Naruto no me pertenece, es propiedad de Masashi Kishimoto.

¡Volvi! Despues de muchos meses de ausencia he vuelto. Lo siento tanto, tanto, tanto el haberme tardado en actualizar solo espero que aun estén ahí. ¡Muchas gracias por sus muestras de apoyo! Quiero agradecerle a DULCECITO311, setsuna17, kiome17, Sonohrina, panesito, kathy Uchiha, loveedh, FrikiHimechan por haber dejado review :D.

Espero que les guste el capitulo y lo disfruten tanto como yo disfrute al escribirlo.

Ahora si.

Mi Secretaria

Capitula Catorce

"Sakura iremos a la fiesta de Kushina"

Sakura Haruno miraba perpleja la pantalla de su celular, aproximadamente hace unos cinco minutos había recibido un mensaje de Sasuke dándole tremenda noticia. No sabía si debía responder o no, podría hacer la jugada de ignorar y rezar que en el transcurso del día Sasuke perdiera el interés de ir a la susodicha fiesta.

-¿estás bien Sakura? –

La pelirrosa estaba tan sumergida en sus pensamientos que se había olvidado que se encontraba acompañada.

-¡Sakura! –exclamó su acompañante frunciendo el ceño.

-¿ah? –Preguntó saliendo de su ensoñación –oh, lo siento –se disculpó con un sonrojo al ver la expresión en el rostro de Ino.

-¿está todo bien?

Sakura miró su celular y luego miró a la Yamanaka –si…

Ino alzó una ceja ante la respuesta dudosa de su amiga –puedes confiar en mí, Sakura.

-no pasa nada –le contestó la Haruno volviendo a leer el mensaje de Sasuke. -¿Por qué lo dices? –le preguntó quitando su atención del celular y enfocándose en la rubia.

Ino se encogió de hombros –no lo sé, tal vez porque llevas cinco minutos mirando fijamente tu celular.

-Ummm –murmuró la pelirrosa. -¿tú no haces eso?

Ino puso su mirada en blanco –únicamente cuando leo algo que me sorprendió y no sé cómo contestar o reaccionar –le contestó–sabes que puedes confiar en mí, Sakura –repitió.

La Haruno se quedó en silencio durante unos minutos, sabia a la perfección que podía confiar ciegamente en Ino –Sasuke me hizo una propuesta, bueno más que propuesta me dio una orden.

-¡Oh! –exclamó la rubia emocionada -¡Te lo propuso!

-¿Qué? –preguntó confundida sin entender porque Ino se emocionaba así.

-No sabía que Sasuke fuera tan directo –adoptó una mirada pensativa –aunque bueno, no me lo imaginaba de otra manera, sobre todo en la cama.

Sakura sintió como la sangre abandonaba su rostro al entender a lo que se refería Ino. -¡no es así! –exclamó moviendo sus brazos rápidamente de un lado para otro -¡no me refiero a eso!

-Oh...Ohh –se comenzó a sonrojar la Yamanaka –lo siento, Sakura –se disculpó con una sonrisa llena de pena.

Hubo un momento de silencio entre ambas hasta que una expresión de picardía adorno el rostro de la rubia.

La pelirrosa alzo una ceja-¿Qué sucede? -

-Te estás acostando con Sasuke Uchiha.

-¿Qué? –preguntó sorprendida -¡no! –exclamó sonrojándose.

Ino cambio su expresión de picardía a una llena de incredulidad -¿no?

-¡NO! –exclamó Sakura fuertemente levantándose de su asiento captando la atención de las personas que estaban en la mesa de al lado.

Ino volvió a sonreír con picardía –Creo que los de allá no te escucharon, Saku –le dijo apuntando a un grupo que seguía hablando animadamente.

El rostro de Sakura comenzó a ponerse rojo, con una mueca de vergüenza volvió a tomar asiento, tratando de ignorar las miradas que estaba recibiendo de los demás empleados que habían decidido visitar la cafetería de Uchiha & Asociados. Soltó un suspiro de resignación y cuando escucho la risa de Ino la fulmino con la mirada.

La rubia Yamanaka comenzó a reír de nuevo al ver el rostro de su amiga –No te estreses, Sakura.

-no tienes remedio –le contestó simplemente recostando su rostro en la mesa.

-¡No! –exclamó la rubia con una sonrisa de satisfacción -¿entonces, que tal es Sasuke en la cama?

Sakura levantó su rostro para dedicarle una mirada de molestia –no lo sé –desvió su mirada escondiendo su vergüenza –y aunque supiera no te lo diría.

Ino miró a Sakura expectante –Oh vamos, Sakura –la miró con picardía -¿me vas a decir que solo se han besado?

Sakura abrió sus ojos de par en par, la escena que había compartido con Sasuke el día anterior se reprodujo en su cabeza, no tenía que mirarse a un espejo para saber que su rostro se encontraba completamente rojo–si…

La rubia sonrió aún más –claaaaaaro.

-E…es cierto –contestó sin perder el sonrojo de su rostro. Aun así, no tenía intenciones de compartir sus intimidades con Ino.

Ino la miró con simpatía –Bueno –soltó un suspiro -¿y qué quería el novio perfecto si no se refería eso?

-Quiere que lo acompañe a una cena. -su tono reflejaba claramente que no quería acudir a esa cena.

Ino alzó levemente una ceja llevando un poco de su bebida a la boca -no veo el problema. Sin embargo, tú te miras preocupada.

La pelirrosa se mordió sus labios -es solo que es una cena en la casa de su mejor amigo. -le explicó rodeando el vaso que tenía enfrente con sus manos - quien organiza la cena es la mama de él, y resulta que Sasuke le tiene mucho aprecio.

-ooh -soltó la rubia -es como si fuera su madre. -cuando Sakura asintió continuó -Entonces más por eso deberías emocionarte, Saku -le regaño levemente -que Sasuke te invite a una cena tan personal, es porque es serio con respecto a su relación contigo.

-¿y si no le agrado?

Ino suavizó su rostro -claro que les agradaras -puso una mano sobre la de Sakura y la apretó levemente -Créeme, Sakura -le sonrió -¿por qué no les agradarías?

-porque yo era su secretaria. -hizo una mueca al recordar las veces que Sasuke actuó como un asno con ella.

-Sigo sin entender tu punto -

-No quisiera que pensaran que soy una oportunista. -suspiró profundamente hundiéndose en su asiento.

-No lo pensarán -le dijo con gentileza y seguridad al mismo tiempo. -Estoy segura que les agradarás.

-¿por qué lo dices, Ino?

-Sakura, yo soy tu amiga -su tono se volvió duro -Estás actuando como una cobarde -le regaño cruzándose de brazos -Si Sasuke decidió invitarte es porque quiere que conozcas a las personas que son importantes para él.

-¿y si lo obligaron?

-Por favor, Sakura -sonrió divertida -es de Sasuke Uchiha de quien estamos hablando.

-No es tan malo como parece.

-No lo digo en un sentido malo -se disculpó la rubia -me refiero a que Sasuke Uchiha es de su ley. Estoy segura que a Itachi le saco muchas canas verdes por todas las veces en que Sasuke hizo las cosas ignorando las órdenes de Itachi.

-¿tan mal era? -preguntó Sakura con una mirada de simpatía.

-mal es piropo -le dijo la Yamanaka suspirando -Sasuke se comportaba como un niño con dinero. Lo cual era un desperdicio porque tiene mucho potencial.

