Hola lectores, ya va quedando poco para el final, en este capitulo vemos mas RyoSaku, disfruten leyendo y gracias a quienes comentan. Bye
REENCUENTRO
Luego de haber planeado todo esto, con el firme propósito de reunir a su querida nieta con Tezuka, quien fuera su alumno predilecto años atrás, basto la simple aparición de un sujeto que ella detestaba más que a nadie, para echar por la borda el gran esfuerzo realizado para que esta cena fuera memorable o al menos el paso inicial para la relación.
Al parecer las estrellas no estaban alineadas como Sumire pensaba, al menos no para sus planes, pero de seguro algún otro afortunado agradecería a las constelaciones por este favor.
La aparición de Ryoma en la sala no fue de gran sorpresa para Tezuka, pues algo le decía que este chico no dejaría las cosas así como así, no obstante, se le había hecho extraño que aun no definiera nada con Sakuno, tenía la certeza que su antiguo compañero era un poco lento en las relaciones, pero nunca pensó que tanto, por unos momentos creyó que tendría una nueva oportunidad con Sakuno, aunque fueron rápidamente dilucidadas con la inesperada visita de Ryoma.
En el preciso instante, que el joven padre entra en la sala, arrastrado por sus hiperactivos hijos, una gran duda y desagrado inundo su cabeza, pues no se esperaba encontrar, muy cómodamente sentado, a su antiguo capitán, quien al verlo ni se inmutó con su presencia, más bien demostraba una calma envidiable, como si su visita no tuviera ninguna importancia, lo que causo un mayor malestar en el chico.
Pensamientos de Ryoma
Pero que es esto…acaso no esta claro…jajaja que hace él aquí…obvio…esta tomando el lugar que te corresponde…o correspondía, jajaja y sentado como si fuera su casa…no puede ser y si mi Sakuno se cansó de esperarme…pues claro…cualquiera se aburre de esperarte…que crees que Sakuno te iba a esperar toda la vida…jajaja parece que perdiste…sabes no ayudas, cállate…no es posible mis hijos me hubiesen dicho algo…si, si…ellos me mantienen informado de todo lo que hace Saku…será mejor que no piense nada…como si alguna vez hubieras pensado…de ser así ella ya estaría contigo hace mucho tiempo…acéptalo te ganaron.
Aun ausente de los acontecimientos que se desarrollaban en la sala, Sakuno terminaba de preparar la cena, no obstante, llegaron a sus delicados oídos unos ruidos de algarabía por parte de sus hijos, situación que presto interés en la chica, pues que era lo que estaba sucediendo como para causar tanto alboroto. Fue entonces que decidió dirigirse a la sala, y cual fue su sorpresa al llegar ahí.
Que es lo que pasa – emitía la chica mientras salía de la cocina – Ry…ryoma – gracias a que la luz era tenue, no se notó mucho su creciente sonrojo.
Mira mamá…mi papá llegó – con una gran alegría le confirmaba Ranko que no estaba soñando.
Al corroborar lo que sus ojos veían, por unas milésimas de segundos sus miradas se cruzaron, provocando una electrizante conexión, que solo ellos pudieron percibir, para suerte de Sakuno, pues aquel contacto ocasiono que una lluvia de emociones contenidas, hicieran furor dentro de su cuerpo, teniendo raudamente que voltearse antes de que esos sentimientos la traicionaran, quedando en evidencia delante de todos, principalmente de su abuela.
Pensamientos de Sakuno
Ahhh que hace aquí…por que no aviso que venía…por que no le hice caso a mi abuela…estoy hecha un desastre toda desarreglada…maldición…ahora que hago…siento que se me va ha salir el corazón…cálmate Sakuno…respira sino mi abuela se va a dar cuenta…eso tranquila actúa con normalidad…así mira un punto neutro…si…eso ahora saluda.
Hola Ryoma…cuando llegaste – tratando de parecer lo más tranquila posible, desviando su mirada hacia las ensaladas que comenzaba a colocar sobre la mesa.
