CAPITULO 12: "¿QUÉ ME SUCEDE?"
POV PEETA
Ya eran casi las nueve de la noche cuando llegue al departamento. Cinna estaba entretenido leyendo una revista que había sacado de alguna parte. En cuanto me sintió llegar y entrar al living se volteo y me sonrió.
-Hola, Peeta.
-Hola, Cinna. Disculpa que haya demorado tanto. Tenía otros asuntos que resolver.
-No te preocupes. No tenía ningún plan.
Me acerque y vi a Katniss dormida plácidamente en el sofá, con su cabeza en el regazo de Cinna. Sonreí.
-¿Ella está bien?
-Sí. Esta asi hace una hora, no me anime a moverla para no despertarla. La medicación que le dieron es muy fuerte. –Comento.
-Lo sé. Y la seda casi por completo. Duerme casi todo el día. Pero le está ayudando.
-¿Ya cenaste?
Asentí. Había pasado por la casa de mis padres antes de venir y literalmente me habían obligado a cenar con ellos.
-¿Ustedes?
-También.
Fui por agua a la cocina, también le lleve a Cinna. Que me agradeció el gesto. Me senté en un sillón a un costado de él y esperamos a que Katniss despertara. Luego de una hora más, Katniss empezó a dar signos de despertarse. Emitió un ruido desde lo más profundo de su garganta y lentamente abrió los ojos encontrándose con la mirada amable de Cinna. Ella sonrió. Debí haber hecho algún ruido o movimiento porque Katniss se enderezo y miro en mi dirección algo asustada al principio hasta que me reconoció. Una sensación cálida invadió mi pecho en cuanto su mirada se encontró con la mía y me sonrió de forma encantadora. Sentí que me paralice en cuanto lo hizo. Era tan hermosa, tan dulce.
Dios ¿Qué me sucede? Pensé.
Jamas una chica me había hecho sentir asi.
Bueno, solo una vez y solo era un niño. Cuando vivía en Estados Unidos. La fascinación que sentía por esa chica me llevo hasta ella, fui cuando di y recibí mi primer beso.
-Volviste. –Dijo a modo de saludo. ¿Me pareció o vi un destello de felicidad en su mirada? Katniss me desconcertaba, ella me quería a su lado a pesar de lo que le había hecho.
-Dije que lo haría. –No sé cómo pero pude soltar esas cuatro palabras de mi boca. Requirió casi todo mi esfuerzo y resultaba difícil ya que en lo único que podía pensar era en su mirada y sus labios formando una sonrisa solo con verme. Labios que hace relativamente poco había besado sin proponérmelo.
Concéntrate. Me dije a mí mismo. Estas quedando en ridículo.
Katniss esperaba que siguiera hablado, pero en su lugar, Cinna lo hizo.
-No llegó hace mucho. –La voz de Cinna logro sacarme de mi ensoñación y que Katniss centrara la atención en él también ayudo. -Pero has dormido buen rato.
Recordé lo que había traído para ella y fui a buscarlo la caja alargada la había dejado junto a la puerta contra la pared. Además porque debía salir de esa habitación, alejarme y poner mis ideas en orden.
-Peeta ¿estás bien? –Me pregunto Katniss.
-Sí, solo quería mostrarte algo. Ya vuelvo. –Ella y Cinna me miraron confundidos pero me dejaron ir.
Volví un minuto más tarde con una caja de casi un metro y medio de alto y la deposite en el sofá vacio. Me senté y abrí la caja con una tijera que encontré en la cocina.
Mire de reojo a Katniss por su expresión note que había comprendido que era lo que la caja contenía.
-Las conseguiste.
-Sí, me tomo gran parte de la tarde decidirme por un modelo. Puedes seguir usando las que tienes cuando las necesites. Pero creo que andarás bien con estas. Son más cómodas y livianas.
Saque un par de muletas idénticas de metal y plástico negro. La altura se podía ajustar según quien la usara, y la punta superior había una base para apoyar el brazo y unos centímetros más abajo una manija para que ella se sujetara con las manos.
-¿Quieres probarlas? Si no te convencen o te resultan incomodas las cambiare.
Katniss asintió.
