¡Hola! Es lo único que diré... Estoy tratando de ser un poco más seria con mis cosas Ejem... Ejem (no me paren n_nU)
Bueno... quiero agradecer a todos los que leen esto u.u ¡Muchas gracias!
Lia-sennenko: Tienes mucha razón... ¡Una mujer celosa es capaz de matar! jajajaja Espero que te guste este cap n.n
dickory5: Espero que este cap calme tus ansias xD Nos leemos :D
R-P-Ale: A nadie le cae bien xD es una... no lo diré n.n Bueno aquí esta la continuación, espero que la disfrutes.
JEK: Si muy interesantes :D espero que te guste este nuevo cap c:
niikii: Quien no adora a esos dos? :D Aquí esta la conti, espero y sea de tu agrado xD
Lady-Of-The-Death: haa xD sí es una delicada... jaja pero también e muy linda n.n En este cap habrá masacre 3:D jaja mentira... bueno si, un poquito.
ppg y yo: Waooo! pobre tu novio si te llega a engañar xD Espero que disfrutes este cap :D byee
InhalaMisIdeas: ¡HOLA! jajaja ¡Sí! exageraste xD espero que te guste este cap... mira que me fajé bastante y tuve que esperar que la floja de Arianna se quitara de mi computadora ¬¬
lizbeth-zita: una semana? waoo te admiro, a mi me lo habían quitado por 5 días y casi muero xD (mentira) jeje espero que te guste esta continuación! n.n nos vemos!
Sin más que decir... Disfrutenlo c:
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xXXxX El peor enfrentamiento XxXXx
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Capitulo 14: ¡Predicción cumplida!
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Ateriormente...
-¡No sé qué seas maldita zorra!... Pero cometes un error al meterte conmigo – Dijo la pelinegra, al momento del que sus brazos empezaba a salir una energía verde, y con una mirada muy intimidante.
-¿En serio? Pues… muéstrame lo que tienes – Pidió en tono burlón mientras, sólo permanecía ahí de pie, para nada preocupada.
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Aquella tarde estaba pasando muy rápida, ya el cielo se empezaba a poner oscuro, debido a que una tormenta se acercaba, pero sólo se escuchaban los relámpagos, pues la lluvia todavía no hacía acto de presencia.
En aquella plaza solitaria, se encontraban dos chicas a punto de iniciar una verdadera batalla.
-¡Pagarás por lo que hiciste! – Gritó la morena.
Y llena de furia, corrió con su máxima velocidad hasta llegar cerca de la peliblanca y dirigirle una patada en todo su rostro, la cual fue esquivada con mucho éxito, al darse cuenta Bellota de esto la atacó con una serie de golpes, pero ninguno lograba tocar a aquella chica. La morena estaba sorprendida de aquella súper velocidad, fue por eso que decidió aumentar su poder al darse cuenta de que aquella chica realmente era fuerte. Concentró todas sus energías en su brazo derecho, apretó su puño al sentir el poder en él, creando un aura verde alrededor de su brazo, y con toda su velocidad golpeó a la chica que se encontraba parada ahí, frente a ella. Bellota quedó realmente sorprendida al ver como su fuerte golpe… era detenido con sólo una mano de la oji-blancos sin mucho esfuerzo que digamos.
-*P-pero… ¿Cómo?* - Pensó la oji-verdes, pero al instante salió volando, ya que al momento que la golpeó… Todo ese poder que había acumulado, se le fue encima, haciendo que chocara contra un edificio.
-¡Pelear contigo me aburre niñita! – Exclamó burlonamente Bell.
La peli-blanca se acercó al edificio buscando con la mirada a la PPG, que no se veía debido al humo que había creado aquel semejante choque. Observó detalladamente el hueco en el que se encontraba la oji-verdes, o al menos pensaba ella que se encontraba allí, al momento que se disipó el humo se dio cuenta de que no estaba, abrió sus ojos de par en par, para rápidamente realizar una patada en giro logrando darle a la morena en la costilla ¡Así es! Bellota había aprovechado el momento para dirigirse a ella con intención de golpearla por detrás.
-¿Me crees estúpida? Aunque… admiro tu técnica de pelea… lástima que tenga que matarte – Dicho esto, la peli-blanca se dirigió a la morena para clavarle un golpe en el rostro.
Bellota esquivó aquel golpe, dirigiéndose al suelo velozmente, dar una vuelta en el aire y caer agachada con estilo. Apretó un poco los dientes por el dolor punzante que sentía en la costilla, pero lo que realmente le sorprendió es que seguía escupiendo sangre, poca, pero aun así la sorprendía el hecho de que ella estuviera en ese estado tan rápido, mientras que la peliblanca se encontraba en perfectas condiciones ¿Cómo es que no ha podido golpearla?
-Mmm… Pero mira que tenemos aquí ¿Te duele? – Preguntó fingiendo un tono preocupado.
-¡CALLATE MALDITA BASTARDA! – Gritó la oji-verdes, para de un solo movimiento lanzarle un auto, sin importarle de quién era.
