Este capitulo va para mis hermosos seguidores, como para las personas que cumplen años esta semana:
Felicidades a :
KaItOsCaRLEt PF y Akari Yami
AI NO MONOGATARI
Capitulo 14:
Kabausaiga
Llegaron a la puerta de la habitación, la cual abrió abruptamente, aventándola hacia el interior, dejándola caer de costado en el suelo con fuerza, provocando que el sonido del golpe suene por todo el recinto.
— Sessho… ¡Déjame explicarte! — Estaba asustada.
—¡Cállate hembra! Te enseñare quien es tu único macho, a la única persona que puedes abrazar, la única persona que te puede tocar — Decía al cerrar el lugar.
Todo paso en tan solo unos instantes, sentía la molestia de Sesshomaru por todo el lugar, el ambiente era pesado, estaba algo nerviosa, su actitud la tomo completamente por sorpresa. Él no había alzado la voz en ningún momento, pero cada palabra dicha la decía con un tono severo, voraz, lleno de determinación, además de que sus movimientos eran agresivos con ella.
Se puso de pie rápidamente, y tomo de las ropas al joven frente a ella, interceptándolo cuando se giro después de cerrar la puerta corrediza.
— Sesshomaru, discúlpame si hice algo indebido — Le decía, quizá no fue lo mas correcto aceptar el presente, además ella si había notado el interés en Toranosuke y lo paso por alto en todo momento.
— Ese es el problema Kagome — Contesto levantándole la barbilla con sus dedos — No sabes si hiciste algo mal.
Su mirada era severa, jusgativa. Él la miraba con reproche.
No supo en que momento fue en el que sus labios se unieron, amaba esos labios. El beso se torno brusco y salvaje, sediento, lleno de pasión y coraje. Le llego el sabor metálico a sus pupilas gustativas al momento que su pareja le mordía los labios en medio del éxtasis.
Rompieron el beso a falta de oxigeno en sus pulmones, su respiraciones descontroladas, completamente agitadas. Kagome la miraba sonrojada, jadeante, tratando de recuperar el control.
—¡Sessh..! — Quiso llamarle, quería explicarle.
—¡Calla! — Ordenaba, volviendo a tomar el control en sus labios salvajemente, sacándole un gemido. La arrincono con fuerza contra la pared, su piel ardía. Nunca la había besado de tal manera. Sintió como él rompía el beso para besarle el cuello de la misma manera ardiente, sentía sus labios en su piel, llegando al pie del hombro donde le enterró los colmillos justo en la marca, sacándole un alarido de dolor, pero en vez de parar le beso para volverle a morder.
Trato de aventarlo, alejarlo de ella a causa del dolor, pero solo lo movió unos centímetros para que el se apegara a su cuerpo nuevamente con fuerza, sacándole un nuevo gemido. Beso el cuello hasta que sus dientes atraparon su oreja, sintiendo su respiración.
—Eres mía, de mi propiedad — Susurro a su oído lleno de arrogancia, sintiendo como ella se tensaba en el acto.
—¡Quítate! — Le grito con fuerza, sus palabras le herían. ¿Acaso solamente era eso para el? ¿Un objeto de su propiedad?
Trato de quitárselo de encima, pero le fue imposible, él le superaba en fuerza, trato de golpearlo pero no logro hacerlo simplemente le hirió con sus garras. Sesshomaru atrapo sus manos, empotrándola contra la pared y las puso encima de su cabeza sosteniéndola de las muñecas.
Sentía como las lagrimas corrían por sus mejillas, deslizándose, dando a flote una parte de su dolor, de ese sentimiento que le oprimía el pecho, carcomiéndole el alma. Ella quería a Sesshomaru indudablemente, le encantaba sentirlo cerca, amaba la forma de su cuerpo, pero amaba mas cuando la hacia de el, cuando la tomaba.
No quería llorar, no quería mostrase débil, no quería que viera cuanto le afectaba, si él la consideraba un objeto, no debería de ser causante de sus lagrimas, no se las merecía.
— ¿Te molesta mi presencia ahora? Acostúmbrate por que es la única que tendrás siempre— Rompiéndole las ropas de un tirón con sus garras, dejando su cuerpo al descubierto. Sin decir una palabra mas empieza a besarle la barbilla con fiereza bajando poco a poco hasta posarse en sus pechos, dejando leves marcas en el recorrido, su piel estaba roja a causa de la fricción.
