ETERNAMENTE AMADO

CAPITULO XIII

INTRIGA

Cinco días después.

Abrí mis ojos…

La luz del ventanal filtraba por entre las cortinas, Edward dormía a mi lado.

Estire mi mano y toque su rostro. El tomó mi mano y depositÓ un beso en mi palma.

Me libere de su agarre, me senté en la cama, podía sentir mi estómago dando vueltas.

Corrí hacia el baño, me arrodille y comenzó a salir por mi boca un líquido algo consistente desde mi interior.

–Mierda– dije en voz baja, no quería que Edward me viera, arrodillada mirando mi reflejo en el fondo del retrete

–¿Que sucede amor? – cuando reaccione estaba parado a mis espaldas. Sentada sobre la tapa le respondí…

–No lo sé, me siento mal – si sabia, lo más probable era que estuviera embarazada.

En otra etapa de mi vida, me hubiese alegrado acunar un bebe en mi cuerpo.

Flashback de Bella

En mi vida todo ha pasado velozmente.

Cuando me casé con Jake al poco tiempo quede embarazada, para él, mi exceso de peso me había convertido en una mujer poco sexy, por lo cual buscaba en otras mujeres saciar su deseo carnal.

Vicio que le quedó arraigado, motivo por el cual, constantemente saciaba sus ganas en cuanto mujer se le cruzaba.

Pensé que con la llegada de nuestro segundo hijo, nuestra relación se afianzaría, el tomaría mas responsabilidad y seriamos felices con una familia.

Por el contrario Jake frecuentaba diariamente otras mujeres , volvía a altas horas de la madrugada embriagado de olor a sexo y tabaco barato.

Mi vida era desdichada.

Algunas noches las he pasado en vela, con mis hijos aun pequeños, llorando por la mala elección de vida que había hecho.

Si hubiese aceptado la invitación de Edward para ir a esa fiesta, quizás mi historia seria diferente. Siempre lo lamentaría.

–Vamos amor – me tendió su mano para levantarme todos los líquidos de mi estómago se agitaba en mi interior – te quedarás en reposo hasta que mi padre te revise.

–De acuerdo – no podía oponerme, realmente me sentía descompuesta. – dile a Alice que la necesito, por favor.

Me subí a la cama. Me arrope y el comenzó a bajar los escalones casi saltando.

Alice entró a la habitación, cerró la puerta y se sentó a mi lado.

– ¿Que sucede Bells? –preguntó preocupada

–¿Creo que estoy embarazada – mi voz apenas sonó en un susurro.

–¡¿Qué?! , me preguntó entre alterada y sorprendida ¿Cómo lo sabes?

–No lo se. Sospecho por los vómitos de esta mañana. – mi sospecha podría ser cierta.

–¿Bella que harás? ¿Que le dirás a Edward…?

–¡NO, por favor, a Edward!. No. – le implore a mi amiga, que guardara silencio.

–Bells lo notara cuando crezca tu barriga.

–Lo se. De todos modos, no estoy segura.–Le dije encogiéndome de hombros–Necesito que me consigas una de esas pruebas de embarazo.

Cuando Alice se marcho, me di un baño, cruce un par de palabras sobre mi salud con Edward y decidí acostarme nuevamente.

–Bella–ingreso Alice nuevamente a la habitación– Deberás confiar en Carlisle. Me resulta muy difícil ir al pueblo a comprar la prueba de embarazo.

–Tranquila, no te preocupes, ya veremos que hacer.–le dije convencida. –Necesito descansar ahora.

–Me quedare por si necesitas algo.–Alice se recostó a los pies de la cama.

Me dormí pero aun así pude escuchar la conversación, en apenas un murmullo de voces cuando Edward ingreso a la habitación.

– ¿Duerme? –Apenas susurró Edward

–Si, necesita descansar…

–Alice, ¿Cuánto me quieres?

–Mucho, eres mi hermano mayor…

–Y, tú serias incapaz de ocultarle algo a tu hermano ¿verdad?

–Verdad, ¿a que viene tanta vuelta ?– seguramente Alice guardaría mi secreto.

– ¡Veras! Estoy interesado saber que te confió Bells cuando te llamo.

–Edward ¿tú me quieres?