Asimismo, el joven tenista vivió lo propio, aunque como era su costumbre pudo disimular mejor la emoción que le provocaba ver nuevamente a Sakuno, sin embargo, el se percató del nerviosismo de la chica, apreciando aquel brillo de felicidad en sus ojos carmesí, entregándole la seguridad que necesitaba para confirmar que no se había equivocado en venir, ya que al entrar una creciente molestia e inseguridad se estaban apoderando de él, principalmente, por la presencia de su más cercano competidor.
Pensamientos de Ryoma
Hermosa….te extrañe…que bueno que no te hallas arreglado para él…me alegro…aunque vestida así te ves igual de bella que siempre…significa a caso que no lo esperabas…o tienen tanta confianza que no importa lo que lleves…no importa…no me hubiese gustado verte muy preparada para recibirlo a él…es mejor así…espero y tú también estés feliz de verme.
Hola Sakuno…llegué hoy en la mañana – con su forma habitual de hablar – y no pude esperar a venir a verlos – señalando a sus hijos, pero sonriéndole con ternura a la chica, que nuevamente se sonrojaba.
Bueno…será mejor que cenemos – interrumpía Tezuka, ya que tampoco era que le agradara mucho esta escenita romántica – ya que sino la comida se enfriara.
Tienes razón – decía la anciana – supongo que tendremos que invitarte a comer – miraba a Ryoma con desagrado.
Abuela…por favor Ryoma no le hagas caso – ya más recompuesta, sobretodo al escuchar las palabras de su abuela.
Aquella densa conversación, fue sola la primera de las batallas que el orgulloso tenista tendría que enfrentar para lograr su objetivo, aunque nunca imagino que Sumire, también fuera parte de sus enemigos, en realidad, esto lo tomo por sorpresa, solo más tarde al pensarlo detalladamente concluyó la antipatía que la anciana tenía hacia él, de seguro ella era una de las personas que conocía a cabalidad la historia con Sakuno.
De todas formas, aun fuera de sus cálculos, estos desagradables acontecimientos, no serían los que truncarían el cumplimiento de sus tan anhelados objetivos, pues su amor por la chica de ojos carmesí y por los pequeños, eran absolutamente reales, por tanto estaba dispuesto a luchar por esos sentimientos, después de todo esa era la razón principal de su viaje, si es que no era la única.
Se puede decir, que la cena transcurrió de lo más normal, además, que debido a la presencia de los niños, por más que Sumire hubiese querido, no podía hacer mucho ni siquiera decir palabras en contra de Ryoma, aunque estaba atragantada desde que apareció, lo único cierto era que sus nietos estaban tan felices con él, que una vez terminado de comer quedaron agotados por tan adrenalínica visita, así que pronto fueron a dormir, no sin antes pedirle a su papá que les fuera a dar las buenas noches, causando un mayor enojo en la anciana mujer.
No habiendo otra alternativa, Sumire se resigno a recoger las cosas para marcharse con cierto grado de derrota, fue seguida por Sakuno, quien ya había ofrecido café a sus ilustres invitados, aunque un poco temerosa, pues sabía que vendrían las recriminaciones de su abuela, pero estaba tan feliz con la inesperada visita de Ryoma que casi no le importaba lo que la anciana le fuese a decir.
En la sala…
Se puede saber lo que haces aquí – con un deje de prepotencia emitía el chico de ojos ámbar.
No es obvio…lo mismo que tu – sin perder la compostura.
No creo que hallamos venido por lo mismo – refutaba Ryoma – pues yo vine a ver a MIS HIJOS…y a mi Sakuno.
Pues yo también – al ver el desconcierto de Ryoma, agregó – además, Sumire-sama me invitó.
No se supone que desaparecerías de la vida de Sakuno – lo interrogaba molesto el chico – o solo jugabas conmigo.
Para nada…lo que te dije en New York era cierto.
Entonces que haces aquí – con incertidumbre hablaba.
Recuerdo haberte dicho que te dejaba el camino libre – mientras con toda calma bebía un sorbo de café – pero nunca mencioné que no volvería a verlos, ellos son parte de mi vida y yo soy parte de la suya, eso no lo puedes cambiar, Echizen.
