Mariamiau volvió :D Hoy justo hice mi último examen y al fin tengo mi ansiada libertad que durará unos pocos días, pero... ¡Es libertad! *^*
Ya acabé Lealtad, si. Fue muy triste acabarlo :'( A sido el primero que empecé, con este me estrené. Aish T^T Pero bueno, todo llega a su fin... *Vuelve a llorar como cuando escribió la última línea del fic*
Mañana subo nuevo capítulo de Amazonas, sep. :3
AVISO: Hay lemon en este capítulo. Sí, como Inuriko comentó "La capitana y el Rey celebrando antes de la victoria". Acertaste. JAJAJAJ Por eso, este capítulo va dedicado a ti :3
En el epílogo mencionaré a todos los que a lo largo de la historia habéis comentado, faveado y seguido la historia. Y os dedicaré el final a todos vosotros ^^
Dicho esto, me callo ya (a veces tiendo a enrollarme demasiado...) y os dejo leer el capítulo que será el penúltimo de este fic. (sin contar el epílogo)
Ni Fairy Tail ni sus personajes me pertenecen, son de Mashima.
Capítulo 13 – Hacia la paz
Nadie's POV
Aletargada, arreó su caballo para unirse de nuevo a su tropa. Habían pasado la mañana reconociendo la zona y podían volver con la seguridad de que no había amenaza alguna a su alrededor.
Tardaron unos veinte minutos en llegar a las tiendas que habían instalado aquella misma tarde. Hacía casi ocho días que habían decidido abandonar Edolas para alejarse lo máximo posible de la ciudad antes de encontrarse con el enemigo.
Jellal no iba a dejar que ningún ciudadano indefenso sufriera bajo la mano de la guerra. Y Erza había comprobado como el hombre que había iniciado su Reinado con inexperiencia, superaba a su Padre con cada decisión nueva que tomaba. A su alrededor, la gente se contagiaba de la sensación de que todo estaba bajo control.
Tardaron dos días en prepararse para la partida. Aunque lo más complicado fue poner de acuerdo a todos los ejércitos que se encontraban comandados por los diferentes capitanes, ya que los Reyes se encontraban en Edolas.
Y así, en cuatro días, habían dejado un buen trecho que separaba Edolas del campo de batalla.
-Estúpidas flores.- murmuró Erza mientras pasaba cerca de varios grupos de soldados borrachos del Reino de Hisou que habían traído con ellos varias prostitutas. –Esas mujeres deberían estar a salvo, no aquí.
-Déjalos.- le dijo Lucy que trotó a su lado.- Para muchos de ellos serán una de sus últimas noches.
Erza suspiró, "si es su última noche es porque no entrenaron lo suficiente. Y a su vez, si están en estas condiciones, tampoco serán muy eficientes en el campo de batalla", pero se ahorró palabras y continuó su camino.
Volvió la vista hacia Lucy. El grupo de hadas había conseguido hacerse un nombre tras la creación de la que sería el arma que les llevaría a la victoria. Erza los había entrenado físicamente junto a sus tropa, y dado que ellos formaron parte del grupo de creación, no tuvieron problema alguno a la hora del manejo del arma. Aun así, dado la poca experiencia militar que tenían, no se les había permitido luchar en la primera división, junto con Knightwalker. Sino un sitio más especial…
Estaba previsto que Erza ocuparía la tropa que encabezaría la batalla, junto con Jellal y Ur. En el lateral izquierdo del campo de batalla, se encontraría el Reino de Hisou. Y el derecho estaría ocupado por más soldados de Edolas, estos serían los más brillantes en el uso de armas (encabezados por Lucy y el resto de hadas) dado que al ser el terreno más llano se esperaba que la mayor masa de autómatas se encontraran en este lado.
Esperaban que sus armas fueran un factor sorpresa. Lo único que conocían los espías era el hecho de que el Imperio Dreyar conocía sobre su unión y que por miedo de que se volviesen más fuertes, había decidido atacar confiado de que el enemigo no estaría preparado cuando llegase.
La noche había caído y tras guardar a su caballo en el establo donde comenzaban a prepararlos para la batalla, comunicó a sus soldados que podían cenar y acostarse, debiendo estar en pie a las seis de la mañana. Permaneció varios minutos dialogando con Kagura quien no hacía más que sorprender a la capitana, había demostrado una habilidad casi o más brillante que la de su hermano y pronosticaba un futuro militar estelar.