Bell observó el auto que se dirigía a ella, lo detuvo, dio una vuelta para agarrar impulso y devolvérselo aun con más fuerza que cómo la recibió. La morena se dio cuenta de que cerca había personas muy asustadas, y si el auto se estrellaba a la calle… las mataría.
-¡CORRAN! – Gritaba la gente, muy asustada, pero otras no se movían, debido a que se encontraban en shock.
-¡Demonios! – Exclamó la oji-verdes, mientras estiraba sus brazos y detenía aquel veloz auto que venía del aire, haciendo que destruyera un poco el pavimento, pero nadie resultó herido.
Soltó el auto dejándolo caer en el suelo para darse la vuelta y mirar que todos los ciudadanos se encontraran en buen estado.
-¡Miren! Bellota nos salvó – Dijo un niño muy contento mientras abrazaba a su mamá, seguido de los gritos de las personas muy emocionadas.
-¡Escuchen ciudadanos! Por su bien es mejor que se alejen antes de que… - Fue interrumpida por un fuerte golpe en el rostro que la mandó a volar.
El pequeño niño se asustó y empezó a llorar en el hombro de su mamá, mientras que todas las personas huían, pero el chiquillo sonrió al ver como Bellota caía de pie en el suelo, al parecer estaba bien, sólo un golpe en el rostro, algo que no detendría a una PPG y mucho menos a la más ruda y agresiva.
Bell observó cómo ésta despegaba del suelo, para salir volando de allí dejando atrás una estela verde que rápidamente desaparecía.
-¿Ahora huyes? – Se preguntó la peliblanca en tono burlón, rodando los ojos, para despegar y seguir a la chica.
Mientras la morena estaba en el aire, creó una bola de energía y se la lanzó a la chica que se encontraba siguiéndola ¡Logrando darle! cosa que hiso que Bellota se alegrara… pero antes de cantar vittoria, se sorprendió al ver el humo disiparse dejando ver a la chica que aún se dirigía a ella sin ningún rasguño, para que en un rápido movimiento darle una patada en el rostro con la pierna derecha girándose para darle otra patada con la otra pierna, haciendo que la morena cayera en la azotea de un edificio.
-*¡Rayos! Es demasiado fuerte* - Pensó, abriendo lentamente los ojos, apretando los dientes y con el ceño realmente fruncido.
Se puso de pie en un salto y empezó a correr por aquella larga azotea, siendo seguida por la peliblanca que aún estaba en el aire. Bellota aumentó su velocidad dejando atrás una estela verde, dando un salto de un edificio a otro, repitiendo lo mismo con todos los edificios que se encontraba en el camino, pero aún era perseguida por la chica.
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Un pelinegro caminaba muy concentrado en su andar mientras llevaba la cabeza gacha, al parecer estaba muy triste, se sentía realmente mal, estaba… destrozado por dentro. Dio un fuerte golpe a un poste que se le atravesó en su camino, haciendo que cayera encima de unos autos.
-¡Maldita sea!... Soy un completo idiota – Masculló entre dientes, muy enojado.
Se apoyó en una pared, pegando la frente a ésta, demasiado molesto como para escuchar las quejas de las personas que por ahí se encontraban, al parecer le estaban reclamando algo sobre los autos.
-¡No puedo creer que haya pasado esto! ¡Demonios Bellota! Si supieras lo mucho que te… - Pero no continuó al escuchar un estruendo que no estaba muy lejos de ahí - ¿Bellota? – Exclamó al notar que una estela verde saltaba de edificio en edificio, siendo seguida por… - ¿Qué rayos es eso? –Se preguntó al ver la otra estela ¡Blanca!
Sus pensamientos fueron interrumpidos por un fuerte grito lleno de dolor y no lo pensó dos veces antes de salir volando velozmente de allí, para ir a rescatarla.
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-HAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA AAAAA! – Un grito muy desgarrador que emitió la morena al sentir un fuerte golpe en el estómago, un golpe que la quemaba tanto por fuera, como por dentro, haciendo que se estrellara contra varios edificios, traspasando a cada uno, hasta que uno la pudo detener, quedando realmente débil y un poco inconsciente.
Todos los ciudadanos miraban aquella escena aterrorizados, todos sintiéndose mal por no poder hacer nada.
-¡Bien! Ahora nos preparamos para el golpe final – Dijo la oji-blancos riendo de medio lado, con un rostro que expresaba más que burla ¡Odio! Empezando a crear otra bola de energía más fuerte para acabarla de una vez.
Bellota se sorprendió al ver aquella bola de energía, si el otro golpe la dejó así, éste la mataría solo con apenas tocarla. Cerró sus ojos, dejando escapar unas cuantas lágrimas, esperando lo peor Mientras que un flasheo de recuerdos pasaban por su cabeza, recuerdos en los que estaba ella con sus hermanas, riendo, llorando, peleando entre ellas… esos hermosos recuerdos de ¡Todo! y sobre todo recuerdos en los que aparecía él, su estúpido chico, al que tanto amaba, el idiota que había logrado robar su corazón. Como deseaba en ese momento tenerlo de frente para despedirse de él *Las amo hermanas, profesor, y… Butch…no me olvides* Pensó muy destrozada por dentro.