-tienes razón -contestó pensando en el proyecto en que estaban trabajando actualmente Naruto y Sasuke.

-lo bueno es que viniste tu a componerlo -le sonrió divertida -Eres la salvación de Itachi.

-¿sí? -preguntó la pelirrosa mirando a Ino con una gota de sudor resbalando por su rostro.

-Lo eres -le contestó llevando su bebida a la boca -Bueno, regresando al tema -volvió a poner el vaso en la mesa -¿vas a ir a la cena?

-Debo ir -

-No, Sakura -le interrumpió la rubia -no debes ir obligada si no te sientes cómoda.

-Si quiero ir -contestó luego de permanecer en silencio por un momento -por Sasuke.

Ino le sonrió -debes entender que lo más importante es la relación que tienes con Sasuke, y no te debe importar la opinión de personas que ni siquiera conoces, Sakura, aunque estoy segura que a esas personas les agradarás.

-A Karin no le agrade -le dijo de pronto llevando su dedo índice contra su mentón.

Ino puso su mirada en blanco -no voy a dignificar eso con una respuesta. -negó levemente con su cabeza -¿ya le confirmaste a Sasuke?

Sakura la miró fijamente -no, porque prácticamente me afirmó que iríamos -se encogió de hombros -no fue una pregunta.

-Dile que está bien. ¿a qué hora es la cena?

Sakura sacó su celular -no me lo dijo.

-Es porque está esperando tu confirmación, Sakura -le dijo Ino llevando una mano a su frente y rodando sus ojos.

-Está bien -se sonrojó levemente -le preguntare la hora.

-Sakura tienes que poner tu las pautas -le volvió a regañar apuntándola con su dedo indice -no puedes dejar que Sasuke controle todo.

La Haruno se encogió levemente al escuchar el tono empleado por su amiga -está bien, está bien. -comenzó a teclear en su teléfono, cuando envió el mensaje volvió a enfocarse en la rubia. -Listo.

-Bien -le dijo su amiga -mmm, iré a pedir algo de comer, ¿tu quieres algo? -le pregunto la Yamanaka levantándose de su asiento. -yo invito.

Sakura negó con su cabeza -con gusto lo aceptaría pero estoy nerviosa y eso impide que coma.

Ino volvió a poner su mirada en blanco -después no te arrepientas.

Sakura suavizó su rostro cuando miro a la rubia alejarse. Sintió su teléfono vibrar y se sorprendió al ver que Sasuke le había contestado.

"A las 7"

-Aquí tienes -habló de repente Ino cuando regresó a la mesa y puso en el centro un enorme pedazo de pastel de chocolate -se que dijiste que no querías, pero no puedes irte sin antes probar esta delicia.

Sakura sonrió suavemente cuando la rubia le paso una cuchara -Gracias -le dijo probando un poco de pastel -esta delicioso. -y de verdad lo estaba.

-te dije -le sonrió comiendo y disfrutando del pastel -¿te contesto el super novio?

Sakura asintió, esperó hasta Ino tragara para contestar -es a las 7.

-Entonces contéstale que pase por tu casa a las 6:30.

-¿por qué? -preguntó la pelirrosa mirando con curiosidad a la rubia.

-Porque así lo controlas tú, Sakura -le contestó como si fuera lo más obvio. -Sasuke es una buena persona, pero es un hombre con poder -le apuntó con el tenedor -no dejes que el ejerza su poder sobre ti -se quedó pensativa -aunque en la cama puede hacerlo -finalizó con picardía.

-¡Ino! -exclamó sonrojándose -no digas eso. –le pidió mientras miraba a todos lados para verificar que nadie más escuchara su conversación.

- Sakura –Ino se había puesto seria -¿Eres virgen?

-¿p-para qué quieres saber? -preguntó la pelirrosa poniéndose aun mas roja y mirando hacia otra parte.

Ino la miraba fijamente -porque estas actuando toda...inocente.

-¿qué hay de malo en eso? –le preguntó cruzándose de brazos.

-Nada -contestó Ino dedicando atención extra al pastel.

Sakura miro a Ino y suspiró -lo siento, Ino -se disculpó relajando sus brazos-Es solo que…-se quedó en silencio buscando las palabras correctas.

Ino la miro -no voy a juzgarte, Sakura.

-Nolosoy -dijo rápido.

La rubia Yamanaka frunció levemente su ceño -¿disculpa?

-No lo soy -le dijo evadiendo su mirada.

Ino quiso reír al ver la reacción de su amiga, pero sabía que si lo hacía Sakura se avergonzaría aun mas -¿Entonces por qué estás tan preocupada?

-Llevo mucho tiempo sin hacerlo -le confesó hundiéndose en su asiento.

-¿cuánto?

-Fue solo una vez y fue hace cinco o seis años, ya perdí la cue -se detuvó al ver la expresión de horror en el rostro de Ino -¿Qué-que pasa?

-¿tanto?

Sakura puso su mirada en blanco -Además -se mordió su labio inferior -es distinto cuando lo haces con una persona que de verdad quieres.

Ino suavizó su rostro al escucharla -he escuchado eso.

-¿nunca? -comenzó a preguntar la Haruno pero se detuvo cuando Ino negó con su cabeza -oh -fue lo único que dijo.

La rubia soltó un suspiro -pero no te preocupes por mí, estamos hablando de ti -le dijo moviendo sus manos de un lado a otro -¿ya sabes que te pondrás para esa cena?

-Sasuke me comentó que era informal.

-Mmmm -murmuró Ino -pero no por eso debes irte común.

Sakura alzó una ceja –explícate.

-Has que Sasuke se vuelva loco al verte.

La pelirrosa puso su mirada en blanco -Ino, mírame. –su tono era aburrido. –no hay nada extraordinario en mi para volverlo loco.

-lo hago -le dijo la rubia ignorando el tono empleado por la Haruno –eres tú la que no se está mirando.

-Ino. –comenzó la chica pero la rubia levantó una mano, callándola.

-No tienes nada que envidiarle a otras chicas, Sakura. –la miraba fijamente –puedes volver loco a cualquier hombre. –le dijo como regaño –pero debes de confiar más en ti, porque de nada sirve que estés en una relación con otra persona si ni siquiera te amas. Amate tal y como eres –le dijo suavizando tu tono –Sasuke lo hace, ¿Por qué tu no?

La pelirrosa bajo la mirada –lo siento.

-no pidas perdón –le contesto la rubia –solo confía en ti, no hay mujer más sexy que aquella que tiene confianza en sí misma–le guiño un ojo.

La Haruno se mordió el interior de su boca y sabia que se iba arrepentir por lo que iba preguntar -¿qué me aconsejas?

Una mirada de picardía invadió el hermoso rostro de Ino -ropa interior sexy.

-uh –trago grueso. –Ino…

-Ya sé que vas a decir –le interrumpió la Yamanaka poniéndose de pie y tomando sus cosas -pero antes que digas que no, vamos a buscar ropa interior, puedes encontrar algo que te guste.

-Ino, no es necesario.

Ino la miró fijamente -claro que lo es -le dijo -debe gustarle lo que va desenvolver.

Sakura se levantó de la mesa -aprecio el gesto pero…

-Nada. -se cruzó de brazos.

-No voy acostarme con Sasuke –murmuró la Haruno –ir a comprar eso sería un gasto innecesario.

Ino le miro con incredulidad –Bien –se cruzó de brazos y alzó su mentón –te acordarás de mi cuando Sasuke te este desnudando y estés usando lencería fea.

