Scott dice que es un pringao y se burla de él. Patrick le escupe en el desayuno a la primera oportunidad que tiene de que no se dé cuenta. El mayor levanta las cejas, sonríe un poco y casi salta por encima de la mesa a tirarlo al suelo a pelear... jugando.

En el fondo Patrick lo agradece mientras le mete un excelente golpe en el esternón y trata de detenerle la cabeza contra el piso, porque al menos esto se siente bastante liberador y saca energía en ello.

Scott se devuelve, protegiéndose cuanto puede hasta que viene alguien a separarlos y castigarlos... creo que la Señorita Hassan. Aguafiestas.

Bella mira a lo lejos y se acerca a ellos para ver qué hacen.

Scott igual empieza a descojonarse mientras la señorita Hassan le echa la bronca y los castiga, mirando a su hermano con complicidad. Patrick de ríe también intentando mantener cara seria y fallando miserablemente lo cual consigue que les quiten más puntos y los castiguen más tiempo, hasta que al final se marcha exasperada con ellos dos.

Patrick se ríe a carcajada limpia en cuanto se va. Scott le da un golpe en el brazo, pero se ríe también.

—¡Dejaaaaa! —golpe de vuelta, risas igual.

—Anda, cabrón, si me han castigado a mí también por tu culpa —apoya el brazo en su hombro.

—Tú culpa... Y como si no hubieras castigado igual.

—Tú me has tirado los cereales.

—No los tiré, les escupí, que es distinto.

—Bla bla bla bla —le imita con la mano. El menor le da un golpecillo debajo de las costillas.

—¿Quieres poner petardos hoy para la cena en el gran salón?

—Seh, claro. Consigue unos buenos, no como los últimos.

Bloody hell, hago lo que puedo. Tendré que escaparme a Hogsmade en la tarde... ¿me acompañas?

Bella le hace una seña a Scott a lo lejos, sonriendo.

—Eh... —se emboba con eso dejando de prestar atención a Patrick.

—¡Ehh, tonto! —golpecito.

—¿Eh? —le mira de reojo un poco antes de volver a mirarla a ella y se lleva un golpe en la frente.

—Te veo en la tarde... ¡¿eh?! ¡Scott!

Yes, yes... —ni sabe a qué accede.

Good, ahora voy a seguir desayunando.

Yes... —se dirige directamente a la mesa de Ravenclaw.

Bella se ríe un poco con... Francis, sonrojadita mientras bebe un poco de jugo de calabaza, mirando a Scott de reojito a intervalos.

Hey! —saluda nervioso.

Hey... —ella sonríe y se sonroja un poquito inevitablemente

El pelirrojo se ríe tontamente y se le sienta en frente. El sonrojito aumenta, porque al parecer estamos en la etapa de noviazgo de: seamos idiotas y riámonos tontamente de todo porque eres tan guapo y taaaaaaaan varonil y tengo hormonas taaaaan alteradas.

Hello...

What... What's up? —pregunta siendo esto lo más inteligente e ingenioso que se le ocurre.

—Estamos aquí... desayunando —risita suave, ojiiiitos coqueeetos, cielos, no es como que ella diga cosas mucho más ingeniosas e inteligentes. Hasta Francis hace los ojos en blanco.

—Ah... ¿sí? —se ríe un poco también y toma un poco de lo que está comiendo con los dedos, llevándoselo a la boca.

—Sí... aunque ya casi terminamos y eso. ¿Tú?

—Yo no he desayunado aun, estaba haciéndolo cuando mi hermano... bueno, ya lo has visto. ¿Qué tal si me das del tuyo? —propone. Risita tonta oootra vez de la chica y saca la varita—. ¿O los chicos malos se quedan sin postre? —sigue.

—Nah, puedo... puedo darte un poco. Sin tocarte por ser chico malo.

—¿Pero con tu cuchara? —abre la boca sonriendo un poco de lado.

—Nah, mira... Wingardium Leviosaaa.

—Naaaah —se ríe, cerrando la boca. Bella se ríe un poco y se sonroja aún más.

—¿Prefieres con mi cuchara? —se humedece los labios.

Of course! —y no sabe lo que dice, no está pensando porque no es en general una buena idea hacer esto frente a toda la escuela.