Tras ducharse en el baño público de mujeres que habían instalado en unas carpas independientes, pidió que le llevasen su cena a la carpa de Byro dado que había sido convocada para una reunión extraordinaria.
-Están a dos días según nuestros espías.- informó el anciano a todos los presentes que no eran sino los capitanes y Reyes de los tres Reinos.
Había sido una sorpresa grata, ya que esperaban que esa misma noche hubiesen llegado las tropas enemigas al valle por el que se encontrarían. Sin embargo, aún se encontraba a cientos de kilómetros.
-En un día, nos detectarán y comenzaran una táctica de ataque. Debemos de estar alerta.- dijo Sugarboy mientras estudiaba el mapa con detenimiento. Habían situado al ejército que ellos formaban como una pieza de un caballo rojo y al enemigo como uno negro. Habían estudiado las diferentes formas de reacción del enemigo, pero solo había una posible para que aquellos autómatas pisaran terreno firme.
-Tendrán espías como nosotros.- añadió un capitán norteño con un acento exagerado.
-¿Y si pasan por otra zona que no sea la que vosotros pronosticáis?-pregunto el primer capitán de Hisou.
-Ellos siguen un camino llano para no arriesgarse de que sus autómatas pierdan el equilibrio y provoquen una avalancha. –Erza movió el caballo negro hacia la izquierda, enseñándoles cual sería el movimiento contrario al que ellos pensaban que llevarían a cabo.- En el caso de que fueran por este camino, llegarían más tarde y más lento. Esto conllevaría a que sean más detectables para el enemigo que piensa que espera en Edolas, perderían el factor sorpresa que piensan poseer. Sin embargo,-movió hacia la derecha la pieza.- si siguen por el camino de la derecha, llegarán antes a Edolas, sin dejar al enemigo prepararse.-luego levantó la mirada hacia Jellal.- Todo depende de los buenos espías que tengan y que no sepan de nuestra presencia.
-Si tuviesen espías ya sabrían sobre nuestras armas contra sus autómatas…- respondió Jellal con la ceja levantada.- Y no han dado muestra alguna de saberlo.
-Cuanto más tiempo tengamos, mejor. Tenemos más tiempo para prepararnos, y mañana mismo traerán un regimiento de nuevas armas.- dijo el Rey de Hisou.
-En realidad a mí no me parece mejor, los soldados quieren volver con sus familias.- respondió Ur.
-Mejor que esperen un poco, entrenen más y consigan volver vivos.
-Mis hombres ya están preparados.- respondió una Ur que con ese comentario no solo quería recalcar la preparación militar de sus hombres, si no la incapacidad de los soldados del reino de Hisou.
-Sea como sea, no tenemos control sobre eso.- cortó Jellal antes de que aquella situación pudiese dar a más.
Tras más que un comentario no amistoso entre Reinos y una situación realmente incomoda, cada uno pudo irse a su propia tienda a descansar
Erza's POV
Tras la reunión me reuní con Natsu y los demás y a pesar de las insistencias para que me quedase un rato más con ellos, decidí irme a mi tienda a descansar. Trataba de esforzarme al máximo durante la última recta de esa guerra que esperaba que trajese la paz tan ansiada y eso me llevaba a un agotamiento extremo.
Tenía cada músculo agarrotado. A su vez, no solo me proporcionaba dolor, sino la capacidad de caer rendida en la cama al rozar mi cabeza con la almohada. Y eso me permitía no pensar en el peliazul. De nuevo, con los planes de guerra, no habíamos podido mantener una conversación en privado y nos habíamos distanciado.
Me desnudé para ponerme mi camiseta y pantalón de algodón. Al menos el hecho de ser capitana me había dado la oportunidad de disponer de una tienda para mi sola. Y además, muy cercana a la del Rey, para mi propia tortura personal. Soplé la vela antes de tumbarme en mi duro colchón y cerré los ojos. Dejándome llevar por el cansancio, me transporté al mundo de los sueños que era el único lugar donde me permitía acudir a él.
-¡Tsch! ¡Erza!
Una mano me sacudió hasta despertarme de mi tan profundo sueño. Alterada y de mal humor miré a mi alrededor, confusa, sin poder atisbar nada ya que todo estaba oscuro.