Sakura abrió su boca para contestar pero inmediatamente volvió a cerrarla –está bien, Ino. -soltó un suspiro de derrota -dirige el camino.

-¡Excelente! -exclamó la Yamanaka juntando sus manos -no te vas arrepentir, Sakura –le guiñó un ojo –estoy segura que terminaras agradeciéndolo.


Sasuke Uchiha alzó una ceja al ver el último mensaje que le había enviado Sakura, pero se encogió de hombros pasándolo por alto. Cerró sus ojos un momento y no pudo evitar pensar en su novia semi desnuda.

Había estado con muchas mujeres en el pasado, había visto muchos cuerpos desnudos, tocado, acariciado y disfrutado de cada uno de esos cuerpos, pero jamás había perdido el aliento como lo había hecho con Sakura.

Y es que su corazón había comenzado a latir rápidamente y había sentido como su aliento lo abandonaba. Haberla acariciado y saboreado lo tenía desconcentrado. Solo tenía la idea de hacerla suya. Aunque pensar en eso le ponía nervioso.

Maldito Karma

Cuantas veces se había burlado de Naruto cuando le había contado lo nervioso que había estado al hacer el amor con Hinata.

Hacer el amor

Su amigo había usado ese conjunto de palabras tan alienígenas para Sasuke. Se moría de ganas por hacerle el amor a Sakura, pero tan solo la idea lo ponía nervioso.

Escondió su rostro con sus manos –maldito Naruto –murmuró suspirando –me está contagiando de su basura amorosa. –finalizó con un gruñido.

Negó rápidamente con su cabeza, no iba pensar en eso, al menos no en ese momento. Tomó los documentos que descansaban en su escritorio y comenzó a ojearlos. Pero así de rápido como los había tomado, los volvió a dejar en su escritorio.

¿Sentía amor por Sakura?

Estaba claro que tenia sentimientos fuertes por la pelirrosa, pero no estaba seguro si era amor. ¿Podía el utilizar esa palabra? ¿Podía hacerle el amor a su novia?

Bufó molesto. ¿Y si a Sakura no le gustaba?

Quería hacerle el amor, punto, de eso estaba seguro. Pero tenía miedo que por su culpa Sakura sintiera que habían tenido sexo, y se sintiera vacía. No quería que su primera vez fue-

Detuvo esa línea de pensamiento.

Ignoraba si Sakura era virgen. Se quedo pensativo por un momento, no es que le importara si lo fuera o no, es solo que…-Ugh –gruñó apoyando su frente contra sus manos. Ahora tenía otra preocupación y esa era de ser mejor que los hombres con los que Sakura había estado.

Jum.

El era Sasuke Uchiha, no sabía por qué se preocupaba por eso. Rodó sus ojos al percatarse que estaba actuando como un adolescente, pero no importaba las veces que se recordará que él era Sasuke Uchiha, porque nada estaba funcionando para calmar sus nervios y entre mas pensaba en eso, mas se preocupaba.

Pero su deseo por hacerla suya era mayor.

-Si sigues pensando tanto se te va fundir el cerebro, no debes excederte-una muy molesta voz lo sacó de sus pensamientos.

-Naruto –saludó con aburrimiento.

-Me gusta tu nueva oficina -le comentó el rubio con una enorme sonrisa en su apuesto rostro -es espaciosa. -le dijo tomando asiento frente al Uchiha.

-Porque le faltan los muebles, idiota. -rodó sus ojos. -¿qué haces aquí?

Naruto puso su mirada en blanco –también trabajo aquí.

-Técnicamente aún no –le contestó volviendo a tomar los documentos que había ojeado -¿para qué viniste?

-¡Solo quería ver como estaba el mejor amigo del mundo! -le contestó el rubio con su siempre enorme sonrisa.

Sasuke alzó una ceja ante su respuesta -¿Qué hiciste, idiota?

-Nada –contestó el rubio con inocencia -¿Por qué siempre asumes que hice algo?

-porque generalmente siempre haces algo. –le contestó rodando sus ojos. Sacó su celular para ver si Sakura le había vuelto a mandar un mensaje, pero no había recibido nada. Bufó mentalmente.

-uuuuhhh –escuchó la voz de Naruto, por un momento había olvidado que el rubio estaba en su oficina -¿problemas en el paraíso?

Sasuke lo miró con indiferencia –ya vas con tus idioteces.

-¡No son idioteces! –exclamó sus ojos formando una línea, apuntó su dedo índice hacia Sasuke, quedando cerca del rostro del pelinegro.

Sasuke lo miró con indiferencia, con una mano movió la mano de su rubio amigo -¿no tienes algún trabajo que hacer?

-¡no! –exclamó emocionado. –por eso vine a hacerle compañía al mejor de todos los amigos.

El Uchiha entrecerró sus ojos –Naruto –comenzó con su voz llena de amenaza.

El rubio comenzó a sudar -¿lindo día, no?

-¿Qué hiciste? –preguntó Sasuke entre dientes.

Naruto se tenso –no hice nada –le contestó apretando fuertemente sus labios.

Sasuke cerró sus ojos y suspiro –tienes diez segundos.

-No hice nada –

-Uno…

-es en serio.

-diez –se levantó de su asiento, y caminó hasta donde estaba Naruto. Se cruzó de brazos y lo miro hacia abajo.

-Sasuke, después del uno va el dos.

Sasuke lo tomó del cuello de su camisa y lo acercó a él –y después del diez va la paliza, idiota.

-¡Esta bien, está bien! –exclamó el Uzumaki soltándose del agarre del chico –siempre de antipático –le dijo mientras se arreglaba su camisa.

-hmph –

Naruto rodó sus ojos –como sea.

El pelinegro lo fulminó con su mirada –uno…

-¡ya, ya! –levantó sus manos en señal de rendición –mira –se detuvo pensativo, buscando la manera correcta de empezar –Mamá me preguntó cómo fue que tú y Sakura se hicieron novios –Sasuke alzó una ceja –ya sabes, porque tienes fama de ser antipático, entonces estaba preocupada por si lo habías hecho bien.

-gracias –contestó sarcástico.

Naruto lo ignoró –entonces le dije que no debía de preocuparse. Que había sido perfecto.

Sasuke frunció su ceño –explícate.

Naruto alzó sus dos manos –ya voy, ya voy –le dijo negando levemente con su cabeza –Le dije que le llevaste serenata y llenaste su casa de rosas.

-¿le dijiste qué? –cuestionó Sasuke, una vena asomándose en su frente.

-Y que le habías llevado un enorme rótulo que decía "¿Sakura, quieres hacerme el hombre más feliz del mundo y ser mi novia?" –Sus ojos brillaban de la emoción -¿lindo, no?

-encantador –contestó sarcástico.

-lo sé, lo sé –sonrió el rubio orgulloso –y…

Sasuke alzó ambas cejas -¿hay más?

-y le dije le habías pedido matrimonio y que Sakura había aceptado. –se encogió de hombros.

-¡¿Qué?! –explotó el pelinegro volviendo a levantarse de su asiento -¡Naruto!-

-¡lo siento, lo siento! –Uso sus manos como escudo –no pude decirle que era mentira, sabes cómo es mamá.

-¡me importa una mierda!

-Esa boca, Sasuke.

-¡Naruto!

El rubio asomó su rostro –mira, tranquilo –le pidió –mamá sabe que aun no anuncian nada.

-¡por qué aún no ha pasado! –le gritó.

El rubio lo miró con curiosidad -¿y va pasar?

