¡Hola! No tienen idea de como me hizo sufrir este momento... ¡Es que hay tantas versiones! Está tan trillado... Pero luego me dije "¿Que tu fanfic no se llama TÍPICO?" Y deje que mis dedos escribieran solos...

Así que si lo encuentran demasiado trillado, es porque es algo típico y por lo tanto soy una genio XD Ok, no. Pero sean compasivos ya que es demasiado dificil hacer algo que ya se hizo muchas otras veces.

Por cierto, se que es demasiado cursi que apenas se levantan a bailar y ¡paz! empiezan las canciones romanticas... Pero, vuelvo a lo mismo. Es típico. Y de eso se trata este fic, de cliché. Además en el libro dice que Bill y Fleur estaban bailando muy pegaditos o algo así...

Harry Potter y todos sus personajes no son míos, son de la maravillosa genio J.K. Rowling.


14.- Un Baile.

¿Cómo diantres se le había ocurrido hacer eso? Las piernas comenzaban a temblarle, sus orejas amenazaban en confundirse con su cabello y las manos le sudaban tanto que seguro Hermione ya había notado lo nervioso que se había puesto… Claro, porque estaban tomados de la mano.

Nunca habían bailado juntos… ¡Nunca! ¡Merlín! ¿Cómo es que había ocurrido? ¡Ah, sí! Viktor Krum. Odioso búlgaro pelón. ¡Él tenía la culpa! ¿Para qué presentarse ahí, en la boda de Bill y Fleur? ¿Para qué decirle a Hermione "preciosa"? ¿Para qué sentarse con ellos? Él era el culpable de todas las desgracias de Ron.

"… procura que todos a tu alrededor estén consientes de que ella es para ti, en especial si tienes algún contrincante. Sé el mejor candidato para ella. Haz todo lo posible para que tu bruja se dé cuenta de que, comparado con los otros que andan tras ella, tú eres el mejor".

Bien, si eso decía el mágico libro de "Doce formas infalibles para encantar a tu bruja", entonces estaba bien. Él tenía que hacer algo que Krum no… Pensándolo bien, la misma Hermione se lo había dicho (gritado) en el baile de Navidad, ¿no? Eso de que la sacara a bailar antes que ningún otro…

Desde que Fred y George le regalaron ese milagroso librito, a Ron se le había hecho mucho más fácil eso de mandarle señales. Ya no se ponía rojo por cualquier comentario que decía y procuraba no molestarla tanto, cosa que había sido pagada con miradas extrañadas y sonrisitas discretas por parte de Hermione. Pero de eso, a sacarla a bailar… ¡Merlín! Francamente no sabía de dónde había sacado el coraje para hacerlo.

Llegaron a una orilla de la pista de baile y se pusieron frente a frente, aun sin soltarse de las manos. Ron se aclaro la garganta, nervioso y miró a su alrededor. La mayoría de los invitados solo parecían concentrarse en Bill y Fleur, que bailaban muy acaramelados al centro de la pista, en medio de todas las otras parejas.

Parejas. ¡Vaya!

Hermione por su parte, reprimió una sonrisa. Estaba nerviosa, muy nerviosa. Pero, ¿Por qué no decirlo? Muy complacida. ¡Y pensar que hace unos años le habían molestado los celos de Ronald! No. Ahora pensaba que eran francamente adorables… Claro, mientras no se pusiera a gritar como un loco (¡Estás fraternizando con el enemigo!).

Ron volvió a aclararse la garganta y con sumo nerviosismo, procurando no mirarla a la cara, le puso una mano en la cintura, sin que su otra mano soltara la de ella.

Un cosquilleo. Por ambos. Los dos se pusieron tan rojos como el cabello de él. Merlín que era incomodo, y la balada romántica que tocaba en ese momento la orquesta, no ayudaba mucho. Estaban despegados, muy despegados.

Lentamente, comenzaron a moverse al ritmo de la música. Tan lentamente que si alguien les hubiera estado prestando atención, seguramente habría hecho algún comentario sobre sus escasas ganas de bailar (¡Mejor vayan a sentarse! ¿No, George?).

Termino la primera canción y todos comenzaron a aplaudir. Se separaron, como aliviados de que hubiera terminado todo y se unieron a los aplausos.

Otra balada.

Ambos se removieron incómodos en sus lugares y procuraron no mirarse.

− ¿Ya te quieres sentar?− preguntó Ron, metiéndose las manos a los bolsillos de su túnica.

− ¿Tu quieres?− preguntó ella, sin poder evitar que la desilusión se estampara en su rostro.

Ron carraspeó y se rasco la nuca. Hermione lo entendió como una señal de que si, efectivamente quería sentarse y dejar de bailar, así que se dio la vuelta para ir hasta su silla.

−No… Bueno, solo si tu… Te lo preguntaba nada más…− balbuceo Ron.

Respiro hondo, decidido a calmarse de una buena vez. Luego, sin que nadie se lo esperara, camino hasta ella y le tomo la mano, esta vez con más firmeza.

Hermione sorprendida, halagada e infinitamente más segura, le puso una mano en el hombro y esta vez sí lo miro a la cara.