Le molestaba que le besara después de lo dicho, Por que para el solamente era un acto carnal cuando para ella era hacer el amor.
—Aléjate de mi, por favor — Su voz era un hilo, débil y sumisa — Sesshomaru… por favor, no hagas esto
—¿Te gustaría que fuera tu amigo? — Le recrimina mordiéndole el pezón, mientras su mano libre se encaminaba a su intimidad, masajeándola.
—¡Eres un idiota! — Le ofende, mientras le propina un rodillazo en el pecho ¿Cómo podía decirle esas cosas? ¿Es que acaso no le había demostrado que le quería? Era una estúpida, él era toda para ella, y ella era una adquisición de placer para el, algo que lo hacia sentir macho.
No supo en que momento, él la giro impulsándola contra la pared obligándole a meter las manos para evitar golearse de cara con ella, sus cabellos caían a un costado de ella, fue cuando lo sintió de golpe sacándole un gemido de dolor, provocando que mas lagrimas corrieran por sus mejillas.
—¡Sesshomaru! — Lloro sin obtener respuesta.
No tenia fuerza para resistirse, sentía como si su voluntad se hubiera menguado de alguna manera, lo único que hacia era enterrar sus garras y agarrase con fuerza del armario y la pared, la penetraba con fuerza, a cada embestida era un golpe certero, escuchaba como su piel sonaba a cada acometida, a cada movimiento. Él la sostenía con fuerza de las caderas enterrándole las garras con cada arremetida, gruñía de placer a sus espaldas, no cesaba el ritmo si no que a cada segundo lo intensificaba aun mas, de vez en cuando ayudándola a sostenerse posando una mano en su vientre.
Intento apartarlo, tenia que quitarlo antes de que cayera en su juego, intento pasar una de sus manos para alejarlo de ella, pero no sirvió de nada, al contario, su pareja la tomo obligándola a erguirse un poco para profundidad el contacto, no pasaron mas de unos escasos minutos en esa posición cuando, lo sintió pasar sus manos de la cadera a su cintura sin detenerse, pero bajando el ritmo pasando después a sus pechos pegando su espalda con su pecho, haciendo movimientos circulares con la cadera, fue todo, sintió como su cuerpo se desvanecía ante tal cercanía de su pareja, sus piernas le fallaron, le falto fuerza, dejándose caer, mas sin embargo él la sostuvo evitándolo, pasando un brazo por sus pechos abrazándola por su hombro, mientras que el otro estaba abrazándola por las cintura situándose en su vientre, acortando al distancia entre ellos, le sintió besarle el cuello gracias por la cercanía que les permitía esa posición, quería tirarse al piso el no se lo permitió ante la cercanía del orgasmo, sentía el vaivén de el en su intimidad sin detenerse en ningún instante.
Terminando en un grito seguido por un gruñido.
Estaba excitada, increíblemente excitada, no recordaba el haberse sentido de tal manera antes, no podía creer las sensaciones que ese macho podía ocasionarle, hace tan solo unos minutos se sentía, humillada, herida, desolada y ahora simplemente lo anterior no existía, en este instante lo único que quería era ser su mujer, disfrutar del éxtasis que sentía, que la poseyera una y otra vez.
Se giro mientras le besaba con desesperación, ante la adrenalina obtenida con anterioridad, rasguñándole la espalda a consecuencia de la pasión, no quería lastimarlo, pero simplemente no podía reprimirse, sin pensar mucho las cosas cuando se separo de sus labios comenzó a besarle el cuello, dándole mordiscos en su recorrido, siguiendo hasta el pecho.
Los sonidos que rodeaban el lugar era gruñidos, gemidos guturales, alguno que otro grito ahogado en algún beso
No podría creer que había intentado negarse a este hombre, es que por mas que lo hubiera querido no podía, le quería, le gustaba, le excitaba, era imposible. Aunque no iba a permitir que se saliera con la suya, quería ser rudo, pues ambos lo serian.
Era su turno, se dejo ir contra el tumbándole con energía en el tatami de espaldas, siguiéndole mientras se posaba encima de el, dándole una cachetada para después besarlo con rudeza obteniendo un sabor metálico, teniendo como respuesta un gruñido mientras le enterraba los dedos en la melena azabache y ejercía presión jalándole los cabellos siguiendo su tosco beso.