Ella mejor toma la salchicha con la mano. Genial. Se la acerca un poquito a la boca. Scott se ríe idiotamente otra vez y se acerca más, mirándola a los ojos. La belga se humedece los labios y le acerca la salchicha...

(Alguien le da un codazo a Alfred para que mire porque eso es como súper gay y desde la otra vez como que no paran con el tema y creen que le va a gustar verlo.)

Scott mordisquea la puntita, cerrando los ojos.

(—Shut uuupp! —protesta Alfred sonrojándose un poco y aun así haciendo por no mirar a Iván y fallando miserablemente. El ruso le mira directamente, sin pestañear apenas, como siempre.)

Y alguien le da un golpecillo en la nuca... realmente no tan suave con la mano. Scott no se lo esperaba, así que el golpe lo echa hacia adelante y se medio ahoga con la salchicha, tosiendo.

—¡Scott! —la IIIINCONFUNDIBLE voz de su madre. Él sigue tosiendo un poco antes de girarse a mirarla y palidecer un poco—. ¡Anda, a clase ya! —dos aplausos, sin mirar a Bélgica, sino mirándole fijamente, con el ceño fruncido—, deja de estar haciendo el tonto aquí.

What the hell! ¡No es el tonto, estoy desayunando!

—Esta no es tu mesa.

—¿Y eso qué importa? Es para fomentar la fraternidad entre casas —suelta sonriendo.

—No me parece que estés fomentando ninguna FRATERNIDAD con esta... —mira a Bella con cara de COMPLETO desprecio—, joven.

—¿Amistad? —propone. Brittany le mira con cara de "you've got to be kidding me". Scott se ríe, tan insolente—. Es que me ha pedido que la ayude, porque no va muy bien en DCAO y necesita clases de refuerzo para sacar más que aprobados justitos.

—Ninguna clase de refuerzo consigue talento —murmura cruelmente y vuelve a mirar a Bella, quien se sonroja un poco y se hace pequeñita, porque además ella tenía talento hasta que empezó a salir con Scott.

—Oh, yo creo en ella —responde él, sonrojándose un poco—. Lo que más me preocupa es que yo no sea tan bueno como mi madre en esto de ser profesor de DCAO —pero que chantajista.

Brittany relaja el ceño y sonríe un poco de lado.

—Por supuesto que no eres tan bueno como tu madre —¿podrías dejar de coquetearle a tu hijo adolescente?

—Pero lo seré y aun mejor —sonríe confiado. Brittany se ríe un poco.

—Eso hay que verlo... Consigue que me impresione —señala a Bella con la mirada.

—La pregunta es si vas a realmente admitir que lo hace —replica aun sonriendo de todos modos, aunque hay cierto brillo en sus ojos porque eso es como... una posibilidad, además de permiso explicito para pasar tiempo con ella, tal vez en la sección prohibida de la biblioteca donde pueden besarse sin que nadie los moleste.

—Admitir... Para admitirlo, lo primero, tendría que hacerlo y ya te he dicho que no tiene lo que se requiere.

Bella traga saliva, pensando que Scott está loco con esto.

—Nah, sí que lo tiene, estás equivocada —suelta. Cejas sobre pobladas al aire.

—Sabrás tú más que yo.

—Desde luego que sí. ¡Y te lo demostraré! —no vas a conseguir que esto sea menos raro retando a tu madre de este modo. La pelirroja le apunta con el dedo, pese a todo, divertida.

—Cinco puntos menos a Slytherin.

—¡Eso es abuso de poder! —protesta porque además la Señorita Hassan les ha quitado antes como un porrón y medio a él y a Patrick.

—Por insolente. Y diez menos a Ravenclaw también —mira a Bella.

—¡Mamá! —protesta Scott frunciendo el ceño. Bella abre la boca incrédula porque no ha hecho NADA.

—¿Qué? Eso es por distraerte y hacerme perder el tiempo —explica Brittany que tiene quince años, por lo visto.

—Eso ha sido completamente injustificado, ¡tú has venido a reñirme a mí!

—Lo merecías, Scott.

—Tal vez, ¡pero ella no! —sigue alegando.

—¿Quieres que te quite otros diez puntos? —es que con sus hijos... Slytherin debe quedar a deber puntos en una sola tarde...