-¡Adiós verdecita! – Dijo para darle el golpe final… pero no lo logró al ser desconcertada, recibiendo un terrible golpe en el rostro, que la mando muy lejos, pero aun así recibió más golpes uno tras otro.
-¡Eres tú! – Exclamó con odio el chico al verla bien - ¡Tú fuiste la que ocasionó todo! – Gritó para darle un terrible golpe en el rostro.
Bell no tuvo de otra más que recibir aquel fuerte golpe, sin poder detenerlo, ya que su cuerpo no le obedecía por el chip.
Butch la hagarró por el cuello de la camisa y la notó muy indefensa, cosa que no le importó. La energía se acumulaba en su brazo para darle un fuerte puñetazo, pero antes de golpearla, ésta logró liberarse de su agarre y se escapó. Dejando al moreno con unas terribles ganas de matarla de un solo golpe, se giró para llevar su mirada a una imagen muy horrible para él, su chica se encontraba inconsciente en aquel hueco de un edificio, con la ropa toda rasguñada, terribles golpes en los brazos y cara, su boca llena de sangre y lo que más lo sorprendió fue un espantoso golpe en el estómago en forma de agujero.
-¡BELLOTA! – Gritó desesperado para acercarse, empujando a todos los que la rodeaban.
-B-Butch – Susurró entrecortadamente con los ojos medio cerrados.
-Tranquila, ya estoy aquí contigo, nena – Exclamó agitadamente muy nervioso - ¡Ayuda! ¡Necesita un doctor! – Gritó, con la esperanza de poder encontrar uno entre todas las personas.
-Yo sé algo de primeros auxilios – Contestó un chico de aproximadamente unos 22 años, al momento en el que se le acercaba a la chica y la examinaba.
-¿Y bien? – Preguntó el moreno aún muy desesperado, con un semblante lleno de preocupación.
-¡Amigo! Necesita atención medica de inmediato ¡Tiene una herida muy grave en el estómago!– Comentó el chico - ¡Ha perdido mucha sangre! ¡Hay que detener la hemorragia con algún pañuelo! Tiene que ir a un hospital de inmediato.
Butch miró a la pelinegra inconsciente, luego miró un charco de sangre que la rodeaba, y cambió su semblante a uno muy serio, rompió la manga de su sudadera y se la colocó con cuidado alrededor del estómago de la chica, deteniendo un poco la hemorragia. Apartó al chico, y rápidamente tomó a Bellota cargándola cuidadosamente, poniendo un brazo sosteniéndole las piernas y con el otro sosteniéndole la espalda, pegando el rostro de ella a su pecho. Bellota abrió un poco sus ojos, encontrándose con un rostro que la alegró mucho, olvidándose de aquel terrible dolor que sentía en el estómago, sintió la calidez en su rostro y no dudó en acurrucarse más en el pecho de él. Empezó a llover muy fuerte, pero él trataba de protegerla del agua para no dañar más su salud.
El moreno despegó muy serio, dejando atrás una estela verde oscura. Los ciudadanos que se encontraban observando, estaban muy nerviosos de la salud de la PPG preguntándose ¿Quién era esa chica de cabello blanco? Y ¿Ese era un RRB? Todos corrían tratando de protegerse de aquel diluvio, y tratando de responderse aquellas preguntas.
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La tarde seguía transcurriendo muy tranquilamente en la casa de las PPG, en la cual la chica de orbes rosas se encontraba sumida en sus sueños, con una expresión muy relajada, recibiendo constantes caricias de parte del oji-rojos, pero su expresión iba cambiando a una muy preocupada, al parecer estaba teniendo una pesadilla, llegó un momento en el que se despertó, agitadamente.
-¡¿Qué te sucede?! – Interrogó un poco preocupado el chico, al ver como ésta respiraba muy agitadamente.
-Yo creo que… HAAAAAAAA! – Gritó muy avergonzada al ver que estaba desnuda frente al pelirrojo, y de un movimiento se tapó con la sabana muy sonrojada.
-¿Por qué gritas tanto? – Preguntó algo enojado por la gritadera de la oji-rosas - ¿Acaso olvidaste lo que pasó hace rato? – Sonrió de medio lado, recordando lo que hicieron.
Bombón se sonrojó al recordar todo lo que había pasado hace un rato. Estaba un poco arrepentida de sus actos, pero ¿Qué se podía hacer? Lo hecho está hecho ¿No? Ya no había vuelta atrás. Sonrió para luego agachar un poco la cabeza, soltando unas pequeñas lágrimas al ver a los ojos al hombre que más amaba-después del profesor-Se acercó a él, acurrucándose en su cálido y desnudo pecho, mientras que él sólo la abrazaba con mucho cariño.
-¿Tuviste una pesadilla verdad? – Interrogó en un tono serio, sintiendo un cálido líquido que recorría su pecho.