Me acerque a ella y Cinna la ayudo a levantarse mientras yo le pasaba las muletas, Katniss las sujeto. Intente ignorar el hormigueo que sentí en la zona que nuestras manos se rozaron. No debía pensar en eso ahora. Me concentre en ver como ella se sostenía sola sobre las muletas que le había comprado. Cinna continuaba con los brazos muy cerca de su espalda para sostenerla en caso de que se cayera. La guie lejos de los sillones y le di su espacio para que ella las probara. Más allá del dolor paralizante que sentía cada vez que apoyaba su pie quebrado contra el piso –y lo seguiría sintiendo por varias semanas-, le resultaban cómodas. Al cabo de unos minutos se volvió a sentar agotada. Se suponía que debía estar en la cama haciendo reposo. En cuanto Cinna se fuera la llevaría a su habitación. Cinna se fue pocos minutos después, prometiendo pasar a verla al día siguiente. Nos quedamos viendo unas películas con Katniss, hasta que note que ella empezaba a pegarse más a mí y apoyarse en mi hombro, cabeceando evidentemente cansada. Tome su mano entre la mía, para llamar su atención. Ella se puso alerta.
-Vamos. Tienes que dormir.
Ella solo asintió. La tome entre mis brazos y la alce. Una vez en la habitación, la deposite despacio en la cama, ella se acomodo y la cubrí con las sabanas. Estaba a punto irme cuando ella me tomo de la mano. Su mano cálida contra la mía, provoco el mismo hormigueo que parecía originarse en las puntas de mis dedos y extenderse por el resto de mi mano y mi brazo.
-¿Si?
-Quédate. –Suplico. Intente negarme, quería negarme. Todo lo que ella provocaba en mi, era tan nuevo y diferente que me asustaba y me desconcertaba. Pero al mismo tiempo, cuando ella me miraba y me pedía algo de esa forma, no me podía negar. Ya suficiente daño le había hecho, estas noches desde el accidente no habían sido fáciles para ella y mi presencia por más increíble que pareciera, la tranquilizaba. No podía negarle eso. Le sonreí y asentí.
-¿Me esperas? –Le pregunte. Ella asintió. Necesitaba salir de la habitación, buscar el pijama que había traído de mi departamento, ir al baño y cambiarme. Cuando volví, Katniss estaba dormida. O al menos eso me pareció porque en el momento que me recosté a su lado, ella abrió los ojos y se quedo mirándome tímidamente. -¿Estás bien? –Asintió.
-Discúlpame por ser tan… pesada.
-¿Tú? ¿Pesada? No tienes idea de lo que hablas. –Me reí. Si supiera lo mucho que disfrutaba de su compañía, jamás me diría eso. –Eres más bien todo lo contrario.
Sin detenerme a pensar en lo que hacía, estire la mano hasta llegar a su rostro. Trace el contorno de su rostro con las puntas de mis dedos, y finalmente también de sus rosados labios. –Cuando hice esto último ella se queda inmóvil, sorprendida y noto que su respiración se acelero un poco. Me detuve y continúe con su cabello.
-Yo elijo cuidarte y estar contigo. –Me hubiera gustado ser mas especifico, explicarle. Pero ni yo entendía lo que me pasaba. Asi que me conforme con darle esa respuesta. –Ahora, duerme. Estaré a tu lado si me necesitas.
Se durmió pocos minutos después. Me quede observándola el tiempo suficiente para asegurarme que se encontrara bien y tuviera un sueño tranquilo. Pero el sueño me venció en menos tiempo de lo esperado y me sumí en la inconsciencia contra mi voluntad.
Desperté poco tiempo después a causa de gritos.
No, otra vez no. Pensé mientras abría los ojos y me encontré con la misma situación de esa primera noche, pero esta vez no gritaba el nombre de nadie. Intente de todo para despertarla y no pude. Hice lo único que me quedaba por intentar, me acerque a ella y la rodee con mis brazos por la espalda y le susurre palabras tranquilizadoras al oído. Katniss poco a poco iba reaccionando. Se removió entre mis brazos, asustada y abriendo los ojos tanto que parecía que se le iban a salir, se le veían algo vidriosos y miraba a la nada como si aun siguiera en la pesadilla. De nuevo, me asuste. Odiaba verla sufrir.
-Soy yo. Todo está bien. Solo fue una pesadilla.
-¿Peeta?
-Sí.