Era protagonista del vaivén de sus cadera encima de él, le gustaba poder verle el rostro, ver como lo hacia gozar, saber que ella le causaba ese estado. De un momento a otro él la cargo sin romper la unión volviendo a chocar su espalda contra la pared, obligándola a subir una pierna a su hombro, profundizando el contacto.
Sus gemidos resonaban en toda la habitación sin cesar, de vez en voz sonaba un golpe que advertía algo se había destrozado. La luna que observaba todo el proceso que seguía la pareja de Youkai, pero esta noche estaba indudablemente distinta, era una hermosa luna llena pintada de color roja, con detalles anaranjados.
Un en gemido en forma de grito seguido de un fuerte gruñido animal, resonaron por todos los alrededores del lugar, en el monte, provocando que algunas aves salieran volando de sus hogares.
-.-
Se incorporo de su lugar en el gran futón, observando como dormía plácidamente su hembra a su costado, su respiración era tranquila, completamente distinta a la que pudo tener algunas horas atrás, el semblante en su rostro era pacifico, era tan hermosa, ella era todo un ángel, su ángel.
Sonrió de lado ante sus pensamientos, sin duda esa que estaba a su lado era suya y de nadie mas. Quizá fue un poco rudo con ella, pobre de su Kagome, pero tenia que entender que ya no era una hembra libre, no podía dejar que cualquiera la tocara.
Duro algunos minutos observándole, tratando de memorizar su hermoso rostro, retiro algunos cabellos que caían sobre su cara obstruyéndole la vista, y acomodándoselos, peinándolos en un movimiento, se acerco con cuidado, para besarla suavemente, notando como ella soltaba un suspiro y sonreía, no quería despertarla, quería dejarla descansar después de extenuantes horas de actividad física, tomo la sabana que quedaba de lado y la tapo evitando que tuviera frio, mientras se levantaba y corría una de las puertas del balcón, cerrándola.
Abrió las puertas corredizas del armario, sacando ropas nuevas pues las anteriores habían quedado inservibles, vistiéndose en el momento, para después salir de la habitación en completo silencio.
Aun tenia asuntos pendientes que resolver.
-.-
Estaba caminando de manera holgazana hacia sus territorios, era un error su presencia en esas tierras, se había precipitado al estar ahí. Soltó un vago suspiro mientras sonreía positivamente, bueno al menos no había quedado en sus manos.
Escucho el crujir de las ramas a una distancia, mientras sentía como una presencia se acercaba a una velocidad impresionante hacia el, que apenas y alcanzo a librar el ataque que iba directo a el, dando de lleno a un árbol, que en el acto se desplomo al ser partido a la mitad.
—¿Quién eres? — Pregunta al esquivar un nuevo ataque, aunque sin mucho éxito, pues este le rasgo el costado.
—Sesshomaru, Lord de estas tierras — Se presentaba ante él, mientras de daba de lleno con sus garras con veneno en el pecho tumbándolo al piso, levantando una nube de polvo.
— Ahora entiendo — Explicaba mientras posaba su mano en la herida en el pecho.
—Solo te advertiré una vez, aléjate de mi mujer — Amenazaba tronándose lo dedos, le miraba con odio extremo aun podía oler el aroma de su hembra en las ropas de el.
—No te preocupes, la dejare tranquila, ella me lo ah dejado muy en claro — Se sonreía un poco con tristeza, esta declaración tomo por sorpresa a Sesshomaru, de verdad no se esperaba eso confesión por parte de esta persona, su Kagome había expresado que solamente estaba para el, no podía estar mas orgulloso de ella, cada día le mostraba lo digna que era de ser su pareja.
—Así que ya lo sabes no te quiero cerca, no me agrado tu aroma en ella — Le confiesa ahora él.
— Lo eh notado, no fuiste muy discreto al poseerla para quitarlo — Así que el Youkai este había escuchado todo, mejor para él, esperaba que le quedara mas que completamente claro, a quien pertenecía ella.
Le sonrió con arrogancia al recordar, por esta ocasión le perdonaría la vida. Giro, retornando en sus paso para volver a su hogar.
— ¡Cuídala por favor! — Le escucho decirle, esas palabras estaban de mas, por supuesto que la cuidaría, ella era su mujer, su hembra, su pareja, la futura madre de sus cachorros. Se perdió en la oscuridad del bosque con estos pensamientos.
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— ¡Kouga! — Le llamaba mientras le movía un poco.
—¿Qué sucede Ayame? ¿Te sientes mal? — Su rostro denotaba preocupación, mientras le acariciaba el rostro a la chica pelirroja.