Espero que no estés tramando nada…con esa…con Sumire-sama – sus palabras seguían siendo cortantes y desafiantes.
¿Tramando?...no sabía que eras tan inseguro, Echizen.
No lo soy – aunque eso no fuera muy convincente.
En todo caso…no debería importarte lo que yo haga…después de todo…es Sakuno quien escoge…o es que tienes miedo que ella me elija a mi – sus dichos eran más un desafío que otra cosa.
¿Miedo…Yo?...jaja…por que debería.
Ese es el Echizen que recuerdo…pero déjame decirte algo…si realmente quieres a Sakuno…tendrás que aceptar mi presencia – esto lo decía como una orden, y antes que Ryoma intentara enfrentarlo, prosiguió – ya que no pienso salir de sus vidas, no después de estar con ellos desde el principio – dichos que llegaron como una afilada clavada a su interior - aunque no solo a mi tendrás que soportar…ya que existen muchas otras personas que quieren mucho a Sakuno y a los chicos…así que por mas que quieras no podrás apartarnos a todos.
Estas palabras iban dirigidas sin ningún tipo de consideración, pues el antiguo capitán de Seigaku no la tendría, tenía certeza que el chico de mirada ámbar tomaría estas cosas como un desafío, y eso era exactamente lo que deseaba, pues ya se había dado cuenta que Ryoma necesitaba una pequeña motivación para avanzar, pero cuales eran sus razones para ayudarlo, esos son uno de los misterios de la vida, que por más que uno se pregunte no halla respuesta.
Todo esto que estaba sucediendo, en la sala de las Ryusaki, circunstancias que eran realmente incomprensibles para Ryoma, ya que su antiguo capitán de cierta manera lo estaba retando a competir o al menos eso era lo que él percibía. Sin embargo, esta conversación en vez de traer seguridad al chico tenista, trajo aun mayor incertidumbre a su cabeza, pues en algo concordaba con Tezuka y era que la última palabra la tenía su bello ángel, además, aunque no quisiera admitirlo tener como contrincante a su viejo compañero era de temer.
Mientras tanto en la cocina…
Ni creas que no me di cuenta, Sakuno – entrando a la cocina detrás de la chica.
No se de que hablas abuela – sin mirarla a la cara, pues sino estaría en desventaja.
No te hagas la tonta…vi como mirabas a ese sujeto – sus palabras eran de molestia.
Ese sujeto tiene nombre…es Ryoma – por primera vez mirando a su abuela, antes que esta refutará – y te recuerdo que es el padre de tus bisnietos – hablaba con cierta emoción, por más que quería aparentar tranquilidad.
Espero que sepas lo que haces, jovencita…pero déjame decirte…
No abuela…te agradezco…que estés preocupada…por nosotros…pero…ya soy…a-adulta – tenía los puños apretados, como para darse valor suficiente como para enfrentar a su abuela, pero a medida que avanzaba menguaba su seguridad.
Lo sé…pero te estas comportando como una adolescente…sonrojarte por que te saluda…te falto saltar sobre él y listo – aunque no quería sus palabras fueron hirientes – otra vez caerás en sus brazos tan fácilmente…deberías…
ABU…ela – un pequeño grito cayó a la anciana, haciendo que esta quedará asombrada por tal arrebato – p-perdón...no quería gritarte…pero creo que debemos ir a la sala…no es de buena educación dejar tanto tiempo a nuestras visitas solas.
No creas que esta conversación ha terminado – pero su nieta ya había salido de la cocina.
A pesar de sentir un poco de tristeza por la reciente conversación sostenida con su abuela, la desbordante alegría que recibió al ver a su querido Ryoma nuevamente, la ayudaron a no derramar lagrimas inapropiadas que perturbarán a un más a su persona; aunque tenía certeza que esta charla todavía no había llegado a su fin, pero al menos por este día ya no seguiría, pues a penas pudiese se iría a descansar y dar rienda suelta a sus sueños con su amado, lugar que estaba segura su abuela no podría invadir.
Ryoma…los niños deben estar esperando…acompáñame – su voz estaba un poco decaída, pero una suave sonrisa la camuflaba.
