¡Hola!

Uf, mucho tiempo sin actualizar este fic, además de que la inspiración se me va, la U me tiene estresada jajaja. Hoy recibí un nuevo teléfono con Andoid y casi no lo puedo soltar, así que como se darán cuenta, me costó un mundo escribir esto jajaja.

Perdón por la demora, espero que aún haya gente que quiera saber el final xD

Disclaimer: Naruto pertenece a Masashi Kishimoto.

XoxoxoxoxoxoX

Capitulo 14: No te vayas aún

Hinata pov.

Aún no puedo creer todo lo que ha pasado en estas tres semanas y media. Me llena de tristeza el imaginar que hace pocos días todo estaba bien, pero ahora mi vida entera es un desastre. El solo hecho de ver a Naruto-kun en aquella cama, conectado a un respirador mecánico y sin dar siquiera una señal de vida, me destroza por completo el corazón.

Aquel día todos estábamos felices por la recuperación de Gaara-kun, pero de pronto me enteré de una forma horrible que Naruto-kun había sido atropellado, justo frente al hospital. Me dolió el pecho y sentí que me faltaba la respiración, sobre todo cuando nos dijeron que su corazón no lo resistiría y que necesitaba un trasplante ya mismo. Creí que mi corazón se había detenido en ese momento, y todo lo que quería era dárselo a Naruto-kun para que él siguiera viviendo, sin importar lo que pasara conmigo.

Sentí que me volvía loca durante las horas en que duró su operación, después de que milagrosamente un donante apareciera. Y a pesar de que todo salió bien, Naruto-kun aún no ha despertado. Es como si no quisiera hacerlo, como si no quisiera volver para estar junto a todas las personas que lo queremos.

Fin Hinata pov.

La chica se acercó a la camilla en donde yacía su amado, el joven que parecía que ya no iba a volver a abrir sus enormes ojos azules. Naruto se encontraba en un estado muy delicado, aunque su operación había resultado exitosa, por algún motivo no despertaba.

—Buenos días, Naruto-kun –dijo la chica con una suave y dulce sonrisa, tratando de parecer animada. Siempre venía a visitar a Naruto después de la escuela, todos los días. Hinata estaba segura de que si Naruto escuchaba su voz, él tarde o temprano desearía regresar, y abriría sus ojos —. ¿Cómo estás hoy? –le preguntó —. Yo muy bien, hoy me fue muy bien en la escuela –sonrió —. Deberías despertar pronto, los exámenes finales se acercan y no querrás reprobar el año.

Hinata tomó una de las manos de Naruto entre las suyas, sintiendo que aún permanecía cálido, tal y como lo recordaba.

—Falta poco para la navidad, y quiero que estés a mi lado cuando llegue –una pequeña lágrima se deslizó por sus mejillas —. Todos te estamos esperando, así que por favor despierta.

Ella se secó sus lágrimas y siguió hablando con Naruto, tratando de que él la escuchara, de que volviera a su lado. Definitivamente ella no lo dejaría ir aún.

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—Mira lo que te traje –Matsuri apareció por la puerta de la habitación de Gaara, trayendo en sus manos una deliciosa caja de chocolates. Traía una enorme sonrisa en su rostro, a pesar de todas las cosas malas que pasaban alrededor de ellos. Gaara había tardado dos semanas en ser dado de alta del hospital, y desde ahí debía reposar al menos dos semanas más, por lo que no podía ir a la escuela. Matsuri le visitaba todas las tardes para ponerlo al día con las materias, además de consentirlo un poco.

Aún se sentía un poco culpable por el accidente de Gaara, pero él trataba de hacerle ver que no la culpaba para nada, que todo había sido algo que simplemente no se pudo evitar.

—Eso luce delicioso –dijo el pelirrojo, apenas vio entrar a su novia a la habitación. Ella lucía cada día más hermosa y él detestaba tener que estar en esa cama sin poder hacer lo que quería de verdad. Cada vez que Matsuri se sentaba a su lado, le tomaba la mano o le besaba, sentía que su cuerpo subía de temperatura y anhelaba poder acorralarla en su cama y quitarle la ropa, pero estando todo vendado se le imposibilitaba totalmente. Al menos el cuello ortopédico ya se lo habían quitado, pero su pierna aún estaba enyesada.

Matsuri era aún ignorante de todas las cosas que provocaba en su novio, por lo que se sentaba a su lado con total naturalidad.

—Ten, está rico –le dijo dándole un chocolate a él, para luego llevarse uno a su boca. Gaara observaba embelesado como el delicioso dulce se derretía dentro de la boca de su amada, y sentía algo de sed de sólo ver aquello.

—Matsu… –Gaara desvió la mirada, tratando de cambiar de tema —. ¿Me has traído los apuntes de hoy?

—Oh, cierto –dijo la castaña, alcanzando su bolso del suelo —. Mira, estos son –dijo enseñándole todos los apuntes —. No ha sido mucho, pero hay unos ejercicios un poquito difíciles, aunque sé que tú como eres un genio los sabrás resolver –terminó sonriendo.