—No — Contesto mientras negaba de igual manera con la cabeza — Pero tengo hambre, quiero un pescado asado junto con unas frambuesas… — Explicaba en tono chiqueado.
—¿Ahora? ¿No puedes esperar a que amanezca? — Le preguntaba un poco irritado, mientras se tallaba el ojo.
—No, tu hijo tiene hambre y yo también — Era una experta en cuanto a chantaje se refería, solamente tenia que mencionar al cachorro y Kouga haría lo que ó un suspiro de resignación.
— Esta bien, no tardo.
—Gracias Kouga, serás un excelente padre para el cachorro.
—Ya, ya — Exclamo saliendo con pereza y sueño de la cueva donde se encontraba su mujer.
Era el colmo tener que salir en la madrugada, cuando apenas descansaba del arduo día que tuvo, se sentía sumamente cansado, eso de ser el jefe de dos manadas enteras era completamente agotador, y a cada día que pasaba aumentaba el numero de integrantes.
Tardo un rato en conseguir las cosas que Ayame quería, estuvo alrededor de cuarenta minutos esperando a que se cocieran completamente los pescado en la fogata improvisada, mientras limpiaba las frambuesas y dejaba que sus ropas se secaran por la cercanía al fuego. Cuando estuvo listo, apago todo y tomo los pescado dirigiéndose hacia su familia.
Cuando llego, Ayame estaba dormida era completamente angelical, sin duda la amaba tan linda. La movió suavemente mientras le llenaba el rostro de besos, despertándola.
—Ayame, mujer. Aquí esta tu comida — Le señalaba mientras volvía acostarse.
—Ya no quiero — Expresaba haciendo un puchero.
—¿Cómo? — Estaba incrédulo, como que ya no quería.
—Tardaste mucho, ahora quiero mangos — Le pedía con una sonrisa, mientras se acercaba cuidadosamente a los pescados.
—Come las frambuesas, mañana te conseguiré todos los magos que desees hermosa — Le decía sin tomar importancia, hasta que escucho un sollozo y el aroma a sal llego a sus fosas nasales, Ayame estaba llorando.
— ¿Qué sucede? — Le pregunta inquieto, quería volver a dormir.
— Es que no te importamos — Lloraba, dejando salir un pequeño hipo — Ya te cansamos.
—Ayame, no es eso, yo los adoro son mi familia — Trato de reconfortarla, pero simplemente profundizo su llanto. Dando un suspiro, volvió a ponerse de pie, esta seria una larga noche.
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— ¡Ah! Sesshomaru. Calculaba que aparecerías pronto — Explicaba un anciano con suma pereza, este reside en una montaña de fuego de muy difícil acceso ya que la temperatura del suelo es muy elevada y solo se puede llegar hasta su cueva desde el aire
— Así es, anciano Tōtōsai, eh venido por lo que le encargue hace unas semanas — Aclaraba dando unos pasos mas dentro del hogar del viejo Youkai.
— Lo se, ya solo le faltan algunos detalles ¿A tu mujer le gusto la Kodachi? — Solo obtuvo un asentimiento como respuesta.
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Despertaba al fin de unas horas de merecido descanso, la luz se filtraba por el ventanal molestándole en los ojos los cuales no quería abrir en ese momento, pero a causa del sol tendría que hacer, se giro para que no le diera la luz directamente en la cara, provocando que la sabana que cubría su desnudo cuerpo resbalara un poco mostrando su espalda y parte de su abdomen, mientras estiraba el brazo hacia el cuerpo de su amado, pero sintió un hueco en el pecho cuando noto que solo estaba el espacio frio en el futón.
Abrió los ojos en el instante, comprobando la ausencia de él, le busco con la mirada en el alrededor de la amplia habitación sin tener éxito alguno, busco su aroma para ver en que parte del palacio podría estar, pero su esfuerzo fue en vano, él no estaba en su hogar.
Rodaron algunas lagrimas por su rostro al notar la realidad, estaba de nuevo sola, no había podido explicarle anoche sobre Toranosuke, lloro, lloro por la impotencia de sentirse culpable, lloro por ser tan solo un objeto para él, lloro por ser una estúpida enamorada.
Sus sollozos era lo único que se escuchaba en el lugar.
