SIETE
Conjunto de viñetas
By: Lavi*
Naas~
Y con esto terminamos la Serie Siete Colores, empezamos en la siguiente con la última serie, Siete Pecados.
Shiki es propiedad de Fuyumi Ono y Fujisaki Ryuu.
Mis disculpas por cualquier error.
Serie Siete Colores.
Violeta
.
Miraba inquieto de un lado a otro. Buscando, ansioso. Anhelante.
Podría haber jurado que su corazón estallaría de emoción de no ser por que estaba seguro que éste ya no palpitaba.
Natsuno caminaba su costado, a solo un palmo de él. Con su fiel chaquetilla violeta desabrochada y ondeando un poco de los bordes inferiores. Y él, por su parte, aunque entendía el ahínco de su amigo por siempre ir de ese color, llevaba sólo unos jeans deslavados, una remera naranja, y una camisa blanca sobre la misma.
Estaba bastante contento de salir a ver el mundo sin tener que usar esos anteojos oscuros. Había aprendido a controlar la entonación carmesí en sus ojos; y, por cierto tiempo, al igual que Natsuno, podían volver a su color original.
La vida en la ciudad era mucho más ajetreada y ruidosa que en el campo. Por otro lado, el rostro de la gente casi siempre mostraba estrés, abatimiento o ira hacia todo alrededor. No se parecía en nada a Sotoba, estaba seguro.
Pero tampoco podía quejarse. La vida rural a la que se había acostumbrado, que tanto había amado, resultaba vana e irrecuperable. Vivir en un lugar con poca gente, en donde todos se conocen y saben lo que ocurre aun sin tener que salir de sus casas, resultaría un suicidio para ellos.
Natsuno se lo había explicado, él lo entendía.
Sacudió la cabeza tratando de no pensar en ello. Se concentró en buscar el aroma más dulce que pudiese hallar. Sabía que Natsuno no le dejaría perder el control y, dado que sólo podía probar la sangre tibia dos veces por semana, tenía que escoger lo mejor.
Natsuno, empero, no había acostumbrado a su cuerpo a comer tan seguido, por lo cual carecía de apetito. Y se encontraba pensando, sin embargo, en el siguiente sitio a donde podrían mudarse. El doctor parecía haber perdido el interés en él, pero sus vecinos no podían evitar peguntarse sobre ellos y su condición.
Quedarse en el mismo lugar nunca sería bueno.
Mutou pareció haber encontrando su presa de la noche. Una chica que caminaba en medio de un grupillo de amigas, todas ataviadas en colores negros, vino y, convenientemente, violetas. Era la más joven del grupo, podía deducirlo de inmediato.
No pudo evitar fruncir el ceño al notar el color de su cabello y tampoco se ahorró un gruñido de inconformidad que, como toda disculpa, recibió una inocentona sonrisa.
Si no fuera por la estatura y el largo del cabello, podría jurar que tenía enfrente a Kunihiro.
—Si tienes tantos fetiches con ese color, no sé que haces conmigo.
—No seas celoso—. Se burló Tohru y caminó hasta chocar, accidentalmente, con la joven.
El grupo lo acogió de inmediato. Joven, guapo, con una sonrisa contagiosa. En minutos se hallaban ambos rodeados de chicas en medio de la estruendosa música de algún bar nocturno.
Las chicas charlaban entre tragos de alcohol, animadas por el ambiente y contando historias sobre los violetas. Ambos escucharon atentos sobre la leyenda. Seres no humanos viviendo como tales en la urbe. Cazando, camuflándose. Y no pudieron evitar reír ante lo irónico de la situación.
Natsuno no despegaba la vista de su amante y, cuando el alcohol acabó con el raciocinio del grupo y las avellanas se tornaron rubí, supo que era hora de volverse niñera en vez de novio.
Tohru le susurró algo a la chica mientras discretamente le daba una mordida en el cuello. De inmediato ella dejó de bailar, se excusó para ir al servicio y abandonó la pista de baile y más tarde el pub. Con discreción, ambos hicieron lo mismo, siguiéndola.
—Le dije que esperara aquí.
Tohru se quejó cuando al salir a la fría noche, no había rastro de la jovencita.
—Habrás perdido la práctica—. Se burló el otro, pero de inmediato se puso alerta. Había cierto olorcillo en el aire, cierta atmósfera flotando por allí, que lo incomodó sobremanera.
—Oh, cállate— .Tohru se enculilló murmurando incoherencias —¿Natsuno?—. Le llamó, empero, al ver su rostro contraído.
El de cabellos índigo comenzó a andar de repente, el castaño le siguió curioso, repitiendo su nombre una y otra vez. Y al doblar en el callejón trasero se topó con el origen aquel molesto olor. El cuerpo de la chica en el suelo, inmóvil, sus ojos fijos en algún punto de los muros.
De inmediato Tohru corrió a ella, buscando indicios de vida.
—Sólo está en shock—. Suspiró aliviado, tragando saliva ante la tentación de un cuello expuesto. Y, mirándolo, fue que notó las conocidas las marcas de perforación. —Natsuno…— Llamó preocupado.
—Sí, ya lo sé.
Y Natsuno lo sabía muy bien. Era una advertencia, casi podía jurar de quien era. Y, dándole razón a sus suposiciones, allí se encontraba.
Al fondo del callejón, con su vestido Violeta ondeando al viento. Los lazos del mismo tono recogiendo un par de coletillas a los lados de su cabeza. Una shiki. No, una Kirishiki. La última.
—Sunako.
Murmuró incrédulo Tohru al verla allí, con el rostro serio y la boca en una línea apretada.
—Que conveniente, vestir de violeta—. Se burló Natsuno, alerta.
—Ningún color nos describe mejor—. Susurró su voz de niña. —No deberían mentirse—. Se giró en una parodia de baile y luego sonrió con una escalofriante dulzura de inocencia perdida. —Nunca dejarán de ser lo que son, aunque se esfuercen por ocultarlo —.
Tohru la miró avergonzado, sin saber del todo por qué. Dio un par de pasos atrás, hasta llegar al menor. Natsuno la miró con furia y supo con certeza.
Eso ya no era una advertencia. Era un reto en toda regla.
Continúa...
Representaciones de Violeta en esta viñeta: Hace alusión a un mito por ahi en donde se denomina almas violeta a todas las criaturas extraordinarias que se mezclan en el mundo humano como personas normales, también hace referencia a la realeza, la sofisticacion, la superioridad y en este caso al sentimiento de Sunako al creerse muy por encima de los seres humanos. También representa un poco el reto y la inocencia perdida (en compañía del azul). Por último, hace alusión al luto, en este caso al que Natsuno guarda por todo lo ocurrido y por su condición.
Respondiendo a sus comentarios:
Ame winner: Lo sé, embobados y enamorados hehe. Fue divertido imaginar a Tohru así. Espero te guste esta viñeta, nos estamos leyendo~
xilema95: No te preocupes por el comentario haha. En todo caso, me alegra que esto te guste, espero esta también lo haga. Y bueno, el pelo de Natsuno no es tan extravagante despues de todo (?)
Serranita: Quiza no era lo que esperabas, pero igual espero te guste. Gracias por seguir por aqui. Insisto, puedo hacerte un bonus de morado si lo deseas n_n
Nos leemos en la siguiente~
