Ante todo:
DISCLAIMER: los personaje pertenecen a Stephenie Meyer, aunque la historia es mía.
Las cursivas son conversaciones telefónicas o conversaciones que se oyen en la lejanía.
Los pensamientos de los personajes están escritos "entre comillas".
(Entre paréntesis está lo que comunica Masen a través de la mente.)
Lo escrito en negrita y entre comitas, son conversaciones entre lobos.
La historia está escrita desde el punto de vista de Seth.
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ESTE CAPÍTULO ESTÁ DEDICADO A FRAN KATRIN BLACK, MI REVEW NÚMERO 100 EN ÉSTA HISTORIA. GRACIAS POR SEGUIRME DESDE MIS INICIOS. BESOS.
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14. BODA TEÑIDA DE SANGRE.
En cuanto Sarah y yo regresamos a casa, todos vinieron a recibirnos, felicitándonos a ambos por nuestro compromiso. "Alice no puede callarse nada."
- Ya sabes que no, Seth. – dijo Edward, abrazándome.
- Tenia la esperanza de que no dijera nada.
- Iluso. – dijo Bella.
- Lo se.
- Siento el chivatazo. – dijo Edward. Me fijé en que se le estaba escapaba la risa.
Ignoré el comentario, o al menos lo intenté.
Recibimos la llamada de Pat, Emmett y Rosalie, que también nos felicitaron a Sarah y a mí. Alice nos estuvo hablando durante toda la noche sobre lo que tenía planeado para la boda, mientras que Bella, Edward, Jasper, Carlisle y Esme no dejaban de reírse. "Esto no puede estar pasándome a mí." Masen no estaba en el salón, pero podía oír como se reía desde el dormitorio de mis hijos.
Sarah y yo decidimos que la boda se celebraría cuando Pat volviera a la ciudad. Emmett y Rosalie habían vuelto. Ahora eran Carlisle y Esme quienes estaban con Pat y con los de Denali. Carlisle había ido acumulando días de vacaciones y aprovechó el momento para tomarse un par de meses libres. Alice y Rosalie, acompañadas por Bella y Renesmee, llevaron a Sarah a un montón de tiendas en busca del vestido de novia perfecto para ella.
Por mi parte, Emmett se había empeñado en que debía de tener una despedida de soltero por todo lo alto, a lo que yo me negué. Lo sorprendente fue que Jacob y Edward apoyaban a Emmett. "Esto me supera."
- Seth, relájate, solo va a ser una noche de chicos. – decía Edward cada vez que me quejaba sobre la despedida y las locas ideas de Emmett.
- Si, tranquilo, no va a haber chicas. – dijo Jacob con el rostro serio.
- Eso espero, porque yo solo quiero una chica.
- Que rancios que sois los tres. – se quejó Emmett. - Jasper, Masen, vámonos, que aun se nos va a pegar la sosura.
……………
Sarah y yo habíamos decidido llevar a los niños al parque. No era bueno que no se relacionaran con más niños. Mientras que yo vigilaba a los niños, Sarah llamó al colegio al que ella y Masen habían ido de pequeños, para ver si había plazas para los chicos. Por fortuna, si había plazas y, al siguiente día iríamos a hablar con la directora del colegio.
Decidimos ir a comer y, esa tarde, continuaríamos nuestro día fuera de casa en la feria que había en el pueblo. El joven Seth, que ese día cumplía cinco años, y Harry, que ya aparentaba tener dos, se los pasaron en grande montándose en todas la atracciones junto a Sarah, mientras que yo les grababa en vídeo.
- Papá, móntate con Harry y conmigo en la nave espacial! – no dejaba de repetirme mi hijo.
Había una atracción que era como una nave espacial. En el interior, había unos cuantos asientos y una gran pantalla 3D. Era como si realmente se viajara en una nave espacial.
- Seth, venga, lleva a Seth júnior y Harry a la nave espacial. – dijo Sarah cogiendo la videocámara de mis manos.
- De acuerdo. – me rendí. – vamos chicos. – cogí a los niños de la mano y nos fuimos hacia donde estaba la atracción.
Harry cada vez se parecía a mí cuando era niño, aunque con la piel un poco más clara. Seth, por el contrario, era igual que su madre, pero con mis ojos. Por eso nunca sospeché que Seth pudiera ser hijo mío. Su piel era tan blanca como la de Roberta.
Los niños se lo pasaron en grande en la nave espacial. Incluso Harry pidió que volviéramos a subirnos, pero ya se nos estaba haciendo tarde. Fuimos a buscar el coche, que estaba frente al edificio en el que tenía mi consulta, y nos marchamos a casa.
……………
Alice y Jasper estaban ahora con Pat. Ya hacía seis meses y medio que nuestro amigo había sido convertido. Seis meses y medio desde que los Vulturis habían venido a Canadá.
