Summary: Si Edward hubiera cambiado en esos meses, separado de Bella, dejando salir a flote su lado vampiro y, olvidando el humano ¿que pasaría? Si dañara a Bella, ¿que pasaría? ¿Si Bella decidiera darle a Jacob una posibilidad, que pasaría?
Capitulo 13
Súplicas
Sentí en mi odio un susurro dulce, un llamado.
-Bella…-me decía la voz.
Yo desperté, no muy seguro de que era lo que sucedía, pero podría reconocer esa voz en cualquier sitio. Edward.
Mi gran amor, mi gran perdición, estaba allí, de pie.
Mi razón de vivir, mi desconsuelo, me estaba llamando.
-Edward, ¿Qué haces aquí?- le pregunte, aun grogui.
-Bella, debo hablar contigo, debo… Debo disculparme, esta mañana actué demasiado mal, me porte mal contigo Bella, y no puedo vivir sabiéndolo. ¿Me perdonas?
Yo escuchaba sus palabras, y cada una de ellas estaban impregnadas de un amor tan profundo que se me dificultaba decirle lo que debía decirle…y aun mas hacer lo que debía hacer. Por su bien. Por el de Jacob. Y por el mió.
-Mira Edward, no hay nada que perdonar. Tú dejaste muy en claro lo que querías de mí. Rosalie dejo muy en claro lo que todos piensan de mí. Y yo no quiero vivir una farsa, ni vivir siendo un problema.-le dije, lo mas seriamente que pude, controlando mi voz.
-No entiendo a lo que quieres llegar Bells… ¿Me estas dejando?-me dijo, con voz quebrada.
Yo lo mire, intentado no demudar mi expresión. La situación me recordaba a cuando el me dejo a mi, pro los mismos motivos que yo ahora lo dejaba a el. Para cuidarlo.
-Eso creo Edward… No se que es lo que quiero, no se que es lo que me conviene… No quiero problemas, ni tampoco causártelos. Pero tampoco puedo estar con alguien que e me controla como si fuera de su propiedad. Tengo vida propia ¿sabes? Y aunque te amo con el alma, no estoy segura de querer seguir así. Además…-estaba hablando demasiado, dejando fluir la ira que me carcomió toda la mañana, pero al llegar a la parte de hablarle de Jacob, solo pude sonrojarme y callar.
-Ya suéltalo Bella- me urgió el, con voz contenida.
-Además, Edward, no eres al único a quien amo. Amo a Jacob tanto como a ti, quizás mas, y creo… creo que debo marcharme. Y eso haré. Me marchare de aquí, para poder pensar. Necesito alejarme de toda esta locura Edward, realmente necesito hacerlo.-le dije, entre suspiros.
-Bella, yo… yo jamás quise que esto aspara, yo no pensé lo que te dije hoy, realmente estaba furioso porque sabía que lo querías a Jacob, y por eso quería cuidarte… Tenía miedo Bella, yo no pretendía alejarte de mí. ¡Te amo! Con toda mi alma, y lo que haya dicho Rosalie, son puras mentiras, sus palabras están teñidas de odio, no debes darle importancia. Por favor Bella, si hay algo que pueda hacer para que te quedes, si quieres puedo marcharme yo, pero por favor, no te vayas…- me suplico.
Esa suplico sumió a mi corazón en el mas profundos de los dolores, pero debía hacerlo por el, debía obtener fuerzas y hacerlo.
-Lo siento Edward, pero ya está todo dicho, mañana me voy. Ya tengo el pasaje, y debo hacerlo, por mi. Te amo, y lo sabes, pero debo hacerlo. No me iré por siempre, solo hasta aclarar mis ideas y ver como quiero seguir. Es mi momento de escribir la historia, Edward.- termine de hablar, mirándolo a los ojos. Dolía tenerlo tan cerca y no poder tocarlo, besarlo…
-Te entiendo Bella. No voy a obligarte a quedarte. Si marcharte es lo que deseas, no te lo impediré. Sabes que siempre estaré aquí, esperándote, hasta que tomas tu decisión. Creo que me marchare ahora, si quieres verme, sabes donde encontrarme Bella. Te amo, no lo olvides.- dichas estas palabras, me beso la frente, un roce apenas, y desapareció.
Me quede sola en la cama, escuchando el azotar del viento contra las hojas. Una poderosa desolación se apodero de mi alma.
Me acurruque entre las sabanas, y me abrace las piernas para darme calor, para darme fuerzas.
El llanto comenzaba a agolparse en mi garganta.
Jamás creí que pudiera haber algo peor que Edward me deje, pero me equivocaba.
Era mil veces peor dejarlo. Pero debía ser fuerte.
Las lagrimas comenzaron a brotar de mis ojos, con la fuerza del caudal de un rió.
Era imposible contenerlas.
Y así me dormí, abrazada a mi misma, llorando por mis grandes amores. Amores que no podrían ser… Jamás.