—Bueno, pero antes de ponerme a estudiar, ¿por qué no me das un beso? –el chico puso la expresión de un perrito abandonado, a la cual Matsuri nunca se había podido resistir. Sonrió graciosamente y acercó sus labios a los de su amado, besándole tiernamente al principio, pero no se dio cuenta cuando ese beso se volvió totalmente apasionado.

Gaara la jaló hacia su cuerpo y la hizo quedar sentada sobre él, deshaciéndose un poco de las sábanas de la cama para que la chica pudiera sentir con claridad su hombría. Matsuri se sonrojó completamente y alejó sus labios de los de Gaara, mirándole sorprendida.

—Gaara… –le dijo —. ¿Qué estás haciendo?

—¿Acaso no puedo? –respondió el chico, olvidándose de sus heridas aún no sanas y de lo vergonzosa que era Matsuri. Su cuerpo se había calentado de sobremanera y ahora no pensaba detenerse. Por otro lado, Matsuri no dejaba de estar sorprendida, pero a su vez, tampoco quería detener lo que estaba pasando. Volvió a besar a Gaara, mientras él la tomaba por la cintura y la mecía suavemente sobre sí mismo, provocándole incesantes cosquillas a la chica en su parte más íntima.

Una de las manos del pelirrojo se dirigió a los senos de la joven, acariciando el derecho con delicadeza, mientras besaba el cuello femenino. Matsuri dejó escapar un leve gemido, sintiendo como esa zona tan sensible de ella se humedecía de pronto.

—G-Gaara… no es un buen momento… –trataba de protestar —. Alguien… alguien puede venir.

Gaara se separó levemente y la miró. Nuevamente estaba dejándose llevar y estaba llegando demasiado lejos, pero a diferencia de otras veces, no había sido sólo él, sino que Matsuri también cooperó. Por un momento dudó si detenerse o no, pero finalmente aceptó que ella tenía razón y este no era un buen momento para eso. Se suponía que la primera vez de su amada sería especial, y él se encargaría de hacer que así fuese.

—Es cierto –dijo al fin, soltándola para que ella se pudiera volver a sentar sobre la cama, aunque para él no pasó desapercibido lo agitada que estaba —. Perdóname, otra vez me dejé llevar, soy un idiota.

—N-no… –Matsuri bajó la mirada avergonzada —. Yo también quería Gaara, pero… pero tú no estás bien, y… tampoco hemos tomado precauciones, además tu familia está en la casa.

Gaara la miró algo sorprendido.

—¿Tú también… también querías? –repitió, haciendo sonrojar a la castaña.

—¿Qué tiene de malo? –se rió ella —. Eres mi novio y te amo, además, eres demasiado guapo –volvió a reírse ante su propio comentario, causando cierto sentimiento de orgullo en el pelirrojo, que le miró divertido.

—Nunca me habías dicho eso –aseguró él, aunque Matsuri recordaba habérselo hecho saber con anterioridad, sólo que tal vez no usó específicamente esas palabras.

—Siempre me he preguntado por qué un chico tan guapo como tú se fijó en alguien tan normal como yo, todavía no le encuentro la lógica –la chica se puso en pose pensativa —. Incluso esa Yuki era más bonita, ¿por qué no la escogiste? –se sorprendió al sentir como era jalada de la mano, hasta quedar abrazada a Gaara, sintiendo la calidez de su pecho.

—¿Qué dices tonta? –cuestionó el chico —. Tú eres hermosa, la chica más hermosa que yo he visto en mi vida –le susurró al oído —. Yo te amo y nunca podré ver a otra que no seas tú –una sonrisa apareció en los labios de Matsuri, aunque ésta duró muy poco, pues Gaara volvió a atrapar sus labios en un apasionado beso. No importaba si tenía que esperar mil años más para que ella fuese completamente suya, porque estaba a su lado ahora, porque era ella la única a la que él amaba y amaría.

—Cielos, búsquense un hotel, o al menos pónganle el seguro a la puerta –se escuchó una voz masculina, haciendo que los dos jóvenes se separaran avergonzados.

—¡Kankuro! –exclamó Gaara, con el rostro más rojo que su propio cabello.

Matsuri sólo bajó la mirada apenada. Gracias al cielo ella y Gaara se habían detenido justo a tiempo, sino, esto hubiese sido mucho peor e infinitamente más vergonzoso.

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—¿Qué ha sido ese grito? –se preguntó Temari desde la planta baja de su casa. Ahí estaba ella, junto a su madre y a su novio, preparando algo para la cena, aunque en realidad Shikamaru no movía un dedo.

—Creo que Kankuro está molestando a Gaara y a su novia –dijo Karura, la madre de los hermanos Sabaku No, mientras se reía graciosamente —. Seguramente les ha encontrado haciendo cosas extrañas.

—M-mamá –le reclamó la rubia sonrojada.

—Que problemáticos –opinó Shikamaru.

—Tú no opines y mejor ven a ayudar a hacer algo –le dijo Temari con el ceño fruncido —. Te invité para que nos ayudes, no para que andes de vago. Si vas a estar así, mejor vete a jugar alguna tontería con Kankuro.