En cuanto salimos del coche, Esme vino a recibirnos con una gran sonrisa.
- Hola chicos! – dijo cogiendo a los niños de la mano. – tengo una sorpresa para los cuatro. Seguidme.
Sarah y yo nos miramos sin decir nada y seguimos a Esme en silencio. Fuimos a través del bosque hasta encontrarnos con una pequeña casa de piedra de dos pisos.
- Esme, que significa esto? – dijo Sarah corriendo hacia su abuela, que estaba frente a la puerta de la casa.
- Adelante, entrad.
Los cuatro entramos en la casa y me quedé flipando. Era una casa preciosa. Parecía que me encontrara en mi casa de La Push. En el piso de abajo había un gran salón, una cocina, un cuarto de baño y una habitación con una cama y cuatro cosas más.
Subimos al primer piso, en el que había un cuarto de baño enorme, un dormitorio con cama de matrimonio, un despacho con estanterías repletas de libros y un largo escritorio con dos sillas y dos portátiles, y dos dormitorios, cada uno con decoración infantil.
- Seth, cariño, te gusta tu dormitorio? – preguntó Esme, mirando a mi hijo.
- Tengo un dormitorio para mí? – dijo con voz temblorosa y se puso a llorar, abrazando a Esme. – Te quiero.
- Yo también, pequeño. Tú ya eres de la familia. – dijo cogiendo a mi niño en brazos.
Madre mía, ahora era yo el que iba a ponerme a llorar. Todos habían aceptado al pequeño Seth al momento, y la imagen que tenía ante mí me emocionó.
……………
- Masen, vas a estarte quieto? – dijo Sarah haciendo que Masen se sentara en el sofá, a mi lado. – ya se que estás nervioso. Todos lo estamos.
- Ya lo se, pero es que hace ya ocho meses. – dijo Masen con nerviosismo.
Ya habían pasado ocho meses desde que Patrick se había marchado. Alice nos había llamado y nos había dicho que llegarían hoy, por lo que todos estábamos de los nervios.
Estábamos en mi nueva casa, esperando a que llegara el resto de la familia con el chico de Masen.
Nos entretuvimos jugando a la videoconsola Masen, Seth júnior y yo, mientras que Sarah daba de comer a Harry y, de repente, la puerta de la casa se abrió y una persona fue corriendo hacia Masen.
- Pat!
- Masen. Te he echado mucho de menos. – dijo abrazando a mi futuro cuñado. – dios mío! Que mal huele. Huele como en casa de tu padre. – dijo mirando a Masen con una sonrisa en los labios.
- Ese soy yo. – dije poniéndome en pie y fui a abrazar a Pat. – Que tal estás?
- Un poco confundido por todas éstas sensaciones nuevas. Y Sarah?
- Aquí. – Sarah salió de la cocina, con Harry en brazos. Besó a Pat en la mejilla y dejó a Harry en sus brazos. – Te veo bien.
- Gracias. Hola Harry, que grande estás! Te acuerdas de mí?
- Hola tío Pat. – dijo el niño, que estaba abrazado al cuello de Patrick.
- Y éste niño? – dijo mirando al pequeño Seth.
- Es mi hijo Seth. – dije volviéndome para mirarle.
Estaba en el sofá, acurrucado, llorando.
- Que pasa? – dije sentándome a su lado y el niño se abrazó a mi con fuerza.
- Sus ojos. – consiguió decir entre sollozos. – Son como los de la gente que hizo daño a mamá.
- No, tranquilo. – dije acariciando su espalda. "Pobrecito."
- Si. Los ojos rojos.
- Seth, pequeño, mira. Mis ojos no son rojos. – dijo Pat agachándose frente a nosotros. – mis ojos son marrón oscuro.
Seth se acercó un poco a Pat, y miró fijamente sus ojos, como si esperara encontrar algo.
- Es verdad. – susurró.
- No voy a hacerte daño. Lo prometo.
Seth se abrazó a Pat, pidiéndole perdón, llorando de nuevo.
Me dolió profundamente ver el dolor de Seth al recordar el ataque en la reserva, y a Roberta en concreto, por parte de los vampiros que atacaron La Push. "Pero quien narices eran esos vampiros? Y dónde están ahora?"
- Bueno, lamento interrumpir éste momento tan hermoso, pero hay una boda que celebrar. – dijo Alice apareciendo en el salón, seguida por toda la familia.
- Alice, no podemos esperar un par de días? – dije intentando persuadirla. "Joder…"
- Eso, aun tenemos que celebrar la despedida de soltero. – dijo Emmett, apareciendo a mi lado, sonriendo ampliamente.
- Eh? No, no podemos. Vamos a casarnos hoy. Dije marchándome a toda prisa de su lado.