Eso hizo que Sasuke se quedara perplejo –no –contestó simplemente alejándose del rubio.

-¿Te quieres casar con Sakura?

Sasuke lo fulminó con la mirada –mejor busquemos una solución a otra de tus estupideces.

-¿pero qué tiene de malo?

El Uchiha le lanzó una mirada asesina –no quiero que Sakura se sienta incómoda, especialmente porque va tener que mentir porque a un idiota se le ocurrió hacer una de sus estupideces–lo fulmino con la mirada –sabes cómo puede ser tu madre de insistente. –lo miro fijamente.

-sí, tienes razón. –su rostro se contrajo en una mueca.

-le hablare a Kushina. –soltó el Uchiha llevando su mano hasta el teléfono que estaba sobre su escritorio.

-¡no! –Naruto lo agarró del brazo –mamá está emocionada porque cree que ya sentamos cabeza.

Sasuke puso su mirada en blanco –la voy a llamar.

-Saaasuke –lloró el Uzumaki -¿no puedes esperar hasta después de la cena?

Sasuke lo miró con fastidio –no.

-prometió no comentarlo. Al menos lo del compromiso –sus ojos se llenaron de suplica –solo deben fingir un momento, prometo decirle al final que no era cierto. Solo quiero que este feliz. Al final de la cena va notar lo serio que eres con Sakura, así que no va sentirse mal.

Sasuke acarició su sien, comenzaba a sentir una migraña creciendo –está bien. –le dijo. Kushina era como una madre, y siempre le había demostrado que lo consideraban parte de su familia, podía soportar la idiotez de Naruto por algunas horas.

-¡Gracias, Sasuke!

Sasuke suavizó su rostro –de verdad eres un idiota.

Naruto sonrió divertido y alzó dos dedos, formando el signo de paz –pero soy un idiota con suerte… ¡Hinata me dio el sí!


-No, no y no -decía Sakura moviendo sus brazos de un lado para otro. -Sabía que iba ser mala idea dejar que Ino controlara la situación.

Ino frunció su ceño -Sakura, debes confiar en mí, esto -alzó una de sus manos mostrando unas braguitas -y esto -alzó su otra mano mostrando unos sostenes -le va encantar.

-No usaré una tanga -le susurró Sakura sonrojándose -y ese sostén es demasiado provocador.

-ese es el objetivo -contestó Ino rodando sus ojos. Volvió a alzar sus manos, moviéndolas de un lado para otro. -¡Vamos Sakura! –exclamó al ver como la Haruno la ignoraba.

-Es que es demasiado provocador –le dijo haciendo una mueca -¿Cual es el objetivo si no cubre nada?

Ino puso su mirada en blanco-Creo que eres la que no entiende el objetivo aquí.

-Oh si, a Sasuke le encantan más de este tipo -interrumpió una voz que aunque Sakura había escuchado pocas veces conocía a la perfección.

-Karin -murmuró la pelirrosa frunciendo su ceño. No entendía que hacia esa mujer ahí, por lo que tenía entendido Karin tenía hasta las doce del día anterior para irse del país.

Karin Uzumaki se posicionó frente ambas mujeres llevó sus manos hacia su cadera -antes que vayas con la queja a tu novio, ya hable con Naruto y permitió que me fuera mañana siempre y cuando devuelva todo.

Sakura tenía aun su ceño fruncido –no quiero escucharte.

-y yo tampoco quiero escucharte -le contestó la pelirroja -y tampoco vengo ayudarte para que seduzcas a Sasuke.

-bien -le dijo la Haruno cruzándose de brazos.-porque no te lo estaba pidiendo.

Karin sonrió levemente -solo te diré que puede que te hayas deshecho de mi –enfocó su atención en la lencería -puede que yo ya no esté en la vida de Sasuke -le dijo tomando un sostén e inspeccionándolo -pero yo soy la menor de tus preocupaciones –se fijo directamente en Sakura -Sasuke tiene sus demonios, Sakura, y esa es su familia. -puso el sostén donde estaba previamente -una mujer como yo sale de la vida de Sasuke así como entro, simple y sencillo -se encogió de hombros -¿pero te crees capaz de lidiar con sus demonios? Porque a diferencia de mi, Sasuke comparte sangre con esos demonios.

-No te importa –le contestó con frialdad –de todos modos es un asunto que debo tratar con Sasuke, no contigo.

-no te estoy haciendo sentir mal -le dijo ignorando el tono empleado por la chica, cruzó los brazos -te estoy haciendo un favor abriéndote los ojos.

-no lo necesito -le contestó Sakura firmemente. –te lo puedes ahorrar.

Karin sonrió -Sasuke no es un príncipe -le dijo seriamente -deberías de darte cuenta que tu relación con el no es un cuento de hadas.

-¿y a ti que te importa? -le preguntó Ino entre dientes no disimuló el enojo que comenzaba a crecer –Lo que eres es una mujer despechada.

La Uzumaki la miró con aburrimiento -¿y tú eres?

-no te importa.

-Qué coincidencia -le dijo Karin fingiendo asombro -este tema a ti tampoco te importa.

-Mira tú -comenzó la rubia pero fue detenida por la mano de Sakura en su hombro.

-¿por qué me estás diciendo esto? Si lo que quieres es alejarme de Sasuke, no te va funcionar.

-No –le contestó la Uzumaki encogiéndose de hombros –no es para alejarte de Sasuke.

-¿entonces, por que lo haces? –le preguntó la pelirrosa –estoy segura que para ti soy una enemiga.

-Porque independientemente que Sasuke jamás haya devuelto mis sentimientos, yo lo amo -desvió su mirada al ver las expresiones de ambas chicas -no quiero sentir lástima por parte de ustedes -las miró con enojo -solo quiero que él sea feliz.

Tanto Ino como Sakura la miraron boquiabiertas.

-Solo quiero estar segura que vas estar ahí cuando las cosas se vuelvan feas -su tono era firme -y no vas a ser una princesita que corre porque su príncipe volvió a ser un sapo.

Sakura frunció su ceño -no lo soy. –le replicó recuperando la compostura –No necesito que vengas a decirme que debo estar para Sasuke y hacerlo feliz…eso ya lo sé.

Karin alzó su barbilla –bien –le dijo mirándola fijamente. –entonces no tengo nada más que decir. –se dio la vuelta y sin agregar nada mas caminó hasta la salida.

-Que mujer tan extraña –soltó Ino cuando la pelirroja desapareció de su campo de visión.

-no esperaba eso –le dijo Sakura mirando a Ino. –Parece que sus sentimientos eran reales.

Ino miró a Sakura fijamente –no pienses en eso –le dijo con firmeza –eso ya está en el pasado.

-¿Sabes que, Ino? –comenzó la pelirrosa tomando las prendas de las manos de la rubia –creo que llevaré estas.

-¿Segura? –cuestionó la Yamanaka, estaba preparada para una larga lucha con la chica.

-No–le contestó simplemente la Haruno con una sonrisa divertida –será mejor que vaya a pagar, antes que me arrepienta.

Ino suavizó su rostro -Está bien, Sakura –le regaló una sonrisa enorme -¡estoy segura que a Sasuke le va dar un infarto cuando te vea así!


Tic-toc, tic-toc, tic-toc.

Sakura Haruno miraba con nervios el reloj de su cuarto. Aun tenía cuarenta minutos para arreglarse. Después de haber ido de compras con Ino había ido directamente al baño para tomar una ducha relajante, se sentía mejor después de su ducha.