Karura se rió disimuladamente al ver el carácter tan fuerte que tenía su hija y cómo el pobre de Shikamaru se espantaba de ver su cara enfadada.

—Ya voy a ayudar, no seas problemática –dijo el Nara acercándose a las dos mujeres. Temari le dedicó una sonrisa y siguió con lo suyo, mientras que Karura se le acercó y le susurró algo al oído que lo hizo sonrojarse levemente.

—Me alegra que tú y mi hija se lleven tan bien.

Shikamaru simplemente carraspeó y miró hacia otro lado. Como si pudiera llevarse bien con una mujer tan problemática como Temari.

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Hoy los chicos de club de fútbol tenían prácticas, aunque últimamente las cosas no habían ido demasiado bien luego de perder a dos importantes miembros como eran Naruto y Gaara. Ahora quién se lucía más era Rock Lee, y también un poco Sai, cosa que no le agradaba en nada a Sasuke.

Aún no podía aceptar a Sai como parte de su familia. Pensaba sinceramente que nunca sería capaz de verle como un hermano, ni siquiera como un amigo. Detestaba la idea de saber que de vez en cuando, Sai se reunía con su padre y tenían ese tipo de conversaciones que a él siempre le hubiese gustado tener. Además, le molestaba el hecho de que incluso Itachi ya hubiese aceptado a Sai.

—¿Por qué tienes esa cara? –escuchó la voz de Neji, quién venía corriendo desde el campo. A él no le gustaban demasiado los deportes, pero desde que había terminado con Tenten no encontraba una forma mejor de sacarse todo el estrés. Ella ahora no lo quería ver ni en pintura, y en la escuela hacía todo lo posible por evitarlo, por lo que Neji había acabado rindiéndose a que nunca estarían juntos de nuevo.

—No es nada –respondió Sasuke, vaciándose una botella de agua sobre la cabeza, ya que en verdad sentía mucho calor al haber estado corriendo, a pesar de que ya estaba por llegar el invierno —. ¿Has hablado con Hinata? Supe que Naruto sigue igual.

—Ella no me dice nada sobre Naruto –respondió Neji —. No le gusta hablar de eso cuando está en la casa, así que yo tampoco lo menciono, sé que debe ser difícil para ella.

—Supongo –dijo Sasuke —. ¿Y has visto a Gaara? El otro día estuve en su casa y parecía que Matsuri se había convertido en su esclava o algo así. No los quise interrumpir así que me fui rápido.

—Creo que Gaara se hace el enfermo para que ella lo cuide –opinó el Hyûga, recibiendo un asentimiento por parte del pelinegro, quién también pensaba que para su amigo debía ser muy entretenido el tener a su novia como enfermera personal.

En ese momento fueron llamados por el entrenador para regresar a la práctica, por lo que Neji se adelantó, pero Sasuke se quedó porque recibió una llamada de Sakura a su celular. Desde que ocurrió lo del hospital, ellos dos estaban muy distanciados, pero aún así seguían juntos. Sasuke sabía que para Sakura la situación debía ser muy complicada, además de que estaba por cumplir su sexto mes de embarazo y estaba demasiado sensible.

—¿Bueno? –habló, pero enseguida frunció el ceño —. ¿Segura que todo está bien ahora? Aún así iré a verte ahora mismo, quédate en casa y no te muevas de ahí. Sí, nos vemos.

—¡Hey, Sasuke! –escuchó que le llamaban, pero él sólo se volteó y alzó una mano.

—¡Lo siento, me tengo que ir! –avisó.

Sai –desde el campo– le vio tomar sus cosas e irse, suponiendo que había pasado algo importante, seguramente relacionado con Sakura. Sasuke no le dirigía la palabra, ni siquiera lo miraba a pesar de saber que eran hermanos, y no es que a Sai le importara demasiado, después de todo estaba acostumbrado a estar solo, pero aún así le molestaba el hecho de ser ignorado por uno de sus hermanos.

—¡Sai, recíbela! –escuchó la voz de su compañero de equipo, Suigetsu, quién le lanzó el balón, pero por estar distraído éste le pegó en plena cara, haciéndole un corte en la ceja y que le sangrara la nariz —. Ups –exclamó Suigetsu.

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—Eso duele –se quejó el pelinegro, quién era tratado por su novia en las gradas, mientras los demás seguían en sus prácticas —. Hazlo más delicadamente, Ino-chan –volvió a quejarse.

—Deja de quejarte, y mejor dime en qué estabas pensando para que te sorprendieran así –reclamó la rubia, pues estaba segura de que algo estaba molestando a Sai, sino no hubiese sido golpeado de esa manera.

—No es nada –dijo el chico, mostrando esa sonrisa que siempre le delataba.

Ino frunció el ceño.

—No me engañas para nada –dijo pasándole un algodón bruscamente sobre la zona herida.

—Auch –volvió a quejarse Sai.

Ino guardó todas las cosas que había usado para curarlo en un pequeño botiquín que tenían ahí, siempre dispuesto por si cosas como esta pasaban.