Si…con permiso – con una leve reverencia hacia la anciana, siguió en silencio a la chica de ojos carmesí.
La habitación de los pequeños se encontraba en la planta alta, así que deberían subir la escalera que se hallaba en el pasillo. Sakuno dirigía el camino en completo silencio, no por que no quisiera hablar sino que estaba demasiado concentrada en sus pasos, pues no quería que una torpeza la hiciera caer, ya que sus nervios iban en creciente aumento, sobre todo al ser conciente que su amado vigilaba cada uno de sus movimientos.
P.S.
Debería a ver ido a su lado…ahora no puedo caminar normal…seguro piensa que no quiero hablarle…estoy tan nerviosa y si me caigo…que vergüenza…tengo que decir algo…me estoy volviendo loca…estoy tan feliz…pero mi abuela de seguro no me deja tranquila…no importa después arreglo eso…
Por otro lado, Ryoma no estaba menos tranquilo, aunque su rostro no demostraba claridad de lo que le pasaba, solo se concentraba el la hermosa silueta que subía los escalones, con tanta elegancia y distinción, que para nada se veía disminuida por el atuendo que llevaba, sino que ella sabía como lucir una simple prenda como si fuera el más elegante de los vestidos.
P.R.
Que hermosa se ve…viste como se contornean esas caderas…que estas pensando…no seas pervertido…ahora te haces el santo, jaja…no me hagas reír, seguro que quieres lanzaste sobre ella y… cállate mente pervertida…debo controlarme…sino terminare arruinando todo…ni que fuera un animal irracional…
Ambos jóvenes proseguían subiendo, cada uno sumido en sus propios pensamientos, por un lado una emocionada mujer que estaba radiante con la presencia de Ryoma, pues era lo que había estado esperando desde la última vez que lo vio. Sin embargo, sus nervios eran algo que la estaba descontrolando, pues no sabía cuanto más iba a soportar sin echarse a sus brazos, aunque este no le halla ofrecido nada, pero sentía tanta nostalgia de él que poco le importaba si luego este se marchaba, bueno solo en este instante, pues racionalmente analizando ella quería quedarse con él por siempre.
A su vez, un hombre que se estaba auto-controlando para que sus hormonas no lo manipularan a él, pues su objetivo principal era conquistar a Sakuno, pero demostrándole que no solo deseaba su cuerpo, que era más que evidente con solo mirar a los ardientes ojos ambarinos, sino que también la amaba y quería protegerla, convirtiéndola en parte de su vida, así que antes de hacer alguna estupidez era mejor decir alguna tontería para aminorar aquella densa atmósfera que los rodeaba.
Sin embargo, antes que pudiese emitir alguna palabra llegaron a su destino, al final de los escalones se encontraba un largo pasillo, con puertas a cada lado, las dos primeras eran claramente la de los chicos, pues sus nombres tallados en maderas colgaban de la puerta.
Primero fueron donde la ingeniosa Ranko, era un cuarto muy femenino con las murallas de colores pasteles con bordes estampados con bellas flores, todo estaba perfectamente ordenado, había un estantes con muñecas, la gran mayoría tenían algo referente al tenis, ya sea la vestimenta, una raqueta, etc.
Cerca de la ventana se encontraba una pequeña cama cubierta por un cobertor rosa pálido, con pequeñas mariposas que la adornaban. Además, estaba una mesita de noche que ahora tenía un retrato de Ryoma, que no era precisamente una foto, más bien era sacado de un afiche, había sido una improvisación, pues en una de las repisas de la pared se hallaba una buena foto de Sakuno y su hermano, que contrastaba con la de su padre.
Se acercaron sigilosamente a la cama, con mucha suavidad y ternura la bella mujer se despidió de su pequeña hija, que apenas y estaba despierta, pero que no dudo en besar a Ryoma en cuanto lo vio, regalándole una cálida sonrisa, que al igual que su madre causaban innumerables sensaciones en su interior.