De hecho se sentía de maravilla. Su cabello estaba listo al igual que las uñas de sus manos y pies.

Solo había un problema.

Y eso era nada más y nada menos que la lencería que utilizaría.

Sabía que cuando llegara a su casa se arrepentiría de haber hecho esa compra. No acostumbraba a usar ese tipo de lencería, la única vez que lo había hecho fue cuando Marie le había vestido y de todos modos no es como que la francesa le hubiera dado opción.

No es que su nueva adquisición estuviera fea, es solo que era increíblemente provocativa y ella no se consideraba lo suficientemente sexy.

Caminó hasta verse en el espejo y suspiró resignada al ver su reflejo. Tendría que buscar otra cosa, se negaba a vestir con eso. Se alejó del espejo y caminó hasta las gavetas de su armario en busca de su lencería menos provocativa.

Sonrío cuando encontró algo que le gustaba. Eran unas braguitas normales y aunque no fueran nada sexis o provocativas eran cómodas y en su lista de prioridades eso era más importante. Satisfecha por su elección, se quitó la bata quedando desnuda, pero cuando levantó una pierna para ponerse su braguita, su mirada se posó sobre la lencería que había comprado. Hizo una mueca con sus labios guardando la ropa interior que había elegido y caminó hasta la cama para tomar la ropa interior que había comprado y se la comenzó a poner.

Se mordió sus labios cuando se acercó al espejo para poder verse, pero al ver su reflejo sonrío con satisfacción.

Se miraba y sentía bien.

Increíblemente bien.

Solo esperaba que Sasuke pensara lo mismo.

Comenzó a mover su cabeza de un lado a otro para olvidar ese pensamiento. No tenía planeado hacer el amor con Sasuke, al menos no esa noche.

Comenzó a reír fuertemente, era culpa de Ino que ella estuviera pensando en eso.

Se quedó seria, mirando fijamente al espejo.

Pero la idea de hacer el amor con Sasuke no le disgustaba, estaba segura que si no hubieran sido interrumpidos lo habrían hecho. Sus mejillas se comenzaron a sonrojar por pensar en eso.

Nunca había tenido una sensación tan placentera que sentir las manos y la boca de Sasuke sobre ella.

Suspiró fuertemente y se alejó del espejo, no iba pensar en ello. No-oh , no iba dejar que la plática que tuvo con Ino y la confrontación con Karin le hicieran pensar cosas extrañas.

Pero no eran cosas extrañas. Porque sabía a la perfección que ella lo deseaba y estaba segura que Sasuke también.

-Sakura -llamó su mama tocando ligeramente la puerta -ya vino Sasuke.

-¡¿qué?! -preguntó la pelirrosa, tan ensimismada había estado en sus pensamientos que no había escuchado el timbre de la casa sonar. Rápidamente buscó con la mirada el reloj y sintió que sudaba frío cuando miro la hora -¡ya bajo! -exclamó buscando la ropa que usaría

-¿aun no estás lista? –escuchó el tono de desaprobación de su madre.

-¡ya casi! –exclamó caminando rápidamente de un lado para otro arreglándose de la mejor manera que podía.

Escuchó a su madre suspirar-le diré que te espere, pero sabes muy bien que es de mala educación dejar a tus invitados esperando.

-¡gracias! -exclamó agitada ignorando el regaño de su madre. Comenzó a maquillarse un poco, después de todo no quería ir como payaso a la cena de la señora Uzumaki. Cuando estuvo contenta con su obra, comenzó a vestirse, utilizaría una camisa larga color roja y de botones, con una falda de sirena negra. Se miro en el espejo y sonrió contenta con su decisión. Caminó hasta su armario en busca de sus zapatos, utilizaría unos zapatos de tacón negros.

-Bien –se dijo a sí misma cuando había terminado de arreglarse. No se miraba nada mal. –Espero que a Sasuke le guste –por último se hecho perfume.

Bajó por las escaleras con cuidado, alcanzó a escuchar la voz de su madre hablando de forma cortés con el pelinegro.

-¿y tienes hermanos? –le preguntó Mebuki Haruno al pelinegro.

Sasuke asintió –tengo dos.

-Ah –soltó la mujer con una leve sonrisa –ha de ser lindo tener hermanos. Me hubiera gustado darle un hermano o hermana a Sakura, pero lastimosamente nunca pudimos.

-Pero han hecho un buen trabajo con Sakura. –comentó de forma sincera.

Mebuki sonrió orgullosa –así es. –su mirada se contrajo en una mueca de desaprobación. –pero se le han olvidado sus modales, nosotros no le enseñamos a dejar esperando a sus invitados.

Sasuke sonrió levemente –no se preocupe señora Haruno –su mirada se enfocó en la pelirrosa que acaba de entrar a la sala de estar. La contempló boquiabierto.

Se miraba hermosa.

La chica siempre andaba formal en el trabajo, y si bien Marie la había hecho lucir hermosa, en ese momento lucia aun más hermosa.

Esa era Sakura.

Su Sakura.

Sintió como su instinto de posesión comenzaba a crecer adentro de él.

No podía creer que el gran Sasuke Uchiha, estuviera actuando como un adolescente.

-¡oh! –exclamó Mebuki al ver a su hija –será mejor que se vayan si no quieren llegar tarde. –les dijo levantándose. Sasuke la imitó y se acercó a Sakura, sin embargo no pudo decirle nada.

-Sasuke –saludó Sakura sonriendo al ver su reacción. –perdón por la tardanza.

-ahí están los modales que te enseñamos –murmuró Mebuki.

Sasuke miro divertido a la pelirrosa al verla apenarse por el comentario de su madre –tranquila –le dijo simplemente, se acerco a su oreja y le susurró para que solo ella escuchara –será mejor que nos vayamos antes que cambie de opinión y te muestre lo divertido que puedo llegar a ser.

La Haruno abrió sus ojos como platos –Sasuke –

El Uchiha sonrió arrogante –andando. –se dirigió a Mebuki la cual ignoraba lo que había sucedido –fue un placer, señora Haruno, gracias por atenderme.

Mebuki sonrió –es un placer, Sasuke. Por favor, cuida de mi hija.

Sasuke volvió a sonreír con arrogancia, mirando a Sakura dijo –eso pienso hacer, señora Haruno.


-¡¿Dónde diablos están?! –exclamó furiosa Kushina Uzumaki mirando fijamente el reloj.

-mamá –

-¡debían estar aquí hace media hora! –continuó ignorando a su hijo.

-Kushina.

-Ese Sasuke –sus manos se hicieron puños –espera cuando te vea, Sasuke Uchiha.

-mama/Kushina –le llamaron Naruto y Minato al mismo tiempo.

-¡¿Qué?! –

-Tu pelo –le apuntaron ambos rubios.

La pelirroja se dio cuenta que su pelo se había levantado, se cruzó de brazos y bufó molesta –todo es culpa de Sasuke.

-Tranquila, ya va aparecer –le dijo Minato con una sonrisa dulce en su rostro.

Kushina volvió a bufar molesta –no tiene modales.

Minato la miró divertida –tu le enseñaste todo lo que sabe, Kushina.

La pelirroja se cruzó de brazos –pues, no aprendió bien. Estoy segura que le dijo cosas malas de mi a Sakura y por eso no han llegado…ese mocoso –terminó gruñendo.

-no creo que Sasuke haya dicho algo malo de ti –trató de tranquilizarla su esposo.

-Hinata –llamó Kushina a su nuera -¿verdad que no doy miedo?