—¿Por qué estás siendo tan mala conmigo? –cuestionó el pelinegro, pues no recordaba haber visto a Ino tan molesta antes.

—Es porque no me dices la verdad –contestó ella —. Sé que estás afectado por Sasuke y su comportamiento contigo, pero tú sólo actúas como siempre. ¿Por qué no intentas por lo menos acercarte a él?

—No sé de qué hablas Ino-chan –Sai fingió volviendo a sonreír, pero sólo recibió una mirada de furia de parte de su novia, lo que hizo ver que ella realmente estaba preocupada por él. No quería hacer sentir mal a Ino, pero tampoco quería involucrarla en todos esos problemas, por eso delante de ella actuaba como si nada le afectara.

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Sakura estaba recostada en su cama y se sentía un poquito mal, por eso había llamado a Sasuke, ya que no había nadie más en su casa porque sus tíos estaban de viaje y Yusuke había salido por ahí. Había estado sintiendo algunos dolores desde hace como tres días, pero no quería preocupar a nadie con ello, por eso sólo se había quejado hasta hora.

Hace dos días Sasuke le había ofrecido llevarla al hospital, pero ella no había querido molestarlo. Sabía que Sasuke aún estaba enfadado con ella por lo de Sai, por más que él tratara de demostrar lo contrario.

—Bebé, ¿por qué me pones en estos apuros? –le preguntó a su vientre, el cual ya estaba bastante crecido. Obviamente había tenido que comprar mucha ropa nueva, porque nada de lo suyo le quedaba, ni siquiera alguna blusa o la ropa interior. Estaba sorprendida de que incluso sus pequeños senos ahora habían alcanzado el doble de su tamaño.

Suspiró un poco y trató de levantarse, pero en ese momento apareció Sasuke, el cual no lucía muy contento. Sakura temió que se estuviera fastidiando de ella, así que bajó la mirada con tristeza.

—Siento haberte molestado para que vinieras –dijo deprimida, a lo que Sasuke la miró extrañado.

—¿Por qué me dices eso? –le preguntó, sin embargo al mirarse en el espejo de la habitación de su novia, se dio cuenta de que venía con el ceño fruncido y una expresión de enojo, como si le diera mucha pereza el tener que venir a verla. Se sorprendió un poco de verse así, ya que no se había dado cuenta, además por eso era que Sakura se puso triste al verlo llegar —. Perdón –se disculpó —. Esto no tiene nada que ver contigo, no pienses que me molesta venir ni nada por el estilo.

—Sasuke-kun… –la chica bajó la mirada —. Si ya no me quieres porque estoy fea y gorda, yo lo entenderé, así que…

—¿Qué cosas dices? –la interrumpió el Uchiha. Miró vergonzosamente hacia un costado, como si las palabras que pensaba decir fuesen realmente difíciles de pronunciar —. Yo jamás te dejaría, ni tampoco te cambiaría por ninguna otra, aunque pesaras cien toneladas.

—S-Sasuke-kun… –Sakura lo miró sorprendida, para luego proceder a llorar como una magdalena. Sasuke la miró asustado. ¿Ahora qué había dicho o hecho como para que ella se pusiera a llorar así?

—S-Sakura, cálmate –le rogaba —. Perdón si te ofendí, yo no quería, de verdad.

—No es eso… –decía la rosada entre lágrimas —. Es que yo… yo estoy muy feliz… Sasuke-kun… gracias… –y volvió a estallar en llanto, por lo que Sasuke no encontró una mejor solución que rodearla con sus brazos. Esta chica de verdad lo iba a matar de un colapso nervioso algún día, pero de verdad se había asustado mucho cuando la vio llorar tan desesperadamente.

En serio, tengo que amarla bastante para soportar esta personalidad caótica –pensó para sí, sin atreverse a decírselo a ella.

Por otro lado, Sakura sólo correspondió al abrazo mientras seguía llorando. No importaba si estaba triste o feliz, siempre lo expresaba por medio de las lágrimas. Los cambios de humor realmente le estaban afectando demasiado.

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Hinata había regresado a casa luego de visitar a Naruto en el hospital. Cada día que pasaba sentía más tristeza al no ver una reacción de su parte, estaba llegando a pensar que perdería para siempre a Naruto y le dolía el solo hecho de imaginar que algo así pudiese suceder.

—¿Aún no la han encontrado? –se escuchó la voz de su padre desde su despacho —. ¿Cómo quieres que me tranquilice? ¿Me dices que Motoko ha escapado de la cárcel y esperas que me calme?

Los ojos de Hinata se abrieron como platos al escuchar esa declaración por parte de su padre. No podía creer que aquello era verdad. ¿Motoko fuera de la cárcel? ¿Es que acaso esa mujer aún estaba planeando vengarse de todos ellos?

—Hinata –la voz de Neji la distrajo, haciendo que diera un salto por la sorpresa de haberlo oído de pronto. El castaño notó la reacción de su prima, pero no le dio demasiada importancia —. ¿Regresas de ver a Naruto?