Bombón sólo asintió - ¡Tengo un mal presentimiento! – Afirmó con un nudo en la garganta.
-Tranquila… ¡Estás conmigo y no dejaré que te pase nada! – Exclamó el pelirrojo, levantando con uno de sus dedos el mentón de ella, para verla a esos hermosos ojos, que en ese momento se encontraban cristalinos.
La besó pasionalmente, sintiendo el dulce sabor de la oji-rosas, empezando a sobarle la espalda y sintiendo las caricias de ella en sus hombros, otra vez estaba entrando en calor, pero estaba realmente seguro de que esta vez no sucedería algo que los interrumpieran. El sonido de un celular bastó para que la pelirroja quisiera separarse del oji-rojos, empezó a forcejear para que éste la soltara, pero era imposible.
-Brick…mmm…Tengo que contestar – Bombón trataba de separarse de él, para atender la llamada.
-¡Que llamen después! – Reclamó, dejándola zafarse del agarre, a lo que la chica sólo rió burlonamente.
-¡Tonto! – Exclamó rodando los ojos, alcanzó su teléfono y contestó sin ni siquiera ver quien era - ¿Hola? – Dijo riendo un poco, al sentir como el pelirrojo la abrazaba haciéndole cosquillas.
-¿Señorita Bombón? –Preguntó la voz del otro lado totalmente seria.
-¿Sí? ¡Habla ella! – Afirmó, sonrojándose por los besos que recibía en el cuello de parte del chico.
-Señorita, su hermana Bellota se encuentra en el hospital, en la sala de emergencias – Se apresuró en decir el hombre de la otra línea.
-¿Qué? – Gritó muy sorprendida, logrando asustar un poco al oji-rojos, que dejó de besarla - ¡V-voy de inmediato! – Exclamó colgando el teléfono y poniéndose de pie con la sabana enrollada.
-¡Bombón! ¿Qué te dijeron? – Preguntó el chico algo sorprendido de la reacción de la pelirroja.
-¡Bellota está en el hospital! Necesito ir a ver qué sucede – Dijo muy preocupada, mientras le lanzaba una camisa al chico -¡Vístete! Vendrás conmigo.
Brick se quitó la camisa de la cara preguntándose mentalmente, que le había pasado a la verde de las PPG ¿Estaba en el hospital? Eso era muy extraño, ya que por ser poderosas, casi nunca recurrían a un hospital.
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El silencio estaba muy presente en aquel lugar, el único ruido que se escuchaba era el de la película que estaban viendo un montón de personas y entre ellos se encontraban dos lindos rubios. Burbuja estaba cómodamente recostada en el hombro del chico mientras veía la película concentradamente. En cambio el rubio sólo veía la película, más no le estaba prestando nada de atención, sólo pensaba en lo que le había preguntado la rubia hace un rato, lo de si él era un pervertido *¿Y tú? ¿Lo eres?* Recordó aquella pregunta, haciendo que se ruborizara un poco. En serio, ella lo tomó de sorpresa con esa pregunta… Sus hermanos son unos grandes pervertidos, y pues… eso se le pegó al menor de ellos.
-¿Estas bien? – Pregunto una dulce voz algo preocupada.
El chico parpadeó dos veces, y giró su cabeza para encontrarse con una hermosa mirada azul celeste que lo miraba preocupadamente, él sólo asintió mostrando una sonrisa de medio lado, siendo correspondida por la chica.
-¡Sí estoy bien! ¿Por qué la pregunta? – Rió nerviosamente
-¿En serio? Mmm… ¿De qué trata la película? – Preguntó esta vez en un tono burlón, para comprobar que el chico veía la película.
Boomer observó la gran pantalla un poco nervioso y luego observó a Burbuja, pensando en que responderle *¡La película se llama 27 bodas! Y no le he prestado nada de atención… ¿De qué podrá tratar?* Pensó observando la pantalla de nuevo.
-De… que en un día se hacen 27 bodas – Escupió soltando una sonrisa al terminar de hablar.
-… - La rubia lo miró arqueando una ceja, sin aguantar las ganas de reír – Jajajajaja ¡No! ¿Por qué no le estas prestando atención? – Se secó una pequeña lagrimita que le salió de tanto reír.
-Es que… Burbuja, he estado pensando en lo que me preguntaste hace un rato – Dijo mientras se sobaba la nuca, sonrojándose un poco.
-¿Qué cosa? Tontito – Interrogó con su típica sonrisa, que volvía loco al chico.
-Pues… la que me hiciste de… Si soy pervertido – Dijo riendo nerviosamente.
-Ha… ¡Esa! Y… ¿Por qué piensas tanto en esa pregunta?
-¡Te haré una pregunta hipotética! – Exclamó algo nervioso.
-¡Claro! Adelante – Dijo la chica mientras lo observaba nuevamente a los ojos.
-Si yo fuera un pervertido…
-Sshh ¡Estoy tratando de ver la película! – Exclamó un hombre que estaba sentado atrás, ya harto de escuchar murmullos de parte de los dos rubios.