Hinata Hyuga sonrió dulcemente –no Kushina.

Kushina sonrió y corrió a abrazar a la pelinegra –eres tan linda, Hinata –le dijo restregando su mejilla con la de la chica –me alegra tanto que le hayas hecho caso a Naruto.

-mamá –gimió el rubio llevando una mano hacia su rostro.

Ding dong

-¡deben ser ellos! –exclamó la madre de Naruto separándose de Hinata.

-mamá tiene mucha energía –opinó Naruto cuando Kushina desapareció.

-Así es tu madre –le contestó Minato sonriendo con diversión.

-¡Minato son ellos! –

El rubio mayor soltó una pequeña carcajada. –Vamos a saludar –les dijo a su nuera e hijo.

-Pasa adelante, Sakura –le dijo emocionada la pelirroja –me alegra tanto por fin conocerte.

-el placer es mío, señora Uzumaki –le contesto Sakura haciendo una reverencia.

-¡hola Sakura! –exclamó el rubio acercándose a la Haruno –¡es bueno verte!

Sakura sonrió nerviosa– ¡hola Naruto! –

-pasa adelante, Sakura –volvió a decir Kushina indicándole con la mano que le siguiera.

-¡Sasukee! –exclamó Naruto al ver a su mejor amigo, quien tenía una expresión de pocos amigos y se sobaba su cabeza -¿Qué te paso?

-¡solo le enseñe algunos modales! –le dijo Kushina con una sonrisa dulce.

Naruto miró con confusión a su mejor amigo -¿huh?

El pelinegro fulminó al rubio, dejándolo frió –nada, idiota.

El rubio Uzumaki pusó su mirada en blanco –¿aun tienes problemas en el paraíso?

El Uchiha se llevó una mano hasta su sien para acariciarla –no empieces –le advirtió pasando por su lado y dejando al rubio solo.

-Sakura, el es mi esposo, Minato Namikaze. –

Minato sonrió amablemente y estiró su mano para estrechar la de la chica –es un placer, Sakura.

Sakura hizo una reverencia cuando el rubio le soltó la mano –el placer es mío, señor Namikaze.

-Solo llámame Minato –

Sakura sonrió –está bien, Minato. –le dijo con timidez.

-Hinata, acércate –pidió Kushina indicándole con una mano a la pelinegra que se acercara–Sakura –llamó a la Haruno –ella es mi nuera, Hinata Hyuga.

Ambas chicas hicieron una reverencia al mismo tiempo –el gusto es mío –dijeron al unisonó, cuando se levantaron se sonrieron.

-Sasuke –llamó Minato al ver al pelinegro entrar a la sala.

Sasuke miró a Minato e inmediatamente relajó su cuerpo, sin sonreír ni emitir palabra alguna se acercó al rubio y para sorpresa de Sakura, Sasuke se dejó envolver en los brazos del rubio.

-Estas más alto –le dijo Minato a Sasuke cuando se separaron, colocando una mano sobre la cabeza del Uchiha.

Sasuke sonrió con arrogancia –hace mucho deje de crecer.

El rubio Namikaze sonrió con cariño –bienvenido, Sasuke.

Sasuke solamente hizo un gesto con su cabeza –Hinata –fue su forma de saludo al ver a la pelinegra que le sonreía amablemente.

-Hola Sasuke.

-¡Bueno, ya que nos presentamos, es hora de comer…muero del hambre! –exclamó Naruto apareciendo en la sala con su habitual sonrisa.

Kushina lo fulminó con la mirada –Sakura, Hinata –llamó a ambas chicas -¿me quieren ayudar en la cocina?

-Claro, Kushina –le contestó Hinata con una sonrisa, Sakura solamente asintió con su cabeza.

Sasuke miró a su novia fijamente -¿vas estar bien? –le preguntó cuando Hinata y Kushina entraron a la cocina -¿te sientes cómoda?

-Si, Sasuke –le dijo la pelirrosa, disfrutando de la preocupación del pelinegro–¿tu vas estar bien?

El Uchiha sonrió arrogante –Minato es buena compañía, aunque no puedo decir lo mismo de Naruto.

-¡Oye! –

-ve tranquila –le dijo Sasuke ignorando a su rubio amigo –yo me quedo con este idiota y con Minato.

-es muy linda tu novia –comentó Minato cuando Sakura se fue. Con la mirada le indicó a Sasuke que tomara asiento.

-Lo es –le contestó cuando tomo asiento en los sillones de la sala.

-Pobre Sakura –intervino Naruto –tiene que aguantar a Sasuke.

Sasuke lo miró con aburrimiento – ¿disculpa, te conozco?

-¡Sasuke! –gruñó Naruto.

-Chicos –comenzó Minato con un tono amenazante –no empiecen.

Naruto y Sasuke tragaron grueso –si papá/ Minato.

El rubio Namikaze sonrió divertido al ver como ambos chicos se susurraban lo que el presumía eran insultos.

No habían cambiado en nada.

-Así que Sakura –comenzó Kushina con una pequeña sonrisa en su rostro –¿Cómo se conocieron tu y Sasuke?

-ummm…-se mordió su labio –pues yo trabajaba para él.

Kushina la miró sin quitar su sonrisa – ¿Tu eres la famosa secretaria de Sasuke?

Sakura miró a Hinata y luego a Kushina –no estoy segura si se refiera a mí.

-Itachi nos dijo que Sasuke había comenzado a tomar en serio su trabajo, gracias a la secretaria que había contratado.

La pelirrosa se sonrojó –creo que sí soy yo.

Kushina rió un poco –no debes avergonzarte de nada, Sakura. No vamos a pensar mal de ti –miro a su nuera – ¿verdad Hinata? –cuando recibió una afirmativa por parte de la Hyuga continuó –Al contrario, gracias por cuidar de ese mocoso.

Sakura suavizó su rostro – ¿lo quieren mucho, verdad?

-Lo quiero como si fuera mi hijo –le dijo la mujer sin dudarlo.

Sakura cerró sus ojos –me alegra saber que Sasuke tiene quien lo quiera, después de lo que paso.

El rostro de Kushina se contrajo en una expresión triste –lo sé –murmuró –nunca supimos lo que Sasuke estaba pasando en su hogar, Fugaku –hizo una mueca de disgusto cuando mencionó al padre de Sasuke –el parecía el padre perfecto.

-si –murmuró Sakura pensando en el padre de Sasuke, aunque bueno, jamás tuvo una buena impresión del pelinegro.

-Minato se dio cuenta cuando vio los moretones en la espalda de Sasuke –apretó sus dientes –pero ya había pasado tanto tiempo sufriendo. No sabes como quisiera haberme dado cuenta antes. –lágrimas comenzaban asomarse en los ojos de la pelirroja.

-Kushina –habló Hinata llevando una mano a la espalda de su suegra –pero ustedes siempre lo trataron como un hijo.

Kushina miró a Hinata y asintió con debilidad –gracias Hinata –le dijo la mujer abrazando a su nuera.

Sakura suavizó su rostro, pero rápidamente arrugó su nariz al sentir olor a quemado – ¡la comida! –exclamó la pelirrosa al ver como la cocina comenzaba a llenarse de humo.

-Así que –comenzó Sasuke Uchiha llevando un poco de comida a su boca –planeaste esta cena para que termináramos comiendo pizza.

Kushina estaba cabizbaja –fue un accidente.

-sí, si –molestó Sasuke con una sonrisa traviesa –ya estoy acostumbrado.