La chica asintió. Miró de reojo las ropas deportivas de su primo y supuso que venía del entrenamiento. Nunca había visto a Neji más involucrado en ello antes, seguramente por lo sucedido con Tenten.

—¿No has intentado hablar con ella? –sacó el tema de pronto la ojiperla, causando que Neji bajara automáticamente la mirada; a pesar de no haber oído su nombre, sabía perfectamente que su prima se refería a Tenten —. Nii-san, yo sé que Tenten-chan está muy dolida, pero ella de verdad te ama.

—Yo eché a perder todas las cosas –dijo Neji —. Es lógico que ella no quiera saber nada de mí nunca más.

—Pero tú estás arrepentido, ¿no es así?

—¿Acaso estar arrepentido sirve de algo? –cuestionó el chico, dirigiendo sus pasos hacia las escaleras —. Aunque me duela, todo fue mi culpa, y el arrepentirme no borrará mi acción –después de esas palabras simplemente subió y se perdió de la vista de Hinata en el segundo piso.

Ella de verdad estaba preocupada por su primo y por su amiga, sabía cuánto se amaban esos dos, que prácticamente desde que eran unos niños se conocían y que siempre habían estado destinados a estar juntos. La vida era a veces tan injusta, habiéndolos separado a ellos y habiéndola separado a ella de Naruto.

Naruto-kun… ¿Cuándo volverás a estar a mi lado? ¿Acaso no sabes cuánto te necesito? –se preguntó con tristeza.

Si tan sólo pudiera obtener una respuesta.

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Un fin de semana más había pasado y con ello el día lunes había llegado. Era un 22 de Diciembre, ya casi no faltaba nada para la navidad y la mayoría de los lugares de la ciudad estaban adornados para la fecha. Los estudiantes muy pronto tendrían unas pequeñas vacaciones también, por lo que estaban en medio de exámenes en este momento.

—¿Cómo va chicas? –preguntó alegremente Temari, quién acababa de llegar al salón junto con su hermano Gaara, el cual se dirigió a su puesto en silencio, no sin antes sonreír a su novia. Era el primer día que asistía a clases desde su accidente, y no se veía aún totalmente recuperado —. Oye Matsuri –llamó la rubia —. Deberías ir a cuidar de mi hermano.

La castaña sonrió con sarcasmo.

—No es que sea su esclava, ¿de acuerdo? –dijo mientras se levantaba de su asiento. Con dulzura le regaló un abrazo a su novio, el cual no pudo evitar responderle de la misma manera. Algunos en el salón ya les consideraban unos diabéticos en potencia.

—Hey, ¿qué es esa cara, Hinata? –cuestionó la rubia Sabaku No en cuanto vio la expresión de tristeza en el rostro de la Hyüga —. ¿Me vas a decir que aún no hay reacción alguna por parte de Naruto?

Hinata sólo asintió.

—Naruto no parece querer despertar de ninguna manera –dijo Sakura —. Es una lástima, de verdad… estar así es muy difícil.

—No se depriman chicas –habló Ino —. ¿Qué tal si hacemos algo hoy después de la escuela? No sé, ir al cine por ejemplo.

—Yo me apunto –dijo Tenten con ánimos, los cuales se esfumaron apenas vio entrar a Neji al salón. Detestaba la sola idea de tener que verle a diario, pero ya era demasiado tarde como para pedir, por ejemplo, un cambio de salón, además no quería alejarse de sus amigas sólo por él.

—Yo también –dijo Temari.

—Y yo –acotó Sakura.

—¡No me dejen fuera! –la siempre enérgica Naruko acababa de llegar al salón, y como no podía faltar el que tuviera un excelente oído, rápidamente se había apuntado al plan que sus amigas tenían en mente. Ella realmente había estado sufriendo como Hinata durante estas semanas, el ver a Naruto en ese estado en el hospital, le hizo entender un poco lo que tuvo que haber sentido él mientras le veía a ella sin reaccionar por todo ese largo tiempo. Ahora podía comprender la forma en que Naruto le cuidaba como si fuera una niña; el por qué reaccionaba casi como un padre celoso cuando le veía arreglarse para una cita, o esa desesperación en sus ojos la vez que huyó de casa. Extrañaba demasiado a su hermano, era por eso que necesitaba el apoyo de sus amigas, y apoyar a su amiga Hinata también.

Las chicas sonrieron al verla llegar, pues a pesar de todo, ella nunca podía dejar de estar alegre. Les recordaba demasiado a Naruto.

—¿Y tú qué dices Matsuri? –preguntó Ino mirando a la castaña, la cual seguía al lado de Gaara —. ¿Vas o no vas?

—Claro que sí –respondió la chica. Gaara frunció levemente el ceño, ya que planeaba estar a solas con Matsuri, pero esas chicas se le habían adelantado.

—Hey –le llamó el pelirrojo —. ¿Sabías que para navidad ya no tendré puesto este molesto yeso? –dijo en tono de advertencia, como si quisiera dar a entender algo más que sólo lo que sus palabras estaban expresando, y Matsuri supo entender muy bien qué era ese algo, por lo que sus mejillas no tardaron en enrojecer.

