Comienzan las clases
El día por fin había llegado, Bobby iniciaría sus clases en ese famoso instituto Xavier y eso era algo que realmente prometía. Se preguntaba que le enseñarían para aprender a controlar sus poderes, aunque para eso no necesitaba mucha ayuda.
El coche aparco en el recinto de la mansión. Se abrieron las puertas del coche y de él salieron Jessica, Bobby, Mary y Jennifer, pues la señora Drake se había ofrecido a llevarla y eso era algo que la chica no pensaba rechazar. Y no se arrepentía pues en el camino se había turnado con Bobby para gastar bromas a Mary mientras cruzaban el bosque.
Cuando llegaron era de tarde, pues la escuela había establecido que los alumnos llegaran como muy tarde la noche anterior a que empezaran las clases, pues así los alumnos tendrían ocasión de establecerse en la mansión y de descansar de un largo viaje si así era el caso.
Ninguno de los que iban en el coche lo necesitaba, pues al vivir tan cerca de la escuela solo tenían que atravesar el bosque para llegar y en coche se convertía en un paseo muy corto. De hecho hubieran recorrido el camino andando si no fuera que tenían cosas que traer y que a Mary le creaba una gran aprensión atravesar el bosque. Esa fue una de las razones de las bromas de sus dos traviesos compañeros.
Al llegar fueron a sus habitaciones y Bobby no tardo nada en instalar su televisión, consolas y aparato de música, pues la escuela permitía tener esas cosas en la habitación con las condiciones de que los padres lo permitieran y los trajeran de su casa.
No hace falta decir que teniendo Bobby tantas cosas en su habitación el permiso estaba mas que sentado y no le molestaba nada traer sus cosas e instalarlas ahí.
Pronto su habitación estaba completamente adaptada a sus necesidades y deseos. La cama tenía un colchón de Sonic y sabanas de Toy Story. Un montón de posters en los que se incluía el de Scream, película de la que guardaba un recuerdo muy especial. Además de una tele frente a la cama y la Play Station conectada a ella. Un vídeo le hacia compañía a la consola. Además de eso tenía una estantería llena de películas en VHS y videojuegos. Dos mesitas en las que guardaba ropa interior, con un cajón especial para su game boy y sus juegos. Además un armario con ropa y un escritorio. Además tenía una buena iluminación.
Bobby observo su obra sonriendo satisfecho y se lanzó sobre la cama, cruzando los brazos por detrás de la cabeza. No tardo mucho tiempo en cerrar los ojos y quedarse dormido.
No supo cuanto tiempo paso antes de que unos golpes en su puerta lo despertaran repentinamente. Bobby saltó de la cama y se acerco a la puerta aún adormilado. La abrió y se encontró a Jennifer vestida elegantemente para la cena.
—Es hora de cenar, ¿Lo has olvidado?
—No, yo... —dijo algo pensativo mientras se sobaba la cabeza tratando de despejarse —Ahora bajo.
—Lo has olvidado —se reafirmo Jennifer con una sonrisa resignada.
—Vamos, tengo hambre —dijo mientras se dirigía a la mesita cogía la llave de su habitación y salía al pasillo girándose para asegurarse de cerrar con llave. Al oír el ruido de la cerradura cerrándose sintió satisfecho de tener un lugar propio solo para él. Eso lo acercaba mas al momento de su independencia.
―¿Piensas ir así? ―Pregunto Jennifer escéptica. Bobby miro hacia abajo, observando sus ropas algo arrugadas de haber estado durmiendo. Se aliso el jersey con las manos.
―Claro, no vamos a una cena de gala.
Dijo de manera despreocupada mientras comenzaba a caminar por el pasillo. Jennifer se encogió de hombros y lo siguió por el pasillo.
Mientras caminaban por el pasillo Bobby se aliso sus ropas y congelo hielo encima de su cabeza y lo descongelo para que lo mojara el pelo y así poder peinárselo. Miro a Jennifer buscando su aprobación.
―Estás genial ―dijo con una sonrisa divertida conteniendo la risa ―Ahí que ver lo que haces por comer, Bobby. ―Es que tengo hambre ―dijo con sencillez mientras volvía a encogerse de hombros. Siguieron hablando mientras avanzaban por la mansión Cogieron el ascensor de la derecha y de ahí caminaron por el corredor oeste hasta unas grandes puertas dobles que daban a un inmenso comedor. El comedor era contiguo por un lado al salón de baile y por el otroa la otra cocina, donde un cocinero mutante se encargaba de la comida, ese espacio estaba prohibido para la mayoría de personas. Para tomar un aperitivo se encontraba la otra cocina que era para un uso más publico. Eso era lo que le habían contado a Jessica y ella se lo había contado a Bobby.