-¿Han atacado! ¿Están aquí!- exclamé incorporándome y dando manotazos al aire. Había conseguido acostumbrar mi vista a la oscuridad, y el tatuaje en el ojo derecho se me hizo inconfundible.
-No, Erza, no.- respondió divertido sentándose al borde de la cama.- Oye, deberías estar más preparada en el caso de que nos atacasen en mitad de la noche. Esa reacción no es digna de una… ¡Ay!
Comenzó a acariciar la zona que había golpeado con furia.
- Mira, Jellal, no sé a lo que has venido aquí pero creo que te deje bien claro que…-comencé.
-¡Escúchame!- me suplicó, interrumpiéndome súbitamente. Suspiré, ya completamente despierta del sueño.- Sé que te dije que te haría caso en eso de guardar distancia y concentrarnos en la batalla. Pero necesito hablar contigo de todo antes de que sea demasiado tarde… -se llevó una mano a su cabello para revolvérselo incómodo. -No sabemos si ambos volveremos a tener una oportunidad como esta.
Sabía a lo que se refería. Un nudo se me hizo en la garganta nada más pensar en el hecho de perderlo. Otra vez. Negué con la cabeza severamente.
-No te va a pasar nada, tienes a muchos soldados cubriéndote la espalda. Yo misma cuidaré en que nada te pase. Y por mí no te preocupes, soy resistente. Ahora, vuélvete a tu tien…
-Lo sé, Erza.- me volvió a interrumpir- Pero, nadie es dueño del destino.- suspiró aletargado.- No me dejes ir al campo de batalla sin haberte podido decir todo lo que llevo guardando tantos años.
Suspiré. Con ayuda de una cerilla, encendí mi lámpara de aceite. Una vez hubo prendido, pude ver con claridad el cansancio que Jellal mostraba en unas facciones mucho más suaves que las que había mantenido en la reunión anterior. Sobre sus hombros encorvados se situaban el peso de muchas vidas. Y sus ojeras demostraban la consciencia del monarca sobre este hecho.
Aun así, mostró una sonrisa sincera cuando me mantuve en silencio estudiándolo.
-Jellal, ¿duermes lo suficiente?- le pregunté preocupada. El solo sacudió la cabeza para volver a sonreír.
-Eso es otro tema aparte, quiero decirte esto.-fui a replicar, pero su mirada intensa me paró.- Por favor.- Solo asentí y le pedí que continuara.- Los mejores momentos de mi infancia fueron aquellos juegos que compartíamos tu, yo y Simon. Era un soplo de aire fresco de todas las labores estrictas que mi padre me hacía completar. Fue a partir de ti, Erza. Luego, cuando tuve que irme a Earthland… Necesito aclararte qué pasó allí. –Bajé los ojos mientras rememoraba el día que se fué y el sentimiento de abandono que aconteció.- Durante todos los años que estuve allí me dediqué a cerrar Animas que mi padre Faust activaba para poder recaudar magia para Edolas. No fue un trabajo fácil, me sentía solo. Siempre iba solo.-recalcó- Mi contraparte en Earthland era una persona muy famosa y a la vez, peligrosa. Os echaba de menos a todos, pero no llegué a saber cuánto te echaba de menos a ti hasta que vi a Scarlet entrar en Fairy Tail. Ese día me encontraba escondido en un rincón de la taberna y el corazón se me aceleró en cuanto vi aquel rastro de escarlata.
-¿Me estás diciendo que estás enamorado de Scarlet?- levanté una ceja mientras una sensación mucho más intensa que la que sentí aquel día con Hisui me recorría. El solo negó.
-No, claro que no. Ella podrá tener el mismo físico que tú, pero tenéis rasgos distintos que os hace especiales a vuestra manera. Yo, aprendí a querer los tuyos y a veces sentía rabia hacia tu contraparte por no comportarse como tú, que fueses tú. Te echaba de menos. Cada vez que la veía sentía cierto vacío en mi estómago que me hacía querer huir para no verla. Comencé a tomar misiones que me tomaban más tiempo para así tener que pasar lo mínimo por el gremio.
Jellal hizo una pausa para agarrar mi mano con delicadeza y acariciarla con dulzura. Me preocupé en no responder al estímulo pero tampoco rechazarlo.
-Así pasaron muchos años en los que la máxima conversación la compartía con una anciana que vivía en el bosque. Ella al igual que yo provenía de Edolas, con lo que me facilitaba no tener que dar explicaciones sobre mi identidad.