Boomer sólo frunció el ceño y tomó a la chica de la mano para llevarla afuera de la sala de cine, y no ser interrumpidos por nadie.
-¿Era necesario salir? – Pregunto inocentemente la chica, mientras se detenía.
-¡Sí! Jeje… Así podré hacerte la pregunta – Se excusó el rubio, apoyándose de una baranda.
-¡Bien!... Adelante – Dijo mostrando una sonrisa para hacer sentir al chico un poco más de seguridad.
-Bueno… Ejem… Ejem… Recuerda que es hipotética… - Recordó a lo que la chica solo asintió - Si yo fuera un pervertido… ¿Tu igual me querrías? – Preguntó al fin, ansioso de escuchar la respuesta de la chica.
-Yo pues… Yo… - No terminó de hablar porque su teléfono empezó a sonar, llevó su mano hasta su bolsillo, lo sacó y se dio cuenta de que era un número desconocido, pero sin muchos rodeos sólo contestó.
El rubio rodó los ojos, ya que estaba a punto de escuchar una respuesta de parte de ella, pero ¿Por qué siempre tiene que haber una interrupción? Se apoyó de espaldas al barandal, para esperar a que su chica terminara de hablar por teléfono. Éste se extrañó un poco al ver como la expresión de felicidad de la rubia, poco a poco cambiaba a una realmente preocupada.
-¿B-Bellota? Pero ¿Esta bien? – Preguntaba muy asustada, casi empezando a llorar - ¡Ya voy para allá! – Colgó rápidamente la llamada, con una mirada llena de preocupación - ¡Mi hermana está en el hospital!
-¿Bellota? ¿Qué le sucedió? – Interrogó algo incrédulo el muchacho.
-¡No lo sé! Vamos – Dijo tomándolo de la mano, empezando a llorar.
-¡Espera! ¡Tienes que avisarle a Bombón! – Exclamó mientras hacía fuerza en su mano para detenerla.
-¡Es cierto! Ella está en casa, será más fácil irla a buscar – Agregó limpiándose las lágrimas de sus mejillas.
-¡Bien! ¡Vamos! – Dijo el oji-azules despegando a máxima velocidad con ella, dejando atrás dos estelas azules, una más oscura que la otra, sin importarles la fuerte lluvia que caía en ese momento.
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En la bodega abandonada se encontraba un pequeño ser… tratando de liberarse de un amarre, cosa que logró al encontrarse con los restos metálicos de un carro, que al parecer eran muy filosos, logrando cortar las cuerdas. Se levantó, estirándose un poco y rápidamente salió de la bodega, para recordar que la nave la había dejado escondida en una parte del parque, Se detuvo un momento, pero decidió dirigirse a la casa de las chicas para asegurarse que todo estaba bien. Aunque le quedaba muy lejos y estaba lloviendo… lo haría por las chicas, tenía que advertirles.
Observó bien el lugar por el cual corría y notó que muchas cosas estaban destruidas, se dirigió a las personas que cerca de ahí estaban para preguntar, que había pasado *Ojala y no sea lo que me imagino* Pensó imaginándose lo peor.
-¡Disculpe! ¿Pero qué sucedió? – Preguntó a una mujer que cargaba a un niño, escampándose debajo de una tienda, definitivamente ya no le importaba que lo vieran algo extrañados por su apariencia.
-Mira mami un hijito de Mojo – Dijo el niñito mientras lo señalaba, a lo que Teck sólo frunció el ceño.
-Hubo una batalla, entre la PPG verde y…
-Una fea chica canosa, que trató de acabarla – Continuó el niño por su mamá.
-¿Qué? ¿Pero Bellota está bien? – Preguntó muy asustado el pequeño ser.
-¡Sí! Linterna verde vino a rescatarla – Dijo felizmente el chiquillo, alzando los brazos e imitando que volaba.
-¿Linterna verde? – Preguntó algo incrédulo.
-¡Jhon! Deja que mamá hable – Regañó la mujer a su criaturita - ¡Disculpa querido! Sólo tiene 3 añitos – Rió nerviosamente la mujer – Bueno… Bellota está bien, un chico la rescató, al parecer era un RRB creo… no lo sé, sólo escuché que se dirigían al hospital más cercano – Terminó de hablar la mujer mientras ponía en el suelo a su niño.
-¿Dónde queda el hospital más cercano? – Preguntó un poco más calmado.
-Sigue de largo esta calle, y a la final dobla a la izquierda en el primer semáforo, en esa calle se encuentra el hospital – Exclamó amablemente la mujer mientras cubría a su hijo con un suéter.
-¡Muchas gracias señora! En serio se lo agradezco – Dijo mientras la abrazaba, a lo que la señora se sorprendió pero decidió corresponderle al pequeño ser.
-Siii! ¡Abrazo grupal! – Gritó el niño mientras se unía al abrazo.
-De nada, querido – Contestó la mujer volviendo a ponerse de pie.
-¡Adiós! Cuídense – Dijo mientras, se salía del lugar para empezar a correr.