Bajo la mirada hacia mi mano derecha y la tomo entre las suyas, atrayéndola a su rostro, a sus labios. No sabía que pretendía hasta que rozo mis dedos con sus labios aspirando el aroma de mi piel y habló.
-Eres real.
Sonreí.
-¿Pensabas que era parte de tu sueño?
Ella asintió aun sin mirarme.
-Y que luego volvería la pesadilla. Entonces ¿estoy despierta?
Me reí ante su pregunta.
-Eso creo. -Apoye mi cabeza en su hombro. Ella estaba pálida y asustada, aun no creía que estuviera despierta. Pero en cuanto bese su mejilla recupero algo de color al ruborizarse. Eso pareció traerla nuevamente a la realidad. Sabía que tendría ese efecto, era tan impresionable. –Se siente real ¿no?
-Ahora te creo. –Por primera vez giro un poco la cabeza para verme. Ahora estaba tranquila y su mirada ya no lucia vacía. –Gracias.
Me costó convencerla, pero se volvió a dormir. No me separe de ella en toda la noche. Cuando desperté, Katniss estaba despierta, sentada sobre la cama con la espalda apoyada en el respaldo observándome con una sonrisa tranquila en el rostro.
-Buenos días. –Me saludo.
-Buenos días. ¿Qué hora es?
-Las siete. No podía seguir durmiendo y me desperté hace una hora.
-¿Pesadillas? –Pregunte.
-No. Simplemente ya no tenía sueño. –Parecía sincera. Presiono la pierna sana contra su pecho y apoyo su cabeza sobre su rodilla.
-¿Lo mismo de siempre? –Pregunte. No me había hablado de su pesadilla, ni yo quise preguntarle.
Sonrió con tristeza.
-No. Esta vez fue contigo.
-¿Conmigo? –Ahora sí que no entendía nada.
-El accidente que sufriste. –Explicó. –Supongo que me quede algo alterada con lo que me contaste.
-¿Tenia doce años?
-Soñé con un niño rubio y ojos azules, con tus rasgos, pero más pequeño. Pero creo que el niño que soñé no le hace justicia a lo que tú debiste ser a esa edad. –Sonrió. –También iba un niño de pelo oscuro y su padre. Soñé todo tal cual me lo contaste. Y cuando sentí tu voz llamándome desperté aterrada.
-Ahora entiendo tu comportamiento. Y ese "eres real"
-Seguro parecía una loca.
-No, solo una chica alterada por una pesadilla. Asi que ¿no te puedo contar nada malo sin que posteriormente tengas pesadillas? A mi tomo años superarlo. No alcanza con que yo las tuviera ¿ahora las debes tener tu también?
Katniss sonrió un poco.
-No te burles.
-No me burlo. Pero arruinaste mi plan.
-¿Tu plan?
-Cuando estuvieras bien pensaba invitarte a salir. –Me miro sin entender. –Ya sabes, llevarte a ver una película de terror al cine. –Sonreí y le guiñe un ojo. Solo quería distraerla y que se olvidara de la pesadilla. Ya era demasiado malo que yo las tuviera en un momento de mi vida.
-Que romántico, Peeta. –Dijo con sarcasmo y enojo. Me dio un fuerte golpe en el hombro. Que me dejo doliendo por varios minutos.
-Al fin actúas coherentemente. Buen golpe, Katniss. Si hubiera sido en la cabeza seguro me hubieras noqueado.
-¿Quieres que te noquee? Porque, lo haría con mucho gusto.
-Me gustaría verte intentándolo. A diferencia de ti, yo puedo correr. –Me dirigió una mirada envenenada. Yo salte de la cama, antes de que me pudiera hacer cualquier cosa. Katniss se cruzo de brazos molesta, pero no se movió.
-¿Ya te dije que te odio? –Me preguntó.
-Sí. Una vez. No vuelvas a romper mi corazón por segunda vez repitiéndomelo.-Simule tristeza. Aunque en el fondo me estaba divirtiendo mucho, porque sabía que no lo sentía en realidad.
Katniss suspiro ruidosamente. Yo sonreí y salí de la habitación.
Prepare el desayuno y se lo lleve a la cama, ella seguía igual que cuando la había dejado, pero no tan molesta. Deje la bandeja en medio de la cama y desayune con ella.
-He llegado a la conclusión de que te gusta provocarme.
-Que observadora. Pero ahora solo quería distraerte.
