- se sentó en la mesa y empezó a desayunar. Hacía tres días que Maron había salido del hospital, y al parecer estaba perfecta, pero por alguna razón que Natsuki desconocía, desde que sus padres hablaron en el hospital Chiaki miraba a Maron con ojos de dolor. A ella le preocupaba, pero pensaba que, al fin y al cabo, sería solo que padecía por su madre. Al ir a salir, vio como su padre salía de la habitación. Miraba de nuevo a Maron con esa mirada llena de dolor. Se acercó y le dio un golpecito en la espalda- ¡papá, anímate!- y le dijo en voz baja- no te preocupes por mamá, ¡parece que está mejor!- se fue hacia la entrada y salió de la casa.

Chiaki: Natsuki...

Maron:- avanzó hacia Chiaki- está preocupada por ti. Y cualquiera no lo estaría. ¿se puede saber qué te pasa?- lo dijo tan despreocupadamente que a Chiaki hasta le molestó un poco.

Chiaki:- le dirigió una mirada severa a Maron- sabes de sobra que es lo que me pasa- de repente, abrazó a Maron. Mientras ésta le correspondía el abrazo, recordó la primera vez que lo abrazó, cuando el demonio lo cogió como prisionero para tenderle una trampa a Jeanne, pero ella no se dejó vencer, y por salvarlo a él y a todos decidió luchar, aunque eso pudiera costarle la vida... ¿y él no podía hacer absolutamente nada? ¿no se podía hacer nada para que se salvara?- Maron... ¿no puedo hacer nada?

Maron: lo siento, Chiaki... te aseguro que algún día te diré el porqué, pero no ahora... déjame seguir así, los dos abrazados, como si el tiempo se hubiera detenido...- Chiaki obedeció. Pero Maron no notó que, mientras ella se sentía feliz en los brazos de Chiaki, él estaba llorando, porque ahora sabía que algún día no podría abrazar a Maron, porque ella ya no estaría.

Natsuki: ¡siento haberte hecho esperar!- Shinji estaba apoyado en la pared.

Shinji: no te preocupes, tampoco hace tanto que estoy aquí... ¿vamos?- juntos se pusieron a andar dirección hacia la escuela.

Momoko: ¡sí que has tardado ¿no?!- parecía enfadada cuando Natsuki entró por la puerta de la clase.

Natsuki: ¿qué te pasa?

Momoko: ¿a mi? ¡nada! ¿no?- se sentó en su sitio. Seguidamente se acercó Toshiki.

Toshiki:- estaba todo colorado de pies a cabeza- Momoko... esto... lo siento, no era mi intención...- Natsuki miró el pupitre de Momoko. Las hojas estaban mojadas y la tinta se había corrido. Ahora lo entendía todo.

Natsuki:- agarró a Toshiki y lo alejó de Momoko- no te preocupes, Toshiki, ya se le pasará ¿vale?- le guiñó un ojo.

Toshiki: vale... gracias- miró de nuevo a Momoko, se volvió a poner colorado como un tomate y se fue.

Natsuki:- se sentó al lado de Momoko- ¿no crees que te has pasado un poco? Es un buen chaval...

Momoko: ¡Natsuki, tú has olvidado que es el rey de los demonios! ¿no? Y encima tú tardas un montón y él se tiene que entretener conmigo ¿no?- estaba echa una furia.

Natsuki: cálmate... dudo que lo haya hecho queriendo. Además...- lo miró de reojo. Estaba sentado en su pupitre, copiando unas hojas- creo que no es de los malos. Estoy casi segura de que lo utilizaron. ¿por qué no le damos una segunda oportunidad?

Momoko: ¿una segunda oportunidad?- se lo quedó mirando- no sé... de acuerdo- de repente Toshiki vio que lo estaba mirando, y se volvió a poner colorado- aunque me está poniendo nerviosa solo de verlo... ¿por qué se pone tan rojo?

Natsuki:- la miró con cara pícara- eso es más que evidente... le gustas.

Momoko: ¿qué?- Momoko lo miró. El solo hecho de pensar esa posibilidad hizo que también se pusiera roja. Empezó a mover los brazos de lo nerviosa que estaba- ¿¿¿cómo se te ocurre eso, Natsuki???