-¡Espera! – Gritó la mujer, haciendo que Teck parara en seco. - ¡Lo necesitarás! – Exclamó, entregándole un paraguas, a lo que Teck asintió agradecidamente, para ahora sí ponerse en marcha hasta el hospital.
Valla que le habían agradado esas personas y... ¿El abrazo? pues… eso lo aprendió de su linda amiga Burbuja, que agradecía haciendo ese tipo de cosas. Aumentó un poco la velocidad, tenía que llegar y ver que todo estaba bien. Aunque tal vez el Rowdy destruyó a proyecto Bell, eso era lo que más quería en ese momento.
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-¡Estarás bien! Lo prometo – Decía el pelinegro corriendo al lado de la camilla que se dirigía a una habitación en la cual le tratarían las heridas de la chica.
-B-Butch… No me dejes – logró articular la morena difícilmente.
-Lo lamento, muchacho, pero no puedes pasar – Detuvo un doctor al moreno.
-¿Qué? Pero… ¡Tengo que estar con ella! – Gritó el chico, como si fuera lo más obvio.
-La chica está en peligro de perder su vida… ¡Necesitamos operarla! – Gritó el doctor, dejando a un Butch completamente atónito.
-¿Perder su vida? – Susurró incrédulamente, mientras observaba al doctor y a unos enfermeros dirigirse a la habitación en la cual estaba su chica luchando por su vida.
Miró de reojo que varios doctores se dirigían a la habitación y rápidamente se le vino a la mente que todo lo que le había sucedido a la chica había sido su culpa *Todo es mi culpa, si no la hubiera dejado irse sola… ella no estaría aquí* Pensó soltando una pequeña lagrima, que se le escapó. Si la perdía de esa forma… Nunca se lo perdonaría.
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Los doctores le aplicaron anestesia a Bellota para empezar con la operación, si esa herida llegaba a infectarse, eso sería el fin de la chica, pero algo dejo realmente sorprendido al doctor… algo que jamás en su carrera de medicina, había visto, dejándolo a él y a los otros dos doctores con los ojos abiertos de par en par. Al parecer la herida de la morena empezaba a cicatrizar de una manera jamás vista, deteniendo la hemorragia por sí sola, claramente se veía como lentamente los tejidos vecinos se encargaban de regenerar la zona dañada al desprenderse la costra que se había creado, formando una matriz elástica de piel más fina y rosada. El sorprendente proceso se detuvo de repente.
-Doctor ¿Vio eso? – Preguntó un enfermero muy incrédulo de lo que veía.
-¡Sí! Al parecer, es capaz de curarse rápidamente – Comentó sin apartar la vista de aquel espectáculo.
El doctor miró bien a la chica y luego a la herida, preguntándose ¿Por qué la cicatrización se había detenido? Y luego se dio cuenta de que la chica estaba muy pálida ¡Eso era! Había perdido mucha sangre y para que la cicatrización continuara necesitaban inyectarle un poco más de sangre, para que su herida sanara completamente.
-¡Necesitamos un donante! Las plaquetas de ésta chica son muy veloces… pero necesita más sangre para continuar – Dedujo el hombre mientras veía el estómago de la chica, miró la sangre que se derramaba en la camilla y decidió tomar un poco y hacerle un estudio.
Al revisar la sangre, se dio cuenta de que había sustancia x en ella, algo que la gente de su tipo de sangre no poseía. Se lo hiso saber a los enfermeros, pero luego recordó que el chico que la acompañaba poseía las mismas habilidades que ella, tal vez tenía su mismo tipo de sangre, ya que era su contraparte.
-Busquen al chico que la acompañaba – Ordenó el doctor inmediatamente.
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Butch se encontraba sumido en sus pensamientos con una mirada muy preocupada, pero dejó de estarlo al ser jaloneado por un enfermero, a lo que el pelinegro sólo le dio un leve empujón para que éste lo soltara.
-¿Qué diablos te pasa? – Preguntó el pelinegro muy enojado.
-¿Quieres servir de ayuda para sanar a tu chica? – Interrogó el enfermero imaginándose que esos dos tenían una relación.
-¿Qué hay que hacer? ¡Escúpelo! – Exclamó el oji-verdes fingiendo su seriedad, pero por dentro estaba emocionado de que la chica sanaría.
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-¿Saldremos con esta lluvia? – Preguntaba el pelirrojo observando por la ventana.
-¡Si Brick! Mi hermana está en el hospital quien sabe por qué… ¡Vístete rápido! – Exclamó muy nerviosa, caminando de un lado a otro, y apurando al chico.
-Hey, hey, hey, hey – Emitía tratando de detenerla - ¡Primero cálmate! Segundo, mira por la ventana ¿Ves? ¡Está lloviendo terriblemente! ¿No pensaras lloviznarte o sí? – Preguntó el chico, observándola fijamente a los ojos, mientras la sujetaba por los hombros.
-¡Es mi hermana! ¡Quiero saber si está bien! – Dijo soltando unas pequeñas lágrimas.
-Preciosa, ella está bien, es Bellota tu hermana la fuerte ¿No? Estoy seguro de que ella está bien – Calmaba el chico con un tono de voz muy cariñoso.