-Lo conseguiste. ¿No piensas ir al trabajo? –Me pregunto.
-No te puedo dejar sola.
-No me dejarías. Cinna te acaba de enviar un mensaje diciéndote que vendrá ahora.
-¿Revisaste mi teléfono? –Pregunte incrédulo.
-¿Qué querías que hiciera? No paraba de sonar. Vi el nombre "Cinna" en la pantalla. No parecía tan privado y lo dejaste al lado de mi mesita.
-Bien. ¿Se quedara contigo todo ese tiempo?
-Eso dijo.
-Entonces, lo hablare con él.
Cinna llego media hora después. Katniss quiso quedarse en la cama esta vez por el dolor. Hable con Cinna y llegamos a un acuerdo, él la cuidaría en la mañana durante mi horario de trabajo hasta el día que Johanna llegara.
Fui a la oficina. Mary se sorprendió al verme mientras salía de su oficina y me vio por casualidad, le había dicho que me tomaría algunos días libres y ella había cancelado y reprogramado todos mis compromisos.
-Que sorpresa verte por aquí. –Me sonrió a modo de saludo.
-No pensaba venir. –Me siguió hasta mi oficina. Me senté en mi lugar habitual y ella se sentó del otro lado del escritorio.
-Pero…
-Llegamos a un acuerdo con un conocido de ella y ahora la está cuidando.
-¿Cómo se encuentra?
-Está mejorando. El problema es la fractura. Su recuperación demorara un tiempo.
-Qué bueno que puedas tener una buena relación con ella.
Pensé en la discusión de hoy y me reí.
-No lo creas. A veces quiere matarme. –Dije sonriendo. –Es muy divertido.
Mary me miro confundida.
-¿Qué tiene de divertido que quiera matarte?
-Tendrías que verla.
-¡Oh, esa mirada!
-¿Qué?
¿Acaso había percibido que Katniss me estaba empezando a gustar? ¿Tan evidente era yo? No, no podía ser eso por más que Mary me conociera desde que era un bebé.
-Nada.
-Nada es algo. Dilo.
-No. No sería profesional.
-¿Y desde cuando tenemos una relación profesional? –La interrogue. Siempre fue como una segunda madre para mí. Siempre me aconsejaba y me decía lo que pensaba.
-Desde ahora. –Dijo de forma misteriosa. –Trabaja, chico. Por cierto, la joven que entreviste.
-¿Qué sucedió con eso?
-La llame con la idea de cambiar el día de la entrevista, debido a que tú me dijiste que reprogramara algunos de tus compromisos. Parece que ha tenido un accidente y no sabe cuándo podrá venir. He estado considerando las otras opciones y sería bueno que lo decidiéramos juntos.
-Está bien. Si quieres déjame todo y más tarde lo veré.
Mary salió y yo puse al día con el trabajo pendiente. Volvió poco después con varias carpetas en la mano. Las deposito en mi escritorio y se marcho. Para la hora del almuerzo yo seguía trabajando. Recibí un mensaje de Finnick que decía:
"¿Salimos a almorzar?"
"¿Quién te dijo que estoy trabajando?" En ningún momento había salido al pasillo, ni lo había visto.
"Nadie. Yo te vi llegar. Parecías estar muy concentrado, por eso no me acerque a saludarte."
"Disculpa, yo no te vi."
"Entonces ¿aceptas? ¿O saldrás corriendo a ver a la chica?"
"Está bien, nos vemos en unos minutos afuera."
%%%%%%%%%%%%%%
Traje nuevo capítulo.
Espero que les guste.
Mañana publicare el siguiente. Pensaba publicarlo todo de una vez pero decidí dividirlo a último momento, porque le agregue más diálogos (sobre todo con Finnick) y me quedo más largo que el original. El próximo será exclusivamente con Peeta y Finnick. *-* ¿Ya dije que amo a los dos? Son dos de mis personajes masculinos favoritos (y también Cinna y Haymitch). :3 Solo que a Finnick y Peeta los prefiero como novios jajajajaja
¿Hay algún personaje masculino o femenino que aun no esté presente y les gustaría que aparezca? Si no lo he considerado o incluido en la historia (de todo lo que llevo escrito) lo hare solo con que me lo pidan. ;)
Nos leemos mañana.
Lucy N. Mellark Eaton