-¿Quién era?
-Poluchka
-Ni idea de quien es…
-No sois ambas unas personas muy… sociables. Seguro que os habríais caído genial.- dijo Jellal con una sonrisa. Erza lo fulminó con la mirada.- Bueno, prosigo.-continuó con miedo de volver a recibir un golpe de la capitana- Cuando volví y todo el problema relacionado con Anima se hubo solucionado, sentí cierto pesar de que todo hubiese calado tanto en ti y nuestra relación hubiese decaído. Tantos años pensando en nuestro reencuentro y… ¿Cómo fueron mis primeras palabras?
-"¿Te atreves a dirigir tu arma hacia mí? Erza Knightwalker"- respondí, imitando el barítono de este. Jellal sonrió.
-Sí, eso. Bueno, fue un comienzo tenso.
-Un comienzo tenso, a consecuencia de un final tenso.
-No es un final.- contestó Jellal inmediatamente.- Erza, yo nunca he dejado de quererte.-la capitana se tensó al momento. El peliazul, quien lo notó en el agarre, no paró de acariciarla.- Mis intenciones nunca fueron otras que recuperarte. Sobre todo la conexión que teníamos.-miré hacia donde nuestras manos se unían.- Sé que me fui, pero volví. Y estoy aquí para quedarme, contigo y con Edolas. Solo quiero que me dejes permanecer a tu lado. No dejemos que nada más no vuelva a separar.
Un silencio entre ambos permitió que se escuchara el viento gélido que sacudió las telas que hacían de paredes de la tienda.
-Te quiero, y aunque sea tu Rey, tu amigo, tu esposo, tu enemigo, tu amante o lo que quieras que sea para ti, te seguiré queriendo.- añadió después del silencio.
Al no escuchar respuesta alguna, paró de acariciar la mano para así levantarse y comenzar a salir de la habitación. La mano que antes había sido acariciada, no dudó en moverse sola y agarrar la capa del monarca.
Este se giró hacia mí, sin encontrarse ninguna mirada fija. Con vergüenza, miraba a mis sábanas mientras le pedía:
-Quédate.
Él, tras pensar la petición, solo asintió y desabrochó su capa, la cual calló al suelo provocando un sonido fuerte. Se quitó los zapatos, los calcetines, la camisa y los pantalones. Ya en ropa interior, entró en la cama.
Durante varios minutos nos mantuvimos tumbados, mirándonos en silencio y disfrutando de la poca luz que la lámpara daba. Esta no tardó en apagarse y sumirnos en la oscuridad intensa de la noche. Supuse que Jellal haría el primer movimiento; sin embargo, tomé la iniciativa y me acerqué para capturar sus labios con dulzura.
Ese beso fue totalmente distinto a los anteriores. En otras ocasiones los besos siempre estaban llenos de tensión sexual; sin embargo, en estos no se intentaba demostrar la atracción sino el amor que compartíamos. Mi cuerpo quería mostrarle lo que me negaba a admitirle.
Olvidando por completo mis principios, me coloqué encima del hombre que siempre había amado en silencio.
Sus manos calientes comenzaron a acariciar y contornear cada parte de mi piel. Apartando con delicadeza cada trozo de tela que me cubría, para dejarme únicamente en ropa interior. Me sentía adorada mientras sus manos se tomaban tiempo en explorar, no parecíamos tener prisa. Ambos éramos consciente de las pocas ocasiones que teníamos para mostrarnos así el uno con el otro. Y parecíamos querer aprovechar al máximo aquel último encuentro.
Yo tampoco me quedé atrás y opté por sentarme en su regazo, haciendo que él se incorporara para poder así capturar de nuevo mis labios. Así conseguí poder tener pleno acceso a su cuerpo bien torneado. Fue un proceso lento que acabó haciendo que ambos gimiésemos cuando las yema de los dedos tocaban ciertas zonas sensibles.
Con hambre de más, comencé darle pequeños bocaditos por el contorno de su cara mientras acercaba nuestras zonas íntimas para que friccionasen entre ellas. Él, quien no pudo evitar gruñir, agarró mi trasero con fuerza para ayudarme con el vaivén.