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No supo cuanto tiempo estuvo ahí en su alcoba sin salir, estaba sumida en sus pensamientos, concentrándose en sus sentimientos y en lo ocurrido en los últimos días, sin duda Sesshomaru era una persona difícil de entender.
Se incorporo dejando rodar la sabana por completo, dejando su cuerpo desnudo al descubierto, tenia pequeños moretones por todos lados al igual que rasguños y marcas de colmillos, en especial en partes como cuello, costados, vientre, caderas y piernas. Sonrió con tristeza al recordar como se las hizo, soltó un suspiro sin duda había sido una noche muy loca, y llena de pasión, se sonrojo con el pensamiento.
Pasaba su mano por cada una de las marcas hechas, analizándolas, recordando lo que sintió al momento de que las hizo en su piel, sintiendo un pequeño escalofrió, no le dolían en lo mas mínimo.
Sesshomaru… ¿Dónde estaría en ese momento?
Un leve temblor le devolvió la concentración a la realidad, intrigada se levanta en el acto, volviendo a sentir otro temblor, algo se aproximaba a su hogar, salto del futón llegando al armario, sacando sus ropas para vestirse rápidamente, para salir a encontrase con Hiroshi.
— ¡Hiroshi! ¿Qué sucede? — Pregunta al momento de volver a sentir el temblor.
— ¡Kagome sama! Por favor venga conmigo rápido — Le siguió sin entender muy bien la situación, estaba completamente exaltada, se notaba su nerviosismo al hablar.
—¿Qué es lo que pasa Hiroshi? — Vuelve a cuestionar.
— Mi señora, están atacando la entrada del palacio, Gakuto esta peleando ahí en este momento — Le decía con preocupación, al momento que volvían a sentir otro temblor sin duda era un oponente fuerte.
Se resguardaron en un lugar en el palacio, ahí estaban todos los demás, Yûki había tomando su forma de pantera mientras estaba al frente al igual que Jaken, estando alerta para cualquier situación que se fuera a recurrir. Estuvieron unos instantes así hasta que escucharon un alarido del Inugami que los defendía.
—¡Gakuto! Iré a ayudarle — Dice sumamente preocupada Hiroshi.
—¡No! — Le detiene Kagome, mientras se pone de pie.
— Pero… Kagome sama ¿Por qué? — Estaba asustada, no quería dejar morir a su pareja, pero sin embargo, tenia que obedecer.
—Iré yo Hiroshi, cuida bien de todos, no dejes que les pase nada ¿Entiendes? — Le encarga mientras se dirige hacia la salida.
—Déjeme ir a mi, si le pasa algo el amo no nos lo perdonara — Suplicaba.
— No, tu conoces mejor el palacio que nadie, si me llegase a pasar algo, quiero que te los lleves a todos rápidamente antes de que lleguen a ellos, yo no podría hacer eso, pero si puedo pelear — Explicaba con una sonrisa y una mirada decidida.
—Kagome sama… — No estaba segura.
— Ayudare a Gakuto, te lo prometo, lo tendrás de vuelta — Le guiña el ojo al momento de salir, sin darle tiempo de seguir alegando.
Llego rápidamente a la entrada del Kaitokukan, en el momento que Gakuto era lazado estrellándose contra uno de los muros del lugar.
— ¡Gakuto! ¿Se encuentra bien? — Le dice al momento de llegar a su lado, pero no obtuvo contestación alguna, simplemente se quedo quieto sin moverse viéndola con asombro, como si fuera una estatua, lo único que estaban cristalinos eran sus ojos.
— Es en vano, esta bajo mi técnica, no puede moverse ni hablar, esta completamente indefenso a mi merced — Explico el oponente, era un Youkai de apariencia humana, como ella, era de piel blanca, sumamente pálida, quizá un poco grisácea, sus cabellos completamente recogidos hacia atrás, aunque su melena era larga hasta la cintura, sus cabellos eran de color verde azulado, sus ojos eran rojos como la sangre, estaba cubierto por una muy resistente armadura a su parecer.
—¡Eres un desgraciado! — Grita posicionándose frente al cuerpo tieso de su sirviente, en forma de protección.
—Así que los rumores son ciertos, Sesshomaru sama ahora tiene una hermosa hembra a su lado, quien lo diría — Se burlo, ocasionando que Kagome dejara salir un gruñido en protesta, no le agradaba que se burlaran de Sesshomaru.
—¡Cállate! ¿Qué es lo que quieres en mis tierras? — Le pregunta mientras posa su mano en Kendaiya.