—¿Quieres que deje de importarme si me los quitas? Perderemos de nuevo la copa de casas ¿y qué? Puedes decirles a todos —se sube al banco—. ¡Eh! ¡GENTE! ¡Slytherin va a perder la copa de casas por mi culpa este año! —grita a todo el comedor.

—Scott... ¡SCOTT! —le riñe, bajándole de ahí de un tirón.

—¡Podéis hacer lo que queráis! A nadie le importan ya los pun... —se le corta la frase a la mitad y hay cierto revuelo en la mesa de profes.

Brittany se gira a mirar qué pasa, aún con Scott del brazo. El menor frunce el ceño y el primer profesor en llegar hasta ellos es...

—Bggittany, ¿qué haces? —pregunta la profesora de Adivinación Gala Borgeouis.

—Nada —la mira culpable—. Regañaba a Scott.

—¡Ayudarme a liberar a los alumnos de la opresión de un sistema de competencia que sólo fomenta que nadie cuestione el orden establecido ni piense por sí mismo, controlándonos a todos a través del miedo! ¡Sólo porque los profes sabéis que si los alumnos dejamos de sentirnos presionados por si perdemos o no puntos no podréis controlarnos! —Scott y sus manifiestos anarco-comunistas contra la autoridad.

Gala levanta las cejas con eso y mira de nuevo a Brittany.

—¡Deja de decir tonterías, Scott Kirkland! —le riñe su madre.

—¡No son tonterías! ¡Si tú usas mal tu poder de autoridad yo voy a quitártelo! —se enfrenta a ella.

—¿Podrías quitármelo cuando no estemos enfrente de toda la escuela? Porque voy a tener que castigarte aún más y esta vez no será con puntos, como sigas haciendo el tonto y siendo insolente.

—Si me quitas un solo punto más vas a tener que quitármelos todos —protesta porque es que verás... esto va un poco de defender e impresionar a la chica que le gusta y no va a echarse atrás ahora.

—Tal vez no haga falta llegar a ese extremo —asegura Gala poniéndose entre ambos utilizando sus poderes de veela... (que yo no sabía que era, pero por lo visto lo es.)

(¡Oh! ¡Debe serlo hasta en la vida real! Ahora todo tiene sentido, ¿verdad?)

—No he dicho puntos, he dicho ponerte en detención. Es más. Quince puntos para Slytherin. Diez para Ravenclaw —Brittany frunce el ceño aunque grita la mitad desde que Gala está en medio.

—V-Vale... —Scott se echa para atrás atontado con Gala.

—Estas castigado eso sí. ¡De aquí a fin de año!

—Vamos... —Gala hace para llevarse a Brittany.

Bloody hell! ¡Pero qué se ha creído, y delante de toda la escuela! —sigue protestando Brittany, ahora en susurros, yendo con Gala.

Scott vuelve a sentarse aún un poco envuelto en una nube rosa, sacudiendo la cabeza.

—Eso ha sido... ¡Increíble! —asegura Bella cruzando la mesa por abajo de ella.

—¿Lo ha sido? —la mira y sonríe.

—¡Completamente! La perra desgra... Ehm... Tú madre se ha quedado sin habla.

Algunos otros alumnos de su alrededor incluso le aplauden un poco. Scott sonríe más y se sonroja un poco.

—Aunque creo que me ha castigado igual.

—Dijo que hasta fin de año —se acerca a darle un beso en la mejilla—. ¿Por qué no nos vamos de aquí y estamos un poco solos antes de ir a clase?

El chico se sonroja y sólo asiente estúpidamente, borrándosele de la mente cualquier cosa que se le hubiera podido ocurrir medianamente inteligente. Ella tira de él, sonrojándose porque pretende irse a besuquear un poco para saciar la hormona adolescente, sin duda alguna.

Y el que él lo sepa, desde luego, es lo que lo atonta así. Bella dice que no se necesita ser Veela para atontar a los chicos. No, en especial a cierta clase. Ella le aprieta la mano, sonriendo un poco y poniéndose nerviosa, porque no llevan saliendo tanto tiempo y aún le da nerviecitos estar a solas con él, aunque le gusta mucho.

Él lo siente y siente que le sudan las manos, acelerándosele el corazón, sintiéndose un cochino, seguro ahora le dará asco y no querrá darle la mano nunca más.