- Entonces, todos a casa de Jacob y Renesmee. Venga. – dijo Alice saliendo de la casa.
Todos la siguieron mirándonos a Sarah y a mí, sonriendo. Todos excepto Masen y Pat. Sarah me dio un beso en la mejilla y también se marchó con los niños.
- Como lo llevas, Pat? – dije acercándome a ellos.
- Fatal. Cuando entré aquí, y sentir todos éstos aromas deliciosos… pero bueno, creo que me he controlado bastante bien. – dijo Pat mirando a su chico.
- Lo has hecho genial. – dijo Masen, besando a su chico. – He oído todo lo que pensabas. Te has obligado a controlarte, y lo has conseguido.
- Gracias, Masen.
- Bueno, vamos a prepararnos. Alice ya lo tiene todo preparado. – dijo Masen yendo hacia la puerta, con la mano de Pat entre las suyas. – vienes, Seth?
- Dadme un minuto. – dije cerrando la puerta tras ellos.
En cuanto estuve a solas, fui a sentarme en el sofá. "Madre mía. Esto empieza a superarme." Es que no podía tener una vida normal junto a mi prometida y mis hijos? Acaso era mucho pedir? Porque no podíamos organizar la boda Sarah y yo solos? Porque tenía que hacerlo Alice? Hombre, habíamos dicho que nos casaríamos en cuanto Pat volviera a casa, pero no el mismo día. "A saber que es lo que tiene Alice en mente."
Me puse en pie a los cinco minutos y me encaminé con calma hacia la casa de mis futuros suegros. Mis mejores amigos.
Durante el camino, empecé a sentir una leve presión en el corazón, como si una mano invisible apretara con fuerza. Sentía como si algo fuera a suceder. Algo malo. Sin pensármelo dos veces, salí corriendo hacia la casa, sin detenerme cuando un fuerte ardor penetró mis fosas nasales. "Vampiros."
- Sarah! Seth! Harry! – grité al entrar en la casa de Jacob, donde me encontré con una de las peores imágenes que podía encontrarme.
Sarah estaba en el suelo, con una herida en el brazo y otra en el cuello. Ambas heridas eran iguales, tenían forma de media luna. No dejaba de sangrar. Me arrodillé al lado de Sarah, que estaba inconsciente. Miré en derredor, en busca de los niños, pero no había ni rastro. Su olor permanecía en la casa, aunque muy débilmente.
Sarah. Mi Sarah, tirada en el suelo de mala manera. Llevaba puesto un hermoso vestido de novia, roto y manchado de sangre.
Cogí a Sarah en brazos, me puse en pie y la llevé hacia el sofá, tumbándola suavemente. El veneno estaba afectando a su mitad de licántropo. El veneno se estaba llevando la vida de lo único que daba sentido a mi vida.
- Sarah, por favor, abre los ojos. No te rindas, por favor. No me abandones! – "Pero que es lo que está pasando? Porque?" – Sarah, abre los ojos, aguanta.
Sarah no reaccionaba. Le tomé el pulso y, al sentir los leves latidos de su corazón, aun me puse más nervioso de lo que estaba. Solo había una persona que podía sacar la ponzoña del cuerpo de Sarah sin hacerle daño alguno, y debía ir a buscarle.
- Sarah, aguanta, voy a buscar a tu madre.
Besé la mejilla de Sarah y salí corriendo de la casa, mirando a mi alrededor, buscando a Renesmee o a alguien para que pudiera quedarse con Sarah, pero no vi a nadie.
A unos cien metros de allí, se estaba produciendo una pelea. Si la vista y los nervios no me engañaban, los Cullen y Patrick estaban peleando contra cuatro vampiros. Cuatro vampiros que conocía muy bien. Demasiado bien. Corrí hacia ellos, pero alguien chocó contra mí y me tiró al suelo.
- Masen, suéltame!
- Es que quieres que te maten?
- Tengo que encontrar a tu madre. – dije intentando quitármelo de encima, pero no pude.
- Tienes que ir a casa con Sarah y los niños! Protégeles! – gritó, sentado sobre mi, sujetando mis brazos con fuerza.
- Sarah ha sido mordida y los niños no están!
- Que?
- Necesitamos a tu madre!
- Que los niño no están? – Masen había dejado de sujetarme.
Me quité a Masen de encima y me levanté del suelo.
- Masen, busca a tu madre.
Salí corriendo de nuevo y volví hacia la casa, donde me encontré con Jacob, que estaba al lado de su hija, abrazándola.
- Donde está Nessie? – dije poniéndome a su lado.
- No la encuentro. Ha desaparecido. Y los niños también. – dijo sin emoción alguna en la voz. Parecía estar en estado de shock.
- Que está pasando, Jacob?