— Obviamente vine a acabar con tu señor, lamentablemente el no se encuentra, creo que será divertido terminar contigo, seria perfecto contra Sesshomaru — Explicaba con diversión.
— Bueno, si a eso has venido. ¡Inténtalo! — Se dejo ir contra ese Youkai, desenvainando su espada. Haciendo un ataque, pero no funciono como ella lo esperaba, simplemente actuaba como un arma común y corriente.
— ¿Acaso piensas que podrás conmigo? — Soltó una carcajada mientras le propinaba un golpe en el rostro — Espero no se dañe tu hermoso rostro con esto.
— "Kendaiya ¿Qué sucede contigo? ¿Acaso no me ayudaras mas? — Pensaba en el momento en el que se dejaba ir nuevamente contra su oponente, esquivando un nuevo ataque por parte de el y enterrándole su espada en el pecho sin hacer mucho daño, por lo menos no el esperado, aquel oponente simplemente detuvo la hoja del arma, evitando con esto que ella pudiese retirarla al dar un salto hacia atrás.
— ¿Esta basura es lo que tienes para defenderte? Pobrecita de ti, será mucho mas fácil de lo imaginado — Dice al sacarse dicho objeto, y tronándolo entre sus manos, frente a la cara sorprendida de Kagome.
—¡No puede ser…! Maldito — Sin duda era momento de una pelea cuerpo a cuerpo, ahora dependía de sus habilidades naturales para defenderse.
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Caía nuevamente, había sido lanzada contra una roca rompiéndola en el acto, era difícil pelear contra un oponente de esta manera, se sentía agotada, quizá por estar peleando a mano limpia durante tanto tiempo, saco con discreción la Kodachi que le había obsequiado Sesshomaru, empuñándola con fuerza en el momento de que el Youkai volvía a acercarse, tomándola del cuello, sin embrago ella le encajo la pequeña arma en el brazo, al entrar en contacto con la piel, salió un humo verdoso junto con algo de electricidad, dejándoselo completamente inservible.
—¡Estúpida! — La golpeaba mientras con su mano libre se sacaba el arma, quemándose en el acto y tirándosela a los pies.
—Te dije que no seria fácil — Se burlo mientras se limpiaba la sangre de los labios. Iba a levantarse de nueva cuenta cuando una sombra la cubrió.
— Apártate a un lugar seguro — Levanto rápidamente su mirada, para encontrarse con la de Sesshomaru quien la veía de reojo, asintió en el momento, se sentía tan aliviada de que él llegara, ya estaba agotada había llegado casi a su limite, tomo su pequeño Kodachi, mientras con un poco de dificultad se alejaba hasta donde estaba Gakuto.
— Sesshomaru sama — Saluda el individuo.
— Garamaru, ¿Osas atacar mi hogar en mi ausencia? — Pronuncio cada palabra con suma tranquilidad.
—¿No es deber suyo permanecer cerca de su hembra para protegerle? — Contraataca, con una sonrisa burlesca.
— Pagaras por lo que has hecho — Dice al desenvainando una espada, de mango negro con detalles en azul y plateado — ¡Kabausaiga!
Sin dar oportunidad alguna, blandea su espada probando sus habilidades, relámpagos azules cubren a Garamaru, en el área de la herida se torna negra, seguido de otro corte que termina con su vida.
—¡Maldito Sesshomaru! — Fueron sus ultimas palabras al morir.
— El poder de esta estada es digno — Menciona admirándola. La enfunda, girándose en sus tales, para ir con Kagome, ayudándola a levantarse de la cintura.
— Sesshomaru sama… ¡Mis mas sinceras disculpas, le ruego me perdona mi ineptitud! — Hace una inclinación su sirviente, al pedir disculpas.
—No se preocupe Gakuto, todo va a estar bien, valla a que le curen las heridas — Escucha contestar a su señora Kagome siendo secundado con un asentimiento por parte de su amo.
— ¡Muchas gracias mis señores!
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—¿Te encuentras bien? — Le escucha preguntar. La llevaba en brazos desde el momento en que tuvieron que subir las escaleras y a ella se le dificulto, se dejaba querer, le gustaba cuando el tenia este tipo de atenciones con ella, sus brazos eran uno de sus lugares favoritos.
— Si, llegaste en el momento indicado, gracias — Le contesta al ser depositada en el futón — Discúlpame por mostrarme tan débil, creo que debería entrenar mas.