Cuando nuestras respiraciones estaban muy aceleradas, él me tumbó en la cama con un rápido movimiento y se situó encima. Comenzó a devorar cada centímetro de la piel que antes había acariciado. Cuando llegó a mis pechos, una mano bajó hasta mi centro. Con un ritmo constante, comenzó a jugar con mi punto más sensible mientras sus labios y dientes se encargaban de satisfacerme en mi otros dos puntos sensibles situados en mis montículos.
Las olas de placer hacían que mi espalda se arqueara mientras entonaba algunos gemidos que salían inconscientemente de mí. Este introdujo un dedo en mi interior mientras que con el pulgar continuaba jugando con el clítoris. Mis piernas comenzaron a temblar cuando mi interior comenzó a contraerse.
-Más rápido.- le pedí entrecortadamente.
El peliazul comenzó a devorar el cuello mientras aceleraba el ritmo, dejando pequeñas marcas. Decidí dejar el enfrentamiento por aquellas marcas para otro momento, ya que en ese momento solo podía pensar en mover más rápido las caderas para recibir su dedo. En el momento en el que llegué, lo atraje hacia mi mientras gemía su nombre.
No tuve tiempo de recomponerme cuando Jellal ya nos había quitado la ropa interior a ambos, situado en mi entrada y hecho paso. Volvió a devorar mis labios mientras comenzaba el vaiven.
Intenté devolverle los besos entre gemidos, pero llegó un momento en el que sin aire, me agarré a su espalda antes de que una gran ola de placer me estremeciera y acabase con la respiración entrecortada. Jellal, embistió varias veces antes de llegar.
Esperé a que se tumbase a mi lado; sin embargo, apoyó su frente contra la mía con la respiración entrecortada.
-Aun no acabé contigo.- dijo con voz ronca. – Date la vuelta.
No entendí muy bien la postura, digamos que yo no estaba introducida muy en aquellas experiencias. Cuando él se hubo incorporado, le imité y le di la espalda. Aún confusa y aletargada por el anterior climax. Él quien debió adivinar que no sabía a lo que estaba llevando aquello. Me acercó a él y comenzó a besarme la espalda, dejando un rastro de saliva por donde pasaba. Cerré los ojos y disfrute. Sus manos, apoyadas en mi cadera, se movieron para masajearme el trasero.
Tras ascender de la misma manera en la que bajó, se acercó a mi oído.
-Manos al colchón.- me pidió con una voz ronca que me hizo estremecer. Le obedecí indecisa.
Sus manos bajaron hasta mis muslos para abrirlos. Entró lentamente haciendo que mi cuerpo se estremeciera. Me apoyé sobre mis codos al verme falta de fuerzas. Comenzó a entrar y salir lentamente mientras una de sus manos rodeaba mi cuerpo para poder masturbarme.
Gemí su nombre cuando las olas de placer se hicieron más intensas que nunca. El bajó, sin interrumpir su ritmo, para poder dar pequeños y castos besos en mi espalda arqueada. Su mano y sus embestidas subieron de velocidad, y si no era porque la otra mano que no me masturbaba se aseguraba de que mi cadera permaneciera quieta, sabía que estaría derrumbada en la cama.
Llegué al climax por tercera vez. Él dejó mi clitorix, para aguantar mi cadera en alto y proseguir. Cerré los ojos, agotada, mientras mis piernas aun temblaban por el estallido de placer en mi vientre.
Él no había aminorado el ritmo, escuchaba nuestras respiraciones aceleradas.
-Jellal, acaba.- le dije aún sin aliento.
-Hazlo… conmigo.- me dijo entrecortadamente.
-Yo ya lo he hecho, tres veces.- le dije con los ojos en blanco.
El solo aumentó su ritmo. Haciendo que su miembro rozara los tres puntos sensibles que tenía. Él, persistente en el hecho de que llegásemos a la par como en nuestro primer encuentro, subió una de sus manos hacia mi pecho y estimularlo. Volvió a bajar pero esta vez para dar pequeños bocaditos.
Y minutos después, ambos llegamos.
Su cuerpo cayó encima, pero en cuanto se recuperó lo suficiente se hizo a un lado. Yo me dedicaba a recuperar la respiración y volver a sentir la movilidad en mis piernas. Jellal me apartó el flequillo que se me había pegado a la frente por el sudor y la besó antes de volver a tumbarse cerca de mí.
-Oye, si quieres que me vaya, dímelo. No quiero que te tengas que ir en mitad de la noche de tu propia tienda… Y menos con el frío que hace.- dijo con un tono neutro.