-¡Gracias! – Exclamó la pelirroja para de un salto abrazarlo tiernamente.
-Valla ¡Mira por la ventana! – Dijo el oji-rojos al separarse del abrazo.
Bombón miró por la ventana y se le dibujó una sonrisa al ver como empezaba a escampar.
-¡Vamos! No hay tiempo que perder mi hermana me necesita – Dijo mientras se acercaba a la puerta para abrirla, pero se sorprendió al ver como esta se abrió sola, dejando ver con claridad a dos chicos rubios.
-¡Hermana! – Gritó la oji-azules, pero se sorprendió al ver a la otra persona que acompañaba a su hermana mayor.
-¿Brick? – Preguntó el rubio al ver a su hermano sin camisa junto a la líder de las PPG.
Ambos pelirrojos se sonrojaron hasta más no poder al ser descubiertos de esa manera, haciendo que en las mentes de los rubios empezaran a formularse un montón de preguntas y la que más destacaba era la de ¿Qué diablos hacían estos dos solos en una habitación?
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Todo había salido a la perfección, la sangre que había donado el chico era suficiente para que la herida continuara con su cicatrización, con la misma sustancia X, era eso lo único que faltaba, la herida empezaba a desaparecer, mientras aparecía lentamente una nueva capa de piel, pero era lentamente, dejando ver un poco la vieja capa rosada. Ya se encontraban ambos en aquella fría habitación, Bellota dormida profundamente por la anestesia, mientras que el chico se encontraba frente a ella, vigilando que todo continuara a la perfección.
Lentamente abrió sus ojos, observando todo un poco borroso, una sonrisa se dibujó en su rostro al reconocer con la mirada a cierto moreno ¿Sería eso una imaginación? ¡No lo creo! Él era tan real en ese momento como el pequeño dolor punzante que sentía en el estómago.
-¡Al fin despiertas! – Exclamó en su típico tono burlón.
-¡Idiota! – Articuló mientras mostraba una gran sonrisa de felicidad.
-¡Me alegro de que estés bien! – La observó detenidamente al rostro, sonrojándose un poco.
-¿Qué fue lo que sucedió? – Preguntó entrecortadamente, cambiando su semblante de felicidad a uno más serio.
-¡Casi mueres! – Exclamó al momento en el que la abrazó con mucho cariño, maldiciéndose mentalmente por no haber acabado con esa canosa.
-¡Gracias por salvarme! – Susurró correspondiendo débilmente aquel cálido abrazo. Estaba recordando ya lo que había sucedido.
Butch se separó de ella, mirándola fijamente a los ojos, sobando los pequeños golpes que tenía en su rostro para luego delinear sus labios con la yema de los dedos, que pedían a gritos que los besara en ese momento.
-¡Te amo! Y cada vez que estés en peligro te salvaré – Dijo en un tono tierno, haciendo que su linda "fiera" se sorprendiera y al mismo tiempo se sonrojara.
El moreno la beso suavemente en los labios, mientras que Bellota se daba cuenta de que no todo el tiempo ganaría una batalla, si el chico no la hubiera salvado, pues… En ese momento estaría en el más allá, mandando saludos a todos los vivos.
De repente, la puerta se abrió dejando ver a cuatro chicos que llegaban algo cansados, pero sus caras de cansancio se borraron al ver una muy conmovedora escena.
-¿Qué rayos pasa aquí? – Interrogó muy sorprendida la pelirroja.
Al escuchar esto, el pelinegro se separó muy sonrojado ante las miradas de las dos PPG y ¿Sus hermanos? ¡Sí! Esos dos idiotas parados allí eran sus hermanos ¿Qué hacían ahí?
-¡Hermanas! – Murmuro entrecortadamente la oji-verdes, volteando a verlas, muy sonrojada también.
-¡Bellota! – Dijeron Bombón y Burbuja al unísono, corriendo las dos a abrazarla con mucho cuidado.
-¿Estas bien? ¿Qué fue lo que te pasó? – La atacó la mayor con un montón de preguntas.
-¡Deja que te conteste por lo menos una! – Exclamó en un tono burlón.
Mientras las chicas hablaban los dos RRB se acercaron al moreno para dirigirle la palabra.
-¡No me digas! ¡Es tu novia! ¿Verdad? – Adivinaba el oji-rojos arqueando una ceja, mientras tenía sus manos metidas en los bolsillos del pantalón.
-¡Eso no importa ahora Brick! – Exclamó, dirigiendo su mirada a la ventana.
-¿Cómo pasó? – Preguntó ahora el rubio.
-¡Ya dije que eso no importa idiota! – Reclamó el moreno conservando la calma.
-¿Por lo menos nos dirás por qué esta en el hospital? – Habló el mayor en un tono muy serio.
-¡Una chica la atacó! – Dijo adquiriendo un semblante muy intimidante al recordar a la chica de cabello blanco.
Todos en la habitación lo voltearon a ver, para escuchar con claridad lo que decía el pelinegro.