Simplemente hizo un ademan, estando de acuerdo con ella al respecto, mientras salía un instante de ahí y regresaba con algo, le ayudo a retirarse los harapos que tenia por ropas y le curaba las heridas con cuidado con una franela y agua. Sonriendo al apreciar también las que el le había ocasionado en la noche.
— Sesshomaru… — Le llamo, no muy segura de si, temblando ante el contacto de él en su piel desnuda.
— ¿Mhnp? — Fue su señal de que la estaba escuchando y que prosiguiera con su oración.
— Sabes… — Hace una pausa, agarrando un poco de aire, agarrando valor — Me gustaría explicarte sobre Toranosuke, yo… — No sabia como empezar a explicarle, no quería que se molestara con ella nuevamente con ella.
— No me interesa — Le corta en seco, él ya sabia lo sucedido, no quería que pidiera una disculpa, así estaban bien las cosas.
— Pero… — Cayo al notar la seria mirada de él, prohibiéndole en el acto continuar, seguía como sus ojos se rozaban, mientras él seguía con su cometido, cuando hubo terminado, le extendía el arma que acaba de utilizar contra Garamaru, dejando que ella la tomara en sus manos.
— ¿Haz mandado hacer una espada mas? — Le pregunta perpleja, pues al parecer a su marido le gustaban demasiado las armas.
— Se llama Kabausaiga, es tuya. Quiero que la tengas siempre al alcance — Explica, dejando que ella le analice con asombro. Era hermosa, La funda era grisácea casi blanca, hermosa, tenia detalles de oro blanco casi al llegar al mango, con pequeñas piedras de zafiros formando el símbolo de su unión. El mango era de igual color, tenia un listón rodeándole de color azul marino. La desenvaino con cuidado, notando con asombro como en la hoja del arma, estaba finamente tallado el Yako, la forma original de el, ese hermoso perro blanco, pequeño, pero hermoso, situado en la base de la hoja, y del otro lado igual el símbolo que los unía.
Sin duda alguna, era un arma preciosa, estaba consternada, feliz, llena de sentimiento por el regalo de Sesshomaru, por su "Colmillo Protector".
—¿Sabias que Kendaiya quedaría inservible? — Le gustaría saber, sentía el corazón salir a mil por hora, sintiendo felicidad de que el le estaba protegiendo y se preocupaba de cada detalle en su vida.
— Tu espada era inservible desde el inicio, además ya no tienes los poderes espirituales de la sacerdotisa, seria inútil que tu la empuñaras — Le contesto, no supo en que momento se levanto del futón donde anteriormente estaba sentada para lanzarse a brazos de el, llorando fuertemente mientras susurraba un gracias.
No le importaba que no la amara, estaba al pendiente, aunque fuera su obligación como decía, podría simplemente no hacer, pero sin duda lo hace, no podría estar mas llena de gozo.
—Recuéstate ya — Le dice al alejarla de su cuerpo, le estaba prendiendo hormonas, y en estado como en el que ella estaba, no podría ser capaza de soportarle.
—Lo siento, no quería incomodarte — Le dice con una sonrisa apenada, pero sin olvidar el gozo de hace unos instantes — Sesshomaru… ¿Crees que podría ir a casa de mi madre? Ya eh asimilado las cosas, me gustaría poder hablar con ella.
— Mañana partiremos, si esa es tu decisión — Contesta, acercándose a ella, sentándose en su lugar destinado en el futón, mirando hacia la luna como siempre suele hacer, era algo que lo relajaba, le ayudaba a poner todas las cosas en orden, analizar todo a su alrededor.
Desviando la mirada sin que ella lo note, de vez en cuando a su desnuda espalda, para regresar después la vista al astro sonriendo. Sin duda tenia la mejor hembra a su lado.
Continuará...
Gracias a las personas que se toman la molestia de dejar un comentario, pues tengo 40 seguidores y 24 dejan su opinion. Eso me pone feliz.
Una de las razones por las que continuo, y trato de actualizar con rapidez, gracias por esas palabras de animo.
ESPERO HAYA SIDO DE SU AGRADO ESTE CAPITULO.
YA DEMORASTE UNOS MINUTOS LEYENDO,
¿PODRIAS DEMORAR UNO MAS MANDANDOME UN REVIEW?
Me gustaria saber tu opinión y saber que fue lo que mas te agrado y lo que te ha desagradado.
Gracias por leerme
Seishime Haruno