—¿A dónde vamos? —pregunta ella más preocupada por eso que por la mano sudada.

—N-No lo sé...

—Tú eres el chico que conoce todos los lugares secretos...

—Algún pasillo... ¿Qué clase tienes ahora?

—Encantamientos.

—Vamos a algún lugar cerca de ahí.

—¿Qué tienes tú? ¿No vas a llegar tarde a tu clase?

—No importa, ya estoy castigado para toda la vida.

—No creo que te deje castigado, ¿o sí? Perdona, es mi culpa.

—Creo que la última vez que no estuve castigado fue el primer día de primero... y no estoy seguro porque ya me riñeron en el tren.

Ella se ríe con eso, haciéndole sonreír al chico.

—Eres todo un chico malo.

Scott sonríe un poco más y se pasa una mano por el pelo, orgulloso de ello. A la rubia le brillan los ojos porque... bueno, la idea de ser la novia del chico más malo de la escuela... es atractiva.

—Un mago tenebroso.

—¡Qué tenebroso vas a ser!

Of course lo soy —se ríe y la detiene... en su mente la idea es abrazarla y besarla desde ya, pero lo único que consigue es darle un tirón muy poco natural.

—Uhh... —protesta y se desencuaderna un poco, medio tropezándose. Aunque aún sonríe.

—Oh, sorry —protesta un poco, soltándole la mano.

—No, no... No pasa nada, sólo no pensé que... Tú... Yo... —risita otra vez.

What? —nervioso.

La chica pega la espalda contra la pared, así como muy sugerentemente. El británico se acerca un poco, torpe y ella se pone el pelo detrás de la oreja.

Scott se sonroja desde ya porque eso suele querer decir... Bella le mira con cierta intensidad porque SÍ que quiere. El chico traga saliva, le mira los labios y luego los ojos. Ella sonríe un poquito y el pelirrojo se humedece los labios con el corazón acelerado.

—Vamos a... Ven...

Scott sonríe nerviosamente, dispuesto a seguirla. La belga tira un poquito de él porque en realidad lo que quiere es que se le acerque. Y lo hace, claro, apoyándose en el muro con una mano a la altura de su cabeza.

Bella se humedece los labios y se le acerca un poco por beso. El chico apartarse no se aparta, eso ya te lo digo. De hecho vacila, se acerca un poco, vacila más. La chica cierra los ojos y levanta los labios. Vale, eso sí que él puede hacerlo.

Ella abre un ojo y cuando le mira, sonríe más y se acerca un poquito hacia él casi sólo rozando sus labios. El pelirrojo cierra los ojos y se echa adelante, un poco bestia.

Y termina por plancharla un poco contra la pared, aunque ella da un pequeño saltito sorprendida. Se pone súper nerviosa como cada vez que se besan aún, con un montón de mariposas en el estómago. A Scott parece que le vaya a acabar el mundo en los próximos cinco minutos.

A todos en realidad, ella le abraza del cuello y sus hormonas se sueltan el pelo y bailan el hula-hula hasta que un suave carraspeo les interrumpe. Scott no se entera, está muy concentrado en que no se le levante mientras la besa, tarea titánica.

Bella, sólo porque aún no consiguiere relajarse del todo en el beso, sí que escucha el carraspeo y se separa un poco de golpe, pegándose contra la puerta en la cabeza con Scott yéndose tras ella a buscarla.

Bella le detiene de los hombros empujándole un poquito. El chico parpadea descolocado, mirándola y girando la cara hacia donde ella mira. Helena, la profe de encantamientos, les sonríe afectuosamente.

—Eh... ehm... —creo que no tiene bastante sangre en el cerebro, si alguien más pudiera ocuparse de esto...

—De verdad siento mucho interrumpirles —asegura Helena—, pero Bella, querida, tienes clase conmigo. Scott, me parece que tú tienes Cuidado de las Criaturas Mágicas y si no corres vas a llegar tarde.

—Ehm... eh... eh... yes. Ehm...

Helena le cierra un ojo y hace un gesto a Bella para que la siga. Bella baja la cabeza súper sonrojada y casi corre a la clase.

Scott de todos modos tiene que ir a pasar por el baño antes de ir a clase.


¡No olvides agradecer a Josita su beteo y edición!