Natsuki:- se reía por abajo- como si hubiera dicho una estupidez... XDDD

Momoko: ¡¡¡¡uaaaaa, no digas esooooooo!!!!- en ese momento llegó la profesora, con lo que tuvieron que parar de pelearse.

Profesora:- a su lado había un chico que parecía unos años mayor que Natsuki, tal vez de la edad de Shinji. Tenía el pelo recogido en una cola que le daba un extraño toque de diferencia- me gustaría presentaros un alumno de intercambio que se estará con nosotros durante una temporada.

Shuichi: encantado de conoceros, me llamo Shuichi Oda.

Chica:- estaban entre clase y clase, y la mitad de la clase ya se había apiñado alrededor de Shuichi- ¿es verdad que vienes de otro país? ¿y cuantos años tienes? Porque mayor que nosotros eres... ¿tienes novia?

Toshiki:- estaba con Momoko, Natsuki e Itsuko, que no se habían apiñado con el resto de la gente- ¿pero como es que todo el mundo está pendiente de él? cuando lleguemos Itsuko y yo no nos recibieron así...

Momoko: obvio, lo que pasa es que Shuichi es mayor que nosotros! ¡y encima está buenísimo!- al escuchar esto, Toshiki casi se cae de la silla.

Toshiki: Momoko, ¿ese tío presumido te parece tan guapo?- Momoko lo miró y entendió lo atrevido que había sido preguntarle eso, y ambos se pusieron colorados.

Itsuko: pero sí que es verdad que destaca mucho ¿no crees, Natsuki?

Natsuki: ¿mmm? Lo siento, estaba ida...

Ninguno de ellos se dio cuenta de que Shuichi miraba en su dirección.

Natsuki:- salía del instituto, con la katana en la mano- jo... por un día que Shinji no tiene entrenamiento de básquet yo tengo hora doble de Kendo...- iba tan absorta en sus pensamientos con Shinji que al abrir la puerta del gimnasio se dio de bruces con otra persona- ¡augh! ¡lo siento! ¿estás bien? ¡ah!- vio que era Shuichi- ¡Shuichi! ¿qué haces aquí?

Shuichi:- había caído al suelo, y Natsuki lo estaba ayudando a levantarse- pues es que me he apuntado al club de kendo... ¿tu no eres de mi clase?- la miró a los ojos.

Natsuki:- no sabía porque, pero se había puesto colorada con esa mirada- ¡ah, sí! Me extraña que te acuerdes de mí, no hemos hablado en clase... es que tenías tanta gente enganchada...

Shuichi: normal, todo el mundo tiene curiosidad por los nuevos... si me acuerdo de ti es porque me ha llamado mucho la atención tu pelo... es muy bonito- lo acarició con la mano.

Natsuki:- aún se estaba poniendo más colorada- gracias... ¡oh, hay que entrenar!- se fue corriendo para los vestuarios- ¡ah, yo me llamo Natsuki!

Al acabar la clase...

Shuichi:- salió corriendo para la calle- ¡Natsuki! ¿te vas para casa?

Natsuki: sí, ¿por?

Shuichi: ¿volvemos juntos? Yo también voy en esta dirección...

Natsuki: vale...- al cabo de un rato, empezó a preguntar- ¿y cuantos años tienes? Porque se nota que eres mayor que yo...

Shuichi: pues tengo 18, pero estuve durante un tiempo sin poder ir al instituto, así que ahora me he tenido que integrar en una clase de gente más pequeña...

Natsuki: buff... me imagino que debe ser un palo...- no sabía porque, cada vez que intentaba mirar a Shuichi una sensación le recorría todo el cuerpo, y sus mejillas se sonrojaban- ¿y desde cuando te gusta el kendo?

Shuichi: jajaja buena pregunta... supongo que me gusta desde que vi una vez que una ladrona, para defenderse de los malos, usaba una espada... es una tontería, pero...

Natsuki: ¡no, no es ninguna tontería!- le vino a la cabeza que ella también usa una espada para sellar a los demonios de los cuadros- de hecho, es algo muy bonito...- de repente se le apareció Zen delante de las narices.