El comedor de la escuela era una gran sala formada por mesas alargadas. De la que solo estaban ocupadas dos de ellas. Las mas próximas a una tarima donde se encontraban los tres profesores: Charles Xavier, Moira MacTaggert y Jessica Drake. Los tres se encontraban en el centro de la mesa, dejando sitios vacíos lo que indicaba que aún buscaban mas profesores. Aparte de las mesas por la pared había un montón de colgaduras por las paredes que representaban distintos poderes como el de controlar el fuego o el hielo o la telequinesis. Las colgaduras tenían un estilo medieval lo que hacia parecer antiguo la zona pues además el suelo y las paredes eran de madera.
Bobby se sintió incomodo pues se notaba en el aire que el banquete ya había empezado. Su madre clavo en él una mirada severa y eso hizo que se le encogiera el estomago. Pero no se dejo intimidar pues levanto la cabeza alegremente con una sonrisa de oreja a oreja.
Jennifer le condujo a una mesa en la que además de su prima, Bobby reconoció varios rostros. Ahí se encontraban Michael, Jack y Lena, las personas con las que había jugado al baloncesto en su primer día de visita a la mansión. Pero también estaban Victor Serna mutante que posee una gran velocidad superior a la humana. Elena Ballesteros con el poder de manipular su propio cabello. Lucía Pérez que poseía el poder de convertir su piel en una materia similar al rubí, Christian Fernández con el poder de controlar el sonido a voluntad. Adam López con el poder de teletransportarse y Amy Jhons con el poder de la empatía.
―¡Hola, colegas! ―los saluda Bobby con una gran sonrisa mientras ocupaba su lugar en la mesa al lado de Mary y al lado de una silla vacía en la que se sentó Jennifer. Los chicos le sonrieron pero antes de que dijeran algo el Profesor tomo la palabra:
―Bienvenidos otra vez a la escuela, espero que hayaís pasado unas felices vacaciones y que lleguéis dispuestos a estudiar mucho en este nuevo trimestre.
A Bobby casi se le escapa una risa irónica, estudiar era lo menos que pensaba hacer en esa gran mansión. Se tapo la boca para que no se le notara.
―Aprovecho ahora que estamos todos para presentar a vuestra nueva profesora, la señora Drake que os enseñara principalmente lengua e historia. Os pediría encarecidamente que le diérais una grata bienvenida.
Casi todos empezaron a aplaudir efusivamente, salvo Bobby que se sentía un poco intimidado no deseando que lo relacionaran con la profesora de historia. Al mirar a su alrededor se dio cuenta de que en la otra mesa Luna los miraba a todos extrañada y algo contrariada por el sonido. Y en esa misma mesa, en el extremo, se encontraba el chico que le había salvado de la mujer de los rayos, Scott, que se encontraba con los brazos cruzados con una expresión seria en la cara.
Jessica se levanto de su asiento y se quedo de pie mirándolos a todos con ojos calculadores.
―Muchas gracias, debo decir que me alegra mucho estar aquí con todos vosotros. Hace años me entere que mi hijo era especial, tenia cualidades especiales, que era un mutante, como todos los que estáis aquí. Eso me insto a ayudarlo en todo lo que estuviera en mi mano. Por suerte para mi, en mi ayuda acudió esta gran persona que tengo a mi lado, Charles Xavier, y me enseño esta escuela. Y ahora puedo decir ante todos que este lugar es lo que quiero ya no solo para mi hijo, si no para todos vosotros. Es justo lo que necesitáis, un lugar que os prepara, no solo para ser mutantes, si no para ser personas. Personas con cualidades que os hacen especiales a cada uno de vosotros. Es el deber de esta escuela prepararos para el futuro que os espera y ayudare a Xavier en todo lo que este en mi mano para que entre todos logremos llegar a ese futuro.
La sala estallo en un efusivo aplauso al que finalmente se sumo Bobby comprendiendo un poco mas la razón por la que su madre había decidido trabajar ahí. Hasta Scott lanzó algún aplauso que otro al verse de acuerdo con las palabras pronunciadas por la nueva Profesora.
Sin más Jessica se sentó y el Profesor dio por comenzada la cena. Bobby no se corto ni un pelo a la hora de comer. Comía carne, pescado, patatas fritas, eso si que era un banque. Fue una buena noche pues la paso charlando con Mary, Jennifer y sus nuevos compañeros de clase. Por fin habían comenzado su semi-vacaciones en aquel lugar.