—¿Quieres decir que será para navidad? –preguntó en voz baja, viendo a su novio asentir.

—Tengamos una cita a solas –le susurró al oído —. No te atrevas a invitar a nadie más, porque esa noche serás sólo mía.

El cuerpo de Matsuri tembló completamente con aquella aseveración, aunque en ningún momento pensó en negarse a ello.

—De acuerdo –fue su respuesta. Estaba más que decidida a confiar en Gaara.

Cuando el profesor entró al salón, todos se concentraron en la clase, a pesar de que muchas otras cosas les distraían. El hecho de que faltara poco para navidad también tenía a uno que otro en las nubes, además de los problemas de cada uno.

Al final de la clase los chicos comenzaron a salir para disfrutar del poco tiempo libre. Sakura había ido al baño acompañada de Hinata, ambas casi siempre estaban juntas pues Hinata insistía en que cuidaría del futuro ahijado de Naruto, para que cuando éste despertara le encontrara sano y salvo.

—Ay Hinata, no sabes cómo me duelen los pies y la espalda con esto –se quejaba Sakura —. De haber sabido que terminaría así, habría tenido más cuidado –suspiró, mientras que la ojiperla le mostraba una pequeña y dulce sonrisa.

—Debe ser difícil para ti, ¿no es así? –comentó —. Yo no podría imaginarme en tu situación, teniendo que ser tan fuerte.

—Lo que más me molesta es que algunas personas me miren como si yo fuera un bicho raro, algo que no debiera ser –dijo la peli rosa con decepción —. Pero el apoyo que todos me han dado me ha ayudado mucho, por eso se los agradezco.

—No tienes por qué –Hinata volvió a sonreír, mientras observaba a Sakura lavarse las manos —. Oh, yo quiero entrar al baño ahora –dijo de pronto, así que no tardó nada en dirigirse a uno de los pequeños cubículos.

—Te esperaré fuera –le avisó la peli rosa, saliendo del baño mientras que Hinata hacía lo suyo. Sakura nunca pensó que afuera del baño le estuviesen esperando esas molestas chicas del fans club de Sasuke, las cuales le odiaban profundamente por haberse adueñado de su amor platónico —. ¿Qué quieren? –les preguntó cuando las vio, poniéndose a la defensiva enseguida.

—Por fin estás sola –dijo una de ellas, eran cinco en total —. Hemos estado esperando para poder darte una lección, ya que has engañado a nuestro amado Sasuke-kun con tus sucias tácticas.

Sakura rió con sarcasmo.

—Ustedes… ¿Van a seguir con esa estupidez? –les miró con desprecio —. Sasuke-kun no les pertenece, y entiendan que él es mi novio, y está conmigo porque me quiere, yo no necesito amarrarlo de ninguna forma.

—¿Ah no? –cuestionó otra chica —. ¿Y entonces para qué te has quedado embarazada? ¿No ha sido para que Sasuke-kun se quede a tu lado? Después de todo no eres más que una zorra.

—No te permito que me hables así, estúpida –Sakura realmente se enfureció con aquellas palabras dichas por la tipeja esa, así que sin pensarlo dos veces le propinó una fuerte bofetada, para dejarle muy claro que con ella nadie se metía, pero aquellas chicas ni siquiera respetaban el hecho de que Sakura estuviese embarazada. La que había sido golpeada, simplemente se atrevió a devolver la bofetada, mientras que otra de ellas le dio un empujón a la peli rosa, que la hizo chocar de espaldas contra la pared.

En ese momento Hinata salió del baño y vio caer a Sakura al suelo, mientras esas chicas salían corriendo.

—¡Sakura! –exclamó la ojiperla preocupada, al ver que su amiga repentinamente había empezado a quejarse del dolor. Ella no sabía bien que hacer, así que lo único en lo que pudo pensar fue en llamar a su primo Neji al celular, para pedirle ayuda.

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Neji, Sasuke y Gaara estaban sentados bajo la sombra de un árbol, mirando hacia la nada mientras charlaban de sus cosas.

—¿Entonces aún no has visto a tu padre? –preguntó el Hyûga a Sasuke, el cual negó con la cabeza con el ceño fruncido.

—Estoy seguro de que sólo intentará decirme que quiera a mi nuevo hermano –hizo un gesto de hastío —. No sabe cuánto me molesta esa estupidez de que Sai sea… mi hermano…

—No es su culpa después de todo, Sasuke –dijo Gaara —. Deberías hablar con él, es decir, siempre te ha sido indiferente, pero ahora sólo le odias…

—Es que ustedes no me entienden –Sasuke suspiró —. Por culpa de Sai… mi vida siempre ha sido un infierno.

—Vuelvo a decirte que no es su culpa –repitió Gaara, pero no tuvo oportunidad de seguir hablando, pues el teléfono de Neji comenzó a sonar, interrumpiendo lo que él quiso decir.

Neji contestó enseguida al ver que se trataba de su prima, pero su expresión de serenidad cambió drásticamente al oír lo que Hinata le dijo.