Zen: ¡Natsuki! ¡tenemos faena! ¡hay un demonio al que capturar!

Shuichi: ¡pero qué mono!

Natsuki:- se quedó a cuadros. ¿podía verlo?- ¿pu... puedes verlo?

Shuichi: ¡sí, es monísimo! ¿no es un angelito?

Natsuki: sí... ¿cómo es que puedes verlo? ¡si la gente normal no debería poderlo ver!

Shuichi: es que... yo nunca he dicho que sea normal- soltó una risa picarona.

Natsuki: ¿qué?- Zen le estaba metiendo prisa- ¡bueno, me tengo que ir! ¡mañana hablamos, que me tienes que contar que es eso de que no eres normal!- salió corriendo.

Shuichi: ¡no te inquietes, mañana te lo cuento!- vio como se alejaba- Natsuki Nagoya... vete preparando, porque muy pronto conseguiré que seas mia. Esta vez sí que no pienso perderte.

Itsuko: ¡¡jojojo!! ¡esta vez sí que no te me escaparás, Jeanne!

Miyako: ¡¡eso!!- habían acabado las clases, y Miyako e Itsuko, junto con el resto de policías, esperaban a que Jeanne hiciera acto de presencia. Chiaki y Maron también estaban.

Rie: no permitan que me robe el cuadro, por favor...

Maron:- miró a Rie. Algo le resultaba familiar...- oye ¿tú y yo no nos conocemos?- intentó hacer un intento por recordar- Rie Izayoi... ¿a tu padre no le robó también la ladrona Jeanne?

Rie: pues sí... pero yo era solo una niña muy pequeña...

Maron: jajaja, ya sé de qué me sonabas...- aunque no le puedo decir que yo fui la ladrona que devolvió a su padre a la normalidad... XDD ( aviso: esta Rie es la pequeña Rie que sale en el tomo 2 de kkj, esa niña a la que le gustan tanto los juguetes de su padre).

Policía: ¡¡¡mirad!!!- señalaba a la ventana.

Jeanne: para sellar a los demonios nacidos de la oscuridad... ¡llega la ladrona Jeanne, la enviada de los dioses!- Jeanne descendió y con su espada partió el cuadro, pero no paso nada- ¡mierda! ¿es falsa?

Zen: ¡no, no es el objeto que estamos buscando!

Jeanne: ¿y entonces qué hacemos? ¿dónde está el que buscamos? ¡ah!- tenía una cuerda atada en el tobillo que le hizo caer.

Itsuko: ¡esta vez no tienes escapatoria!! ¡tan rápida soy que predije tus movimientos y te paré una trampa! ¡ya eres mía, Jeanne!

Kôga: ¡se presenta Kôga, el lobo guardián!- llegó hasta Jeanne y la desató.

Itsuko: ¡¡¡¡nooooo!!!! ¿y tu quien eres? ¡acabas de arruinar mis planes!

Kôga: no consentiré que pongas un dedo encima de Jeanne- de mientras, Jeanne ya se había esfumado y buscaba el objeto donde se escondía el demonio.

Jeanne: ¡Zen! ¿notas algo?

Zen: ¡por ahí!- llegaron a una especie de trastero, todo lleno de objetos para tirar- ¡debe de estar por aquí!

Jeanne: ¿pero como sabré cual es el que busco? ¡ah!- alguien había abierto la puerta. Por suerte, era Maron.

Maron: ¡Jeanne, busca un juguete antiguo! ¡rápido!- vio que Itsuko venía corriendo, y se apresuró a decir- lo siento, Jeanne, pero viene Itsuko ¡Itsuko, Jeanne esta aquí!

Itsuko:- tal como si fuera alma que lleva al diablo, Itsuko se presentó casi de golpe delante de la puerta del trastero- ¡estás acorralada, Jeanne!

Jeanne: ¡por los pelos!- encontró el juguete justo a tiempo, y salió por la ventana hacia el jardín de la casa. Rie estaba allí.