Una vez concluido, fueron al cuarto de Yue, este estaba enteramente desordenado, no sorprendiendo a su madre, ya que era habitual en él, tanto desorden, todo desparramado por doquier. Las paredes vestían de un tono azul cielo, en donde se apreciaban unas pequeñas pelotas de tenis esparcidas sin orden aparente, acompañados por unas repisas con innumerables juguetes, que solo estaban tirados sobre estas.
A un costado se encontraba la cama de Yue, cubierto por una colcha con dibujos de canchas de tenis y raquetas, era claro que ellos disfrutaban este deporte. Al igual que con Ranko, su madre se despidió de su hijo, no obstante, este permanecía completamente dormido, así que Ryoma solo acarició su cabeza con suavidad con temor a despertarlo.
Ante este acto Sakuno rió, al ver el sorprendido rostro del chico, solo le explicó que no era necesaria tanta delicadeza, pues aunque hubiese pasado un tornado sobre él no hubiese despertado, a menos que fuese comida, claro esta este no era el caso. Todo esto causo un regocijo en Ryoma, ya que al igual que él, cuando dormían no había nada que los despertase, a excepción de la comida, aunque ahora el chico tenista tenía el sueño más liviano, sobre todo cuando se acostaba de mal humor, cosa nada rara en él.
Al salir de la habitación, ambos padres se hallaban nerviosos, pues deberían enfrentarse por primera vez, con una torpeza casi infantil chocaron sus cuerpos al tratar de hablar, causando mayor alteración en ellos, no obstante, el joven tenista fue el más diestro en actuar, ya que al ver lo incomodo de la situación prefirió decir alguna cosa que pudiese interrumpir un poco el ambiente que los agobiaba.
Claramente, su intento de emitir palabras fue truncado por su misma persona, ya que al llamar la atención de la castaña, sus deseos de tocarla fueron superiores a cualquier raciocinio. Con una ternura no conocida en el joven, coloco su mano con delicadeza en el rostro de la chica, acariciando con suavidad las ya sonrojadas mejillas, que gracias a la tenue luz del pasillo, podía disimular su gradual nerviosismo.
Aun cuando, su parte racional intentaba por todos los medios controlarse, no espero mucho tiempo para apoderarse de los tentadores labios de Sakuno, acto que llevo a cabo con el mayor de los cuidados, generando un simple roce entre sus bocas, aparentando una inocencia que ya no poseían, pero que Ryoma quería representar, más para sí que para la chica, una forma ingenua de abstenerse al deseo.
Lo que había comenzado como una cándida caricia, rápidamente se fue transformando en un apasionado beso, ya que ingenuamente sus participantes no imaginaron que el simple contacto de sus labios despertaría tanta pasión retenida, en donde, sus cuerpos solo reaccionaron a las vivencias pasadas, sin previa autorización de los involucrados.
El tumulto de sensaciones y sentimientos que los embriagaban con solo un beso, no les dejaba claridad en sus mentes, la poca cordura que aun poseían prontamente se extinguiría, para desgracia de Ryoma, Sakuno aun tenía la capacidad de abstenerse a sus deseos, pues en unos instantes de lucidez divisó el nombre de uno de sus hijos, que estaba en una de las puertas del pasillo, trayéndola inmediatamente a la realidad.
Situación que causo cierto desagrado en el joven, pero al ver que Sakuno lo alejaba con un poco de dificultad, se lo agradeció internamente, pues comenzaba a recordar cuales eran sus propósitos, los cuales se habrían ido al tarro de los desperdicios sino recuperaba la cordura, pero quería ir paso a paso, aunque nunca pensó que eso pudiese ser tan complejo.
Fue así que este encuentro terminó tan abruptamente, con una pasión momentáneamente inmovilizada por la razón, pero con la certeza que pronto resurgiría con un simple roce entre ellos. Una vez hubiesen bajado, Sumire se encargo de recordarles que era ya muy noche, además, que esta era una casa de familia, por tanto, era recomendable que se fueran. Debido que Ryoma no quería causar más problemas a su amada, decidió irse sin reclamos, pero antes se encargó de invitar a Sakuno para el día siguiente.