–Por supuesto. Más que a mi vida.

– ¿tu serias capaz de pedirme que traicione la confianza de una amiga?

Edward rompió en carcajadas.

–Que demonio más astuto eres. Por eso te quiero tanto.

Al bajar los escalones, se oían más alejadas sus carcajadas.

Alice acaricio mi mano.

–Duerme amiga. Tú secreto esta seguro conmigo.

Por la tarde Edward durmió a mi lado.

Al llegar Carlisle, me reviso, presionó mi abdomen, iluminó mis pupilas. Me tomó el pulso, debía contarle mis sospechas. Tome fuerza y le comente todas mis dudas.

Me aconsejo tomar una muestra de sangre para realizar la prueba y me prometió total discreción. Según el resultado hablaríamos con Edward.

Esa noche me sentía mejor.

Me levante para cenar en familia, para mi sorpresa al acercarme al ventanal de la sala observe una jauría de perros salvajes, negros como la noche…oscuros como la quietud de las sombras.

Por instinto me aleje mientras esa media docena de demonios en la noche me mostraban sus hileras de dientes que enmarcaban sus fauces. Un frio intenso y demoledor recorrió mi espina dorsal.

–Tranquila mi amor.–me tomó Edward por los hombros– Son perros de ataque adiestrados.

–¿Son asesinos?–mi tono elevado lo tomó por sorpresa. Debía reconocer que me sentía apabullada. El semblante de los perros amedrentaba a cualquier valiente.

–Me teme que sí.–respondió un tanto divertido.–Observa con atención.

Ante mi mirada atónita deslizó la puerta vidriada, emitió una orden dura y sonora. Los canes obedecieron tragándose la ferocidad de hace un momento.

–Ven mi amor. Ya puedes salir.

–¡NO!.Ni en un millón de años.–estaba realmente loco si pensaba que traspasaría esa puerta del ventanal y me expondría a mi suerte.

–Bells, debes dejar que te olfateen y te sorprenderás.–me dijo fascinado observando el semblante de esos demonios que habían sucumbido ante sus encantos.–Me quedaré a tu lado.

–Okey. Vivirás con un cargo de conciencia si me atacan y me despedazan.–le sonreí de costado.

Deslice suavemente el ventanal, observando el accionar de los perros que me ladraban enloquecidos. Tome coraje y atravesé medio cuerpo por el ventanal. Nuevamente se escucho la voz de mando, todos se sentaros sobre sus cuartos traseros y ambos nos mirábamos desconfiados.

Edward tomó mi mano, la cual ofrecía cierta resistencia, la acercó al hocico del macho con más porte, con un ancho pecho, parecía el más peligroso de todos. Y este la olfateo una y otra vez. Paso su asquerosa lengua por la palma de mi mano.

Su mirada asesina comenzó a transformarse en una mirada tierna y el resto de los perros observaban la escena. Al primer movimiento de su rabo todos lo imitaron y en un segundo esos fantasmas de la oscuridad actuaban como pequeños gatitos en celo.

Refregaban su hocico sobre mi pierna, me olfateaban y agitaban su rabo en señal de juego.

–No entiendo nada–le dije con expectativa en mi rostro.

–A ti…no te atacaran. Tomamos todas las preocupaciones. Debajo de la escalera duermen cuando no montan guardia. En ese lugar duermen con tu fragancia inundando todos sus sentidos. A mi familia la conocen muy bien, los hemos criado a biberon.

–¿Qué fragancia ?–no entendía a que se refería, seria a mi olor. Acerque mi brazo a mi nariz y me olí.

–¿Ves a lo lejos?–señalo con su dedo el recoveco que se formaba debajo de la escalera en el exterior.–En ese lugar duermen y nuestras sabanas los abrigan por las noches. Tu exquisita fragancia los embriaga y sueñan contigo.–se sonrió al ver mi expresión de desaprobación. Lo que me faltaba, un par de perros enamorados corriendo detrás de mi.

–¿A mi también me obedecen? –quería sacarme esas bolas de pelos con patas de encima.

–Observa…¡Corre!–grito en mi cara soltando mi mano.

Me tomó de sorpresa su orden. Comencé a correr tanto como mis torpes pies me lo permitían, mis movimientos parecían divertidos para él por la manera que me miraba y se sonreía.