Rie:- vio lo que Jeanne se llevaba- ¡no, por favor! ¡eso no te lo lleves! ¡es lo único que conservo de mi padre!

Jeanne: ¿qué?- se alejó de la casa, y se escondió en un parque cercano-¿qué debo hacer, Zen? ¡me ha pedido que no lo robe! ¡pero si sello al demonio desaparecerá! ¿qué hago?

Maron:- apareció de entre los matorrales- Natsuki, debes sellar a ese demonio.

Natsuki: ¿mamá? ¡pero no puedo! ¡perderá lo único que tiene de su padre!

Maron:- le cogió dulcemente las manos a su hija- ¿y qué prefieres? ¿prefieres que en vez de perder un recuerdo pierda su alma? Si no sellas el demonio que la habita, Rie puede llegar a morir, lo sabes. ¿dejarás que muera solo porque no quiere perder un recuerdo?

Natsuki: pero...- sabía que Rie no lo vería de esa manera.

Maron: mira, no te preocupes, yo intentaré hacer que lo vea.

Natsuki: gracias...- se fue de nuevo al jardín, donde estaban todos.

Rie: ¡ladrona, devuélvemelo!

Jeanne:- lanzó el juguete al aire- ¡Rie, tienes que entender!

Rie: ¿el que?

Maron:- se puso al lado de Rie y le dijo en el oído- sé que es duro, Rie, pero ¿crees realmente que ese juguete es lo único que tienes de tu padre? ¿no te dejó nada más aparte de un juguete? ¿ni amor, ni confianza, nada? A la gente no se la recuerda por objetos, sino con el corazón.

Rie:- se dio media vuelta- Maron...- recordó todos los momentos felices que había tenido con su padre- tienes razón... él se merece algo más que un juguete para ser recordado. Ya es hora de crecer, y dejar los juguetes en otro lado...- de repente, se agachó, agarrándose fuertemente los hombros- ¡ugh, aghhhh!

Maron:- se agachó para ayudarla- ¿qué te pasa, Rie?

Rie: es... como... si se pelearan... ¡aghhhh!- de repente, puso una cara sombría y siniestra- ¡no dejaré que me quites mi juguete!- se levantó y corrió hacia Jeanne, pero a medio camino volvió a caer- ugh... no, Maron tiene razón... tengo... que dejar que se lo lleve... ¡rápido!

Jeanne: ¡en nombre de dios, demonio nacido de la oscuridad...- Rie cayó sin conocimiento en el suelo- queda aquí sellado!- el juguete desapareció, dando paso a un extraño colgante con la forma del juguete. Al lado de Rie apareció una perla roja, que Jeanne se apresuró a coger antes de desaparecer.

Maron:- se acercó a Rie, que se estaba recuperando- lo has hecho muy bien, Rie. Ten- le puso en las manos el colgante- no es hecho por tu padre pero... recuerda al juguete que acabas de perder- sonrió de una forma muy cálida.

Rie: Maron, muchas gracias. Sé que he hecho lo correcto, aunque, si te soy sincera, no se muy bien lo que ha pasado...

Maron: mejor descansa, ¿sí?- un hombre bastante mayor se acercó corriendo a Rie.

Shinobu: ¡Rie! ¿qué ha pasado? Vine antes de lo previsto de viaje y me encuentro con esto...

Rie: ¡papá!

Maron: pa... ¿papá?- estaba enfadada- ¡¿pero tu padre no estaba muerto?!

Rie: Maron, yo nunca dije que mi padre estuviera muerto... lo único que pasa es que siempre está de viaje y casi no le veo...

Jeanne:- estaba viéndolo todo desde la distancia- anda que... al final resulta que nos ha enredado a todos como bobos...- miró a su madre- me alegro por ti, mamá. Tú misma te has dado cuenta de que hay cosas muy importantes que nadie ve... me alegro que por fin hayas superado eso de no ser Jeanne... ¡bien, ya es hora de volver a casa!- volvió a ser Natsuki y se fue para casa.

Desde el tejado de casa de Rie, una sombra miraba entretenida.

Sombra: Bien, bien... por fin te he encontrado, Jeanne... Maron y... Natsuki.