—Cálmate Hinata, enseguida vamos, sí, tranquila –Gaara y Sasuke le miraron con cierta preocupación al oír el tono de su voz, pues se notaba que algo nada bueno había pasado —. Sasuke –fue lo primero que dijo al terminar la llamada, poniéndose de pie casi de un salto —. Algo le pasó a Sakura afuera de los baños.

Al oírlo Sasuke salió corriendo de ahí, casi tan rápido como si estuviera volando. Sintió que su pecho se apretaba y que le costaba respirar, aunque ni siquiera sabía qué era lo que le había pasado a Sakura. Realmente rogaba por que no fuera nada malo.

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Kushina se encontraba como siempre en el hospital, visitando a su hijo y preguntando por su estado, esperando que despertara. No entendía por qué a Naruto tuvo que pasarle esto, primero había sido su hija y ahora su hijo. ¿Siempre debían sufrir así las personas que más amaba en el mundo?

—¿Cuándo despertarás? –preguntó con una sonrisa dolorosa, mientras dejaba junto al rubio un pequeño arreglo floral, justo sobre el buró —. ¿Sabes? Todos están esperándote hijo.

En ese momento el doctor entró a la habitación, trayendo consigo el expediente de Naruto, el cual venía leyendo.

—Doctor –dijo la mujer pelirroja, alejándose un poco de la cama de su hijo para acercarse al hombre —. ¿Cómo está Naruto? ¿Cuándo despertará? –quiso saber, casi con desesperación.

El doctor suspiró.

—Realmente no lo entiendo –dijo —. Naruto salió bien de la operación y el nuevo corazón funciona perfectamente –aseguró —. No puedo comprender por qué no ha despertado aún.

—¿Usted cree que simplemente él no quiere hacerlo? –la mirada azulada de Kushina descendió, dejando ver su evidente tristeza —. Tal vez él crea que todo es mejor si no está.

—Como profesional no debería decir esto, pero sólo nos queda confiar en su fuerza de voluntad para salir de esto.

Aquellas palabras sólo rompían más con las esperanzas de Kushina, la cual anhelaba el volver a ver la brillante sonrisa de Naruto, aunque sea por un solo segundo, tal y como los demás.

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Era tarde y las clases ya habían acabado. Sasuke había regresado a la escuela luego de haber estado al lado de Sakura, quién había sido llevada al hospital. Después de los dolores que había estado presentando, sumado al golpe que se dio contra la pared, había estado a punto de sufrir una pérdida, de no ser por el rápido actuar de sus amigos. Sasuke ahora estaba más tranquilo, así que había regresado a buscar su bolso y el de Sakura, que se habían quedado en el salón.

Una vez tuvo ambos bolsos en sus manos, decidió que lo mejor sería volver al hospital para estar al lado de Sakura, y así visitar a Naruto de paso. Por muy orgulloso que Sasuke fuera, no podía negar que extrañaba demasiado a su amigo escandaloso e hiperactivo, la escuela y todo lo demás eran totalmente diferentes sin él.

Mientras caminaba por el pasillo que daba hacia la salida de la escuela, escuchó unas voces provenientes de uno de los salones cerca de ahí. No les dio demasiada importancia hasta que oyó el nombre de Sakura salir de uno de esos labios, por lo que no dudó ni un solo segundo en devolverse y escuchar tras la puerta, pues algo en el tono de esa voz no terminaba de agradarle.

—Son unas tontas, nunca les dije que le hicieran daño a la peli rosa –les regañaba una chica, una persona a la que Sasuke reconoció enseguida con sólo verle una vez. No pudo evitar el sorprenderse al verla hablar con ese tono tan majadero, ya que ella no solía ser así.

—Fue porque ella nos agredió primero –se defendió una —. Además, ¿de qué te quejas? Mejor si pierde a ese mocoso –dijo como si nada, cruzándose de brazos.

—Al que quiero ver sufrir es a Sasuke, ella y el bebé no tienen nada que ver –dijo enfadada Asuka, aquella chica que anteriormente había sido la novia de Sasuke, y también el objeto de una de sus apuestas, esa persona que había salido tan lastimada por culpa del Uchiha.

—¿De qué hablas? –rió la chica que había sido golpeada por Sakura —. ¿Acaso no has sido tú la que le hizo todas esas cosas a Haruno? Sabes perfectamente que la odias y la envidias.

—Eso no es…

—¿Fuiste tú? –la voz de Sasuke las dejó heladas a todas, pero en especial a Asuka, quién no pensaba ser descubierta por Sasuke en estas circunstancias —. Asuka… –le volvió a hablar —. ¿Realmente has sido tú?

La chica de cabello castaño sólo bajó la mirada, sin ser capaz de negar aquella acusación.

—¡Responde! –le exigió Sasuke —. ¡Dime si realmente fuiste tú!

—¡Si, sí fui yo! –exclamó ella —. ¡Yo lo hice Sasuke! ¡¿De acuerdo?!