Una vez los chicos se fueron, la mujer de ojos carmesí se excuso rápidamente, alegando cansancio por la cena, para escapar de lo que sería el hostigante interrogatorio proveniente de su abuela, además, estaba demasiado excitada con la visita de Ryoma, pues todas las emociones vividas con él, renovaban implacablemente en su corazón.
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A la mañana siguiente, Ryoma estaba preparado para comenzar su estrategia de reconquista hacia Sakuno, aunque no era claro cual era esta, pero se dejaría llevar por lo que sintiera realizar en esos momentos, por supuesto, no haría nada por apresurar demasiado las cosas, no obstante, estaba conciente que no podía ir tan lento, pues era notorio que Tezuka no se quedaría tranquilo, así que debería aminorar cualquier oportunidad de avance de su antiguo capitán.
Previo a estos sucesos, el joven tenista había enviado un mensaje a su querido ángel, invitándola, aunque más parecía una orden, "mañana paso por ustedes a las 11:30, iremos al parque de diversiones, te amo, Ryoma", de todas formas si realmente era un mandato, la bella Sakuno se sentía gustosa de obedecer, pues pasar un día con Ryoma no era como para rechazarlo, además, debía aprovechar mientras se encontraba de vacaciones, pues de seguro después ya no tendría tiempo de verlo.
Así fue como a la hora señalada Ryoma llego por sus invitados, sin mucha demora salieron corriendo los pequeños, que una vez se levantaron recibieron la genial noticia que irían a divertirse junto con su padre, por tanto, desde muy temprano estaban preparados, asomados impacientes en la ventana para divisar a penas llegara el joven tenista.
No veo la necesidad que vayas tú – interfería su abuela, que ya estaba muy enojada con esto.
Abuela…nos invitó a los tres…además, no creo que Ryoma se pueda encargar de los niños solo…tu mejor que nadie sabes como son – era una excusa perfecta, pues Ryoma no estaba acostumbrado a ellos, pero aunque lo estuviese Sakuno no desperdiciaría esta oportunidad.
Podrías a ver pedido a Akane que fuera…
Ya abuela…nos vamos, cuídate – dejando a la anciana con las palabras en la boca.
Mientras en la entrada de la casa…
Hola papá – Ranko saltó estrepitosamente sobre los brazos de Ryoma, quien sorprendido con esta actitud, con dificultad logro tomarla.
H-hola…Ranko – recuperando un poco la postura – Hola Yue
Hola papá… - volteando hacia su casa - MAMA apúrate ya nos vamos…
Ya estoy aquí…h-hola Ry…oma – increíble parecía que nuevamente comenzaría con sus tartamudos.
Sakuno…por que hablas así – la interrumpía su hija.
Ehh…nada es que salí muy apurada…pero ya estoy lista – tratando de fingir seguridad, pues había sido delatada.
Hola hermosa – depositando un suave beso en una de sus mejillas, causando un sonrojo que ni volteándose podría disimular – será mejor que nos vayamos…niños suban al auto.
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Al tiempo después, llegaron al tan anhelado lugar, que para mala suerte de ellos se encontraba atestado de gente, era considerable, pues pronto terminarían las vacaciones, lo que era una lastima, pues esto les traía mas de alguna complicación, debido a que ambos eran personajes conocidos, en cierta forma atrayentes, por tanto ninguno de los dos pasaría desapercibido, no obstante, solo cuando llegaron a este sitio se dieron cuenta de la situación, ya que ambos pasaron por alto esto, principalmente por la emoción que les proporcionaba estar juntos.
Aun cuando esto se podría transformar en un verdadero fastidio, sobre todo para Ryoma, no contaban con muchas alternativas para poder evadir esto. Debido a que sus hijos estaban demasiado animados como para interrumpir el paseo, así que no les quedaba de otra que proseguir.
Los cuatro caminaban con total calma hacia el interior del parque, Ryoma por un lado llevaba a Ranko en los brazos, pues la pequeña insistía en eso, situación que no molestaba al chico, no así a su hermano que no comprendía la actitud de su melliza, desde cuando se comportaba tan infantil. Mientras a un lado caminaban Yue tomado de la mano de su madre, que sin preocupación seguía su rumbo.