- Cuando llegamos a la casa, cuatro de los Vulturis nos atacaron. Por suerte, Edward logró escuchar algo y Bella pudo protegernos con su escudo, pero no pudo hacer nada contra el ataque cuerpo a cuerpo. Sarah vino a casa con los niños. Renesmee también tenía que estar aquí.
- Sarah, despierta, por favor. – cogí a Sarah en brazos, me senté en el sofá y senté a Sarah en mi regazo, apoyando su cabeza sobre mi pecho.
- Voy a buscar a Carlisle. – Jacob salió corriendo de la casa y me quedé a solas con Sarah, que seguía estando muy débil.
- Sarah, por favor, no puedes hacernos esto. No puedes abandonarnos. Que vamos a hacer sin ti? que voy a hacer yo sin ti?
Abracé con fuerza a Sarah, humedeciendo su rostro a causa de las lágrimas que empezaban a resbalar por mis mejillas. Sentía la débil respiración de Sarah en mi cuello. "Porque no está pasando esto? Nosotros no le hemos hecho nada a nadie. Porque han venido a por nosotros?"
El cuerpo de Sarah comenzó a moverse. Estaba convulsionando. "No, por favor."
- Sarah! – Carlisle entró en la casa, lleno de arañazos. – túmbala.
Me levanté del sofá y tumbé a Sarah en él de nuevo.
- Haz algo! – grité.
- No me atrevo. No quiero infectarla aun más. Vamos a llevarla a mi casa. Allí tengo algunas máquinas, sangre, suero…
- Vale, vamos! – volví a coger a Sarah en brazos y Carlisle y yo corrimos hacia su casa, que estaba a menos de un kilómetro de allí.
Llevé a Sarah al primer piso de la casa, a una habitación que parecía una habitación de hospital. Dejé a Sarah sobre la camilla y me quedé al lado de la puerta, mirando como Carlisle conectaba un montón de cables y tubos en los brazos de Sarah.
Estaba empezando a sentir un leve mareo, pero no podía decaer en esos momentos. Tenía que ser fuerte. Tenía que encontrar a mis hijos y a Renesmee. Y, por supuesto, tenía que matar al vampiro que se los había llevado y que había atacado a mi Sarah.
En ese momento, Jacob y Masen aparecieron a mi lado.
- Félix ha caído. – dijo Masen sin dejar de mirar a su hermana. – Alec y Jane han huido.
- Y Demetri? – preguntó Carlisle.
- Emmett le está utilizando como saco de boxeo.
- Ha hablado? – pregunté mirando a Jacob.
- Aun no.
- Cayo tiene a los niños. Se los ha llevado a Volterra. Mamá ha ido tras ellos. – dijo Masen.
- Cuidad a Sarah. – dije saliendo de la habitación.
Cuando estaba saliendo por la puerta, una mano me sujetó con fuerza por la muñeca.
- Jacob, voy a ir a Volterra, y no puedes impedirlo.
- No pensaba hacerlo. Voy contigo. Y Edward y Bella también vienen.
- Te lo han dicho?
- No ha hecho falta. – dijo señalando hacia el exterior de la casa. Edward y Bella estaban allí.
- Y los demás? – pregunté cuando estuvimos al lado de mis amigos.
- En casa de Ness, con Demetri. Vámonos. – Edward se metió en el coche que estaba a su lado y los demás le imitamos.
- Sarah se pondrá bien. Es fuerte. – dijo Bella, aunque se la veía nerviosa.
- Vosotros no la habéis visto, aunque deseo que tengas razón. Si ella muere, yo también.
Después de eso, nadie dijo nada en todo el camino al aeropuerto. Compramos cuatro billetes de avión y esperamos durante media hora. Los treinta minutos más angustiosos de toda mi vida. Aunque el viaje fue mucho peor. Volvía a sentir la presión en el pecho, en el corazón, pero mucho más fuerte que antes, y pensé en lo peor.
Cuando el avión aterrizó, Edward corrió hacia el exterior del aeropuerto. En cuanto los demás salimos le encontramos esperándonos en un flamante BMW rojo. Los tres nos metimos en el coche y Edward pisó el acelerador con fuerza.
Cuando llegamos al castillo de los Vulturis, ya había caído la noche, y no se veía a nadie.
- Siento el olor de los chicos, pero no el de Renesmee. – dijo Edward. Era cierto. No se sentía el olor de Nessie por ningún lado. "O no ha venido, o ha conseguido ocultar su olor de alguna forma." – Adelante.
Edward abrió las puertas ocultas que daban al castillo y entramos.
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Bueno. Que os ha parecido?
Se que hace días que no actualizo. Espero que la espera haya valido la pena.
Ya sabéis como contactar conmigo ante cualquier duda, pregunta, comentario…
Espero que os haya gustado el capi.
Besos.
Livia Scofield Miller.