-X0X-
Bobby abrió los ojos, giro la cabeza hacia la derecha y vio el fluorescente del despertador. Marcaban las nueve y media. Se había perdido la primera clase de la mañana. Al principió no le dio importancia, pero abrió los ojos de par en par cuando recordó que esa clase la impartía su madre. Sabía que eso le iba a meter en un lío. Suspiro resignado tratando de recordar si ese día tenia otra clase con Jessica, pero se dio cuenta de que no hasta casi el mediodía, así que tenia tiempo para dormir un poco más. Se relajo en la cama y cerro los ojos.
No había llegado a dormirse del todo cuando escucho que llamaban a la puerta. No se movió ya se marcharían, pero volvían a llamar y esta vez mas fuerte.
Bobby suspiro y aparto las sabanas para levantarse, se movió lentamente mientras trataba de despejarse. Al abrir la puerta su tez se volvió pálida. Parada ante el se encontraba su madre y se veía bastante disgustada.
―Buenos días, ¿Qué tal la clase? ―pregunta Bobby con cinismo como si no le preocupara nada.
―Lo sabrías si hubieras asistido ―le respondió Jessica con una mirada mortífera y los brazos en jaras ―Y por lo que veo no piensas asistir a las demás clases.
―Si lo he pensando ―asiste Bobby con cara de niño bueno ―pero es mi cuerpo que no me quiere escuchar y se vuelve a la cama.
―Pues ya estas levantado, así que dile a tu cuerpo que espabile, se prepare y baje a clase ―dijo con seriedad pero luego lo miro intrigada ―No queras que te castiguen, ¿No?
―Mama, siento decirlo: no seria la primera vez ―dice Bobby entre serio y divertido.
―Bobby, ¿Tú has visto servicio de limpieza por aquí? ―pregunta con una sonrisa enigmática ―Yo no. Aquí los castigos consisten justamente en eso, en limpiar. Fregar suelos, hacer camas, incluso repartir la comida. Son unos castigos muy cansados y tú no queras algo así, ¿Verdad?
Bobby borro su sonrisa y se puso nervioso, tanto que tuvo que hacer una pausa en parte para recuperar el aliento y en parte para pensar que responderle:
―Claro que no,mama, de echo ahora mismo iba a ir a clase, no te preocupes por eso ―dice hablando con nerviosismo y notando la boca. Normalmente no se queda sin replicas ingeniosas, al menos con casi nadie, siendo su madre la única que podía ganarle en una conversación. Aunque normalmente su madre solo usaba esa baza cuando realmente lo consideraba necesario.
―Así me gusta, Bobby, siendo responsable ―dice Jessica con una sonrisa de satisfacción y orgullo―y recuerda si no vas a clase me enterare.
Jessica finaliza guiñándole un ojo a Bobby, quién notaba como la idea de las vacaciones se evaporaba poco a poco. Suelta una maldición mascullada y comienza a vestirse a toda prisa.
Aunque Bobby nunca vio el sentido de estudiar, ya se encontraba en octavo grado por lo que solo le quedaba un año para terminar así que hacia lo mínimo por aprobar. Atendía en clase y estudiaba lo mínimo para aprobar a veces llevando una buena nota en las que mejor se le daban como Filosofía o historia y puros cincos en asignaturas como biología. Pero el caso es que después de clase no estudiaba mucho. Esa tendencia a hacer lo mínimo le llevaría mas adelante a un futuro que nunca imaginaría.
-X0X-
Tras ver a su madre marcharse Mary se acerca a su tía Jessica disimuladamente y la coge de la mano mientras clava en ellas sus redondos ojos marones.
―¿De verdad tenemos que entrar en el bosque? ―pregunto con voz débil y dubitativa. Su cuerpo temblaba ligeramente.
―Claro que esperabas, ¿Ir volando? ―se burla Bobby con sorna, Mary lo mira irritada pero no le responde, estaba demasiado preocupada como para responderle.
―Debemos hacerlo si queremos llegar a la mansión ―dice Jessica apretando la mano de Mary con suavidad ―pero tranquila el bosque no es un lugar peligroso. No mientras se actúe con precaución.
Mary asiste resignada y los cuatro caminan en el bosque, que aún mantenía sus hojas a pesar de que ya había un buen número de ellas por el suelo, señal de la llegada del otoño. A un lado iban Bobby y Jennifer hablando alegremente y por el Mary agarrada fuertemente a Jessica. La adolescente iba mirando de un lado para otro, a la espera de que cualquier peligro saliera de entre los árboles.