Recorrí todo el borde del lago, él pisaba mis talones y los perros nos perseguían furiosos, sus ladridos enloquecidos apuntaban a las piernas de Edward como queriendo derribarlo. Sus miradas tiernas se transformaron en asesinas. Sentí miedo por él. Aumente la velocidad de pronto me tomo por la cintura y rodamos entre la vegetación. Me aferré a su cuerpo las bestias nos mostraban sus feroces fauces con sus perfectos colmillos listos para desgarrar. Era el momento justo para probar si me obedecían, emití la orden con voz temblorosa pero segura, en un segundo se rompió la formación de ataque y todos sentados otra vez. Pero no dejaban de observar los movimientos de Edward hacia mí.

–De haber sido Jake…me hubiesen destrozado. –comento de manera risueña mientras nos incorporábamos y caminábamos de regreso.

–¿No lo conocen?¿Como lo atacaran?

–Sencillo. Cuando Emmet propuso traerlos aquí los encerramos en la caravana dos días sin alimento, solo con agua. Su instinto asesino se potencio por el solo hecho de respirar su aroma por solo cuarenta y ocho horas. El día que los liberamos salieron enceguecidos en su búsqueda regresando a las horas por haber perdido evidentemente su rastro.

–¡Son tan hermosos!–mientras caminábamos nos rodeaban a cada paso que dábamos.

–Solo dos entraran para protegerte. Mañana Emmet traerá algunos más.

–Pero ya no podrán reconocer el aroma de él.–habían pasado varias días y la caravana había sido ventilada. Me miro y sonrió.

–¿No sabes como funciona? – dijo divertido– Son como los lobos responden a un alfa, es ese de allá.–señalo a un ejemplar de pelaje mas oscuro, su mirada de desconfianza te calaba hasta los huesos, creo que fue el único que no buscaba mi mano para ser acariciado como el resto.

–¿Tantos perros? –casi como una docena, yo no era muy amante de ellos.–Serán un presupuesto en alimento.

–Atentan una y otra vez contra tu vida .¿y te preocupas por el alimento?–carcajeamos juntos.

Al entrar a la sala Jasper y Emmet jugaban a los videojuegos. Alice acomodaba los trastos para cenar y Rosalie trozaba el pollo.

Cuando nos disponíamos a cenar los animales se recostaron a cada lado de mi asiento observando cada movimiento de los comensales.

El resto descansaban custodiando cada entrada a la casa. Conversábamos todos, me sentía feliz por haber cenado en familia, salvo por Rose que apenas me dirigió la mirada solo un par de veces y realizaba algún que otro comentario mal intencionado para mi.

Entre todos ordenamos todo. Preparados para ver alguna película y tomar un café.

–¿Y tu padre, aun no ha llegado?–lo mire al tiempo que le preguntaba.

–Hoy vendrá con Esme, indudablemente a pasado a buscarla.–comentó risueño.

–¿Seguramente le daremos tu habitación?–sonó a pregunta pero era una afirmación. No me parecía correcto que durmieran incómodos, por mi culpa, que era la causante de tantas modificaciones en el ritmo de vida de estas personas.

–NO…Bella no tengo intensiones de dormir lejos de ti.–protesto Edward

–Mi amor…estaremos cómodos en el sofá.

Alice interrumpió nuestra pequeña discusión.

–Vamos, siéntense todos que he preparado un pastel de chocolate para acompañar el café –dijo, separándonos y dando una vuelta completa con un movimiento rápido y ágil, mientras cortaba el pastel y servía la infusión.

–Por nada del mundo me perderé tu pastel, hermanita.–rio Emmet saboreándolo en su imaginación.

–Lo siento, será en otro momento.–le dijo Rosalie con una mirada fría.–Pero debemos marcharnos antes de que sea demasiado tarde.

–¡¿Se marchan todos?!...–dije en tono de desaprobación, mientras tomaba mi café.

–Solo nosotros. ¿Qué piensas que no tenemos una vida?. Estoy harta de ti y de este lugar.–me respondió de manera ofensiva.

–Lamento mucho tu mala estadía. Pensé que eras feliz estando en familia. –la voz de Edward sonó dolida por las palabras de ella.