Sin intención las miradas curiosas se posaban en esta familia, que de no ser por los progenitores, abrían pasado inadvertidos, aunque no lo suficiente pues de por si Ryoma y Sakuno captaban la atención de más de alguno curioso, ya que su atractivo no era cosa de ignorar. Por mucho que ellos se esforzaban por no ser tan notorios, era una tarea en vano, ya que su sola presencia era imponente, además, si se le agrega la escena completa, perfectamente se podía decir que era sacada de una publicidad familiar.
Una vez ingresado al recinto, los pequeños hicieron correr a sus padres para llegar lo antes posibles a los juegos, aunque se llevaron más de una decepción, ya que a medida que recorrían el lugar, podían ver como las interminables filas no parecían avanzar, de todas maneras eso no era lo peor, ya que, aun cuando hubiesen estado vacías, en varias de las entretenciones que habían no les estaba permitido entrar, debido a su baja estatura, causando una gran frustración en los niños.
Era una situación lamentable, en eso momentos Ryoma pensó que habría sido mejor haberlos llevado al zoológico o acuario, pero ya era demasiado tarde, pues la tristeza era notable en Yue y Ranko, de igual forma tendrían que aprovechar el día, así que ambos padres trataban de animar a sus hijos, llevándolos a otros lugares del parque que si les era permitido entrar, asimismo, ellos se abstenían de participar en los juegos, pues no habría sido saludables para la sana convivencia. Lo único que pudo aminorar un poco esta molestia fue que Ryoma les prometió que cuando tuvieran la estatura adecuada los volvería a traer.
A pesar del nerviosismo inicial, por la gran cantidad de personas, poco a poco se fueron acostumbrando a que los estuviesen observando, sobre todo por que nadie tenía la osadía de interrumpir a esta familia, principalmente, por que Ryoma se encargaba de ahuyentar a cualquier impertinente que los quisiera fastidiar, claro esta que había algunos que sobrepasaban esta línea de contención y lograban al menos una agradable sonrisa de Sakuno, que en el mejor de los casos se iban dichosos con algún autógrafo de ambos.
La tarde trascurrió tranquilamente, todo esto obviando algunas situaciones desagradables, como cuando que por cierta razón irrelevante, la pareja se separaba por unos breves momentos, quedando a la deriva para cualquier osado(a) que se atreviera a coquetear o conseguir algún beneficio indecoroso por parte de uno de ellos.
Por lo tanto, esto causaba una furia en Ryoma que solo era apaciguada por la presencia de sus hijos, ya que no era conveniente que ellos presenciaran este tipo de escenas que podrían ser tan violentas, que de seguro Sakuno le reprocharía por esa actitud impropia en frente de los niños, aunque ganas no le faltaban de golpear a los fastidiosos que se acercaban a su querida Sakuno, debía conformarse con atraer a su amada para sí, abrazándola con posesión, evitando besarla por la misma razón anterior, sobre todo por que no sería muy casta su manera de hacerlo.
Por otro lado, la bella chica ante semejante situación no hacia mas que enfurecerse, llenándose de celos incontenibles como también de inseguridades por los sentimientos del chico hacia ella, a pesar de ser una hermosa mujer siempre se aminoraba enfrente de otras, sobretodo por que la mayoría de las féminas, que a simple vista gozaban de una belleza indiscutible, poseían algo que ella no tenía, y era una personalidad avasalladora capaz de despertar la curiosidad de mas de algún incauto.
Las razones por las cuales ellos actuaban de esa forma eran diversas, teniendo o no motivos para esto, se debía principalmente a sus propias inseguridades en cuanto a su situación actual como pareja, ya que por más que, aparentemente, se comportaban como tal, oficialmente no lo eran. Sin embargo, esto era algo fácilmente solucionable, si ambos se sinceraban y decidían formalizar todo esto, no necesariamente un compromiso legal, sino más bien una relación aceptada por ambos, algo más concreto de lo que ya tienen, un paso más adelante que les diera cierta confianza para continuar indagando hacia un futuro juntos.