La distancia entre ellos, si bien no era tan grande como lo había sido con la canción anterior, aun era muy evidente. Y no es que el bailar juntos se sintiera como algo incorrecto o algo así. ¡Todo lo contrario! Se sentía bien. Infinitamente bien. Pero… ¡No podían evitarlo!

Se mandaban señales, claro. Se gustaban mucho, claro. Algunas veces pensaban que tenían una mínima oportunidad con el otro, claro. ¡Pero no lo sabían! ¿Cómo podían saberlo si una guerra acababa de estallar ante sus narices? ¿Cómo poder entender las señales del otro si podían matarlos en cualquier momento? ¿Cómo pensar si quiera en que podían ser correspondidos si estaban a nada de irse con Harry a buscar los Horrocruxes?

Tal vez, si la situación fuera distinta…

Inconscientemente, Hermione se acerco más a él y le apretó la mano. Tenía miedo. Mucho miedo de lo que se avecinaba.

Ron tragó saliva, pero pareció comprender que algo en la expresión de ella había cambiado. Pareció comprender lo que pasaba por su cabeza, porque él también lo estaba pensando.

Entrelazo sus dedos con los de ella.

Hermione levantó la cabeza, extrañada. Ron la miró a los ojos por primera vez desde que se habían levantado a bailar y torció una sonrisa.

Todo iba a estar bien.

Ella soltó una risita y lo entendió.

Era increíble cómo podían saber lo que pensaba el otro sin necesidad de hablar. Entendiéndose a la perfección solo con los ojos, comunicándose solo con miradas, como bien diría Harry.

Termino la canción. Los aplausos los sobresaltaron y se separaron bruscamente.

Otra balada.

Pero, animados por las repentinas miradas confortantes, ambos se juntaron para bailar otra vez, sin necesidad de preguntarse nada.

Se miraron a los ojos y sonrieron. Hermione puso sus manos alrededor de su cuello y él, alrededor de su cintura. Se habían despedido de la distancia y eso era maravilloso. Maravilloso, en verdad.

Ambos estuvieron seguros de que jamás, nunca en la vida habían estado tan cerca de cómo lo estaban ahora. No solo físicamente… Se entendieron. Así nada más. Solo con mirarse a los ojos, dejando por primera vez que el cosquilleo que sentían se apoderara de ellos y que todos los demás a su alrededor desaparecieran de una buena vez.

Y sí.

Hermione era correspondida.

Ron era correspondido.

Y ahora, ambos lo sabían… Lo sentían.

Se rieron.

Se acercaron, lenta y pausadamente, con la respiración del otro chocando contra su boca, con el corazón golpeando violentamente contra su pecho… Dejándose llevar por el momento, por primera vez… No podían pensar en nada. Nada, salvo ellos dos… Se acercaron solo un poco más…

− ¡Que vivan los novios!

Fred y George habían destapado unas botellas al centro de la pista y el contenido de estas, encantado por algún sortilegio, estallo en mil gotitas que se esparcieron por toda la pista, bañando a todos los invitados que habían estado bailando.

− ¡Ustedes dos!− exclamo la señora Weasley, caminando amenazadoramente hasta ellos.

Y se rompió la burbuja en la que se habían sumergido.

Ron y Hermione se separaron tan deprisa, como si les hubieran dado un toque eléctrico.

Si, tal vez ya habían comprendido que ambos querían lo mismo, tal vez la barrera que les impedía captar las señales del otro había desaparecido, tal vez se habían dejado llevar por primera vez…

Pero no era el momento.

− ¿Sabían que están parados en medio de la pista?− les preguntó Ginny, pasando por ahí, bailando animadamente con Lee Jordan.

La música había cambiado a una más alegre, menos cursi y ellos no se habían percatado de eso. Ni siquiera sabían cuanto tiempo exactamente llevaban bailando así, lejos de la realidad. Y hasta que lo pensó, a Hermione comenzaron a molestarle los zapatos altos (Francamente, no sé porque a la mayoría de las chicas les gusta despertar con dolor de pies).

Cuando Ginny se alejo, mirándolos con burla y Hermione correspondió su mirada frunciendo el seño, Ron se dio cuenta de que Krum ya no estaba sentado y hablaba con el padre de Luna con una expresión, a juicio de él, bastante hostil y estúpida.

Bueno, él siempre se veía hostil y estúpido.

− ¿Quieres algo de beber?− le preguntó Ron a Hermione. Mataría dos pájaros de un tiro: Le diría a Krum que se alejara de ahí, manteniéndose fríamente educado, claro… No quería arruinarlo, y además quedaría bien con ella.

Hermione se fijo en lo que Ron estaba viendo y puso los ojos en blanco.

−Si, por favor.

Y sus ojos volvieron a encontrarse otra vez. Pero esta vez, todo había cambiado. Las señales por fin habían sido recibidas, el esfuerzo había valido la pena, el sentimiento era correspondido… Y aunque no fuera el momento todavía, con esas miradas les bastaban para comprender que tarde o temprano, el momento ideal llegaría.

Y todo gracias a su primer baile juntos.


Y ya... Empezamos con las Reliquias de la Muerte... ¡Uff! Tengo tantos momentos pensados... Este, pero como siempre, juzguen ustedes.

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