–¡No lo digo por ti!–aclaro la rubia engreída que me hecho una mirada despectiva.

–Si lo dices por Bella, lamento decirte que es como si lo dijeras por mí. Además deberás acostumbrarte porque tengo pensado que sea parte de esta familia.

–Es tu vida…no la mía y será tu decisión. Tú cavarás tu propio foso y no estaré para sacarte.–soltó toda su bronca mientras caminaba nerviosa ante la mirada de desaprobación del resto. Sin embargo la entendía, de un día para el otro ingrese a sus vidas cargada de problemas y poniendo a su familiares en peligro constante. Me merecía esas palabras.

–Quizás en unos días recuperemos nuestras vidas y tengas que tragarte esas palabras.–aclaro mi amado frunciendo el entrecejo y usando un falso tono de reproche.–De todas maneras Rose tendremos una charla, te daré la oportunidad de destilar todo tu veneno y expresar tus sentimientos hacia Bella.–continuo bebiendo su café restando importancia a sus palabras.

–Emmet recoge mis cosas.–le dijo Rosalie en un tono autoritario.–No me siento bienvenida en este lugar.

Abrió la puerta de la entrada principal y salió de manera intempestiva, cerrando de un portazo.

–¡Regresa cuando lo desees!–el grito de Edward salió expulsado desde los mas profundo de sus pulmones.

Emmet nos saludo a todos prometiendo que regresaría mañana y que hablaría con ella.

Aun no comprendo que es lo que la arrastra a tratarme así. El pasado pensé que había quedado enterado para nosotras. Solo una vez hable con ella. Y eso fue hace años en esa bendita fiesta de graduación en donde me pidió que me alejara de él sino quería ser lastimada por la vida de Edward que llevaba de excesos, como todo adolescente adinerado.

¿Qué pensamientos la impulsaban a reflotar todo el pasado?. Algún día tendré que preguntárselo. Quizás él también pueda aclararme un par de situaciones.

Definitivamente este no era el momento, me sentía algo inquieta deseaba que llegara Carlisle con los resultados y pedía en cada plegaria que sean negativos.

De estar embarazada Edward se alejaría de mi lado, volvería a rodar por la vida.

Una mala jugada del destino, que estaba empecinado con ponerme las cosas difíciles.

Mi corazón no estaría con el hombre que amo y tendría un hijo al cual nunca vivirá con su padre, un padre trastornado por los celos y con poco respeto por la vida por atentar contra la mía.

Mi monólogo interno comenzó a preocupar a Edward, mi mirada ausente y mi expresión sombría podía jurar que hacían estragos en su corazón.

Lo mire y lo regalé una sonrisa apenas una fina línea en mi rostro. Su expresión de su rostro era igual a la mía, de todas formas me devolvió una mueca que intentaba dibujar una sonrisa y posó sus manos en mis hombros atrayéndome hacia él. Ese gesto tan de él, provocaba que me derritiera en sus brazos y desear no separarme. Me envolvía con tanta ternura que mi cuerpo vibraba a cada roce de sus manos.

–Todo va a estar bien, cariño.–no pude o no quise evitar rodearlo con mis brazos , me escondí en su pecho y explote angustiada. Mis lágrimas fluían a caudales y mi garganta emitía sonidos lastimosos que por momentos me quedaba sin aire provocándome una sensación de ahogo muy dolorosa.

–¿Por qué lloras?–me paso la mano por mi mejilla y me acomodó el pelo formando una coleta con su mano. Me sentía una chiquilla.

Lo mire. Furiosa por la situación y le grite en su rostro.–¡Estoy embarazada!–mi rostro volvió a la posición inicial contra su pecho. El acariciaba mi melena.

–Me lo imaginaba.–el tono lúgubre de sus palabras me alarmo. Tuve la sensación que se alejaría de mi cuerpo, levantándose enojado.

–¿Solo eso me dirás?¿No estas enojado?–mire en la profundidad de sus ojos para ver la expresión de su alma al responderme.

–De ser así….estaré contigo.–respondió muy tranquilo como pensando y sintiendo cada palabra que era expulsada al exterior por su boca.