El cielo ya comenzaba a oscurecer así que la hora de partir llegó, aunque los niños no estaban muy contentos con esto, así que fueron reclamando todo el trayecto hasta el auto, pero en esta ocasión fue Ryoma quien los calló, de una manera paternal, que sorprendió a Sakuno, logró que sus hijos obedecieran sin problema subirse al vehículo. A pesar de su molestia, no tardaron mucho en ser vencidos por el sueño.
Una vez llegado a la casa de las Ryusaki, el joven padre tuvo que ayudar a cargar a los pequeños hasta sus cuartos, pues en este caso ninguno de los dos parecía despertar, aunque para nada fue una molestia para Ryoma, lo único que lamentaba era que él tenia que marcharse una vez cumplido esta acción, realmente esto le afectaba, pues sus ganas de quedarse con ellos y, por supuestos, con Sakuno eran inimaginables.
Hasta que al fin llegan – los interrumpía Sumire en cuanto ellos bajaron las escaleras.
Abuela…me asústate – sorprendida al ver que su abuela salía de la oscuridad de la sala.
Buenas noches…Sumire-sama.
Buenas noches…Echizen…supongo que ya te vas.
Claro…ya es tarde…- dirigiéndose a la salida.
A pesar de la molestia visible de su abuela, Sakuno fue a acompañar a Ryoma hasta la salida, no era que deseaba una confrontación con ella, pero tampoco quería que su amado se fuera sin despedirse de ella.
Nos vemos hermosa – mientras caminaba hacia su auto.
Claro…adiós – con un poco de decepción en sus palabras, al menos esperaba un beso, aunque fuere en la mejilla.
Una pequeña sonrisa afloro en Ryoma al percibir la desilusión en las palabras de la chica, en el fondo eso era lo que quería provocar en Sakuno, así que sin perder tiempo camino pausadamente hacia la chica, con aquella seguridad que hacia temblar a la castaña, sin previo aviso la beso suavemente en los labios, pero esta vez sin perder la cordura, sobre todo por que sabia que Sumire podría estar vigilándolos.
Pensaste que me iría sin despedirme – mientras la miraba con una sonrisa seductora, volviendo a besarla – pues te equivocas, no olvidaría despedirme de mi novia.
N-novia – con incredulidad preguntaba.
Pues claro…antes de ser mi esposa…tienes que ser mi novia – sus palabras denotaban seguridad, posesión y amor.
Por supuesto, esta pequeña declaración por parte de Ryoma, genero en la chica un gran alivio, aunque antes tuvo que asimilar los dichos, ya que todavía no alcanzaba a digerir la palabra novia, cuando de la nada el joven de mirada ámbar le lanza el término esposa, dos significantes mensajes para la gran mayoría de las personas, sobretodo para una mujer enamorada como lo estaba Sakuno, pues desde niña soñó con la posibilidad de ser alguien especial en la vida de Ryoma, aunque nunca pudo imaginar lo que realmente sería estar en esa posición.
Ahora el hombre de sus sueños, le estaba afirmando que ella era una mujer especial para él, por esa razón le entregada tal apelativo, ser la novia de Ryoma Echizen causaba en ella que todo los sentimientos que había estado reteniendo desde que se reencontró con él, la extasiaran estrepitosamente desde su interior, no pudiendo detener aquellas emociones, que por el momento la dejaron paralizada en el frontis de su casa, observando embelesada la partida del joven tenista.
Aunque estaba conciente que tendría que soportar las recriminaciones de su abuela, nada de lo que ella le pudiera decir en esos momentos, la haría despertar de su ensueño, al menos no por esta noche, pues después de mucho tiempo se sentía inmersa como en un cuento de hadas, sin olvidar que eso era sola una fantasía, pero que este día, se daría el lujo de vivirla sin importar lo infantil que pudiera parecer, total nadie podría entrar en su cabeza, solo ella y su príncipe Ryoma.
Continuara...
Ojala lo hallan disfrutado, ahora esperar hasta el próximo capitulo, sigan comentado se los agradecere. Hasta la próxima semana.