-Sabes, aun no estás tan grande para enseñarte más modales –le dijo la pelirroja apuntándolo con un chuchillo.

Sasuke la miró sin inmutarse –cuando aprendas a cocinar.

Kushina lo fulminó con la mirada, bufó molesta pero opto por ignorar al pelinegro.

-Sasuke, deja de molestar a Kushina –le pidió Sakura con una expresión nerviosa, no dudaba que la pelirroja en cualquier momento podía tirarle un cuchillo a su novio y tenía la leve sospecha que Kushina tenía buena puntería.

-Tranquila, Sakura –murmuró Sasuke –Kushina es mala con los utensilios para cocinar.

-Sasuke…–gruñó la pelirroja, asesinando con la mirada al chico.

-Mamá–intervino Naruto nervioso –tu pelo.

La pelirroja se exaltó y llevó una mano hacia su cabello para controlarlo –es culpa de Sasuke, Minato –recostó su cabeza en el hombro de su esposo.

Minato les regalo su sonrisa habitual –ya, ya –reconfortó a su esposa –Mejor cuéntanos Sakura, ¿Qué disfrutas hacer?

-disfruto mucho leer –le dijo con una sonrisa amable –todo tipo de libros.

-¿Cuál es tu género favorito?

-El romance y la comedia.

-Kushina disfruta leer libros de cocina, aunque no entiendo para que lo hace –murmuró Sasuke. –es un desastre en la cocina.

La pelirroja se tensó al escuchar al pelinegro, lo miro con una sonrisa asesina.

Naruto comenzó a reír –Recuerdo la primera vez que Sasuke probó la comida de mamá.

El pelinegro hizo una mueca de disgusto –no me lo recuerdes.

Sakura enfocó su atención entre Naruto y Sasuke – ¿Qué sucedió? –les preguntó con curiosidad.

-Papá acostumbra a cocinar –le contó el rubio –pero esa vez mamá dijo que quería cocinar para dar una buena primera impresión pero, creo que fue todo lo contrario.

-Fue un desastre –agregó Sasuke –Pero Kushina decidió que ella cocinaría todas las veces que estuviera aquí –suspiró –y no es broma cuando digo que todas las veces pasó algo como esto.

Esta vez fue Minato quien comenzó a reír, Sakura no pudo evitar esbozar una sonrisa cuando Kushina también comenzó a reír. Sakura le echó un vistazo a Sasuke quien únicamente le guiñó un ojo.

Sintió como su pecho se calentaba al ver al pelinegro interactuar con la madre de Naruto. Podía notar el amor que le tenían Minato y Kushina a Sasuke, y la forma en que Sasuke los miraba le confirmaba que él los quería como si fueran sus verdaderos padres.

Ver a Sasuke reír despreocupado la hacía sentir dichosa. Agradecía infinitamente a Ino por convencerla de ir a la cena.

-…no tienes idea lo mal educado que era este mocoso –terminó Kushina cuando contó una anécdota sobre Sasuke y Naruto.

-Cuando se juntaban esos dos –expresó Minato –teníamos que cubrirnos.

-peleaban, peleaban y peleaban, después jugaban, y sin darnos cuenta volvían a pelear. –finalizó Kushina con una mueca de molestia.

-Bueno –comenzó Sakura con una sonrisa irónica mirando a ambos chicos –creo que eso no ha cambiado.

-¡hey! –exclamaron al mismo tiempo.

-Deja de imitarme, idiota –le dijo Sasuke.

-¡tu deja de imitarme! –le gritó Naruto -¡y deja de decirme idiota!

-Cuando dejes de serlo.

Sakura llevó una mano hacia su frente y suspiró, miró a Hinata que lucía calmada, como si Naruto y Sasuke no estuvieran lanzándose insultos a través de la mesa. – ¿así son siempre? –le preguntó a la Hyuga.

-Desde que los conozco –le contestó la pelinegra con una sonrisa amable –pero me alegra que Naruto tenga a Sasuke.

Sakura miró a Sasuke y a Naruto, los dos se seguían gritando ignorando a los demás en la mesa. –a mí también me alegra.

-¡Basta los dos! –gritó Kushina golpeando la mesa, haciendo que ambos se encogieran en sus asientos del temor.

-lo siento Kushina/mamá –murmuraron al mismo tiempo.

La pelirroja soltó un suspiro de resignación –no me sorprendería que terminaran solteros.

Ambos chicos hicieron una mueca de dolor, pero fueron lo suficientemente sabios para no comentar.

-hay postre –comentó Minato con una sonrisa nerviosa – ¿Quién quiere?

-¿lo preparaste, tu? –le preguntó Sasuke recuperando la compostura.

Kushina lo miró con sus ojos entrecerrados, pero Sasuke la ignoró.

-lo hice yo –le contestó Minato.

-entonces si quiero –replicó Sasuke mirando fijamente a Kushina.

-Sasuke –le sonrió con falsedad la madre de Naruto –no tientes tu suerte. –le advirtió cuando se dirigió a la cocina.

Minato soltó un suspiro –bueno, ha sido una noche interesante. –

-¡Minato! –gritó Kushina desde la cocina -¡Alguien está llamando a la puerta!

El rubio frunció su ceño -¿esperabas a alguien? –le preguntó a su hijo quien negó con su cabeza.

-¡Minato! –volvió a llamarlo Kushina. Una gota de sudor apareció en su rostro –volveré enseguida –les dijo a los presentes. –con permiso.

Sasuke frunció su ceño cuando desapareció el rubio. -¿Qué sucede? –le preguntó a Sakura quien lo miraba fijamente.

-Luces preocupado. –le contestó la Haruno, miró a Naruto –y Naruto también luce preocupado.

El rubio al escuchar a la pelirrosa esbozó una sonrisa -¡no te preocupes, Sakura!

-¿Qué haces aquí? –escucharon como Minato alzaba su voz. Naruto y Sasuke compartieron una mirada, y sin previo aviso se levantaron para ir a ver que sucedía.

-tienes que irte –escucharon como pedía el rubio–no quiero que le arruines la noche a mi familia –dijo con frialdad.

-¿pero qué estupideces dices, Minato?

Sasuke se tensó al darse cuenta de quien se trataba. Naruto apretó sus dientes molestó.

-Fugaku, vete.

-ese muchacho no es de tu familia –continuó el Uchiha ignorando al rubio –y aunque quiera fingir que tu eres su padre, siempre va ser mi hijo, le guste o no.

-deja a Sasuke tranquilo –su voz se había hecho aun más fría.

-¿o qué? –le preguntó Fugaku sonriendo sarcástico -¿me vas a pegar?

Minato formo puños con sus manos.

-Basta –habló Sasuke apareciendo en el campo de visión de su padre. Fugaku sonrió divertido al ver a su hijo.

-pero mira a quien tenemos aquí –soltó sarcástico –a mi hijo prodigo.

-Vete –le ordenó Sasuke ignorando a su padre. Estaba más que claro que Fugaku había estado bebiendo, sonrió mentalmente, generalmente después de eso venían los golpes.

Fugaku inclinó su cabeza para un lado -¡oh! –exclamó emocionado –y trajo a su secretaria. –comentó cuando Sakura apareció al lado de Sasuke. Sabes, yo también me acostaba con mi secretaria aunque nunca fui estúpido para hacerla mi esposa. –Se encogió de hombros –Algunas cosas se heredan.

-no me parezco a ti –

Fugaku sonrió – ¿a quién te pareces, entonces?