–¡Edward!–le grite–¡Acabo de decirte que llevo un hijo de Jake en mis entrañas!–grite con toda mi fuerza ante la mirada desconcertada de los demás.–¡Maldito seas!–hable en apenas un hilo de voz–No puedes ser tan tolerante.–la ira contra mi ser crecía en mi, no me merecía un hombre tan bueno en mi vida.

–¿Qué esperas que te abandone?

–Si…–le respondí sollozando.

–Eso no pasará. Quizás porque tengo la esperanza de que ese hijo sea mio.–me dejo boquiabierta.

–¿Una porción más de pastel?–dijo Alice levantando la espátula en señal de distracción para dar por finalizada nuestra charla.

La puerta principal sonó por los golpes del puño de Carlisle.

–¿Llegamos en mal momento?–dijo en tono de broma, aunque el aire se sentía tenso.

–Siempre serán bienvenidos.– me beso la frente y se acercó a recibirlo con una amplia sonrisa. Esme ingreso del brazo de su esposo.

–¿Cómo te sientes pequeña?–me pregunto Esme con extrema dulzura y apoyo la palma de su mano en mi vientre. Provocando en mí, una punción en todo mi cuerpo que ese gesto confirmaba todas mis dudas.

Diablos, pensé, seguramente Carlisle se lo habría confirmado.

La expresión de sorpresa y confusión en mi rostro ante el toque de Esme, inquieto un poco a Ed. Lo vi marcharse con muda resignación, me imagino que una sensación de pánico lo invadió ante la certeza silenciosa de su madre.

Abrió el ventanal tomo una pelota de tenis y comenzó a arrojarla una y otra vez a los perros que corrían divertidos.

Me aleje con dos manchas de roja cólera en mis mejillas, mientras lo observaba al pie del ventanal dejar el juego para pararse a la orilla del lago y mirar la misma nada en plena oscuridad.

Alice y Jasper se habían retirado a descansar. Mientras que Esme y Carlisle tomaban un café en la sala.

La pena inundo mi corazón de solo pensar en el dolor que le provocaría a él mi estado de gravidez.

–¡Bella!–me llamo Carlisle al tiempo que tomaba un sobre blanco del interior de su gire sobre mis pies.

–¿Esos son los resultados?–le pregunte mirando el sobre que tenia en sus manos. Y me lo extendía para que lo tome.

–Si. Ábrelo. Cuanto antes sepas la verdad podrás resolver que hacer con ella. Confiamos en que decidirás lo correcto.–su cálida mirada me transmitía esperanza.

–Bella…un hijo será una bendición para esta familia.–dijo Esme con lágrimas en sus ojos.

–Lo se.–mientras tomaba el sobre ante la mirada atenta de ellos, Ed ingresaba a la sala con su rostro helado por la noche.

Subí los escalones de dos en dos, entre al baño con mucha prisa, trabé con el cerrojo.

Abrí el sobre, tome la hoja con las manos temblorosas, podía jurar que mi corazón palpitaba alocadamente y sentí tensarse mi estómago.

Leí el papel detenidamente como quien lee una condena a cadena perpetua.

–¡Bella!¡mi amor abre la condenada puerta!–grito mientras propinaba golpes furiosos a la madera. Arrugué el papel sobre mi pecho, mis lágrimas recorrían mis mejillas.–¡Abre por favor!–dijo suavizando el tono de su voz.

Tome el cerrojo y lo comencé a girar lentamente pensando en cual seria su reacción.


DISCLAIMER

Crepúsculo, Twilight, New Moon, Eclipse, Amanecer, Breaking Dawn así como el resto de títulos y personajes asociados a la serie escrita por Stephenie Meyer,

Son propiedad de Stephenie Meyer y asociados.

Este fanfic es un trabajo hecho por una fan(luz de luna), creada con el único propósito de entretener y de dar vida a estos geniales personajes en otro contexto que son de mi invención.

La información o algunos nombres están tomados de los libros editados en español por Alfaguara (Santillana) y por las webs de Stephenie Meyer . Las imágenes e información de la película pertenecen a Summit .

GRACIAS POR SEGUIR ESTA HERMOSA LOCURA ..

...

MIL BESOTES A TODAS LA QUE DEJARON SUS PALABRAS PARA ALIMENTAR EL DESEO DE SEGUIR ESCRIBIENDO PARA USTEDES...

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