Sasuke simplemente no podía creerlo. ¿Tanto daño le había hecho él a Asuka como para que ella se vengara incluso con gente que no tenía nada que ver? Es decir, ¿qué culpa tenían Sakura y su hijo en todo esto? Obviamente ninguna, pero ella era capaz de llegar tan lejos sólo por venganza…

—Escúchame bien –le dijo, mirándola como si quisiese atravesarla por la rabia que sentía —. Si quieres vengarte de mí, hazme cualquier cosa, no me interesa –esta vez su mirada se oscureció aún más —. Pero con Sakura y con mi hijo, si vuelves a meterte con ellos, ni siquiera querrás volver a intentarlo, ¿me has oído? No vuelvas a acercárteles.

Después de sus palabras, Sasuke se alejó de ahí furioso. Pensó que con eso, Asuka se cansaría de molestar a Sakura, lo que no sabía era que sus amenazas caían en oídos sordos.

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Las chicas habían ido al cine a pasar un buen rato. Todas estaban preocupadas por Sakura y habían pensado en no salir, pero la misma peli rosa les obligó a dejarla e ir a distraerse. La verdad era que las fechas y los próximos exámenes para ingresar a la Universidad los tenían a todos con los nervios de punta.

Después de acabar la película, todas habían decidido ir a comer algo, pero Tenten se excusó diciendo que tenía otras cosas que hacer, así que era la única faltante a parte de Sakura.

—¿Cómo pasarán la navidad chicas? –preguntó de pronto Ino, la cual revolvía su malteada con la pajita una y otra vez. Al oír su pregunta Matsuri automáticamente se puso más roja que un semáforo, lo que llamó la atención de sus amigas —. Matsuri… –le llamó la rubia en tono picarón —. ¿Qué harás con Gaara en noche buena?

—Eh… yo… pues… verás…

—¿Podrías sólo modular? –le aconsejó Temari —. Me pones de los nervios.

—¿No me digas que Matsuri-chan y Gaara-san tendrán una cita a solas para hacer "eso"? –interrogó Naruko sin nada de delicadeza, logrando que el sonrojo de Matsuri llegara hasta las nubes.

—N-Naruko-chan –le regañó Hinata, avergonzada al igual que su amiga —. No seas impertinente con Matsuri-chan.

—Ups, lo siento –se disculpó la rubia, cubriéndose la boca como si con eso ya no fuese a decir nada más.

—De todas formas Naruko tiene razón –opinó Temari —. Mi hermano y tú son lentísimos. ¿No eres acaso la única de nosotras que sigue siendo virgen?

—Bueno… en realidad no es la única –dijo Naruko un poco avergonzada, cosa que hizo reír a todas las chicas.

—¿P-pero no deberíamos hablar de otra cosa? –se quejó Matsuri, ya que aquel tema en verdad le incomodaba demasiado, aunque estuviera con sus amigas —. Hinata-chan, ¿no te dijo Tenten-chan a dónde iría?

—No –respondió la ojiperla —. La verdad es que últimamente ha estado un poco extraña.

—Es verdad –dijo Ino —. ¿Será que sigue mal por lo de Neji?

Todas hicieron un gesto de no saber, pero lo cierto era que pensaban que algo le pasaba a Tenten.

¿Pero qué podía ser?

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Tenten salía de una especie de bar nada agradable, mirando para todos lados como si estuviera evitando ser reconocida. Después de fijarse de que no había nadie conocido a los alrededores, emprendió camino hacia su casa.

Hacía frío, pero ella no estaba lo suficientemente abrigada, por lo que no tardó nada en empezar a toser, ya que había cogido un resfriado.

—Demonios… –murmuró.

Caminó más rápido para llegar a casa, sólo quería descansar por hoy, puesto que el haber estado en aquel horrible lugar durante al menos cuatro horas le había hecho doler la cabeza, además el frío le calaba los huesos. Al estar sólo a una cuadra de su hogar pensó que podría descansar, pero se equivocó, pues al llegar vio a una persona totalmente indeseada, esperándola en la puerta y mirándola fijamente, con esos ojos que ella no deseaba volver a ver.

—¿Qué haces aquí? –alegó saber.

—Tú sabes muy bien qué hago aquí –respondió aquella persona.

De pronto Tenten sintió un frío recorrerle la espalda, un frío aún más helado que el provocado por la llegada del invierno.

Continuara…

Avance:

Tenten tiene un serio problema, pero no quiere que nadie se entere de ello. La navidad por fin ha llegado y cada uno de los chicos pretende pasarla a su manera. Hinata está triste porque Naruto no despierta, pero la noche buena podría traerle la más hermosa de las sorpresas. Sasuke ha decidido darle una oportunidad a su hermano Sai, gracias a las palabras de Sakura. Gaara y Matsuri finalmente deciden estar juntos. Mientras que en la escuela, nuevamente Orochimaru intenta hacer de las suyas.

Próximo capítulo: Una noche especial.

XoxoxoxoxoxoX

¿Quién sería la persona que esperaba a Tenten? Uh, a ver si adivinan, no creo xD

¿Qué dicen? ¿Cuál será la sorpresa de navidad que recibirá Hinata?

¿Y qué pasará con los tórtolos de Gaara y Matsuri?

Pues todo eso, lo verán después xD

¡Bye!