Sasuke se sintió como un niño pequeño en ese momento. Se tuvo que recordar tres veces que ahora era un adulto, y lo que su padre hiciera o dijera no debía afectarle.

-¿Qué viniste hacer aquí? –le preguntó Minato mirando a Fugaku, tenía su ceño fruncido y sus ojos afilados.

-Solo buscaba a Mikoto –contestó –tu esposa siempre la esconde.

-No está aquí –le dijo Minato, su rostro se había oscurecido.

Fugaku inclinó su cabeza –ya que. –levantó sus manos en señal de paz –será mejor que me vaya. –Se dio la vuelta –deberías de evitar que la basura entre a tu hogar.

-Vete –fue lo único que contesto el rubio, tenía el deseo de golpear al padre de Sasuke, pero sabía que si lo llegara hacer lastimaría a Sasuke, por lo que se limito a cerrar fuertemente cuando el pelinegro salió por la puerta.

-¿Qué paso aquí? –preguntó Kushina mirando a su esposo.

-Me tengo que ir –les dijo Sasuke.

-pero no has comido tu postre –le dijo Kushina suavemente, había visto muchas veces esa expresión en el rostro de Sasuke para saber que algo malo había sucedido. Buscó con la mirada a Minato quien lucía igual de tenso y molesto –¿Minato, que pasó?

-Vino Fugaku –le dijo Naruto, tenía su mirada contraída en una mueca de disgusto y al igual que su padre lucia furioso.

-Sera mejor que nos vayamos –le dijo Sasuke con calma –Se hace tarde y Sakura debe regresar temprano. –Miró a Kushina con una sonrisa vacía –gracias por la comida.

-Sasuke –fue lo único que dijo la pelirroja cuando el chico la había envuelto con sus brazos.

-Naruto, Hinata –se despidió haciendo un movimiento con su cabeza –Minato –miró al rubio.

Minato miro al pelinegro y sin que se lo esperara lo envolvió entre sus brazos y le susurró algo a su oído para que solo Sasuke pudiera escuchar.

-Vamos, Sakura –le dijo a su novia cuando se separo del rubio.

-gracias por la comida –les dijo Sakura haciendo una reverencia –fue un placer conocerlos.

-espero verlos pronto –les dijo Kushina preocupaba.

-quita esa expresión, Kushina –le dijo Sasuke rodando sus ojos –volveremos. –Miro a Sakura – ¿no es así, Sakura?

Sakura sonrió al ver al Sasuke que conocía. -¡así es! –exclamó sonriendo cuando Kushina se acercó a ella y la abrazó fuertemente. –cuida mucho de Sasuke.


Sakura miraba de reojo al pelinegro, desde que se habían despedido de Hinata y la familia Uzumaki el pelinegro no había emitido palabra alguna y Sakura no sabía si debía hablar con el chico.

-deja de mirarme así –le dijo Sasuke interrumpiendo sus pensamientos.

-¿Cómo? –le preguntó la pelirrosa mirándolo fijamente con una mueca de confusión.

-Así –le dijo el Uchiha soltó el timón y pellizco la mejilla de su novia –estoy bien, Sakura.

La pelirrosa acarició su mejilla adolorida–creo que no lo estas.

Una expresión de dolor invadió el rostro de Sasuke –Ya sabía que no me quería, digo, lo demostró muchas veces –soltó un suspiro mirando el camino –pero nunca imagine que para él era basura.

-pero no lo eres, Sasuke.

Sasuke le sonrió falsamente –no, no lo soy.

-Sasuke

-lo más extraño –le interrumpió agarrando con fuerzas el timón –es que en vez de sentirme triste me siento furioso.

Sakura frunció su ceño –es normal que te sientas molesto.

-Pero no me molesta que me haya llamado basura o haya actuado como un imbécil conmigo. Lo que me enfurece es que se atrevió a llamarte basura. –apretó sus dientes fuertemente. –no tienes ideas las ganas que tengo de golpearlo, pero sé que si lo hiciera, sería como él.

-no eres y jamás serás como Fugaku Uchiha.

-¿y si llego a convertirme en él?

Sakura suavizó su rostro –eres un buen hombre, Sasuke. No tienes nada que temer.

El pelinegro colocó su mano libre sobre la cabeza de su novia –gracias, Sakura. –Detuvo el carro–ya llegamos –le anuncio.

La pelirrosa miró sorprendida fuera de la ventana. –eso fue rápido.

-Gracias por acompañarme, Sakura, de verdad disfrute este día.

Sakura se mordió sus labios –no quiero entrar.

El pelinegro la miró confundido -¿Por qué no?

Sabía que comenzaba a verse como un tomate. –Porque no quiero que termine el día–murmuró llevando sus manos hacia los botones de su camisa, dejando a la vista su sostén.

Era ahora o nunca.

Sasuke abrió ojos de par en par –Sakura –tragó grueso –no me tientes.

Sakura le sonrió -¿o qué?

El pelinegro soltó un gruñido –me estas volviendo loco.

Sakura sonrió, agradeciendo mentalmente a Ino, llevó una mano al rostro de Sasuke, obligándolo a mirarla –Sasuke, quiero irme contigo.

Los ojos de Sasuke se iluminaron de deseo, soltó un profundo suspiro y le dijo –está bien señorita Haruno –una sonrisa felina adorno sus labios – sus deseos son órdenes. –comenzó a poner el carro en marcha alejándose poco a poco de la casa de Sakura.

Sasuke Uchiha llevaba a Sakura agarrada firmemente de su mano. De vez en cuando se lanzaban miradas llenas de deseo cuando pensaban que nadie los miraba.

-¿Por qué vinimos aquí? –le preguntó Sakura cuando subieron al elevador del hotel. Sasuke la había llevado al hotel donde se había reunido con Naruto.

-porque aquí está mi santuario. –le contestó simplemente, mirando con fijamente los números en el elevador.

Sakura lo jaló del brazo para poder darle un beso en la boca. –Sakura –suspiró el Uchiha cuando se separaron –si sigues haciendo eso te haré el amor en este momento.

La Haruno sintió como su estómago daba un salto –ya llegamos tigre, calmado. –solo recibió una carcajada por parte del pelinegro.

Antes de abrir la puerta el pelinegro la acorraló contra la pared y en voz suave le preguntó –Quiero que sepas que si entramos a esta habitación, no hay vuelta atrás, porque estoy volviéndome loco al no poder hacerte el amor, así que te lo preguntare solo una vez ¿estás segura de esto?

Sakura asintió con su cabeza, rodeó su cuello con sus brazos, y acercó sus labios a los del pelinegro para besarlo.

Cuando se separaron los ojos de Sasuke se habían iluminado aun más. –te dije que no jugaras con fuego, Sakura.

Sakura lo miró con una sonrisa seductora –de todas maneras, el fuego nunca me ha molestado…en lo absoluto.

El Uchiha la miro atónito, pero rápidamente se compuso. –eres una pequeña insolente. –le dijo entretenido, sin ninguna advertencia la cargó para poder besarla. Al terminar el beso sonrieron, y sin perder mas tiempo entraron al cuarto.

Definitivamente, debía agradecerle a Ino.

"Nota mental: enviarle flores a Ino".


¡Grrr Sasuke! Oh, oh, oooooh…pues ya se imaginan que viene después. :D Espero que les haya gustado este capítulo y todavía sigan ahí. Tengo todas las intenciones de terminar esta historia, así que espero que lleguemos hasta el final juntos. ¡Gracias otra vez por leer!

Dejen su huellita, ¿si?

:D