-¡Cuando llegué estaba esa maldita a punto de matarla! Eso es todo lo que vi – Dijo en susurro las últimas palabras.
-Entonces ¿Ella te hiso semejante herida en el estómago? – Preguntó preocupadamente la mayor, a lo que la morena sólo asintió.
Bombón rápidamente recordó el sueño en el que su hermana era herida por una chica, y se dio cuenta de que había tenido una clara predicción, algo que la preocupó mucho, ya que sabía lo que sucedería y ni siquiera pudo hacer nada para evitarlo. Pero seamos sinceros… ¿Cómo iba a saber ella si eso era una predicción? Los sueños son muy extraños, a veces nos dejan ver lo que sucederá en el futuro, o lo que sucedió en el pasado, y también nuestras mentes sólo crean cosas que queremos o simplemente que odiamos.
-¿Y escapó? – Preguntó ahora la rubia, acercándose a sus hermanas.
-¡Sí! – Contestó de forma cortante el pelinegro.
-¿Y por qué no la acabaste? – Interrogó esta vez el oji-azules, molesto y levantando un poco la voz.
-¡No vez que casi mata a Bellota! Si Butch hubiera luchado contra ella, seguro que quedaría así o peor – Explicaba el pelirrojo, observando a la morena y luego a su hermano el menor, con una expresión muy seria.
-Pero no me explico cómo es que… Bellota pudo salir de eso – Se preguntaba la oji-rosas llena de curiosidad y muy preocupada.
-¡Escuchen! Esa estúpida chica, casi la mata, pero no lo hiso porque yo la detuve… y ¡No Brick! A mi parecer esa perra se volvió más débil cuando yo la ataqué – Dijo el moreno ya harto de escuchar estupideces, poniéndose de pie, sobresaltado.
-No entiendo… ¿Cómo dejaste que escapara? – Gritó la pelirroja alzando un poco la voz.
-¡Desapareció de mi vista! Y a parte tenía que ayudar a Bellota – Se defendió el moreno, volviendo a sentarse.
-¡Y te agradecemos que lo hayas hecho! – Dijo la rubia, mientras lo abrazaba, ignorando un gruñido de parte del oji-azules.
-¿Nunca la habías visto antes, Bellota? – Interrogó el mayor de los RRB.
-¡Nunca! Y… créeme q-que era demasiado f-fuerte – Admitió entrecortadamente en un tono lleno de rabia.
Siguieron hablando los seis en la habitación. Ya afuera era de noche y había dejado de llover, eso era algo muy bueno. Los chicos llegaron a una conclusión de que… Aquella chica debía tener un propósito para acabar a Bellota, ya que había sido a ella a la única que atacó o por lo menos eso era lo que ellos pensaban.
Fuera del hospital, en la ventana de la habitación en la que se encontraban los chicos, estaba una chica de cabello blanco, pegada de espalda en la pared, escuchando toda la conversación que éstos tenían.
-¡Entonces la buscaré yo solo! – Se escuchó un grito de parte del moreno. A lo que Bell sólo frunció el ceño.
-¡Espera Butch! No puedes hacerlo tú solo – Se escuchó otro grito un poco más maduro.
-¡Sí! Si puedo.
-¡La buscaremos los tres! Y ustedes… Bombón y Burbuja, permanezcan aquí y por nada del mundo se separen ¿Bien? – Ordenó seriamente el oji-rojos.
Al escuchar esto, Bell huyó lo más rápido que pudo, necesitaba hacer algo, ¡Si la encontraban la destruirían sin piedad! Se dirigió a gran velocidad hasta llegar a la bodega abandonada.
-¡Teck! – Gritó al momento que aterrizó, y se dio cuenta de que el pequeño… había escapado - ¡Nooooo! ¡Maldición! – Gritó de nuevo, pateando los restos de un auto.
La matarían, ya no había duda de eso. Clavó su mirada en un espejo que cerca de ahí estaba y observó que en su sien tenía una herida, una que no le dolía para nada. Llevó uno de sus dedos a la sangre que brotaba de allí, y quitó un poco la piel que estaba suelta en esa zona, dejando ver mucha sangre, pero algo más sorprendente, era que en vez de un cráneo, se veía ¿Metal? ¡Sí! Eso era… Arrancó esa piel, incluyendo un poco del cuero cabelludo, lanzó los restos al suelo, y pasó su mano por aquel frío metal, cubierto de un líquido muy espeso. Una sonrisa apareció en su rostro al encontrar lo que estaba buscando.
-¡Prepárense chicos y chicas! ¡Que la fiesta apenas empieza! – Exclamó lentamente para soltar una risa malvada.
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Fin del cap n.n Pronto subiré el que sigue... pero si tardo, culpen a mi mamá jaja mentira el que se meta con ella... ya verá xD no me paren :D
En este cap me inspiré mucho... estaba mirando la pelicula de terminator y se me ocurrió la parte Bell e.e que cosas, a veces las ideas salen de lo menos esperado jaja
Bueno sin mas que decir... Me despido! Byee n.n cuidense!