-No te vayas.- le dije después de un rato.- Buenas noches, Jellal.
Con la certeza de que la oscuridad no dejaría ver mi sonrojo, coloqué mi cabeza sobre su pecho y cerré los ojos. Escuchando su corazón y sintiendo como la yema de sus dedos acariciaba mi espalda; me dormí.
Jellal's POV
Miré hacia los folios que descansaban en mi improvisada mesa e intenté recobrar el control de mis pensamientos, pero de nuevo no pude. Había sido la noche en la que mejor había descansado desde hacía mucho tiempo. Al despertar al lado de Knightwalker y tras ser casi echado a patadas de la tienda, no había podido de dejar de pensar en la pelirroja. Comprendí porque ella quería que no ocurriese nada entre nosotros durante el periodo de preparación ya que por más que pudiera, tenía la cabeza en aquella noche.
Se me escapaban sonrisas torcidas cada vez que rememoraba el encuentro: su voz, su aroma, sus besos… Sin embargo, cada vez que me sorprendía pensando en lo acontecido me reprendía y volvía a mis labores.
La mañana había pasado con normalidad, junto con la comida que sería la última que compartiríamos antes de la batalla. Y es que esa misma tarde, las peores noticias llegaron. Activé el plan que tan meticulosamente habíamos programado.
Y lo efectuaríamos de noche, pues las tropas de Dreyar prometían llegar cuando el sol comenzase a salir del horizonte.
Mientras todo el campamento era un puro revuelo preparando los caballos, las armas, las tropas y todo, miré a las estrellas. Sabía que mi contraparte en Earthland era devoto por ellas y las utilizaba para su magia. Quise encontrar esa conexión que le mantenía con ellas y pedirles que cuidaran de mi pueblo. Que nos guiasen no a la victoria, sino a la paz.
La guerra llegó, *chan* *chan* Como podréis adivinar, el siguiente capítulo será dedicado a la guerra yyy a el final ^^ De hecho, se titulará: "Grito de guerra".
También espero que os haya gustado el lemon ^^ Quise que en este se ensalzaran más los sentimientos que la tensión sexual porque ya sabéis, ambos tienen miedo y tal de lo que puede pasar a la otra persona en el campo de batalla. Quería que se notase esa necesidad :')
Me paso a responder vuestros sensuales comentarios:
Guest: Erza está celosa si, lo que pasa es que le cuesta reconocerlo jajajajaja Aish el orgullo de la capitana no le permite ver lo enamorada que esta de Jellal u_u
Inuriko: Pues aquí tienes más ewe Desde el principio tenía la intención de que si mas o menos me salía bien, la noche de antes de la batalla... Y cuando pusiste ese comentario dije: "Esta chica sabe de lo que habla jajajajajaja" Sisi quise que esa costumbre no cambiase ni aún cambiándonos de mundo. xD
Dragon-Slayer-Del-Arcoiris: Jerza *^* Jajajajaja Con lo que me quería referir con eso es la manía que tiene Ur de entrenar a los demás en ropa interior, la había expandido por su Reino. Para hacerse más fuertes y eso. Y claro, todos acababan desnudos. Imaginate llegar allí de extranjera y todos se empiezan a desnudar JAJAJAJAJ Si, en un principio quería sobre todo usar la figura de Hisou en el sentido de lo que sería la figura de la princesa ideal. Que contrasta muchísimo con Erza. Sin embargo, no importa lo buena princesa que sea Hisou porque al final Jellal de quien está enamorado es de Erza.
Jasckier: Aish muchísimas gracias *^* No sabes lo que anima saber que hay lectoras como tu que piensen eso de mi fic *-* Sobre todo porque a mi también me ha pasado eso con muchos fics que he leido. Esa cosa de no poder dejarlo en ese momento ya que sabes que tienes capítulos esperándote para ser leídos jajajaja Y si, suele pasar eso, sobre todo con los fics largos que al final el escritor acaba cansándose de escribir y no lo termina... Pero bueno, con este no te preocupes que yo ya lo tengo acabado y prometo subirlo entero ya :3
Un abrazo enorme a todos los que siguen este fic yy me alegro de estar de vuelta^^ El siguiente capítulo lo tendréis el viernes 25 de diciembre, ¡celebrando la Navidad! jajajajajaja
¡Nos leemos!~
